10 preguntas para los cristianos pro-homosexuales

10 preguntas para los cristianos pro-homosexualesPor Will Graham 

Es hora de decidir dónde te posicionas. La verdad ofende a la mentira. La luz ofende a las tinieblas. La Palabra de Dios ofende a Satanás.

Ha llegado la hora de definirnos claramente en España.

La Iglesia Protestante Unida de Francia aceptó la homosexualidad públicamente en mayo y la de Bélgica en junio. Gracias al Señor la mayoría de las denominaciones evangélicas en la península ibérica se han opuesto al matrimonio gay en términos bien claros.
No obstante, a lo largo de los últimos años, me he topado con algunos creyentes en España que, profesando ser seguidores de la Palabra de Dios, apoyan la homosexualidad.
A nivel nacional nos estamos encontrando con tres reacciones ante el tema:
Los que están cien por cien a favor de la homosexualidad porque sí.
Los que están cien por cien en contra citando la revelación de Dios como su suprema autoridad de fe y conducta.
Los que están en contra pero optan por no decir nada por miedo o por temor a ofender a otros.
Este tercer grupo es el más peligroso. Aquí meto a toda la gente que predica, enseña y escribe sobre el tema de una forma tan absurdamente ambigua que es casi imposible saber lo que creen.
Después de oír algunos discursos y de leer algunos artículos cristianos, me siento hasta mareado. ¿Por qué no dicen lo que creen y punto? ¿Por qué tantos rodeos interminables? ¿Por qué tanto politiqueo evangélico? ¿Por qué no ir al grano? Todo esto tiene un nombre: miedo.
Sí, señor.
Miedo a ser fiel a la revelación de Dios.
Miedo a oponernos a la sociedad.
Miedo a quedar mal con la gente.
Miedo a que nos cierren puertas ministeriales.
Miedo a perder amigos, fans y seguidores en las redes sociales. Una pregunta: ¿cuántas superestrellas evangélicas han compartido sus convicciones al respecto en términos claros? ¡Casi ninguna! ¿Por qué será?
Miedo a que nos tachen de fundamentalistas, homófobos, legalistas y dinosaurios.
Miedo, miedo, miedo.
“No, hermano Will, simplemente queremos amar a todos. No queremos ser una piedra de tropiezo para nadie”. Suena bien, pero de nuevo, no es nada sino miedo vestido de ropaje evangélico. Primero, todos los creyentes nacidos de nuevo amamos a los homosexuales.
Esto está claro. Hasta la fecha, nunca me he encontrado con una sola iglesia evangélica o un solo pastor en España que trataría a un gay con menosprecio u odio. Eso de que la iglesia evangélica discrimina a los homosexuales es pura ficción. No corresponde a la realidad a no ser que ‘discriminar’ ahora signifique ‘no estar de acuerdo con alguien’.
Segundo, en cuanto a lo de no ofender. ¿Alguna vez te has parado a leer los sermones de los profetas del Antiguo Pacto y los apóstoles del Nuevo? ¿Te parecen tolerantes? ¿O qué tal los mensajes del Señor Jesús? ¿Acaso no ofendía Cristo a los enemigos del Reino de Dios cada dos por tres? ¿De dónde, entonces, este afán posmoderno por no querer ofender a nadie, de no ser una piedra de tropieza para nadie?
Miedo, miedo, miedo.
O estamos con la Palabra de Dios o estamos con lo que dice el mundo. Así de sencillo. Es hora de decidir dónde te posicionas. La verdad ofende a la mentira. La luz ofende a las tinieblas. La Palabra de Dios ofende a Satanás. John MacArthur dijo: “No suavices el Evangelio. Si la verdad ofende, entonces deja que ofenda. La gente ha estado ofendiendo toda su vida a Dios”.
O como lo explicó R.C. Sproul: “Si algo en la Biblia te ofende, el problema no está en la Biblia. El problema está en ti”. El primer anunciado del Evangelio es sumamente ofensivo: ¡eres pecador!
Pero en vez de hablar conforme a todo el consejo de Dios, hay algunos predicadores contemporáneos que ya no optan por tocar los temas más ‘chungos’ de la Biblia. Se dedican a usar el púlpito para hablar sobre estrategias de iglecrecimiento, métodos de liderazgo exitoso y sobre cómo aumentar tu autoestima. Y si en alguna reunión deciden predicar sobre un pasaje bíblico, siempre será un texto positivo y agradable. El siglo pasado el heraldo de Dios David Wilkerson llamó a los tales “cobardes” y “profetas de Jezabel” (entre unas cuantas cosas más).
¡Oh, Señor Dios todopoderoso, líbranos de tales predicadores leves y miedicas que predican por otros motivos que no sean tu gloria! ¡Protege esta nación de España! ¡Envíanos mensajeros bíblicos, maestros bíblicos, siervos bíblicos! Amén.
Las 10 preguntas
Llegamos entonces a diez preguntas urgentes que me gustaría hacer a todos los cristianos pro-homosexuales que están por aquí en la península ibérica. En mis charlas con los creyentes pro-gays, me he quedado muy insatisfecho con las respuestas que me han ofrecido al respecto. Por eso, he querido compartirlas públicamente. Y tengo tres propósitos al hacerlo:
Uno, para que aprenda más a nivel personal.
Dos, para que los pro-homosexuales empiecen a preguntarse si están siendo fieles a la revelación de Dios.
Tres, para que los creyentes bíblicos se animen a hacer las mismas preguntas a otros cristianos gays.
¿Cuáles son los versículos que te llevaron a la conclusión de que la homosexualidad es una bendición de Dios?

¿Por qué Jesús citó el patrón de Génesis 2 cuando definió el matrimonio entre un hombre y una mujer?
¿Qué haces con todos los pasajes bíblicos que condenan la homosexualidad en términos explícitos?
A lo largo de la historia, ¿por qué la iglesia cristiana –sea la rama ortodoxa, la católica o la protestante- siempre ha condenado la homosexualidad junto con todos sus gigantes teológicos?
¿Estás seguro de que tu postura pro-gay no se debe a tu contexto socio-cultural en el siglo XXI?
¿Me puedes dar una definición bíblica del matrimonio y del amor?
Si estás a favor del matrimonio gay por consentimiento mutuo, ¿por qué no podrían tres o cuatro personas casarse o miembros de la misma familia o dos menores de edad?
¿En qué se diferencian para ti un discípulo de Cristo y una persona no convertida?
En vez de tacharnos de ‘homófobos’, ¿entiendes la verdadera razón por la que los evangélicos bíblicos nunca podremos aceptar la homosexualidad bajo ningún pretexto?
¿Te parece éticamente correcto seguir llamándote cristiano si violas abierta y públicamente la voluntad de Dios y animas a otros a hacer lo mismo?
Allí están. Espero que te sean útiles y que generen un poco de diálogo.
Ah, y sólo para aclarar –sin politiqueo y sin rodeos- yo, Will Graham, estoy cien por cien en contra del cristianismo gay. Pero no me hagas caso a mí. Haz caso a la Palabra de Dios. No soy nada sino su esclavo.

 


“¿Qué dice la Biblia acerca de la guerra espiritual?”

“¿Qué dice la Biblia acerca de la guerra espiritual?”

Respuesta: Hay dos errores primarios cuando se habla de guerra espiritual: sobre-enfatizarla y subestimarla. Algunos culpan de cada pecado, cada conflicto y cada problema a los demonios que necesitan ser expulsados. Otros ignoran completamente la realidad espiritual, y el hecho de que la Biblia nos enseña que nuestras batallas son contra poderes espirituales. La clave para el éxito en la guerra espiritual es encontrar el balance bíblico. Algunas veces Jesús expulsó demonios de la gente, y algunas veces sanó a la gente sin mencionar lo demoníaco. El apóstol Pablo enseñó a los cristianos a librar batallas contra el pecado en ellos mismos (Romanos 6), y a librar batallas en contra del maligno (Efesios 6:10-18).

Efesios 6:10-12 declara, “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Este pasaje nos enseña algunas verdades cruciales; (1) Sólo podemos estar fuertes en el poder del Señor, (2) Es la armadura de Dios la que nos protege, (3) Nuestra batalla es contra fuerzas espirituales de maldad en el mundo.

(1) Un poderoso ejemplo de esto es el arcángel Miguel en Judas verso 9. Miguel, como el más poderoso de todos los ángeles de Dios, no reprendió a Satanás en su propio poder, sino que dijo “El Señor te reprenda.” Apocalipsis 12:7-8 dice que en el final de los tiempos, Miguel derrotará a Satanás. Aún así, cuando se presentó su conflicto con Satanás, Miguel reprendió a Satanás en el nombre y autoridad de Dios, no en la suya propia. Es sólo a través de nuestra relación con Jesucristo que nosotros, como cristianos, tenemos alguna autoridad sobre Satanás y sus demonios. Es sólo en Su nombre que nuestra reprensión tiene algún poder.

(2) Efesios 6:13-18 nos da una descripción de la armadura espiritual que Dios nos da. Debemos estar firmes con (a) el cinturón de la verdad, (b) la coraza de justicia (c) el Evangelio de la paz, (d) el escudo de la fe, (e) el yelmo de la salvación, (f) la espada del Espíritu, y (g) orando en el Espíritu. ¿Qué es lo que estas piezas de la armadura espiritual representan para nosotros en la guerra espiritual? Debemos hablar la verdad contra las mentiras de Satanás. Debemos descansar en el hecho de que somos declarados justos por el sacrificio que Cristo hizo por nosotros. Debemos proclamar el Evangelio, sin importar cuánta resistencia recibamos. No debemos vacilar en nuestra fe, no importa cuán fuertemente seamos atacados. Nuestra defensa principal es la seguridad de que tenemos nuestra salvación, y el hecho de que las fuerzas espirituales no pueden quitárnosla. Nuestra arma ofensiva está en la Palabra de Dios, no en nuestras propias opiniones y sentimientos. Debemos seguir el ejemplo de Jesús en reconocer que algunas victorias espirituales sólo son posibles a través de la oración.

Jesús es nuestro mejor ejemplo para la guerra espiritual. Observa cómo Jesús manejó los ataques directos de Satanás: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a Él el tentador, y le dijo; Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está; No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.” (Mateo 4:1-11) La mejor manera de combatir a Satanás es la manera que Jesús nos mostró y que fue citando la Escritura, porque el diablo no puede manejar la espada del Espíritu, la Palabra del Dios Viviente.

El mejor ejemplo de cómo no comprometerse en una guerra espiritual fueron los siete hijos de Esceva. “Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo; Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo el espíritu malo, dijo; A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.” (Hechos 19:13-16). ¿Cuál fue el problema? Los siete hijos de Esceva estaban usando el Nombre de Jesús. Eso no es suficiente. Los siete hijos de Esceva no tenían una relación con Jesús, por lo tanto sus palabras eran carentes de cualquier poder o autoridad. Los siete hijos de Esceva se estaban basando en una metodología. Ellos no se basaban en Jesús, y no estaban empleando la Palabra de Dios en su guerra espiritual. Como consecuencia, recibieron una humillante golpiza. Aprendamos de su mal ejemplo y manejemos las batallas espirituales como lo describe la Biblia.

En resumen, ¿cuáles son las claves para el éxito en la guerra espiritual? Primero, que nos apoyemos en el poder de Dios, no en el nuestro. Segundo, reprendamos en el Nombre de Jesús, no en el nuestro. Tercero, protegernos con toda la armadura de Dios. Cuarto, librar nuestras batallas con la espada del Espíritu – La Palabra de Dios. Por último, debemos recordar que aunque libramos batallas contra Satanás y sus demonios, no cada pecado o problema es un demonio que necesita ser reprendido. “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó” (Romanos 8:37).

Este pos´t se tomo de www.GotQuestions.org/Espanol


Cuidado con la Novia.

Cuidado con la Novia.

Quiero contar lo siguiente basado en una predicación de Bob Sorge. El título del mensaje fue: «No son negocios, es algo personal».

En Juan 3.29–30 dice:

«El que tiene a la novia es el novio. Pero el amigo del novio, que está a su lado y lo escucha, se llena de alegría cuando oye la voz del novio. Ésa es la alegría que me inunda. A él le toca crecer, y a mí menguar».

En este pasaje se menciona al novio que es Jesús, la novia que es la iglesia y el amigo del novio que es Juan el Bautista.

Juan, el amigo del novio, está preparando a la novia para su Señor y lo hace con lealtad hacia el novio. Cuando Jesús llega, Juan se hace a un lado porque piensa: «Él debe tener cada vez más importancia y yo menos». Pero sus discípulos le dicen: «se está yendo la gente, todos van a él en lugar de venir a nosotros». Juan les dice: «que él tenga éxito me llena de alegría». En otras palabras, a mí no me interesa ser famoso o hacer plata, porque lo mío no es un negocio sino un asunto personal, se trata de Jesús.

Juan no estaba interesado en promoverse, en darse a conocer ni en beneficiarse, su único interés era dar a conocer a Jesús y preparar el camino para Él.

Para Jesús es sumamente importante ver cómo estamos sirviendo a la novia o a su iglesia, ¿para nuestro beneficio o para Él? Después de ministrar, ¿de quién habla la novia, de nosotros o de Él? Lo que hacemos, ¿lo hacemos de tal manera que la novia después de haber estado con nosotros piensa en Jesús, habla acerca de Él, está más enamorada del Señor y anhela encontrarse con Dios?

La responsabilidad del amigo del novio es hacer que la novia ponga sus ojos en el novio. Pero a veces el amigo del novio trata de conquistar a la novia y por eso algunas mujeres terminan enamoradas del amigo del novio.

Pablo dijo:«No nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como Señor» (2 Corintios 4.5).

Podemos predicar o cantar acerca de Jesús y al mismo tiempo promocionarnos. Estamos haciendo algo bueno, pero con una intención oculta. Si por alguna razón la novia empieza a poner su atención en nosotros, Jesús se queda observando para ver qué vamos a hacer.

Una de las mejores ilustraciones de lealtad hacia el novio la encontramos en el libro de Ester: «Cuando a Ester […] le llegó el turno de presentarse ante el rey, ella no pidió nada fuera de lo sugerido por Jegay, el eunuco encargado del harén del rey» (Ester 2.15).

La función de Jegay era aconsejar a Ester cómo vestirse, cómo hablar, qué perfume usar, todo lo necesario para conquistar al rey. El rey le había confiado a Jegay las mujeres entre las que elegiría a su futura esposa y confiaba en él porque era un eunuco. Un eunuco era una persona que no tenía interés en las mujeres porque lo habían operado o, para entenderlo mejor, lo habían castrado. Le quitaban todo lo que podría poner en riesgo a su prometida. Eso mismo quiere hacer Dios con los que servimos a su esposa, él quiere que seamos operados de toda intención oculta que pueda llevarnos a sacar provecho o a beneficiarnos de su amada.

Pero no es fácil dejarse operar. No es fácil dejarse quitar la satisfacción que produce el que la novia nos aplauda, admire, idolatre y recuerde. Pero es necesario hacerlo para que Dios nos pueda confiar a su amada porque Él es un Dios celoso y no compartirá su novia con nadie. El Señor quiere verdaderos amigos que no busquen nada de la novia sino que todo lo obtengan de Él. Que Dios sea quien supla todas nuestras necesidades, que Él sea quien nos llene, que sean las palabras de su boca y los besos de su Palabra los que suplan nuestra necesidad de ser amados.

No usurpemos el lugar de Dios en la vida de la novia, pues desde el momento que ella empiece a mirarnos y nosotros comencemos a vivir de la atención que ella nos da, ya no seremos los amigos del novio, sino su competencia.

¿Cómo esperamos que Dios nos bendiga si estamos abusando de su novia?

Servimos a un Dios celoso que no comparte su gloria con nadie. Debemos pedirle a Dios que nos purifique de toda intención oculta y que Él sea el que supla nuestra necesidad de atención.

Dios los bendiga

Nota del administrador: este es un fragmento del libro ¿Como conquistar el corazón de Dios? de Andres Corso.


La “calidad de persona” del Espíritu Santo

La “calidad de persona” del Espíritu Santo

por Pablo Santomauro

Más que pretender elaborar un largo ensayo en el tema, el objetivo de este trabajo es responder brevemente al aluvión de artículos contra la persona del Espíritu Santo con que el iracundo apologista de la herejía sociniana, Mario Olcese, arrecia rutinariamente desde su blog. En uno de sus artículos Olcese expresa:

“El Espíritu Santo es de Dios, pero no es una identidad separada, no es un miembro equitativo de un Dios trino. Es simplemente la presencia y el poder del mismo Dios. En ninguna parte de la Biblia dice que el Espíritu Santo es un miembro equitativo de la Trinidad”. [1] (negritas en el original)

Otro sitio unitario-sociniano expresa en su confesión de fe:

“El Espíritu Santo es el poder personal, operacional y la presencia de Dios extendido a través del Cristo resucitado a los creyentes”.[2]

Este tipo de proposiciones son más fácil de enunciar que de demostrar, y si bien la evidencia por la Deidad y la personalidad del Espíritu en la Biblia es abrumante, quiero concentrarme ahora en el lenguaje usado en el registro bíblico para hablar del Espíritu Santo. Vamos a sustituir “Espíritu Santo” con la palabra “poder” en algunos versos. Si el Espíritu de Dios no fuera una persona, de ninguna manera podríamos esperar encontrar en la Escritura los siguientes pasajes:

Romanos 15:13 – Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. [¿tendría sentido si dijera “por el poder del poder?”]

Hechos 1:8 – pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo [pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el poder]

2 Corintios 13:14 – La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén. [el amor de Dios y la comunión del poder]

Hechos 10:38 – cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret … [cómo Dios ungió con poder y con poder ???]

Lucas 4:14 – Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. [Y Jesús volvió en el poder del poder a Galilea …]

Romanos 15:19 – con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios [con potencia y prodigios, en el poder del poder …???]

Queda establecido así que considerar al Espíritu Santo como un poder o una fuerza no solamente es exegéticamente erróneo, sino también ligüisticamente absurdo.

Ahora deseamos mostrar algunos pasajes donde encontramos al Padre y al Espíritu relacionándose en una forma claramente personal:

Juan 16.13-15 – Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

NOTAR: El Espíritu “oye” cosas del Padre de la misma forma que Cristo lo hace en Juan 12:49; 3:32; 716s; 8:38). ¿No es esto una interacción personal entre el Padre y el Espíritu? ¿Puede un poder escuchar?

Romanos 8:26-27 – Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

NOTAR: El Espíritu ora al Padre. ¿Puede haber algo más personal que eso? Y el Padre conoce la intención (la mente) del Espíritu. Aquí tenemos una mente conociendo otra mente. ¿Puede un poder o fuerza interceder por los santos? No hay ningún lenguaje figurado en este texto.

1 Corintios 2:10-12 – Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

NOTAR: El Espíritu escudriña lo profundo de Dios. Tenemos aquí una relación personal recíproca similar a la del pasaje anterior. El Espíritu conoce los pensamientos de Dios. Sin duda tenemos aquí dos sujetos con propiedades cognitivas relacionándose mutuamente. Mario Olcese refuta la posición trinitaria aquí usando un argumento similar a una bicicleta con las ruedas cuadradas, es decir, no rueda. El alude al recurso literario llamado personificación, recurso por el cual se le atribuyen características personales a conceptos abstractos, y sostiene que en 1 Corintios 2:10-12 tenemos una personificación del Espíritu Santo. En un pequeño artículo, Olcese pone el ejemplo de la sabiduría en Proverbios, y menciona que hay muchos otros pasajes similares en la Biblia. Lamentablemente para él, esos pasajes son claramente de género poético/ alegórico, mientras que en 1 Corintios 2 tenemos un discurso narrativo directo que no deja lugar para ninguna personificación.

Gálatas 4:6 – Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre!

NOTAR: El Espíritu ora al Padre y le llama “Padre”. ¿Hay algo más inter-personal que la oración?

Concluimos que lejos de ser un poder, fuerza, presencia o extensión de Dios, el Espíritu Santo es una persona distinta del Padre claramente identificable en el aspecto lingüístico y en el estilo narrativo. La sustitución de “Espíritu Santo” por “poder” convierte a la mayoría de los pasajes en frases sin ton ni son y ridículas. La insistencia de aplicar el recurso de personificación a los pasajes donde el Espíritu es descrito como intercediendo, orando, etc., es sólo un intento desesperado e inútil de anular la contundencia de las pruebas por su personalidad (y su Deidad, por supuesto).

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1) http://apologista.wordpress.com/2008/12/08/%C2%BFes-el-espiritu-santo-dios/

2) http://evangeliocristiano.com/credo-autenticamente-cristiano-biblico-unitari/

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*

Este post fue tomado del blog. El blog del Pastor Daniel.


El Orgullo Espiritual No Discernido

El Orgullo Espiritual No Discernido
Nota del Administrador: Este post fue tomado del blog amigo http://teologiayapologetica.wordpress.com
La primera y peor causa de error que prevalece en nuestros días es el orgullo espiritual. Esta es la puerta principal por la que el diablo viene a los corazones de aquellos que son celosos por el avance de Cristo. Es la entrada principal del humo del pozo sin fondo que oscurece la mente y engaña el juicio. El orgullo es el asa principal por la cual toma a los cristianos y la principal fuente de maldad que introduce para obstaculizar y estorbar una obra de Dios. El orgullo espiritual es el principal impulsor, o al menos el soporte principal, de todos los otros errores. Hasta que esta enfermedad es curada, los medicamentos se aplican en vano para sanar todas las demás enfermedades.A causa del orgullo espiritual, la mente se defiende y justifica a sí misma en otros errores y se guarda de la luz por la cual podría corregirse y recuperarse. El hombre espiritualmente orgulloso ya está lleno de luz y siente que no necesita la instrucción, por lo tanto prontamente la rechaza. Por otro lado, la persona humilde es como un niño pequeño que fácilmente recibe la instrucción. Es cauteloso de como se estima a sí mismo, sensible de cuán propenso es de descarriarse. Si se le sugiriera que se está descarriando, él estaría muy listo para inquirir sobre el asunto. Nada coloca al cristiano tan lejos del alcance del diablo, prepara a la mente para la luz divina sin tinieblas y aclara al ojo para poder ver las cosas como son como la humildad —Salmo 25:9: “Dirige a los humildes en la justicia, y enseña a los humildes su camino.” Si el orgullo espiritual es sanado, otras cosas son fácilmente rectificadas. Nuestro cuidado principal debe ser rectificar el corazón y sacar la viga del orgullo de nuestro ojo y entonces veremos con claridad.

Los que tienen más celo en la causa de Dios son los más propensos a ser acusados de estar llenos de orgullo. Cuando cualquier persona parece, en cualquier sentido, ser extraordinariamente distinguido de los demás en su caminar cristiano, las probabilidades son de diez a uno que esto despertará de inmediato los celos de los que están a su alrededor. Sospecharán (tengan buena razón para hacerlo o no) que tal persona está muy orgullosa de su bondad y que piensa que nadie es tan bueno como él—de tal manera que todo lo que dice y hace es observado con este prejuicio. Los fríos y muertos, especialmente los que nunca han experimentado el poder de la piedad en sus corazones, fácilmente considerarán tales pensamientos con respecto a los mejores cristianos. Esto surge de nada menos que una enemistad secreta contra la santidad vital y ferviente. Pero el cristiano con celo debe cuidarse para que esto no resulte ser un lazo para él, y el diablo no se aproveche de ello para cegar sus ojos para que no contemple la verdadera naturaleza de su corazón, pensando que solo porque él es acusado de orgullo equivocadamente con un espíritu malvado, tales acusaciones a veces no son validas. ¡Ay, cuanto orgullo tienen los mejores en sus corazones! Es la peor parte del cuerpo de pecado y muerte; el primer pecado que jamás entro en el universo es el último que es arrancado de la raíz. ¡Es el enemigo más terco de Dios!

El orgullo es mucho más difícil de discernir que cualquier otra corrupción debido a su misma naturaleza; es decir, el orgullo es una persona que tiene un pensamiento demasiado alto de sí mismo. ¿Nos debe extrañar, entonces, que una persona que tiene una idea demasiada alta de sí misma no sea consciente de ello? Él piensa que la opinión que tiene de sí mismo tiene justa causa y por lo tanto no es demasiado alta. Si el fundamento de esta opinión de sí mismo se derrumbara, él cesaría de tener tal opinión. Pero por la naturaleza del orgullo espiritual, es el más secreto de todos los pecados. No hay otro asunto en el cual el corazón es más engañoso e inescrutable y no hay otro pecado en el mundo del cual los hombres tengan tanta confianza. Su naturaleza misma es estimular la confianza en sí mismo, y alejar cualquier sospecha de maldad respecto a sí mismo. Debido a su naturaleza secreta y sutil, no hay ningún pecado tan parecido al diablo como este, apareciendo en muchas formas que no son discernidas o sospechadas. El orgullo tiene muchos aspectos y formas, uno bajo otro, y abarca el corazón como las capas de una cebolla; cuando quitas una capa, hay otra debajo. Por lo tanto, tenemos que tener la mayor vigilancia imaginable sobre nuestros corazones con respecto a este asunto y clamar con todo fervor al gran Escudriñador de corazones por su ayuda. El que confía en su propio corazón es necio.

Dado que el orgullo espiritual en su propia naturaleza es secreto, no puede ser bien discernido por la intuición inmediata de ello. Es mejor identificado por sus frutos y efectos, algunos de los cuales voy a mencionar, junto con los frutos contrarios de la humildad cristiana. El orgullo espiritual hace que uno hable de los pecados de otros, de su enemistad contra Dios y su pueblo, o con risa y ligereza y un aire de desdén, mientras que la humildad pura y cristiana se dispone a no mencionarlos, o hablar de ellos con tristeza y compasión.

La persona espiritualmente orgullosa lo demuestra al encontrar fallas en los otros santos, que tienen poca gracia y cuán fríos y muertos están, y son prontos para discernir y fijarse en sus deficiencias. El cristiano que es sumamente humilde tiene tanto que hacer en casa y ve tanta maldad en su propio corazón que no es apto de estar muy ocupado con otros corazones. Se queja más de sí mismo y se queja de más de su propia frialdad y poca gracia. Él es apto de estimar a otros como superiores a él mismo y fácilmente espera que la mayoría de las personas tengan más amor y gratitud a Dios que él mismo, y no puede soportar el pensamiento de que otros produzcan menos frutos para el honor de Dios que él.

Algunos que tienen orgullo espiritual mezclado con mucho conocimiento y gozo, hablando de ello con los demás con mucho fervor, son propensos a estar llamando a los otros cristianos a emularles, y a reprenderles por ser tan fríos y sin vida. Hay otros que están abrumados por su propia vileza, y cuando tienen extraordinarios descubrimientos de la gloria de Dios, son absorbidos por su propia pecaminosidad. Aunque ellos están dispuestos a hablar mucho y muy fervorosamente, es principalmente para culparse a sí mismos y exhortar a los cristianos, pero de una manera amorosa y humilde. La humildad cristiana pura hace que una persona se fije en todo lo que es bueno en otros—esperar lo mejor y disminuir los fracasos de los demás, aunque fija su ojo principalmente en las cosas malas de sí mismo y se enfoca mucho en todo lo que exaspera a otros.

El hábito de las personas espiritualmente orgullosas es hablar de casi todo lo que ven en otros usando lenguaje muy duro y severo. Es común con ellos decir acerca de otro, que su opinión, conducta, consejo, frialdad, silencio, cautela, gentileza, prudencia, etc. es del diablo o del infierno. Usaran tal tipo de lenguaje frecuentemente, hablando no solo de hombres malvados, sino de los que son verdaderos hijos de Dios, y también de los ministros del Evangelio y otros que por mucho son sus superiores. Los cristianos, no siendo más que gusanos, deben al menos tratarse el uno al otro con la humildad y dulzura con que Cristo les trata.

El orgullo espiritual a menudo dispone a las personas a actuar de una manera distinta en apariencia externa: asumen una manera diferente de hablar, hablan con palabras distintas, o usan otro tono de voz, expresiones o comportamiento. Pero el que es un cristiano sumamente humilde, aunque será firme en su deber, sin importar cuán diferente tenga que ser—yendo por el camino al cielo solo, aunque todo el mundo lo abandone—sin embargo, no se deleita en ser diferente por ser diferente. No intenta levantarse para ser visto y observado y distinguido, deseando ser contado como mejor que los demás—despreciando su compañía o su conformidad a ellos—sino al contrario, desea hacerse todo a todos, ceder a ellos y conformarse a ellos en todo menos el pecado.

El orgullo espiritual presta gran atención a la oposición y a las ofensas recibidas, y es propenso a hablar a menudo sobre ellas y fijarse mucho en el agravio causado por ellas, con un aire de amargura o desdén.  Por el otro lado, la humildad cristiana pura e integra causa que una persona sea más como su Señor bendito cuando le maldijeron: callado, no abriendo su boca, sino encomendándose en silencio a Aquel que juzga con justicia. Para el cristiano humilde, cuanto más esté el mundo en su contra, más callado y tranquilo será…al menos de que esté en su lugar secreto, ahí él no estará tranquilo.

Otro efecto del orgullo espiritual es un cierto denuedo confiado ante Dios y los hombres. Algunos, en sus regocijos ante Dios, no han considerado lo suficiente la regla en el Salmo 2:11: “Adorad al Señor con reverencia, y alegraos con temblor.” No se han regocijado con un temblor reverencial, a la luz de la impresionante majestad de Dios y la gran distancia entre Él y ellos. También existe un inapropiado denuedo ante los hombres que ha sido promovido y defendido por una mala aplicación de Proverbios 29:25: “El temor al hombre es un lazo…” Es como si fuera apropiado que toda clase de persona—los altos y bajos, los hombres y mujeres e hijos—abandone totalmente, en toda su conducta cristiana, cualquier tipo de modestia o reverencia hacia los hombres. Esto no quiere decir que debemos abstenernos de conducirnos como cristianos, pero debemos tener la humildad que se encuentra en 1 Pedro 3:15: “sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia”.

Otro efecto del orgullo espiritual es disponer al que lo tiene a que desee la atención. Las personas tienden a actuar de una manera especial como si los demás deberían darles mucha atención y gran estima. Es muy natural para alguien bajo la influencia del orgullo espiritual aceptar todo el respeto que se le ofrece. Si otros demuestran una disposición de someterse a él y ceder en deferencia a él, él está abierto a ello y libremente lo recibe. Se vuelve natural para él esperar tal tratamiento y notar cuando una persona no lo hace, y formar una mala opinión de aquellos que no le dan lo que siente que merece. Uno que está bajo la influencia del orgullo espiritual es más apto para instruir a otros que inquirir por sí mismo, y por lo tanto naturalmente tiene el aire de control. El cristiano sumamente humilde cree que necesita la ayuda de todos, mientras que aquel que es espiritualmente orgulloso cree que todos necesitan su ayuda. La humildad cristiana, consciente de la miseria de otros, ruega y suplica, pero el orgulloso espiritual trata de mandar y advertir con autoridad.

Así como el orgullo espiritual hace que las personas se atribuyan demasiado a sí mismos, también ignora a los demás. Por el contrario, la humildad cristiana pura dispone a las personas a honrar a todos los hombres, como dice 1 Pedro 2:17. Entrar en disputas sobre el cristianismo es algunas veces inapropiado, como en una reunión de conferencia cristiana o de adoración. Sin embargo, debemos cuidarnos de no rehusar conversar con hombres carnales, como si les contáramos indignos de nuestra atención. Al contrario, debemos condescender con los hombres carnales así como Cristo ha condescendido con nosotros, soportando nuestra incapacidad de aprender y torpeza.

Autor : Jonathan Edwards (1703-1758)

Traducción: Aarón Block

Fuente: http://www.cristianismobiblico.com/el-orgullo-espiritual-no-discernido–jonathan-edwards.html


Preguntas: El Argumento Cosmológico “Kalam”

Preguntas: El Argumento Cosmológico “Kalam”

Nota del Administrador: Este Post fue tomado del blog amigo: http://verdadyfe.com

Hace algún tiempo, publicamos uno de los argumentos a favor de la Existencia de Dios. El Argumento Kalam, es uno de los argumentos más utilizados por apologetas cristianos actualmente. Siendo esto así, es uno de los que más preguntas y discordias suele crear. Hace algunas semanas recibimos unas preguntas y nos pareció pertinente compartirlas por aquí. Puede que otros de ustedes tengan las mismas dudas. Comencemos.

Seré breve, aunque conciso. Agradezco el tiempo que Josué dedicó a estas preguntas. Son muy buenas.

Pregunta 1: ¿Por qué hay algo en vez de nada?
Primero debemos cuestionarnos algo ¿Qué es “nada”? Al asumir los cristianos esta pregunta, les corresponde a ellos probar que existe algo llamado “nada” y también dar un ejemplo de “nada”. Hasta entonces, yo podría responderte: No sé qué es “nada” ya que no la has probado.

Respuesta: Nada: (según la rae.es) es: Ninguna cosa, negación absoluta de las cosas, a distinción de la de las personas.

Así que si digo, “Hoy no almorzé nada.” Significa que me quedé con hambre, no que había algo en el menú que se llamaba nada y eso comí.

Cuando decimos que no existía nada, queremos decir que estábamos en ausencia de todo. No es la nada que por ejemplo, Lawrence Krauss define como partículas sub-atómicas. Asi que “nada” es: la ausencia de todo.

Pregunta 2: Todo lo que comienza a existir tiene una causa.
Así hayas recopilado y llegado a la conclusión de que la causa del universo tuvo que ser un ser pensante, sin tiempo ni espacio, todopoderoso, etc. Aun así tendrías que probar que dicho ser es un dios. ¿Cómo sabes que no es otra criatura pensante, con omnipotencia, benevolencia, etc.? – Aun así pruebes de que tuvo que ser un dios – tendrías que probar que fue tu dios y no el de otra religión.

Respuesta: No decimos que fue obra de “un” dios pues significaría que ese ente tuvo también un comienzo. Decimos que fue el creador/Dios del Universo quien por definición es eterno. Tampoco identificamos que es el Dios en el que cree el Cristiano para llegar a esa conclusión debemos analizar otras evidencias que forman parte del caso acumulativoen pos del Cristianismo.

Pregunta 3: El universo comenzó a existir.
Si es que esta afirmación fuese verdadera, no significa que tuvo una causa, significa que no sabemos cómo se inició exactamente, pero te puedo asegurar que algún día lo sabremos ya que la ciencia ha ido avanzado. El error que cometen ustedes es asumir que Dios hace lo que no entendemos. Así como civilizaciones antiguas no comprendía por qué llovía, entonces pensaban que lo hacía un dios. Hoy, sin embargo sabemos cómo se producen las lluvias. Por esa razón te aseguro que la ciencia no tiene límites y algún día se sabrá exactamente cómo se creó el universo.

Respuesta: Decir “algún día la ciencia lo sabrá” es lo mismo que decir “Dios lo hizo (cuando no sabemos cómo sucedió algo)” porque no entendemos como sucedió. A nosotros se nos acusa de usar el argumento del dios de los agujeros, mientras que a ti se te puede acusar de usar “la ciencia de los agujeros”

Cuando decimos que el Universo tuvo un comienzo nos basamos en evidencia científica y la teoría más aceptada (Big Bang) de cómo todo comenzó según iniciada por Georges Lamêtre, confirmada por E. Hubble y reafirmada por Borde, Guth y Vilenken. Esto parece ir en acuerdo a lo que enseña la Biblia.

Pregunta 4: El universo requiere una causa.
La razón de que algo comience a existir, no significa de que tenga una causa y asumir lo mismo con el universo se puede comparar con otras situaciones. Por ejemplo, es como preguntarse ¿Por qué razón existen las montañas? Nosotros tal vez sabemos cómo se crearon las montañas pero preguntarse “por qué” desde mi punto de vista no es una pregunta válida. Lo que sí es válido preguntar es: ¿Cuáles son los factores causales que conducen a la existencia de las montañas? Lo mismo con la vida, y lo mismo con el universo.
Incluso podría cambiar el Argumento Kalam por el siguiente:
Premisa #1: Todo aquello que comienza a existir requiere una causa.
Premisa #2: Las montañas comenzaron a existir.
Conclusión: Las montañas requieren una causa.

Sabemos que las montañas comenzaron a existir pero no por esa razón significa que ellas necesitan una causa o un propósito. Y podríamos aplicarlo con todas las cosas que existen como los virus, las enfermedades, las ratas, la inmundicia, etc. Todas estas cosas comenzaron a existir pero acaso ¿tienen un propósito? – ¡Claro que no! – todas esas cosas son un accidente biológico, genético o simplemente fueron creados sin querer. Y quizá lo crearon los humanos, pero no con un propósito ni una causa, sino porque fue un accidente, o porque se salió de sus manos. Y yo creo que lo mismo pasa con el universo. Pienso que éste solo fue un accidente natural y que los hechos y sucesos solo son consecuencia de este accidente.

OJO: no estoy asumiendo que el universo fue causado por un accidente o sea un accidente, de hacerlo, tendría que demostrarlo, solo digo que eso es lo que creo yo al respecto.

Respuesta: Decimos: “El Universo tuvo una causa”. El argumento no trata de explicar el propósito por el cual el Universo comenzó o existe. Este argumento no entra en esos temas y la conclusión es que un Dios teísta existe. Ni siquiera infiere cuál Dios. El argumento podría ser utilizado por cualquier religión teísta. De hecho, inicialmente el argumento fue musulmán, aunque actualmente su mayor defensor es el cristiano William Lane Craig.

El argumento provoca a pensar en lo que hoy existe, que la ciencia apunta a que tuvo un comienzo. Si hubo un punto en que no existía, nada de lo que existe actualmente pudo haber dado inicio al Universo, pues no existía. De esto podemos inferir cualidades de lo que pudo ser la causa. Sabiendo que tiene que ser Sobrenatural, pues la naturaleza no estaba. Atemporal (o eterno) pues no existía el tiempo. Poderoso e inteligente pues provocó todo lo que existe y ahora está ordenado, por lo que se necesita una mente racional que organice.

Bueno Josué, espero haber podido ayudarte a entender el argumento. No te cierres a la posibilidad de la veracidad de Dios. Búscale con toda sinceridad, te aseguro que si le buscas de todo corazón, le encontrarás. Dios te bendiga.


¿ES PAGANO EL ARBOL DE NAVIDAD?

¿ES PAGANO EL ARBOL DE NAVIDAD?

Por Pablo Santomauro

Uno de los símbolos navideños más atacado por algunas sectas y aún por cristianos mismos, es el árbol de Navidad. La acusación central es que muchas civilizaciones del pasado adoraban o incluían árboles en su tradición mitológica. En la antigua Babilonia, por ejemplo, se usaba un árbol como parte de una liturgia relacionada con el mito de la resurrección de Tammuz, una deidad pagana. Debido a esto, concluyen algunos, que el árbol de Navidad es pagano y se debe considerar como una ofensa a Dios. ¿Es válido este argumento?

En realidad el razonamiento por el cual se llega a esta conclusión es erróneo. Lo único que prueba es que en ambas ocasiones un árbol era utilizado. En el estudio de la lógica esto se conoce como la falacia de culpabilidad por asociación. En otras palabras, el árbol de Navidad es declarado culpable simplemente porque un árbol se utilizaba en una celebración pagana.

Lo que debemos entender es que ciertas semejanzas en costumbres, tradiciones o ceremonias, no necesariamente significa semejanza en pensamiento o contenido. Permítanos usar una ilustración: cuando un cacique de los indios tarianos en el alto Amazonas muere, lo incineran y luego la tribu participa en una ceremonia donde se beben las cenizas de sus huesos mezcladas con vino. Ellos piensan que al beber la poción adquieren así el poder y la virtud del fallecido.

Ceremonias como ésta son comunes en el mundo y en la historia. En algunas de ellas se llega hasta beber sangre. La pregunta que surge es, ¿mancha esto de paganismo la celebración que los cristianos conocemos como la Santa Cena o Comunión? !Claro que no! Como tampoco el uso de un árbol en un rito pagano invalida el árbol de Navidad dentro de la tradición cristiana.

Aún suponiendo que la costumbre del árbol de Navidad hubiera sido tomada directamente de una ceremonia pagana (lo cual no es cierto), cuando el cristianismo le atribuye otro simbolismo, la conexión con el paganismo queda cancelada.

Un ejemplo de interpretación bíblica deficiente

Desafortunadamente se llega hasta utilizar la Biblia para justificar la aversión por el árbol de Navidad, mediante el uso de textos aislados donde el contexto es totalmente ignorado por gente que se supone son maestros bíblicos.

Uno de los pasajes favoritos es Jeremías 10:1-5, donde Dios condena la creación de ídolos permanentes hechos de los árboles del bosque. Asociar el árbol de Navidad con este pasaje es leer en el texto algo que no existe, lo que constituye una violación de las reglas de la interpretación bíblica. Además, el sentido común nos indica que el contexto del pasaje no puede tener ninguna conexión con la Navidad ni con el árbol, ya que la tradición del árbol comenzó en Alemania aproximadamente dos mil años más tarde en el siglo XVI.

Jeremías no está profetizando acerca del paganismo a 2000 años de distancia en el futuro, sino denunciando la idolatría desenfrenada de su época. El profeta escribe a sus contemporarios cautivos en Babilonia y los insta a mantenerse incontaminados del ambiente pagano que los rodeaba. Ninguna interpretación bíblica legítima permite el torcimiento de este pasaje con el propósito de asociarlo con el árbol de Navidad.

Pero alguien puede preguntar, ¿por qué se habla de adornar un árbol en este pasaje? Obviamente el pasaje no tiene nada que ver con decorar un árbol. La advertencia está relacionada con esculpir un ídolo con la madera del árbol (v.3). Mientras que los ricos podían fabricar ídolos de metales preciosos, los pobres tenían que contentarse con hacerlos de madera (Is. 40:19-20). La referencia a que son adornados con plata y oro es clara referencia en el idioma original a que el ídolo tallado del leño era laminado o cubierto con los metales preciosos (vv. 4, 9).

Es posible que aún alguien pueda objetar, ¿por qué Jeremías usa la palabra “leño” para referirse a un ídolo (v. 8)? Respuesta: El profeta está usando aquí una figura literaria llamada sinécdoque, en la cual se le da al producto terminado el mismo nombre del material usado en la fabricación. El leño se usa para esculpir un ídolo, y al ídolo una vez terminado, se le continúa llamando “leño”. De la misma forma, la Biblia llama “madero” a la cruz donde murió Cristo, porque la materia prima que se usaba para hacer una cruz era un madero.

El verdadero origen de la Navidad

La creación del árbol de Navidad fue el resultado de la combinación de dos símbolos de matiz espiritual. El primero fue el árbol del paraíso, adornado con manzanas, que representaba el árbol de la Vida (Gn. 2:9; 3:24). El segundo fue una repisa triangular decorada con motivos navideños, entre ellos la estrella que guió a los magos desde el oriente hasta Judea. De la combinación de estos símbolos, ambos de contenido espiritual, nació el árbol de Navidad. La tradición le adjudica a Martín Lutero la idea de agregarle luces, representando a Jesucristo, la luz del mundo. Como vemos, el origen del árbol de Navidad no tiene nada que ver con el paganismo ni con la idolatría.

Sin embargo, a pesar de lo ya expuesto, nosotros respetamos la posición de aquellos que ven en el árbol de Navidad algo incompatible con la fe cristiana. Así mismo exhortamos a estos hermanos a no juzgar a aquellos que incorporan el árbol a sus celebraciones. Los cristianos no debemos enfocarnos en diferencias de aspecto secundario, lo que en nada edifica,  y por el contrario, ocasiona contiendas.<>

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*

Nota del administrador: Este post fue tomado http://pastordanielbrito.wordpress.com/2009/12/03/es-pagano-el-arbol-de-navidad/