LA DOCTRINAS DEL LIBERALISMO

Doctrinas Del Liberalismo

Por: Luisa Jeter De Walker

Debido a que hay gran diversidad de creencias entre los grupos liberales y diferentes grados de incredulidad, aquí sólo se tratarán los puntos sobresalientes.

La Biblia

-> El liberalismo niega la inspiración verbal plena de la Biblia. Cree que Dios inspiró muchas de las ideas contenidas en ella, pero no las palabras precisas. Dice que la Biblia contiene la Palabra de Dios, pero no es la Palabra de Dios.

Los evangélicos creemos que el Espíritu Santo inspiró a los escritores de la Biblia de tal manera que el resultado es la Palabra infalible de Dios. Creemos que toda la Bibla fue inspirada, no sólo en cuanto a sus ideas, sino en la misma selección de las palabras en los idiomas originales.

1. La Biblia afirma su inspiración verbal (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21). David escribió: “El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, su palabra ha estado en mi lengua” (2 Samuel 23:1–3). Los profetas presentaban su mensaje como “Palabra de Jehová que vino”.

2. Los escritores del Nuevo Testamento creían en la inspiración plena de las Escrituras. Citaban textos del Antiguo Testamento con la frase: “El Señor dice”, aun cuando eran palabras de un escritor humano, y usaban en las mismas circunstancias la frase: “Las Escrituras dicen”, con lo que hacían ver que para ellos todas las Escrituras eran Palabra de Dios. Compárense Mateo 19:4, 5 con Génesis 2:24; Hebreos 3:7 con Salmo 95:7; Hechos 4:24, 25 con Salmo 2:1; Gálatas 3:8 con Génesis 12:1–3.

3. Jesucristo habló de la inspiración divina del Antiguo Testamento, al que declaró infalible. Citando un texto de los Salmos, dijo que no puede quebrantarse la Escritura (Juan 10:34, 35). Con respecto a la ley y los profetas, enseñaba que todo tendría que cumplirse hasta su más mínimo detalle (Mateo 5:17, 18; Lucas 21:22; 24:44–46). Así declaraba la inspiración plena del Antiguo Testamento, que se dividía en aquellos tiempos en tres partes: la Ley, los Profetas y los Salmos.

Como el liberalismo reconoce a Jesús como uno de los maestros más destacados que hayan vivido jamás, ¿por qué se niega a aceptar sus enseñanzas con respecto al fundamento mismo de su doctrina? La resurrección de Cristo ha probado que es el Hijo de Dios y, por lo tanto, todo lo que dijo es cierto.

4. Con respecto a la inspiración del Nuevo Testamento, Cristo afirmó que las enseñanzas suyas eran las palabras de su Padre (Juan 14:10; 17:14). Les prometió a sus discípulos que el Espíritu Santo les traería a la memoria todas las cosas que Él les había hablado (Juan 16:12–15). El cumplimiento de esta promesa dio como resultado el texto infalible de los Evangelios.

5. Los escritores del Nuevo Testamento estaban conscientes de la inspiración del Espíritu Santo cuando escribían su mensaje (1 Corintios 2:12, 13; 2 Pedro 1:19–21). Pedro se refiere a las epístolas de Pablo como Escrituras, clasificándolas así como parte de la Palabra de Dios (2 Pedro 3:15, 16).

6. Aquí están algunas de las evidencias de que la Biblia es divinamente inspirada:

a. Su admirable unidad de tema y falta de contradicciones a pesar de haber sido escrita por unos cuarenta hombres distintos, en un período que abarca mil seiscientos años.

b. Su superioridad a todo lo demás producido por la raza humana en cuanto a moralidad, literatura y leyes.

c. El cumplimiento de sus profecías y de sus promesas.

d. Su indestructibilidad.

e. Su universalidad. Puede satisfacer el corazón humano en toda época, lugar y condición de vida.

f. Su referencia a verdades científicas desconocidas para los escritores.

g. Confirmación de la veracidad de sus partes históricas.

h. Su poder transformador en los que creen sus palabras.

-> Los liberales afirman que la ciencia y la Biblia se contradicen y, por consiguiente, la Biblia está equivocada. No creen en los milagros porque, según ellos, “violan las leyes naturales”. Por ese motivo rechazan todo lo milagroso que aparece en la Biblia.

En la actualidad, millones de personas pueden dar testimonio de milagros en respuesta a la oración: ciegos que llegan a ver, sordos que llegan a oír, huesos quebrados que se han soldado instantáneamente, enfermos desahuciados que se han levantado sanos. Tales milagros relatados en la Biblia se ven en nuestros tiempos también y se han hecho constar en reconocimiento médico.

El conflicto entre la Biblia y la ciencia es sólo aparente y no real. Hay conflicto entre las teorías mal fundadas y la Biblia, como también lo hay entre los pasajes bíblicos mal interpretados y la ciencia. Dios ha escrito dos libros para que la humanidad los lea: La Naturaleza y la Biblia. Él es el autor de ambos y los dos concuerdan perfectamente.

Las teorías de la ciencia necesitan ser revisadas frecuentemente con el paso de los años. De las que se hallaban en boga hace cien años, muchas han tenido que ser abandonadas a la luz de nuevos descubrimientos. “Ahora conocemos en parte.” No pueden explicarse mediante leyes naturales muchas cosas del ámbito espiritual.

Hay que recordar que las “leyes naturales” son una descripción de cómo suceden las cosas en la naturaleza. Son el orden natural de los sucesos. Pero no son leyes en el sentido de que obliguen a Dios a limitar su actuación a lo que esté de acuerdo con ellas. Él es quien ha establecido ese orden natural de las cosas, y lo puede variar cuando le plazca. Cuando lo hace en beneficio de una de sus criaturas, lo llamamos milagro. El negarse a creer en los milagros porque “violan las leyes” naturales revela sencillamente ignorancia con respecto al carácter mismo de esas leyes.

Aunque algunos científicos incrédulos se han negado a tomar en cuenta toda evidencia y persisten en rechazar lo sobrenatural, con lo que desacreditan a la Biblia, otros científicos han afirmado que no hay conflicto real entre los hechos comprobados por la ciencia y la Biblia.

La investigación científica en el siglo veinte confirma la veracidad histórica de la Biblia y la corrección de sus conceptos científicos. Esta confirmación viene de los descubrimientos en la arqueología, la filología, la astronomía y la antropología.

Las ideas sobre la antigüedad del mundo se han revisado a la luz de los descubrimientos geológicos. Hay que recordar que la cronología que sitúa la creación alrededor del año 4004 a.C. es un cálculo realizado por Ussher y no forma parte del texto bíblico. La geología y los fósiles indican que el mundo es mucho más antiguo. Hay varias interpretaciones bíblicas al respecto. Una es que el vocablo “día” en Génesis se refiere a un período indeterminado de tiempo. Otra es de la creación preadámica en Génesis 1:1 y su destrucción antes de Génesis 1:2, en el momento de la caída de Satanás. Esta ha tenido una aceptación amplia entre los cristianos. Lo cierto es que cuando se sepan todos los datos que hoy desconocemos, no habrá conflicto entre la ciencia y el primer capítulo del Génesis.

Dios

-> El liberalismo niega la Trinidad. El concepto que tienen de Dios varía desde considerarlo un vago principio del bien que opera en el universo, hasta un padre amoroso que nunca sería capaz de condenar al hombre a los tormentos eternos.

Para los pasajes de las Escrituras que hablan sobre la deidad de Cristo y del Espíritu Santo, véanse los capítulos sobre el judaísmo y los testigos de Jehová.

2 Pedro 3:9 habla de la paciencia de Dios en procurar que los hombres se arrepientan, pero Juan 12:48 dice que caerá juicio sobre los que rechazan su invitación. Dios es un Dios de amor, pero también lo es de justicia. El Juez del universo tiene que hacer lo que es justo y recto (Salmo 96:13; Génesis 18:25; Salmo 94:1, 2; Apocalipsis 20:11–15).

Jesucristo

-> Los liberales no creen en el nacimiento virginal de Jesús. Atribuyen esta idea a la influencia de las religiones paganas y a leyendas surgidas después de su muerte.

En cambio, nosotros creemos que las religiones paganas retienen desde tiempos primitivos rasgos de la promesa dada a nuestros primeros padres que la simiente de la mujer heriría a la serpiente en la cabeza (Génesis 3:15). La Biblia enseña, tanto en las profecías como en su cumplimiento histórico, que Jesucristo nació de una virgen (Génesis 3:15; Isaías 7:14). Habría de nacer un niño que sería Dios mismo encarnado (Isaías 9:6; Mateo 1:18–23; Lucas 1:26–35, 38).

En Lucas 1:1–4 vemos que este evangelio no es el simple relato de unas cuantas leyendas, sino el resultado de una investigación metódica y cuidadosa por parte del médico cristiano llamado Lucas. Dios lo inspiró, pero Lucas ponía interés especial en los detalles de las enfermedades que Cristo sanaba, y de los milagros necesarios para el nacimiento de Juan el Bautista y del Señor Jesús. Reúne los datos y presenta las evidencias (véase Colosenses 4:14).

La frecuencia con que Lucas cita lo que María dijo, hizo y pensó en diferentes ocasiones, hace creer a muchos que al “investigar con diligencia todas las cosas”, fue directamente a la madre del Señor para tener su relato personal de los sucesos.

-> El liberalismo dice: “El nacimiento virginal y la resurrección literal de Jesús no son partes esenciales de la fe cristiana.”

El nacimiento virginal es la base histórica para la doctrina de la encarnación. A su vez, la encarnación es la base para la doctrina de la expiación del pecado. Si Cristo no era más que un hombre, su muerte no podía expiar los pecados de la humanidad. Si Él no resucitó, tampoco hay esperanza de resurrección para nosotros (1 Corintios 15:13–22, 3–8).

Los libros de evidencias cristianas citan muchas pruebas de la resurrección. Se destacan el cambio total de actitud de los discípulos antes temerosos, las declaraciones de los testigos oculares, la conversión de Saulo y la forma en que los apóstoles estaban dispuestos a morir en defensa de esta verdad.

El hombre

-> El liberalismo enseña que el hombre es producto de la evolución. Cree que todas las formas de vida se han desarrollado paulatinamente a través de millones de años, a partir de un pequeño germen de protoplasma original. Las células originales se multiplicaron y se convirtieron en formas primitivas de vida. Con el paso de los milenios, estas formas se transformaban en otras más complejas: gusanos, peces, animales terrestres … y por fin, como cumbre del proceso evolutivo, el hombre. Los antepasados inmediatos del hombre, según la evolución, habrían sido unos animales similares a los chimpancés, de los cuales han descendido tanto los monos como los hombres.

Uno de los principios fundamentales del método científico es aceptar como verdad la teoría que explique satisfactoriamente el mayor número de fenómenos observables en cada caso. La teoría de la evolución y el relato bíblico presentan dos versiones contradictorias sobre el origen del mundo y del hombre. ¿Cuál de las dos explica más satisfactoriamente los fenómenos observables al respecto? Según el método científico, la que lo hiciera sería la que debía ser aceptada como verdad.

1. La Biblia presenta una causa primera en el origen del hombre; la teoría de la evolución no lo hace. Dado el caso de que toda vida se haya desarrollado de un poco de protoplasma, ¿de dónde vino ese protoplasma? ¿Quién lo hizo? ¿Quién estableció los principios para el desarrollo ordenado de las especies? El relato bíblico es más científico que la teoría de la evolución, porque explica el principio de la vida: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).

2. La Biblia explica mejor que la evolución el fenómeno observable del orden y la estructura evidentes en todo el universo. La evolución lo atribuye todo a la casualidad, pero esto no explica satisfactoriamente las leyes de la naturaleza. La Biblia es más científica que la evolución cuando nos explica que un ser supremo de suma inteligencia y sabiduría estructuró las leyes de la naturaleza en la misma creación.

Alguien dice de la imposibilidad de que la disposición ordenada e infinitamente compleja del universo sea resultado de la casualidad: “Tome una caja de tipos de imprenta, revuelva las letras bien y sígalas sacudiendo hasta que se coloquen solas en el orden correcto para imprimir un hermoso soneto o un discurso elocuente. Esto será mucho más fácil de realizar que el desarrollo de todo un universo por obra de la casualidad.”

3. La Biblia explica mejor que la evolución las diferencias entre las especies. La Biblia dice que Dios creó todo ser viviente según su género y según su especie. La evolución se basa en la similaridad entre distintas especies para decir que una ha venido de la otra, o que tuvieron un origen común en otra especie prehistórica. Señalan los fósiles de los animales prehistóricos para respaldar sus argumentos.

Si es cierta la teoría de la evolución, ¿por qué no se hallan entre los fósiles especies que estén en el proceso mismo de mutación? Estos son los eslabones perdidos, no sólo entre el hombre y algún animal como el chimpancé, sino también entre las distintas especies animales.

Además, si la evolución es continua, debe haber actualmente abundancia de eslabones en todas las etapas de desarrollo posibles; sin embargo, no hay ninguno. ¿Y por qué hay aún formas primitivas de vida, como los gusanos? ¿Por qué no han evolucionado a través de tantos millones de años?

Hay demasiados fenómenos observables en la naturaleza que la evolución no puede explicar, por lo que no puede ser una teoría satisfactoria sobre el origen del mundo y del hombre.

4. La Biblia explica la naturaleza del hombre mejor que la evolución. Dice que el hombre fue creado a imagen de Dios, pero después se rebeló contra su Creador. Esa rebelión ha motivado su degeneración moral, espiritual y física. La evolución enseña que el hombre es el resultado de un progreso continuo; es básicamente bueno y sólo necesita que se le enseñe el camino para librarse de la crueldad y la barbarie de su origen salvaje.

La evolución no puede explicar el terrorismo, la brutalidad y la violencia evidentes en el siglo veinte aun entre personas que han gozado de una educación universitaria. Tampoco explica la malevolencia en personas cuyos antepasados han sido buenos y amables. La guerra más terrible que el mundo ha conocido, tuvo lugar entre las naciones más avanzadas en el campo científico. ¿Por qué este regreso a la selva?

La Biblia y la evolución se contradicen rotundamente. Aceptamos la Biblia y rechazamos la teoría de la evolución: 1) porque creemos que la Biblia es la Palabra infalible de Dios, y 2) porque la explicación bíblica es más completa y más científica que la que puede dar la evolución. Esta teoría va pasando de boga pero la verdad permanece. “En el principio Dios creó los cielos y la tierra … y creó Dios al hombre a su imagen.”

La salvación

-> El resultado natural de la teoría de la evolución es el concepto de que el hombre se salva a sí mismo mediante su progreso moral y espiritual. En todos los seres humanos hay una chispa de divinidad; hay que desarrollarla. Jesucristo es un ejemplo del desarrollo de esa chispa; debemos imitarlo.

-> Los liberales hablan mucho de la paternidad de Dios y de la hermandad entre los hombres, y enseñan que toda la humanidad se salvará. (Pero los neoortodoxos creen en la regeneración.)

Cristo les dijo a ciertos hipócritas que ellos eran de su padre el diablo (Juan 8:44). Enseñó que para librarse de la naturaleza depravada y llegar a ser hijos de Dios había que tener una conversión radical, un renacimiento espiritual (Juan 3:3; 2 Corintios 5:17).

-> El liberalismo dice que la doctrina de la salvación por la muerte expiatoria de un salvador es sencillamente una creencia de las religiones paganas que Pablo adoptó de ellas y aplicó a la muerte de Jesús. No creen en su muerte vicaria. Dicen que la expiación es doctrina de “una religión de matadero”.

La Biblia, de principio a fin, hace ver que la salvación es vicaria, es decir, se obtiene gracias a que otro murió en nuestro lugar. Cristo es el Cordero de Dios sacrificado por nosotros (Juan 1:29). Somos redimidos por su preciosa sangre (1 Pedro 1:18–20). ¡Qué terrible será la suerte de los que tengan por inmunda la sangre del pacto (Hebreos 10:28–31)! “Sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados” (Hebreos 9:22). Isaías 53 profetiza que Dios cargaría en Cristo la culpa por nuestros pecados.

La existencia de los sacrificios de sangre en otras religiones sólo confirma el relato bíblico de que toda la raza humana en un tiempo recibió la revelación de la verdad. Aunque se han alejado mucho de la verdad en sus religiones degeneradas, los paganos retienen aún algunos rasgos de la revelación.

La vida futura

-> Algunos liberales creen en la resurrección. Otros creen en la inmortalidad del alma, pero no en la resurrección del cuerpo. Algunos son universalistas, y creen que al final todos se salvarán, hasta el mismo diablo si es que existe. Otros creen que los malos serán aniquilados y los buenos vivirán eternamente.

La Biblia enseña la resurrección corporal de los justos y los injustos (Daniel 12:2, 3, 13; 1 Corintios 15:20–26, 35–55; Apocalipsis 20:4–6, 12–15; 21:8). El estado del hombre después de la muerte depende de que acepte o no la salvación en esta vida (Marcos 9:47, 48; Mateo 18:8; 25:46; 2 Tesalonicenses 1:6–10).