NAVIDAD Tiempo de Confusión para Muchos Cristianos

NAVIDAD Tiempo de Confusión para Muchos Cristianos

Por Pablo Santomauro

Al aproximarse el 25 de diciembre revive todos los años en algunos círculos cristianos el clásico dilema sobre si se debe o no celebrar la Navidad. En una publicación cristiana reciente apareció un artículo en primera plana donde se define la Navidad como una celebración pagana y una excusa para hacer fiestas, dar y recibir regalos, o dar rienda suelta al desenfreno y las pasiones desordenadas. El autor del artículo propone luego que el creyente no debería celebrar la Navidad. Artículos como éste son representativos de la posición que ciertos sectores cristianos y algunos grupos sectarios tales como los Pentecosatales Unicitarios y los Testigos de Jehová sostienen en cuanto a la fecha.

Los argumentos más utilizados para justificar que la Navidad no se debe celebrar son los siguientes:

1)      No se sabe realmente la fecha en que nació Cristo.

2)      La fecha es usada para hacer fiestas donde Cristo ni siquiera es recordado, y en muchos casos reina la inmoralidad y el descontrol.

3)      El 25 de diciembre era la fecha en que los romanos celebraban “Saturnalia” (celebración al dios Sol) junto con las festividades de Mitra, deidad que los romanos importaron de la tradición persa, por lo tanto es una celebración pagana.

4)      Las Escrituras no nos mandan celebrar el nacimiento de Jesús. No es bíblico celebrar la Navidad porque la Biblia no nos da mandamiento de hacerlo.

Ante estas afirmaciones corresponde que analizemos con claridad lo que ellas significan. El cristiano debe de “examinarlo todo y retener lo bueno” (1 Tes. 5:21). Además, las leyes de la lógica[1] nos deben indicar dónde hay errores de razonamiento. Examinemos los argumentos para ver si son válidos.

¿NACIO CRISTO UN 25 DE DICIEMBRE?

¿Nació Jesucristo un 25 de diciembre? Lo más probable es que no, ya que durante el tiempo en el que Jesús nació, Lucas señala  la presencia de pastores guardando los rebaños al descubierto (Lc.2:8). Esto es indicio de que el nacimiento del Señor ocurrió probablemente en tiempo de clima templado. En el mes de diciembre es invierno en Palestina y la inclemencia del  tiempo obliga a los pastores y sus rebaños a buscar abrigo. Un autor antitrinitario que escribió un librillo llamado “Navidad”[2], dedica un tercio del libro para demostrar que Cristo no nació en diciembre, algo en que todo cristiano conocedor del tema está de acuerdo. Nuestro punto de contención no es la fecha del nacimiento de Jesús, sino que tal argumento no puede ser utilizado como razón válida para decir que la Navidad no se debe celebrar.

¿Será razón suficiente para no celebrar la Navidad el hecho de que no se conoce el día exacto del nacimiento de Cristo? ¡Claro que no! Los cristianos no celebramos el día por el día, sino por el hecho de que Cristo nació y vino a la tierra para traer Salvación a una humanidad perdida. Ante la magnitud de este hecho la fecha exacta pasa a ser insignificante. Nosotros tenemos la impresión de que si en realidad se supiera con exactitud o aún con aproximación la fecha del nacimiento de Jesús, los que sostienen que la Navidad no se debe celebrar porque Jesús no nació un 25 de diciembre se opondrían a la celebración de todas maneras. Para ellos el punto no es la fecha, sino el no celebrarla.

LA INMORALIDAD Y LOS EXCESOS, ¿ANULAN LA VALIDEZ DE LA NAVIDAD?

Los que se oponen a que los cristianos celebremos la Navidad hacen mucho hincapié en que la fecha se ha comercializado, en la hipocresía de la gente durante la época, en los regalos, en fin, en la frivolidad de la gente. También se menciona el consumo de licor, los bailes, y la inmoralidad aparejada con esas cosas. Al expresarse de esta manera, insinúan dos cosas, 1) que el cristiano que festeja tal fecha se hace partícipe de dicho exceso e inmoralidad, 2) que la conducta impropia de algunos durante la celebración anula la validez de la Navidad.

Tres cosas podemos decir sobre esta clase de razonamiento. Primero, se está cometiendo la “falacia de composición”[3]; ésta consiste en “suponer que lo que es verdad acerca de un miembro o ciertos miembros de un grupo, debe ser verdad acerca de todo el grupo”[4]. En otras palabras, suponen que porque  personas que celebran la Navidad como cualquier otra festividad secular en donde prevalecen los bailes y el consumo de licor, todos los demás la celebran de la misma manera. De hecho existen millones de cristianos que celebran la Navidad reverentemente, y deploran el abuso y la comercialización de la fecha.

Segundo, concluir que la conducta inapropiada de algunos durante la celebración anula la validez de la Navidad es cometer la falacia conocida como “culpabilidad por asociación. Simplemente porque cosas negativas ocurren en un día en particular no significa que el día en sí sea malo. La Navidad no tiene connotaciones pecaminosas, es la gente la que se conduce pecaminosamente. Sin embargo esto no invalida la legitimidad de la celebración.

Tercero, este tipo de razonamiento erróneo nos llevaría a la absurdidad de no festejar nuestros cumpleaños porque algunos se emborrachan en esas fiestas. Tampoco usaríamos la Biblia debido a que las sectas la usan inapropiadamente para sus propios fines.

¿ES PAGANA LA FIESTA DE NAVIDAD?

Es cierto que el 25 de diciembre  los romanos rendían culto a falsos dioses. Es cierto también que la Iglesia estableció el 25 de diciembre para celebrar el nacimiento de Jesús. La estrategia detrás de la elección de esta fecha no fue el combinar lo pagano con lo cristiano, sino enfatizar la victoria que el nacimiento del Señor significó sobre las tradiciones paganas. La Iglesia, al contrario de lo que muchos enseñan, no estaba promoviendo un festival pagano, sino que en un esfuerzo evangelístico sin precedentes, estableció y afirmó una celebración rival con el paganismo.

Podemos decir que la estrategia de la Iglesia tuvo éxito ya que hoy, 1500 años más tarde, nadie recuerda a los dioses romanos (con excepción de aquellos que se oponen a la celebración de la Navidad). El 25 de diciembre está sólidamente identificado en todo el mundo con el nacimiento de Jesús. En realidad el calendario romano estaba plagado de celebraciones paganas; cualquier otra fecha que la Iglesia hubiera escogido, probablemente hubiera coincidido con algún festival pagano. El apologista cristiano G. H. Montgomery comenta lo siguiente sobre el tema:

“Los líderes de la Iglesia veían en el nacimiento de Cristo el triunfo de la luz sobre las tinieblas, de la primavera sobre el invierno y de la vida sobre la muerte. !Qué mejor fecha pudo haber sido seleccionada para conmemorar el nacimiento del Hombre cuya vida, enseñanzas, y muerte vicaria, cambiaron el rumbo de la historia, además de causar que la luz resurja de las tinieblas para ofrecer luz a aquellos que viven en el valle de la muerte! Sería bueno tener en cuenta estas cosas cuando observemos la Navidad.”2

Como vemos, el intento de manchar la Navidad con matices paganos carece de base sólida y buen razonamiento.

LAS ESCRITURAS NO DAN MANDAMIENTO DE CELEBRAR LA NAVIDAD

Si nuestra vida estuviera restringida a sólo aquellas cosas que son ordenadas específicamente en la Escritura, no seríamos capaces de funcionar dentro de la sociedad. La Biblia no dice que no leamos revistas, por ejemplo, que escuchemos la radio, o la TV, o que conduzcamos autos.

Sólo porque algo no está en la Biblia específicamente mencionado, no quiere decir que no debamos hacerlo. Esto no significa que la Biblia no nos provee con una guía o criterio de cómo debemos responder frente a las cosas.

La Escritura nos da principios para tratar con todas la cosas en nuestra vida. Es suficiente para todas las cosas de doctrina y de la vida (2 P. 1:3). Esto incluye tecnología moderna, persecución, política, días festivos, etc. Paso a explicarme: por medio de principios bíblicos nosotros sabemos que no debemos leer revistas que glorifican el pecado, o donde se adora a otros dioses, o programas de televisión y/o películas con contenido inmoral, o manejar autos de una forma irresponsable. De la misma manera es con la Navidad, el Día de Resurrección y otros festivos cristianos. No son mandados en la Escritura, y estamos de acuerdo en que los cristianos no están obligados a celebrarlos. Si su conciencia les molesta tanto, usted es libre de no celebrar (Ro.14:5; 1 Co. 8:7-8). Pero atención, si el propósito de participar en las festividades es traer gloria a Dios, recordar el maravilloso plan de salvación y honrar los gloriosos hechos de Dios en la historia, entonces, lo que usted hace es agradable a Dios. El enfoque de toda nuestra celebración está en el nacimiento de Cristo. Yo no entiendo como alguien puede escuchar los cánticos de Navidad típicos de la época y decir que son paganos, ¡increíble!  El cuarto argumento, entonces, (la Biblia no dice que debemos observar Navidad) queda invalidado por el sentido común y por la Biblia misma.

RAZONES PARA CELEBRAR

En realidad, las razones para celebrar la Navidad abundan. Curiosamente, los que escriben en contra de celebrar la Navidad siempre omiten pasajes como Lucas 2:8-14, donde un ángel del Señor se presenta frente a los pastores y les anuncia que trae nuevas de gran gozo para todo el pueblo. Estas nuevas eran que había nacido en la ciudad de David, un Salvador, que era Cristo el Señor. El mismo pasaje describe una multitud de ángeles que apareció alabando a Dios en clara actitud de celebración.

Si alguien le critica por celebrar la Navidad, señálele con amor que la Biblia dice que nadie debe juzgarnos por días de fiesta (Col. 2:16; Ro. 14:5). Como hemos visto, no hay un solo argumento sólido que impida al cristiano rendir homenaje en espíritu y en verdad, ni de celebrar el hecho de que en el plan eterno de salvación, Dios mismo hizo su entrada personal y física en la arena de la historia (Jn. 1:14; 1 Ti. 3:16) para “justificarnos gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Ro. 3:24). <>

Notas:

1.   Lógica: el estudio de los métodos y principios usados para distinguir entre el buen (correcto) y         mal (incorrecto) razonamiento.

2.      Luis Lara, Navidad, (Distribuciones Ebenezer)

3.      Falacia, error de razonamiento / razonamiento aparente.

4.      S. Morris Engel, With Good Reason (New York – St. Martin Press), p. 91.

5.      Raymod L. Cox, “Is God Against Christmas?”, http://www.answers.org /Issues/IsGodaginXmas.html

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro.

Este articulo fue tomado del blog amigo http://pastordanielbrito.wordpress.com/


¿Es Pagana la Navidad?

¿Es Pagana la Navidad?

Por Pablo Santomauro

Uno de los argumentos usados por aquellos que se oponen a la celebración de la Navidad, dice que en la antigüedad durante el 25 de Diciembre se festejaba una celebración pagana. Ellos deducen, por lo tanto, que la Navidad es de procedencia pagana.

En efecto, el 25 de Diciembre se festejaba en Roma la fiesta de Saturnalia. Esta comenzaba a mediados de Diciembre y se extendía hasta el 1ro. de enero. Los romanos creían que el 25 de diciembre era el día en que el sol alcanzaba su distancia más lejana de la tierra, para luego comenzar a acercarse de nuevo poco a poco a los efectos de madurar los productos de la tierra. Homenajeaban, por ende, al dios Sol. Fue una celebración que los romanos importaron del oriente. Los persas adoraban al dios Mitra (dios de la luz) y su día principal era el 25 de diciembre.

Los que se niegan a celebrar la Navidad deducen que la Iglesia seleccionó el 25 de Diciembre para observar el nacimiento de Cristo con la finalidad de perpetuar las tradiciones paganas, y conformarse a los gustos de la gente de la época. En otras palabras, la Iglesia creó una especie de compromiso con la cultura.

Como vamos a ver, el argumento no se mantiene en pie cuando lo analizamos detenidamente. En primer lugar, la suposición de que la Iglesia del 4to. siglo se hizo cómplice de los festivales paganos para dejar contenta a la gente, es falsa.

Por el contrario, al ver que las fiestas paganas estaban tan arraigadas en el pueblo, la Iglesia decidió contrarrestar esta corriente designando el 25 de diciembre para celebrar el nacimiento de Jesús.

Anteriormente, la Iglesia celebraba el nacimiento de Jesús en la primavera (Junio) hasta que los líderes notaron que el 25 de Diciembre en la fiesta de saturnalia, muchos cristianos eran tentados a participar. Paso a poner en mis propias palabras el razonamiento que siguió la Iglesia: “Nosotros podemos celebrar la Navidad en cualquier día que queramos. Vamos a celebrarla el mismo día que los paganos celebran su festival. Esto servirá para neutralizar la fecha porque nosotros celebramos el nacimiento del Dios-Hombre, Cristo Jesús”.

La Iglesia no estaba absorbiendo un festival pagano dentro de su tradición, sino que, por el contrario, estaba estableciendo una celebración rival a los efectos de resaltar la prominencia de Cristo sobre las deidades paganas.

Fue un esfuerzo evangelístico sin precedentes, un intento de cristianizar a gran nivel. A decir verdad, la Iglesia usó esta misma estrategia en otras fechas. Fue algo muy inteligente. ¿Y saben qué? Es bíblico. Tomar una práctica cultural, aun con contenido religioso ofensivo, y redimirla para el cristianismo, redefinirla y darle un nuevo significado, es bíblico.

Hay un ejemplo en la Biblia. La circuncisión era practicada por los egipcios antes de ser usada por los judíos. Era una práctica cultural con connotaciones religiosas. Dios capturó la práctica, por decirlo así, la invistió con otro significado y la transformó en un rito religioso por medio del cual Abraham adoró al Creador.

Hoy en día, cuando manejamos el concepto de la circuncisión lo asociamos con el pacto sagrado de Dios con el pueblo de Israel porque Dios puso nueva información dentro del concepto.

Entonces, si Dios puede hacer una cosa así, me parece que la Iglesia tiene todo el derecho de hacer algo similar. La estrategia de la iglesia fue exitosa. Hoy en día, el 25 de Diciembre es conocido o relacionado mundialmente con el nacimiento de Cristo. Nadie se acuerda de los dioses romanos. Los únicos que se acuerdan son los que se niegan a celebrar la Navidad.

Lo que yo quiero dejar en claro es que la Navidad no es una continuación de un festivo pagano, sino que en realidad es una observancia exclusivamente cristiana que celebra el nacimiento de Jesucristo.

Otra cosa que tenemos que considerar es que todo ser humano, después del pecado original (la “caída”) es un pagano, en el sentido de que provenimos de gente que estaba separada de Dios, que no tenía una relación con Dios debido al pecado. En realidad podemos encontrar conexiones paganas en cualquier área de la vida.

Celebrar la Navidad no tiene connotaciones paganas. Siéntase libre de celebrar el milagro de que Dios mismo, en la segunda Persona de la Trinidad, en una expresión de amor sin igual, tomó forma humana e irrumpió en la arena de la historia, el tiempo y el espacio, para traer salvación a una humanidad irremediablemente perdida. <>

* Para una refutación más en detalle de los argumentos en contra de la celebración de la Navidad, ver: http://www.defensadelafe.org/assets/AN/AN-102.pdf

Este articulo a sido tomado del blog amigo El blog del Pastor Daniel

Nota del administrador: La navidad es una fecha muy buena para evangelizar, no dejes que los fariseos de este siglo te impidan aprovechar esta fecha. Aprovechemos a explicar a nuestra familia y amigos que el centro de la navidad es Cristo y no los regalos y el gordito del sombrero rojo.


Los Masones Breve Perspectiva

Los Masones
Breve Perspectiva

Por: Pablo Santomauro

El tema de los masones continúa siendo relevante para muchos en la actualidad. En esta breve perspectiva sólo advertiremos de los peligros latentes dentro de sus filas.

La existencia de símbolos misteriosos, juramentos, ritos y doctrinas secretas, es ampliamente conocida y aceptada en la masonería y no es tema de controversia.

La Enciclopedia Británica reporta datos suministrados por los masones, entre ellos, un número de adeptos de 6 millones alrededor del mundo, y le llama la sociedad secreta más grande del planeta.

Si usted tiene la intención de unirse a los masones quizá encuentre un pequeño problema para decidir a cuál grupo quiere ingresar. Existen cerca de 34,000 logias.

La dificultad se acrecienta cuando encontramos que muchas de las enseñanzas masónicas y sus eruditos se contradicen entre sí. Lo que uno afirma el otro niega o duda, y viceversa. Tomadas en conjunto, las doctrinas masónicas son una ensalada de aberraciones digna de lástima.

El hecho de que una sociedad sea secreta no necesariamente es indicativo de que sea ocúltica, pero en el caso de los masones, a medida que indagamos, la conexión ocúltica se hace obvia.

John Weldon, autor cristiano, presenta cinco características de las organizaciones masonas:

1. La masonería concuerda con la Nueva Era en que cada ser humano posee en sí un poder ilimitado que puede ser desencadenado cuando se siguen ciertos pasos.

2. Utiliza un sistema de símbolos muy similares a los de las ciencias ocúlticas, tales como la cábala, el rosacrucianismo y la filosofía hermética.

3. Induce a sus miembros a descubrir los significados detrás de sus símbolos y ceremonias (o “verdades esotéricas”).

4. Promueve la búsqueda de estados de conciencia alterados, una práctica mística y ocúltica.

5. Un número considerable de masones entiende que su organización (cualquiera sea de las 34,000 en existencia) será el vehículo que guiará al mundo a una era de iluminación.

Nosotros agregaríamos que la masonería requiere que sus miembros crean en una entidad divina o poder superior. No importa el nombre o la definición, puede llamarse Zeus, Osiris, Gran Espíritu o The Force ; puede ser personal, impersonal, o una batería Duracell gigante viajando por el universo.

La logia de los masones libres enseña que el Dios de la Biblia es el mismo Dios de todas las religiones  que se ha revelado con distintos nombres y de diversas maneras. La absurdidad de este concepto es refutada en otra de nuestras perspectivas.

¿Por qué hay tantos masones que no conocen el aspecto misterioso y ocúltico de la masonería? ¿Por qué muchos masones lo niegan?  Porque un gran número de masones rara vez avanzan más allá de los niveles iniciales de la organización. Como se han quedado en kindergarten (jardín de infantes), para ellos el grupo no es más que un club social. Los que llegan a progresar sí son instruidos en materia ideológica tanto como ocúltica. Este es el peligro de la masonería.

No importa cuántas obras de beneficencia haga la organización, o cuán altruistas sean sus metas a nivel social o político, la filosofía de la organización está en directa oposición al Dios de la Biblia. Teniendo en cuenta que para muchos de sus integrantes, la masonería es una búsqueda de iluminación espiritual o salvación individual, el destino eterno del masón que permanece en sus creencias sobre el final de su vida, es el infierno.

Para finalizar, digamos que las doctrinas universalistas de los masones, la paternidad de Dios y la hermandad de los hombres, son falsas doctrinas, la Biblia las contradice de plano. Los rituales secretos, a su vez, no son un camino de salvación, sino todo lo contrario.

A nuestros amigos masones les exhortamos a depositar fe en el único que los puede salvar, el Señor Jesucristo, el mismo que dijo “Yo públicamente he hablado al mundo ….. y nada he hablado en oculto” (Juan 18:20), el mismo Dios que dijo en Isaías 48:16: “Desde el principio no hablé en secreto ….”<>

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso del apologista Pablo Santomauro*

Nota: Este articulo fue tomado del blog amigo El blog del Pastor Daniel


Falacias típicas que cometen los que atacan la Trinidad

Falacias típicas que cometen los que atacan la Trinidad

Por Pablo Santomauro

Presentamos aquí una serie de falacias lógicas que arrianos como los Testigos de Jehová y otros cometen cuando atacan la doctrina de la Trinidad. Por supuesto que la lista no es exhaustiva, pero esperamos que sea de ayuda para aquellos interesados en la defensa de la fe. Trataremos de darles a ustedes una visión general de cómo refutar estos argumentos. La experiencia nos enseña que la mayoría de ellos son formulados por gente que nunca estudió lógica, filosofía, hebreo, griego, hermenéutica, historia o lingüística. Usaremos más que nada a los Testigos de Jehová, ya que son ellos los líderes en materia de atacar la Trinidad.

He aquí la lista:

  1. Razonamiento Circular : Si alguien comienza con la presuposición de que la Trinidad no es verdad, y luego procede a concluir que la Trinidad no es verdad, lo que sucedió es que en la premisa aceptó como verdad lo que en principio trató de probar con la conclusión. Por ejemplo, cuando alguien le señala a un Testigo pasajes escritos por los padres apostólicos donde la Trinidad es claramente expresada, el Testigo de Jehová automáticamente piensa que lo que le muestran no es verdad porque la Trinidad no fue inventada hasta siglos más tarde (eso le enseñó la Watchtower). La reacción condicionada es ignorar la evidencia y argumentar en círculos:
  • “Como la iglesia primitiva no enseñó la Trinidad, es imposible que existan referencias sobre la Trinidad en la iglesia primitiva”.
  • “No existen referencias sobre la Trinidad en la iglesia primitiva, por lo tanto la iglesia primitiva no creía en la Trinidad”.

Lo cierto es que sí existe una gran número de citas de los padres apostólicos en referencia a la Trinidad. El razonamiento circular de los Testigos es equivalente a la negación de la evidencia.

  1. Falacias de Categoría: Siempre que escuchen preguntas u objeciones por este estilo:

“¿Si Jesús era Dios, quién sostuvo el universo por tres días cuando el estuvo muerto?”

“¿Si Dios no puede ser tentado, por qué Jesús fue tentado?”

“¿Si Jesús era Dios, a quién le oraba?”

“¿Como puede Jesús ser Dios si no sabía cuando volvería?”

“¿Cómo puede ser Jesús tenía fe en Dios si éel era Dios?”

“¿Si Jesús es Dios, como pudo morir?”

Todas estas interrogantes surgen de 1) la falla de no saber distinguir entre lo que se conoce en teología como el aspecto ontológico de la Trinidad y el aspecto económico de la Trinidad, 2) no distinguir las dos naturalezas de Cristo, 3) no distinguir las tres personas en la Trinidad.

Estas fallas expresadas en preguntas se conocen con el nombre de “falacias de categoría”. En lógica se les conoce también como “preguntas sin sentido” (nonsensical questions).

    • Trinidad Ontológica (onto: ser // logos: el estudio de): También se le ha llamado Trinidad “trascendente”. El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son considerados como UNO en naturaleza, esencia o ser. Son co-iguales, co-omni, co-gloriosos, etc.
    • Trinidad económica: Describe al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo obrando juntos para lograr un objetivo tal como la Creación, la Providencia o la Salvación. Cuando hablamos de la Trinidad “soteriológica”, por ejemplo, estamos hablando de las tres personas actuando o funcionando juntas como UNA para traer salvación a los pecadores. También se le conoce como la Trinidad “inmanente”.

Cuando la Trinidad está obrando para lograr algo, las tres personas dividen sus roles y responsabilidades. Aquí es donde entra la subordinación. El Hijo y el Espíritu se subordinan al Padre cuando obran juntos para traer salvación.

El Padre es el que envía y el Hijo y el Espíritu son los enviados a hacer Su voluntad en la tierra. Subordinación en el contexto estructural de la Trinidad, no presenta ningún problema para los trinitarios.

El Padre es mayor que el Hijo en virtud de su rol de Enviador, mientras que Jesucristo es el Enviado. Que el Padre sea mayor en rango no implica lógicamente que sea mejor en naturaleza.

  1. Argumento del “strawman” (del hombre de paja): ¿Por qué los testigos de Jehová siguen hasta el día de hoy definiendo la Trinidad como la existencia de “tres dioses”? Porque es más fácil derribar un hombre hecho de paja.

Los cristianos no creemos en tres dioses, sino en uno en cuyo ser existen tres personas. Los testigos cometen la falacia del “strawman” cuando atacan un concepto erróneo de lo que creemos.

Esta es la razón por la que siguen diciendo con referencia a Juan 1:1: “Si alguien está con una persona, no puede al mismo tiempo ser esa misma persona”. Con esto piensan ridículamente que refutan el concepto de que Jesús es Dios.

¿Acaso los trinitarios sostenemos que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, son una persona? ¿Acaso los trinitarios interpretamos que Juan 1:1 significa que Jesús y el Padre son “una” persona? ¡Por supuesto que no!

Entonces, ¿por qué la Watchtower desperdicia su tiempo y el tiempo de todos nosotros probando que hay un solo Dios (algo que los trinitarios sostenemos) y refutando la idea de que dos personas no pueden ser una persona (algo que los trinitarios también creemos)?

Respuesta: Porque es más fácil derrumbar un “strawman” de su propia imaginación que tratar honestamente con los argumentos trinitarios. Otra razón: Todo esa palabrería sirve para mantener en la ignorancia a su membresía, los cuales piensan que están en la verdad. También sirve para confundir a gran número de cristianos de hoy en día, quienes por lo general hacen gala de una ignorancia olímpica respecto a saber lo que creen y por qué lo creen.

Permítanme citar un ejemplo donde se cometen las dos últimas falacias mencionadas, la de “categoría” y la del “strawman”. Se trata de Juan 14:28, donde Jesucristo dice, “porque el padre es mayor que yo”. El Testigo de Jehová y los arrianos en general, siempre le van a decir: “¿Si Jesucristo es Dios, por qué dice que el Padre es mayor que él?”

La primera falacia que notamos es la de categoría, confunden las dos naturalezas de Cristo (la falacia de categoría se comete cuando se relacionan dos conceptos totalmente distintos). La segunda es la del “strawman”, mal representan lo doctrina de la Deidad de Cristo o de la Trinidad.

La segunda persona de la Trinidad tomó sobre sí una naturaleza humana, de modo que en su ser encontramos total humanidad y total deidad.

Como el Dios/Hombre, dependía del Padre para todas las cosas. Le oraba al Padre, y se sometía a Su voluntad haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Fil. 2:5-7).

¿Es el Padre mayor en rango y poder que usted y que yo? ¡Por supuesto! Entonces Juan 14:20 es una maravillosa prueba de la Encarnación de Jesucristo, lo cual es una doctrina Trinitaria. El pasaje es prueba de que Jesús fue totalmente humano, u “Hombre de hombres”, como dicen algunos.

La Watchtower, ya sea por ignorancia o por engaño, le da la idea a la gente que la doctrina de la Trinidad enseña que Jesús era Dios solamente. Acto seguido se dan a la tarea de encontrar pasajes en la Biblia donde Jesús es descrito y hablando o actuando como un hombre, y piensan tontamente que han refutado la Trinidad.

Una vez más, han construido un hombre de paja que no refleja para nada la doctrina de la Trinidad, y han cometido la falacia de categoría al no reconocer las dos naturalezas de Cristo.

  1. Falacia o Argumento de las Presuposición Oculta: Examinemos, por ejemplo, la pregunta: ¿Quién sostuvo el universo durante los 3 días que Jesús estuvo muerto, si Jesús era Dios?

He aquí las falacias:

1.    Presuposición de que la Trinidad enseña que Jesús es toda la Deidad. ¿Es esto lo que la Trinidad enseña? No.

2.    Presuposición de que “muerte” significa aniquilación o extinción. Esto es la falsa doctrina del sueño del alma.

3.    Presuposición de que si Jesús estuvo en estado de no-existencia por tres días, entonces toda la Deidad estuvo en estado de no-existencia por tres días. Y si Dios no existió por tres días. ¿quién controló el universo durante ese tiempo?

Las presuposiciones son erróneas, por lo tanto las conclusiones también son erróneas.

5.         Argumentos de Causa Falsa: Decir que la doctrina de la Trinidad derivó de fuentes paganas, del emperador Constantino, de ciertos filósofos, etc.

Ej: Dicen los antitrinitarios que la Trinidad es de origen pagano.

Respuesta: En los últimos dos siglos los antitrinitarios, al unísono, han

argumentado que la Trinidad tiene su origen en creencias paganas.

Sostienen que varias nociones religiosas de culturas paganas

influenciaron a los cristianos — citan a los babilonios, los egipcios, asirios,

hindúes y budistas, y dicen que todos ellos tenían en su sistema de

creencias tríadas de dioses que eran los primeros en rango de una serie

interminable de dioses. Es cierto que estas religiones tenían triadas de dioses, pero todas estas tríadas eran constituídas por tres dioses separados, lo que es diferente a

la doctrina de la Trinidad, que afirma que existe un solo Dios, pero existen

3 personas en la Deidad. La diferencia entre los conceptos es tan

grande que a uno se le llama politeísmo (creencia en varios dioses) y al

otro se le llama monoteísmo.

El argumento de los sectarios está basado en las arenas

movedizas de dos falacias lógicas. Primero, cometen la falacia de

equivocación al usar la palabra “tríada” como sinónimo de “Trinidad”

(¿Debería creer usted en la Trinidad? p. 9). La palabra “Trinidad” en la

teología cristiana se refiere al Dios infinito,personal y eterno existente en

tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. La palabra “tríada”, usada por

los arrianos, significa cualquier grupo de tres dioses o diosas paganos y

finitos. No existe relación ninguna entre el Dios infinito de los cristianos y

los dioses finitamente limitados de los paganos. Segundo, al pretender

establecer la relación, los testigos cometen la falacia de categoría, la cual  hemos visto que consiste en comparar dos cosas de diferente rango.

6. Argumentos caducos: Los antitrinitarios modernos como los Testigos de Jehová, Cristadelfianos y Unitarios Socinianos siguen usando estos argumentos profusamente porque suponen que son aún válidos. No se han dado cuenta que el surgimiento de ciencias como el análisis crítico, han invalidado estos antiguos argumentos.

 

El apologista sociniano Mario Olcese, quien ante su mediocridad argumentativa para refutar mis análisis de su retorcida teología, ha recurrido a la comicidad con el objetivo de burlarse de mí y en el proceso todo lo que logra es quedar en ridículo, recurre a estos argumentos caducos.

Ej: Olcese argumenta que como los humanos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, y somos una persona, de ahí se deduce que Dios es sólo una persona.

El argumento ha sido invalidado hace muchos años, pero en su desesperación Olcese lo saca de la galera como si fuera un golpe mortal a la Trinidad. Las palabras “imagen” (tselem) y “semejanza” (demut) en hebreo no demandan gramaticalmente una igualdad o réplica exacta del original. Son, además, términos cuyo significado es limitado por la Palabra de Dios misma. Los humanos no poseemos los atributos “omni” de Dios, ni su naturaleza divina, ni tenemos la habilidad de crear ex- nihilo. Nuestra imagen y semejanza con Dios es de carácter moral, intelectual y espiritual.

El razonamiento de Olcese es tan ilógico como el de aquellos que estiran la interpretación hasta decir que Dios tiene un cuerpo igual a nosotros. La doctrina de la Trinidad no contradice en nada el que el hombre haya sido creado a imagen y semejanza de Dios, ya que enseña que Dios es un ser, y los hombres también somos seres, independientemente de que Dios sea Un Ser multipersonal. La correspondencia entre Dios y el hombre sigue estando en pie, en virtud de la Trinidad Económica la cual describe a Padre, Hijo, y Espíritu Santo, actuando juntos en armonía total como uno solo. También se le conoce como la Trinidad Inmanente, como dijimos anteriormente.

Claro está que Olcese nunca publicó la respuesta que dejé en su blog a su gastado y pueril argumento.

7. Falacia de la evidencia selectiva o parcial – Los enemigos de la Trinidad usualmente presentan pasajes donde se describen los atributos y características humanas de Jesucristo, pero  dejan de lado aquellos que presentan los atributos divinos de Jesús. La mejor forma de contrarrestar esta maniobra es llevarlos a los pasajes que hablan de la Deidad de Cristo y que ellos no pueden refutar efectivamente. Juan 5:26 es un claro ejemplo. Aquí Jesucristo reclama ser auto-existente (tener vida en sí mismo). Por lógica, un ser auto- existente debe ser eterno. La eternidad y la autoexistencia son atributos incomunicables de la Deidad, no pueden ser transferidos a un ser creado. La posición arriana encuentra aquí una de sus más vergonzosas derrotas. Estas cosas no pueden ser explicadas con sus ridículos argumentos tales como “el Padre permitió a Jesús tener vida en sí mismo”. Lo mismo sucede con los modalistas (unicitarios), quienes afirman que el Hijo no es eterno, y no tienen más remedio que salir con disparates como “Jesucristo estaba hablando desde su divinidad, o sea, el Padre viviendo dentro de él”, o “el que hablaba era el Padre.”

 

8. Falacia o Argumento desde el silencio – Este argumento generalmente expresa: “Como el Concilio de Nicea no declaró que el Espíritu Santo es una persona o es Dios, es obvio que la Iglesia primitiva no creía que el Espíritu Santo era una persona o era Dios (o la tercera persona de la Trinidad)”.

Este es un argumento basado en el silencio. Partiendo del silencio, todo

lo que se puede probar es el silencio. Reclamar que la iglesia no creía en

la deidad del Espíritu Santo porque no trató con el tema en particular, es

ilógico. Sin embargo, debemos señalar que el Credo de Nicea luego de expresar

la creencia en el Padre y en el Hijo, continúa diciendo “Creemos en el

Espíritu Santo”. Obviamente, el Espíritu Santo fue afirmado como parte de

las creencias centrales del cristianismo.Debido a que lo que motivó el llamado al concilio fue la negación de la Deidad de Cristo, la reunión no trató con el tema del Espíritu Santo. Una

vez que el tema central que convino el concilio fue resuelto, más adelante en el Concilio de Constantinopla se reafirmó que la Iglesia siempre creyó y adoró al Espíritu Santo como la tercera Persona de la Santa Trinidad. <>

  • Extractado y adaptado de “Los Testigos de Jehová y la Trinidad (primera parte)”, de Pablo Santomauro. En la composición de este extracto, el autor se basó extensivamente: The Trinity, Evidences and Issues, Robert Morey, World Bible Publishers, Iowa Falls, IA 50126, 1996.

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*

Este Post fue tomado del blog amigo http://www.pastordanielbrito.wordpress.com


¿Maldiciones Generacionales?

¿Maldiciones Generacionales?

Por  apologista Pablo Santomauro.

Poco a poco en el campo evangélico nos vamos acostumbrando a definir cosas inexistentes. ¿Cómo definir algo que no existe? De acuerdo a cómo lo han imaginado aquellos que dicen que sí existe. He aquí una definición básica: Una Maldición Generacional (ancestral o hereditaria) es un daño o perjuicio proferido sobre un individuo una o más generaciones atrás y cuyo efecto es transmitido a sus descendientes a través del tiempo.

Se supone que el individuo que está bajo una Maldición Generacional ha nacido ya destinado a cometer ciertos pecados, o es propenso a sufrir ciertos males o desgracias, y es dominado por un poder que ningún humano puede controlar. Es por ello que se necesita un poder mayor, el de Dios, para romper o cancelar la maldición.

Cosas como la pobreza, enfermedades, problemas de carácter y temperamento, infidelidad, inconstancia, pereza, alcoholismo, drogas, adicción sexual, depresión, negativismo, esterilidad, inestabilidad mental, obesidad, etc., de acuerdo con esta teología, son pasados de generación a generación en una familia. Los predicadores que trafican con las maldiciones generacionales, por lo general están involucrados en la moderna guerra espiritual con la que embaucan a muchos cristianos sin preparación bíblica. Ellos prometen liberarlo de demonios y romper o cancelar estas maldiciones supuestamente proferidas sobre sus antepasados y que han sido transmitidas a través de su árbol genealógico.

Estilos de vida perpetuados

Cierta autora que promueve esta extraña teología, lista una serie de declaraciones supuestamente formuladas por gente que está o ha estado bajo el efecto de una maldición:

• Todos en mi familia han muerto a los 39 años. • Mis cuatro hermanas se han divorciado. • Mi madre fue infiel y a pesar de aborrecer esa actitud, tengo una relación con un hombre casado.

• Mis hermanos y hermanas “han tenido que casarse”.

• Cada varón en mi familia ha sido alcohólico y mi hijo adolescente está bebiendo mucho.

• No veo progreso en mi vida espiritual.

•He sido despedido de cada empleo, o las compañías donde he trabajado han quebrado.

• No puedo disfrutar la vida, porque siento que pronto sucederá una desgracia y así ocurre. [1]

La autora finaliza diciendo: “Para entender las maldiciones debemos darnos cuenta que estamos lidiando con fuerzas poderosas que no podemos ver y que nuestros sentidos no pueden entender.”

En otras palabras, sin detenerse a pensar ni por un momento de que los males descritos pueden ser patrones de conducta adquiridos, un efecto “natural” de la Caída de la raza humana, una manifestación de la naturaleza pecaminosa del ser humano en general, hábitos de un pésimo trabajador en particular, o consecuencia de la crisis económica que predomina en el mundo, la autora del artículo determina automáticamente que las personas afectadas por estas cosas no son responsables de sus situaciones en absoluto, sino que son víctimas de una maldición que los alcanza desde el pasado en su línea generacional.

Influencia Parental, no “Maldición Generacional”

No cabe duda que por regla general el carácter de los padres , así como la influencia que ellos ejercen sobre los hijos, juega un papel primordial en la personalidad y la conducta de los hijos y sucesivos descendientes. En muchas familias podemos encontrar que el alcoholismo, por ejemplo, afecta a las diferentes generaciones, que en cierta forma sólo están imitando la conducta y los pecados de sus antecesores. Un padre borracho y jugador condena a su familia a la pobreza y una vida miserable desde todo punto de vista. Si los hijos imitan al padre, y los nietos al hijo, es claro que la pobreza y la desgracia se perpetuarán en la familia. Pero no se deben confundir los malos hábitos adquiridos por el ejemplo de los padres con una maldición que fue proferida por alguien y que debe ser rota por medio de una invocación especial pronunciada por un predicador especial.

¿Quién profiere la maldición?

Ante esta pregunta, los promotores de la doctrina de las Maldiciones Ancestrales tienen para contestar sólo tres opciones:

1) Un humano. El ejemplo más claro de un humano profiriendo una maldición es el de Noé maldiciendo y profetizando sobre Canaán (Gén. 9:25) y sus descendientes. En este caso, la maldición es enunciada por un profeta de Dios (pregonero de justicia) hablando directamente bajo la guía y la autoridad de Dios, lo que equivale a decir que fue Dios el que pronunció la profecía. Los descendientes de Canaán fueron los habitantes de la tierra del mismo nombre, la que finalmente fue conquistada por los israelíes quienes en el proceso eliminaron, redujeron y asimilaron, dependiendo del caso, a los canaanitas. La evidencia muestra que estas tribus fueron castigadas por su propio pecado, no el de su patriarca histórico. Algunos comentaristas de renombre destacan que el texto para nada implica que la maldición fue más allá de Canaán.

2) La segunda opción es que la maldición es proferida por Satanás mismo. El problema con esto es que cuando revisamos la Biblia, que debe ser nuestra guía en materia de fe y práctica, en ningún lugar vemos a Satanás o a sus demonios proferir maldiciones sobre las personas. Uno busca en vano para encontrar en la Escritura alguna instancia en donde el diablo y sus huestes tengan poder para traer males proferidos a manera de maldición sobre las personas y su descendencia.

3) La tercera opción es Dios. En realidad, en la Biblia vemos que sólo Dios tiene el derecho y el poder de invocar una maldición (Deut. 28:15-68), aunque en ciertas ocasiones concede a los humanos el derecho de pronunciarla, pero siempre con su aval (Gén: 27:29). Si bien cualquiera puede proferir una maldición con sus labios, de ahí a que se cumplan hay un largo trecho. El Proverbio 26:2 establece que una maldición dañina dirigida hacia una víctima inocente es totalmente inefectiva. El único que maldice de verdad, vale la pena repetirlo, es Dios. La maldición de Dios, aunque el término suene feo por la fuerza de la costumbre, es una revelación de Su justicia que afirma Su derecho a exigir completa obediencia de los humanos.

Una vez confrontados con las opciones, los proponentes de las maldiciones ancestrales no tienen más remedio que aceptar que el único ser de quien vienen las maldiciones es Dios, pero para justificar su metodología agregan, sin ninguna base bíblica, que son Satanás y los demonios los que se encargan de que la maldición perdure. En otras palabras, si me permiten el sarcasmo, Dios necesita la ayuda de los ángeles caídos para perpetuar la maldición.

La pregunta de rigor es, si Dios emplaza una maldición, ¿puede un humano cancelarla, sea cual fuere la fórmula que use para hacerlo?

Un concepto erróneo de maldición

El concepto de maldición que estos predicadores manejan está relacionado con los poderes mágicos ocúlticos y la superstición pagana, equivalente a un hechizo o un encantamiento que llevado al ridículo es similar al embrujamiento que convirtió al hermoso príncipe en un sapo. Este tipo de absurdidades no existe. La gente involucrada en la brujería, la santería o el vudú manejan estos conceptos mientras clavan agujas en un muñeco, le suenan la maraca al enfermo o bailan alrededor del “cliente” sacudiendo la pobre gallina.

Veamos cómo se define “maldición” en las propias palabras de aquellos que enseñan el concepto de Maldiciones Generacionales:

“¿Qué es una maldición? Es aborrecer, detestar, execrar, vituperar, condenar a una persona o cosa. Es atar a alguien con palabras o blasfemias. Una maldición es una fuerza demoníaca puesta sobre una persona o una familia a través de: palabras, o por voluntad y acción de alguien. Las acciones pueden incluir a los propios padres involucrados en actividades de ocultismo.” [2]

Ignacio García comenta refutando esta definición:

“La primera parte (hasta antes del primer punto y seguido) es correcta, porque está copiada de un diccionario bíblico; el resto ya es de su propia cosecha. Agregarle incoherencias de su peculio a la definición, provoca que los MG (proponentes de las Maldiciones Generacionales) tengan dificultad para saber de dónde proviene la maldición. Porque por un lado apoyan su doctrina con Exodo 20:5, “…Yo visito la iniquidad de los padres a los hijos…”, en donde es Dios quien habla, pero luego invierten todo y dicen (como en el párrafo de arriba) que ¡”la maldición es una fuerza demoníaca”! O sea: Dios maldice pero el diablo le gana a maldecir.” [3]

El significado bíblico de “maldición”

Ya dijimos que el único que realmente se reserva el derecho y poder de maldecir es Dios. Pero una maldición de parte de Dios es totalmente diferente al concepto pagano-ocúltico de la palabra. El primer uso de la palabra hebrea ârarocurre en Génesis 3:17 (maldita será la tierra). Es un pronunciamiento de juicio sobre aquellos que quebrantaron un pacto. Maldición, en el contexto bíblico, es una expresión de la justicia de Dios que se aplica sobre alguien o algo como consecuencia de una decisión personal e intencional de desobediencia contra Dios, y que el hombre toma haciendo uso de su libre albedrío. Dios, entonces, pone distancia entre El y el pecado.

Ejemplo: En Deuteronomio 28, Dios establece las increíbles bendiciones que vendrán sobre el pueblo de Israel como resultado de la obediencia a los mandamientos de Dios (Deut. 28:1-14), y luego como contraposición expresa lo que ocurrirá como consecuencia de desobedecer voluntariamente esos mandamientos (Deut. 28:15-68), lo que es equivalente a “haber dejado a Jehová” (v. 20). Como vemos, una maldición de Jehová siempre conlleva el deseo de que el bien sea derramado sobre los que lo aman y le obedecen. No tiene el propósito primario de hacer el mal. Aún más, las maldiciones de Dios no excluyen la posibilidad de arrepentimiento por parte de la persona, sino por el contrario, son enunciadas con el fin de que evitemos pecar contra Dios.

¿Pasan las maldiciones de Dios a los descendientes?

Las maldiciones pronunciadas por Dios son directamente dirigidas a individuos o naciones por pecados específicos, jamás son dirigidas a los descendientes de una persona. El capítulo 18 del libro de Ezequiel es categórico respecto a la errónea idea de que los hijos pagan por los pecados de los padres. Los judíos sufrían del mismo error que los promotores de la doctrina de la Maldición Generacional. Dios les dice en Ezequiel 18 que ya dejen de creer en eso: “… el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo …” (ver también Jer. 31:29-30).

En realidad, parece increíble que Dios tenga que repetir un concepto que ya había impartido al pueblo judío siglos antes: “Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos morirán por sus padres; cada uno morirá por su pecado” (Deut. 24:16).

En el capítulo 9 del Evangelio de Juan encontramos algo relacionado con el concepto que venimos tratando: “Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres; sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” (Juan 9: 1-3). Los discípulos de Jesús aun seguían aferrados al mismo error que los judíos en los tiempos de Ezequiel. Si en realidad los hijos pagaran por los pecados de los padres, ésta hubiera sido la perfecta oportunidad para que Jesús corroborara o expandiera sobre la doctrina. Sin embargo, su respuesta fue directa y fulminante. Prácticamente les dijo que se bajaran del caballo de tal absurdidad.

¿Apoyo escritural para la doctrina?

Por supuesto que los maestros de la Maldición Ancestral citan pasajes bíblicos para apoyar la enseñanza. El favorito es el siguiente:

“…que visito [Dios] la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.” (Éxodo 20:5).

Este parece ser para ellos el pasaje que definitivamente establece que Dios castiga a los descendientes de los pecadores. El problema es que:

1) La palabra “castigo” no aparece por ningún lado, ni aun en las repeticiones del pasaje (Ex. 34:7; Núm. 14:18; Deut. 5:9).

2) El pasaje usa la palabra “”visitar.” En hebreo es “paqad”; significa “visitar, inspeccionar, interesarse en.” Los rabinos judíos la traducen “… yo soy Jehová tu Dios … que reviso la iniquidad de los padres sobre los hijos …”

3) Los expertos que produjeron la versión Septuaginta del Antiguo Testamento del hebreo al griego usaron la palabra griega “episkeptomai”, que significa “observar, supervisar, cuidar, examinar de cerca.”

4) El pasaje se cita en forma parcial. El contexto es la prohibición de la idolatría por parte de Dios. La inferencia clara es que Dios visitará a las sucesivas generaciones de aquellos que cayeron en el pecado de idolatría para ver si continúan en los mismos pasos de sus ancestros. Esto es confirmado por la cualificación, “de los que me aborrecen.” En muchos casos, los hijos y descendientes inmediatos continúan en rebeldía contra Dios. La advertencia no está dirigida a aquellos que andan en los caminos del Señor.

5) La palabra “maldición” tampoco aparece en ningún lado, ni aun en las repeticiones. Ellos quisieran ver la palabra “maldición” en lugar de “maldad”, pero ni el lenguaje ni el contexto les permite forzar el concepto dentro del pasaje. La palabra de Exodo 20:25 es ‘âwon (generalmente traducida al español como iniquidad, maldad, culpa o pecado), mientras que maldición es ârar, como ya hemos visto.

Como vemos, tanto el castigo como la maldición sobre las generaciones venideras está ausente del pasaje. Otro error de los maestros de la maldición hereditaria es ignorar totalmente el resto del pasaje, donde se enfatiza la misericordia de Dios sobre los que le aman y guardan sus mandamientos. Esto, automáticamente cancela cualquier pretensión de que un cristiano esté marcado por una maldición ancestral y deba ser liberado de ella.

Estimado lector, no se deje embaucar por aquellos que le inculcan ideas de que usted ha sido afectado por una “maldición ancestral, hereditaria o generacional”, “línea sanguínea familiar”, “iniquidad familiar”, “líneas de iniquidad”, o cualquiera sea el mote que le apliquen a esta horrenda doctrina pergeniada por humanos, no por Dios. Usted, como cristiano, debe afirmarse en la verdad de que Cristo perdonó las iniquidades de muchos con su sacrificio en la cruz (Isa. 53:11).

¿Por qué esta doctrina es tan popular?

En primer lugar, digamos que aquellos que se convierten a Cristo en esta generación presente, traen consigo un pesado bagaje que la Nueva Era impuso casi inconscientemente sobre ellos. Si bien la Nueva Era como movimiento se diluyó a partir del decenio de los noventas, sus enseñanzas han permanecido y aun influencian a la gente por diferentes medios, televisión, películas, revistas, libros, música, educación pública, prácticas de la salud holísticas, etc.

Muchos libros de texto en las escuelas y aun universidades contienen referencias a prácticas ocúlticas que despiertan la curiosidad de los estudiantes. El paganismo resucitó de las cenizas en los ochentas para quedarse. Los temas de la dimensión oculta como la brujería y la magia donde se pueden manejar ciertas circunstancias y ciertos espíritus para crear una realidad propia y traer o detener el mal con poderes sobrenaturales obtenidos con fórmulas mágicas, hechizos, encantamientos, etc., son aceptados por la juventud como una realidad. Es fácil ver como una doctrina que apoya la existencia de tales invocaciones maléficas como las Maldiciones Generacionales, pueda ser creída por gente moderna. Copulado esto con la ignorancia bíblica que campea en ciertos círculos evangélicos, es natural que estos maestros cuenten con la credibilidad de los cristianos no discipulados propiamente.

¡Qué pena que no se les inculquen las verdades de la Palabra de Dios! ¿No es el cristiano una nueva criatura en Cristo y las cosas viejas pasaron (2 Cor. 5:17)? ¿No hemos sido librados de la potestad de las tinieblas y trasladados al reino de Jesucristo (Col. 1:13)? ¿Acaso no dice la Escritura que a los cristianos el maligno [el diablo] no nos toca (1 Jn. 5:18)? ¿Puede el diablo y sus huestes ejercer mayor influencia en un cristiano que la presencia del Espíritu Santo que mora dentro de él? ¡De ninguna manera! Mayor es el que está en nosotros [Dios Espíritu Santo] que el que está en el mundo [Satanás] (1 Jn. 4:4).

¿Puede el cristiano estar poseído por un demonio? ¡No! Las tinieblas no tienen comunión con la luz (2 Cor. 6:14). Los cristianos somos el templo del Dios viviente (2 Cor. 6:16). Esta es una referencia a la presencia del Espíritu Santo en nuestros cuerpos. El Espíritu Santo no se corre hacia un lado para hacerle lugar a un demonio. Walter Martin, el recordado apologista, lo ponía de esta forma: “Cuando el demonio golpea a la puerta del corazón del cristiano, el Espíritu Santo abre la puerta y le dice, ‘Mándate mudar’.” A mí me agrada más la expresión “Vete al diablo.” Claro, sólo para esta ocasión, no como parte de mi lenguaje habitual.

Otra razón para la popularidad de la doctrina de las maldiciones generacionales es que la mayoría de la gente, siguiendo la corriente de la psicología moderna, se rehusa a aceptar responsabilidad por sus propias faltas y pecados. Los cristianos, en muchos casos, nos negamos a aceptar la verdad bíblica de que somos tentados de nuestra propia concupiscencia y ni aun el diablo puede obligarnos a pecar (Stg. 1:14). Hoy la iglesia, en gran parte, colabora en el plan de victimización de la sociedad moderna. Todo el mundo es una víctima, ya sea de las circunstancias, de nuestros padres, del ambiente, de la herencia genética, de la sociedad, etc., y si bien en algunos casos puede haber una medida de verdad en esto, la tendencia general es a pensar que nadie es responsable por su propia conducta. Esto no es verdad, de lo contrario la Escritura nos ha mentido en un sin número de pasajes que nos exhortan a una conducta santa, y que vamos a dar cuenta ante el Tribunal de Cristo. Dios no cree en el dicho “El Diablo me hizo hacerlo.”

La motivación detrás de la teología

Al considerar que esta doctrina de las Maldiciones Generacionales surgió por primera vez en el decenio de los ochentas, luego de miles de años en que supuestamente los hombres y mujeres de Dios estuvieron en tinieblas con respecto a estas cosas, corresponde analizar las causas por las cuales ciertos predicadores la iniciaron y propagaron.

Este invento de los círculos carismáticos, neopentecostales, movimientos de renovación y de la confesión positiva, cumple una función muy importante. Antes, cuando oraban por la sanidad o la prosperidad económica de una persona y el individuo no sanaba o no mejoraba su condición financiera, le echaban la culpa a la poca fe de la persona o argumentaban que la persona estaba en pecado. Ahora, para no hacer sentir mal a la persona, le dicen que sus problemas se deben a una maldición heredada de sus padres o sus antecesores. !Magnífico! Por lo menos de esta forma no ofenden la sensibilidad del individuo por un tiempo al menos. Cuando luego de “romper” la maldición la persona sigue con su problema, de nuevo tienen que recurrir a la excusa del pecado o de la poca fe, pero ya han logrado mantener al incauto en sus redes por un poco más de tiempo, durante el cual, con toda seguridad, lo exprimirán con los métodos de sacar dinero que emplean en sus iglesias.

La guerra espiritual y la doctrina de la prosperidad van tomadas de la mano y son usadas por los mismos falsos maestros. Además, otras fuentes de ganancias para ellos son la publicación de una lista interminable de libros en el tema y las conferencias o seminarios para romper maldiciones hereditarias, cuyo costo no baja de entre los cien y doscientos dólares por cabeza en los EEUU.

Otra ventaja económica es que los diezmos de la congregación aumentarán en forma considerable una vez que se les impresiona con el asunto de las maldiciones. La autora de un artículo sobre maldiciones generacionales cita a Malaquías 3:8-9, “¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.”

Y luego comenta: “Qué importante es enseñar a los niños desde pequeños a diezmar y a los jóvenes que trabajan apartar su diezmo para Dios, esto ayuda a romper cualquier maldición de pobreza y ser apartado el enemigo de sus vidas y tener prosperidad.” [4]

¡Vaya estratagema inteligente para colectar diezmos!

Publicado por Pastor Damián Ayala.


¿Tiene la Iglesia Católica razón de ser?

¿Tiene la Iglesia Católica razón de ser?

¿Tiene la Iglesia Católica razón de ser?
por Pablo Santomauro

Lo que dice el Catecismo

El Catecismo de la Iglesia Católica expresa en la sección 847: “Los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna” .

Efectivamente, el Catecismo Católico, secciones 839-845, dice que la gente sincera de cualquier religión, budistas, musulmanes, taoístas, hindúes, judíos, paganos animistas, etc., con sólo ser sinceros en su fe y vivir una vida aceptable, tienen el boleto para ir al cielo asegurado.

Las secciones 839 y 840 afirman que los judíos, en general, tienen garantizada su entrada al cielo por el simple hecho de que están esperando al Mesías aunque ignoren que éste es Cristo Jesús. La fe judía, según el Catecismo en este pasaje, es una “respuesta”  válida“a la revelación de Dios” y por ende los judíos  ya tienen sus pasaportes sellados para la vida eterna.

Los musulmanes son candidatos firmes también. La sección 841 dice que al reconocer al Creador y “profesar la fe de Abraham”, “adoran con nosotros [los católicos] al Dios único y misericordioso”. Esta declaración sería risible si no fuera tan absurda. Es un insulto a la inteligencia del cristiano conocedor de las creencias del islam.

La sección 843 habilita al resto de las religiones, que según la iglesia católica, buscan“todavía en sombras y bajo imágenes” al Dios desconocido.

Para aquellos lectores de la rama protestante que comienzan a preocuparse con respecto a su futuro eterno, en la sección 838 tenemos algo para calmar sus nervios: los pentecostales evangélicos, luteranos, presbiterianos, bautistas, etc., también alcanzarán el cielo siempre y cuando vivan una buena vida.

Peter Kreeft, un erudito católico bien conocido, escribe en su libro Yihad Ecuménica(Ignatius, 1996), que en una experiencia fuera del cuerpo (como si hubiera pocos cuentos parecidos) tuvo la oportunidad de conocer en el cielo a Mahoma, Confucio, Buda y Moisés. El cuarteto le reprendió por la arrogancia que los evangélicos  demuestran al pensar que la salvación está sólo en Cristo (p. 79). [1]

Como si esto fuera poco, papas modernos han declarado que los agnósticos, ateos, escépticos, etc., viviendo decentemente y siendo sinceros, también llegarán al cielo. Reafirmando previas y similares declaraciones, el Papa Juan Pablo II dijo: “Todos los que buscan a Dios con un corazón sincero, incluyendo aquellos que no conocen a Cristo y su iglesia, contribuyen bajo la influencia de la gracia a construir el Reino” [2].

Conclusión: Es obvio que la iglesia católica ha perdido junto con su autoridad moral, todo compás teológico.

Las Escrituras contradicen la posición católica

La Biblia enseña exactamente todo lo contrario a lo que expresa el catecismo. Todas las religiones no cristianas son condenadas en la Escritura, debido a que:

a) Son religiones paganas idólatras que no representan la búsqueda de Dios por parte del hombre, sino el rechazo de Dios por parte del hombre (Rom. 1:18-25).

a) En realidad adoran a Satanás y sus demonios (1 Cor. 10:19-22).

a) No pueden hallar a Dios por medio de la sabiduría de este mundo (1 Cor. 1:18-31)

Los paganos no adoran al verdadero Dios en el marco de sus religiones falsas.

El verdadero cristiano se opone a la falsa idea de que todas las religiones son diferentes caminos que conducen a Dios. Todos los incrédulos son, definitivamente, de acuerdo con las Escrituras, idólatras.

Los verdaderos cristianos debemos predicar el evangelio a los seguidores de otras religiones

¿No dice Hechos 4:12 que no hay salvación en ningún otro más que en Cristo Jesús en toda la tierra?

El versículo es claro y no admite otras interpretaciones. Sólo en el nombre de Jesucristo puede una persona ser salva. ¿Significa esto que los demás millones y millones de gente que profesan religiones como el budismo, el islam, el hinduismo y otras están perdidos?

La respuesta es: Sí, están perdidos. Si no estuvieran perdidos, muchas de las enseñanzas de Cristo serían absurdas. Por ejemplo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea, no se pierda, mas tenga vida eterna.” , no tendría sentido ninguno.

Si las masas que siguen las otras religiones del mundo no están perdidas, los mandamientos de Cristo después de su resurrección serían una burla cruel a la humanidad. Cristo ordenó a sus discípulos que se predicase “en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” . Si los seres humanos sin Cristo no están perdidos, haríamos bien en borrar de la Biblia estos pasajes.

Todos los pasajes de tono evangelístico serían una broma cruel si los paganos del mundo no necesitan a Cristo. Si nosotros lo necesitamos, ellos también. De lo contrario la Biblia es una colección de contradicciones, Jesucristo es un falso maestro, y el mensaje cristiano queda reducido a la nada.

¿Qué hacemos con las misiones?

La posición católica tiene un profundo impacto en lo relacionado con las misiones. Si prácticamente toda la gente, religiosa y no religiosa, tienen como destino el cielo, ¿para qué predicar el evangelio a los que tienen otras creencias?

Si Mahoma, Buda y Confucio están el cielo, también deben estarlo Joseph Smith y sus seguidores mormones, y por qué no, Charles Russell con sus Testigos de Jehová. Si todo lo que es necesario es ser sincero en materia de religión, también deben estar en el cielo los terroristas suicidas de las torres gemelas de Nueva York y los terroristas bomba del Medio Oriente e Irak. Estos son muy sinceros en sus creencias religiosas.

En un tiempo en el cual la necesidad de predicar la salvación en Cristo a millones y millones es imperativa, la iglesia católica y su actitud frente a los que no conocen el Evangelio es de total indiferencia y anula toda propuesta evangelizadora. Detrás de esta posición late el Ecumenismo propio de la Iglesia Católica, siempre con el objetivo de ser la iglesia líder de una religión mundial.

Una base racional con los pies bien plantados en el aire

En vista de que la Iglesia Católica considera que no existe la necesidad de predicar a Cristo a las naciones, la justificación por la existencia de apologistas católicos que defiendan la doctrina de la iglesia católica desaparece automáticamente.

Todos los libros y artículos escritos que justifican sus doctrinas y tratan de refutar la posición evangélica de Sola Scriptura, que atacan y en muchos casos denigran la fe evangélica, quedan reducidos a la altura de un ensayo en inutilidad. En realidad, no hay necesidad de apologistas católicos. El esfuerzo gigantesco de estos apologistas por refutar los argumentos que los evangélicos proponemos en un sin número de errores doctrinales católicos, es un esfuerzo en vano.

Mucho del material publicado por los apologistas católicos conlleva el propósito de convertirnos a la fe católica. ¿Para qué tratan de convertirnos si no hay necesidad? Su propio catecismo lo dice, somos salvos. Por lo tanto no existe una base racional para justificar la existencia, ni de la iglesia católica, ni de su material escrito, ni de sus páginas cibernéticas, ni de la labor de sus apologistas en particular.

Para complicar más las cosas, el catecismo católico, en la sección 846, expresa que aquellos que han llegado a conocer que la Iglesia Católica es necesaria para la salvación, pero se niegan a ingresar en ella o se retiran de ella, irán al infierno. ¡Por favor, no nos pidan que ingresemos ni nos convenzan de que la Iglesia Católica es la verdadera iglesia! Están poniendo nuestra alma en peligro en caso de que rechazemos afiliarnos a la iglesia católica, o en su defecto, ingresemos un día y en el futuro decidamos renunciar a sus filas. Mientras seamos ignorantes de estas cosas, nuestra entrada al cielo está asegurada. <>
Notas:

1. Robert A. Morey, “An Open Letter to Roman Catholic Apologists,” Journal of Biblical Apologetics, Vol. 3, No. 2 (Summer 2001)
2.http://www.beliefnet.com/story/57/story_5704_1.html

Lectura recomendada y obras de referencia:

Porqué la Iglesia Católica Romana Representa una Amenaza Únicamente para los Católicos Romanos y Para Nadie Más. Por Robert Reymond http://www.contramundum.org/castellano/reymond/Catol_Amenaza.pdf

Robert A. Morey, “An Open Letter to Roman Catholic Apologists,” Journal of Biblical Apologetics, Vol. 3, No. 2 (Summer 2001).

ESTE ARTICULO A SIDO TOMADO DEL BLOG AMIGO  El blog del Pastor Daniel


La palabra Trinidad por Pablo Santomauro