“¿Cuál es la diferencia entre católicos y protestantes?”

¿Cuál es la diferencia entre católicos y protestantes?

Por: Got Questions Ministries

Hay muchas y muy importantes diferencias entre católicos y protestantes. Mientras que ha habido algunos intentos a lo largo de muchos años recientes, de encontrar un terreno común entre los dos grupos, el hecho es que las diferencias prevalecen, y ellas son tan importantes en la actualidad como lo fueron al principio de la Reforma Protestante. A continuación veremos un breve resumen de algunas de las diferencias más importantes.

Una de las primeras y mayores diferencias entre el Catolicismo y el Protestantismo es el hecho de la suficiencia y autoridad de la Escritura. Los protestantes creen que solo la Biblia es la única fuente de la revelación especial de Dios a la humanidad, y como tal, nos enseña lo que es necesario para nuestra salvación del pecado. Los protestantes ven la Biblia como la norma por la cual todo el comportamiento cristiano debe ser medido. Esta creencia es comúnmente conocida como “Sola Scriptura” y es uno de los “Cinco Solas” (sola viene del latín “solamente”) que surgió de la Reforma Protestante como resumen de algunas de las diferencias importantes entre católicos y protestantes.

Mientras que hay muchos versos en la Biblia que establecen su autoridad y su suficiencia para todos los asuntos de la fe y la práctica, uno de los más claros es 2 Timoteo 3:16 , donde vemos que “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” Los católicos por otro lado, rechazan la doctrina de “Sola Scriptura” y no creen que solo la Biblia sea suficiente. Ellos creen que ambas; la Biblia y la tradición del sagrado catolicismo romano, son igualmente importantes para el cristiano. Muchas doctrinas romanas católicas; tales como el purgatorio, rezar a los santos, adorar o venerar a María, etc., tienen poca o ninguna base en la Escritura, y están basadas únicamente en las tradiciones católicas romanas. Esencialmente la Iglesia Católica Romana, niega la “Sola Scriptura” y su insistencia en que tanto la Biblia como su “Sagrada Tradición” son iguales en autoridad, subestiman la suficiencia, autoridad y unidad de la Biblia. La visión de la Escritura está en la raíz de muchas, si no todas, las diferencias entre católicos y protestantes.

Otra grande, pero cercanamente relacionada diferencia entre el Catolicismo y el Protestantismo, es sobre el oficio y la autoridad del Papa. De acuerdo con el Catolicismo, el Papa es el “Vicario de Cristo” (un vicario es un sustituto), y toma el lugar de Jesucristo, como la cabeza visible de la Iglesia. * Como tal, él tiene la habilidad de hablar “ex cátedra” (con autoridad sobre asuntos de la fe y la práctica), y cuando él lo hace, sus enseñanzas son consideradas infalibles y obligatorias sobre todos los cristianos. Por otra parte, los protestantes creen que ningún ser humano es infalible, y que solo Cristo es la cabeza de la iglesia. Los católicos se apoyan en la sucesión apostólica como una manera de tratar de establecer la autoridad del Papa. Pero los protestantes creen que la autoridad de la iglesia no viene de la sucesión apostólica, sino que se deriva de la Palabra de Dios. El poder espiritual y la autoridad no descansan en las manos de hombres comunes, sino en la misma Palabra de Dios registrada en la Escritura. Mientras el Catolicismo enseña que solo la Iglesia Católica puede correcta y propiamente interpretar la Biblia; los protestantes creen que la Biblia enseña que Dios envió al Espíritu Santo para morar dentro de todos los creyentes nacidos de nuevo, capacitando a todos los creyentes para comprender el mensaje de la Biblia.

Esto es claramente visto en pasajes tales como Juan 14:16-17: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: El Espíritu de verdad, el cual el mundo no puede recibir, porque no le ve , ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros.” (Ver también Juan 14:26 y 1 Juan 2:27). Mientras que el Catolicismo enseña que solo la Iglesia Católica Romana tiene la autoridad y el poder para interpretar la Biblia, el Protestantismo reconoce la doctrina bíblica del sacerdocio de todos los creyentes, y que los cristianos individualmente pueden confiar en el Espíritu Santo para la guía en la lectura e interpretación de la Biblia por ellos mismos.

Una tercera diferencia mayor entre el Catolicismo y el Protestantismo es el cómo uno es salvado. Otra de las “Cinco Solas” de la reforma fue la “Sola Fide” (solo la fe), con la que afirman que la doctrina bíblica de la justificación es solamente por gracia, a través solamente de la fe en Jesucristo solamente (Efesios 2:8-10). Sin embargo, de acuerdo con el Catolicismo Romano, el hombre no puede ser salvado solamente por la fe en Jesucristo solamente. Ellos enseñan que la doctrina católica romana de la salvación son los Siete Sacramentos, los cuales son; Bautismo, Confirmación, Penitencia, Comunión (la Eucaristía), Extremaunción, Orden Sacerdotal, y Matrimonio. Los protestantes creen que con la base de la fe en Cristo solamente, los creyentes son justificados por Dios, porque todos sus pecados fueron pagados por Cristo en la cruz y Su justicia es imputada a ellos. Los católicos por otro lado, creen que la justicia e Cristo es impartida al creyente por la “gracia a través de la fe”, pero en sí misma no es suficiente para justificar al creyente. El creyente debe “complementar” la justicia que Cristo le impartió, con obras meritorias.

Los católicos y protestantes también difieren en lo que significa ser justificado ante Dios. Para el católico, la justificación involucra el ser hecho justo y santo. Ellos creen que la fe en Cristo es solo el principio de la salvación, y que el individuo debe construir sobre ello las buenas obras, porque “el hombre tiene que merecer la gracia de la justificación de Dios y la salvación eterna.” Desde luego, esta opinión de la justificación contradice la clara enseñanza de la Escritura en pasajes tales como Romanos 4:1-12; Tito 3:3-7, así como muchos otros. Por otra parte, los protestantes distinguen entre el hecho único de la justificación (cuando somos declarados justos y santos por Dios, basados en nuestra fe en la expiación de Cristo en la cruz), y la santificación (el proceso evolutivo de ser hechos justos que continúa a través de nuestras vidas en la tierra.) Mientras que los protestantes reconocen que las obras son importantes, ellos creen que son el resultado o el fruto de la salvación, pero nunca la razón de ella. Los católicos mezclan la justificación y la santificación juntas dentro del proceso evolutivo, el cual conduce a la confusión acerca de cómo es uno salvado.

Una cuarta y mayor diferencia entre católicos y protestantes tiene que ver con lo que sucede después de que el hombre muere. Mientras ambos creen que los incrédulos pasarán una eternidad en el infierno, hay unas significativas e importantes diferencias sobre lo que sucede a los creyentes. De sus tradiciones eclesiásticas y su dependencia de libros no-canónigos, los católicos han desarrollado la doctrina del Purgatorio. El Purgatorio, de acuerdo con la Enciclopedia Católica, es un “lugar o condición de castigo temporal para aquellos que, dejando esta vida en gracia de Dios, están, no enteramente libres de faltas veniales, o no han pagado totalmente la satisfacción debida a sus transgresiones.” Por otra parte, los protestantes creen que a causa de que somos justificados por la fe en Cristo solamente, y que la justicia de Cristo es imputada a nosotros – cuando morimos, iremos directamente al Cielo para estar en la presencia del Señor (2 Corintios 5:6-10 y Filipenses 1:23).

Aún más desconcertante acerca de la doctrina católica del Purgatorio; es el hecho de que ellos creen que el hombre debe o aún puede pagar o hacer la satisfacción por sus propios pecados. Esto aunado a su malentendido sobre lo que la Biblia enseña acerca de cómo el hombre es justificado delante de Dios; da como resultado que tengan una pobre apreciación de la suficiencia y eficacia de la expiación de Cristo en la cruz. Simple, pero, el punto de vista Católico Romano de la salvación, implica que la expiación de Cristo en la cruz, no fue pago suficiente por los pecado de aquellos que creen en Él, y que aún un creyente debe expiar o pagar por sus propios pecados, ya sea a través de actos de penitencia, o de tiempo en el Purgatorio. Sin embargo la Biblia enseña una y otra vez que es solo la muerte de Cristo la que puede satisfacer o aplacar la ira de Dios contra los pecadores. (Romanos 3:25; Hebreos 2:17; 1 Juan 2:2; 1 Juan 4:10). Nuestras obras de justicia no pueden añadir nada a lo que Cristo ya ha realizado.

Mientras que hay otras numerosas diferencias entre lo que los católicos y los protestantes creen, estas cuatro son adecuadas para establecer que existen serias diferencias entre los dos. En mucho, se parece a la manera de pensar de los judaizantes (judíos quienes decían que los cristianos gentiles tenían que obedecer la ley del Antiguo Testamento para ser salvos) acerca de quienes Pablo escribió en Gálatas; los católicos, al hacer obras necesarias para que uno sea justificado por Dios, terminaron con un evangelio completamente diferente. Las diferencias entre el Catolicismo y el Protestantismo Evangélico son importantes y significativas.

Es nuestra oración que Dios abra los ojos de cualquiera que lea este artículo, quien esté poniendo su fe o confianza en las enseñanzas de la Iglesia Católica. Es nuestra esperanza que cada uno entienda y crea que sus “obras de justicia” no pueden justificarlos, o santificarlos (Isaías 64:6). Es nuestra oración que todos, en vez de eso, pongan su fe solamente en el hecho de que somos “.. justificados gratuitamente por Su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en Su sangre…” (Romanos 3:24-25). Dios nos salva, “no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por Su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por Su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.”

Publicado por Pastor: Damián Ayala


¿CUMPLIÓ JESÚS LAS PROFECÍAS MESIÁNICAS?

¿CUMPLIÓ JESÚS LAS PROFECÍAS MESIÁNICAS?

POR: LEE STROBEL

En una entrevista, Norman Geisler, de su vasta colección de citas de escépticos, me refirió la respuesta del agnóstico, Bertrand Russell, cuando le preguntaron bajo qué condiciones creería en Dios:

-«Bueno, si oyera una voz desde el cielo que predijera una serie de cosas para las siguientes veinticuatro horas, cosas muy improbables, y llegaran a suceder, creo que tal vez tendría que creer que hay alguna clase de inteligencia supra humana. No puedo concebir otro tipo de evidencia que pudiera convencerme y, en lo que a mí respecta, no existe dicha evidencia»- .

Cuando le preguntaron qué respondería a Russell, Geisler sonrió y dijo: -«Yo le diría: “Sr. Russell, hubo una voz del cielo; esta predijo muchas cosas; y sin duda algunas las hemos visto suceder”».-

Geisler se refería a la manera milagrosa en que los profetas predijeron acontecimientos y circunstancias específicas que culminarían cientos de años después con la llegada del Mesías (el «Ungido») que redimiría a Israel y al mundo. Aun un escéptico recalcitrante como Russell, tuvo que admitir que se requeriría un acto de Dios para que alguien pudiera predecir una serie de sucesos improbables y que estos se cumplieran contra toda probabilidad. Por lo tanto, las profecías mesiánicas, que se cumplieron con Jesús de Nazaret, son una poderosa confirmación de su identidad.

El Antiguo Testamento contiene miles de profecías acerca de la venida del Mesías. Según Barton Payne’s Encyclopedia oi Biblical Prophecy [Enciclopedia de Profecía Bíblica Barton Payne]’ se cumplieron ciento noventa y una profecías, mientras que el académico de Oxford, Alfred Edersheim, cita cuatrocientos casos: «Lo más importante que debemos tener presente es la unidad orgánica del Antiguo Testamento -apunta – . Sus predicciones no están aisladas sino que son parte de un gran cuadro profético».

Es indudable que estas predicciones se escribieran cientos de años antes de que Jesús naciera en Belén. «Aun los críticos más liberales reconocen que los libros proféticos se completaron unos cuatrocientos años a.c. y que el libro de Daniel se terminó alrededor del año 167 a.c.», dice Geisler.

Agregó que hay suficiente evidencia para datar la mayoría de los libros en fechas considerablemente anteriores que esas; hay algunos Salmos y profecías tempranas que datan de los siglos octavo y noveno antes de Cristo.28

Geisler señala que un pasaje solo, Isaías 53:2-12, predice doce aspectos de la pasión de Cristo, todos los cuales se cumplieron: Jesús sería rechazado, sería un varón de dolores, tendría una vida de sufrimiento, los hombres lo despreciarían, llevaría nuestros dolores, sería golpeado y herido por Dios, sería traspasado por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, y sufriría como un cordero, moriría por los malvados, sería sin pecado, y oraría por otros.

La mayoría de los rabinos rechazan la noción de que este pasaje de Isaías sea una figura del Mesías e insisten en que se trata de una referencia a la nación judía. Sin embargo, Geisler dice: «Antes del tiempo de Cristo era común que los intérpretes judíos enseñaran que Isaías estaba hablando del Mesías judío. Solo después que los primitivos cristianos comenzaran a usar el texto apologéticamente y con mucha fuerza, se convirtió en una enseñanza rabíhica del sufrimiento de la nación judía. Esta visión no es plausible en el contexto».

Otras de las principales predicciones acerca del Mesías, que se cumplieron todas en Jesús, fueron: que nació de mujer (Génesis 3:15), que sería una virgen ( Isaías 7:14), de los descendientes de Abraham (cf. Génesis 12:1~3j 22:18), de la tribu de Judá (cf. Génesis 49:10), de la casa de David

(cf. 2 Samuel 7:12~16), que nacería en Belén (cf. Miqueas 5:2), que sería anunciado por el mensajero del Señor (cf. Isaías 40:3); que purificaría el templo (cf. Malaquías 3:1), que se «le quitaría la vida» 483 años después del anuncio de la reconstrucción de Jerusalén en el año 444 a.e. (cf. Daniel 9:24~27), que sería rechazado (cf. Salmo 118:22), que sus manos y sus pies serían horadados (cf. Salmo 22:16), que su costado sería traspasado (cf. Zacarías 12:10), que resucitaría de entre los muertos (cf. Salmo 16:10), que ascendería a los cielos (cf. Salmo 68:18), y que se sentaría a la derecha del estrado de Dios (cf. Salmo 110:1).

El cumplimiento exacto de tantas predicciones específicas es de tal persuasión apologética que los críticos reiteradas veces las han objetado en un intento por negarlas. Las objeciones más comunes son las siguientes:

Jesús cumplió las profecías por casualidad. Las probabilidades de que Jesús cumpliera las profecías por casualidad serían increíblemente ínfimas. En realidad, el profesor Peter Stoner, que fue presidente de la División de Ciencias de Westmont College, a mediados de los cincuenta, trabajó con seiscientos estudiantes para determinar cuál sería la mejor estimación de probabilidades matemáticas de que solo ocho profecías del Nuevo Testamento se cumplieran en una sola persona hasta la fecha. Tomándolas en conjunto, Stoner luego calculó que la probabilidad era una en cien millones de billones. El equivalente de esto sería la cantidad de cuadrados de tres centímetros de lado que se necesitaría para cubrir toda la superficie seca del planeta.

La gente puede discrepar con las estimaciones a las que llegaron estos estudiantes con los cálculos de Stoner. Al fin de cuentas, es difícil cuantificar las profecías, y los criterios de evaluación pueden variar. Stoner retó a los escépticos a producir sus propias estimaciones y hacer ellos los cálculos. Pero cuando examiné las profecías, tuve que concordar con la conclusión suya: la probabilidad de que alguien cumpliera por mera coincidencia estas antiguas predicciones era absolutamente mínima.

«Solamente las probabilidades indican que sería imposible que alguien cumpliera las profecías del Antiguo Testamento. Sin embargo, Jesús y solo él en toda la historia, logró hacerlo», dice Louis Lapides, que se crió en un hogar conservador judío pero que luego se convirtió en cristiano y más adelante en pastor, después de estudiar las profecías.

Jesús cumplió de manera intencionada las profecías. Aunque Jesús podría haber maniobrado su vida para cumplir ciertas profecías, muchas de éstas hubieran estado completamente fuera de su control, como su lugar de nacimiento, sus antepasados, el haber sido traicionado por treinta piezas de plata, la manera en que lo mataron, el que no le hubiesen quebrado las piernas en la cruz o que los soldados apostaran para quedarse con sus prendas.

Los escritores de los Evangelios inventaron los detalles. Algunos críticos sostienen que los Evangelios, simplemente, cambiaron los detalles de su vida para hacer que Jesús cumpliera con las profecías. Louis Lapides ofrece esta defensa: «Cuando los Evangelios comenzaron a circular, había gente que había vivido en el tiempo en que sucedieron estas cosas. Alguien le hubiera dicho a Mateo: “Oye, no sucedió así. Estamos tratando de comunicar una vida de rectitud y verdad, por lo tanto no la manches con una mentira”. Y agregó que, por otro lado:’¿por qué razón Mateo inventaría profecías cumplidas y luego permitiría que lo mataran por seguir a alguien que bien sabía que no era el Mesías? Péro todavía más, aunque el Talmud judío hace referencia a Jesús en términos derogatorios, nunca alega que el cumplimiento de las profecías fuera falso.

Los Evangelios mal interpretaron las profecías. Según Mateo, los padres de Jesús lo llevaron a Egipto y luego regresaron a Nazaret, después de la muerte de Herodes; «De este modo se cumplió lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “De Egipto llamé a mi hijo”» (Mateo 2:15). Los críticos, sin embargo, señalan que esta referencia del Antiguo Testamento se refería a los hijos de Israel que habían salido de Egipto con el éxodo. Para ellos es un ejemplo de cómo se interpretan fuera de contexto las profecías, para alegar falsamente que Jesús cumplió lo que los profetas dijeron.

«Es cierto que el Nuevo Testamento aplicó ciertos pasajes del Antiguo Testamento a Jesús que no profetizaban directamente de él -explica Norman Geisler-. Muchos eruditos ven estas referencias cumplidas en Cristo según la “tipología” … En otras palabras, alguna verdad en el pasaje se puede aplica: a Cristo en forma apropiada, a pesar de que no se profetizó específicamente de él. Otros eruditos dicen que hay un

cierto significado genérico en ciertos pasajes del Antiguo Testamento que se ajustan a Israel y Cristo, a los cuales se les llama “hijos” de Dios. A esto, a veces, se le llama “punto de vista de referencia doble” de la profecía».

Muchos psíquicos han adivinado el futuro. Un estudio cuidadoso del historial de los psíquicos, desde Nostradamus a Jeane Dixon, muestra que, a diferencia de las profecías bíblicas, sus predicciones son extremadamente vagas, en ocasiones contradictorias, y muy a menudo resultan falsas. Dixon es recordada por haber predicho la elección de John Kennedy en 1960, pero la gente se olvida que luego predijo ¡que ganaría Richard Nixon! Un análisis de las profecías de veinticinco psíquicos demostró que en el noventa y dos por ciento de los casos estaban totalmente equivocadas, a diferencia de las

profecías bíblicas que invariablemente se cumplían.

El cumplimiento milagroso de Jesús de las profecías de la antigüedad es todavía uno de los argumentos más sólidos para confirmar su identidad. Quienes escudriñan cuidadosa- mente estos antecedentes, encontrarán que no es fácil descartar estas predicciones. Uno de mis ejemplos favoritos lo suministra el Dr. Peter Greenspan, un obstetra y ginecólogo judío que también es profesor en una facultad de medicina, que dice que cuantos más libros leía escritos por críticos que intentaban atacar las profecías, más reconocía las fallas de sus argumentaciones. Irónicamente, concluyó Greenspan,

«Creo que llegué a tener fe en Yshua (Jesús) al leer lo que sus detractores escribieron».

Publicado por Pastor Damián Ayala


Los días de Génesis: ¿Fueron de 24 horas o de millones de años?

Preguntas recibidas

Los días de Génesis:

¿Fueron de 24 horas o de millones de años?

Por Pablo Santomauro

La Biblia dice que Dios creó el universo y todas las cosas en seis días. El lenguaje, la secuencia de los hechos, y la evidencia  presentada por los científicos creacionistas modernos, sugiere firmemente que la tierra es joven y que los días de Génesis fueron de 24 horas como los días de hoy.

Estos días tienen cada uno una “tarde” y una “mañana” (Gn. 1:5,8,13,19,23,31), cosas típicas de un día de 24 horas en la Biblia. Además, Exodo 20:11 compara los seis días de la creación con los seis días de una semana literal de 144 horas.

Siempre que un número sigue a la palabra “día” (yom) en el Antiguo Testamento en literatura no profética como es el caso en Génesis 1, significa un período literal de 24 horas. Sumado a esto, cuando la forma plural de yom (yamim) aparece en la literatura no profética, siempre significa días literales. A decir verdad, las 700 veces que el AT usayamim se refiere a días de 24 horas. Por lo tanto, cuando Exodo 20:11 declara que “en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra”, no puede haber dudas de que el texto habla de días literales. [1]

Si el autor de Génesis hubiera querido indicar que los días de la creación fueron largas eras de millones de años, podría haber usado la palabra hebrea dôr, cuya definición  infiere largos períodos. En lugar de ello, el autor usó el término “día”, lo reafirmó con la frase “Y fue la tarde y la mañana”, puso números a continuación y en Exodo 20:11 y 31:17 usó el plural yamim. En otras palabras, usó todos los medios a su disposición para dejar bien en claro que se trataba de días de 24 horas, no largos períodos. Esto anula la teoría que la creación duró billones de años permitiendo de esa forma la evolución. [2]

¡Pero hermano!, dicen algunos proponentes de la evolución teísta, ¿por qué no puede aceptar la noción de largas eras en Génesis 1, si 2 Pedro 3:8 dice que para con  el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”. ¿No enseña este pasaje que para Dios, un día puede ser un largo tiempo? Respuesta: No.  El verso no tiene nada que ver con los días de Génesis. En contexto, Pedro habla de los tiempos finales y la Segunda Venida de Cristo y está respondiendo a los que se burlaban de la demora, y les recuerda que Dios no está sujeto a las limitaciones del tiempo, pero NO dice que un día es mil años o mil años es un día en el calendario humano.

La interpretación de que los días de Génesis fueron de 24 horas es absolutamente necesaria debido a las implicaciones teológicas negativas que se desprenden de la teoría “cristiano-científica” que propone los días de millones de años. Cuando tratamos de ajustar la Biblia para que coincida con los postulados teóricos de la ciencia moderna, ciertamente no estamos trayendo todo pensamiento cautivo a la autoridad de la Palabra.

En el final de cada día de Génesis Dios proclama que el proceso creativo es “bueno”, y al término de los seis días declara: “Y vio Dios TODO lo que había hecho, y he aquí que era BUENO en gran manera. Y fue la tarde y la mañana del día sexto”. (Gn. 1:3).

Teorías tales como la “Teoría de la Brecha” o las “Eras Geológicas” implican que la muerte física se hizo presente en el mundo antes de que el pecado apareciera en Génesis capítulo 3. Este es un error teológico fatal. Si la muerte existía antes del pecado de Adán, Dios, al declarar sobre el término del sexto día que TODO era BUENO, también declaró que la muerte física es buena. Esto contradice el resto de la Escritura que enseña que la muerte es “el postrer enemigo que será destruido” (1 Co. 15:26). La redención incluye la eliminación de la muerte, la cual no existirá en los nuevos cielos y la nueva tierra. De esa forma tendremos un mundo perfecto, como en la creación original, restaurado.

No se puede enseñar que hubo muerte antes del pecado y al mismo tiempo ser consistente con la Biblia.

Corresponde señalar que para nosotros este tema no queda abierto para discusión, así que si usted no está de acuerdo, ni se moleste en escribir, no porque no podamos debatirlo, sino porque es nuestro deber no contender en tópicos que no edifican. <>

Pablo Santomauro

Notas:

1)    The  “Days” of Creation, Kyle Butt, M.A.,http://www.apologeticspress.org/articles/1672

2) Ibid.

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*

Este articulo a sido tomado del blog amigo El blog del Pastor Daniel

 


De Ateos, Hadas y Unicornios

De Ateos, Hadas y Unicornios

Por Pablo Santomauro

Este escrito es una respuesta a un caballero ateo que escribió al blog del pastor Daniel con el propósito de refutar un artículo nuestro relacionado con el ateísmo. Nuestras respuestas están en azul.

Hola, espero que no eliminen mi mensaje, está escrito en forma respetuosa y con argumentos. Espero que no usen la censura

Es cierto, usted tiene argumentos, pero veamos que tan válidos son.

Para comenzar, ateísmo, es la falta de creencia en dioses, y tanto yo como usted somos ateos. Usted no cree en Brahma, Ganesha, Zeus o Viracocha y una larga lista de dioses, la única diferencia es que yo agrego un dios mas a esa lista: el dios judeo-cristiano.

Su definición de ateísmo es una moderna invención creada por los ateos para esquivar la verdad de que es imposible probar un negativo universal. En las últimas décadas han surgido muchas definiciones de ateísmo con la intención de marear la perdiz, pero básicamente el diccionario de filosofía de Edwards define el ateísmo como la negación de la existencia de Dios. En la práctica, este Dios al que se alude no es Krishna, Brahma ni Alá, sino un referencia al Dios bíblico. Es por demás significativo que cuando los ateos salen de debajo de las piedras lo hacen para escribir en blogs cristianos como éste y no en páginas hindúes, budistas, paganas, etc.

En la primera básicamente usted dice que “como un ateo no posee el conocimiento de todo lo existente, no puede hacer una afirmación categórica como la negación de dios”. Este es un “argumento dirigido a la ignorancia” (como la gente no sabe, no es falso, entonces debe ser cierto). Este criterio también se aplica a variados conceptos abstractos como hadas y unicornios, y no significa que sea un argumento sólido. Ningún hecho científico ha sido aceptado solo porque sus críticos no lo saben todo. El decir que no “poseemos todo el conocimiento”, también te incluye a ti. Reconocer que no posees todo el conocimiento, pero afirmas la existencia de Dios, te convierte en alguien que afirma una contradicción lógica.

Creo que usted se equivoca. El argumento no tiene nada que ver con la ignorancia. Repito que es imposible probar un negativo universal, por lo tanto afirmar que Dios no existe es irracional. ¿Puede la ciencia probar la NO existencia de unicornios? Para nada. Todo lo que la ciencia puede hacer es afirmar que se han buscado unicornios por largo tiempo y hasta ahora no se ha encontrado ninguno. En vista de lo anterior, se animan a deducir que nadie puede afirmar que los unicornios existen, pero la ciencia no puede probar que los unicornios no existen.

La ciencia, por su naturaleza misma, no es capaz de probar la NO EXISTENCIA de ninguna cosa, por lo tanto nadie puede decir que la ciencia ha probado que Dios no existe. La ciencia opera bajo el principio del método inductivo, o sea investigando las cosas en el universo y llegando a conclusiones generalizadas acerca de las cosas observadas. Esas conclusiones están fundadas en lo que los científicos encuentran, no en lo que NO encuentran. La única forma de poder decir que algo no existe, es usando el método deductivo, o sea mostrando que hay algo acerca del concepto mismo que es contradictorio. Me temo que no hay nada contradictorio acerca de la creencia en Dios, pero sí lo hay en su postura, ya que afirmar que Dios no existe requiere el atributo de omnisciencia, cosa que no es necesaria para afirmar que Dios existe.

Usted dice que la “única manera de poseer todo el conocimiento es ser omnisciente y omnipresente, en otras palabras, ser Dios”. El error aquí, es que se esta proponiendo la “definición de algo, para probar ese algo (Dios)”. Ejemplificándolo de otra forma es como que yo le diga a usted “¿Alguna vez has visto a un animal grande que exhala fuego? Si es así, entonces viste a un dragón.” ¿Acaso eso probaría que los dragones existen? Siguiendo esa lógica, muchas cosas inexistentes pueden existir.

Una vez más cae usted en el mismo error. Al decir “muchas cosas inexistentes” afirma algo que ni usted ni la ciencia pueden probar, i.e., la no existencia de algo. Sólo en el caso de conceptos contradictorios podemos decir que algo no es real. Por ejemplo, sabemos que no existen los círculos cuadrados porque la noción contradice la lógica, y no necesitamos recorrer el universo o ser omnipresentes para afirmar eso. Una vez más, decir que Dios no existe es ilógico. Ya ve que el que está peleado con la lógica es usted.

Los creyentes al verse ante “una ausencia de evidencias, que son evidencia de ausencia (de un Dios)”, recurren a las “emociones interiores”, que no prueban nada, porque creyentes de diferentes credos, muchas veces incompatibles, las han sentido. Las mismas sensación de “conexión espiritual” que usted ha sentido, seguramente las tienen también los musulmanes o hinduistas. El otro error, es citar frases de su respectivo libro sagrado, cayendo en un argumento circular (X libro lo dice – X libro es infalible – X libro es la palabra de Dios). Agrego también que “el creer en algo”, no es evidencia a su favor, y tampoco el número de los que creen.

Eso de “ausencia de evidencia” es, en su caso, una afirmación prejuiciada. Deja de lado la consideración de las evidencias por la existencia de Dios, las cuales han sido planteadas a través de los siglos y nunca refutadas fehacientemente por los escépticos. Todo su párrafo es un red herring (falacia de distracción) ya que no hemos recurrido a las “emociones interiores” en el artículo, ni hemos usado ningún argumento circular ni hemos afirmado que “creer en algo” es evidencia a nuestro favor. Dicho sea de paso, se me hace gracioso que usted acuse a los cristianos de tomar ventaja de las emociones interiores cuando el ateo lo hace hasta el cansancio: ¿Si Dios existe porque hay tanta maldad en el mundo? ¿Si Dios es bueno porque no impide el hambre y las guerras? Etc., etc.

Los creyentes honestos intelectualmente, reconocen que la idea de Dios no puede ser probado científica ni racionalmente, eso permite decir que Dios no existe, así como usted y yo lo hacemos con otros conceptos abstractos como las hadas y el Ratón Perez, e incluso como lo dije al principio, usted niega la existencia de otros dioses en los que la humanidad ha creído honesta y devotamente. La única diferencia entre usted y ellos, es el “contexto geografico y cultural” en que nació. Si usted hubiese nacido en la India, seguro seria hinduista, o en Iran, seria Musulmán; si hubiese nacido en la Grecia antigua, seria adorador de Zeus, o si hubiese nacido en el Imperio Inca, adoraría a Viracocha.

En esta última ensalada, estamos de acuerdo en que la existencia de Dios no puede ser probada científicamente. Sin embargo es posible presentar evidencia a través de datos científicos (teoría del diseño) y discutir racionalmente la existencia de Dios. Curiosamente, su argumento es un bumerán porque ya hemos demostrado que la ciencia (su dios) no puede probar la NO existencia de un pepino (ni de hadas ni el Ratón Perez). Más que absurda es, por otra parte, la deducción: “eso permite decir que Dios no existe”. La última parte de su párrafo está totalmente fuera de tema.

Reitero, que todo el conocimiento inductivo (que es el proporcionado por la ciencia) es contingente (que puede ser o suceder). Nada de lo que se deduce inductivamente puede ser conocido con absoluta certeza. La ciencia solamente nos proporciona conocimiento que es probablementeverdad, por lo tanto, la ciencia no puede afirmar nada en un sentido absoluto. Si queremos saber algo con absoluta certeza, lo que en filosofía se llama “certeza apodíctica”, debemos utilizar el método deductivo. En este aspecto, tanto la ciencia como el ateo, están lisiados intelectualmente. ¡Y usted se anima a dudar de la honestidad intelectual del creyente!

Agrego aquí para información del lector unos comentarios tomados de un artículo nuestro:

Sabía usted que el ateísmo tampoco puede explicar la existencia del universo? Las opciones que tiene son:

1. El universo es eterno.

2. El universo es una ilusión.

3. El universo se originó de la nada.

Ninguna de las anteriores es sostenible en el mundo de la ideas y la razón:

1. El universo es eterno — Este punto es negado por la propia ciencia.

2. El universo es una ilusión — Esta opción ha sido invalidada en párrafos anteriores.

3. El universo surgió de la nada — El primer principio de la física es: De la nada, nada deriva.

Un niño entiende esto. La falla del razonamiento es demasiado evidente.

La única opción viable es que el universo fue creado, pero esta opción no está disponible para el ateo, porque aceptarla abre la puerta para discutir la existencia de un ser trascendente, infinito, ultra dimensional y todopoderoso. Pero es la opción más lógica.

El ateo no puede vivir en el universo de su propia imaginación. El ateísmo es ilógico e irracional, se refuta a sí mismo. <>

*Este escrito ha sido publicado en este blog con el permiso del apologista Pablo Santomauro.

Este articulo a sido tomado del blog amigo El blog del Pastor Daniel

Publicado por Pastor Damián Ayala.


La Doctrina de Dios Por Paul Washer


Las cosas que no son como si fuesen.

Las cosas que no son como si fuesen.

Por Héctor Reséndiz

Dentro de las enseñanzas del movimiento de fe y teología del dominio hay una muy particular que ha tomado un importante lugar en la comunidad evangélica en general: “Decláralo y será hecho”. Para esto citan y basan su doctrina principalmente en Romanos 4.17. Para comentar sobre el tema será importante ver el contexto de Romanos 4 y así interpretar esta declaración.

13 Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.

14 Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.

15 Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros

17 (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.

18 El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.

19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.

20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,

21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido;

22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

Romanos 4.13-22 (énfasis agregado)

Note, estimado lector, que el autor de la carta a los Romanos está explicando y sistematizando cómo la fe y sólo la fe es la que justifica al pueblo de Israel e igualmente a los gentiles. Abraham creyó la promesa de Dios (de que sería padre de muchas gentes) y el versículo menciona dos cosas muy importantes: (1) Dios da vida a los muertos y (2) Dios llama las cosas que no son como si fuesen. Estas declaraciones son majestuosas y propias de la naturaleza de Dios. Sólo Él puede dar vida y salvar a millones de pecadores a través de la propiciación de su Hijo, y tal exorbitante y sobrenatural hazaña acompaña en el enunciado como atributo único de Deidad “llamar las cosas que nos son como si fuesen”. Son dos verdades de dimensiones eternas para la historia de la redención del Hombre por la grandiosa Gracia de Dios y la otra la vemos desde el principio de los tiempos que con el poder de su palabra creó todo lo que vemos hoy. Lo que no existía llegó a existir, por lo tanto llamar las cosas que no son como si fuesen implica tener condiciones y atributos únicos de Dios como Creador, como Omnisciente (sabe lo que será y ha de venir), como Todopoderoso (sabe que Él lo va a hacer) y como Omnipresente (Él estará ahí para hacerlo).

De vuelta con Abraham, el contexto en los versículos siguientes deja bien claro como fue que él creyó la verdad de la promesa. Curiosamente no se la pasó declarando que iba a ser padre o que iba a tener suficiente potencia sexual cuando era imposible por su edad (casi 100 años), o declaraba fértil la matriz de su esposa Sara. Nada de eso. Abraham creyó fielmente que el que le dio la promesa es Dios y que Dios es capaz de cumplir lo que dice. Abraham sí usó su boca para declarar, pero declaraba la Gloria del Todopoderoso (vv. 20-21).

A la luz del Nuevo Testamento, cuando la Biblia nos enseña acerca del poder de nuestras declaraciones cuando hablamos, lo hace siempre en el sentido de transmitir la verdad de Dios y del Evangelio, de exaltar con nuestros labios el amor de Dios en Cristo Jesús hacia las demás personas y de no llevar, en cambio, palabras de destrucción que de nada aprovechan, más bien nos llevan a una vida o mejor dicho a una muerte llena de pecado (e.g. Proverbios 18.21, Salmos 19.14, Santiago 3.9).

El poder de las palabras e incluso de los pensamientos no es un juego de mecanismos (si digo lo bueno, me sucede lo bueno, si declaro que no existe mi enfermedad, ésta desaparece). Eso no enseña Dios en la Sagrada Escritura, Dios no enseña a que declaremos lo contrario. Si la facultad para que se logre un milagro está en lo que declaramos o no, dejamos completamente fuera la superabundante gracia de Dios para con sus hijos, Dios es una ser personal, Él piensa y decide mejor que nosotros (crea esto por favor). Él quiere que reposemos en su paz que sobrepasa todo entendimiento y que declaremos a los cuatro vientos todas las bondades y verdades que provienen de Él, que clamemos por nuestra salvación y que demanda honra y gloria de nosotros. Si queremos vivir conforme a la voluntad de Dios, entonces dejemos a Dios hacer las cosas y no a nuestras fabulosas declaraciones o decretos.

Cuando vemos en la Escritura casos de necesidad de un milagro, el Espíritu Santo inspirando a los autores nunca les manda a practicar tal cosa de declarar como ahora se enseña, por el contrario nos invita a orar, a rogar y a clamar a Dios dando gracias, incluso Pablo en una ocasión le recomendó un poco de vino a Timoteo (las declaraciones brillaron por su ausencia).

Esta terrible mancha en el Evangelio de ahora no es más que doctrinas falsas que se han ido infiltrando de cuestiones metafísicas, visualización, mantras…

Enseñar que los Cristianos podemos declarar las cosas que no son como si fuesen no sólo es falso, sino es pretender ser Dios o ser como Dios. ¿Génesis 3.5 les recuerda algo?

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Filipenses 4.6


¿Por qué la teología es importante?

¿Por qué la teología es importante?

por Héctor Reséndiz

En numerosas ocasiones hemos escuchado a personas, incluso aquellas que se dicen cristianas, afirmar que la teología no sirve, que socava el texto bíblico y hasta la vuelven parte de una jugarreta demoniaca.

La idea de un mensaje como este es invitar al lector a no temerle a las palabras teología o doctrina, sino que guste de encontrar los secretos preciosos y las verdades precisas que Dios nos dejó en su Santa Palabra. Si bien, un estudio profesional al respecto abre impresionantemente el panorama para utilizar herramientas como la hermenéutica (interpretación de textos), historia, lógica, idiomas… no quiere decir que lo cristianos “de a pie”, no podamos en un nivel altamente calificado desarrollar la habilidad del estudio formal y tomar las conclusiones que Dios desea para nuestra vida, familia e iglesia. Todos los hijos de Dios tenemos la mejor herramienta y la mejor guía: una persona que se llama el Espíritu Santo. El problema reside cuando abusamos de nuestra terquedad, no invertimos un tiempo verdadero bajo la guía divina y nos creemos toda historia y cuentos místicos que alteran la pureza del mensaje del Reino de Dios; más aún, se crean doctrinas o enseñanzas aberrantes que hacen del bien y del mal una película tipo “Star Wars”. Buenas noticias: Dios ya ha triunfado, sólo tenemos que vivir en esa realidad, pase lo que nos pase (Heb 2.14). El estudio de las cosas de Dios y de Dios mismo (teología) nos permite saborear esa hermosa verdad y nutre nuestro espíritu y mente de bendiciones y satisfacciones incomparables. Usted tiene la verdad, sáquele provecho, Jesucristo nos la ha regalado. Gloria a Él.

La teología en la Biblia

Podemos encontrar numerosos recursos bíblicos de carácter teológico. Esto es un indicativo de la voluntad de Dios y de su predisposición para enseñarnos. En Mt 13.18-23 podemos ver que Jesús explica una de sus parábolas a los discípulos y esto es un claro ejemplo de una base teológica para discernir y transmitir el verdadero mensaje que Él mismo (Dios) les había dado. El apóstol Pablo escribió a los Filipenses la importancia que es el discernir en la Palabra (conocimiento verdadero, Fil 1.9,10). La Biblia dice que podemos crecer en la gracia y en el conocimiento del Señor (2 P 3.18); nos exhorta a recomendarnos como ministros de Dios en conocimiento yen palabra de verdad (2 Co 6.6-7); nos afirma que podemos derribar la fortaleza de la mentira y sus argumentos en contra del conocimiento de Dios (2 Co 10.4-5); nos libera del conocimiento que nosotros pensábamos estaba correcto para llevarnos a la verdadera luz que es en Cristo Jesús (Fil 3.8).

Cuando no meditamos y no nos tomamos un tiempo objetivo y responsable en la Palabra de Dios (Pr 4.5-13; 8.10-16) y cuando descartamos el amor para enseñar y la guía de Dios, es muy probable que:

• Seamos llevados a cualquier viento de doctrina. Ef 4.14.

• Enseñemos y aprendamos conforme a lo que creemos y no conforme a la verdad de Dios. 2 Ti 4.2-4.

• Tergiversemos la verdad y esto acarrea destrucción y perdición. 2 P 3.16.

• Pensemos e inventemos más allá de lo que la Biblia dice. 1 Co 4.6.

Hacer todas esas cosas tiene implicaciones muy serias y devastadoras. En lugar de estar en esa Roca fuerte y eterna que es Jesucristo, el creyente pasa a estar parado sobre un grano de arena. Espiritualmente es desastroso y el enemigo anda como león rugiente (1 P 5.8).

Si queremos amar a Dios con todo nuestro corazón, toda nuestra alma y toda nuestra MENTE (Mt 22.37), tenemos que poner en práctica esas tremendas habilidades y la gran infraestructura cerebral que el Señor nos regaló para discernir y palpar la realidad de la verdad de Dios en un entendimiento conciso que nos permita disfrutar de la libertad que Jesús compró con su Sangre. Aquí subrayo que es vital hacerlo bajo la supervisión absoluta del Espíritu Santo y emplear el conocimiento y los misterios de Dios para sus propósitos y para llevar la luz de un Evangelio completo (1 Co 4.1).

Revelaciones y más revelaciones.

Una vez escuché en TV a un líder cristiano que dijo: “aquí no le damos recalentado, nosotros somos una iglesia apostólica, aquí le damos pura nueva revelación, revelación fresca”. Este tipo de iglesias que presumen de ser apostólicas por lo general quieren ser llamativas, imponer sus conceptos, metodologías y le ponen un nombre “novedoso” a todo. Desde el punto de vista de la verdad bíblica nosotros podemos contestar lo siguiente: “si usted quiere nuevo y fresco, vaya al súper mercado, nosotros preferimos la verdad, la misma que Dios ya reveló a sus santos en la Escritura” (Jud 3).

La teología nos sirve para darnos cuenta de todas estas cosas. Es voluntad y mandato de Dios estar atentos al mensaje que realmente Él nos ha dado. Como seres humanos podremos equivocarnos, tenemos toda la capacidad y el potencial para hacerlo, sin embargo, la teología basada en la Biblia puede ser usada para regresar al camino, defender la fe, guardar la fe y cumplir en el amor de Cristo con la gran comisión (2 Ti 3.16).

Dios les bendice.