“¿Cuál es la diferencia entre católicos y protestantes?”

¿Cuál es la diferencia entre católicos y protestantes?

Por: Got Questions Ministries

Hay muchas y muy importantes diferencias entre católicos y protestantes. Mientras que ha habido algunos intentos a lo largo de muchos años recientes, de encontrar un terreno común entre los dos grupos, el hecho es que las diferencias prevalecen, y ellas son tan importantes en la actualidad como lo fueron al principio de la Reforma Protestante. A continuación veremos un breve resumen de algunas de las diferencias más importantes.

Una de las primeras y mayores diferencias entre el Catolicismo y el Protestantismo es el hecho de la suficiencia y autoridad de la Escritura. Los protestantes creen que solo la Biblia es la única fuente de la revelación especial de Dios a la humanidad, y como tal, nos enseña lo que es necesario para nuestra salvación del pecado. Los protestantes ven la Biblia como la norma por la cual todo el comportamiento cristiano debe ser medido. Esta creencia es comúnmente conocida como “Sola Scriptura” y es uno de los “Cinco Solas” (sola viene del latín “solamente”) que surgió de la Reforma Protestante como resumen de algunas de las diferencias importantes entre católicos y protestantes.

Mientras que hay muchos versos en la Biblia que establecen su autoridad y su suficiencia para todos los asuntos de la fe y la práctica, uno de los más claros es 2 Timoteo 3:16 , donde vemos que “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” Los católicos por otro lado, rechazan la doctrina de “Sola Scriptura” y no creen que solo la Biblia sea suficiente. Ellos creen que ambas; la Biblia y la tradición del sagrado catolicismo romano, son igualmente importantes para el cristiano. Muchas doctrinas romanas católicas; tales como el purgatorio, rezar a los santos, adorar o venerar a María, etc., tienen poca o ninguna base en la Escritura, y están basadas únicamente en las tradiciones católicas romanas. Esencialmente la Iglesia Católica Romana, niega la “Sola Scriptura” y su insistencia en que tanto la Biblia como su “Sagrada Tradición” son iguales en autoridad, subestiman la suficiencia, autoridad y unidad de la Biblia. La visión de la Escritura está en la raíz de muchas, si no todas, las diferencias entre católicos y protestantes.

Otra grande, pero cercanamente relacionada diferencia entre el Catolicismo y el Protestantismo, es sobre el oficio y la autoridad del Papa. De acuerdo con el Catolicismo, el Papa es el “Vicario de Cristo” (un vicario es un sustituto), y toma el lugar de Jesucristo, como la cabeza visible de la Iglesia. * Como tal, él tiene la habilidad de hablar “ex cátedra” (con autoridad sobre asuntos de la fe y la práctica), y cuando él lo hace, sus enseñanzas son consideradas infalibles y obligatorias sobre todos los cristianos. Por otra parte, los protestantes creen que ningún ser humano es infalible, y que solo Cristo es la cabeza de la iglesia. Los católicos se apoyan en la sucesión apostólica como una manera de tratar de establecer la autoridad del Papa. Pero los protestantes creen que la autoridad de la iglesia no viene de la sucesión apostólica, sino que se deriva de la Palabra de Dios. El poder espiritual y la autoridad no descansan en las manos de hombres comunes, sino en la misma Palabra de Dios registrada en la Escritura. Mientras el Catolicismo enseña que solo la Iglesia Católica puede correcta y propiamente interpretar la Biblia; los protestantes creen que la Biblia enseña que Dios envió al Espíritu Santo para morar dentro de todos los creyentes nacidos de nuevo, capacitando a todos los creyentes para comprender el mensaje de la Biblia.

Esto es claramente visto en pasajes tales como Juan 14:16-17: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: El Espíritu de verdad, el cual el mundo no puede recibir, porque no le ve , ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros.” (Ver también Juan 14:26 y 1 Juan 2:27). Mientras que el Catolicismo enseña que solo la Iglesia Católica Romana tiene la autoridad y el poder para interpretar la Biblia, el Protestantismo reconoce la doctrina bíblica del sacerdocio de todos los creyentes, y que los cristianos individualmente pueden confiar en el Espíritu Santo para la guía en la lectura e interpretación de la Biblia por ellos mismos.

Una tercera diferencia mayor entre el Catolicismo y el Protestantismo es el cómo uno es salvado. Otra de las “Cinco Solas” de la reforma fue la “Sola Fide” (solo la fe), con la que afirman que la doctrina bíblica de la justificación es solamente por gracia, a través solamente de la fe en Jesucristo solamente (Efesios 2:8-10). Sin embargo, de acuerdo con el Catolicismo Romano, el hombre no puede ser salvado solamente por la fe en Jesucristo solamente. Ellos enseñan que la doctrina católica romana de la salvación son los Siete Sacramentos, los cuales son; Bautismo, Confirmación, Penitencia, Comunión (la Eucaristía), Extremaunción, Orden Sacerdotal, y Matrimonio. Los protestantes creen que con la base de la fe en Cristo solamente, los creyentes son justificados por Dios, porque todos sus pecados fueron pagados por Cristo en la cruz y Su justicia es imputada a ellos. Los católicos por otro lado, creen que la justicia e Cristo es impartida al creyente por la “gracia a través de la fe”, pero en sí misma no es suficiente para justificar al creyente. El creyente debe “complementar” la justicia que Cristo le impartió, con obras meritorias.

Los católicos y protestantes también difieren en lo que significa ser justificado ante Dios. Para el católico, la justificación involucra el ser hecho justo y santo. Ellos creen que la fe en Cristo es solo el principio de la salvación, y que el individuo debe construir sobre ello las buenas obras, porque “el hombre tiene que merecer la gracia de la justificación de Dios y la salvación eterna.” Desde luego, esta opinión de la justificación contradice la clara enseñanza de la Escritura en pasajes tales como Romanos 4:1-12; Tito 3:3-7, así como muchos otros. Por otra parte, los protestantes distinguen entre el hecho único de la justificación (cuando somos declarados justos y santos por Dios, basados en nuestra fe en la expiación de Cristo en la cruz), y la santificación (el proceso evolutivo de ser hechos justos que continúa a través de nuestras vidas en la tierra.) Mientras que los protestantes reconocen que las obras son importantes, ellos creen que son el resultado o el fruto de la salvación, pero nunca la razón de ella. Los católicos mezclan la justificación y la santificación juntas dentro del proceso evolutivo, el cual conduce a la confusión acerca de cómo es uno salvado.

Una cuarta y mayor diferencia entre católicos y protestantes tiene que ver con lo que sucede después de que el hombre muere. Mientras ambos creen que los incrédulos pasarán una eternidad en el infierno, hay unas significativas e importantes diferencias sobre lo que sucede a los creyentes. De sus tradiciones eclesiásticas y su dependencia de libros no-canónigos, los católicos han desarrollado la doctrina del Purgatorio. El Purgatorio, de acuerdo con la Enciclopedia Católica, es un “lugar o condición de castigo temporal para aquellos que, dejando esta vida en gracia de Dios, están, no enteramente libres de faltas veniales, o no han pagado totalmente la satisfacción debida a sus transgresiones.” Por otra parte, los protestantes creen que a causa de que somos justificados por la fe en Cristo solamente, y que la justicia de Cristo es imputada a nosotros – cuando morimos, iremos directamente al Cielo para estar en la presencia del Señor (2 Corintios 5:6-10 y Filipenses 1:23).

Aún más desconcertante acerca de la doctrina católica del Purgatorio; es el hecho de que ellos creen que el hombre debe o aún puede pagar o hacer la satisfacción por sus propios pecados. Esto aunado a su malentendido sobre lo que la Biblia enseña acerca de cómo el hombre es justificado delante de Dios; da como resultado que tengan una pobre apreciación de la suficiencia y eficacia de la expiación de Cristo en la cruz. Simple, pero, el punto de vista Católico Romano de la salvación, implica que la expiación de Cristo en la cruz, no fue pago suficiente por los pecado de aquellos que creen en Él, y que aún un creyente debe expiar o pagar por sus propios pecados, ya sea a través de actos de penitencia, o de tiempo en el Purgatorio. Sin embargo la Biblia enseña una y otra vez que es solo la muerte de Cristo la que puede satisfacer o aplacar la ira de Dios contra los pecadores. (Romanos 3:25; Hebreos 2:17; 1 Juan 2:2; 1 Juan 4:10). Nuestras obras de justicia no pueden añadir nada a lo que Cristo ya ha realizado.

Mientras que hay otras numerosas diferencias entre lo que los católicos y los protestantes creen, estas cuatro son adecuadas para establecer que existen serias diferencias entre los dos. En mucho, se parece a la manera de pensar de los judaizantes (judíos quienes decían que los cristianos gentiles tenían que obedecer la ley del Antiguo Testamento para ser salvos) acerca de quienes Pablo escribió en Gálatas; los católicos, al hacer obras necesarias para que uno sea justificado por Dios, terminaron con un evangelio completamente diferente. Las diferencias entre el Catolicismo y el Protestantismo Evangélico son importantes y significativas.

Es nuestra oración que Dios abra los ojos de cualquiera que lea este artículo, quien esté poniendo su fe o confianza en las enseñanzas de la Iglesia Católica. Es nuestra esperanza que cada uno entienda y crea que sus “obras de justicia” no pueden justificarlos, o santificarlos (Isaías 64:6). Es nuestra oración que todos, en vez de eso, pongan su fe solamente en el hecho de que somos “.. justificados gratuitamente por Su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en Su sangre…” (Romanos 3:24-25). Dios nos salva, “no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por Su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por Su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.”

Publicado por Pastor: Damián Ayala


Los días de Génesis: ¿Fueron de 24 horas o de millones de años?

Preguntas recibidas

Los días de Génesis:

¿Fueron de 24 horas o de millones de años?

Por Pablo Santomauro

La Biblia dice que Dios creó el universo y todas las cosas en seis días. El lenguaje, la secuencia de los hechos, y la evidencia  presentada por los científicos creacionistas modernos, sugiere firmemente que la tierra es joven y que los días de Génesis fueron de 24 horas como los días de hoy.

Estos días tienen cada uno una “tarde” y una “mañana” (Gn. 1:5,8,13,19,23,31), cosas típicas de un día de 24 horas en la Biblia. Además, Exodo 20:11 compara los seis días de la creación con los seis días de una semana literal de 144 horas.

Siempre que un número sigue a la palabra “día” (yom) en el Antiguo Testamento en literatura no profética como es el caso en Génesis 1, significa un período literal de 24 horas. Sumado a esto, cuando la forma plural de yom (yamim) aparece en la literatura no profética, siempre significa días literales. A decir verdad, las 700 veces que el AT usayamim se refiere a días de 24 horas. Por lo tanto, cuando Exodo 20:11 declara que “en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra”, no puede haber dudas de que el texto habla de días literales. [1]

Si el autor de Génesis hubiera querido indicar que los días de la creación fueron largas eras de millones de años, podría haber usado la palabra hebrea dôr, cuya definición  infiere largos períodos. En lugar de ello, el autor usó el término “día”, lo reafirmó con la frase “Y fue la tarde y la mañana”, puso números a continuación y en Exodo 20:11 y 31:17 usó el plural yamim. En otras palabras, usó todos los medios a su disposición para dejar bien en claro que se trataba de días de 24 horas, no largos períodos. Esto anula la teoría que la creación duró billones de años permitiendo de esa forma la evolución. [2]

¡Pero hermano!, dicen algunos proponentes de la evolución teísta, ¿por qué no puede aceptar la noción de largas eras en Génesis 1, si 2 Pedro 3:8 dice que para con  el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”. ¿No enseña este pasaje que para Dios, un día puede ser un largo tiempo? Respuesta: No.  El verso no tiene nada que ver con los días de Génesis. En contexto, Pedro habla de los tiempos finales y la Segunda Venida de Cristo y está respondiendo a los que se burlaban de la demora, y les recuerda que Dios no está sujeto a las limitaciones del tiempo, pero NO dice que un día es mil años o mil años es un día en el calendario humano.

La interpretación de que los días de Génesis fueron de 24 horas es absolutamente necesaria debido a las implicaciones teológicas negativas que se desprenden de la teoría “cristiano-científica” que propone los días de millones de años. Cuando tratamos de ajustar la Biblia para que coincida con los postulados teóricos de la ciencia moderna, ciertamente no estamos trayendo todo pensamiento cautivo a la autoridad de la Palabra.

En el final de cada día de Génesis Dios proclama que el proceso creativo es “bueno”, y al término de los seis días declara: “Y vio Dios TODO lo que había hecho, y he aquí que era BUENO en gran manera. Y fue la tarde y la mañana del día sexto”. (Gn. 1:3).

Teorías tales como la “Teoría de la Brecha” o las “Eras Geológicas” implican que la muerte física se hizo presente en el mundo antes de que el pecado apareciera en Génesis capítulo 3. Este es un error teológico fatal. Si la muerte existía antes del pecado de Adán, Dios, al declarar sobre el término del sexto día que TODO era BUENO, también declaró que la muerte física es buena. Esto contradice el resto de la Escritura que enseña que la muerte es “el postrer enemigo que será destruido” (1 Co. 15:26). La redención incluye la eliminación de la muerte, la cual no existirá en los nuevos cielos y la nueva tierra. De esa forma tendremos un mundo perfecto, como en la creación original, restaurado.

No se puede enseñar que hubo muerte antes del pecado y al mismo tiempo ser consistente con la Biblia.

Corresponde señalar que para nosotros este tema no queda abierto para discusión, así que si usted no está de acuerdo, ni se moleste en escribir, no porque no podamos debatirlo, sino porque es nuestro deber no contender en tópicos que no edifican. <>

Pablo Santomauro

Notas:

1)    The  “Days” of Creation, Kyle Butt, M.A.,http://www.apologeticspress.org/articles/1672

2) Ibid.

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*

Este articulo a sido tomado del blog amigo El blog del Pastor Daniel

 


¿Enseña Mateo 5:17-18 que la Ley aun está vigente?

¿Enseña Mateo 5:17-18 que la Ley aun está vigente?

Por Pablo Santomauro

Ultimamente he recibido varios mensajes expresando desacuerdo con lo que digo en el video titulado ¿Es el Sábado el Día de Reposo Cristiano? [1], donde explico que la observancia del Sábado no es para el día de  hoy porque ya no estamos bajo la Ley del Antiguo Testamento. El tema puede encararse desde muchos ángulos, pero deseo concentrarme en uno de los pasajes más usados por las personas que nos escriben, por todas las sectas sabatistas y por aquellos que de  una forma u otra propugnan la adherencia parcial o total a la Ley:

“No penséis que he venido para abrogar (katalusai) la ley o los profetas; no he venido para abrogar (katalusai), sino para cumplir (plarosai). Porque de cierto os digo que hasta que (eos an) pasen (pareltha) el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que (eos an) todo se haya cumplido (genatai)”. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. (Mt. 5:17-19)

Este es un pasaje que en primera instancia parece refutar la idea de que hoy somos libres de adorar a Dios sin las restricciones legales que nos obliguen a observar el Sábado en forma ritualista y específicamente en el séptimo día de la semana, o cualquier otra ley ceremonial del AT.

El significado de las palabras de Jesús descansa sobre dos palabras clave: ley y cumplir. ¿Significa la “ley” los Diez Mandamientos? “Cumplir”, ¿significa “hacer y seguir haciendo”? ¿Significa “hacer”en el sentido de que se hace una vez – se cumple una vez – y no se necesita repetir?

La ley

Veamos primero el significado que Mateo le da a la “ley” a través de su evangelio. Los siguientes pasajes contienen los usos de la palabra “ley” en el libro de Mateo:

Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. (Mateo 7:12)

En este verso, “ley” se refiere a toda la Toráh (libros de Moisés). Sabemos esto porque está asociada con “los profetas”. Aquí están representadas dos de las tres divisiones del Antiguo Testamento: la ley (torah), los profetas y los escritos.

La triple división del Antiguo Testamento hebreo en el tiempo de Cristo es confirmada por sus propias palabras: “Era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en [1] la ley de Moisés, en [2] los profetas y en [3] los salmos [el primer libro de la tercera división]*” (Lc. 24: 44).

En Mateo 7:12 tenemos una referencia a toda la Escritura, y si bien los Diez Mandamientos están incluidos en la toráh, es obvio que la referencia de Jesucristo no es una lista de mandamientos.

Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan (Mt. 11:13)

En este verso “ley” también es una referencia a toda la torah (el Pentateuco, los cinco libros de Moisés), no a los mandamientos mosaicos ni los Diez Mandamientos. ¿Cómo sabemos? Porque una vez más, “la ley” está asociada con “los profetas”.

O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa? (Mt. 12:5)

La porción de la “ley” mencionada aquí no es los Diez Mandamientos sino Levítico 24:5-9, la que describe los deberes de los sacerdotes.

Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mt. 22:36-39)

La primera cita es tomada de Deuteronomio 6:5 y la segunda es de Levítico 19:18. Jesús no citó los Diez Mandamientos en absoluto.

De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas (Mt. 22:40).

Una vez más, la frase “la ley y los profetas” determina que “ley” es una referencia a toda la Toráh. No podemos limitarla a los Diez Mandamientos.

!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello (Mt. 23:23).

Otra vez, el uso de “ley” aquí va más allá de los Diez Mandamientos.

Conclusión: Habiendo visto todos los pasajes de Mateo donde el evangelista hace uso del término “ley” (en adición a Mt. 5:17-18), notamos que Mateo nunca usa “ley” como una referencia específica o restringida a los Diez Mandamientos. Por consiguiente, al no haber razones contextuales de peso que determinen lo contrario, la mención de “ley” por parte de Jesucristo debe interpretarse como una referencia a toda la Toráh, no a los Diez Mandamientos en particular. Es aquí donde comienza a destruirse el argumento sabatista que pretende usar Mateo 5:17-18 para refutar nuestra posición de que somos libres de adorar sin las restricciones legalistas usadas por los Adventistas del Séptimo Día, entre otros.

“Cumplir”

Ahora veamos el uso de “cumplir” en el libro de Mateo. ¿Usa Mateo “cumplir” para señalar un hecho que ocurrió una vez y que no se necesita repetir una o muchas veces? ¿O la idea es “hacer y seguir haciendo”?

Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,
Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros (Mt. 1:22-23).

Aquí  “cumpliese” se utiliza en relación al nacimiento de Jesús. Es obvio que el evento  no se volverá a repetir y el significado de “cumpliese” no tiene nada que ver con algo que los cristianos deben hacer.

y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo (Mt. 2:15).

¿Cuántas veces salió Jesús a Egipto? Sólo una. ¿Tenemos los cristianos alguna participación y obligación de continuar haciendo algo aquí? No.

Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Voz fue oída en Ramá, Grande lamentación, lloro y gemido; Raquel que llora a sus hijos, Y no quiso ser consolada, porque perecieron (Mt. 2:17-18).

Esta  profecía fue cumplida una sola vez. La idea de un cumplimiento continuo está ausente del pasaje.

Debido a que los pasajes son numerosos y el espacio es limitado, solamente listaremos el resto de los versos para que el lector pueda conducir su propio estudio: Mateo 2:23; 3:15 (si bien éste indica que es algo que los cristianos debemos hacer, el contexto no tiene nada que ver con los Diez Mandamientos); 4:14-16; 5:33; 8:17; 12:17-21; 13:14-15; 21:4,5; 26:53,54; 26:56; 27:9,10.

En todos estos pasajes no existe ninguna conexión con los Diez Mandamientos ni encontramos la noción de cumplimiento u observación continua por parte de los creyentes. Es lógico concluir que la palabra “cumplir” usada por Cristo en Mateo 5 es una referencia a algo que él haría con su obra como Mesías. No se trata de algo que los creyentes debemos observar por siempre.

Volvamos ahora a Mateo 5: 17-19:

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen  el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que  todo se haya cumplido ”. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.(Mt. 5:17-19)

A lo que conocemos hasta ahora, agreguemos otra pieza importante para entender este pasaje. Se encuentra en el Evangelio de Juan:

Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed (Jn. 19: 28).

El texto expresa que “ya todo estaba terminado” pero aun faltaba una de las profecías respecto a la vida y muerte del Mesías, la referencia a “Tengo sed”.

Ahora sigamos el desarrollo del Sermón del monte.  Jesús comienza con las “bienaventuranzas”, sigue con el pasaje que estamos examinando, e immediatamente procede a decir seis veces “Oísteis que fue dicho … pero yo os digo”. Jesús está tomando para sí mismo una autoridad superior a la del antiguo pacto, pero para que sus oyentes no pensaran que él estaba aboliendo la naturaleza obligatoria del antiguo pacto en ese momento, ya había anunciado que eso lo iba a hacer él pero más adelante. ¿Cómo? Cumpliendo al pie de la letra las profecías, tipos y sombras que señalaban hacia su obra como Mesías y Salvador del Mundo, las cuales están registradas en la ley. Por lo tanto, la ley debía continuar hasta que él hubiera cumplido todo. Esto sucedió, según Juan, con la muerte de Jesús.

El error en insistir que Jesús estaba enseñando en Mateo 5:17-19 la naturaleza continua de la ley, es que encierra a los cristianos en un callejón sin salida. Ya que el pasaje dice que ni una jota ni una tilde pasará de la ley, los que lo usan para probar la perpetuidad del antiguo pacto, también deben usarlo para promover la naturaleza obligatoria de toda la ley. Pero Pablo advirtió a sus lectores que no podían tomar sólo una parte de la ley y dejar el resto.

Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley (Gá. 5:3).

Sólo tenemos dos opciones: Jesús cumplió toda la ley por nosotros y así nos liberó del dominio del antiguo pacto, o debemos guardar todos los detalles del antiguo pacto. No hay otras opciones.

¡Pero el verso 19 parece enfocarse en “mandamientos”!

Este versículo ha sido motivo de marchas y contramarchas, y toneladas de tintas has sido empleadas para ofrecer diferentes interpretaciones por grandes eruditos. Personalmente me inclino a pensar que la referencia a mandamientos en Mateo 5:19 tiene que ver con los mandamientos que Cristo nos dejó en sus palabras, y por inferencia podemos decir que es una referencia a Sus Palabras. Es muy factible que los versos anteriores (17-18) contengan una doble connotación – una es la referencia al cumplimiento de la ley por parte de Jesucristo en la cruz, lo que en consecuencia la declara abrogada o abolida, y la otra concerniente a que la Palabra de Dios o de Jesús (la ley  y los profetas) jamás pasará. La frase “hasta que pasen el cielo y la tierra” es equivalente a “jamás pasará”. Consideremos los siguientes pasajes:

Porque de cierto os digo que hasta que pasen  el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que  todo se haya cumplido  (Mt 5:18).

Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley (Lc. 16:17)

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mt. 24:35).

Cuando observamos estos pasajes es obvio que Jesús reclama que Sus palabras durarán más que la Ley (los mandamientos). La Ley pasará ANTES que los cielos  y la tierra (cuando todo sea cumplido) pero las palabras de Jesús NUNCA pasarán y continuarán aun más allá de la disolución del universo.

Repaso y deducciones derivadas

1.     Mateo 5:17-19 enseña que toda la ley, incluyendo lo escritos en la Toráh, permanecería en vigencia hasta que todo se hubiera cumplido. Con su vida, muerte y resurrección, Jesús cumplió toda la ley (y los profetas) del antiguo pacto, por lo que esta ley ya no es obligatoria para los cristianos.

2.     Cada vez que la palabra “ley” se emplea en Mateo, siempre se usa para todo el antiguo pacto o para alguna porción de éste que es más que únicamente los Diez Mandamientos.

3.     Cada vez que la palabra “cumplir” se utiliza en el evangelio de Mateo, siempre se usa en conexión con los eventos relacionados con la vida de Cristo. Nunca se usa en el contexto de alguna práctica u observancia continua en la vida del creyente.

4.     Si alguien usa Mateo 5:17-19 para probar la perpetuidad de la ley del antiguo pacto, entonces debe guardar toda la ley ya que ni una jota ni una tilde debe ser quitada.

5.     El Nuevo Testamento es cristalino en cuanto a que las ceremonias y prácticas de Antiguo Testamento señalaban hacia adelante a algún aspecto de la vida , muerte y resurrección de Cristo.

6.     Con su vida perfecta, muerte sacrificial y resurrección, Jesús cumplió por nosotros las demandas morales de Dios.

7.     La libertad del evangelio NO da a los cristianos la libertad para pecar.

8.     La vida santa del cristiano nunca es la base de su aceptación ante Dios , sino el resultado de ella.

9.     Todos los principios morales sobre los cuales se basan los Diez Mandamientos y otras leyes morales del antiguo pacto, puede resumirse en el solo principio del amor.

10.    La moralidad enseñada en el nuevo pacto reemplaza la moralidad enseñada en el antiguo pacto. <>

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Deseo expresar mi agradecimiento a Dale Ratzlaff, notorio ex-adventista, por la claridad con que analiza el tema del Sábado en su libro Sábado en Cristo, publicado por LAM Publications, LLC, PO Box 11587, Glendale, Arizona 85318. El artículo anterior está basado en su mayor parte en este libro, que está siendo de gran bendición para aquellos que están en un momento de transición desde el legalismo férreo de los Adventistas del Séptimo Día hacia la libertad  que los lleva a los brazos de Cristo.

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*El Antiguo Testamento hebreo consistía en 24 libros, que eran divididos en las siguientes tres divisiones principales:

  1. La ley (torah) que contiene los cinco libros de Moisés, o Pentateuco.
  2. Los profetas (nebi’im) subdivididos en:
    (a) Cuatro “anteriores”, Josué, Jueces, (1 y 2) Samuel y (1 y 2) Reyes, y
    (b) Cuatro “posteriores”, Isaías, Jeremías, Ezequiel y los doce profetas menores en un solo libro.
  3. Los escritos (ketubim), constituidos por los once libros restantes, de los cuales Esdras, Nehemías y 1 y 2 de Crónicas forman cada uno un solo libro.

Tomado de:

(http://eltextobiblicoat.blogspot.com/2006/10/402-divisin-antigua-y-moderna-del.html)

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso del apologista  Pablo Santomauro*

Este artículo fue tomado del blog amigo El Blog del Pastor Daniel

 

 


Los Adventistas del Séptimo Día y el Sábado ¿Fue el día de reposo ordenado por Dios desde la Creación?

Los Adventistas del Séptimo Día y el Sábado
¿Fue el día de reposo ordenado por Dios desde la Creación?

por Pablo Santomauro

Tarde o temprano usted se va a encontrar con un adventista que lo desafiará en cuanto a la observancia del sábado, y lo va a hacer con argumentos que en la superficie parecen tener peso bíblico. Tal es así, que el cristiano que no ha sido discipulado, puede fácilmente ser apabullado por un adventista capacitado y quedarse sin respuestas.

La Revista Signs of the Times, publicada por la  Iglesia Adventista del Séptimo Día (IASD en adelante), en su ejemplar de Junio de 1999, presenta algunos de los argumentos que manejan los adventistas para apoyar que el día de adoración  aprobado por Dios sigue siendo el Sábado y no el Domingo. Si bien estamos en el año 2009, escogimos este artículo porque define la posición del movimiento en forma clara y definitiva, sin necesidad de ir a los documentos doctrinales de la IASD.

En la página 24 de la revista, bajo el título “Por qué mi Día de Reposo es el Sábado”, el autor plantea un diálogo con su vecino. El vecino le invita al juego del sábado – el tipo de deporte no es especificado — y le ofrece una entrada gratis. El autor agradece a su vecino pero le aclara que no puede asistir al juego porque los sábados él va la iglesia. El vecino le indica que eso no sería problema ya que el juego es en la tarde. A esto, el autor replica que para él todo el sábado es un día de adoración. A continuación sigue la clásica letanía que pone al adventista en un plano superior a los que se congregan en domingo, y luego el autor comienza a enumerar una serie de razones por las cuales guarda el sábado.

La primer razón es expresada de la siguiente manera en el artículo:

“El séptimo día es mencionado por primera vez en el comienzo de la Biblia. Luego que Dios pasó domingo, lunes, martes, miércoles, jueves y viernes creando la tierra, la Escritura dice que “reposó el día séptimo …. Nosotros podemos inferir que desde la Creación en adelante, la gente guardó el sábado como día de adoración por generaciones. Cuando lo olvidaron, Dios se los recordó: ‘Acuérdate del día de reposo para santificarlo’, Dios dijo a los hijos de Israel. Y entonces incluyó el séptimo día – sábado en los Diez mandamientos. ‘Pueden trabajar por seis días pero el séptimo día deberá ser el día de Dios. Ustedes y toda su familia y aun vuestros animales deben descansar de trabajar ese día. En su lugar, pasen el día recordando que Yo soy vuestro Creador, y que en seis días hice toda la Creación, incluyendo la humanidad, y luego reposé’”.

El artículo continúa diciendo: “Esto en sí debería ser suficiente, ¿verdad? Si yo acuerdo con un amigo de encontrarnos en nuestro restaurante favorito el martes al mediodía, ¿iré el miércoles porque me es más conveniente? ¡Por supuesto que no! Y así es con Dios. Si Dios quiera que me encuentre con El en ese día, ¿por qué razón no lo haría?”

Este es el argumento básico desde el cual parten los adventistas para justificar su doctrina del día de reposo. Puesto en lenguaje teológico, el sábado es una ordenanza de la Creación, dicen ellos. Si ustedes logran poner en evidencia el error de este argumento, prácticamente estarán tirando abajo todo el aparatoso esquema de la doctrina adventista.

¿Es el Sábado una Ordenanza implantada desde la Creación?

Me permito citar ahora una porción del excelente trabajo del Dr. Robert Morey, Is the Sabbath for Today? Este breve ensayo de Morey fue escrito hace varios años pero conserva su vigencia por la claridad y sencillez de su refutación, por ello procedimos a traducir y adaptar los puntos a nuestro entender más destacados. Por supuesto que cada punto puede ser expandido y profundizado, pero preferimos dejarlo en su formato inicial para beneficio del lector.

Análisis del argumento:

1. ¿Qué es una “ordenanza de la Creación”?

Respuesta: Una actividad o institución que Dios estableció desde la Creación  para que toda la humanidad observe perpetuamente hasta el fin de los tiempos.  Algunas de las ordenanzas más obvias son actividades tales como el trabajo (Gn. 1:28; 2:15, 20) y el mandato cultural (Gn. 1:28), o instituciones como el matrimonio (2:8) y la familia (2:24).

2. ¿Qué se necesita exegéticamente para probar que guardar el sábado es una ordenanza desde la Creación?

Respuesta:  Para probar que el guardar el sábado es una ordenanza creacionista, debemos encontrar en la historia de la Creación misma, uno o más de los siguientes elementos:

a. Un mandamiento dado al hombre para observar una semana de 7 días.

b. Un mandamiento dado al hombre para descansar en el séptimo día.

c. Un ejemplo donde el hombre descanse el séptimo día.

d. Una explicación del porqué el hombre debe descansar en el séptimo día.

La evidencia exegética aplastante es que no existe un solo mandamiento, ejemplo o explicación sobre el guardar el sábado en la historia de la Creación.  No existe en absoluto en Génesis 1-3 o en ningún otro lugar, ninguna evidencia exegética que sugiera que guardar el sábado sea una ordenanza creacionista.

3. Pero, perdone que insista, ¿está seguro que el mandamiento de guardar el sábado no está en Génesis 2:1-3?

Respuesta:  No, la palabra “sabbath” no aparece en el texto.  Una aproximación bíblico-teológica muestra que Génesis 2:1-3 es el comentario de Moisés mirando en retrospectiva hacia el período de la creación en el contexto de su propio entendimiento de los diez mandamientos, y no se trata de una referencia al entendimiento que poseía Adán en el comienzo de la historia.

El texto no dice que el hombre o los animales santificaron el día y que descansaron.  El texto establece la declaración simple y sencilla de que las obras creativas inmediatas de Dios llegaron a un fin. El hecho de que Dios “reposó” es claramente antropomórfico. Dios no necesita descansar.

4. Pero se menciona el séptimo día. ¿No prueba esto que es una ordenanza creacionista?

Respuesta: No necesariamente.  El nudismo y el vegetarianismo también son parte de la historia de la Creación. En realidad, nadie tendría el descaro de reclamar que estos elementos son mandamientos simplemente porque se mencionan en el texto.

5. ¿Pero no es Génesis 2:1-3 un patrón o un modelo para que nosotros lo sigamos?

Respuesta:  ¡Espero que no!  Luego que Dios trabajó durante 6 días, descansó en el séptimo día y continúa “descansando” hasta el presente (He. 4:10-11). Dios no comenzó otro ciclo de 6 días de trabajo y uno de descanso. Por lo tanto, si los hombres vamos a seguir el modelo, entonces tendríamos que trabajar 6 días en el comienzo de nuestra carrera u oficio, ¡y luego descansar por el resto de nuestras vidas! De todas maneras, para probar que guardar el sábado es un mandamiento creacionista, debemos mostrar un ejemplo de un hombre guardándolo. Si esto es cierto con respecto a otras ordenanzas de la Creación, ¿cuál es la razón para que la observancia del sábado sea exenta de esta regla de fe?

Además, Adán nunca hubiera estado en condiciones de observar el sábado correcto porque el séptimo día de Dios fue el segundo día de Adán, por lo cual el séptimo de Adán fue el quinto de Dios.  ¿Cuál de los dos séptimos días observaba Adán?

Adicionalmente, todos los pasajes bíblicos como Nehemías 9:5-38 (cf. vs. 13-14) que dan un resumen de la historia redentiva, siempre ponen el comienzo de la observancia del sábado junto a Moisés, no Adán.  Si la observancia del sábado hubiera comenzado al momento de la Creación, sin duda la Escritura lo hubiera mencionado cuando se narra la historia del mundo, pero no lo hace.

No existe tampoco en la historia de la Creación en Génesis ninguna mención de una semana de 7 días ordenada por Dios u observada por el hombre.

Ningún ejemplo, ningún mandamiento o precepto puede ser extraído de Génesis 1-3.  Si bien más adelante en la historia de la redención aparece la semana de 7 días, no existe evidencia de que Adán o Eva usaban tal medida de tiempo.

(Hasta aquí el trabajo del Dr. Morey)

Concluímos que lo visto es suficiente para echar por tierra la columna vertebral del argumento adventista que pretende conectar su distorsionada interpretación del séptimo día con la historia de la Creación. En esta materia, los adventistas son culpables de ver y pensar más allá de lo que está escrito (1 Co. 4:6). <>

Publicado por Héctor Reséndiz.

Este artículo fue tomado del blog amigo El Blog del Pastor Daniel

 

 


“¿Puede un cristiano perder la salvación?”

“¿Puede un cristiano perder la salvación?”

Antes de que esta pregunta sea respondida, debe ser definido el término “cristiano.” Un “cristiano” no es una persona que haya dicho una oración, o pasado al frente, o que haya crecido en una familia cristiana. Mientras que cada una de estas cosas pueden ser parte de la experiencia cristiana, no son éstas las que “hacen” a un cristiano. Un cristiano es una persona que ha recibido por fe a Jesucristo y ha confiado totalmente en Él como su único Salvador (Juan 3:16; Hechos 16:31; Efesios 2:8-9).

Así que, con esta definición en mente, ¿puede un cristiano perder la salvación? Quizá la mejor manera de responder a estar importante y crucial pregunta es examinando lo que la Biblia dice que ocurre en la salvación, y entonces estudiar lo que implicaría perder la salvación. Estos son algunos ejemplos:

Un cristiano es una nueva criatura. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Estos versos hablan de una persona que se ha convertido enteramente en una nueva criatura, como resultado de estar “en Cristo.” Para que un cristiano perdiera la salvación, la nueva creación tendría que ser revertida y cancelada.

Un cristiano es redimido. “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.” (1 Pedro 1:18-19). La palabra “redimido” se refiere a una compra que ha sido hecha, a un pecio que ha sido pagado. Para que un cristiano perdiera la salvación, Dios tendría que revocar Su compra por la que pagó con la preciosa sangre de Cristo.

Un cristiano es justificado. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (Romanos 5:1). “Justificar” significa “declarar justo.” Todos los que reciben a Jesucristo como Salvador son “declarados justos” por Dios. Para que un cristiano perdiera la salvación, Dios tendría que desdecir lo dicho en Su Palabra y retractarse de lo que Él declaró previamente.

A un cristiano se le promete la vida eterna. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” (Juan 3:16). La vida eterna es una promesa eterna (para siempre) en el Cielo con Dios. Dios promete “cree, y tendrás vida eterna.” Para que un cristiano perdiera la salvación, la vida eterna tendría que ser retirada. Si a un cristiano se le ha prometido vivir para siempre, ¿cómo entonces puede Dios romper esta promesa, quitándole la vida eterna?

A un cristiano se le garantiza la glorificación. “Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.” (Romanos 8:30). Como lo aprendemos en Romanos 5:1, la justificación es declarada al momento de la fe. De acuerdo a Romanos 8:30, la glorificación está garantizada para todos aquellos a quienes Dios justifica. La glorificación se refiere a un cristiano recibiendo un perfecto cuerpo resucitado en el Cielo. Si un cristiano pudiera perder la salvación, entonces Romanos 8:30 es un error, porque Dios no puede garantizar la glorificación para todos aquellos a quienes Él predestinó, llamó, y justificó.

Podrían compartirse muchas más ilustraciones de lo que ocurre en la salvación. Sin embargo, aún estas pocas hacen abundantemente claro que un cristiano no puede perder la salvación. La mayor parte, sino todo lo que la Biblia dice que ocurre a una persona cuando recibe a Jesucristo como Salvador, sería invalidado si la salvación pudiera perderse. La salvación no puede ser revertida. Un cristiano no puede ser des-creado como nueva criatura. La redención no puede ser deshecha. La vida eterna no puede perderse y seguirse considerando como eterna. Si un cristiano perdiera la salvación, Dios tendría que retractarse de Su Palabra y cambiar de parecer – dos cosas que la Escritura nos dice que Dios jamás hace.

Las objeciones más frecuentes a la creencia de que un cristiano no puede perder la salvación son; (1) ¿qué hay de aquellos que son cristianos y continuamente viven una vida inmoral? – y – (2) ¿qué pasa con aquellos que son cristianos, pero luego rechazan la fe y niegan a Cristo? El problema con estas dos objeciones es la suposición de que “son cristianos” (1) La Biblia declara que un verdadero cristiano ya no continuará viviendo una vida inmoral (1 Juan 3:6). (2) La Biblia declara que alguien que se separa de la fe, demuestra que realmente nunca fue un cristiano (1 Juan 2:19).

No, un cristiano no puede perder la salvación. Nada puede separar a un cristiano del amor de Dios (Romanos 8:38-39). Nada puede arrebatar a un cristiano de la mano de Dios (Juan 10:28-29). Dios quiere y tiene el poder para garantizar y mantener la salvación que Él nos ha dado. Judas 24-25 dice, “Y Aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros in mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.”

Publicado Por Pastor: Damian Ayala.

Artículo escrito por: GotQuestions.org


NUESTRA VERDADERA IDENTIDAD EN CRISTO

NUESTRA VERDADERA IDENTIDAD EN CRISTO

Por Damián Ayala



Las cosas que no son como si fuesen.

Las cosas que no son como si fuesen.

Por Héctor Reséndiz

Dentro de las enseñanzas del movimiento de fe y teología del dominio hay una muy particular que ha tomado un importante lugar en la comunidad evangélica en general: “Decláralo y será hecho”. Para esto citan y basan su doctrina principalmente en Romanos 4.17. Para comentar sobre el tema será importante ver el contexto de Romanos 4 y así interpretar esta declaración.

13 Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.

14 Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.

15 Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros

17 (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.

18 El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.

19 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.

20 Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,

21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido;

22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

Romanos 4.13-22 (énfasis agregado)

Note, estimado lector, que el autor de la carta a los Romanos está explicando y sistematizando cómo la fe y sólo la fe es la que justifica al pueblo de Israel e igualmente a los gentiles. Abraham creyó la promesa de Dios (de que sería padre de muchas gentes) y el versículo menciona dos cosas muy importantes: (1) Dios da vida a los muertos y (2) Dios llama las cosas que no son como si fuesen. Estas declaraciones son majestuosas y propias de la naturaleza de Dios. Sólo Él puede dar vida y salvar a millones de pecadores a través de la propiciación de su Hijo, y tal exorbitante y sobrenatural hazaña acompaña en el enunciado como atributo único de Deidad “llamar las cosas que nos son como si fuesen”. Son dos verdades de dimensiones eternas para la historia de la redención del Hombre por la grandiosa Gracia de Dios y la otra la vemos desde el principio de los tiempos que con el poder de su palabra creó todo lo que vemos hoy. Lo que no existía llegó a existir, por lo tanto llamar las cosas que no son como si fuesen implica tener condiciones y atributos únicos de Dios como Creador, como Omnisciente (sabe lo que será y ha de venir), como Todopoderoso (sabe que Él lo va a hacer) y como Omnipresente (Él estará ahí para hacerlo).

De vuelta con Abraham, el contexto en los versículos siguientes deja bien claro como fue que él creyó la verdad de la promesa. Curiosamente no se la pasó declarando que iba a ser padre o que iba a tener suficiente potencia sexual cuando era imposible por su edad (casi 100 años), o declaraba fértil la matriz de su esposa Sara. Nada de eso. Abraham creyó fielmente que el que le dio la promesa es Dios y que Dios es capaz de cumplir lo que dice. Abraham sí usó su boca para declarar, pero declaraba la Gloria del Todopoderoso (vv. 20-21).

A la luz del Nuevo Testamento, cuando la Biblia nos enseña acerca del poder de nuestras declaraciones cuando hablamos, lo hace siempre en el sentido de transmitir la verdad de Dios y del Evangelio, de exaltar con nuestros labios el amor de Dios en Cristo Jesús hacia las demás personas y de no llevar, en cambio, palabras de destrucción que de nada aprovechan, más bien nos llevan a una vida o mejor dicho a una muerte llena de pecado (e.g. Proverbios 18.21, Salmos 19.14, Santiago 3.9).

El poder de las palabras e incluso de los pensamientos no es un juego de mecanismos (si digo lo bueno, me sucede lo bueno, si declaro que no existe mi enfermedad, ésta desaparece). Eso no enseña Dios en la Sagrada Escritura, Dios no enseña a que declaremos lo contrario. Si la facultad para que se logre un milagro está en lo que declaramos o no, dejamos completamente fuera la superabundante gracia de Dios para con sus hijos, Dios es una ser personal, Él piensa y decide mejor que nosotros (crea esto por favor). Él quiere que reposemos en su paz que sobrepasa todo entendimiento y que declaremos a los cuatro vientos todas las bondades y verdades que provienen de Él, que clamemos por nuestra salvación y que demanda honra y gloria de nosotros. Si queremos vivir conforme a la voluntad de Dios, entonces dejemos a Dios hacer las cosas y no a nuestras fabulosas declaraciones o decretos.

Cuando vemos en la Escritura casos de necesidad de un milagro, el Espíritu Santo inspirando a los autores nunca les manda a practicar tal cosa de declarar como ahora se enseña, por el contrario nos invita a orar, a rogar y a clamar a Dios dando gracias, incluso Pablo en una ocasión le recomendó un poco de vino a Timoteo (las declaraciones brillaron por su ausencia).

Esta terrible mancha en el Evangelio de ahora no es más que doctrinas falsas que se han ido infiltrando de cuestiones metafísicas, visualización, mantras…

Enseñar que los Cristianos podemos declarar las cosas que no son como si fuesen no sólo es falso, sino es pretender ser Dios o ser como Dios. ¿Génesis 3.5 les recuerda algo?

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Filipenses 4.6


Hablando de la doctrina hereje de los Unicitarios (modalismo)

Hablando de la doctrina hereje de los Unicitarios (modalismo)

Publicado por Pastor Damián Ayala


¿Por qué la teología es importante?

¿Por qué la teología es importante?

por Héctor Reséndiz

En numerosas ocasiones hemos escuchado a personas, incluso aquellas que se dicen cristianas, afirmar que la teología no sirve, que socava el texto bíblico y hasta la vuelven parte de una jugarreta demoniaca.

La idea de un mensaje como este es invitar al lector a no temerle a las palabras teología o doctrina, sino que guste de encontrar los secretos preciosos y las verdades precisas que Dios nos dejó en su Santa Palabra. Si bien, un estudio profesional al respecto abre impresionantemente el panorama para utilizar herramientas como la hermenéutica (interpretación de textos), historia, lógica, idiomas… no quiere decir que lo cristianos “de a pie”, no podamos en un nivel altamente calificado desarrollar la habilidad del estudio formal y tomar las conclusiones que Dios desea para nuestra vida, familia e iglesia. Todos los hijos de Dios tenemos la mejor herramienta y la mejor guía: una persona que se llama el Espíritu Santo. El problema reside cuando abusamos de nuestra terquedad, no invertimos un tiempo verdadero bajo la guía divina y nos creemos toda historia y cuentos místicos que alteran la pureza del mensaje del Reino de Dios; más aún, se crean doctrinas o enseñanzas aberrantes que hacen del bien y del mal una película tipo “Star Wars”. Buenas noticias: Dios ya ha triunfado, sólo tenemos que vivir en esa realidad, pase lo que nos pase (Heb 2.14). El estudio de las cosas de Dios y de Dios mismo (teología) nos permite saborear esa hermosa verdad y nutre nuestro espíritu y mente de bendiciones y satisfacciones incomparables. Usted tiene la verdad, sáquele provecho, Jesucristo nos la ha regalado. Gloria a Él.

La teología en la Biblia

Podemos encontrar numerosos recursos bíblicos de carácter teológico. Esto es un indicativo de la voluntad de Dios y de su predisposición para enseñarnos. En Mt 13.18-23 podemos ver que Jesús explica una de sus parábolas a los discípulos y esto es un claro ejemplo de una base teológica para discernir y transmitir el verdadero mensaje que Él mismo (Dios) les había dado. El apóstol Pablo escribió a los Filipenses la importancia que es el discernir en la Palabra (conocimiento verdadero, Fil 1.9,10). La Biblia dice que podemos crecer en la gracia y en el conocimiento del Señor (2 P 3.18); nos exhorta a recomendarnos como ministros de Dios en conocimiento yen palabra de verdad (2 Co 6.6-7); nos afirma que podemos derribar la fortaleza de la mentira y sus argumentos en contra del conocimiento de Dios (2 Co 10.4-5); nos libera del conocimiento que nosotros pensábamos estaba correcto para llevarnos a la verdadera luz que es en Cristo Jesús (Fil 3.8).

Cuando no meditamos y no nos tomamos un tiempo objetivo y responsable en la Palabra de Dios (Pr 4.5-13; 8.10-16) y cuando descartamos el amor para enseñar y la guía de Dios, es muy probable que:

• Seamos llevados a cualquier viento de doctrina. Ef 4.14.

• Enseñemos y aprendamos conforme a lo que creemos y no conforme a la verdad de Dios. 2 Ti 4.2-4.

• Tergiversemos la verdad y esto acarrea destrucción y perdición. 2 P 3.16.

• Pensemos e inventemos más allá de lo que la Biblia dice. 1 Co 4.6.

Hacer todas esas cosas tiene implicaciones muy serias y devastadoras. En lugar de estar en esa Roca fuerte y eterna que es Jesucristo, el creyente pasa a estar parado sobre un grano de arena. Espiritualmente es desastroso y el enemigo anda como león rugiente (1 P 5.8).

Si queremos amar a Dios con todo nuestro corazón, toda nuestra alma y toda nuestra MENTE (Mt 22.37), tenemos que poner en práctica esas tremendas habilidades y la gran infraestructura cerebral que el Señor nos regaló para discernir y palpar la realidad de la verdad de Dios en un entendimiento conciso que nos permita disfrutar de la libertad que Jesús compró con su Sangre. Aquí subrayo que es vital hacerlo bajo la supervisión absoluta del Espíritu Santo y emplear el conocimiento y los misterios de Dios para sus propósitos y para llevar la luz de un Evangelio completo (1 Co 4.1).

Revelaciones y más revelaciones.

Una vez escuché en TV a un líder cristiano que dijo: “aquí no le damos recalentado, nosotros somos una iglesia apostólica, aquí le damos pura nueva revelación, revelación fresca”. Este tipo de iglesias que presumen de ser apostólicas por lo general quieren ser llamativas, imponer sus conceptos, metodologías y le ponen un nombre “novedoso” a todo. Desde el punto de vista de la verdad bíblica nosotros podemos contestar lo siguiente: “si usted quiere nuevo y fresco, vaya al súper mercado, nosotros preferimos la verdad, la misma que Dios ya reveló a sus santos en la Escritura” (Jud 3).

La teología nos sirve para darnos cuenta de todas estas cosas. Es voluntad y mandato de Dios estar atentos al mensaje que realmente Él nos ha dado. Como seres humanos podremos equivocarnos, tenemos toda la capacidad y el potencial para hacerlo, sin embargo, la teología basada en la Biblia puede ser usada para regresar al camino, defender la fe, guardar la fe y cumplir en el amor de Cristo con la gran comisión (2 Ti 3.16).

Dios les bendice.


El sábado – ¿el día de reposo?

El sábado – ¿el día de reposo?

Pablo Santomauro

publicado por Pastor Damián Ayala.


La Enseñanza de Cristo es Suficiente. Paul Washer en español

La Enseñanza de Cristo es Suficiente.

Paul Washer en español

 

 

Recordando la verdad…. Publicados por Pastor Damián Ayala


El Hombre Nace en Corrupción

El Hombre Nace en Corrupción

Paul Washer

La pena del pecado de Adán no solamente fue la muerte, sino también la corrupción moral – él cayó de su estado original de justicia y llegó a ser una criatura corrupta. De la misma forma, cada uno de los descendientes de Adán no solamente nace bajo la sentencia de muerte, sino que también nace moralmente corrupto e inclinado a la maldad.

Es evidente notar por la experiencia de cada uno de nosotros y la experiencia colectiva de la humanidad que la corrupción moral del hombre no es un comportamiento aprendido, sino una característica inherente arraigada profundamente en el corazón. La historia humana, la literatura secular y sagrada, filosofía y religión abundan con ilustraciones de la lucha del hombre con su propia corrupción y propensión a la maldad. Las palabras inspiradas del apóstol Pablo reflejan la angustia de cada hombre que ha llegado a comprender la realidad de su propia condición moral, “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago” (Romanos 7:15).

Una de las frases más importantes que los teólogos emplean para describir la profundidad de la inherente corrupción moral del hombre es la frase “depravidad total.” La palabra “depravidad” proviene de la preposición latina de que comunica intensidad y la palabra latina pravus que significa “torcido” o “pervertido.” El decir que algo es depravado significa que su estado original ha sido torcido o pervertido. El decir que el hombre es depravado significa que él ha caído de su estado original de justicia y que su misma naturaleza ha llegado a ser extremadamente corrupta. Cuando los teólogos usan términos como la depravidad “total” o “radical” es importante entender lo que significa y lo que no significa:

La Depravidad Total no significa…

1.- … que la imagen de Dios en el hombre haya sido totalmente perdida en la caída. En Génesis 9:6, I Corintios 11:7, y Santiago 3:9, las Escrituras todavía se refieren al hombre como habiendo sido creado “a la imagen de Dios,” por lo tanto hay un sentido verdadero en el que la imagen de Dios aún se encuentra en cada hombre.

2.- … que el hombre no tenga ningún conocimiento de la persona y voluntad de Dios. Las Escrituras nos enseñan que los hombres tienen suficiente conocimiento de Dios para aborrecerlo, y suficiente conocimiento de Su verdad para rechazarla y intentar detenerla (Romanos 1:30; 1:18).

3.- … que el hombre no posea una consciencia o que sea totalmente insensible al bien y al mal. En Romanos 2:15, las Escrituras enseñan que todos los hombres poseen una consciencia. Si no ha sido cauterizada (I Timoteo 4:2), tal consciencia puede guiar al hombre a admirar virtud y actos nobles.

4.- … que el hombre sea incapaz de demostrar virtud. Hay hombres que aman a su familia, sacrifican su propia vida para salvar a otros, y hacen grandes obras de generosidad. Se reconoce que los hombres son capaces de amar a otros, servir a su patria, y aún llevar a cabo obras religiosas.

5.- … que todos los hombres sean tan inmorales o depravados como podrían ser, que todos los hombres sean igualmente inmorales, o que todos los hombres se entreguen a cada forma de maldad que existe. No todos los hombres son delincuentes, fornicarios, o asesinos, pero todos son capaces de tales cosas. Lo que los refrena es la gracia de Dios.

La Depravidad Total significa…

1.- … que la imagen de Dios en el hombre ha sido seriamente desfigurada y que la corrupción moral ha contaminado la persona entera – el cuerpo (Romanos 6:6,12; 7:24; 8:10,13), la razón (Romanos 1:21; II Corintios 3:14-15; 4:4; Efesios 4:17-19), las emociones (Romanos 1:26-27; Gálatas 5:24; II Timoteo 3:2-4), y la voluntad (Romanos 6:17; 7:14-15).

2.- … que el hombre nace con una propensión o inclinación hacia el pecado. Todos los hombres son capaces de la más grande maldad, los crímenes más indecibles, y las perversiones más vergonzosas.

3.- … que todo lo que los hombres hacen está contaminado por su propia corrupción moral. La corrupción moral y pecado del hombre se extienden a sus obras más encomiables (Isaías 64:6).

4.- … que las obras de los hombres no son el resultado de su amor para con Dios o un deseo de obedecer Sus mandamientos. Ningún hombre ama a Dios de una manera digna o como Su Ley manda (Deuteronomio 6:4-5; Mateo 22:37), tampoco hay un hombre que glorifique a Dios en pensamiento, palabra, y obra (I Corintios 10:31; Romanos 1:21). Todos los hombres se prefieren a sí mismos que a Dios (II Timoteo 3:2-4). Todas las obras de generosidad, heroísmo, lealtad, y devoción religiosa son el resultado del amor del hombre para con sí mismo, pero no de un amor verdadero y sincero para con Dios.

5.- … que la mente del hombre es hostil hacia Dios, no puede sujetarse a la voluntad de Dios, y no puede agradar a Dios (Romanos 8:7-8).

6.- … que la humanidad está inclinada a más y más corrupción moral, y que esta deterioración sería aún más rápida si no fuera por la gracia de Dios que detiene la maldad de los hombres.

7.- … que la humanidad está inclinada a más y más corrupción moral, y que esta deterioración sería aún más rápida si no fuera por la gracia de Dios que detiene la maldad de los hombres.

Ahora que hemos resumido el significado de la depravidad total o radical, consideraremos las enseñanzas de las Escrituras. Encontraremos abundante testimonio de lo que hemos aprendido – Puesto que todos los hombres llevan la culpa del pecado, también llevan la pena – la muerte y la corrupción moral. Cada uno de los descendientes de Adán nace moralmente corrupto e inclinado a la maldad.

A través de un estudio cuidadoso de Génesis 5:1-3, se ve claramente las devastadoras consecuencias de la caída y la extensión de la corrupción moral a toda la raza humana.

Adán fue hecho a la “imagen de Dios,” (Génesis 5:1) pero los descendientes de Adán fueron hechos a la imagen caída y depravada de Adán (Génesis 5:3). Es importante notar que los hombres no heredan la corrupción moral de Adán de la misma forma que un hijo hereda las características físicas de su padre. La corrupción moral de los descendientes de Adán es el resultado del juicio de Dios en contra de ellos. Adán pecó y fue sujeto a la pena de muerte y la corrupción moral. El pecado de Adán ha sido imputado a todos sus descendientes, y por eso, ellos también son sujetos a la misma pena – la muerte y la corrupción.

Desde la caída de Adán, todos los hombres nacen con una naturaleza moralmente corrupta, hostil hacia Dios, e inclinada a la maldad. ¿Qué enseñan las siguientes Escrituras acerca de esta verdad? ¿Cómo demuestran que la corrupción moral del hombre no es un comportamiento aprendido, sino un reflejo de su misma naturaleza?

Salmo 51:5 He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

Nota: Esto no significa que las relaciones sexuales entre los padres de David fueran pecaminosas. Dios mandó que los hombres se multiplicaran y llenaran la tierra (Génesis 1:28). David está simplemente declarando una verdad que se defiende a través de las Escrituras y se demuestra a través de la historia de la humanidad – La corrupción moral del hombre y su propensión a la maldad no es un comportamiento aprendido, sino parte de su propia naturaleza.

Salmo 58:3 Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron.

Génesis 8:21 Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud;

Nota: La palabra “juventud” se refiere a la vida temprana o niñez de una persona. No hay necesidad de enseñar a un niño para que sea egoísta o egocéntrico, o a que mienta, o manipule a otros, etc. Tales actitudes y comportamiento pecaminosos brotan de su propia naturaleza.

Habiendo establecido la verdad de que todos los hombres nacen llevando la corrupción moral de Adán, ahora consideraremos las Escrituras que ilustran la severidad o profundidad de esta corrupción moral. ¿Qué nos enseñan las siguientes Escrituras acerca de la profundidad y extensión de la corrupción del hombre?

Génesis 6:5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

Nota: Para ilustrar esta verdad, supongamos que se pudiera poner todos los pensamientos de un hombre desde su niñez hasta la actualidad en un video, y luego mostrar el video a su familia y a sus amigos más cercanos. No sería una exageración decir que él tendría tanta vergüenza que jamás podría mirar a nadie a los ojos.

Job 25:4-6   ¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?

Isaías 64:6  Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.

(Eclesiastés 9:3, Job 15:14-16)

Nota: Las obras más grandes y encomiables de los hombres no son nada más que trapos sucios ante Dios. Se podría vestir o envolver a un leproso para cubrir sus llagas en la seda más fina y blanca, pero inmediatamente, la corrupción de su carne contaminaría la tela y llegaría a ser tan vil como al hombre que cubre. Así son las buenas obras de los hombres ante Dios. Llevan la corrupción del hombre que las hace.

Para concluir esta parte de nuestro estudio de la corrupción moral del hombre, consideraremos una declaración breve pero poderosa hecha por el Señor Jesucristo en Mateo 7:11. ¿Cuál es esta declaración y cómo demuestra la fuerte convicción de Cristo acerca de la depravidad moral del hombre?

Mateo 7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Publicado por Pastor: Damián Ayala.

Continuará con… La Muerte Espiritual y la Inhabilidad Moral


Seguimiento al artículo: ¿Atando y Desatando Qué?

Seguimiento al artículo: ¿Atando y Desatando Qué?

Por Héctor Reséndiz

Muchas personas continúan afirmando que Dios nos da el poder de atar y desatar, pero vimos en el artículo ¿Atando y Desatando Qué? que esa expresión en la Escritura a menudo es mal interpretada.

Para reafirmar y ampliar un poco la información del artículo podemos decir lo siguiente:

Si fue tan importante la enseñanza de Jesús (viéndola como la interpretan hoy en día en muchas iglesias), ¿por qué no vemos a ningún apóstol en toda la Santa Escritura aplicar  la enseñanza como tal? No hay, nunca verá ni leerá a un apóstol atando la enfermedad, desatando el cielo, atando al diablo o a los demonios, atando a las fuerzas del mal en el nombre de Jesús; no encontrará ni un solo ejemplo al respecto. Sin embargo, sí encontramos a Jesús y a los apóstoles atando y desatando o dando instrucciones al respecto en el concepto escritural de la enseñanza, en la interpretación y mensaje que realmente Dios nos dejó en Mateo 18.18: autoridad en asuntos de la Iglesia y comportamiento de sus miembros (incluso de los propios líderes). Algunos ejemplos:

  • Mateo 18.17. Jesús dando instrucciones sobre el perdón y la autorización para tratar como gentil o publicano si un “hermano” no se arrepiente de una falta. Inmediatamente viene el versículo en cuestión (18.18), Dios nos da la autoridad para disciplinar, permitir, correr o restaurar miembros en la congregación.
  • El Señor nos da la autoridad para alejarnos de los que ponen tropiezo a la sana doctrina (nos es permitido desde el cielo y confirmado en la Palabra). Romanos 16.17-20: «Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos. Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal. Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.» Énfasis agregado.
    • Note que por más esfuerzos que hagamos de lucha contra Satanás, atándolo  al igual que a sus huestes, no resolveremos nada, esa no es la clave; de hecho, tenemos que ser ingenuos para el mal y el Dios de paz aplastará a Satanás. Es Dios el que controla sus movimientos, no nosotros.
  • A no tener comunión (convivir diariamente, solapar el estilo de vida… y no al hecho de ni siquiera ir con los incorversos y platicar para hablarles del arrepentimiento y del Señor Jesucristo, o sea, de presentar en evangelio) con los que se llaman hermanos y viven como hijos de perdición (atar = prohibir), 1 Corintios 5.11 incluso dice «ni aun comais”» denotando un mandato de prohibición de comunión con dicha persona. Hermano, pero Dios tiene misericordia, ¿cómo vamos a hacer eso? el v. 13 dice «A los que están fuera, Dios los juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.»
    • Tenemos autoridad para atar y desatar, para no ser cómplices del pecado, más bien, en el amor de Dios aplicar la disciplina correspondiente para el perfeccionamiento del Cuerpo de Cristo.
    • Hebreos 12.6 «porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo». Ver vv. 7 y 8.

En lugar de atar y desatar todo tipo de cosas, ¿qué nos dice la Biblia para que Dios nos bendiga?

Peticiones generales:

Filipenses 4.6 «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.» Énfasis agregado.

Sanidad:

Jeremías 33.6 «Yo les traeré sanidad y medicina; los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad.» Aunque este versículo se refiere a un tema principalmente eterno, se manifiesta nuevamente la necesidad de esperar en el Señor, en fe y obediencia sin afanarnos atando y desatando cada cinco minutos. Él nos dice «Yo les traeré sanidad y medicina». Esta es una promesa y Dios no miente, en la eternidad recibiremos todas estas cosas y sin faltar un gramo de bendición, sin embargo, el Señor puede interrumpir conforme a su gracia y poder para realizar un milagro sobrenatural aquí en la tierra en los tiempos presentes.

La Biblia menciona que los creyentes harán señales y milagros (Marcos 16.17-18) porque no es por sus fuerzas o porque saben orar y decir las palabras exactas y tampoco dice que siempre en todo momento sucederán; la gracia de Dios no sigue mecanismos de causa y efecto (ato y Dios ata, desato y Dios desata, declaro y Dios hace), Jehová es personal y soberano y usará a sus hijos para revelar su poder conforme a sus propósitos y voluntad.

Usted me puede decir: “hermano ¿en dónde está su fe? me está hablando como si no creyera en el poder de Dios, Él dijo que tenemos la llave del Reino de los cielos, por lo tanto, puedo desatar en el nombre de Jesús la sanidad y ha funcionado, el Señor lo hizo a través de mí”. Mi respuesta es la siguiente: aún en nuestros errores y pecaminosidad, Dios es fiel, soberano y  misericordioso, tenemos que creer en todo momento la majestad de su Señorío y que es todopoderoso; no es que seamos “súpermanes” o los súper ungidos y que si no es por mí aquella persona no hubiera sido sanada, ¡que gran blasfemia! pensar que somos indispensables para Dios, más bien su gracia nos conforta y nos obliga a permanecer guiados por su Espíritu para que Él se manifieste y testifique de su poder. Por su mera gracia y un amor que nunca comprenderemos en su totalidad, incluso cuando estemos habitando en nuestra morada celestial, Él decidió salvarnos y tuvo que ser 100% una obra dirigida y consumada por Él porque nosotros estábamos perdidos y apartados de la gloria de Dios, nunca podremos hacer nada por nosotros mismos y recibir un metro cuadrado de cielo.

Mateo 16.19 nos revela acerca de la llave del Reino de los Cielos y sí hermano, sí tenemos esa llave, pero veamos un poco antes desde el v. 16 después de que Jesús le pregunta a Pedro ¿quién decís que soy yo?:

16 Respondiendo Simón Pedro, dijo:

–Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

17 Entonces le respondió Jesús:

–Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

18 Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no la dominarán.

19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos.

Note que algo sobrenatural sucedió antes de que le prometiera las llaves del Reino: el Padre le reveló que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Inmediatamente Jesús afirma que sobre él edificará su Iglesia. ¿Recuerda aquella predicación majestuosa y sobrenatural (Pentecostés, Hechos 2.14-41) que dio inicio al ministerio del Espíritu Santo sobre los hijos del nuevo pacto, los dones espirituales y la proclamación poderosa y sin igual de las buenas nuevas? Antes, la gente buscaba a Jesús por sus milagros pero no le obedecían y no se hacían sus discípulos, y repentinamente un poder de lo alto convierte a 3,000 personas y aquellas testifican en diversas lenguas sobrenaturalmente que Jesús es el Señor, Hijo de Dios, que murió por nuestros pecados, se bautizaron, se mantenían firmes en la doctrina…

Siguiendo en el v. 18 «y las puertas del Hades no la dominarán»  refiriéndose a la Iglesia. Esto delimita sin dudar la salvación de los que aceptarían el mensaje del evangelio porque ahora, para vida eterna, la morada es el cielo inmediatamente después de la muerte física. Posteriormente le dice « Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos.» Una vez que le ha dado el privilegio de que el Espíritu Santo lo usara para la edificación de la Iglesia (que además es una función meramente apostólica, Efesios 2.20), le confiere la autoridad para (1) proclamar la verdad y hacer discípulos (anunciar a Cristo y a éste resucitado para salvación – LA LLAVE DEL REINO -) y (2) autoridad para administrar, enseñar, disciplinar y dirigir a la Iglesia. La llave del Reino no es aquella con la que podamos abrir el picaporte celestial y obtener lo que necesitamos o queremos, la llave es el poder de la verdad que Dios deposita en nosotros cuando somos rescatados, regenerados y abrazados por Él.

Finanzas:

Un tema por demás controversial, todo el Mundo desea una abundancia financiera y escuchamos a menudo desatar y derramar millones de dólares desde el cielo. Tener prosperidad financiera no es malo, pero atesorarla como la que terminará con nuestra opresión, problemas y necesidades es una blasfemia. Dios nunca desampara a sus hijos, a unos les dará más y a otros menos, ¿cómo usa usted los recursos que Dios le da? ¿realmente trabaja, deposita e invierte lo que Dios le dio para que rinda frutos en las demás personas y en el ministerio del Reino? ¿si quiere dinero o un nuevo negocio o empresa, busca primeramente la Gloria de Dios?

«El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.» 2 Corintios 9.6.

Nos encanta desatar y abrir los cielos para abundancia de dinero, ¿cómo está la siembra  de esta semana hermano? y cuando siembra ¿con qué propósito? ¿esperando la gran cosecha o por amor como un verdadero fruto espiritual? Ahí es donde el Señor nos da abundante cosecha, dando sin esperar nada a cambio. Él nos bendecirá y suplirá todo lo que nos falta conforme a las riquezas de su Gloria (Filipenses 4.19). De ese tamaño hermanos, conforme a las riquezas de su Gloria.

Sea obediente, tenga paciencia, testifique con su vida que Jesús es su Señor y procure más regalos espirituales que materiales. Él se encargará de todo.

Sabiduría:

Usted no ve a Pablo enseñar a desatar verdad y sabiduría del cielo en las congregaciones de Cristianos, por el contrario dice que la pidamos como un ruego, sabiendo que la recibiremos, con una fe poderosa en el Señor que es pronto para dar, sin dudar y sin vacilar (Santiago 1.5-6).

Cuando los milagros bíblicos ocurren nadie pronuncia ato o desato

Incluso en algunas ocasiones Jesús hacía milagros a gente que no tenía fe (Marcos 6.5-6, Juan 11.21-25) y el ministerio apostólico lleno del poder de Dios se generalizaba en el principio como algo fuera de serie, hasta la sombra de ellos sanaba  y daba lugar a algún milagro. Se pronunciaba palabra y en el instante algún milagro sobrenatural sucedía. En Hechos 3.6 vemos un ejemplo claro de la gracia de Dios y de cómo uso a Pedro para sólo decir «levántate y anda», no hubo un ato o desato, sino de lo que él tenía le dio. Se pronunciaba palabra y también había juicio inmediato de parte del Señor (Hechos 5.5, 13.11).

«Orad sin cesar»

El texto de 1 de Tesalonicenses 5.17 es inmaculadamente claro y a la vez estricto. Nosotros tenemos que permanecer, perseverar y practicar la oración a Dios. Inesperadamente el siguiente versículo nos insta a dar gracias en todo y afirma: «porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.»

Recordando la Palabra de Filipenses 4.6 «por nada estéis afanosos» nos confirma lo contrario a la enseñanza de atar y desatar, porque invertimos tanto tiempo y deseo en que eso pase, como si el cambio o el milagro viniera de nuestras propias fuerzas, de nuestra propia voluntad. Nos pasamos declare y declare cosas que queremos que sucedan, atando y desatando, queriendo convertir las situaciones y nos encanta tener por adelantado las añadiduras.

El problema de las añadiduras es que generalmente la gente se la pasa declare y declare tal añadidura y en la boca y en la mente está más la añadidura que el «Reino de Dios y su Justicia», por lo tanto, el Señorío de Jesús es dejado de lado. Por eso son añadiduras, porque repentinamente en el andar Cristiano aparecen como regalos; “pop”: Dios añade bendición material a sus hijos, hasta la salud es algo material.

¿Usted ve a Jesús y a los apóstoles repitiendo hasta el cansancio de la forma que muchas iglesias lo hacen en la actualidad? Para ejemplo: ¿por qué Pablo no le recomendó a Timoteo que orara o declara que es sano cuando él estaba enfermo del estómago? (1 Timoteo 5.23) ¿no era mejor desatar la sanidad y atar el espíritu de enfermedad?

Dependemos de la gracia de Dios, dependemos de la oración y de la comunión que tengamos con Él, debemos guardar y cumplir obediencia y sujetarnos al Señorío de Cristo, debemos olvidarnos de actuar y reaccionar conforme a nuestras concupiscencias, aún cuando esta voluntad (corrupta) parezca buena, debemos de practicar el temor a Dios  y definir nuestro andar Cristiano apegado a las Escrituras y a la sana doctrina. Le debemos todo a Dios. «Orad sin cesar, Orad sin cesar»

Bendiciones en Cristo.

¿QUIÉN ESCRIBIÓ LA BIBLIA?

¿QUIÉN ESCRIBIÓ LA BIBLIA?

La Biblia no solo dice que se trata de palabras inspiradas por Dios, sino que fue producida por escritores movidos, por el Espíritu.

Pedro dice que los profetas del Antiguo Testamento fueron hombres «impulsados» por el Espíritu Santo. «Porque la profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de DIOS, impulsados por el Espíritu Santo» (2 Pedro 1:21). David, agregó: «El Espíritu del Señor habló por medio de mí; puso sus palabras en mi lengua» (2 Samuel23:2). La Biblia, por lo tanto, dice que vino de Dios a través de hombres de Dios.

La Biblia fue escrita por profetas de Dios. Él es la fuente originaria de la Biblia, pero sus hombres, llamados profetas, fueron sus instrumentos para registrar sus palabras. El papel de los profetas bíblicos fue exclusivo. Eran sus voceros, encomendados para pronunciar sus palabras, ni más ni menos (cf. Proverbios 30:6; Apocalipsis 22: 18, 19).

Dios le dijo a Balaam: «Limítate a decir sólo lo que yo te mande» (Números 22:35), y él respondió: «Solo que no podré decir nada que Dios no ponga en mi boca» (v. 38).        0, como lo expresa Amós: «Habla el Señor omnipotente; ¿quién no profetizará?» (Amós 3:8).

Todo el Antiguo Testamento fue escrito por profetas; algunos fueron profetas de oficio. Moisés fue un profeta (cf. Deuteronomio 18:15). Escribió los primeros cinco libros de la Biblia conocidos como «el libro de Moisés» (Marcos 12:26) o «Moisés» (Lucas 24:27). Todos los libros posteriores a estos al principio se llamaron «los profetas» (Mateo 5.17; Lucas 24:27). El Nuevo Testamento se refiere al conjunto de los libros del Antiguo Testamento como «las profecías» (2 Pedro 1:20,21; cf. Hebreos 1:1). Desde Samuel (cf. 1 Samuel 10:10,12) ha habido un grupo de profetas (cf. 1 Samuel 19:20). Algunos hombres, como Elías (cf. 1 Reyes 18:36;

Malaquías 4:5) o Eliseo (cf. 2 Reyes 9:1), fueron reconocidos de esa forma.

Otros escritores del Antiguo Testamento fueron profetas porque tenían ese don. Es decir, no pertenecieron a ningún grupo o conjunto de profetas, pero Dios habló por medio de ellos y les dio un mensaje para transmitir al pueblo (cf. Amós 7:14,15). Daniel era un príncipe por profesión (cf. Daniel 1:3,6), pero se convirtió en profeta porque recibió el llamado y el don.

Jesús lo llamó «el profeta Daniel» (Mateo 24:15). David era un pastor, pero Dios le habló. David escribió: «El Espíritu del Señor habló por medio de mí; puso sus palabras en mi lengua» (2 Samuel 23:2). Incluso Salomón, que escribió Proverbios, Eclesiastés, y el Cantar de los Cantares, recibió las revelaciones de Dios como un profeta (cf. 1 Reyes 3:5). El resto de los autores del Antiguo Testamento están dentro de esta categoría, porque sus escritos estaban en la sección conocida como «los profetas» (Mateo 5:17; Lucas 24:27) y porque el Antiguo Testamento se conoce como Escrituras Proféticas (cf. Hebreos 1:1; 2 Pedro 1:20-21).

De igual manera, todos los escritores del Nuevo Testamento fueron «apóstoles y profetas», porque la iglesia se construyó sobre este fundamento (Efesios 2:20). Ellos también dijeron que recibieron su mensaje de Dios. Se considera que Pablo, que escribió casi la mitad de los libros del Nuevo Testamento, lo hizo tan inspiradamente como los escritores del Antiguo (cf. 2 Pedro 3:15-16); Mateo y Juan estaban entre aquellos a quienes Jesús prometió guiar «a toda verdad» (Juan 16:13; 14:26). Pedro, uno de los principales apóstoles, escribió dos libros basados en sus credenciales como apóstol y testigo ocular de Jesús (cf. 1 Pedro 1:1; 2 Pedro 1:1~16). Los otros escritores del Nuevo Testamento eran asociados de los apóstoles y tenían el don de la profecía, porque Dios habló también por medio de ellos (cf. Santiago 1:1; Judas 1-3). los estilos literarios y deseos conscientes de los autores bíblicos para producir su Palabra. Por lo tanto, si bien se originaron completamente de Dios, las palabras de las Escrituras también son humanas y escritas en idiomas particulares (hebreo, griego, arameo), expresadas en formas literarias humanas determinadas que incluyen la narrativa (cf. 1 y 2 Samuel), la poesía (cf. Salmos) y las parábolas (cf. los Evangelios), así como la metáfora (cf. Juan 15:1-8), la alegoría (cf. Gálatas 4:21-5:1), e hipérbole (cf. Salmo 6:6; Lucas 14:26). No obstante, el producto final es exactamente como Dios lo ordenó y en su providencia lo determinó: la Palabra de Dios con autoridad divina, infalible y exenta de error; porque la Escritura «no puede ser quebrantada» (Juan 10:35), y «ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán» (Mateo 5:18). Es «la verdad» (Juan 17:17) que viene de aquel que se nos dice que «es imposible que Dios mienta» (Hebreos 6:18). En resumidas cuentas, todo lo que afirma está exento de error, no solo en lo que respecta a asuntos espirituales sino también a cuestiones de ciencia (cf. Mateo 19:12; Juan 3:12) y de historia (cf. Mateo 12:40-42; 24:37)} En suma, los escritores bíblicos fueron seres humanos a quienes Dios eligió para ser sus voceros mediante el uso de lenguas humanas y formas literarias.

POR: NORMAN GEISLER

Este articulo fue sacado del libro ¿Quien Creó a Dios?

de Ravi Zacharias.