Los Masones Breve Perspectiva

Los Masones
Breve Perspectiva

Por: Pablo Santomauro

El tema de los masones continúa siendo relevante para muchos en la actualidad. En esta breve perspectiva sólo advertiremos de los peligros latentes dentro de sus filas.

La existencia de símbolos misteriosos, juramentos, ritos y doctrinas secretas, es ampliamente conocida y aceptada en la masonería y no es tema de controversia.

La Enciclopedia Británica reporta datos suministrados por los masones, entre ellos, un número de adeptos de 6 millones alrededor del mundo, y le llama la sociedad secreta más grande del planeta.

Si usted tiene la intención de unirse a los masones quizá encuentre un pequeño problema para decidir a cuál grupo quiere ingresar. Existen cerca de 34,000 logias.

La dificultad se acrecienta cuando encontramos que muchas de las enseñanzas masónicas y sus eruditos se contradicen entre sí. Lo que uno afirma el otro niega o duda, y viceversa. Tomadas en conjunto, las doctrinas masónicas son una ensalada de aberraciones digna de lástima.

El hecho de que una sociedad sea secreta no necesariamente es indicativo de que sea ocúltica, pero en el caso de los masones, a medida que indagamos, la conexión ocúltica se hace obvia.

John Weldon, autor cristiano, presenta cinco características de las organizaciones masonas:

1. La masonería concuerda con la Nueva Era en que cada ser humano posee en sí un poder ilimitado que puede ser desencadenado cuando se siguen ciertos pasos.

2. Utiliza un sistema de símbolos muy similares a los de las ciencias ocúlticas, tales como la cábala, el rosacrucianismo y la filosofía hermética.

3. Induce a sus miembros a descubrir los significados detrás de sus símbolos y ceremonias (o “verdades esotéricas”).

4. Promueve la búsqueda de estados de conciencia alterados, una práctica mística y ocúltica.

5. Un número considerable de masones entiende que su organización (cualquiera sea de las 34,000 en existencia) será el vehículo que guiará al mundo a una era de iluminación.

Nosotros agregaríamos que la masonería requiere que sus miembros crean en una entidad divina o poder superior. No importa el nombre o la definición, puede llamarse Zeus, Osiris, Gran Espíritu o The Force ; puede ser personal, impersonal, o una batería Duracell gigante viajando por el universo.

La logia de los masones libres enseña que el Dios de la Biblia es el mismo Dios de todas las religiones  que se ha revelado con distintos nombres y de diversas maneras. La absurdidad de este concepto es refutada en otra de nuestras perspectivas.

¿Por qué hay tantos masones que no conocen el aspecto misterioso y ocúltico de la masonería? ¿Por qué muchos masones lo niegan?  Porque un gran número de masones rara vez avanzan más allá de los niveles iniciales de la organización. Como se han quedado en kindergarten (jardín de infantes), para ellos el grupo no es más que un club social. Los que llegan a progresar sí son instruidos en materia ideológica tanto como ocúltica. Este es el peligro de la masonería.

No importa cuántas obras de beneficencia haga la organización, o cuán altruistas sean sus metas a nivel social o político, la filosofía de la organización está en directa oposición al Dios de la Biblia. Teniendo en cuenta que para muchos de sus integrantes, la masonería es una búsqueda de iluminación espiritual o salvación individual, el destino eterno del masón que permanece en sus creencias sobre el final de su vida, es el infierno.

Para finalizar, digamos que las doctrinas universalistas de los masones, la paternidad de Dios y la hermandad de los hombres, son falsas doctrinas, la Biblia las contradice de plano. Los rituales secretos, a su vez, no son un camino de salvación, sino todo lo contrario.

A nuestros amigos masones les exhortamos a depositar fe en el único que los puede salvar, el Señor Jesucristo, el mismo que dijo “Yo públicamente he hablado al mundo ….. y nada he hablado en oculto” (Juan 18:20), el mismo Dios que dijo en Isaías 48:16: “Desde el principio no hablé en secreto ….”<>

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso del apologista Pablo Santomauro*

Nota: Este articulo fue tomado del blog amigo El blog del Pastor Daniel


DIOSES FALSOS DEL MUNDO ANTIGO Y CONTEMPORANEO

DIOSES FALSOS DEL MUNDO ANTIGO Y CONTEMPORANEO

Aprender las distintas creencias nos ayuda a no ser engañados.

PREGUNTAS ACERCA DE OTROS DIOSES

POR:  Norman Geisler Y Ron Brooks

 

Hay muchos «dioses» diferentes que compiten por los corazones y las mentes de la gente en la actualidad. El modo en que pensamos en cuanto a cómo es Dios y su relación con el mundo determina en gran parte la manera en que enfocamos las cosas de nuestro diario vivir. Por ejemplo, las personas con diversas creencias acerca de Dios pueden considerar en formas diferentes los problemas del hambre mundial o de los derechos civiles.

Alguien que crea que todo es parte de Dios, como los panteístas orientales, considerará que cualquier cosa dolorosa o mala es irreal; por lo tanto, podría dirigir seminarios sobre meditación para hacer que las víctimas vean que sus problemas son solo ilusiones suyas. Una persona que piense que Dios se desarrolla con el progreso del mundo, tal vez se enrole en alguna organización de ayuda a países con hambrunas o en Amnistía Internacional, creyendo firmemente que contribuye a mejorar a Dios. Alguien que tenga fe en el Dios de la Biblia mostrará compasión a quienes estén necesitados y proveerá alimento, ropa y refugio.

Estas personas tienen diferentes maneras de ver el problema, con distintas motivaciones para resolverlo debido a sus diversos puntos de vista acerca de Dios. La manera en que uno entienda a Dios determinará, en gran medida, la forma en que ve al mundo. A cada una de esas concepciones las llamamos cosmovisión, y son seis las que se oponen mayormente al cristianismo, las que deseamos examinar:

1.Ateísmo—Dios no existe

2.Deísmo—Dios existe, pero no hace milagros

3.Panteísmo—Todo es Dios

4.Panenteísmo —Dios se desarrolla junto con el mundo

5.Deísmo finito—Dios existe, pero es limitado y/o imperfecto

6.Politeísmo—Existen muchos dioses

Examinaremos en cada una de estas ideas el punto de vista acerca de Dios, el mundo, el mal, los milagros y los valores morales o éticos. El diagrama que sigue organiza esas variadas cosmovisiones de acuerdo con las opciones lógicamente posibles concernientes a Dios. Cada nivel del diagrama plantea una de las cuatro preguntas básicas respecto a Dios: ¿Cuántos dioses hay? ¿Son finitos o infinitos?

SIETE COSMOVISIONES PRINCIPALES

¿Se identifican con el mundo o no? ¿Son posibles los milagros? Escribimos en cursivas el nombre de cada cosmovisión y el camino que lleva a la conclusión cristiana lo escribimos en negritas.

ATEÍSMO: ¿Y SI NO HAY DIOS?

Aunque una encuesta reciente indica que solo un cinco por ciento de los norteamericanos no cree en Dios, la influencia de los pensadores ateos está, ciertamente, muy difundida en nuestra época. La mayoría de los estudiantes universitarios ha estudiado las obras o pensamientos del existencialista Jean Paul Sartre, el comunista Karl Marx, la capitalista Ayn Rand o los sicólogos Sigmund Freud y B.F. Skinner. El movimiento «Dios ha muerto» de los años sesenta tuvo como lema el siguiente pasaje, tomado de Friedrich Nietzsche:

«¿A dónde se fue Dios?» gritó. «¡Te lo explicaré! ¡Lo matamos: tú y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos! … ¿Acaso no oímos el ruido de los enterradores que lo están sepultando?… ¡Dios ha muerto! ¡Dios sigue muerto!»

Sin embargo, no todos los ateos son tan militantes. Karl Marx se hizo eco de los sentimientos de muchos ateos modernos cuando escribió: «Hoy no hay lugar para un creador o un gobernante en nuestra concepción evolucionista del universo».

Mientras el escéptico duda que Dios exista y el agnóstico dice que no se puede saber si hay Dios afuera [de sí mismo], el ateo proclama que no hay Dios. Solo existe el mundo y las fuerzas naturales que operan en él.

¿Religión sin Dios?

En 1961, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó la existencia de ciertas religiones ateas, y citó entre ellas al budismo hinayana, el taoísmo y el humanismo secular. He aquí algunas de las creencias del humanismo secular:

1.«Los humanistas religiosos consideran al universo como autoexistente y no como creado».

2.«El humanismo cree que el hombre es una parte del universo y que emerge como resultado de un proceso continuo».

3.«No encontramos propósito o providencia divinos para la especie humana … Ninguna deidad nos salvará; debemos salvarnos nosotros mismos».

4.«Afirmamos que los valores morales tienen su origen en la experiencia humana. La ética es autónoma y situacional, y no necesita sanción teológica ni ideológica».

5.«La educación moral para niños y adultos es una manera importante para desarrollar conciencia y madurez sexual».

6.«El individuo debe experimentar una gama completa de libertades civiles en todas las sociedades para realzar la libertad y la dignidad. Esto incluye … el derecho individual a morir con dignidad, la eutanasia y el derecho a suicidarse».

(Todas son citas del Manifiesto Humanista I y II, por Paul Kurtz, Prometheus Books, Buffalo, 1973).

¿QUÉ CREEN LOS ATEOS ACERCA DE DIOS?

Hay diferentes clases de ateísmo. Algunos creen que Dios existió una vez, pero murió en el cuerpo de Jesucristo. Otros dicen que es imposible hablar de Dios porque no podemos saber nada de Él, así que puede muy bien no existir. Aun otros dicen que ya no se necesita el mito de Dios que una vez floreciera entre los hombres. Pero el enfoque clásico sostiene que nunca hubo ni habrá Dios en el mundo o más allá. Quienes tienen esta cosmovisión objetan que los argumentos para demostrar la existencia de Dios son defectuosos. Dios es sencillamente una creación de la imaginación humana.

¿QUÉ CREEN LOS ATEOS ACERCA DEL MUNDO?

Muchos creen que el mundo es increado y eterno. Otros dicen que empezó a existir «de la nada y por nada». El mundo se autosostiene y se automantiene. Aducen que si todo necesita una causa, entonces uno puede preguntar: «¿Qué causó a la primera causa?» Así pues, proclaman que debió existir una serie de causas que se remontan al pasado eterno. Algunos dicen sencillamente que el universo no es causado, sino que está ahí.

¿ QUÉ CREEN LOS ATEOS EN CUANTO AL MAL?

Afirman la realidad del mal aunque niegan la existencia de Dios. Piensan que el mal es una de las principales pruebas de que no hay Dios. El filósofo ateo se pregunta qué obligaría a un cristiano a admitir que sus creencias son falsas, creyendo aun en la existencia de Dios, a pesar de que el mal continúa presente en el mundo. Algunos también alegan que es absurdo creer en Dios, ya que si Él hizo todas las cosas, también debe haber hecho el mal.

¿ QUÉ CREEN LOS ATEOS ACERCA DE LOS VALORES?

Si no hay Dios, y si el hombre no es más que un conjunto de sustancias químicas, no hay razón para creer que algo tenga valor eterno. Los ateos creen que la moral es relativa y situacional. Puede que haya algunos principios éticos que perduren más que otros, pero todos fueron creados por el hombre, no revelados por Dios. La bondad es definida como cualquier cosa que apunte al logro de los resultados deseados.

Los filósofos ateos plantean ciertas preguntas que nos desafían a pensar en nuestra fe. Sin embargo, las objeciones que suscitan contra la existencia de Dios ya fueron vistas en el capítulo dos. Dicho en forma breve, una serie infinita de causas es imposible e innecesaria, porque los cristianos nunca dijeron que todo necesite una causa, solamente los eventos o cosas que cambian necesitan causas. Preguntar: «¿Qué causó a la primera causa?» es como plantear: «¿Cómo se ve un triángulo cuadrado? o ¿Cómo huele el azul?» Son preguntas sin sentido. Los triángulos no pueden tener cuatro lados; los colores no huelen; y las primeras causas no tienen causas porque son primeras. (Véase el capítulo cuatro para saber las respuestas acerca del mal.)

DEÍSMO: ¿Y SI DIOS HIZO EL MUNDO, Y DESPUÉS LO DEJÓ SOLO?

Los deístas tienen una visión de Dios muy parecida a la cristiana, salvo que piensan que jamás obra milagros. Concuerdan en que hizo el mundo, pero creen que lo deja trabajar en base a los principios naturales. Él «supervisa» la historia humana, pero no interviene. Pueden comparar a Dios con un relojero que hace un reloj, le da cuerda, y después lo deja que funcione solo.

Los deístas surgen del Iluminismo del siglo XVIII, ponen la razón por encima de la revelación (puesto que esta última es un milagro). Algunos deístas famosos son Thomas Hobbes, Thomas Paine, y Benjamín Franklin. Thomas Jefferson usó sus criterios deístas para sacar todos los milagros de la Biblia. Su Evangelio de Juan termina en el capítulo diecinueve con las palabras: «Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y por que aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús». En las Biblias normales, todo lo que sigue (Juan 20–21) trata precisamente de la resurrección.

Thomas Paine (1737–1809) fue uno de 105 deístas más militantes que ha existido, como se advierte en su libro La edad de la razón (1794–95). Sostenía que el Iluminismo terminó con la necesidad de una religión revelada y que había llegado la edad de la ciencia, diciendo: «LA PALABRA DE DIOS ES LA CREACIÓN QUE CONTEMPLAMOS». El universo «revela al hombre todo lo que le es necesario saber acerca de Dios». Despreció especialmente al cristianismo, temiendo que podría amenazar a un gobierno republicano.

«De todos los sistemas religiosos inventados, no hay otro más insultante para el Todopoderoso, más destructor para el ser humano, más repugnante a la razón, ni más contradictorio en sí mismo que esa cosa llamada cristianismo. Es demasiado absurdo para creer, demasiado imposible para convencer, y demasiado incoherente para practicar; entorpece el corazón, y produce nada más que ateos o fanáticos. Sirve, como poderoso motor, al propósito del despotismo; y como medio de enriquecimiento, a la avaricia de los sacerdotes; pero en cuanto concierne al bien de los hombres en general, conduce a nada, aquí o más allá.» (Citas de The Complete Works of Thomas Paine, ed. por Calvin Blanchard, Belford, Clark & Co., Chicago, 1885.)

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS ACERCA DE DIOS?

Casi todo lo que un teísta cree, excepto en los milagros. Creen que Dios está más allá del mundo, personal, todo bueno, todo amante, todopoderoso y omnisciente. Hasta le oran. Sin embargo, piensan que nunca interviene en forma especial para ayudar a la humanidad. Como eso también significa que Jesús no fue Dios (eso sería un milagro), no hay razón para que crean que Dios es una Trinidad. La idea de tres personas en una sola naturaleza (la Trinidad) es matemática mala para ellos. Debido a que el juicio de Dios sería una intervención suya en los asuntos humanos, algunos deístas son universalistas, pues aseveran que nadie será juzgado.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS EN CUANTO AL MUNDO?

Al igual que los teístas, los deístas piensan que el mundo fue creado por Dios y que podemos saber algo de Él con solo ver al mundo. Este, dicen, es la única y sola revelación de Dios. Nos dio conciencia para que podamos entenderlo mediante las cosas que hizo.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS RESPECTO AL MAL?

Concuerdan en que las acciones del hombre son la fuente del mal. La mayoría de ellos reconocen un principio maligno que opera dentro del ser humano. Algunos culpan del mal al uso —abusivo o negligente— de la razón para regir la vida. Para la mayoría de los deístas, el hombre enfrentará, consecuentemente, recompensa o juicio después de la muerte.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS ACERCA DE LOS VALORES?

Sostienen que todas las leyes morales se basan en la naturaleza; sin embargo, como la razón es el único medio de conocer las leyes morales, hay desacuerdo entre ellos respecto de cuáles son obligatorias y cuán universales son. Algunos reconocen el anhelo de la felicidad como el único principio moral que guía sus acciones. Todas las leyes morales específicas serían, entonces, aplicadas en forma diferente de acuerdo a las diversas circunstancias según lo dicte la razón.

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL DEÍSMO?

El deísmo es incongruente hasta en su premisa más elemental. Los deístas creen en el milagro más grande de todos (la creación), pero rechazan lo que consideran milagros menores. Si Dios fue suficientemente bueno y poderoso para crear el mundo, ¿no es razonable suponer que puede y podrá cuidarlo también? Si puede hacer una cosa de la nada, más aún puede hacerlo a partir de algo; como, por ejemplo, cuando Jesús hizo vino del agua. Al contrario de los pensadores del Iluminismo del siglo diecisiete, los científicos de hoy no consideran que las leyes naturales sean universales ni absolutas. Esas leyes describen de alguna manera lo que vemos en la naturaleza, pero no distan lo que debe ser.

PANTEÍSMO: ¿Y SI EL MUNDO ES DIOS?

Las religiones orientales son el asiento del pensamiento panteístico desde hace mucho tiempo, filosofía que está entrando a Occidente por medio del movimiento de la Nueva Era, bajo la forma de yoga, meditación, dietas macrobióticas y canalización. El enfoque central del panteísmo es que todo es Dios y Dios es todo. Además del hinduismo, taoísmo y algunas formas del budismo, el panteísmo es también el punto de vista de religiones occidentales como la «ciencia cristiana», unitarismo, cientología y la teosofía. Inclusive algunos de los primeros filósofos griegos eran panteístas, como ciertos pensadores europeos posteriores, G.W.F. Hegel y Benedict de Spinoza, entre ellos. Esta cosmovisión ha sido recientemente popularizada por las películas de la serie de La guerra de las galaxias.

Panteísmo: Al estilo de Hollywood

Irvin Kershner, director de la conocida película El imperio contraataca, dice: «Quiero poner un poco de zen aquí», refiriéndose al personaje llamado «el Yoda», al cual cataloga como «maestro del zen». George Lucas, otro cineasta dedicado a este tipo de películas, confesó que trataba de decir en forma muy simple … que hay un Dios, y un lado bueno y uno malo. Uno tiene que elegir entre ellos, pero el mundo funciona mejor si se está en el lado bueno». La guerra de las galaxias enseña intencionalmente el siguiente mensaje religioso: Dios es una fuerza. Lo sabemos porque lo sentimos, la materia es nada, podemos usar la fuerza para liberarnos de la rabia, del miedo y la agresividad, y podemos acceder a la inmortalidad al ser absorbidos por la fuerza (como lo fue Obe Wan Kenobe, otro personaje de esas películas). «La gente puede gritar: “¡Entretenimiento! ¡Diversión!” hasta quedar cianóticos, pero el asunto es que las películas como La guerra de las galaxias se han vuelto sustitutos de pacotilla de los grandes mitos y rituales de la creencia, esperanza y redención, que solían moldear las culturas antes que llegara la sociedad secular de masas». (Citas de Rolling Stone, 24-07-1980, p. 37. Time, 25-05-1983, p. 68. Newsweek, 1-01-1979, p. 50.)

¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS ACERCA DE DIOS?

Dios es, para el panteísta, el ser absoluto que une todas las cosas. Algunos dicen que simplemente trasciende la multiplicidad, otros que se manifiesta en muchas formas y aun otros que afirman que es una fuerza que permea todas las cosas. Sin embargo, todos concuerdan en que no es una persona sino un ser neutro. También, afirman que es tan diferente de todo lo que conocemos que no podemos saber nada sobre Él. Por ende, la razón no sirve para entender la verdadera realidad. Una escritura hindú dice:

«El ojo no lo ve, la lengua no lo expresa ni la mente lo entiende (al Brahman). Tampoco lo conocemos ni somos capaces de enseñarlo. Es diferente a lo conocido y … a lo desconocido. »Quien conoce verdaderamente al Brahman es aquel que se conoce a sí mismo, más allá de todo saber; el que piensa que sabe, no sabe. El ignorante piensa que Brahman es cognoscible pero el sabio lo sabe trascendente a toda gnosis».

La condición para llegar a conocer algo de Dios (o el Tao) es darse cuenta de que la verdad se encuentra en las contradicciones (esto se llama el «Tao» o el camino, en el taoísmo). De modo que uno debe meditar para vaciar la mente de toda razón, y contemplar luego cuestiones como: «¿Qué sonido produce aplaudir con una sola mano?» Estas preguntas, que carecen de respuesta en sí, son concebidas para que la mente acepte que el ätman (el mundo, la multiplicidad, el mal, la ilusión) es Brahman (Dios, la unidad, el bien, la realidad). De ahí que Dios sea todo y todo sea Dios. El hombre existe para percatarse de que también es Dios.

Aunque la razón no lo reconozca, la esencia de Dios es que es mente. De ahí que no pueda haber existencia material ya que la mente es todo. (¿Qué es la mente? No materia. ¿Qué es materia? No importa.) Como lo expresa D.T. Suzuki: «Esta naturaleza [es decir, la naturaleza espiritual del hombre] es la mente y la mente es el buda y el buda es el camino y el camino es el zen». De igual manera el filósofo Plotino, del siglo III de la era cristiana, dijo que la primera emanación del absoluto era el Nous (mente, en latín), de donde Dios piensa acerca de sí mismo y toda la multiplicidad fluye de ahí.

¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS EN CUANTO AL MUNDO?

El mundo no fue creado por Dios, sino que emana eternamente de Él. Los teístas dicen que Dios creó de la nada (ex nihilo), pero los panteístas afirman que Él saca el mundo de sí mismo (ex Deo). Por supuesto, algunos panteístas (como la mayoría de los hindúes y Mary Baker Eddy) dicen que el mundo realmente no existe en absoluto, sino que es ilusión (maya).

Para superar la ilusión de la materia, del dolor y del mal debemos aprender a creer que todo es Dios, incluso nosotros mismos, y la ilusión no tendrá más asidero en nosotros.

Dado que Dios no está más allá del mundo sino en el mundo, no puede haber milagros en cuanto a acontecimientos sobrenaturales. Puede haberlos supranormales, como la levitación, la profecía por canalización, las curaciones y la habilidad de tolerar el dolor (como caminar sobre brasas encendidas). Estas cosas no son, sin embargo, hechas por poder alguno fuera del universo, sino por gente que se da cuenta de su potencial divino y que usa el que las rodea por todas partes.

¿No hay diferencia?

El ya fallecido Francis Schaeffer narra esta anécdota con un panteísta: «Un día, en Cambridge, hablaba a un grupo de personas en la habitación de un joven estudiante sudafricano. Entre los que me escuchaban se encontraba un joven indio, de antecedentes sikhs pero de religión hindú. Empezó a decir cosas muy fuertes contra el cristianismo, pero sin entender los problemas de su propia creencia. Fue así que le dije: «¿Estoy en lo cierto al decir que, basado en su sistema, la crueldad y la bondad son, en definitiva, iguales, pues no hay diferencia intrínseca entre ellas?» El indio asintió … entonces, el estudiante sudafricano, en cuya habitación nos reuníamos, entendiendo claramente las repercusiones de lo que el sikh reconoció, tomó el recipiente con agua hirviendo, con la que iba a preparar té, y se paró con el recipiente en su mano poniéndolo encima de la cabeza del indio. El hombre lo miró y le preguntó qué iba a hacer, a lo que el sudafricano le dijo, con fría pero amable decisión: «No hay diferencia entre la crueldad y la bondad». Enseguida el indio se levantó y se fue» (Francis Schaeffer, The God Who Is There, InterVarsity Press, Downers Grove, IL, 1968, p. 101).

¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS SOBRE EL MAL?

«Aquí también se encuentra … el punto cardinal de la Ciencia cristiana, la cual afirma que la materia y el mal (incluyendo el pecado, la enfermedad y la muerte) son irreales». Tal es el consenso del panteísmo. Si Dios es todo —y Dios es bueno— entonces nada malo debe existir en realidad. Después de todo, si existiera el mal, también sería Dios. Sin embargo, a un nivel superior, Dios está más allá del bien y del mal, que son opuestos lógicos y no pueden existir en el Absoluto. Muchas de las imágenes de Dios en el hinduismo son feas y malas para demostrar esta verdad. La diosa Kali, la destructora, es también el símbolo de la maternidad. Su ser es a la vez bueno y cruel, y al mismo tiempo no es ni buena ni cruel. Dios trasciende el mal y el bien.

¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS RESPECTO A LOS VALORES?

Los escritos panteístas rebosan de apelaciones morales al bien y al autosacrificio. Sin embargo, esos conceptos se aplican solamente a los niveles inferiores de desarrollo y logro espiritual. Una vez que el iniciado supera esos niveles, su meta es lograr la unión con Dios y «no siente más preocupación por las leyes morales». Si va a ser como Dios, también deberá trascender el bien y el mal. La conducta ética es un medio para el desarrollo espiritual. La moralidad no tiene base absoluta.

Lo siguiente es una declaración típica acerca de los valores panteístas:

… Toda acción (de cualquier clase), puede ser un escalón al crecimiento espiritual, si se realiza con espíritu de desapego, bajo ciertas circunstancias y para ciertas personas. Todo bien y todo mal son relativos respecto del punto de crecimiento individual … Pero, en el sentido más alto, no puede haber ni bueno ni malo.

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL PANTEÍSMO?

El panteísmo exige la absoluta devoción de sus seguidores y proporciona una cosmovisión general de toda realidad. También destaca correctamente el hecho de que no podemos atribuirle a Dios las restricciones de nuestro lenguaje limitado. Sin embargo, la declaración básica del panteísmo lo anula.

Ética de la Nueva Era

La gran mayoría de los seguidores de la Nueva Era concuerdan con que bueno y malo no son conceptos que les preocupen ni les interesen mayormente, según la idea de que no hay opuestos en última instancia, pero ellos no son amorales. Al contrario, tienen muchos principios morales. Mark Satin señala cuatro principios éticos:

1.Desarróllate a ti mismo.

2.Trabaja con los recursos de la naturaleza.

3.Confía en ti mismo, pero coopera.

4.No seas violento.

Sin embargo, estos lineamientos no deben considerarse absolutos. Deben aplicarse en forma situacional, solo cuando se presente la oportunidad. Ellos hacen el bien porque quieren evitar el karma malo o la retribución indeseada. En definitiva, no hay bien ni mal. «La moralidad es imposible en estado espiritual» porque «si deseas algo para ti mismo, aun lineamientos o principios, ya te has separado del Uno (y además, todo es como debe ser). Todos los juicios de valor: bueno y malo, correcto e incorrecto, pertenecen a un nivel inferior de conciencia que desaparece cuando llegamos a ser uno con el Uno y todo con el Todo». (Todas las citas de Mark Satin, New Age Politics, A Delta Book, Nueva York, 1979, pp. 103, 104, 198).

Por ejemplo, proclamar que la razón no se aplica a la realidad final es también contraproducente. Afirmar: «La razón nada puede decirnos acerca de Dios», es una declaración racional (significa que es verdadera o falsa, pues esa es la esencia de toda lógica) o no lo es. En vista de ello, parece ser una declaración razonable que la razón no nos dé información acerca de Dios, salvo que precisamente lo hizo. Eso acaba de decirnos que no podemos usar la razón. De modo que tenemos que usar la razón para negar el uso de ella, lo que hace lógica una realidad inevitable. Si el panteísta evita esto diciendo que esa no era una declaración racional, entonces no tenemos por qué creerla ya que no pasa de ser una charla incoherente, como esas canciones sin sentido que entonan los niños de dos años.

Es más, los panteístas creen que hay una realidad absoluta e inmutable (Dios). También creen que podemos llegar a percatarnos de que somos Dios. Sin embargo, si llego a comprender algo, es que cambié. Pero Dios no puede cambiar. Por lo tanto, todo aquel que «llega a percatarse de que es Dios, ¡no lo es!» El Dios inmutable siempre supo que es Dios.

Además, debemos cuestionar por qué «la ilusión» de la materia nos parece tan real. Si la vida en un mundo material es un sueño de nuestra propia creación, ¿por qué tenemos esa pesadilla? ¿Por qué las relaciones físicas siguen produciendo niños? ¿Por qué los devotos de la Ciencia cristiana, que niegan la realidad de la materia y rechazan el dolor, siguen sufriendo y muriendo al dar a luz? (El Ministerio de Salud cerró la maternidad que tenían en Los Ángeles debido al alto número de muertes que ocurrían allí.) Aun los panteístas más devotos, que supuestamente han dominado la vida en el mundo, siguen viviendo con las limitaciones físicas como comer o moverse de un sitio a otro. Mark Twain señaló esta contradicción, del dicho al hecho, en su tratado sobre la Ciencia cristiana:

«¿Nada existe sino la mente?»

«Nada—respondió la doncella—.Todo lo demás carece de sustancia, todo lo demás es imaginario».

Le pasé un cheque imaginario y me entabló una demanda por dinero sustancioso. ¡Resulta incoherente!

La falta de fundamento moral en el panteísmo es completamente insatisfactoria. No solo lo deja a uno sin reglas ni guías para actuar, sino que, en realidad, fomenta la crueldad en aras de la expansión espiritual. Eso se advierte gráficamente en la tradicional falta de interés social en India. Si la gente sufre debido a su karma (la ley de causa y efecto que determina el destino, que no debe confundirse con la culpa moral), ayudar a la persona es obrar contra Dios. Esto le impediría al individuo cancelar su deuda kármica y demostraría que sigo atado al mundo más que indiferente a él. De ahí que sea mejor ignorar el sufrimiento que hacer algo por aliviarlo. La acción que trasciende lo bueno y lo malo iguala al mal con el bien.

PANENTEÍSMO: ¿Y SI EL MUNDO ES EL CUERPO DE DIOS?

El panenteísmo es la cosmovisión intermedia entre el panteísmo y el teísmo; también se le conoce como teología procesal. Afirma que Dios es al mundo lo que el alma al cuerpo. Como en el teísmo, el mundo necesita a Dios para existir, pero al igual que en el panteísmo, Dios también necesita al mundo para expresarse a sí mismo. Así que, aunque en un sentido Dios está más allá del mundo, en otro, Él también es el mundo. Lo que está más allá de nuestra esfera se hace sentir (concretándose a sí mismo) en el mundo. De modo que Dios siempre cambia como cambia el mundo. Él está en el proceso de llegar a ser todo lo que puede ser. Esta es una cosmovisión reciente desarrollada por filósofos del siglo veinte, como Alfred North Whitehead, Charles Hartshorne, Schubert Ogden y otros, pero se basa en ideas señaladas por Platón. Ninguna religión importante suscribe el panenteísmo, pero actualmente es enseñado en algunos seminarios cristianos. El movimiento feminista lo respalda parcialmente y es usado por la teología liberacionista de los marxistas sudamericanos y sudafricanos.

¿QUÉ CREEN LOS PANENTEÍSTAS ACERCA DE DIOS Y EL MUNDO?

Dios tiene dos polos: uno primordial, el cual es eterno, inmutable, ideal, que trasciende el mundo; y otro consecuente, temporal, cambiante, real e idéntico al mundo. La naturaleza primordial de Dios es su polo potencial: lo que Él puede ser; la consecuente es lo que Él realmente es en el momento. De manera que el mundo no es diferente de Dios, sino que es uno de Sus polos. El polo potencial habita el mundo tal como el alma mora en el cuerpo. Ahí se materializa. Así, el mundo es lo que, precisamente, Dios ha llegado a ser. Debido a eso, Dios nunca es realmente perfecto; solo está en proceso de perfección. Para llegar a ser «más» perfecto necesita nuestra ayuda, como escribió Hartshorne:

En su último estado concreto, Dios es «hecho» —o producido— conjuntamente por Él y el mundo, en estados independientes previos. No somos simplemente «cocreadores» con Dios del mundo sino, en último análisis, cocreadores con Él, de Él mismo.

El mundo crea a Dios justo como Él crea al mundo, como la gráfica de Maxwell Escher (que se ve en la página anterior), que muestra dos manos dibujándose una a otra. Dos polos en el mismo ser. El eterno dilema, pues ningún polo puede existir sin el otro en momento alguno; y el polo potencial, por ser infinito, nunca puede llegar a concretarse por completo en ámbito finito. De modo que Dios es «como era en el principio, es ahora y será siempre, mundo sin fin».

El pensamiento procesal y los evangélicos

El panenteísmo no es simplemente una discusión académica sin efectos en la gente común y corriente. Su influencia ya se siente en la comunidad cristiana. La Escuela de Teología Perkins de la Universidad Metodista del Sur —donde enseña Schubert Ogden— es adepta a la teología procesal, como lo es la Escuela de Teología Clairmont —donde enseñan John Cobb y David Griffin. Son varios los pensadores influyentes de la comunidad evangélica que han concluido que Dios no es eterno e infinito, sino perdurable en el tiempo; criterio publicado por Nicholas Wolterstorff, Clark Pinnock y Staniey Grenz. Aunque estos autores no han aceptado una cosmovisión completamente panenteísta, le han dado importantes concesiones al permitir que Dios cambie. Ya que si tiene algún potencial de cambio, no puede ser entonces el ser necesario de quien hablamos en el capítulo anterior.

¿QUÉ CREEN LOS PANENTEÍSTAS EN CUANTO AL MAL?

Debido a las limitaciones de Su polo real, Dios no es omnipotente sino que dirige al mundo solo mediante Su influencia. Pero no todo el mundo reconoce o está controlado por Su influencia, de modo que existe el mal. Dios no puede controlarlo, ni garantizar que alguna vez lo eliminará. Sin embargo, creen que el mal abre nuevas posibilidades para que Dios se autorealice, presentando nuevas oportunidades para crecer y llegar a ser perfecto, de modo que el mal no es necesariamente indeseable. Hay algunos aspectos en los cuales Dios no quiere eliminar el mal.

¿QUÉ CREEN LOS PANENTEÍSTAS ACERCA DE LOS VALORES?

Al igual que los teístas, los pensadores procesales sostienen que los valores se arraigan en la naturaleza de Dios, pero como ella es diferente en ambas cosmovisiones, también difiere la naturaleza de sus valores. Puesto que Dios cambia constantemente, también cambian los valores. Puede haber cierto ideal del bien en la naturaleza primordial de Dios, pero lo que debe interesarnos es crear belleza en nuestras vidas en el mundo real, sin referirla a algún imaginario estado futuro de las cosas. Nunca esperemos crear perfección, al contrario esforcémonos en hacer más bien. Es entonces cuando los valores se definen solo en términos generales, por ejemplo: estética, cuyo uso es muy frecuente. Como escribe Hartshorne: «El único bien que es intrínsecamente bueno, bueno en sí mismo, es la buena experiencia; y su criterio es la estética. La armonía y la intensidad tratan de resumirla … ser ético es procurar la optimización estética de la experiencia para la comunidad». Con esta norma, evitamos las disputas y el aburrimiento tanto en la comunidad como en nosotros mismos. La amabilidad conduce a la belleza y la armonía, mientras que la crueldad a la fealdad y la discordia. La preocupación produce intensidad, y su opuesto es la apatía. Todas las normas morales deben derivarse de estos principios y adaptar su influencia para mejorar la experiencia presente.

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL PANENTEÍSMO?

El panenteísmo ve a Dios en íntima relación con el mundo; capaz de incorporar a su sistema el pensamiento científico moderno con toda facilidad. Uno debe plantearse con sencillez, cómo empezó a formarse todo el sistema; algo así como: «¿Qué fue primero: el huevo o la gallina?» Si el polo potencial vino antes que el real, ¿cómo se materializó alguna vez? El polo real no pudo haber venido primero porque no tenía potencial para llegar a ser. Los panenteístas dirían que siempre existieron juntos, pero entonces tenemos que encarar el hecho de que el tiempo no puede retrotraerse infinitamente al pasado.

La única respuesta sería que algo más creó la esfera completa. Se precisó un creador tras el proceso, como Maxwell Escher al trazar las manos que se dibujan eternamente una a otra. Se necesitó un Dios trascendente para crear una gallina que pusiera huevos. Además, ¿cómo se puede saber que todo está cambiando si no hay un parámetro inmutable para medir el cambio? Debido a que nos movemos junto con la tierra, no nos percatamos de que el planeta rota sobre su eje ni que gira en torno al sol. Parece que estuviéramos quietos. Lo mismo pasa si lanzamos al aire una pelota, en línea recta ascendente, dentro de un avión. No notamos que la pelota va viajando, en realidad, a unos ochocientos kilómetros por hora, porque nos vamos moviendo a la misma velocidad. Solo estamos seguros de que algo se mueve cuando lo medimos por algo que no se mueve. Así que, ¿cómo sabremos que todo cambia sin mirar algo que no cambia? El panenteísmo carece de explicaciones porque sostiene que aun Dios cambia constantemente.

DEÍSMO FINITO: ¿Y SI DIOS NO ES TODOPODEROSO?

El panenteísmo no es la única cosmovisión que sostiene que Dios está sujeto a limitaciones. El deísmo finito afirma que Dios se parece mucho al Dios cristiano, salvo que no es perfecto: Dios es limitado en poder y naturaleza. Esta cosmovisión ha sido sostenida por muchos desde Platón a la fecha, pero nunca fue adoptada por una religión en particular, aunque recientemente Rabbi Kushner la popularizó con su libro When Bad Things Happen to Good People [Cuando a los buenos les ocurre lo malo]. A causa de la muerte prematura de su hijo, este autor concluyó que «Dios quiere que el justo lleve una vida pacífica y feliz pero, a veces, no puede hacerlo … hay algunas cosas que están fuera del control de Dios».

POLITEÍSMO ANTIGUO

El siguiente cuadro muestra las similitudes de los dioses de tres culturas diferentes. Los romanos sencillamente adaptaron la mitología griega; los dioses noruegos fueron inventados de modo independiente y no equivalen a los otros. Es interesarte notar que cada uno tiene un padre, una madre y un hijo preferido que encama los ideales de su cultura.

¿QUÉ CREE EL DEÍSMO FINITO ACERCA DE DIOS?

Concuerdan básicamente con los teístas en que Dios está más allá del mundo al cual ha creado. No pueden afirmar que Él es perfecto o infinito en poder y naturaleza. Los deístas finitos argumentan que el universo finito solo necesita una causa finita y que la imperfección del universo exige una fuente imperfecta.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS FINITOS SOBRE EL MUNDO?

Creen que fue creado por Dios, de la nada o de alguna materia preexistente. Sin embargo, no creen que el diseño del mundo sea perfecto. La naturaleza parece tener violentas alteraciones críticas como los volcanes, los tornados y los terremotos. Estos son males naturales que Dios, evidentemente, no pudo quitar del sistema. La mayoría de los deístas finitos no creen que Dios obre milagros.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS FINITOS RESPECTO AL MAL?

La existencia del mal es la razón principal de esta cosmovisión. El rechazo panteísta a la realidad del mal les repugna, y la explicación de Leibniz de que este es el mejor de todos los mundos posibles, los ha llevado a la conclusión de que: «Si este es el mejor de todos los mundos posibles, Él debe tener varios problemas reales». Como lo expresa Peter Bertocci:

Si Dios es omnipotente y, por lo tanto, creador de tanto mal, ¿cómo puede ser bueno? O si es bueno y no concibió el mal, ¿puede ser omnipotente en el sentido definido? ¿No será que hay algo fuera del control de su buena voluntad que es la fuente del mal del mundo? Es la única manera en que entienden el mal: que Dios no puede controlarlo.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS FINITOS SOBRE LOS VALORES?

No hay consenso acerca de este tema en sus escritos. Platón creía en los valores intrínsecos y la moral absoluta. William James file el padre del pragmatismo norteamericano y, para él, cualquier cosa conveniente estaba bien. No hay conexión necesaria entre los valores y esta manera de ver a Dios porque Él puede, o no, haber establecido el orden moral. Es decir, establecer el orden moral puede o no estar dentro de sus limitaciones.

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL DEÍSMO FINITO?

Esta cosmovisión ve el mal de manera muy realista, y plantea una pregunta muy buena: «¿Cómo puede reconciliarse la presencia del mal con la existencia de un Dios todopoderoso y todo amor?» Sin embargo, al igual que cualquier otra cosa finita, un Dios finito necesita una causa. Además, un Dios imperfecto no es digno de ser adorado ni venerado.

No obstante, el Dios perfecto e infinito no tiene estos problemas y es capaz de vencer el mal puesto que tiene tanto el deseo como la habilidad para hacerlo (véase capítulo cuatro para una discusión completa).

POLITEÍSMO: ¿Y SI HAY MUCHOS DIOSES?

El politeísmo afirma que hay muchos dioses finitos que imperan en reinos separados del universo. Los dioses de la antigua Grecia, Roma y Noruega son buenos ejemplos de esta cosmovisión. Cada dios tenía un cierto dominio y era adorado como supremo solo en ese aspecto. Por ejemplo, Poseidón era el dios griego del mar; la persona oraba a él para navegar seguro. Pero para triunfar en la guerra debían orar a Ares. El politeísmo no se confina a la antigüedad. David L. Miller, profesor de religión en la Universidad de Siracusa, Estados Unidos, dice que Occidente ya no busca un solo principio de unidad y que «la muerte de Dios ha dado lugar al nacimiento de los dioses». Y cita el interés creciente por las antiguas tradiciones politeístas, lo que algunos llaman neopaganismo. Uno de esos grupos, en Breckenridge, Texas, configuró su adoración conforme al panteón de los dioses escandinavos que aparecieron en la película The Vikings, de 1959, donde actuaba Kirk Douglas. La religión politeísta más grande y de mayor crecimiento en los Estados Unidos de Norteamérica hoy es el mormonismo. Aunque su aparato de relaciones públicas quiere hacernos creer que son solo otra denominación cristiana, su doctrina dice algo diferente:

¡Dios mismo fue una vez como nosotros; es un hombre exaltado y entronizado en los cielos y más allá! … Entonces, aquí es la vida eterna —conoce al verdadero, único y sabio Dios; y aprende cómo ser dios tú mismo … igual que hicieron todos los dioses antes que tú.

¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS ACERCA DE DIOS?

Los politeístas rechazan la idea de un solo Dios que gobierna sobre todas las cosas y, en cambio, se enfocan en la multiplicidad y el caos del mundo para demostrar que hay muchos dioses con planes a veces, discordantes. Algunos politeístas dicen que los dioses surgen de la naturaleza, otros que fueron, una vez; hombres. Los mormones plantean una regresión infinita de dioses que engendran dioses, de modo que todos ellos son «espíritus hijos de un padre eterno» y «descendencia de una madre eterna», pero sin primera causa de existencia. Todos los dioses tienen un comienzo pero no tienen fin. En el caso de las deidades antiguas, sus conductas no siempre son propias de sus estados exaltados, pues es característico verlos peleando, vengándose y engañando tanto a dioses como a hombres.

¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS ACERCA DEL MUNDO?

Según ellos, el universo es eterno o hecho de materia eterna. El Libro de Abraham, una obra mormona, dice: «Y entonces dijo el Señor: Descendamos. Y descendieron al comienzo y ellos, esto es, los dioses, organizaron y formaron los cielos y la tierra»(4.1) Al material utilizado para formar la tierra, Joseph Smith lo llamó elemento, cierta materia caótica que «no tuvo principio ni puede tener fin». La naturaleza puede ser considerada como poseedora de principios vitales, los cuales explican por qué le es posible haber dado nacimiento a los dioses (por ejemplo: Afrodita, que surge de la espuma del mar). Pero este principio vivificante también explica el caos de la naturaleza, puesto que las diferentes fuerzas pelean entre sí.

¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS RESPECTO AL MAL?

El mal es parte necesaria de la naturaleza. Los griegos vieron el mal en la primera lucha por el poder entre los dioses, lo que resultó en la creación de modo que el mundo fue una mezcla del bien y del mal desde el comienzo. El mormonismo afirma que el mal es necesario para el progreso y la existencia de todo, pues sin oposición no hay desafío qué superar en las opciones morales.

¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS EN CUANTO A LOS VALORES?

Algunos dicen que las leyes morales son dadas por los dioses y que ellos castigan a quienes las transgreden. Otros afirman que la idea de leyes absolutas proviene del monoteísmo y es ajena a su sistema orientado a muchos dioses; Estos, como David Miller, prefieren una ética relativista. Los valores no pueden ser absolutos, dice, porque «la verdad y la falsedad, la vida y la muerte, la belleza y la fealdad, el bien y el mal están entretejidos para siempre en forma inextricable». En todo caso, la motivación principal para hacer el bien es el interés propio.

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL POLITEÍSMO?

La multiplicidad del mundo y sus fuerzas destacadas por el politeísmo son muy reales; se han desarrollado algunas imágenes y expresiones maravillosas de las luchas humanas contra estas fuerzas. Pese a todo, el politeísmo se afirma en sus propios principios. Si los dioses no son eternos, sino que vienen de la naturaleza, entonces no son trascendentes. ¿Por qué adorar algo que no es trascendente? Sería mejor adorar a la naturaleza misma que dio nacimiento a los dioses; sin embargo, eso sería panteísmo (el hinduismo es, en realidad, una religión politeísta que reconoce la unidad definitiva y trascendente a todos los dioses). También se plantea el problema de la noción del universo eterno. La prueba del comienzo del universo se trata en los capítulos dos y diez. Por último, resulta cuestionable la naturaleza antropomórfica de los dioses politeístas. Debemos esperar cierto parecido entre Dios y el hombre, pero ¿debemos también imponerle la imperfección humana a Dios? Esto disminuiría Su valor y lo juzgaría indigno de ser adorado. Este aspecto hace que los dioses parezcan demasiado hechos a la imagen del hombre.

Estas seis cosmovisiones representan seis maneras diferentes de considerar la realidad. Para sus adherentes, son un filtro por el cual interpretan todo lo que los rodea. Al igual que la persona que usa anteojos con vidrios pintados de rosado verá todo color de rosa, todo lo que vemos está coloreado por nuestra cosmovisión.

Mostramos algunas razones para rechazar cada una de las seis cosmovisiones examinadas en este capítulo, pero eso no hace que el cristianismo sea verdadero por deficiencia. El argumento presentado en el capítulo dos establece la existencia del Dios cristiano y de su creación (ambas son necesarias para distinguirla como teísmo). En el capítulo cinco agregaremos la otra marca distintiva del teísmo: la intervención milagrosa, pero antes debemos tratar una de las objeciones más comunes al teísmo: el problema del mal.

Geisler, Norman ; Brooks, Ron: Apologética: Herramientas Valiosas Para La Defensa De La Fe. Miami, FL : Editorial Unilit, 1997

 

LA TEOLOGÍA DE LA NUEVA ERA – ¿POR QUÉ LOS EVANGÉLICOS RECHAZAN ROTUNDAMENTE LA NUEVA ERA?

LA TEOLOGÍA DE LA NUEVA ERA

Por: Pablo Hoff

La Nueva Era recalca la experiencia mística más que un sistema de doctrina bien estructurada. Cientos de miles de personas han convertido la búsqueda interior de Dios, de la trascendencia y del sentido de la existencia, en su aventura vital. Aunque en ocasiones participen de algún grupo o cuentan con un maestro, desean hacer su propia experiencia mística. Lo suyo es una religión interior, personal, sin necesidad de doctrinas ni cuidadores. El mundo y el cuerpo se convierten en supuestos templos de Dios o más bien en vehículos de la fuerza impersonal.

Por otra parte, la mayoría de los practicantes del movimiento han recibido enseñanzas provistas por un próspero supermercado espiritual integrado por centenares de sectas, gurús, mesías, profetas, médiums, grupos ocultistas y orientalistas de todo género. El tremendo volumen de literatura escrita por los teóricos nuevaerianos, sin embargo, ha dado el resultado de seleccionar y ampliar ciertas ideas teológicas que prevalecen en sus filas. Las que más nos interesan son las que se oponen a nuestra fe cristiana. Presentaremos algunas de ellas.

1. El misticismo oriental. En un sentido la Nueva Era es la expresión occidental del hinduísmo. Sus creencias básicas son casi iguales como las de los orientales: panteísmo, karma, reencarnación y viajes astrales fuera del cuerpo. Algunos de sus adeptos son enseñados por swamis y gurús hindúes. Practican la meditación trascendental y el yoga, como medio de reducir el estrés, que genera conflictos en las relaciones interpersonales.

Sin embargo, los de la Nueva Era rechazan ciertos conceptos del hinduísmo. Según esta religión hay conflicto entre lo terrenal y lo espiritual y los que buscan a Dios deben renunciar al mundo de los placeres temporales y las responsabilidades de esta vida, pues el mundo es maya (ilusión) y forma un impedimento para disfrutar la dicha eterna. A los iluminados, todo es Dios y los eventos históricos, siendo ilusorios, carecen de importancia duradera. Por lo tanto, el hinduísmo oriental tiende a negar al mundo.

En contraste, la Nueva Era recalca el valor de las realidades temporales: personas, cultura, educación, ciencia y política. Muestran gran interés en lograr salud, paz universal, unificación y equilibrio ecológico. Se deleitan en explorar, tanto su propio interior a través de la meditación, como el mundo a su derredor. Quieren cambiar la sociedad y no escaparse de ella. Procuran satisfacer sus propios deseos, tomar la acción social para mejorar el mundo y, a la vez, ser místicos desarrollando su conocimiento personal de Dios.

Sobre todo, los de la Nueva Era quieren autorrealizarse, alcanzar su plena potencialidad y llegar a Dios. Para lograr la última experiencia, algunos usan drogas, otros recurren a la meditación oriental o cualquier otro método nuevo que produce estados alterados o místicos de conciencia. Muchos testifican que así experimentan iluminación, paz y un sentido de seguridad.

2. El Cristo. Aunque la Nueva Era habla acerca del Cristo y su regreso, no se refiere a la idea cristiana del Señor. Se rechazan las doctrinas de que Jesús es el único Hijo de Dios que vino para ser un sacrificio por los pecados del mundo y que volverá, algún día, en una nube de gloria, para establecer su reino en la tierra. Para los adherentes de este movimiento, el término “Cristo” se refiere a un “espíritu universal” o una “fuerza cósmica”. David Spangler explica.:

¿Qué es el Cristo? Dentro de toda vida existe una cualidad, una energía, la cual se caracteriza como un crecimiento y expresión irresistible e inevitable de divinidad.

El verdadero nacimiento del Cristo no fue el nacimiento de Jesús. Jesús fue un individuo quien por sí mismo tuvo que recapitular ciertas etapas. Edificó sobre la pauta que el Buda había establecido.

Shirley MacLaine expresa la misma noción:

La conciencia de Cristo no es un atributo exclusivamente cristiano. Cristo, debemos recordarlo, no es el nombre del hombre llamado Jesús, sino un término cuyo significado literal es “el ungido”, cuyo significado místico, o más bien psicológico, es de “conciencia liberada o espiritual”. Podemos creer que Krishna y Buda poseían igualmente la conciencia de Cristo.

Según el pensamiento de John Van Auken, Jesús fue “la primer alma que se ofreció para someterse a todas las pruebas, vencer todas las tentaciones, hacer que se desvanecieran todas las ilusiones, superar todos los desafíos y alcanzar la perfección”. No obstante esto, Jesús fue meramente un hombre, un gran maestro; quizá incluso un yogi, un avatar (persona que ha progresado en sus reencarnaciones al punto de no tener que seguir reencarnándose; una persona que manifiesta la verdad divina), o un hombre igual a Buda.

Se habla acerca de la segunda venida del Cristo. Para muchos proponentes del movimiento, esto se refiere a la iluminación de la gente del mundo, o sea, la entrada de la luz de la Nueva Era en la sociedad. Sin embargo, para algunos, se refiere a la manifestación del gran Maitreya, cabeza de la jerarquía de seres divinos y maestros y superior a Jesús, quien era uno de sus discípulos.

3. La Biblia y la revelación divina. Los seguidores de la Nueva Era a menudo emplean términos bíbicos y hacen uso caprichoso de ciertos pasajes de la Biblia, para apoyar en ellos sus teorías. Por ejemplo, dicen que el nuevo nacimiento enseñado por Jesús se refiere a la reencarnación o la iluminación que transforma a la persona. Sostienen a menudo que sus opiniones son compatibles con el cristianismo. Sin embargo, niegan que la Biblia es la infalible Palabra de Dios, sostienen que es incompleta en su revelación y que se han omitido deliberadamente verdades importantes en ella, o incluso que la Biblia fue tomada de la literatura reencarnacionista del oriente.

Piensan que es necesario reunir toda la sabiduría de todas las religiones para formar una nueva religión mundial. La Nueva Era rechaza rigurosamente la fe judío-cristiana, considerándola como un sistema anticuado de creencias que causa divisiones, y sostiene que el mundo debe ser liberado de estos “modelos negativos de pensamiento”.

Sin embargo, los pensadores de la Nueva Era no tienen criterio objetivo para seleccionar la verdad y rechazar lo espurio. Si no tenemos criterio para distinguir lo auténtico de lo imaginario, en la experiencia mística o en las religiones paganas, entonces nos conviene buscar la realidad en otra forma. Si la Última Realidad se ha dado a conocer en una manera objetiva, entonces el buscador podría valerse de lo que Platón denomina “un pasaje más seguro y menos peligroso … en una comunicación más segura, es decir, alguna palabra de Dios”.

4. La moralidad. Aunque pocos son muy inmorales, los adherentes de este movimiento niegan que existan absolutos morales. Aseveran que no hay un sistema de principios morales que se pueda aplicar a todos. Cada persona crea su propia realidad y tiene sus propios valores. Como dioses, pueden crear su propia verdad.

5. La reencarnación y el karma. Puesto que la Nueva Era rechaza las doctrinas cristianas—la salvación mediante la expiación hecha por Jesucristo, la resurrección, el juicio final, el cielo y el infierno—, adopta otro método, el karma del hinduísmo. Se debe entender la reencarnación como el paso necesario a la doctrina del karma. Si no fuera por el karma, la noción de la reencarnación no tendría fundamento en que apoyarse.

¿Qué es el karma? Este término se refiere a la deuda acumulada contra el alma, como resultado de acciones buenas o malas, cometidas durante la vida o vidas. Si uno acumula buen karma, será reencarnado en condiciones mejores, pero si acumula mal karma, será reencarnado en condiciones peores. Los hindúes, en la India, enseñan que el alma que no se comporta bien (acumula karma malo) en una vida, probablemente será reencarnado en una vaca o aun en un insecto repugnante, como una araña. Pero, los teólogos de la Nueva Era limitan las reencarnaciones a seres humanos; no enseñan que las almas de los muertos serán reencarnadas en animales, plantas o insectos.

Así que, la doctrina del karma enseña que toda alma abre paso en su camino hacia la perfección, basándose en la superación de las imperfecciones de las vidas pasadas. Dado que nadie es perfecto en esta vida, es necesario que cada alma pase por muchas vidas, posiblemente de treinta hasta cincuenta, para alcanzar esta meta. El buen karma personal de las vidas anteriores le podría acumular créditos que servirían para pagar la deuda kármica. Esta idea, sin embargo, presenta un gran problema, pues pocas personas han alcanzado hasta ahora ese nivel de perfección, si es que alguna lo ha hecho.

¿Cuál es el estado final de la persona, que finalmente acumula suficientes méritos para salir de la rueda del sufrimiento del karma? Unos creen que el alma se integra en una unión cósmica. Otros emplean la expresión hindú “nirvana”, para describir la absorción de la personalidad en el éter cósmico. Por otra parte, hay quienes ven el nirvana como la extinción eterna.

¿Cómo saben a ciencia cierta que la reencarnación es un hecho verdadero? Los reencarnacionistas admiten que no recuerdan las vidas anteriores, al menos sin ayuda. Por otra parte, afirman que los médiums psíquicos, los clarividentes y los hipnotizadores, pueden darles a conocer sus vidas pasadas. La señorita MacLaine afirma que ha encontrado otro método: la acupuntura psíquica, la cual “elimina los bloqueos de su mente y le permite comunicarse con el pasado mediante una especie de memoria celular”. Sin embargo, ha confesado que lo que aprendió por este medio, puede ser el producto de su propia imaginación, semejante a la fantasía.

Defensores de la noción de la reencarnación, arguyen que muchas personas experimentan recuerdos de una vida anterior. A algunas les parece que han visto el mismo lugar anteriormente o han conocido previamente a alguien, aunque saben que le ven o conocen por primera vez. Los reencarnacionistas afirman que es evidencia de que uno realmente visitó el lugar o conoció a la persona en una vida anterior.

Martin explica este fenómeno:

El recuerdo intuitivo puede ser explicado señalando que cuando una persona siente que ya estuvo en alguna parte o ya había conocido a alguien, experimenta simplemente un intento de su subconciencia, para relacionar la actual experiencia con algo del pasado. Por ejemplo, una persona puede haber visto un cuadro o una fotografía del individuo o lugar y, aunque no puede recordar que lo ha visto, su subconciencia relaciona el encuentro al cuadro o a la fotografía, produciendo en la persona la impresión de que ya había estado allí o había conocido a la persona en una vida anterior.

¿POR QUÉ LOS EVANGÉLICOS RECHAZAN ROTUNDAMENTE LA NUEVA ERA?

1. El concepto punteísta de Dios haría a Dios el autor del mal y haría al hombre una parte de Dios. Si todo es uno y Dios es todo, entonces Dios abarcaría el mal y el hombre sería un pequeño dios. Para encontrar a la divinidad, el hombre miraría dentro de sí mismo.

En contraste, la Biblia enseña que Dios está tanto dentro de su universo como por encima de ello, tiene esencia e identidad distintas de la creación, es Creador de todo salvo del mal, el cual entró en el universo cuando pecó la primera pareja. Aunque hecho a la imagen de Dios, el hombre no es una parte de Dios sino un ser aparte. Sin embargo, el Espíritu de Dios mora en el creyente y éste puede ser un participante de la naturaleza divina en el sentido moral.

2. Los métodos de la Nueva Era para acercarse a Dios carecen de validezy solamente engañan a los que los practican. Elliot Miller, ex adepto de este movimiento y convertido a Cristo, experimentó que las drogas le abrieron la mente a una esfera espiritual, pero tal estado no era propiamente de Dios. Esta experiencia le dio una falsa iluminación, una paz irreal y un aparente sentido de seguridad. Por fin se daba cuenta de que estaba en la senda de decepción y destrucción.

El testifica que el uso de las drogas, la meditación oriental o cualquier otro método (nuevo) de producir estados alterados o místicos de conciencia, no son caminos válidos para llegar a Dios. “Es posible tener una experiencia espiritual—aun sentirse felizmente iluminado y sereno—sin experimentar realmente a Dios. La maldad espiritual (el demonio) puede disfrazarse como el bien espiritual (2 Co. 11:14), y los estados de conciencia semejantes a trances, tienden a abrir a la persona para recibir tales influencias.”

3. La doctrina de la reencarnación no tiene fundamento ni en larevelación divina ni en la experiencia humana. Esta enseñanza se basa en la idea de la preexistencia de las almas, de que son inmortales desde el principio. Los cristianos creen también que su alma es inmortal, pero sólo en cuanto a su futuro; el alma no existe antes de que sea creado el cuerpo físico.

Se puede dar una explicación racional a la sensación de que uno haya visto anteriormente un lugar o conocido anteriormente a una persona, los cuales le eran desconocidos hasta el momento de verlos. No es necesario creer que tal fenómeno es evidencia de una vida anterior. Es altamente dudoso que los hipnotistas puedan sacar de la memoria de otros, recuerdos de vidas anteriores, pues ellos mismos admiten que sus pacientes son muy susceptibles a la sugestión en las sesiones de hipnotismo. Tampoco son confiables las revelaciones de los espíritus, que se comunican a través de los médiums, pues son demonios engañadores.

Los resultados en la India de la doctrina reencarnacionista señalan el mal de ésta. Millones de personas han sufrido hambre, humillación y discriminación, bajo un sistema social de castas, debido al hecho de que la idea de la reencarnación les obliga a quedarse en una casta particular, generación tras generación, sin posibilidad de escaparse. Hasta hoy, gente que cree esta doctrina, permite que sus hijos mueran de hambre mientras que las ratas y las vacas sagradas viven seguras. La pobreza, la miseria y el padecimiento de las masas de aquel país reflejan la falsedad de su religión.

En contraste a la promesa del karma, el futuro del creyente en Cristo no está condenado a una cadena interminable de nacimientos y muertes en un mundo material. La Biblia enseña claramente, que la vida de ultratumba está determinada por la relación que uno tenga con Dios, durante su única vida en la tierra. No se salva por su propio esfuerzo, sino por la redención provista por el Salvador. El destino final del cristiano no es ser absorbido en el éter cósmico, sino ser resucitado y vivir gozosa y eternamente en la presencia de Dios.

4. La Biblia es la única y completa revelación divina. Para saber la verdad referente a las cosas espirituales no es necesario recurrir a las enseñanzas confusas y, a menudo contradictorias, de astrólogos, espiritistas, gurús orientales o los viejos conceptos de escritos sagrados de los paganos. Las Escrituras judío-cristianas arrojan pura luz; las otras fuentes, densas tinieblas.

5. Los cristianos esperan ta segunda venida del Señor Jesucristo y no la Era de Acuario o el regreso del Maitreya. Esta Segunda Venida inaugurará la verdadera nueva era de justicia y paz universales. Así que el cristianismo rechaza la Nueva Era, porque ésta sostiene que Dios no es personal, sino una fuerza cósmica, deidifica al hombre, rebaja a Cristo, promueve el contacto con los demonios, relativiza la moralidad y reduce la religión al panteísmo y misticismo orientales.

Hoff, P. (1993). Otros evangelios. Miami, FL: Editorial Vida.

Hermanos, oramos para que ni un hermano sea engañado por estas doctrinas de muerte y siempre caminen en la verdad absoluta de Jesus el Cristo.

Avisos En El Camino

¡Cuidado con la infiltración! El movimiento de la Nueva Era consigue a muchos adeptos por sus metas socioeconómicas antes de revelar su base religiosa. Infiltra la sociedad, las escuelas e iglesias mediante la salud holística, el yoga, la meditación trascendental, cursos en el control de la mente, campañas por el desarme y organizaciones que luchan por proteger a los animales, limpiar el ambiente y fomentar la paz mundial. Después de unirse a tal grupo es más fácil aceptar sus enseñanzas.

¡Cuidado con el vocabulario! Los nuevaeristas usan ciertos términos bíblicos con otro sentido que en el cristianismo. Hablan del Cristo sin referirse a Jesús. Y usan el “nacer de nuevo” o el “renacimiento” en dos sentidos: la iluminación de la conciencia cuando uno se da cuenta de su propia divinidad (la autorrealización), y la reencarnación.

¡Cuidado con el control mental! Muchos acuden a los psicólogos o psiquiatras para la “sanidad de la mente”. Algunos emplean la hipnosis para hacer que el paciente recuerde problemas olvidados a los cuales atribuyen efectos negativos en su vida y salud. Esta regresión pretende ser hasta la infancia o hasta sucesos en una vida anterior. Algunos de estos “recuerdos” no tienen base en la verdad sino en sugerencias o preguntas del psiquiatra. Otros pueden ser revelaciones falsas por espíritus engañadores.

¡Cuidado con líderes autoritarios! Recuerde lo de Jim Jones.

¡Cuidado con la imitación! El hecho de que los miembros de algunas sectas hablen en lenguas desconocidas para ellos por un poder sobrenatural no garantiza la fuente de su inspiración ni la validez de su doctrina. Existe hoy como en el día de Pentecostés y en la Iglesia primitiva el hablar en otras lenguas por el poder del Espíritu Santo (Hechos 2:4–11; 10:44–48; 19:1–6). Satanás imita la obra de Dios para engañar a la gente, y la Biblia nos advierte: “No creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios.” Nos indica cómo probarlos (1 Juan 4:1–3; 1 Corintios 14:29). El hecho de que exista una imitación no debe impedirnos el aceptar la realidad que Dios hace.

Las revelaciones pueden venir del Espíritu Santo, de los ángeles, de uno mismo, o de un espíritu engañador. Había “falsos profetas” en tiempos bíblicos y los hay en nuestra época. Hay que juzgar cualquier mensaje por la Biblia y rechazar todo lo que se opone a ella.

de Walker, L. J. (1994). ¿Cuál camino? (239–240). Miami, FL: Editorial Vida.

Dios los bendiga.