El versículo peor citado de toda la Biblia

El versículo peor citado de toda la Biblia

Por: Will Graham

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Crisóstomo escribió que debemos corregirnos unos a otros, pero no como un enemigo que busca venganza, sino como un médico que busca sanar.

Si me preguntaras qué versículo bíblico considero el peor citado de toda la Biblia, respondería sin vacilar: “Mateo 7:1”. ¿Qué dice? “No juzguéis para que no seáis juzgados”.

Hoy día es demasiado común citar este versículo de memoria sin entender nada de su significado original. ¿Por qué Jesús dijo esto? ¿Ser un discípulo del Señor en el siglo XXI realmente quiere decir que no se nos permite pensar por nosotros mismos y juzgar con juicio espiritual? Sería de gran ayuda leer el contexto del versículo en cuestión. Así que esto es lo que vamos a hacer hoy. Aquí está el versículo en su contexto original:

 No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: “Déjame sacar la paja de tu ojo”, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano (Mateo 7:1-5).

Una vez que se lee el pasaje en su totalidad, entonces la expresión “No juzguéis para que no seáis juzgados” no parece demasiado difícil de entender. Jesús estaba golpeando contra un espíritu de hipocresía que condena a los demás por las faltas y pecados de los cuales el acusador es culpable. Si vives una vida secreta de pecado e iniquidad, ¿quién eres para atreverte a hablar en contra del pecado de otra persona en público? ¡Eso es el colmo de la hipocresía! Una vez que hayas sacado la viga de tus ojos, entonces podrás juzgar con justo juicio y discernir por el Espíritu del Señor. Juan 7:24 nos ordena en términos explícitos: “Juzgad con justo juicio”. No es pecado juzgar. De hecho, Dios nos manda a juzgar. Por lo tanto, sería más correcto decir que es pecado no juzgar.

El gran problema de citar erróneamente este versículo es que estamos acabando, de una manera muy sutil, con toda forma de juicio en la fe cristiana, la cual es una idea muy anti-bíblica.

Jesús dijo las palabras registradas en Mateo 7:1, pero recuerda que Él es el Juez Todopoderoso (1 Pedro 4:5) que enviará a sus ángeles para echar a los apóstatas al fuego eterno del infierno. Jesús juzga con juicio justo. Sus feroces palabras, dirigidas a los fariseos y a la élite religiosa del Israel del primer siglo eran innegablemente críticas (al igual que las palabras de los profetas del Antiguo Testamento). Dijo que si no se arrepentían de sus pecados, entonces perecerían. Ahora bien, ese tipo de mensaje no es muy ‘amoroso’ según la nueva moda de fe utilitaria y pragmática que ha nacido en nuestra generación, pero no importa lo que diga el  Evangelio light  o el  Evangelio de mantequilla , lo que cuenta es la Palabra de Dios. Tu destino eterno depende del Señor, no de ministerios fabricados por hombres que sólo procuran conseguir éxito, dinero y popularidad. He visto a predicadores y teólogos evangélicos dando entrevistas en la televisión con miedo a la hora de afirmar dogmáticamente que Jesucristo es el único camino de salvación. Por temor a ofender han hecho más mal que bien. No juzgaron con juicio justo. Pecaron contra el mandato de Dios.

Si juzgar está prohibido a los santos- como muchos creen erróneamente- entonces, ¿quién era Pablo para juzgar el caso de incesto en Corinto (1 Corintios 5)? ¿Quién le dio a Pedro el derecho de acusar a Ananías y Safira de mentir (Hechos 5)? Crisóstomo, un gran hombre de Dios y predicador de la Palabra en el siglo IV, escribió que debemos corregirnos unos a otros, pero no como un enemigo que busca venganza, sino como un médico que busca sanar. Un espíritu recto debe dominar nuestro juicio. Nos juzgamos de acuerdo a la norma bíblica y, al hacer esto, nos libramos del engaño y obedecemos el mandato de Dios. Juzgamos para obedecer a Dios, no para difamar ni hacer daño a los rebeldes.

Traduzcamos todo esto en un ejemplo práctico: digamos que un hombre en el púlpito de tu Iglesia predica una doctrina herética este domingo. Supongamos que él dice (al igual que muchos apóstatas dicen hoy día), “Dios no es un Dios Trino, no hay distinción de personas en la Deidad. Olvídate de todo eso de el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”, o tal vez “Jesucristo no es Dios manifestado en carne”, ¿cómo respondes a eso? ¿Te sientas allí en el banco y dices: “Bueno, no voy a hacer nada, después de todo, Dios no me ha llamado a juzgar”? ¿Quién sería tan insensato como para permitir que la gloria de Dios sea así blasfemada?¿Dejarías que una niña fuera violada delante de tus ojos y luego decir: “Yo no intervine porque yo no quería juzgar la situación. Amo demasiado a las personas. No quería juzgar al violador”? ¿Qué tipo de excusa es ésta? Sería sumamente repugnante.

Dios nos llama a “examinarlo todo y retener lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21). Si no te examinas de acuerdo a la Palabra de Dios, entonces vas a ser engañado. En la apostasía de los últimos días, muchos hombres van a ser entregados a graves engaños para que crean la mentira. ¿Por qué? Pablo responde: “A fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia” (2 Tesalonicenses 2:12). Eso es un mensaje fuerte, pero sólo sirve para demostrar la necesidad imperiosa y urgente de juzgar de manera bíblica todas las enseñanzas y acciones. Por lo tanto, juzgar de manera bíblica es la única garantía de nuestra supervivencia espiritual en estos próximos años.

Así que, corrijamos a aquellos que nos rodean que constantemente citan de manera incorrecta Mateo 7:1. Jesús no nos ha llamado a poner nuestro cerebro a un lado; Él nos llama a juzgar con justo juicio y asegurarnos de que no caigamos atrapados en la misma falsedad y pecado que censuramos en otros. De esta manera se evitará el peligro de ser juzgado por juzgar a los demás.

Traducido por: Julian Esquinas

Nota del Administrador: Este post fue tomado de http://www.protestantedigital.com/ES/Magacin/

Dios los bendiga.


¿Por qué no oro a la virgen?

¿Por qué no oro a la virgen?

 

María. ¡Qué mujer de Dios más maravillosa! Su fe, su obediencia y su sumisión a la voluntad de Dios nunca dejan de sorprenderme. A lo largo de los años, pocos seguidores del Señor han sido tan ferozmente probados como lo fue ella; pero aun así, ella se mantuvo fiel al Dios de Israel y al Hijo que el Señor le había concedido.

Cada lector de la Biblia se sentirá profundamente conmovido por el amor teocéntrico de María (esto es, centrado en Dios), pero al mismo tiempo, nadie que lee la Escrituras correctamente podrá caer en la trampa de convertir a la madre Jesús en una especie de figura salvadora a quien tenemos que orar e interceder constantemente (y por medio de la cual tenemos acceso al Padre). Tal forma de pensar es una distorsión completa de la fe neo-testamentaria. Así que, ¿oro yo a la virgen María? No, no lo hago.

¿Por qué no lo hago? Permíteme ofrecerte algunas razones:

1.-Primero, no oro a María porque María no es Dios. La Biblia explica en términos bien claros que la oración se ha de dirigir a Dios (y solamente a Él). La Biblia prohíbe la deificación de cualquier criatura en detrimento de Dios. Muchas veces me pongo a pensar en lo horrorizada que estaría María si supiera que tantos millones de ‘creyentes’ ignorantes de la Biblia usan su nombre para usurpar la autoridad del Todopoderoso.

2.-Segundo, no oro a María porque solamente hay un Mediador entre Dios y el hombre. ¿Quién es el único Mediador? Te voy a contestar con palabras apostólicas: “Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5). La Iglesia primitiva nunca enseñó nada acerca de la doctrina de la correndentora . No negamos que María desempeñara un papel significativo en la economía de la redención -al fin y al cabo, dio a luz al mismo Hijo de Dios en Belén- pero decir que ella constituye un puente entre Dios y nosotros significa quitar la exclusividad de salvación en Cristo Jesús. La sangre de Jesús es el único acceso que el cristiano tiene a la presencia del Padre. ¡‘Único’ quiere decir ‘único’! “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

3.-Tercero, no oro a María porque María era tan pecadora como yo. El testimonio tan gozoso de María nos confirma esta verdad: “Mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lucas 1:47). María llamó a Dios su Salvador porque ella también necesitaba ser librada del poder del pecado. María era humana, demasiado humana. Ella había sentido el mordisco tan frío del pecado y su alma clamaba por el perdón de Dios. Es decir, María no era inmaculada. No vivía libre del pecado. Ella compartió nuestro estado humano caído y por lo tanto, se quedó descalificada de contestar oraciones.

4.-Cuarto, no oro a María porque María no me escucha. María ha pasado la mayor parte de los últimos dos mil años rodeada de la plenitud de la gloria celestial. Su mirada está firmemente puesta en el Altísimo Dios. Lleva dos siglos alabándole y sirviéndole con gran gozo. Las cosas de este mundo presente no tienen importancia ninguna para ella ahora. Ella está con Jesús. Se une a la melodía angelical para cantar himnos de alabanza a su Rey. María no presta atención a nuestras oraciones. No tiene un teléfono móvil ni What’s App . Y de todos modos, si los tuviera, dudo mucho de que los encendiera.

5.-Quinto y último, no oro a María porque María quiere que yo ore a Dios. Si quiero honrar a una persona que amo, la mejor forma es honrar a alguien que él (o ella) ama. Si quieres hacerme feliz, háblame bien de mi familia, mis amigos y mis seres queridos. De la misma forma, si la hermana María todavía estuviera con nosotros, se alegraría en saber que nosotros también amamos a Dios con la misma pasión que ella. Siendo una mujer llena del Espíritu de Dios, nos animaría a orar a Dios, mirar a Dios y confiar en Dios (y nunca en nadie más).

CONCLUSIÓN
Espero que esta lista cortita -y claro está, no se trata de una lista exhaustiva- nos aleje de doblar nuestras rodillas ante la madre del Unigénito Hijo de Dios. A María no se ora. Sí, le admiramos por su fe. Sí, damos gracias a Dios por su ministerio. Y sí, nos maravillamos ante su vida ejemplar. Pero a María no hay que buscarla en oración. A Dios, hay que buscarle en oración. Y cualquier oración que va dirigida hacia María es una ofensa abominable para el Dios todopoderoso y un insulto al legado de una maravillosa mujer de Dios.

Autor: Will Graham


Nuevo descubrimiento científico confirma que Dios creó el universo

Nuevo descubrimiento científico confirma que Dios creó el universo

 

El sorprendente descubrimiento, anunciado esta semana, de ondas en el tejido del espacio-tiempo ha sacudido al mundo de laciencia, y al mundo de la religión. Ha sido presentado como evidencia de la inflación(una expansión del universo más rápida que la velocidad de la luz); el nuevo descubrimiento de rastros de ondas gravitacionales afirma los conceptos cientificos en el campo de la cosmología, larelatividad general y la física de partículas.

La teoría prevalente de los orígenes cósmicos antes de la teoría del Big Bang era la del “Estado sostenido”, la cual afirmaba que el universo siempre había existido, sin un comienzo que necesitara una causa.

Sin embargo, esta nueva evidencia fuertemente sugiere que hubo un comienzo para nuestro universo.

Si el universo de hecho tuvo un comienzo, por la simple lógica de causa y efecto, tuvo que haber un agente -separado e independiente del efecto- que lo causara.

Eso me suena mucho a Génesis 1:1: “En el principio Dios creó los cielos y la Tierra”.

Entonces, este último descubrimiento es una buena noticia para nosotros los creyentes, ya que agrega unapoyo científico a la idea de que el universo fue causado -o creado- por algo o alguien fuera de él y que no dependía del mismo.

El astrónomo ateo que se convirtió en agnóstico, Fred Hoyle, quien acuñó el famoso término “Big Bang”, hizo esta famosa declaración: “Una interpretación con sentido común de los hechos sugiere que un superintelecto jugueteó con la física“.

Como Hoyle lo vio, el Big Bang no fue una explosión caótica, sino más bien un evento altamente ordenado, uno que no pudo haber ocurrido por casualidad.

Sbemos que Génesis nunca tuvo la intención de ser un manual científico detallado, en el que se describe cómo Dios creó el universo. El mensaje que imparte es teológico, no científico.

Como científica y creyente moderna, cuando veo el cielo estrellado en una noche despejada, recuerdo que “los cielos cuentan la gloria de Dios” (Salmo 19:1). Me siento maravillada ante la complejidad del mundo físico, y cómo todas las piezas encajan a la perfección y se encuentran en armonía.

En el libro de Jeremías, en el Antiguo Testamento, el escritor nos cuenta que Dios “estableció su pacto con el día y la noche y con las leyes del cielo y de la tierra”.

Si Dios verdaderamente es el creador, entonces Él se revelará a través de lo que ha creado, y la ciencia es una herramienta que podemos usar para descubrir esas maravillas.

Por Leslie A. Wickman, CNN, editado por AcontecerCristiano.Net


Una ofrenda defectuosa

Una ofrenda defectuosa!!

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Dios habla a su pueblo por labios del profeta Malaquías (Mal 1:6-9)  y pregunta sencilla y directamente a los sacerdotes:  “¿Dónde está mi honra? ”, no porque la exigiera arbitrariamente, sino porque a pesar de haber demostrado Dios su amor tan grande con maravillosos portentos, nunca había recibido una respuesta a la altura de sus misericordias de parte de Israel. Dios nunca falló, su palabra siempre ha sido fiel y verdadera, pero la respuesta de su pueblo no ha tenido la misma firmeza, y sus sentimientos son fluctuantes y condicionados.

Israel profesaba que Dios era su Padre y su Señor, se sentía pueblo suyo, por lo cual Dios, simplemente, exige que lo que confiesan con sus labios se note en sus acciones. Está pidiendo que se note el temor reverente y el amor que profesan a su creador en su servicio diario, que no sean solo palabras. Pero lejos de existir reconocimiento entre su pueblo y de reflexionar en sus acciones, surge de su ceguera espiritual, desde su complaciente insensibilidad la pregunta:  “¿En que hemos menospreciado tu nombre?” . Los sacerdotes que debían velar por la pureza espiritual del pueblo estaban corrompidos e imposibilitados por su ceguera: no vieron su desamor hacia Dios, desconocieron a su Señor y escondieron su culpa.

Víctimas de una Religión Sintética

Nos hemos acostumbrado a una religión barata, sin esfuerzo, que sirve a mis propósitos, que me valgo de ella para exigir el favor de Dios, que nos ha enseñado a cuestionar los propósitos de Dios, a resistirnos a su voluntad como un niño mimado que quiere salirse con la suya y continuamente presentamos ante Dios un corazón condicionado, con una obediencia parcial, ofrendas miserables y defectuosas, frutos de un corazón egoísta que solo desea hacer su voluntad, que no ha entendido que Dios es Santo y que no necesita de nosotros, que solo por su misericordia estamos hoy en pie y existimos.

Vivimos una cultura evangélica tolerante que no ofende la vida pecaminosa del hombre, que justifica un cristianismo mediocre, acomodado para no incomodar a nadie, sin exigencias, que rebajó el evangelio hasta un sencillo mensaje positivo e irrelevante, incapaz de transformar vidas, que no busca ser distinto al mundo que se conforma con estar “bendecido” económicamente.

Siempre las exigencias de Santidad han sido incomprensibles para el hombre, el evangelio es locura para los que se pierden, así lo dice la palabra de Dios, porque considera la Santidad exagerada, porque no están al servicio de sus intereses, porque es un ofrenda demasiado cara para ser presentada ante las plantas de Cristo, porque el corazón está lleno de avaricia, y el yo gigante consume el deseo de agradar a Dios, pues prefiere un evangelio que le hable de bendiciones, de su potencial y de sus merecimientos, y como incautos somos cautivados por ese evangelio sintético que alimenta nuestros sentidos, pero que no produce vidas santas.

Eso no es el evangelio. Es una religión barata y Dios la abomina, no la quiere y un día, al presentarnos ante Él, nos dirá:  “No os conozco, obradores de iniquidad” … y gritaremos pidiendo explicaciones : “¡Señor, en tu nombre yo hice cosas importantes! ¡Iba a la Iglesia siempre! ¡Soy un hombre exitoso! ¡Doy mucho dinero para la Iglesia! ¡Yo prediqué tu palabra!”.  Pero Dios nos dirá:  “Nunca os conocí…” . Ese es el resultado de una religión barata, a mi medida, pero que nada tiene que ver con Dios.

¿Qué nos compromete más: nuestra salvación o el deseo de sentirnos exitosos? Dios nos mira tal como a los sacerdotes de Israel y nos dice:  “Ve e invierte el mismo tiempo que dedicas a buscarme y utilízalo para ser exitoso, para ser profesional. ¿Lo lograrías? ¿Te bastaría para lograr tus sueños o quedarías en la mitad del camino y serias contado como alguien que no se esforzó lo suficiente? ¿Y por qué, si yo soy Tu Señor, me das lo defectuoso y lo que te sobra?”

En busca de la mejor ofrenda para Dios 

Dios quiere lo mejor, no las sobras. Debemos buscar experiencias relevantes con Dios, darle el servicio que Él espera de nosotros, esforzarnos por ser mejores cristianos, por vivir un evangelio relevante, que transforma vidas, que limpia corazones, que vence el pecado y se aparta del mal por amor a Dios. Basta de religiosidad: debemos ser verdaderos hijos de Dios.

Dios estaba desagradado de las ofrendas de su pueblo, pues no eran fruto de su pobreza sino de su avaricia, de su desinterés. Su mezquindad era la expresión de su mal corazón, sus ofrendas defectuosas eran el fruto de haber sacado a Dios del centro de la vida y transformarlo en prescindible.

Ofrendas de un corazón que desconoce a Dios

Dios argumenta contra su pueblo y les desafía a pensar: “Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto?” . Les dice:  “Lleva la misma ofrenda que traes ante mí y ofrécela a tus príncipes. ¿La aceptará? ¿Se agradará de ti? ¿Recibirá él la oveja defectuosa, la ciega o la enferma, alegremente?”.  Dios no está agradado de su pueblo, siente el menosprecio, ve la indiferencia, y enfrenta a su pueblo.

La Biblia enseña que Israel no rechazó públicamente a Dios, seguía sintiéndose pueblo suyo, pero su indiferencia y falta de preocupación por su relación con Dios era peor que el desprecio. Desconocieron a su Señor, mostraron desinterés por agradarle y no reaccionaron; lo encontraron justo y apropiado. Israel no se detuvo a meditar en sus acciones, siguió caminando como si nada pasara. ¿Podrían sus ofrendas defectuosas ser tomadas en cuenta por Dios?

La falta de reflexión sobre la forma en que servían a Dios fue definitoria de la disciplina. Nunca se cuestionaron si lo que ellos estaban ofreciendo era realmente lo que Dios exigía. Por eso dice : “Me han desconocido, dice Jehová” (Jer 9:3) , porque menospreciaron su amor y olvidaron su carácter Santo, trayendo ante su altar lo que les sobraba, lo defectuoso, como si ellos estuvieran haciendo un favor a Dios al ofrendar, como quien da una limosna. Pero Dios no es un pordiosero, es el Rey de Gloria, Creador del universo, Todopoderoso, que no necesita de nosotros, ni de nuestras ofrendas, sino que por su misericordia permite que podamos servirle y traer ante su altar nuestras vidas para rendirlas plenamente a Él. Nosotros somos los pordioseros, que nada podemos ofrecerle a Dios, que sin Él no existimos y, solo por misericordia, Dios mira nuestras insignificantes ofrendas y servicio, y solo por su amor lo acepta como olor grato.

¿Qué calidad ante Dios tiene mi ofrenda?

Aunque el mundo postmoderno se caracteriza por la mediocridad y la búsqueda obsesiva del placer y huida del sufrimiento, el sacrificio y el dolor, debemos ofrecer lo más valioso, lo mejor, pues nuestra ofrenda debe estar relacionada con la comprensión que tenemos de Dios. Sabemos que es Alto y sublime, Eterno en amor y misericordia, por lo tanto presentémonos cada día como ofrenda viva a sus pies.

¿Qué ofrenda hemos traído, la defectuosa o la perfecta? Cuando hablamos de ofrenda, nos referimos a:

  •   ¿Consideramos realmente importante nuestra relación personal con Dios?
  •   ¿Dedico tiempo a solas de calidad a mi búsqueda de Dios?
  •   ¿Presto la misma atención al Sermón que a mis pasatiempos?
  •   ¿Estoy comprometido a derrotar mis debilidades y ser luz del mundo?
  •   ¿Estoy luchando con mis hábitos pecaminosos?
  •   ¿Honro a Dios con mi forma de ser?
  •   ¿Ofrendo mi mejor esfuerzo para evangelizar al círculo de personas en el que me desenvuelvo?
  •   ¿Es el propósito de Dios para mi vida un factor relevante en las decisiones que tomo?

Confiar en Dios es creer que merece lo mejor, porque solo Él es Dios. Es considerar a Dios tan importante como para negarme a mí mismo y servirle en obediencia, es creer que vale la pena dedicarle mi vida porque me ha prometido una patria realmente mejor, una patria celestial.

Autor: Marcelo Riquelme Márquez


Muerte en el corazón de los vivos

Muerte en el corazón de los vivos

En una época como la nuestra en que nadie quiere pararse a pensar y hablar de desgracias, porque bastante “sobraditos” vamos de eso, hablar particularmente de la muerte es casi un tabú. Al que tiene este tema presente se le llama agorero, como si a la muerte se la retardase por no mentarla, o como si se la atrajese sin remedio por mencionarla siquiera. Supersticiones aparte, lo que nadie puede negar es que ésta es de las pocas estadísticas de las que verdaderamente nos podemos fiar: el 100% de las personas morimos. Da igual nuestra condición, nuestro estado de salud en el momento en que la muerte nos encuentra, poco importa nuestro estatus socio-económico, o que queramos irnos o no. Si nos, toca, nos toca y nadie ha sido capaz de revertir esta dramática estadística. Sólo Uno, precisamente el más interesado en que nos concienciemos de que el asunto de la muerte es el verdaderamente urgente por tratar.

Ese es, sin duda, el elemento más maravillosamente diferencial del Evangelio: Jesús no solamente entrega Su vida en beneficio por el pecador, no sólo permite que la muerte le arrebate durante unos días, sino que regresa para contarlo y para darle, final y definitivamente, “carpetazo” a la muerte. Otros que fueron resucitados, como Lázaro, sólo retardaron el momento de su muerte (de hecho, años después murió, como todo el mundo). Pero Cristo resucitó para ocupar a partir de entonces su trono como Rey de los tiempos, y de la misma forma que la muerte no pudo con Él, su victoria es la garantía de que la muerte ya no se señoreará más de nosotros. Nuestra muerte, nuestra partida de este mundo, es sólo el comienzo, para los que hemos creído en Cristo, del comienzo de una gloriosa vida en nuestro verdadero lugar: junto al Padre y junto al Hijo, nuestro benefactor.

Sólo teniendo esto en mente parece cobrar sentido el texto de Eclesiastés. Porque de no ser así, lo que Salomón expresa parece la mayor de las locuras. Para quien no tiene esperanza en algo más, su esperanza termina y acaba aquí, por lo que el día de su nacimiento siempre resultará más relevante o importante. Igualmente, si pensamos que todo lo que tenemos verdaderamente está aquí y ahora, nuestro deseo será estar allí donde hay risa, alegría y fiesta, pero no cerca de la muerte o el funeral. Sin embargo, esos lugares donde la alegría no está presente, los espacios más oscuros y tenebrosos, nos hablan alto y claro al corazón acerca de nuestra necesidad de alzar la vista buscando la luz y de tener presente que no podemos quedarnos sólo en el plano de lo que vemos.

Eclesiastés habla de la sabiduría que implica tener estas cosas presentes. Mirar para otro lado nunca sirvió de nada, ni para los pequeños problemas ni mucho menos para los de envergadura eterna. La muerte es el fin de todo hombre y los que viven debieran tenerlo presente. Así, como en tantas otras ocasiones en el texto bíblico, lo que gobierna aquí es una tremenda paradoja: reina más la vida y las posibilidades de disfrutar una de carácter eterno en el corazón de los hombres cuando éstos se ocupan y se preocupan de permitir considerar la muerte en esos mismos corazones. Y considerarla implica hacerse preguntas y contestárselas de forma contundente. Si no hallas respuesta para esas preguntas, es hora de buscar. No estarás perdiendo el tiempo ni malgastando tu vida. Tu corazón estará, simplemente, puesto en las cosas importantes, las que no son una distracción o un entretenimiento, pero marcarán tu eternidad.

Autor: Lidia Martín Torralba


Mantente incomodo

Mantente incomodo

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Dios nos hablo en Horeb y nos dijo; Habéis estado bastante
Tiempo en este monte (Deuteronomio 1:6).

Generalmente las personas buscan la manera de estar cómodos. La comodidad es uno de los mayores deseos de la gente hoy en día. Esta no la venden a diario por los medios de comunicación;  un casa grande con todas las cosas necesarias, un coche grande y espacioso, un sofá confortable, ropa relevante y a la moda, aparatos electrónicos de última generación  que hacen el trabajo mas fácil, en fin todo esto para darnos una vida más cómoda y llena de la ley del mínimo esfuerzo.

Cuando estudias la palabra de Dios te das cuenta que el Reino busca todo lo contrario a lo que nos ofrece el sistema del mundo. El Señor desea nuestra incomodidad, nuestra insatisfacción con el presente estado de cosas que nos alejan de Él.

Es irónico pero mientras nosotros buscamos la comodidad, Dios busca nuestra incomodidad. Nunca nadie que amo la vida cómoda cambio nada, ni se involucro en procesos de cambio y transformación en el mundo. Fue la incomodidad de Gandhi por ver los abusos que sufría su país que hizo que se activara para ayudar y pelear por un cambio a través de la guerra silenciosa. Fue la incomodidad de Nelson Mandela lo que hizo que trabajar por la igualdad social de África. Fue la insatisfacción de la Madre Teresa de Calcuta la que hizo que dedicara su vida a los más desfavorecidos. Fue la incomodidad de Jesucristo lo que le hizo dejar su trono y venir a este mundo y encarnarse por nuestra salvación.

 El común denominador de los transformadores de ambientes es la incomodidad, la insatisfacción con su presente estado de cosas . En un mundo donde se ama a los que predican comodidad y se rechaza a los que anuncian incomodidad, no sé en qué lugar estaría Juan el Bautista y nuestro Señor Jesucristo, predicadores totales de incomodidad.

Todo cambio comienza con insatisfacción, con ese enojo santo interno que hace que nos levantemos. El reino de Dios necesita un ejército de personas incomodas e insatisfechas con el estado actual de las cosas y que se unen al propósito de Dios para ser luz y salvación a los que no le conocen.

La comodidad es un analgésico que adormece y anestesia el alma, esta nos roba el deseo de crecer y avanzar hacia nuevos horizontes y territorios. El confort produce inercia y pereza para realizar el llamado que Dios nos ha dado. Comodidad es la resistencia a esforzarse y trabajar para la voluntad del Señor en nuestra vida. No hay nada más triste que conocer a personas con un gran llamado y potencial pero pasivos y adormecidos por la vida estable y confortable.  El cómodo hace de la pasividad una morada permanente de autosatisfacción.

Tarde o temprano tendrás que elegir si amar la comodidad o amar la incomodidad. Comodidad es todo aquello que te dice ya lo has logrado, ya no hagas nada mas, disfruta todo lo que has obtenido, ya no vuelvas a visionar. Confort es cuando solo te enfocas en tu propio interés personal, son pensamientos de que no es necesario hacer nada. Es aquella voz interna que te dice no es necesario pensar y actuar diferente. La mente cómoda te roba la pasión por conquistar y ganar, te roba el entusiasmo y te acostumbra a vivir en un estado de tristeza, decepción y depresión.

Por otro lado, la incomodidad me mantiene orando, visionando, sirviendo y trabajando para el reino de Dios. El enemigo sabe que somos blancos fáciles cuando nos conformamos y pensamos que no necesitamos cambiar. Si no salimos de nuestra zona de comodidad solo nos estancaremos y no podremos experimentar expansión y crecimiento.

La incomodidad te mantiene activo, fresco, ilusionado y en movimiento cumpliendo los propósitos del cielo. La incomodidad te mantiene molesto, herido con la mediocridad, insatisfecho con la realidad que vives y observas en otros, pero no para que te amargues, frustres o abandones, sino para que te actives y te muevas hacia la transformación de esa realidad que tanto rechazas.

Una persona insatisfecha sale de su estado de resignación donde se encuentra sumergida y sigue esforzándose. La comodidad es el mayor asesino de tu propósito, te paraliza y envenena mentalmente. La comodidad es un dardo del enemigo que si te atraviesa te dejara herido de muerte. La incomodidad es tu mejor aliado, tu amiga, si te unes a ella te salvara la vida y te guiara hacia tu destino de gloria. La insatisfacción siempre te dice algo mas puedes hacer, algo mas puedes cambiar.

Más vale que hagas caso a las incomodidades que Dios te hace sentir, porque puede ser que jamás las vuelvas a tener. Prepárate porque Dios va a incomodar tu comodidad. Cuando esto suceda no te enojes, tarde o temprano acabaras agradeciéndoselo. MANTENTE INCOMODO.

Autores: Efrain Barboza


Perdón

Perdón!!

“Hay algunos seres sobre la tierra —replicó el Espíritu— que pretenden conocernos, y que realizan sus acciones de pasión, orgullo, malevolencia, odio, envidia, santurronería y egoísmo en nuestro nombre, y que son tan extraños para nosotros y para todo lo que con nosotros se relaciona, como sí nunca hubieran vivido. Acordaos de ello y cargad la responsabilidad sobre ellos y no sobre nosotros”.

(Espíritu de la Navidad Presente en “Canción de Navidad”, de Charles Dickens)

 

Pido perdón a quienes hayan sufrido por emisarios o sistemas relacionados al cristianismo.

Gente que aguantó abusos morales, físicos, psicológicos y espirituales por parte de autoridades religiosas.

Personas que padecieron el incumplimiento de promesas ilusorias de humana factura.

Hombres y mujeres que fueron víctimas de la estafa de quienes solo piensan en lucrar.

Seres humanos que vieron con sus propios ojos la doble moral de aquellos que dicen pero nunca hacen.

Pido perdón a quienes hayan vivido subyugados dentro de estructuras religiosas asfixiantes.

Gente que soportó la imposición de un dios que nada tiene que ver con el cristianismo.

Personas que toleraron por muchos años que usurparan su libertad de conciencia.

Hombres y mujeres cuyos cuestionamientos se vieron limitados o recibieron elusión como respuesta.

Seres humanos que sufrieron en carne propia las consecuencias de enseñanzas distorsionadas.

La Navidad me recuerda el nacimiento del niño Jesús en el pesebre de Belén.

Aparecido en un contexto de pobreza, rechazo y discriminación.

Donde los distraídos de la sociedad no lograron percibir lo que ocurría.

Momento en que la divinidad se mostró primero a los humildes.

La Navidad me recuerda que el cristianismo no consiste en palabrerías ni verborrea.

Que nada tiene que ver con las luchas de poder ni la persecución de la fama.

Que muy lejos está de las pirámides humanas donde unos aventajados oprimen a otros desfavorecidos.

Que no existe ni está presente donde hay santurronería, soberbia, egoísmo, discriminación y doble vida.

¡El cristianismo es otra cosa!

Es paz en el corazón. Alegría compartida con el hermano. Perdón que se traduce en gestos.Gestos que se vuelven acciones. Amor que se entrega por el prójimo. Compromiso con Dios y su creación. Lucha por la dignidad humana. Denuncia, propuesta y entrega. Libertad del imperio del “yo”. Aprendizaje continuo. Humildad para admitir errores. Sencillez de corazón. Austeridad en el modo de vida. Razón sazonada con fe. Respuesta a muchos interrogantes de la vida.Interrogantes que quedan sin respuesta. Consuelo en las aflicciones. Experiencia individual y comunitaria. Cambio interior que promueve la transformación exterior. Diálogo en las diferencias.Respeto por las divergencias. Y muchas cosas más.

Alguien dijo tiempo atrás: “¿Cómo es posible que el mejor mensaje que existe, esta hermosa vida de amor y esperanza y paz, se convirtiera en otra cosa? ¿Cómo terminaron tan pocos hablando por tanta gente? Somos muchísimos los que realmente queremos seguir a Jesús. Quienes creemos en él cuando dice que vino a darnos la vida y la vida al máximo. Queremos la mejor vida posible aquí y ahora, la que es eterna, a la que Jesús nos invita”.

En esta época navideña pido perdón a toda persona a quien el cristianismo, sea la rama que fuere, haya decepcionado. Y extiendo una invitación mutua para que nos acerquemos y redescubramosa quien yace recostado en aquel antiguo pesebre.

Cristian Franco


Los Masones Breve Perspectiva

Los Masones
Breve Perspectiva

Por: Pablo Santomauro

El tema de los masones continúa siendo relevante para muchos en la actualidad. En esta breve perspectiva sólo advertiremos de los peligros latentes dentro de sus filas.

La existencia de símbolos misteriosos, juramentos, ritos y doctrinas secretas, es ampliamente conocida y aceptada en la masonería y no es tema de controversia.

La Enciclopedia Británica reporta datos suministrados por los masones, entre ellos, un número de adeptos de 6 millones alrededor del mundo, y le llama la sociedad secreta más grande del planeta.

Si usted tiene la intención de unirse a los masones quizá encuentre un pequeño problema para decidir a cuál grupo quiere ingresar. Existen cerca de 34,000 logias.

La dificultad se acrecienta cuando encontramos que muchas de las enseñanzas masónicas y sus eruditos se contradicen entre sí. Lo que uno afirma el otro niega o duda, y viceversa. Tomadas en conjunto, las doctrinas masónicas son una ensalada de aberraciones digna de lástima.

El hecho de que una sociedad sea secreta no necesariamente es indicativo de que sea ocúltica, pero en el caso de los masones, a medida que indagamos, la conexión ocúltica se hace obvia.

John Weldon, autor cristiano, presenta cinco características de las organizaciones masonas:

1. La masonería concuerda con la Nueva Era en que cada ser humano posee en sí un poder ilimitado que puede ser desencadenado cuando se siguen ciertos pasos.

2. Utiliza un sistema de símbolos muy similares a los de las ciencias ocúlticas, tales como la cábala, el rosacrucianismo y la filosofía hermética.

3. Induce a sus miembros a descubrir los significados detrás de sus símbolos y ceremonias (o “verdades esotéricas”).

4. Promueve la búsqueda de estados de conciencia alterados, una práctica mística y ocúltica.

5. Un número considerable de masones entiende que su organización (cualquiera sea de las 34,000 en existencia) será el vehículo que guiará al mundo a una era de iluminación.

Nosotros agregaríamos que la masonería requiere que sus miembros crean en una entidad divina o poder superior. No importa el nombre o la definición, puede llamarse Zeus, Osiris, Gran Espíritu o The Force ; puede ser personal, impersonal, o una batería Duracell gigante viajando por el universo.

La logia de los masones libres enseña que el Dios de la Biblia es el mismo Dios de todas las religiones  que se ha revelado con distintos nombres y de diversas maneras. La absurdidad de este concepto es refutada en otra de nuestras perspectivas.

¿Por qué hay tantos masones que no conocen el aspecto misterioso y ocúltico de la masonería? ¿Por qué muchos masones lo niegan?  Porque un gran número de masones rara vez avanzan más allá de los niveles iniciales de la organización. Como se han quedado en kindergarten (jardín de infantes), para ellos el grupo no es más que un club social. Los que llegan a progresar sí son instruidos en materia ideológica tanto como ocúltica. Este es el peligro de la masonería.

No importa cuántas obras de beneficencia haga la organización, o cuán altruistas sean sus metas a nivel social o político, la filosofía de la organización está en directa oposición al Dios de la Biblia. Teniendo en cuenta que para muchos de sus integrantes, la masonería es una búsqueda de iluminación espiritual o salvación individual, el destino eterno del masón que permanece en sus creencias sobre el final de su vida, es el infierno.

Para finalizar, digamos que las doctrinas universalistas de los masones, la paternidad de Dios y la hermandad de los hombres, son falsas doctrinas, la Biblia las contradice de plano. Los rituales secretos, a su vez, no son un camino de salvación, sino todo lo contrario.

A nuestros amigos masones les exhortamos a depositar fe en el único que los puede salvar, el Señor Jesucristo, el mismo que dijo “Yo públicamente he hablado al mundo ….. y nada he hablado en oculto” (Juan 18:20), el mismo Dios que dijo en Isaías 48:16: “Desde el principio no hablé en secreto ….”<>

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso del apologista Pablo Santomauro*

Nota: Este articulo fue tomado del blog amigo El blog del Pastor Daniel


¿Qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?

“Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?” (Lucas 9.25, RVR60)


Huir de su presencia

Huir de su presencia

Por Christopher Shaw

Pero Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, donde encontró una nave que partía para Tarsis; pagó su pasaje, y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. Pero Jehová hizo soplar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Jonás 1.3–4

¿Nunca se sintió tentado a huir de Dios? Claro, usted no se subiría a un barco, ni se tomaría un avión para alejarse de la presencia del Altísimo. Al igual que el salmista, usted y yo podemos exclamar: «¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?» (Sal 139.7). Todos sabemos que es imposible huir de su presencia, porque él está en todos lados.

Piense, sin embargo, en estas situaciones. Una persona no quiere ir a las reuniones de la congregación porque sabe que está en pecado y teme ser confrontado. Otra persona evita pasar por un lugar donde sabe que vive un hermano, porque tendrá que pedirle perdón por algo que ha hecho. Una tercera persona posterga ir a una encuentro de misiones porque sabe que habrá un llamado a un compromiso y teme las consecuencias de asumirlo. Aun otra persona más resiste las invitaciones a ser parte de un proceso de discipulado, porque sabe que de hacerlo tendrá que comenzar a rendir cuentas por su vida.

En cada uno de estos casos las personas están evitando una situación porque no desean hacer algo que saben que el Señor requerirá de ellos. No podrán seguir caminando con él si no obedecen. En definitiva cada una de ellas está «huyendo», a su manera, de la presencia de Dios.

El deseo de querer huir viene en esos momentos en los cuales se desata una fuerte lucha entre nuestros deseos y la voluntad declarada del Señor. Ni siquiera el Hijo de Dios fue librado de esta batalla. En Getsemaní, abrió su corazón al Padre y le dijo, con absoluta franqueza: «si existe alguna otra manera de hacer esto, por favor muéstramelo!» Necesitamos saber que este tipo de conflictos interiores son parte del precio que debemos pagar por seguirle a él. Es normal experimentarlos.

Lo que no es aceptable, es dejar que nuestra voluntad imponga sus deseos sobre el rumbo que hemos de tomar. No es aceptable, en primer lugar, porque alimenta la esencia de rebeldía que cada uno de nosotros heredamos de Adán. Pero en segundo lugar, no es lícito porque no es posible evadir la voluntad de Dios, al menos si nuestro compromiso con él es serio. Podemos postergar por un tiempo poner por obra lo que Dios nos está llamando a hacer. No dude por un instante, sin embargo, que si el Señor ha puesto su mano sobre nuestras vidas él nos irá a buscar no importa donde nos «escondamos». Jonás es el ejemplo perfecto de esta verdad.


El Peligro de Predicar para Ganar Popularidad

El Peligro de Predicar para Ganar Popularidad

Galatas 2

En las competencias atléticas siempre hay quienes quieren jugar para obtener la ovación del público. Su interés principal es llamar la atención sobre sí mismos. Les gusta escuchar su nombre, gritado con aprobación entusiasta por miles de aficionados.

En la obra de Dios no faltan quienes tienen la misma actitud. Tal vez nunca alcancen la fama, pero buscarán la forma de lograr que las masas los aplaudan por su “gran ministerio” para el Señor. No cabe duda de que en alguna Ocasión todos hemos tenido que luchar con esta tentación, porque a todos nos gusta recibir la atención y aprobación de los demás. Sin embargo, en Gálatas 2, Pablo nos advierte del peligro de buscar el reconocimiento humano. Dios no nos ha llamado para exaltarnos a nosotros mismos, sino para glorificarle a él. Si nuestra meta es complacer a quienes nos rodean, siempre estaremos descontentos, porque nunca seremos tan bien aceptados como quisiéramos. Pero la mayor pena vendrá al final del camino, cuando nos demos cuenta de que tampoco hemos agradado al Señor por estar ocupados tratando de obtener el aprecio de la gente, en vez de hacer todo para la honra y gloria de él.

En cierto sentido, hay algunos peligros de hacer esto en el servicio cristiano similares a los que se encuentran en el mundo deportivo:

1. Como casi todos están ocupados buscando su propia popularidad, de todas maneras nadie se da cuenta de lo que hacemos.

2. Al poner la mirada en los aplausos, no nos fijamos en el oponente, el enemigo verdadero que quiere eliminarnos y ganar la competencia.

3. Al concentrarnos en conseguir nuestros fines, ignoramos al entrenador; el que quiere que vayamos mejorando, a quien le interesa el triunfo del equipo, y quien tiene derecho a participar de los resultados.

4. Si sólo buscamos popularidad, descuidamos a nuestros compañeros de equipo con quienes debemos colaborar para obtener el triunfo.

Además de los anteriores, Pablo señala en su epístola otros aspectos específicos de este problema que surgieron en las iglesias cuando los líderes empezaron a tratar de conseguir la aprobación de la gente. Al introducir la cuestión, el apóstol indica que aun él mismo había luchado con esa tentación.

Los judaizantes lo atacaban de tal manera, que en ocasiones debe haberse cuestionado cómo iba a ser recibido por la gente de las iglesias. Constantemente tenía que revaluar la meta de su ministerio. Su interés era servir a Dios, glorificarle y agradarle, no recibir la aprobación de las masas. No le importaba si la gente reconocía el valor de su ministerio o no.

Porter, R. (1992). Estudios Bı́blicos ELA: ¡Verdaderamente libre! (Gálatas). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

Bendiciones.


Aprendices de Dios

Aprendices de Dios

Y el Señor dijo a Samuel: ¿Hasta cuándo te lamentarás por Saúl, después que yo lo he desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ve; te enviaré a Isaí, el de Belén, porque de entre sus hijos he escogido un rey para mí. 1 Samuel 16.1 (LBLA)

El Señor bien podría haber dado instrucciones más precisas que estas a su siervo Samuel. Podría haberle dicho: «Cuando llegues, pregunta por David, que es el hijo menor de Isaí. Él es la persona que he escogido para rey. Úngele y bendícelo en mi nombre». Pero el Señor, fiel a su estilo, le dio solamente la información que necesitaba para que el profeta se pusiera en marcha.

Cuando Samuel llegó a Belén, comenzó el proceso de buscar al nuevo rey. Dios no intervino. Usando Samuel sus propios criterios, creyó haber encontrado al nuevo rey cuando vio al hijo mayor. En ese mismo momento Dios habló, y le dio instrucciones adicionales, revelando el principio que debía guiar el proceso de selección: «Jehová no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón» (1 S 16.7).

Las directrices incompletas que le dio el Señor a Samuel revelan un importante principio acerca de la manera en que Dios se relaciona con nosotros. Nuestra tendencia en el ministerio es a creer que estamos trabajando para Dios. Si fuéramos meros empleados del Altísimo, él nos daría instrucciones completas, porque nuestra función sería solamente cumplir con lo encomendado.

Sin embargo, esta no es nuestra función. En toda obra que Dios nos manda a realizar, él también está interesado en seguir trabajando en nuestra vida. Las instrucciones incompletas que Dios le dio a Samuel obligaron, primeramente al profeta a caminar en fe. Pero durante el proceso de selección, habiendo cometido el error de mirar lo externo de las apariencias, Dios le enseñó una importante lección acerca de los criterios que Dios usa para tratar a los hombres. La lección, enseñada en el momento preciso, iba a quedar grabada en el corazón de Samuel por el resto de su vida.

De manera que podemos afirmar que en cada proyecto que Dios nos da, él tiene dos metas importantes que cumplir. Una de ellas es que el proyecto se lleve adelante conforme a las directrices que él nos ha dado. [7 highlights] Pero la segunda es que, en el proceso, nosotros sigamos creciendo y aprendiendo acerca de cómo se lleva adelante la obra de Dios.

No se vea nunca como un mero empleado de Dios. Usted no está trabajando para Dios. Usted está trabajando con Dios, [7 highlights] en calidad de aprendiz. Como Padre amoroso, a medida que realizan proyectos juntos, él le va corrigiendo y enseñando los «secretos» del oficio. Que su concentración en lo que está haciendo no sea tal que lo lleve a perder de vista esta obra preciosa que él quiere realizar en su interior. Cada día traerá promesa de nuevas lecciones al lado del Gran Alfarero.


La medida de nuestra fortaleza

La medida de nuestra fortaleza

Si eres débil en día de angustia, tu fuerza es limitada. Proverbios 24.10 (LBLA)

La situación de crisis, que tanto busca evitar nuestra cultura hedonista, tiene un enorme valor para la persona que busca crecer en su vida espiritual. Nos permite evaluar el verdadero estado de nuestras reservas espirituales.

Todos nos sentimos fuertes y espirituales cuando la vida nos trata bien. En estos momentos, proclamamos nuestra lealtad al Señor y afirmamos nuestro compromiso de vivir conforme a su Palabra. Cuando la tormenta azota, sin embargo, la devoción y el compromiso se esfuman. [5 highlights] En su lugar queda la pregunta tan frecuentemente escuchada en boca de cristianos en momentos de dificultad: «¿Por qué a mí?»

Para la persona que está interesada en ver una transformación en su vida, la condición indispensable para este proceso es tomar conciencia de las áreas que necesitan ser tratadas por el Señor. Mientras no vivamos situaciones que ponen a prueba nuestra vida, probablemente nos hagamos una idea errada de nuestra verdadera condición espiritual No solamente nos convenceremos de la existencia de realidades que no son, sino que tampoco seremos concientes de la verdadera naturaleza de nuestras debilidades. La crisis le pone fin al engaño de nuestras percepciones. En la crisis tenemos la oportunidad de vernos tal cual somos. [9 highlights] Nuestras imperfecciones, nuestra poca madurez, nuestra falta de santidad, todo esto quedará admirablemente revelado. [9 highlights]

Para entender este principio, piense un momento en el apóstol Pedro. En la última cena, afectado profundamente por las fuertes emociones del momento, proclamó confiadamente que daría su vida por Cristo. No dudaba de su devoción, ni de su compromiso. Sin embargo, cuando llegó la prueba, no alcanzó siquiera a confesar con su boca su lealtad al Mesías.

¿Cuál de los dos Pedros tenía más potencial para la obra? ¿El primero, o el segundo? El Pedro derrotado había aprendido una valiosísima lección. No podía confiar en su propio entendimiento, ni en su propia evaluación de su pasión espiritual. [5 highlights]

Cómo líderes, esta verdad nos deja dos lecciones importantes. En primer lugar, debemos ser cuidadosos en lo que proclamamos en tiempos de abundancia y bendición. Es fácil sentirse invencible cuando todo está a nuestro favor. En segundo lugar, debemos apreciar más el valor de las situaciones de crisis en nuestras vidas. Nadie disfruta de experimentarlas, pero qué buen fruto pueden dejar en nuestras vidas cuando no intentamos escondernos de ellas.

Medite en la siguiente observación del reconocido consejero cristiano, Larry Crabb: «Nuestra teología cobra valor solamente cuando sobrevive a los embates del dolor. Y la teología que es sana nos lleva a través del dolor a una experiencia más plena de Cristo y, por lo tanto, de la esperanza, el amor y el gozo».


DIOSES FALSOS DEL MUNDO ANTIGO Y CONTEMPORANEO

DIOSES FALSOS DEL MUNDO ANTIGO Y CONTEMPORANEO

Aprender las distintas creencias nos ayuda a no ser engañados.

PREGUNTAS ACERCA DE OTROS DIOSES

POR:  Norman Geisler Y Ron Brooks

 

Hay muchos «dioses» diferentes que compiten por los corazones y las mentes de la gente en la actualidad. El modo en que pensamos en cuanto a cómo es Dios y su relación con el mundo determina en gran parte la manera en que enfocamos las cosas de nuestro diario vivir. Por ejemplo, las personas con diversas creencias acerca de Dios pueden considerar en formas diferentes los problemas del hambre mundial o de los derechos civiles.

Alguien que crea que todo es parte de Dios, como los panteístas orientales, considerará que cualquier cosa dolorosa o mala es irreal; por lo tanto, podría dirigir seminarios sobre meditación para hacer que las víctimas vean que sus problemas son solo ilusiones suyas. Una persona que piense que Dios se desarrolla con el progreso del mundo, tal vez se enrole en alguna organización de ayuda a países con hambrunas o en Amnistía Internacional, creyendo firmemente que contribuye a mejorar a Dios. Alguien que tenga fe en el Dios de la Biblia mostrará compasión a quienes estén necesitados y proveerá alimento, ropa y refugio.

Estas personas tienen diferentes maneras de ver el problema, con distintas motivaciones para resolverlo debido a sus diversos puntos de vista acerca de Dios. La manera en que uno entienda a Dios determinará, en gran medida, la forma en que ve al mundo. A cada una de esas concepciones las llamamos cosmovisión, y son seis las que se oponen mayormente al cristianismo, las que deseamos examinar:

1.Ateísmo—Dios no existe

2.Deísmo—Dios existe, pero no hace milagros

3.Panteísmo—Todo es Dios

4.Panenteísmo —Dios se desarrolla junto con el mundo

5.Deísmo finito—Dios existe, pero es limitado y/o imperfecto

6.Politeísmo—Existen muchos dioses

Examinaremos en cada una de estas ideas el punto de vista acerca de Dios, el mundo, el mal, los milagros y los valores morales o éticos. El diagrama que sigue organiza esas variadas cosmovisiones de acuerdo con las opciones lógicamente posibles concernientes a Dios. Cada nivel del diagrama plantea una de las cuatro preguntas básicas respecto a Dios: ¿Cuántos dioses hay? ¿Son finitos o infinitos?

SIETE COSMOVISIONES PRINCIPALES

¿Se identifican con el mundo o no? ¿Son posibles los milagros? Escribimos en cursivas el nombre de cada cosmovisión y el camino que lleva a la conclusión cristiana lo escribimos en negritas.

ATEÍSMO: ¿Y SI NO HAY DIOS?

Aunque una encuesta reciente indica que solo un cinco por ciento de los norteamericanos no cree en Dios, la influencia de los pensadores ateos está, ciertamente, muy difundida en nuestra época. La mayoría de los estudiantes universitarios ha estudiado las obras o pensamientos del existencialista Jean Paul Sartre, el comunista Karl Marx, la capitalista Ayn Rand o los sicólogos Sigmund Freud y B.F. Skinner. El movimiento «Dios ha muerto» de los años sesenta tuvo como lema el siguiente pasaje, tomado de Friedrich Nietzsche:

«¿A dónde se fue Dios?» gritó. «¡Te lo explicaré! ¡Lo matamos: tú y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos! … ¿Acaso no oímos el ruido de los enterradores que lo están sepultando?… ¡Dios ha muerto! ¡Dios sigue muerto!»

Sin embargo, no todos los ateos son tan militantes. Karl Marx se hizo eco de los sentimientos de muchos ateos modernos cuando escribió: «Hoy no hay lugar para un creador o un gobernante en nuestra concepción evolucionista del universo».

Mientras el escéptico duda que Dios exista y el agnóstico dice que no se puede saber si hay Dios afuera [de sí mismo], el ateo proclama que no hay Dios. Solo existe el mundo y las fuerzas naturales que operan en él.

¿Religión sin Dios?

En 1961, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó la existencia de ciertas religiones ateas, y citó entre ellas al budismo hinayana, el taoísmo y el humanismo secular. He aquí algunas de las creencias del humanismo secular:

1.«Los humanistas religiosos consideran al universo como autoexistente y no como creado».

2.«El humanismo cree que el hombre es una parte del universo y que emerge como resultado de un proceso continuo».

3.«No encontramos propósito o providencia divinos para la especie humana … Ninguna deidad nos salvará; debemos salvarnos nosotros mismos».

4.«Afirmamos que los valores morales tienen su origen en la experiencia humana. La ética es autónoma y situacional, y no necesita sanción teológica ni ideológica».

5.«La educación moral para niños y adultos es una manera importante para desarrollar conciencia y madurez sexual».

6.«El individuo debe experimentar una gama completa de libertades civiles en todas las sociedades para realzar la libertad y la dignidad. Esto incluye … el derecho individual a morir con dignidad, la eutanasia y el derecho a suicidarse».

(Todas son citas del Manifiesto Humanista I y II, por Paul Kurtz, Prometheus Books, Buffalo, 1973).

¿QUÉ CREEN LOS ATEOS ACERCA DE DIOS?

Hay diferentes clases de ateísmo. Algunos creen que Dios existió una vez, pero murió en el cuerpo de Jesucristo. Otros dicen que es imposible hablar de Dios porque no podemos saber nada de Él, así que puede muy bien no existir. Aun otros dicen que ya no se necesita el mito de Dios que una vez floreciera entre los hombres. Pero el enfoque clásico sostiene que nunca hubo ni habrá Dios en el mundo o más allá. Quienes tienen esta cosmovisión objetan que los argumentos para demostrar la existencia de Dios son defectuosos. Dios es sencillamente una creación de la imaginación humana.

¿QUÉ CREEN LOS ATEOS ACERCA DEL MUNDO?

Muchos creen que el mundo es increado y eterno. Otros dicen que empezó a existir «de la nada y por nada». El mundo se autosostiene y se automantiene. Aducen que si todo necesita una causa, entonces uno puede preguntar: «¿Qué causó a la primera causa?» Así pues, proclaman que debió existir una serie de causas que se remontan al pasado eterno. Algunos dicen sencillamente que el universo no es causado, sino que está ahí.

¿ QUÉ CREEN LOS ATEOS EN CUANTO AL MAL?

Afirman la realidad del mal aunque niegan la existencia de Dios. Piensan que el mal es una de las principales pruebas de que no hay Dios. El filósofo ateo se pregunta qué obligaría a un cristiano a admitir que sus creencias son falsas, creyendo aun en la existencia de Dios, a pesar de que el mal continúa presente en el mundo. Algunos también alegan que es absurdo creer en Dios, ya que si Él hizo todas las cosas, también debe haber hecho el mal.

¿ QUÉ CREEN LOS ATEOS ACERCA DE LOS VALORES?

Si no hay Dios, y si el hombre no es más que un conjunto de sustancias químicas, no hay razón para creer que algo tenga valor eterno. Los ateos creen que la moral es relativa y situacional. Puede que haya algunos principios éticos que perduren más que otros, pero todos fueron creados por el hombre, no revelados por Dios. La bondad es definida como cualquier cosa que apunte al logro de los resultados deseados.

Los filósofos ateos plantean ciertas preguntas que nos desafían a pensar en nuestra fe. Sin embargo, las objeciones que suscitan contra la existencia de Dios ya fueron vistas en el capítulo dos. Dicho en forma breve, una serie infinita de causas es imposible e innecesaria, porque los cristianos nunca dijeron que todo necesite una causa, solamente los eventos o cosas que cambian necesitan causas. Preguntar: «¿Qué causó a la primera causa?» es como plantear: «¿Cómo se ve un triángulo cuadrado? o ¿Cómo huele el azul?» Son preguntas sin sentido. Los triángulos no pueden tener cuatro lados; los colores no huelen; y las primeras causas no tienen causas porque son primeras. (Véase el capítulo cuatro para saber las respuestas acerca del mal.)

DEÍSMO: ¿Y SI DIOS HIZO EL MUNDO, Y DESPUÉS LO DEJÓ SOLO?

Los deístas tienen una visión de Dios muy parecida a la cristiana, salvo que piensan que jamás obra milagros. Concuerdan en que hizo el mundo, pero creen que lo deja trabajar en base a los principios naturales. Él «supervisa» la historia humana, pero no interviene. Pueden comparar a Dios con un relojero que hace un reloj, le da cuerda, y después lo deja que funcione solo.

Los deístas surgen del Iluminismo del siglo XVIII, ponen la razón por encima de la revelación (puesto que esta última es un milagro). Algunos deístas famosos son Thomas Hobbes, Thomas Paine, y Benjamín Franklin. Thomas Jefferson usó sus criterios deístas para sacar todos los milagros de la Biblia. Su Evangelio de Juan termina en el capítulo diecinueve con las palabras: «Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y por que aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús». En las Biblias normales, todo lo que sigue (Juan 20–21) trata precisamente de la resurrección.

Thomas Paine (1737–1809) fue uno de 105 deístas más militantes que ha existido, como se advierte en su libro La edad de la razón (1794–95). Sostenía que el Iluminismo terminó con la necesidad de una religión revelada y que había llegado la edad de la ciencia, diciendo: «LA PALABRA DE DIOS ES LA CREACIÓN QUE CONTEMPLAMOS». El universo «revela al hombre todo lo que le es necesario saber acerca de Dios». Despreció especialmente al cristianismo, temiendo que podría amenazar a un gobierno republicano.

«De todos los sistemas religiosos inventados, no hay otro más insultante para el Todopoderoso, más destructor para el ser humano, más repugnante a la razón, ni más contradictorio en sí mismo que esa cosa llamada cristianismo. Es demasiado absurdo para creer, demasiado imposible para convencer, y demasiado incoherente para practicar; entorpece el corazón, y produce nada más que ateos o fanáticos. Sirve, como poderoso motor, al propósito del despotismo; y como medio de enriquecimiento, a la avaricia de los sacerdotes; pero en cuanto concierne al bien de los hombres en general, conduce a nada, aquí o más allá.» (Citas de The Complete Works of Thomas Paine, ed. por Calvin Blanchard, Belford, Clark & Co., Chicago, 1885.)

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS ACERCA DE DIOS?

Casi todo lo que un teísta cree, excepto en los milagros. Creen que Dios está más allá del mundo, personal, todo bueno, todo amante, todopoderoso y omnisciente. Hasta le oran. Sin embargo, piensan que nunca interviene en forma especial para ayudar a la humanidad. Como eso también significa que Jesús no fue Dios (eso sería un milagro), no hay razón para que crean que Dios es una Trinidad. La idea de tres personas en una sola naturaleza (la Trinidad) es matemática mala para ellos. Debido a que el juicio de Dios sería una intervención suya en los asuntos humanos, algunos deístas son universalistas, pues aseveran que nadie será juzgado.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS EN CUANTO AL MUNDO?

Al igual que los teístas, los deístas piensan que el mundo fue creado por Dios y que podemos saber algo de Él con solo ver al mundo. Este, dicen, es la única y sola revelación de Dios. Nos dio conciencia para que podamos entenderlo mediante las cosas que hizo.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS RESPECTO AL MAL?

Concuerdan en que las acciones del hombre son la fuente del mal. La mayoría de ellos reconocen un principio maligno que opera dentro del ser humano. Algunos culpan del mal al uso —abusivo o negligente— de la razón para regir la vida. Para la mayoría de los deístas, el hombre enfrentará, consecuentemente, recompensa o juicio después de la muerte.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS ACERCA DE LOS VALORES?

Sostienen que todas las leyes morales se basan en la naturaleza; sin embargo, como la razón es el único medio de conocer las leyes morales, hay desacuerdo entre ellos respecto de cuáles son obligatorias y cuán universales son. Algunos reconocen el anhelo de la felicidad como el único principio moral que guía sus acciones. Todas las leyes morales específicas serían, entonces, aplicadas en forma diferente de acuerdo a las diversas circunstancias según lo dicte la razón.

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL DEÍSMO?

El deísmo es incongruente hasta en su premisa más elemental. Los deístas creen en el milagro más grande de todos (la creación), pero rechazan lo que consideran milagros menores. Si Dios fue suficientemente bueno y poderoso para crear el mundo, ¿no es razonable suponer que puede y podrá cuidarlo también? Si puede hacer una cosa de la nada, más aún puede hacerlo a partir de algo; como, por ejemplo, cuando Jesús hizo vino del agua. Al contrario de los pensadores del Iluminismo del siglo diecisiete, los científicos de hoy no consideran que las leyes naturales sean universales ni absolutas. Esas leyes describen de alguna manera lo que vemos en la naturaleza, pero no distan lo que debe ser.

PANTEÍSMO: ¿Y SI EL MUNDO ES DIOS?

Las religiones orientales son el asiento del pensamiento panteístico desde hace mucho tiempo, filosofía que está entrando a Occidente por medio del movimiento de la Nueva Era, bajo la forma de yoga, meditación, dietas macrobióticas y canalización. El enfoque central del panteísmo es que todo es Dios y Dios es todo. Además del hinduismo, taoísmo y algunas formas del budismo, el panteísmo es también el punto de vista de religiones occidentales como la «ciencia cristiana», unitarismo, cientología y la teosofía. Inclusive algunos de los primeros filósofos griegos eran panteístas, como ciertos pensadores europeos posteriores, G.W.F. Hegel y Benedict de Spinoza, entre ellos. Esta cosmovisión ha sido recientemente popularizada por las películas de la serie de La guerra de las galaxias.

Panteísmo: Al estilo de Hollywood

Irvin Kershner, director de la conocida película El imperio contraataca, dice: «Quiero poner un poco de zen aquí», refiriéndose al personaje llamado «el Yoda», al cual cataloga como «maestro del zen». George Lucas, otro cineasta dedicado a este tipo de películas, confesó que trataba de decir en forma muy simple … que hay un Dios, y un lado bueno y uno malo. Uno tiene que elegir entre ellos, pero el mundo funciona mejor si se está en el lado bueno». La guerra de las galaxias enseña intencionalmente el siguiente mensaje religioso: Dios es una fuerza. Lo sabemos porque lo sentimos, la materia es nada, podemos usar la fuerza para liberarnos de la rabia, del miedo y la agresividad, y podemos acceder a la inmortalidad al ser absorbidos por la fuerza (como lo fue Obe Wan Kenobe, otro personaje de esas películas). «La gente puede gritar: “¡Entretenimiento! ¡Diversión!” hasta quedar cianóticos, pero el asunto es que las películas como La guerra de las galaxias se han vuelto sustitutos de pacotilla de los grandes mitos y rituales de la creencia, esperanza y redención, que solían moldear las culturas antes que llegara la sociedad secular de masas». (Citas de Rolling Stone, 24-07-1980, p. 37. Time, 25-05-1983, p. 68. Newsweek, 1-01-1979, p. 50.)

¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS ACERCA DE DIOS?

Dios es, para el panteísta, el ser absoluto que une todas las cosas. Algunos dicen que simplemente trasciende la multiplicidad, otros que se manifiesta en muchas formas y aun otros que afirman que es una fuerza que permea todas las cosas. Sin embargo, todos concuerdan en que no es una persona sino un ser neutro. También, afirman que es tan diferente de todo lo que conocemos que no podemos saber nada sobre Él. Por ende, la razón no sirve para entender la verdadera realidad. Una escritura hindú dice:

«El ojo no lo ve, la lengua no lo expresa ni la mente lo entiende (al Brahman). Tampoco lo conocemos ni somos capaces de enseñarlo. Es diferente a lo conocido y … a lo desconocido. »Quien conoce verdaderamente al Brahman es aquel que se conoce a sí mismo, más allá de todo saber; el que piensa que sabe, no sabe. El ignorante piensa que Brahman es cognoscible pero el sabio lo sabe trascendente a toda gnosis».

La condición para llegar a conocer algo de Dios (o el Tao) es darse cuenta de que la verdad se encuentra en las contradicciones (esto se llama el «Tao» o el camino, en el taoísmo). De modo que uno debe meditar para vaciar la mente de toda razón, y contemplar luego cuestiones como: «¿Qué sonido produce aplaudir con una sola mano?» Estas preguntas, que carecen de respuesta en sí, son concebidas para que la mente acepte que el ätman (el mundo, la multiplicidad, el mal, la ilusión) es Brahman (Dios, la unidad, el bien, la realidad). De ahí que Dios sea todo y todo sea Dios. El hombre existe para percatarse de que también es Dios.

Aunque la razón no lo reconozca, la esencia de Dios es que es mente. De ahí que no pueda haber existencia material ya que la mente es todo. (¿Qué es la mente? No materia. ¿Qué es materia? No importa.) Como lo expresa D.T. Suzuki: «Esta naturaleza [es decir, la naturaleza espiritual del hombre] es la mente y la mente es el buda y el buda es el camino y el camino es el zen». De igual manera el filósofo Plotino, del siglo III de la era cristiana, dijo que la primera emanación del absoluto era el Nous (mente, en latín), de donde Dios piensa acerca de sí mismo y toda la multiplicidad fluye de ahí.

¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS EN CUANTO AL MUNDO?

El mundo no fue creado por Dios, sino que emana eternamente de Él. Los teístas dicen que Dios creó de la nada (ex nihilo), pero los panteístas afirman que Él saca el mundo de sí mismo (ex Deo). Por supuesto, algunos panteístas (como la mayoría de los hindúes y Mary Baker Eddy) dicen que el mundo realmente no existe en absoluto, sino que es ilusión (maya).

Para superar la ilusión de la materia, del dolor y del mal debemos aprender a creer que todo es Dios, incluso nosotros mismos, y la ilusión no tendrá más asidero en nosotros.

Dado que Dios no está más allá del mundo sino en el mundo, no puede haber milagros en cuanto a acontecimientos sobrenaturales. Puede haberlos supranormales, como la levitación, la profecía por canalización, las curaciones y la habilidad de tolerar el dolor (como caminar sobre brasas encendidas). Estas cosas no son, sin embargo, hechas por poder alguno fuera del universo, sino por gente que se da cuenta de su potencial divino y que usa el que las rodea por todas partes.

¿No hay diferencia?

El ya fallecido Francis Schaeffer narra esta anécdota con un panteísta: «Un día, en Cambridge, hablaba a un grupo de personas en la habitación de un joven estudiante sudafricano. Entre los que me escuchaban se encontraba un joven indio, de antecedentes sikhs pero de religión hindú. Empezó a decir cosas muy fuertes contra el cristianismo, pero sin entender los problemas de su propia creencia. Fue así que le dije: «¿Estoy en lo cierto al decir que, basado en su sistema, la crueldad y la bondad son, en definitiva, iguales, pues no hay diferencia intrínseca entre ellas?» El indio asintió … entonces, el estudiante sudafricano, en cuya habitación nos reuníamos, entendiendo claramente las repercusiones de lo que el sikh reconoció, tomó el recipiente con agua hirviendo, con la que iba a preparar té, y se paró con el recipiente en su mano poniéndolo encima de la cabeza del indio. El hombre lo miró y le preguntó qué iba a hacer, a lo que el sudafricano le dijo, con fría pero amable decisión: «No hay diferencia entre la crueldad y la bondad». Enseguida el indio se levantó y se fue» (Francis Schaeffer, The God Who Is There, InterVarsity Press, Downers Grove, IL, 1968, p. 101).

¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS SOBRE EL MAL?

«Aquí también se encuentra … el punto cardinal de la Ciencia cristiana, la cual afirma que la materia y el mal (incluyendo el pecado, la enfermedad y la muerte) son irreales». Tal es el consenso del panteísmo. Si Dios es todo —y Dios es bueno— entonces nada malo debe existir en realidad. Después de todo, si existiera el mal, también sería Dios. Sin embargo, a un nivel superior, Dios está más allá del bien y del mal, que son opuestos lógicos y no pueden existir en el Absoluto. Muchas de las imágenes de Dios en el hinduismo son feas y malas para demostrar esta verdad. La diosa Kali, la destructora, es también el símbolo de la maternidad. Su ser es a la vez bueno y cruel, y al mismo tiempo no es ni buena ni cruel. Dios trasciende el mal y el bien.

¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS RESPECTO A LOS VALORES?

Los escritos panteístas rebosan de apelaciones morales al bien y al autosacrificio. Sin embargo, esos conceptos se aplican solamente a los niveles inferiores de desarrollo y logro espiritual. Una vez que el iniciado supera esos niveles, su meta es lograr la unión con Dios y «no siente más preocupación por las leyes morales». Si va a ser como Dios, también deberá trascender el bien y el mal. La conducta ética es un medio para el desarrollo espiritual. La moralidad no tiene base absoluta.

Lo siguiente es una declaración típica acerca de los valores panteístas:

… Toda acción (de cualquier clase), puede ser un escalón al crecimiento espiritual, si se realiza con espíritu de desapego, bajo ciertas circunstancias y para ciertas personas. Todo bien y todo mal son relativos respecto del punto de crecimiento individual … Pero, en el sentido más alto, no puede haber ni bueno ni malo.

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL PANTEÍSMO?

El panteísmo exige la absoluta devoción de sus seguidores y proporciona una cosmovisión general de toda realidad. También destaca correctamente el hecho de que no podemos atribuirle a Dios las restricciones de nuestro lenguaje limitado. Sin embargo, la declaración básica del panteísmo lo anula.

Ética de la Nueva Era

La gran mayoría de los seguidores de la Nueva Era concuerdan con que bueno y malo no son conceptos que les preocupen ni les interesen mayormente, según la idea de que no hay opuestos en última instancia, pero ellos no son amorales. Al contrario, tienen muchos principios morales. Mark Satin señala cuatro principios éticos:

1.Desarróllate a ti mismo.

2.Trabaja con los recursos de la naturaleza.

3.Confía en ti mismo, pero coopera.

4.No seas violento.

Sin embargo, estos lineamientos no deben considerarse absolutos. Deben aplicarse en forma situacional, solo cuando se presente la oportunidad. Ellos hacen el bien porque quieren evitar el karma malo o la retribución indeseada. En definitiva, no hay bien ni mal. «La moralidad es imposible en estado espiritual» porque «si deseas algo para ti mismo, aun lineamientos o principios, ya te has separado del Uno (y además, todo es como debe ser). Todos los juicios de valor: bueno y malo, correcto e incorrecto, pertenecen a un nivel inferior de conciencia que desaparece cuando llegamos a ser uno con el Uno y todo con el Todo». (Todas las citas de Mark Satin, New Age Politics, A Delta Book, Nueva York, 1979, pp. 103, 104, 198).

Por ejemplo, proclamar que la razón no se aplica a la realidad final es también contraproducente. Afirmar: «La razón nada puede decirnos acerca de Dios», es una declaración racional (significa que es verdadera o falsa, pues esa es la esencia de toda lógica) o no lo es. En vista de ello, parece ser una declaración razonable que la razón no nos dé información acerca de Dios, salvo que precisamente lo hizo. Eso acaba de decirnos que no podemos usar la razón. De modo que tenemos que usar la razón para negar el uso de ella, lo que hace lógica una realidad inevitable. Si el panteísta evita esto diciendo que esa no era una declaración racional, entonces no tenemos por qué creerla ya que no pasa de ser una charla incoherente, como esas canciones sin sentido que entonan los niños de dos años.

Es más, los panteístas creen que hay una realidad absoluta e inmutable (Dios). También creen que podemos llegar a percatarnos de que somos Dios. Sin embargo, si llego a comprender algo, es que cambié. Pero Dios no puede cambiar. Por lo tanto, todo aquel que «llega a percatarse de que es Dios, ¡no lo es!» El Dios inmutable siempre supo que es Dios.

Además, debemos cuestionar por qué «la ilusión» de la materia nos parece tan real. Si la vida en un mundo material es un sueño de nuestra propia creación, ¿por qué tenemos esa pesadilla? ¿Por qué las relaciones físicas siguen produciendo niños? ¿Por qué los devotos de la Ciencia cristiana, que niegan la realidad de la materia y rechazan el dolor, siguen sufriendo y muriendo al dar a luz? (El Ministerio de Salud cerró la maternidad que tenían en Los Ángeles debido al alto número de muertes que ocurrían allí.) Aun los panteístas más devotos, que supuestamente han dominado la vida en el mundo, siguen viviendo con las limitaciones físicas como comer o moverse de un sitio a otro. Mark Twain señaló esta contradicción, del dicho al hecho, en su tratado sobre la Ciencia cristiana:

«¿Nada existe sino la mente?»

«Nada—respondió la doncella—.Todo lo demás carece de sustancia, todo lo demás es imaginario».

Le pasé un cheque imaginario y me entabló una demanda por dinero sustancioso. ¡Resulta incoherente!

La falta de fundamento moral en el panteísmo es completamente insatisfactoria. No solo lo deja a uno sin reglas ni guías para actuar, sino que, en realidad, fomenta la crueldad en aras de la expansión espiritual. Eso se advierte gráficamente en la tradicional falta de interés social en India. Si la gente sufre debido a su karma (la ley de causa y efecto que determina el destino, que no debe confundirse con la culpa moral), ayudar a la persona es obrar contra Dios. Esto le impediría al individuo cancelar su deuda kármica y demostraría que sigo atado al mundo más que indiferente a él. De ahí que sea mejor ignorar el sufrimiento que hacer algo por aliviarlo. La acción que trasciende lo bueno y lo malo iguala al mal con el bien.

PANENTEÍSMO: ¿Y SI EL MUNDO ES EL CUERPO DE DIOS?

El panenteísmo es la cosmovisión intermedia entre el panteísmo y el teísmo; también se le conoce como teología procesal. Afirma que Dios es al mundo lo que el alma al cuerpo. Como en el teísmo, el mundo necesita a Dios para existir, pero al igual que en el panteísmo, Dios también necesita al mundo para expresarse a sí mismo. Así que, aunque en un sentido Dios está más allá del mundo, en otro, Él también es el mundo. Lo que está más allá de nuestra esfera se hace sentir (concretándose a sí mismo) en el mundo. De modo que Dios siempre cambia como cambia el mundo. Él está en el proceso de llegar a ser todo lo que puede ser. Esta es una cosmovisión reciente desarrollada por filósofos del siglo veinte, como Alfred North Whitehead, Charles Hartshorne, Schubert Ogden y otros, pero se basa en ideas señaladas por Platón. Ninguna religión importante suscribe el panenteísmo, pero actualmente es enseñado en algunos seminarios cristianos. El movimiento feminista lo respalda parcialmente y es usado por la teología liberacionista de los marxistas sudamericanos y sudafricanos.

¿QUÉ CREEN LOS PANENTEÍSTAS ACERCA DE DIOS Y EL MUNDO?

Dios tiene dos polos: uno primordial, el cual es eterno, inmutable, ideal, que trasciende el mundo; y otro consecuente, temporal, cambiante, real e idéntico al mundo. La naturaleza primordial de Dios es su polo potencial: lo que Él puede ser; la consecuente es lo que Él realmente es en el momento. De manera que el mundo no es diferente de Dios, sino que es uno de Sus polos. El polo potencial habita el mundo tal como el alma mora en el cuerpo. Ahí se materializa. Así, el mundo es lo que, precisamente, Dios ha llegado a ser. Debido a eso, Dios nunca es realmente perfecto; solo está en proceso de perfección. Para llegar a ser «más» perfecto necesita nuestra ayuda, como escribió Hartshorne:

En su último estado concreto, Dios es «hecho» —o producido— conjuntamente por Él y el mundo, en estados independientes previos. No somos simplemente «cocreadores» con Dios del mundo sino, en último análisis, cocreadores con Él, de Él mismo.

El mundo crea a Dios justo como Él crea al mundo, como la gráfica de Maxwell Escher (que se ve en la página anterior), que muestra dos manos dibujándose una a otra. Dos polos en el mismo ser. El eterno dilema, pues ningún polo puede existir sin el otro en momento alguno; y el polo potencial, por ser infinito, nunca puede llegar a concretarse por completo en ámbito finito. De modo que Dios es «como era en el principio, es ahora y será siempre, mundo sin fin».

El pensamiento procesal y los evangélicos

El panenteísmo no es simplemente una discusión académica sin efectos en la gente común y corriente. Su influencia ya se siente en la comunidad cristiana. La Escuela de Teología Perkins de la Universidad Metodista del Sur —donde enseña Schubert Ogden— es adepta a la teología procesal, como lo es la Escuela de Teología Clairmont —donde enseñan John Cobb y David Griffin. Son varios los pensadores influyentes de la comunidad evangélica que han concluido que Dios no es eterno e infinito, sino perdurable en el tiempo; criterio publicado por Nicholas Wolterstorff, Clark Pinnock y Staniey Grenz. Aunque estos autores no han aceptado una cosmovisión completamente panenteísta, le han dado importantes concesiones al permitir que Dios cambie. Ya que si tiene algún potencial de cambio, no puede ser entonces el ser necesario de quien hablamos en el capítulo anterior.

¿QUÉ CREEN LOS PANENTEÍSTAS EN CUANTO AL MAL?

Debido a las limitaciones de Su polo real, Dios no es omnipotente sino que dirige al mundo solo mediante Su influencia. Pero no todo el mundo reconoce o está controlado por Su influencia, de modo que existe el mal. Dios no puede controlarlo, ni garantizar que alguna vez lo eliminará. Sin embargo, creen que el mal abre nuevas posibilidades para que Dios se autorealice, presentando nuevas oportunidades para crecer y llegar a ser perfecto, de modo que el mal no es necesariamente indeseable. Hay algunos aspectos en los cuales Dios no quiere eliminar el mal.

¿QUÉ CREEN LOS PANENTEÍSTAS ACERCA DE LOS VALORES?

Al igual que los teístas, los pensadores procesales sostienen que los valores se arraigan en la naturaleza de Dios, pero como ella es diferente en ambas cosmovisiones, también difiere la naturaleza de sus valores. Puesto que Dios cambia constantemente, también cambian los valores. Puede haber cierto ideal del bien en la naturaleza primordial de Dios, pero lo que debe interesarnos es crear belleza en nuestras vidas en el mundo real, sin referirla a algún imaginario estado futuro de las cosas. Nunca esperemos crear perfección, al contrario esforcémonos en hacer más bien. Es entonces cuando los valores se definen solo en términos generales, por ejemplo: estética, cuyo uso es muy frecuente. Como escribe Hartshorne: «El único bien que es intrínsecamente bueno, bueno en sí mismo, es la buena experiencia; y su criterio es la estética. La armonía y la intensidad tratan de resumirla … ser ético es procurar la optimización estética de la experiencia para la comunidad». Con esta norma, evitamos las disputas y el aburrimiento tanto en la comunidad como en nosotros mismos. La amabilidad conduce a la belleza y la armonía, mientras que la crueldad a la fealdad y la discordia. La preocupación produce intensidad, y su opuesto es la apatía. Todas las normas morales deben derivarse de estos principios y adaptar su influencia para mejorar la experiencia presente.

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL PANENTEÍSMO?

El panenteísmo ve a Dios en íntima relación con el mundo; capaz de incorporar a su sistema el pensamiento científico moderno con toda facilidad. Uno debe plantearse con sencillez, cómo empezó a formarse todo el sistema; algo así como: «¿Qué fue primero: el huevo o la gallina?» Si el polo potencial vino antes que el real, ¿cómo se materializó alguna vez? El polo real no pudo haber venido primero porque no tenía potencial para llegar a ser. Los panenteístas dirían que siempre existieron juntos, pero entonces tenemos que encarar el hecho de que el tiempo no puede retrotraerse infinitamente al pasado.

La única respuesta sería que algo más creó la esfera completa. Se precisó un creador tras el proceso, como Maxwell Escher al trazar las manos que se dibujan eternamente una a otra. Se necesitó un Dios trascendente para crear una gallina que pusiera huevos. Además, ¿cómo se puede saber que todo está cambiando si no hay un parámetro inmutable para medir el cambio? Debido a que nos movemos junto con la tierra, no nos percatamos de que el planeta rota sobre su eje ni que gira en torno al sol. Parece que estuviéramos quietos. Lo mismo pasa si lanzamos al aire una pelota, en línea recta ascendente, dentro de un avión. No notamos que la pelota va viajando, en realidad, a unos ochocientos kilómetros por hora, porque nos vamos moviendo a la misma velocidad. Solo estamos seguros de que algo se mueve cuando lo medimos por algo que no se mueve. Así que, ¿cómo sabremos que todo cambia sin mirar algo que no cambia? El panenteísmo carece de explicaciones porque sostiene que aun Dios cambia constantemente.

DEÍSMO FINITO: ¿Y SI DIOS NO ES TODOPODEROSO?

El panenteísmo no es la única cosmovisión que sostiene que Dios está sujeto a limitaciones. El deísmo finito afirma que Dios se parece mucho al Dios cristiano, salvo que no es perfecto: Dios es limitado en poder y naturaleza. Esta cosmovisión ha sido sostenida por muchos desde Platón a la fecha, pero nunca fue adoptada por una religión en particular, aunque recientemente Rabbi Kushner la popularizó con su libro When Bad Things Happen to Good People [Cuando a los buenos les ocurre lo malo]. A causa de la muerte prematura de su hijo, este autor concluyó que «Dios quiere que el justo lleve una vida pacífica y feliz pero, a veces, no puede hacerlo … hay algunas cosas que están fuera del control de Dios».

POLITEÍSMO ANTIGUO

El siguiente cuadro muestra las similitudes de los dioses de tres culturas diferentes. Los romanos sencillamente adaptaron la mitología griega; los dioses noruegos fueron inventados de modo independiente y no equivalen a los otros. Es interesarte notar que cada uno tiene un padre, una madre y un hijo preferido que encama los ideales de su cultura.

¿QUÉ CREE EL DEÍSMO FINITO ACERCA DE DIOS?

Concuerdan básicamente con los teístas en que Dios está más allá del mundo al cual ha creado. No pueden afirmar que Él es perfecto o infinito en poder y naturaleza. Los deístas finitos argumentan que el universo finito solo necesita una causa finita y que la imperfección del universo exige una fuente imperfecta.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS FINITOS SOBRE EL MUNDO?

Creen que fue creado por Dios, de la nada o de alguna materia preexistente. Sin embargo, no creen que el diseño del mundo sea perfecto. La naturaleza parece tener violentas alteraciones críticas como los volcanes, los tornados y los terremotos. Estos son males naturales que Dios, evidentemente, no pudo quitar del sistema. La mayoría de los deístas finitos no creen que Dios obre milagros.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS FINITOS RESPECTO AL MAL?

La existencia del mal es la razón principal de esta cosmovisión. El rechazo panteísta a la realidad del mal les repugna, y la explicación de Leibniz de que este es el mejor de todos los mundos posibles, los ha llevado a la conclusión de que: «Si este es el mejor de todos los mundos posibles, Él debe tener varios problemas reales». Como lo expresa Peter Bertocci:

Si Dios es omnipotente y, por lo tanto, creador de tanto mal, ¿cómo puede ser bueno? O si es bueno y no concibió el mal, ¿puede ser omnipotente en el sentido definido? ¿No será que hay algo fuera del control de su buena voluntad que es la fuente del mal del mundo? Es la única manera en que entienden el mal: que Dios no puede controlarlo.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS FINITOS SOBRE LOS VALORES?

No hay consenso acerca de este tema en sus escritos. Platón creía en los valores intrínsecos y la moral absoluta. William James file el padre del pragmatismo norteamericano y, para él, cualquier cosa conveniente estaba bien. No hay conexión necesaria entre los valores y esta manera de ver a Dios porque Él puede, o no, haber establecido el orden moral. Es decir, establecer el orden moral puede o no estar dentro de sus limitaciones.

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL DEÍSMO FINITO?

Esta cosmovisión ve el mal de manera muy realista, y plantea una pregunta muy buena: «¿Cómo puede reconciliarse la presencia del mal con la existencia de un Dios todopoderoso y todo amor?» Sin embargo, al igual que cualquier otra cosa finita, un Dios finito necesita una causa. Además, un Dios imperfecto no es digno de ser adorado ni venerado.

No obstante, el Dios perfecto e infinito no tiene estos problemas y es capaz de vencer el mal puesto que tiene tanto el deseo como la habilidad para hacerlo (véase capítulo cuatro para una discusión completa).

POLITEÍSMO: ¿Y SI HAY MUCHOS DIOSES?

El politeísmo afirma que hay muchos dioses finitos que imperan en reinos separados del universo. Los dioses de la antigua Grecia, Roma y Noruega son buenos ejemplos de esta cosmovisión. Cada dios tenía un cierto dominio y era adorado como supremo solo en ese aspecto. Por ejemplo, Poseidón era el dios griego del mar; la persona oraba a él para navegar seguro. Pero para triunfar en la guerra debían orar a Ares. El politeísmo no se confina a la antigüedad. David L. Miller, profesor de religión en la Universidad de Siracusa, Estados Unidos, dice que Occidente ya no busca un solo principio de unidad y que «la muerte de Dios ha dado lugar al nacimiento de los dioses». Y cita el interés creciente por las antiguas tradiciones politeístas, lo que algunos llaman neopaganismo. Uno de esos grupos, en Breckenridge, Texas, configuró su adoración conforme al panteón de los dioses escandinavos que aparecieron en la película The Vikings, de 1959, donde actuaba Kirk Douglas. La religión politeísta más grande y de mayor crecimiento en los Estados Unidos de Norteamérica hoy es el mormonismo. Aunque su aparato de relaciones públicas quiere hacernos creer que son solo otra denominación cristiana, su doctrina dice algo diferente:

¡Dios mismo fue una vez como nosotros; es un hombre exaltado y entronizado en los cielos y más allá! … Entonces, aquí es la vida eterna —conoce al verdadero, único y sabio Dios; y aprende cómo ser dios tú mismo … igual que hicieron todos los dioses antes que tú.

¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS ACERCA DE DIOS?

Los politeístas rechazan la idea de un solo Dios que gobierna sobre todas las cosas y, en cambio, se enfocan en la multiplicidad y el caos del mundo para demostrar que hay muchos dioses con planes a veces, discordantes. Algunos politeístas dicen que los dioses surgen de la naturaleza, otros que fueron, una vez; hombres. Los mormones plantean una regresión infinita de dioses que engendran dioses, de modo que todos ellos son «espíritus hijos de un padre eterno» y «descendencia de una madre eterna», pero sin primera causa de existencia. Todos los dioses tienen un comienzo pero no tienen fin. En el caso de las deidades antiguas, sus conductas no siempre son propias de sus estados exaltados, pues es característico verlos peleando, vengándose y engañando tanto a dioses como a hombres.

¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS ACERCA DEL MUNDO?

Según ellos, el universo es eterno o hecho de materia eterna. El Libro de Abraham, una obra mormona, dice: «Y entonces dijo el Señor: Descendamos. Y descendieron al comienzo y ellos, esto es, los dioses, organizaron y formaron los cielos y la tierra»(4.1) Al material utilizado para formar la tierra, Joseph Smith lo llamó elemento, cierta materia caótica que «no tuvo principio ni puede tener fin». La naturaleza puede ser considerada como poseedora de principios vitales, los cuales explican por qué le es posible haber dado nacimiento a los dioses (por ejemplo: Afrodita, que surge de la espuma del mar). Pero este principio vivificante también explica el caos de la naturaleza, puesto que las diferentes fuerzas pelean entre sí.

¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS RESPECTO AL MAL?

El mal es parte necesaria de la naturaleza. Los griegos vieron el mal en la primera lucha por el poder entre los dioses, lo que resultó en la creación de modo que el mundo fue una mezcla del bien y del mal desde el comienzo. El mormonismo afirma que el mal es necesario para el progreso y la existencia de todo, pues sin oposición no hay desafío qué superar en las opciones morales.

¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS EN CUANTO A LOS VALORES?

Algunos dicen que las leyes morales son dadas por los dioses y que ellos castigan a quienes las transgreden. Otros afirman que la idea de leyes absolutas proviene del monoteísmo y es ajena a su sistema orientado a muchos dioses; Estos, como David Miller, prefieren una ética relativista. Los valores no pueden ser absolutos, dice, porque «la verdad y la falsedad, la vida y la muerte, la belleza y la fealdad, el bien y el mal están entretejidos para siempre en forma inextricable». En todo caso, la motivación principal para hacer el bien es el interés propio.

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL POLITEÍSMO?

La multiplicidad del mundo y sus fuerzas destacadas por el politeísmo son muy reales; se han desarrollado algunas imágenes y expresiones maravillosas de las luchas humanas contra estas fuerzas. Pese a todo, el politeísmo se afirma en sus propios principios. Si los dioses no son eternos, sino que vienen de la naturaleza, entonces no son trascendentes. ¿Por qué adorar algo que no es trascendente? Sería mejor adorar a la naturaleza misma que dio nacimiento a los dioses; sin embargo, eso sería panteísmo (el hinduismo es, en realidad, una religión politeísta que reconoce la unidad definitiva y trascendente a todos los dioses). También se plantea el problema de la noción del universo eterno. La prueba del comienzo del universo se trata en los capítulos dos y diez. Por último, resulta cuestionable la naturaleza antropomórfica de los dioses politeístas. Debemos esperar cierto parecido entre Dios y el hombre, pero ¿debemos también imponerle la imperfección humana a Dios? Esto disminuiría Su valor y lo juzgaría indigno de ser adorado. Este aspecto hace que los dioses parezcan demasiado hechos a la imagen del hombre.

Estas seis cosmovisiones representan seis maneras diferentes de considerar la realidad. Para sus adherentes, son un filtro por el cual interpretan todo lo que los rodea. Al igual que la persona que usa anteojos con vidrios pintados de rosado verá todo color de rosa, todo lo que vemos está coloreado por nuestra cosmovisión.

Mostramos algunas razones para rechazar cada una de las seis cosmovisiones examinadas en este capítulo, pero eso no hace que el cristianismo sea verdadero por deficiencia. El argumento presentado en el capítulo dos establece la existencia del Dios cristiano y de su creación (ambas son necesarias para distinguirla como teísmo). En el capítulo cinco agregaremos la otra marca distintiva del teísmo: la intervención milagrosa, pero antes debemos tratar una de las objeciones más comunes al teísmo: el problema del mal.

Geisler, Norman ; Brooks, Ron: Apologética: Herramientas Valiosas Para La Defensa De La Fe. Miami, FL : Editorial Unilit, 1997

 

¿POR QUÉ ES JESÚS MEJOR QUE OTROS MAESTROS?

Nota del administrador: Hoy en día muchas personas comparar a Jesús con lideres religiosos de disentías corrientes, es común escuchar entre los amantes de lo oculto que Jesús es solo un iluminado mas. La verdad es que Jesús no puede ser comparado con nadie ya que el es Dios (Juan 20:28) él no es un iluminado mas, Jesucristo es el único camino al Padre  (Juan 14:6).

Veamos en este articulo como Jesucristo deja como atropellados a otros líderes relijiosos ante su hermosa majestad.

 ¿POR QUÉ ES JESÚS MEJOR QUE OTROS MAESTROS?
Por:  Norman Geisler y Ron Brooks
Realmente, ¿ofrece el cristianismo algo superior a otras religiones? ¿Es Jesucristo superior a otros líderes religiosos filosóficos? Veamos lo que declaran algunos fundadores de religiones, sus doctrinas fundamentales y algunas escuelas filosóficas principales para ver como se comparan con Cristo.

MOISÉS

Como judío que era, Jesús no argumentó contra Moisés, el profeta judío que bajo la ley y que sacó a los israelitas de la esclavitud en Egipto, conduciéndolos a la libertad como nación independiente. Moisés y Jesús fueron profetas del mismo Dios; Jesús incluso afirmó que no vino a derogar la ley (los escritos de Moisés), sino a cumplirla (Mateo 5:17) Jesús implica aquí que las palabras de Moisés son las palabras de Dios (cf. Mateo 19:4, 5; Génesis 2:24). Sin embargo, en muchos aspectos encontramos que Jesús es superior a Moisés.

Moisés predijo la venida de Jesús

Moisés predijo que el Señor iba a levantar a un profeta judío que transmitiría un mensaje especial de Dios (Deuteronomio 18:15–19). Todo el que no creyera en este profeta iba a ser juzgado por Dios. Tradicionalmente este pasaje se interpreta en relación con el Mesías, al igual que Génesis 3:15, en el que muchos ven a Jesús como el descendiente de la mujer que aplastaría; la cabeza de la serpiente.

Jesús tuvo una relación superior

«Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo» (Juan 1:17). Aunque Moisés estableció las estructuras morales y sociales que guiaron a la nación hebrea, la ley no salvaba a nadie del castigo de sus pecados, el cual es la muerte. Como dice Pablo: «Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él [Dios], porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado (Romanos 3:20).
La revelación que vino a través de Jesús fue, no obstante, en la que los pecados dados a conocer por la ley son perdonados: «Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús» (Romanos 3:24). La revelación de Cristo edifica sobre el fundamento de Moisés al solucionar el problema del cual nos hizo conscientes la ley.

Jesús tiene una posición superior

Moisés es el más grande de todos los profetas del Antiguo Testamento, pero Jesús fue más que profeta. Como dice el libro de Hebreos: «Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo para testimonio de lo que se iba a decir, pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme gasta el fin la confianza y él gloriarnos en la esperanza» (Hebreos 3:5, 6).
Moisés sirvió a Dios, pero Jesús file declarado Hijo de Dios con derecho a reinar sobre todos los siervos.

Moisés el legislador

Moisés no es el fundador del judaísmo. La nación judía empezó con Abraham aproximadamente 2000 a.C.), unos seiscientos años antes de Moisés. Este nación en una familia hebrea que residía en Egipto y fue criado por la hija del faraón egipcio para que fuera príncipe. Después que supo de su linaje hebreo, mató a un hombre y huyó de Egipto, dedicándose a pastorear animales, hasta que Dios lo llamó para libertar a su pueblo. Moisés escribió los cinco primeros libros del Antiguo Testamento (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio) que se conocen como el Pentateuco o la Torah.

Los milagros de Jesús fueron superiores

Ciertamente grandes fueron los milagros obrados por Moisés, algunos de la misma clase de prodigios que los de Jesús, pero éstos fueron más grandiosos. Moisés levantó la serpiente de bronce para sanar a aquellos que la miraran, pero nunca hizo que el ciego viera o el sordo oyera. Además, nada comparable a la resurrección hay en el ministerio de Moisés.

Las afirmaciones de Jesús fueron superiores a las de Moisés
Dicho con palabras sencillas, Moisés no era Dios; Jesús, sí. Moisés nunca proclamó ser Dios y nada hizo para cumplir su rol como profeta. Jesús proclamó ser Dios y dio pruebas milagrosas para demostrarlo.

MAHOMA

Fue el fundador del Islam, y llegaría a concordar con Jesús y Moisés en cuanto a que Dios es uno, que creó el universo, y que lo trasciende. En efecto, hay gran cantidad de puntos concordantes respecto a los sucesos de los primeros dieciséis capítulos de Génesis, hasta llegar al punto en que Agar es echada de la casa de Abraham. De ahí en adelante, la Biblia se ocupa de Isaac mientras que el Islam se concentra en lo que ocurrió con su antepasado Ismael. Las enseñanzas de Mahoma pueden resumirse en cinco doctrinas:

1. Alá es el único Dios verdadero.
2. Alá ha enviado muchos profetas, Moisés y Jesús incluidos, pero Mahoma es el último y más grande de todos.
3. El Corán es el libro religioso supremo, y tiene prioridad sobre la ley, los Salmos y el Injil (Evangelio) de Jesús.
4. Hay muchos seres intermedios (ángeles) entre Dios y nosotros, unos buenos y otros malos.
5. Las obras de cada hombre serán pesadas en una balanza para determinar si en la resurrección irá al cielo o al infierno. La manera de obtener salvación incluye: recitar la «Shahadah» varias veces al día («No hay Dios sino Alá, y Mahoma es su profeta»), orar cinco veces, cada día, ayunar durante un mes al año [Ramadán], dar limosna y hacer un peregrinaje a La Meca.

Nosotros, en cambio, consideramos que Jesús ofrece un mensaje superior en muchos aspectos.

Jesús ofrece un camino de salvación mejor

El Dios de la Biblia llegó a nosotros de manera especial al enviar a su Hijo a la tierra a morir por nuestros pecados, al contrario del dios del Islam. Mahoma no ofrece esperanza segura de salvación sino instrucciones para lograr el favor de Alá. Cristo proporcionó con su muerte todo lo que se necesita para llevarnos al cielo. «Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios» (1 Pedro 3:18).

Mahoma: profeta de Alá

Mahoma nació en La Meca en el año 570 d.C. y murió en el 632. Su nombre original fue Abu’l Kassim, huérfano desde temprana edad y criado por un tío que lo
llevó en muchos viajes prolongados en caravanas comerciales. A los veinticinco años de edad se casó con su empleadora; dejó de trabajar, y se dedicó a meditar y reflexionar acerca de la vida. Al cumplir los cuarenta años, empezó a tener visiones junto con violentas convulsiones, períodos en que recibió su revelación de Alá. Debido a las persecuciones, él y sus seguidores huyeron desde La Meca a Yathrib, ciudad a la que dio el nombre de Medina. Este es el comienzo oficial del Islam. Los diez años siguientes se caracterizaron por luchas casi constantes para ganar nuevos conversos y nuevos territorios para su religión, hasta que finalmente lograron recuperar La Meca. Sus escritos se conocen como el Corán. Y señaló que este fue dictado por el ángel Gabriel.

Jesús ofrece una vida superior

Mahoma pasó los últimos diez años de su vida en guerra. Fue polígamo y hasta se excedió en el número de mujeres que prescribió para su religión. Se dice que también violó su propia ley asaltando a las caravanas que iban y venían a La Meca, algunas de las cuales, probablemente, procedían del peregrinaje que él mismo ordenó.

Jesús ofrece milagros superiores

Las historias de Mahoma moviendo montañas y de sus conquistas militares no se comparan con los milagros de Cristo. La evidencia de ellas no es; tan cercana a los hechos pretendidos, ni proviene de testigos oculares. No hay bondad ni compasión en ellas, como vemos en los milagros de Cristo. Y ninguna puede parecerse, ni de lejos, al poder y carácter especial que tiene la resurrección de Jesús.

Jesús ofrece afirmaciones superiores

Mahoma nunca se proclamó Dios. La doctrina de la Trinidad, que explica como es que Jesús es Dios, suele ser interpretada por el Islam como politeísta. Mahoma señaló una sola vez que era profeta, pero Jesús dijo ser Dios. Y no solo eso, sino que lo comprobó levantándose de la muerte.

GURÚES HINDÚES

Enorme es el número de sectas y diferencias de opinión que hay en la religión hindú, por lo cual no se puede generalizar mucho, aunque las doctrinas que mencionamos a continuación son fundamentales para el hinduismo. Gurú significa- maestro, éstos hombres son esenciales para el hinduismo porque las escrituras hindúes no se pueden entender leyéndolas directamente, sino que deben ser aprendidas de un maestro. Se les considera santos y son adorados aun después que mueren.
Enseñan que el hombre necesita ser liberado del interminable ciclo de la reencarnación (samsara) la cual es producida por el karma, los efectos de todas las palabras, obras y acciones efectuadas en la vida presente y en las anteriores. La liberación (moksha) se obtiene cuando la persona expande su ser y su conciencia a un nivel infinito y se da cuenta de que el atman (el sí mismo) es lo mismo que Brahman (Ser único y absoluto del que procede todo). En otras palabras, cada hindú debe percatarse de que es dios. Ese «percatarse» solo puede lograrse siguiendo una de las disciplinas que se enumeran a continuación:

1. Jnana Yoga —salvación por el conocimiento de las escrituras antiguas y la meditación interior.
2. Bhakti Yoga —salvación; por medio de la consagración a una de las muchas deidades hindúes.
3. Karma Yoga —salvación por obras tales como ceremonias, sacrificios, ayunos y peregrinajes, los que deben hacerse sin pensar en las recompensas.

Cada uno de esos métodos debe incluir en cierta medida el Raja Yoga, que es una técnica de meditación que incluye el control del cuerpo, la respiración y los pensamientos. Este es el hinduismo ideal que se practica en la actualidad principalmente bajo la forma de superstición, historias legendarias de los dioses, prácticas ocultistas y adoración de demonios.

Los inicios del hinduismo

La religión hindú empezó por el año 2000 a.C. Las tribus que habitaban en el Valle del Indo, en la región norteña de la India, tenían una religión politeísta principalmente ocultista. Estas tribus fueron conquistadas por los ejércitos procedentes del Asia central, los que combinaron su religión védica —que enfatiza más en la naturaleza que en los dioses— con la religión de las tribus conquistadas, lo que completó la cadena de dioses y diosas. El periodo final se hizo más filosófico a medida que los escritos, llamados upnisads, empezaron a enfocarse en un solo principio para enlazar toda la realidad. Este principio panteísta se llama Brahman. Este períodos también introdujo la idea de la reencarnación.

La enseñanza de Jesús es superior al hinduismo en varias maneras significativas.

Jesús enseña una cosmovisión superior
En el capítulo tres discutimos los problemas que presenta la cosmovisión atea, concluyendo que el teísmo es superior. Como dijimos, al evaluar el panteísmo, es imposible decir significativamente: «He llegado a percatarme de que soy Dios», puesto que Dios siempre supo que lo era. De todos modos, el corazón del hinduismo proclama que todo es deidad.

Jesús es moralmente superior a los gurúes

El hinduismo clásico insiste en que se debe dejar que la gente sufra ya que su destino es determinado por el karma. Jesús dijo: «Ama a tu prójimo como a ti mismo», definiendo al prójimo como cualquiera que necesita ayuda. Juan dijo: «Pero el que … ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?» (1 Juan 3:17).
Además, muchos gurúes —si no todos— usan sus posiciones para explotar a sus seguidores financiera y sexualmente. El Bagwan Sri Rajneesh acumuló docenas de automóviles Rolls Royce que sus seguidores le regalaban. Los Beatles se desilusionaron del Maharishi Mahesh Yogi cuando supieron que se interesaba muchísimo más por el cuerpo de una de las mujeres asistentes a una fiesta dada por ese grupo musical, que por los espíritus de ellos, y reconocieron: «Nos equivocamos».

Jesús da un método superior para la iluminación espiritual

Mientras que para entender el Bhagavad Gita y los upanisads se necesita de los gurúes, cualquiera puede entender la Biblia. No hay verdad oculta ni esotérica que deba ser explicada aparte del razonamiento normal. Además, la meditación cristiana no se esfuerza por vaciar la mente dejándola en blanco, sino por llenarla con la verdad de los principios bíblicos (Salmo 1). La meditación interior es como pelar una cebolla; uno saca y saca capa tras capa, hasta que al llegar al centro se encuentra con que nada hay ahí. La meditación de la Palabra de Dios empieza con expresiones plenas de contenido y va abriendo su significado hasta que llenan de gozo al alma.

Jesús enseña una forma de salvación mejor

El hindú está perdido en el ciclo kármico de la reencarnación hasta que alcanza el moksha, y es abandonado para que busque su propia salida. Jesús prometió que somos salvos por la sola fe y que podemos saber que nuestra salvación está garantizada (Efesios 1:13, 14; 1 Juan 5:13).

BUDA

Siddhãrtha Gautama (Buda es un título que significa «el iluminado»), desarrolló un sistema religioso completamente diferente del judaísmo y del cristianismo. El budismo empezó como una reforma interna del hinduismo, el que se convirtió en un sistema especulativo y supersticioso. Gautama rechazó los rituales y el ocultismo en su afán por corregirlo, desarrollando una religión esencialmente atea (aunque las formas tardías del budismo regresaron a los dioses hindúes). Sus creencias bíblicas se resumen en las «Cuatro verdades nobles»:

1. La vida es sufrimiento.
2. El sufrimiento es causado por los deseos de placer y prosperidad.
3. El sufrimiento puede superarse si se eliminan los deseos.
4. El deseo puede eliminarse por la «¿Senda óctuple». Esta consiste en un sistema que consta tanto de educación religiosa como de preceptos morales del budismo.

Esa senda abarca el recto saber (las «Cuatro verdades nobles»), las intenciones rectas, el hablar recto, la conducta recta (no matar, no beber alcohol, no robar, no mentir, no cometer adulterio), la ocupación recta (ninguna que cause sufrimiento), el esfuerzo recto, el recto cuidado atento (negar el yo finito), y la recta meditación (Raja Yoga). La meta de todos los budistas no es el cielo o estar con Dios porque en la enseñanza de Gautama Él no existe. Ellos buscan el nirvana, que es la eliminación de todo sufrimiento, deseo y de la ilusión existente en el yo. Aunque ahora hay un sector más liberal que ha deificado a Gautama y lo ve como un salvador (llamado budismo mahayana), hay otro, el budismo theravada, más apegado a las enseñanzas de Gautama, que sostiene que él nunca reclamó divinidad para sí. En cuanto a ser salvador, se dice que las últimas palabras de Buda fueron: «Los budas solo señalan el camino; trabajen con diligencia por vuestra salvación».

Buda: el iluminado

Siddhãrtha Gautama nació alrededor del año 560 a.C. en una familia de clase alta. Sus primeros años fueron muy cómodos, de modo que ya tenía más de veinte años cuando empezó a darse cuenta de que había mucho sufrimiento en el mundo. Estudió con maestros hindúes y practicó el ascetismo por un tiempo; luego, se percató de que ambos extremos (indulgencia y ascetismo) eran vanos. Así que eligió el camino de la meditación centrada. Se cuenta que un día meditaba debajo de una higuera cuando obtuvo iluminación y alcanzó el nirvana. Los escritos y dichos atribuidos a Buda fueron redactados unos cuatro siglos después de su muerte, de modo que no hay forma de saber cuán confiables son. Murió envenenado por la comida alrededor del 480 a.C.

Como variante del hinduismo, el budismo está sometido a todas las críticas mencionadas antes; la enseñanza de Jesús también se muestra superior a esta forma.

Jesús enseña esperanza en la vida

Mientras el budismo considera que la vida es solo sufrimiento y que la identidad es algo que debe erradicarse, Jesús enseñó que la vida es un don de Dios para disfrutarse (Juan 10:10), y que el individuo debe ser supremamente honrado (Mateo 5:22). Más aun, Él prometió esperanza en la vida venidera (Juan 14:6). Ciertamente esto es mejor que la eliminación del deseo y del yo que enseñó Gautama.

Jesús enseña una forma de salvación mejor

El budista también enseña la reencarnación como medio de salvación. Sin embargo, la individualidad del alma o el yo es erradicado al final de cada vida en esta variedad de hinduismo. Por eso, aunque uno siga viviendo, no tiene esperanza, como individuo, de alcanzar el nirvana. Jesús prometió esperanza individual para cada hombre como ser individual (Juan 14:3), y dijo al ladrón que estaba en la cruz, a su lado: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23:43).

Jesús enseña Su propia deidad

Repetimos, la última palabra del tema la pronuncia una tumba vacía que prueba las proclamas emitidas por Jesús de que es Dios encarnado. Gautama no declaró algo como eso ni ofreció pruebas de que así fuera el caso; sencillamente apuntó el camino para que otros lo siguieran al nirvana.

SÓCRATES

Sócrates no dejó escritos, pero Platón, su discípulo, escribió mucho sobre él, aunque esos relatos pueden reflejar tanto sus pensamientos como los de Sócrates. Platón presentó a Sócrates como un convencido de que Dios le encargó la tarea de promover la verdad y la bondad entre los hombres, mediante el examen de lo que dicen y hacen para ver si son verdaderos y buenos.
El vicio, en su opinión, era simple ignorancia pues el conocimiento lleva a la virtud. Se le acredita que fue el primer hombre que admitió la necesidad de desarrollar un enfoque sistemático para descubrir la verdad, aunque el sistema mismo fue finalmente formulado por Aristóteles, un discípulo de Platón. Sócrates fue condenado a muerte, como Cristo, debido a acusaciones falsas de las autoridades que se sintieron amenazadas por sus enseñanzas. Pudo haber sido exonerado de culpa si no hubiera insistido en que sus acusadores y jueces examinaran sus propias declaraciones y vidas, cosa que ellos no quisieron hacer. Sócrates murió contento porque cumplió su misión hasta el fin, y porque la muerte —fuera un dormir sin sueño o una maravillosa comunión con los grandes hombres—, era buena.
Puede decirse, no obstante, que Jesús es superior a Sócrates en varios aspectos.

Jesús tuvo una base superior de verdad

Jesús, igual que Sócrates, empleaba el cuestionamiento para hacer que los hombres se examinaran a sí mismos, pero su base para conocer la verdad acerca de los hombres y Dios estaba arraigada en que Él era el Dios omnisciente que dijo de sí mismo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida» (Juan 14:6).
Jesús era, en su propio ser, la fuente de la que fluye en definitiva toda verdad. Asimismo, como Dios, fue la absoluta bondad mediante la cual se miden todas las demás bondades. Una vez le pidió a un joven que examinara lo que estaba diciendo: «¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo uno, Dios» (Marcos 10:18).
Jesús fue la verdad y el bien que Sócrates quiso entender.

Sócrates: el padre de la razón

Sócrates nació alrededor del 470 a.C., cuando florecía el Imperio Griego. Sus padres eran ricos, y tuvo una buena educación en filosofía. Empezó su campaña para enseñar la verdad y la rectitud cuando escuchó del oráculo de Delfos, que él era el hombre más sabio del mundo. Sócrates estaba seguro de que eso no podía ser cierto, pero luego de conversar con muchos sabios más, concluyó que debía ser verdad, pues era el único que sabia que no era el más sabio del mundo.

Jesús dio un conocimiento más cierto de la verdad

Aunque Sócrates enseñó muchos principios verdaderos, a menudo se quedó en la especulación de muchos temas importantes, como qué ocurre al morir. Por otro lado, Jesús dio una respuesta segura a esas preguntas porque Él tuvo el conocimiento cierto del destino del hombre. Ahí donde la razón (Sócrates) tiene evidencia insuficiente para concluir definitivamente, la revelación (Jesús) da respuestas que, de otro modo, no serían conocidas.

La muerte de Jesús fue más noble

Sócrates murió por una causa con valentía, lo cual es ciertamente elogiable. Sin embargo, Jesús murió como sustituto de otras personas (Marcos 10:45), para pagar el castigo que ellas merecían. No solo murió por aquellos que fueron sus amigos, sino también por quienes fueron y serán sus enemigos (Romanos 5:6, 7). Tal demostración de amor no puede ser igualada por ningún filósofo.

La prueba del mensaje de Jesús es superior

Las pruebas racionales son buenas cuando hay evidencia sólida para sus conclusiones. Pero Sócrates no puede avalar su afirmación de que era enviado por Dios, con nada comparable a los milagros de Cristo y su resurrección. Hay una prueba superior en estos actos de que el mensaje de Jesús fue autenticado como cierto por Dios.

LAO-TZU (TAOÍSMO)

El taoísmo moderno es una triple religión de brujería, superstición y politeísmo pero, originalmente, fue un sistema filosófico, que es la manera en que se lo presenta hoy a la cultura occidental. Lao-tzu (si en verdad existió) edificó su sistema en torno a un principio que explicaba y guiaba todo el universo. Ese principio se llama el tao y no existe forma simple de explicarlo. El mundo está lleno de opuestos en conflicto, como el bien y el mal, macho y hembra, luz y tiniebla, sí y no, etc. Todas las oposiciones son manifestaciones del conflicto entre el yin y el yang. Pero, en última instancia, el yin y el yang están completamente entretejidos y perfectamente equilibrados. Ese equilibrio es el misterio llamado el tao. Entenderlo significa percatarse de que todos los opuestos son uno y que la verdad reside en la contradicción, no en la resolución. El taoísmo va más allá de eso para decir que el hombre vive en armonía con el tao, y debe ingresar a una vida de completa pasividad reflexionando en asuntos como: «¿Cuál es el sonido del aplauso con una sola mano?», o «Si cae un árbol en el bosque cuando nadie está ahí para escucharlo, ¿hace ruido?» Uno debe estar en paz con la naturaleza y evitar todas las formas de violencia. Este sistema filosófico se parece mucho al budismo zen.
Cristo es superior en la libertad que le brinda al hombre.

Lao-Tzu: el viejo maestro

La leyenda dice que Lao-tzu era el cuidador de los archivos reales antes de que decidiera viajar al inexplorado occidente. Mientras viajaba, un portero lo persuadió para que escribiera la gran sabiduría que había obtenido en su ocupación, de modo que escribió un libro de cinco mil caracteres distribuidos en ochenta y un párrafos cortos con los que elaboró su filosofía. Ese libro es el Tao Te Ching. Aunque se dice a menudo que sus fechas se ubican por el siglo sexto antes de Cristo, toda la información que tenemos sobre él es tan legendaria como esa anécdota. Probablemente esas leyendas empezaron a desarrollarse en la época de Chuang Tzu, el gran filósofo taoísta que vivió en el cuarto y tercer siglos antes de Cristo. También puede datarse en esa época la escritura del Tao Te Ching. El comentario de Chuang Tzu acerca del tao se llama el Tao Tsang, y tiene más de mil cien volúmenes que también se consideran escrituras.

Jesús permite la libertad para que el hombre sea racional

Ya indicamos que es imposible decir significativamente que «La razón no se aplica a la realidad», porque la misma declaración es una afirmación racional acerca de la realidad (¡sea falsa o verdadera en cuanto a la manera en que las cosas son realmente!) ¡Uno tendría que usar la razón para negar que esa razón es válida! Pero eso es lo que hace el tao al decir que toda verdad reside en la contradicción: la misma cosa que la razón dice que es imposible.
La verdad no solo está tras la razón sino que dice: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento» (Mateo 22:37, 38).
El Dios del Antiguo Testamento afirma: «Venid luego, y estemos a cuenta» (Isaías 1:18). Jesús le da libertad al hombre para que use la razón a fin de que evalúe la verdad proclamada.

Jesús permite la libertad para que el hombre decida

El taoísmo le pide al hombre que guarde su voluntad en el estante, que rinda el poder de cambiar las cosas que lo rodean. Jesús dice que el hombre tiene la opción y que su elección marca la diferencia en el mundo. El hombre tiene la opción de creer o no (Juan 3:18), obedecer o desobedecer (15:14), de cambiar al mundo o de ser cambiado por él (Mateo 5:13–16).

Jesús permite la libertad para que el hombre sea salvado

El taoísmo solo ofrece un modo de resignarse a la manera en que son las cosas. Cristo ofrece la manera de cambiar tanto quienes somos como lo que somos, de modo que podamos conocer los gozos de la vida. Más que aceptar la muerte como el fin inevitable, Cristo proveyó una manera de vencerla por su resurrección. Lao-tzu no puede jactarse de tal cosa.
De manera que Jesús puede considerarse superior a otros maestros por muchas razones. Ningún otro ha proclamado ser Dios como lo hizo Jesús. Aunque los seguidores de algún profeta han deificado a su maestro no hay pruebas de que esos reclamos sean comparables al cumplimiento de la profecía, la milagrosa vida sin pecado y la resurrección de Jesús. Ningún otro maestro ofreció la salvación por fe, aparte de las obras, basada en lo que hicieran por nosotros. Lo más notable es que ningún líder religioso o filosófico ha mostrado el amor por la gente que Jesús exhibió al morir por los pecados del mundo (Juan 5:13; Romanos 5:6–8). Verdaderamente Jesús es digno de suprema devoción.

Geisler, N., & Brooks, R. (1997). Apologética: Herramientas valiosas para la defensa de la fe. Miami, FL: Editorial Unilit.

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