¿POR QUÉ ES JESÚS MEJOR QUE OTROS MAESTROS?

Nota del administrador: Hoy en día muchas personas comparar a Jesús con lideres religiosos de disentías corrientes, es común escuchar entre los amantes de lo oculto que Jesús es solo un iluminado mas. La verdad es que Jesús no puede ser comparado con nadie ya que el es Dios (Juan 20:28) él no es un iluminado mas, Jesucristo es el único camino al Padre  (Juan 14:6).

Veamos en este articulo como Jesucristo deja como atropellados a otros líderes relijiosos ante su hermosa majestad.

 ¿POR QUÉ ES JESÚS MEJOR QUE OTROS MAESTROS?
Por:  Norman Geisler y Ron Brooks
Realmente, ¿ofrece el cristianismo algo superior a otras religiones? ¿Es Jesucristo superior a otros líderes religiosos filosóficos? Veamos lo que declaran algunos fundadores de religiones, sus doctrinas fundamentales y algunas escuelas filosóficas principales para ver como se comparan con Cristo.

MOISÉS

Como judío que era, Jesús no argumentó contra Moisés, el profeta judío que bajo la ley y que sacó a los israelitas de la esclavitud en Egipto, conduciéndolos a la libertad como nación independiente. Moisés y Jesús fueron profetas del mismo Dios; Jesús incluso afirmó que no vino a derogar la ley (los escritos de Moisés), sino a cumplirla (Mateo 5:17) Jesús implica aquí que las palabras de Moisés son las palabras de Dios (cf. Mateo 19:4, 5; Génesis 2:24). Sin embargo, en muchos aspectos encontramos que Jesús es superior a Moisés.

Moisés predijo la venida de Jesús

Moisés predijo que el Señor iba a levantar a un profeta judío que transmitiría un mensaje especial de Dios (Deuteronomio 18:15–19). Todo el que no creyera en este profeta iba a ser juzgado por Dios. Tradicionalmente este pasaje se interpreta en relación con el Mesías, al igual que Génesis 3:15, en el que muchos ven a Jesús como el descendiente de la mujer que aplastaría; la cabeza de la serpiente.

Jesús tuvo una relación superior

«Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo» (Juan 1:17). Aunque Moisés estableció las estructuras morales y sociales que guiaron a la nación hebrea, la ley no salvaba a nadie del castigo de sus pecados, el cual es la muerte. Como dice Pablo: «Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él [Dios], porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado (Romanos 3:20).
La revelación que vino a través de Jesús fue, no obstante, en la que los pecados dados a conocer por la ley son perdonados: «Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús» (Romanos 3:24). La revelación de Cristo edifica sobre el fundamento de Moisés al solucionar el problema del cual nos hizo conscientes la ley.

Jesús tiene una posición superior

Moisés es el más grande de todos los profetas del Antiguo Testamento, pero Jesús fue más que profeta. Como dice el libro de Hebreos: «Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo para testimonio de lo que se iba a decir, pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme gasta el fin la confianza y él gloriarnos en la esperanza» (Hebreos 3:5, 6).
Moisés sirvió a Dios, pero Jesús file declarado Hijo de Dios con derecho a reinar sobre todos los siervos.

Moisés el legislador

Moisés no es el fundador del judaísmo. La nación judía empezó con Abraham aproximadamente 2000 a.C.), unos seiscientos años antes de Moisés. Este nación en una familia hebrea que residía en Egipto y fue criado por la hija del faraón egipcio para que fuera príncipe. Después que supo de su linaje hebreo, mató a un hombre y huyó de Egipto, dedicándose a pastorear animales, hasta que Dios lo llamó para libertar a su pueblo. Moisés escribió los cinco primeros libros del Antiguo Testamento (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio) que se conocen como el Pentateuco o la Torah.

Los milagros de Jesús fueron superiores

Ciertamente grandes fueron los milagros obrados por Moisés, algunos de la misma clase de prodigios que los de Jesús, pero éstos fueron más grandiosos. Moisés levantó la serpiente de bronce para sanar a aquellos que la miraran, pero nunca hizo que el ciego viera o el sordo oyera. Además, nada comparable a la resurrección hay en el ministerio de Moisés.

Las afirmaciones de Jesús fueron superiores a las de Moisés
Dicho con palabras sencillas, Moisés no era Dios; Jesús, sí. Moisés nunca proclamó ser Dios y nada hizo para cumplir su rol como profeta. Jesús proclamó ser Dios y dio pruebas milagrosas para demostrarlo.

MAHOMA

Fue el fundador del Islam, y llegaría a concordar con Jesús y Moisés en cuanto a que Dios es uno, que creó el universo, y que lo trasciende. En efecto, hay gran cantidad de puntos concordantes respecto a los sucesos de los primeros dieciséis capítulos de Génesis, hasta llegar al punto en que Agar es echada de la casa de Abraham. De ahí en adelante, la Biblia se ocupa de Isaac mientras que el Islam se concentra en lo que ocurrió con su antepasado Ismael. Las enseñanzas de Mahoma pueden resumirse en cinco doctrinas:

1. Alá es el único Dios verdadero.
2. Alá ha enviado muchos profetas, Moisés y Jesús incluidos, pero Mahoma es el último y más grande de todos.
3. El Corán es el libro religioso supremo, y tiene prioridad sobre la ley, los Salmos y el Injil (Evangelio) de Jesús.
4. Hay muchos seres intermedios (ángeles) entre Dios y nosotros, unos buenos y otros malos.
5. Las obras de cada hombre serán pesadas en una balanza para determinar si en la resurrección irá al cielo o al infierno. La manera de obtener salvación incluye: recitar la «Shahadah» varias veces al día («No hay Dios sino Alá, y Mahoma es su profeta»), orar cinco veces, cada día, ayunar durante un mes al año [Ramadán], dar limosna y hacer un peregrinaje a La Meca.

Nosotros, en cambio, consideramos que Jesús ofrece un mensaje superior en muchos aspectos.

Jesús ofrece un camino de salvación mejor

El Dios de la Biblia llegó a nosotros de manera especial al enviar a su Hijo a la tierra a morir por nuestros pecados, al contrario del dios del Islam. Mahoma no ofrece esperanza segura de salvación sino instrucciones para lograr el favor de Alá. Cristo proporcionó con su muerte todo lo que se necesita para llevarnos al cielo. «Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios» (1 Pedro 3:18).

Mahoma: profeta de Alá

Mahoma nació en La Meca en el año 570 d.C. y murió en el 632. Su nombre original fue Abu’l Kassim, huérfano desde temprana edad y criado por un tío que lo
llevó en muchos viajes prolongados en caravanas comerciales. A los veinticinco años de edad se casó con su empleadora; dejó de trabajar, y se dedicó a meditar y reflexionar acerca de la vida. Al cumplir los cuarenta años, empezó a tener visiones junto con violentas convulsiones, períodos en que recibió su revelación de Alá. Debido a las persecuciones, él y sus seguidores huyeron desde La Meca a Yathrib, ciudad a la que dio el nombre de Medina. Este es el comienzo oficial del Islam. Los diez años siguientes se caracterizaron por luchas casi constantes para ganar nuevos conversos y nuevos territorios para su religión, hasta que finalmente lograron recuperar La Meca. Sus escritos se conocen como el Corán. Y señaló que este fue dictado por el ángel Gabriel.

Jesús ofrece una vida superior

Mahoma pasó los últimos diez años de su vida en guerra. Fue polígamo y hasta se excedió en el número de mujeres que prescribió para su religión. Se dice que también violó su propia ley asaltando a las caravanas que iban y venían a La Meca, algunas de las cuales, probablemente, procedían del peregrinaje que él mismo ordenó.

Jesús ofrece milagros superiores

Las historias de Mahoma moviendo montañas y de sus conquistas militares no se comparan con los milagros de Cristo. La evidencia de ellas no es; tan cercana a los hechos pretendidos, ni proviene de testigos oculares. No hay bondad ni compasión en ellas, como vemos en los milagros de Cristo. Y ninguna puede parecerse, ni de lejos, al poder y carácter especial que tiene la resurrección de Jesús.

Jesús ofrece afirmaciones superiores

Mahoma nunca se proclamó Dios. La doctrina de la Trinidad, que explica como es que Jesús es Dios, suele ser interpretada por el Islam como politeísta. Mahoma señaló una sola vez que era profeta, pero Jesús dijo ser Dios. Y no solo eso, sino que lo comprobó levantándose de la muerte.

GURÚES HINDÚES

Enorme es el número de sectas y diferencias de opinión que hay en la religión hindú, por lo cual no se puede generalizar mucho, aunque las doctrinas que mencionamos a continuación son fundamentales para el hinduismo. Gurú significa- maestro, éstos hombres son esenciales para el hinduismo porque las escrituras hindúes no se pueden entender leyéndolas directamente, sino que deben ser aprendidas de un maestro. Se les considera santos y son adorados aun después que mueren.
Enseñan que el hombre necesita ser liberado del interminable ciclo de la reencarnación (samsara) la cual es producida por el karma, los efectos de todas las palabras, obras y acciones efectuadas en la vida presente y en las anteriores. La liberación (moksha) se obtiene cuando la persona expande su ser y su conciencia a un nivel infinito y se da cuenta de que el atman (el sí mismo) es lo mismo que Brahman (Ser único y absoluto del que procede todo). En otras palabras, cada hindú debe percatarse de que es dios. Ese «percatarse» solo puede lograrse siguiendo una de las disciplinas que se enumeran a continuación:

1. Jnana Yoga —salvación por el conocimiento de las escrituras antiguas y la meditación interior.
2. Bhakti Yoga —salvación; por medio de la consagración a una de las muchas deidades hindúes.
3. Karma Yoga —salvación por obras tales como ceremonias, sacrificios, ayunos y peregrinajes, los que deben hacerse sin pensar en las recompensas.

Cada uno de esos métodos debe incluir en cierta medida el Raja Yoga, que es una técnica de meditación que incluye el control del cuerpo, la respiración y los pensamientos. Este es el hinduismo ideal que se practica en la actualidad principalmente bajo la forma de superstición, historias legendarias de los dioses, prácticas ocultistas y adoración de demonios.

Los inicios del hinduismo

La religión hindú empezó por el año 2000 a.C. Las tribus que habitaban en el Valle del Indo, en la región norteña de la India, tenían una religión politeísta principalmente ocultista. Estas tribus fueron conquistadas por los ejércitos procedentes del Asia central, los que combinaron su religión védica —que enfatiza más en la naturaleza que en los dioses— con la religión de las tribus conquistadas, lo que completó la cadena de dioses y diosas. El periodo final se hizo más filosófico a medida que los escritos, llamados upnisads, empezaron a enfocarse en un solo principio para enlazar toda la realidad. Este principio panteísta se llama Brahman. Este períodos también introdujo la idea de la reencarnación.

La enseñanza de Jesús es superior al hinduismo en varias maneras significativas.

Jesús enseña una cosmovisión superior
En el capítulo tres discutimos los problemas que presenta la cosmovisión atea, concluyendo que el teísmo es superior. Como dijimos, al evaluar el panteísmo, es imposible decir significativamente: «He llegado a percatarme de que soy Dios», puesto que Dios siempre supo que lo era. De todos modos, el corazón del hinduismo proclama que todo es deidad.

Jesús es moralmente superior a los gurúes

El hinduismo clásico insiste en que se debe dejar que la gente sufra ya que su destino es determinado por el karma. Jesús dijo: «Ama a tu prójimo como a ti mismo», definiendo al prójimo como cualquiera que necesita ayuda. Juan dijo: «Pero el que … ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?» (1 Juan 3:17).
Además, muchos gurúes —si no todos— usan sus posiciones para explotar a sus seguidores financiera y sexualmente. El Bagwan Sri Rajneesh acumuló docenas de automóviles Rolls Royce que sus seguidores le regalaban. Los Beatles se desilusionaron del Maharishi Mahesh Yogi cuando supieron que se interesaba muchísimo más por el cuerpo de una de las mujeres asistentes a una fiesta dada por ese grupo musical, que por los espíritus de ellos, y reconocieron: «Nos equivocamos».

Jesús da un método superior para la iluminación espiritual

Mientras que para entender el Bhagavad Gita y los upanisads se necesita de los gurúes, cualquiera puede entender la Biblia. No hay verdad oculta ni esotérica que deba ser explicada aparte del razonamiento normal. Además, la meditación cristiana no se esfuerza por vaciar la mente dejándola en blanco, sino por llenarla con la verdad de los principios bíblicos (Salmo 1). La meditación interior es como pelar una cebolla; uno saca y saca capa tras capa, hasta que al llegar al centro se encuentra con que nada hay ahí. La meditación de la Palabra de Dios empieza con expresiones plenas de contenido y va abriendo su significado hasta que llenan de gozo al alma.

Jesús enseña una forma de salvación mejor

El hindú está perdido en el ciclo kármico de la reencarnación hasta que alcanza el moksha, y es abandonado para que busque su propia salida. Jesús prometió que somos salvos por la sola fe y que podemos saber que nuestra salvación está garantizada (Efesios 1:13, 14; 1 Juan 5:13).

BUDA

Siddhãrtha Gautama (Buda es un título que significa «el iluminado»), desarrolló un sistema religioso completamente diferente del judaísmo y del cristianismo. El budismo empezó como una reforma interna del hinduismo, el que se convirtió en un sistema especulativo y supersticioso. Gautama rechazó los rituales y el ocultismo en su afán por corregirlo, desarrollando una religión esencialmente atea (aunque las formas tardías del budismo regresaron a los dioses hindúes). Sus creencias bíblicas se resumen en las «Cuatro verdades nobles»:

1. La vida es sufrimiento.
2. El sufrimiento es causado por los deseos de placer y prosperidad.
3. El sufrimiento puede superarse si se eliminan los deseos.
4. El deseo puede eliminarse por la «¿Senda óctuple». Esta consiste en un sistema que consta tanto de educación religiosa como de preceptos morales del budismo.

Esa senda abarca el recto saber (las «Cuatro verdades nobles»), las intenciones rectas, el hablar recto, la conducta recta (no matar, no beber alcohol, no robar, no mentir, no cometer adulterio), la ocupación recta (ninguna que cause sufrimiento), el esfuerzo recto, el recto cuidado atento (negar el yo finito), y la recta meditación (Raja Yoga). La meta de todos los budistas no es el cielo o estar con Dios porque en la enseñanza de Gautama Él no existe. Ellos buscan el nirvana, que es la eliminación de todo sufrimiento, deseo y de la ilusión existente en el yo. Aunque ahora hay un sector más liberal que ha deificado a Gautama y lo ve como un salvador (llamado budismo mahayana), hay otro, el budismo theravada, más apegado a las enseñanzas de Gautama, que sostiene que él nunca reclamó divinidad para sí. En cuanto a ser salvador, se dice que las últimas palabras de Buda fueron: «Los budas solo señalan el camino; trabajen con diligencia por vuestra salvación».

Buda: el iluminado

Siddhãrtha Gautama nació alrededor del año 560 a.C. en una familia de clase alta. Sus primeros años fueron muy cómodos, de modo que ya tenía más de veinte años cuando empezó a darse cuenta de que había mucho sufrimiento en el mundo. Estudió con maestros hindúes y practicó el ascetismo por un tiempo; luego, se percató de que ambos extremos (indulgencia y ascetismo) eran vanos. Así que eligió el camino de la meditación centrada. Se cuenta que un día meditaba debajo de una higuera cuando obtuvo iluminación y alcanzó el nirvana. Los escritos y dichos atribuidos a Buda fueron redactados unos cuatro siglos después de su muerte, de modo que no hay forma de saber cuán confiables son. Murió envenenado por la comida alrededor del 480 a.C.

Como variante del hinduismo, el budismo está sometido a todas las críticas mencionadas antes; la enseñanza de Jesús también se muestra superior a esta forma.

Jesús enseña esperanza en la vida

Mientras el budismo considera que la vida es solo sufrimiento y que la identidad es algo que debe erradicarse, Jesús enseñó que la vida es un don de Dios para disfrutarse (Juan 10:10), y que el individuo debe ser supremamente honrado (Mateo 5:22). Más aun, Él prometió esperanza en la vida venidera (Juan 14:6). Ciertamente esto es mejor que la eliminación del deseo y del yo que enseñó Gautama.

Jesús enseña una forma de salvación mejor

El budista también enseña la reencarnación como medio de salvación. Sin embargo, la individualidad del alma o el yo es erradicado al final de cada vida en esta variedad de hinduismo. Por eso, aunque uno siga viviendo, no tiene esperanza, como individuo, de alcanzar el nirvana. Jesús prometió esperanza individual para cada hombre como ser individual (Juan 14:3), y dijo al ladrón que estaba en la cruz, a su lado: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23:43).

Jesús enseña Su propia deidad

Repetimos, la última palabra del tema la pronuncia una tumba vacía que prueba las proclamas emitidas por Jesús de que es Dios encarnado. Gautama no declaró algo como eso ni ofreció pruebas de que así fuera el caso; sencillamente apuntó el camino para que otros lo siguieran al nirvana.

SÓCRATES

Sócrates no dejó escritos, pero Platón, su discípulo, escribió mucho sobre él, aunque esos relatos pueden reflejar tanto sus pensamientos como los de Sócrates. Platón presentó a Sócrates como un convencido de que Dios le encargó la tarea de promover la verdad y la bondad entre los hombres, mediante el examen de lo que dicen y hacen para ver si son verdaderos y buenos.
El vicio, en su opinión, era simple ignorancia pues el conocimiento lleva a la virtud. Se le acredita que fue el primer hombre que admitió la necesidad de desarrollar un enfoque sistemático para descubrir la verdad, aunque el sistema mismo fue finalmente formulado por Aristóteles, un discípulo de Platón. Sócrates fue condenado a muerte, como Cristo, debido a acusaciones falsas de las autoridades que se sintieron amenazadas por sus enseñanzas. Pudo haber sido exonerado de culpa si no hubiera insistido en que sus acusadores y jueces examinaran sus propias declaraciones y vidas, cosa que ellos no quisieron hacer. Sócrates murió contento porque cumplió su misión hasta el fin, y porque la muerte —fuera un dormir sin sueño o una maravillosa comunión con los grandes hombres—, era buena.
Puede decirse, no obstante, que Jesús es superior a Sócrates en varios aspectos.

Jesús tuvo una base superior de verdad

Jesús, igual que Sócrates, empleaba el cuestionamiento para hacer que los hombres se examinaran a sí mismos, pero su base para conocer la verdad acerca de los hombres y Dios estaba arraigada en que Él era el Dios omnisciente que dijo de sí mismo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida» (Juan 14:6).
Jesús era, en su propio ser, la fuente de la que fluye en definitiva toda verdad. Asimismo, como Dios, fue la absoluta bondad mediante la cual se miden todas las demás bondades. Una vez le pidió a un joven que examinara lo que estaba diciendo: «¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo uno, Dios» (Marcos 10:18).
Jesús fue la verdad y el bien que Sócrates quiso entender.

Sócrates: el padre de la razón

Sócrates nació alrededor del 470 a.C., cuando florecía el Imperio Griego. Sus padres eran ricos, y tuvo una buena educación en filosofía. Empezó su campaña para enseñar la verdad y la rectitud cuando escuchó del oráculo de Delfos, que él era el hombre más sabio del mundo. Sócrates estaba seguro de que eso no podía ser cierto, pero luego de conversar con muchos sabios más, concluyó que debía ser verdad, pues era el único que sabia que no era el más sabio del mundo.

Jesús dio un conocimiento más cierto de la verdad

Aunque Sócrates enseñó muchos principios verdaderos, a menudo se quedó en la especulación de muchos temas importantes, como qué ocurre al morir. Por otro lado, Jesús dio una respuesta segura a esas preguntas porque Él tuvo el conocimiento cierto del destino del hombre. Ahí donde la razón (Sócrates) tiene evidencia insuficiente para concluir definitivamente, la revelación (Jesús) da respuestas que, de otro modo, no serían conocidas.

La muerte de Jesús fue más noble

Sócrates murió por una causa con valentía, lo cual es ciertamente elogiable. Sin embargo, Jesús murió como sustituto de otras personas (Marcos 10:45), para pagar el castigo que ellas merecían. No solo murió por aquellos que fueron sus amigos, sino también por quienes fueron y serán sus enemigos (Romanos 5:6, 7). Tal demostración de amor no puede ser igualada por ningún filósofo.

La prueba del mensaje de Jesús es superior

Las pruebas racionales son buenas cuando hay evidencia sólida para sus conclusiones. Pero Sócrates no puede avalar su afirmación de que era enviado por Dios, con nada comparable a los milagros de Cristo y su resurrección. Hay una prueba superior en estos actos de que el mensaje de Jesús fue autenticado como cierto por Dios.

LAO-TZU (TAOÍSMO)

El taoísmo moderno es una triple religión de brujería, superstición y politeísmo pero, originalmente, fue un sistema filosófico, que es la manera en que se lo presenta hoy a la cultura occidental. Lao-tzu (si en verdad existió) edificó su sistema en torno a un principio que explicaba y guiaba todo el universo. Ese principio se llama el tao y no existe forma simple de explicarlo. El mundo está lleno de opuestos en conflicto, como el bien y el mal, macho y hembra, luz y tiniebla, sí y no, etc. Todas las oposiciones son manifestaciones del conflicto entre el yin y el yang. Pero, en última instancia, el yin y el yang están completamente entretejidos y perfectamente equilibrados. Ese equilibrio es el misterio llamado el tao. Entenderlo significa percatarse de que todos los opuestos son uno y que la verdad reside en la contradicción, no en la resolución. El taoísmo va más allá de eso para decir que el hombre vive en armonía con el tao, y debe ingresar a una vida de completa pasividad reflexionando en asuntos como: «¿Cuál es el sonido del aplauso con una sola mano?», o «Si cae un árbol en el bosque cuando nadie está ahí para escucharlo, ¿hace ruido?» Uno debe estar en paz con la naturaleza y evitar todas las formas de violencia. Este sistema filosófico se parece mucho al budismo zen.
Cristo es superior en la libertad que le brinda al hombre.

Lao-Tzu: el viejo maestro

La leyenda dice que Lao-tzu era el cuidador de los archivos reales antes de que decidiera viajar al inexplorado occidente. Mientras viajaba, un portero lo persuadió para que escribiera la gran sabiduría que había obtenido en su ocupación, de modo que escribió un libro de cinco mil caracteres distribuidos en ochenta y un párrafos cortos con los que elaboró su filosofía. Ese libro es el Tao Te Ching. Aunque se dice a menudo que sus fechas se ubican por el siglo sexto antes de Cristo, toda la información que tenemos sobre él es tan legendaria como esa anécdota. Probablemente esas leyendas empezaron a desarrollarse en la época de Chuang Tzu, el gran filósofo taoísta que vivió en el cuarto y tercer siglos antes de Cristo. También puede datarse en esa época la escritura del Tao Te Ching. El comentario de Chuang Tzu acerca del tao se llama el Tao Tsang, y tiene más de mil cien volúmenes que también se consideran escrituras.

Jesús permite la libertad para que el hombre sea racional

Ya indicamos que es imposible decir significativamente que «La razón no se aplica a la realidad», porque la misma declaración es una afirmación racional acerca de la realidad (¡sea falsa o verdadera en cuanto a la manera en que las cosas son realmente!) ¡Uno tendría que usar la razón para negar que esa razón es válida! Pero eso es lo que hace el tao al decir que toda verdad reside en la contradicción: la misma cosa que la razón dice que es imposible.
La verdad no solo está tras la razón sino que dice: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento» (Mateo 22:37, 38).
El Dios del Antiguo Testamento afirma: «Venid luego, y estemos a cuenta» (Isaías 1:18). Jesús le da libertad al hombre para que use la razón a fin de que evalúe la verdad proclamada.

Jesús permite la libertad para que el hombre decida

El taoísmo le pide al hombre que guarde su voluntad en el estante, que rinda el poder de cambiar las cosas que lo rodean. Jesús dice que el hombre tiene la opción y que su elección marca la diferencia en el mundo. El hombre tiene la opción de creer o no (Juan 3:18), obedecer o desobedecer (15:14), de cambiar al mundo o de ser cambiado por él (Mateo 5:13–16).

Jesús permite la libertad para que el hombre sea salvado

El taoísmo solo ofrece un modo de resignarse a la manera en que son las cosas. Cristo ofrece la manera de cambiar tanto quienes somos como lo que somos, de modo que podamos conocer los gozos de la vida. Más que aceptar la muerte como el fin inevitable, Cristo proveyó una manera de vencerla por su resurrección. Lao-tzu no puede jactarse de tal cosa.
De manera que Jesús puede considerarse superior a otros maestros por muchas razones. Ningún otro ha proclamado ser Dios como lo hizo Jesús. Aunque los seguidores de algún profeta han deificado a su maestro no hay pruebas de que esos reclamos sean comparables al cumplimiento de la profecía, la milagrosa vida sin pecado y la resurrección de Jesús. Ningún otro maestro ofreció la salvación por fe, aparte de las obras, basada en lo que hicieran por nosotros. Lo más notable es que ningún líder religioso o filosófico ha mostrado el amor por la gente que Jesús exhibió al morir por los pecados del mundo (Juan 5:13; Romanos 5:6–8). Verdaderamente Jesús es digno de suprema devoción.

Geisler, N., & Brooks, R. (1997). Apologética: Herramientas valiosas para la defensa de la fe. Miami, FL: Editorial Unilit.

Exportado de Software Bíblico Logos 4, 11:00 a 30 de julio de 2012.


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