¿SON DIGNAS DE CONFIANZA LAS BIOGRAFÍAS DE JESÚS?

¿SON DIGNAS DE CONFIANZA LAS BIOGRAFÍAS DE JESÚS?

Por:  Lee Strobel

Hubo un tiempo en que pensaba que los Evangelios eran mera propaganda religiosa, absolutamente condicionados por la fértil imaginación de sus autores y su celo evangelizador. Pero Craig Blomberg, profesor del Denver Seminary y una de las autoridades más importantes del país acerca de las biografías de Jesús, desarrolló una serie de convincentes argumentos en el sentido de que tales documentos reflejan el testimonio de los testigos oculares y presentan los inconfundibles signos del rigor histórico. Tan antiguos son estos relatos de la vida de Jesús que es imposible catalogarlos como invenciones legendarias. “Durante los dos años que siguieron a la muerte de Jesús —afirmaba Blomberg—, un importante número de sus seguidores ya había probablemente formulado una doctrina de la Expiación, estaba convencido de que había resucitado corporalmente de los muertos, le identificaba con Dios, y creía encontrar apoyo para todas estas creencias en el Antiguo Testamento.” Un estudio de esta cuestión indica que, en ningún lugar transcurrió un periodo suficiente de tiempo como para que se desarrollaran leyendas capaces de desbancar un sólido núcleo de verdad histórica.

¿SOPORTAN LAS BIOGRAFÍAS DE JESÚS UN EXAMEN METICULOSO?

Blomberg presentó persuasivos argumentos para demostrar que los autores de los Evangelios pretendían preservar la historia exacta de lo que sucedió, tuvieron éxito en su empresa, eran honestos, estaban dispuestos a incluir el material difícil de explicar, y no permitieron que sus propias tendencias colorearan en exceso la presentación de su información. Tanto la armonía existente entre los Evangelios acerca de los hechos esenciales, como las divergencias acerca de ciertos detalles incidentales, prestan credibilidad histórica a los relatos. Es más, la iglesia primitiva no hubiera podido echar raíces y florecer precisamente en Jerusalén, si hubiera intentado enseñar hechos acerca de Jesús que sus coetáneos estuvieran en condiciones de denunciar como exagerados o falsos. En pocas palabras, los Evangelios superaron con éxito ocho indagaciones probatorias, demostrando su esencial veracidad como registros históricos.

¿HAN SIDO PRESERVADAS LAS BIOGRAFÍAS DE JESÚS HASTA NUESTROS DÍAS DE MANERA CONFIABLE?

Bruce Metzger, erudito de renombre mundial, profesor emérito en el Princeton Theological Seminary, afirmó que, en comparación con otros documentos antiguos, existe un número sin precedente de manuscritos del Nuevo Testamento y que estos pueden fecharse en un periodo extraordinariamente cercano a los escritos originales. El moderno Nuevo Testamento está libre en un 99 por ciento de discrepancias textuales significativas, y no hay dudas respecto a ninguna doctrina cristiana fundamental. Los criterios utilizados por la iglesia primitiva para determinar los libros que debían considerarse autoritativos nos proporcionan una gran certeza de que poseemos los mejores registros acerca de Jesús.

¿EXISTEN DATOS DIGNOS DE CONFIANZA SOBRE JESÚS FUERA DE SUS BIOGRAFÍAS?

“La documentación histórica que tenemos para estudiar a Jesús es mejor que para el fundador de cualquier otra religión de la Antigüedad,” declaró Edwin Yamauchi, destacado experto en Historia Antigua y profesor de la Universidad de Miami. Las fuentes extra bíblicas corroboran que un gran número de personas creía que Jesús había llevado a cabo sanidades, que era el Mesías, que había sido crucificado, y que a pesar de esta muerte vergonzosa, sus seguidores, que le creían vivo, le adoraban como Dios. Un experto documentó treinta y nueve fuentes antiguas que corroboran más de cien hechos de la vida, enseñanzas, crucifixión y resurrección de Jesús. Siete fuentes seculares y varios antiguos credos cristianos tratan de la deidad de Jesús, una doctrina “que sin duda está presente en la iglesia más antigua,” según el Dr. Gary Habermas, el erudito que escribió The Historical Jesus (El Jesús histórico).

¿CONFIRMA O CONTRADICE LA ARQUEOLOGÍA LAS BIOGRAFÍAS DE JESÚS?

John McRay, que ha sido profesor de Arqueología durante más de quince años y autor de Archaeology and the New Testament (La Arqueología y el Nuevo Testamento), afirmó que, sin lugar a dudas, los hallazgos arqueológicos han puesto de relieve la credibilidad del Nuevo Testamento. Ningún descubrimiento ha desautorizado jamás una referencia bíblica. Por otra parte, la Arqueología ha establecido que Lucas, autor de una cuarta parte del Nuevo Testamento, fue un historiador especialmente meticuloso. En este sentido, un experto concluyó: “Si Lucas fue tan minuciosamente riguroso en su anotación histórica (de detalles menores), ¿qué lógica tendría asumir que fue crédulo o inexacto cuando consignó cuestiones mucho más importantes, no solo para él sino también para los demás?” Como, por ejemplo, la resurrección de Jesús: el acontecimiento que autenticó su afirmación de ser el único Hijo de Dios.

¿ES EL JESÚS DE LA HISTORIA EL MISMO QUE EL JESÚS DE LA FE?

Gregory Boyd, un erudito formado en Yale y Princeton, autor del galardonado Cynic Sage or Son of God (Sabio Cínico o Hijo de Dios), redactó una devastadora crítica del Seminario de Jesús, un grupo que cuestiona que Jesús dijera o hiciera la mayor parte de las cosas que se le atribuyen. Boyd identificó a los integrantes del seminario como “un número extraordinariamente reducido de eruditos marginales que se sitúan en el liberalismo más extremo de los estudios del Nuevo Testamento.” El seminario descarta la posibilidad de milagros como presupuesto, se sirve de criterios cuestionables, y algunos de sus participantes recomiendan especialmente misteriosos documentos de calidad extraordinariamente dudosa. Por otra parte, la idea de que los relatos acerca de Jesús surgieron de la Mitología, no soporta un análisis meticuloso. Boyd dijo: “Las pruebas de que Jesús era quien decían ser sus discípulos … están a años luz de las razones para creer que la erudición liberal del Seminario de Jesús está en lo cierto.” En resumidas cuentas, el Jesús de la fe es el mismo que el Jesús de la Historia.

¿ESTABA JESÚS REALMENTE CONVENCIDO DE SER EL HIJO DE DIOS?

Trabajando con las tradiciones más antiguas, que estaban sin lugar a dudas libres de cualquier posibilidad de desarrollo legendario, Ben Witherington III, autor de (La Cristología de Jesús), demostró que Jesús tenía una concepción suprema y trascendente de sí mismo. Basándose en las pruebas, Witherington afirmó: “¿Creía Jesús que era el Hijo de Dios, su Ungido? La respuesta es sí. ¿Se veía a sí mismo como el Hijo del Hombre? La respuesta es sí. ¿Se veía a sí mismo como el Mesías definitivo? Sí, así es como se veía a sí mismo. ¿Creía él que alguien que no fuera Dios podía salvar al mundo? No, creo que no.” Para los eruditos, la reiterada referencia de Jesús a sí mismo como el Hijo del Hombre no era simplemente una afirmación de su humanidad, sino una referencia a Daniel 7:13–14, donde al Hijo del Hombre se le ve como a alguien poseedor de autoridad universal y dominio eterno, y receptor de la adoración de todas las naciones. Un erudito afirmó: “De este modo, la afirmación de ser el Hijo del Hombre sería, de hecho, una reivindicación de divinidad.”

¿ESTABA LOCO JESÚS CUANDO AFIRMÓ SER EL HIJO DE DIOS?

Gary Collins, profesor de Psicología durante veinte años y autor de cuarenta y cinco libros de temas psicológicos, dijo que Jesús no mostró emociones desequilibradas, estaba en contacto con la realidad, era intelectualmente brillante, tenía una sorprendente percepción de la naturaleza humana, y disfrutó de relaciones personales profundas y permanentes. “No veo síntoma alguno de que Jesús padeciera ninguna enfermedad mental conocida,” concluyó. Además, Jesús apoyó su reivindicación de ser Dios por medio de milagrosas sanidades, sorprendentes demostraciones de poder sobre la Naturaleza, una enseñanza sin par, una percepción divina de las personas, y con su resurrección, que fue la prueba final de su deidad.

¿PODEMOS VER EN JESÚS LOS ATRIBUTOS DE DIOS?

Si bien es cierto que la Encarnación —Dios haciéndose hombre, el Infinito haciéndose finito— sobrepasa nuestra imaginación, el prominente teólogo D. A. Carson señaló que hay muchas pruebas de que Jesús exhibiera las características de la deidad. Basándose en Filipenses 2, muchos teólogos creen que Jesús se inhibió voluntariamente de la utilización independiente de sus atributos divinos mientras llevaba a cabo su misión de redimir a la Humanidad. Sin embargo, el Nuevo Testamento confirma concretamente que, en última instancia, Jesús poseía todos los requisitos de la deidad: Omnisciencia, Omnipresencia, Omnipotencia, Eternidad e Inmutabilidad.

¿SE CORRESPONDE LA IDENTIDAD DE JESÚS (Y SOLO LA SUYA) CON LA DEL MESÍAS?

Cientos de años antes de que Jesús naciera, los profetas predijeron la venida del Mesías, o Ungido, que habría de redimir al pueblo de Dios. De hecho, docenas de estas profecías del Antiguo Testamento delinearon un perfil profético en el que solo podía encajar el verdadero Mesías. Esto daba a Israel un criterio para descartar a los impostores y validar las credenciales del auténtico Mesías. En contra de posibilidades astronómicas —según un cálculo, una entre un billón de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones— en toda la Historia, Jesús y solo Él cumplió a la perfección con el perfil de este retrato profético. Esto confirma la identidad de Jesús con un increíble grado de certeza. El experto a quien entrevisté acerca de este tema, Louis Lapides, es un ejemplo de alguien educado en un hogar judío conservador que acabó creyendo en Jesús como Mesías tras un estudio sistemático de las profecías. Hoy, el Sr. Lapides es pastor de una iglesia de California y fue el presidente de una red nacional de quince congregaciones mesiánicas.

¿FUE LA MUERTE DE JESÚS UNA SIMULACIÓN, Y SU RESURRECCIÓN UN ENGAÑO?

Analizando los datos históricos y médicos, el Dr. Alexander Metherell, un médico doctorado en Ingeniería, concluyó que Jesús no habría podido sobrevivir a los atroces rigores de la crucifixión, y mucho menos a la enorme herida que horadó su pulmón y corazón. De hecho, antes incluso de la crucifixión su organismo estaba ya en un estado grave o crítico por el shock hipovolémico que padecía después de su horrible flagelación.

La idea de que se desvaneció en la cruz y fingió estar muerto carece completamente de pruebas que la apoyen. Los encargados de las ejecuciones romanas eran inexorablemente eficientes, conscientes de que ellos mismos estaban en peligro de muerte si alguna de sus víctimas salía con vida de la crucifixión. Aunque Jesús hubiera conseguido, de algún modo, sobrevivir a la tortura, su espantoso estado nunca hubiera conseguido inspirar un inmenso movimiento mundial basado en el hecho de que había triunfado gloriosamente sobre la muerte.

¿QUEDÓ REALMENTE VACÍO EL SEPULCRO DE JESÚS?

William Lane Craig, poseedor de dos doctorados y autor de varios libros sobre la Resurrección, presentó pruebas muy sorprendentes de que el símbolo más emblemático de la Resurrección —el sepulcro vacío de Jesús— era una realidad histórica. La tumba vacía aparece de manera implícita y explícita en fuentes extraordinariamente antiguas —el Evangelio de Marcos y un credo en 1 Corintios 15— que datan de un periodo tan cercano a este acontecimiento que hay que descartar completamente que pueda ser producto de la leyenda. El hecho de que los Evangelios consignen que fueron las mujeres quienes descubrieron la tumba vacía, reafirma la autenticidad del relato ya que, en el siglo primero, el testimonio de las mujeres carecía de credibilidad. Por tanto, no habría habido motivos para señalar que fueron ellas quienes encontraron vacío el sepulcro si no hubiera sido cierto. Tanto cristianos como judíos y romanos conocían el emplazamiento de la tumba de Jesús, de modo que los escépticos tuvieron toda ocasión de inspeccionarlo. De hecho, nadie —ni siquiera las autoridades romanas o los dirigentes judíos— afirmó jamás que el cuerpo de Jesús siguiera estando en el sepulcro. Se han visto más bien forzados a inventar la absurda historia de que los discípulos, a pesar de no tener motivos ni oportunidad, habían robado el cadáver, una hipótesis que, en nuestros días, no creen ni siquiera los críticos más escépticos.

¿FUE JESÚS VISTO VIVO DESPUÉS DE SU MUERTE EN LA CRUZ?

La evidencia de las apariciones tras la resurrección de Jesús no se fue desarrollando con el paso de los años como distorsionados recuerdos mitológicos de su vida. Gary Habermas, el famoso experto en la Resurrección, afirmó más bien que ésta fue “la proclamación central de la iglesia primitiva desde su mismo comienzo.” El antiguo credo de 1 Corintios 15 menciona por nombre a una serie de personas que tuvieron un encuentro personal con el Cristo resucitado, y Pablo desafió a los escépticos del primer siglo a que hablaran personalmente con tales personas a fin de determinar por sí mismos el rigor histórico de esta información. El libro de los Hechos está repleto de afirmaciones extraordinariamente antiguas de la Resurrección de Jesús, mientras que los Evangelios describen con detalle un buen número de tales encuentros posteriores a este acontecimiento. El teólogo británico Michael Green concluyó: “Las apariciones de Jesús gozan de la mejor certificación que puede ofrecer un acontecimiento de la Antigüedad … No puede haber ninguna duda racional de que tuvieron lugar.”

¿EXISTEN HECHOS QUE APUNTEN A LA RESURRECCIÓN?

El profesor J. P. Moreland presentó evidencias circunstanciales que suponen una sólida documentación para la Resurrección. En primer lugar, los discípulos estaban en una posición única para saber si la Resurrección se produjo o no, y estuvieron dispuestos a morir proclamando que era verdad. Nadie muere por una mentira a sabiendas y voluntariamente. En segundo lugar, si no es por la Resurrección, no hay buenas razones para explicar la conversión de escépticos como Pablo y Santiago, ni el posterior martirio por causa de su fe. En tercer lugar, durante el transcurso de las semanas siguientes a la crucifi xión, millares de judíos se convencieron de que Jesús era el Hijo de Dios, y comenzaron a seguirle, abandonando ciertas prácticas sociales que habían tenido una importancia sociológica y religiosa crucial a lo largo de los siglos. Tales personas creían que se arriesgaban a la condenación si se equivocaban al respecto. En cuarto lugar, los antiguos sacramentos de la comunión y el bautismo afi rmaron la resurrección y la deidad de Jesús. Y quinto, el milagroso surgimiento de la iglesia en medio de la brutal persecución romana “abre un gran agujero en la Historia, un agujero que tiene el tamaño y la forma de la Resurrección,” en palabras de C.F.D. Moule.

Mi conclusión es pues que, considerados en su conjunto, estos testimonios de los expertos constituyen una convincente evidencia de que Jesucristo era quien afi rmó ser: el Unigénito Hijo de Dios.

Strobel, L. (2008). El caso del Jesús verdadero: Un periodista investiga los ataques recientes contra la identidad de Cristo (271–277). Miami, FL: Editorial Vida.


Los Cristianos somos acusados frecuentemente de ARROGANCIA Y EXCLUSIVIDAD es esto cierto ?

Los Cristianos somos acusados frecuentemente de ARROGANCIA Y EXCLUSIVIDAD es esto cierto ?

Por : Strobel, L.

Muchos acusan a los cristianos de ser arrogantes cuando insisten en que sus convicciones religiosas son correctas mientras que otras son erróneas. El teólogo John Hick (pluralista) afirma que todas las religiones del mundo son respuestas condicionadas culturalmente a lo que es Real. En otras palabras, las religiones son intentos imperfectos por parte de los seres humanos de entender la Realidad Última. Esto significaría que aunque todas las religiones del mundo se expresan de manera distinta, todas ellas han de ser respetadas y ninguna ha de pretender superioridad sobre las demás.

“Los pluralistas religiosos como Hick creen que todas las religiones son capaces de proporcionar salvación o liberación, y que esto se evidencia por los frutos morales que éstas producen, personas como Mahatma Gandhi y el Dalai Lama, por ejemplo.

Creo, sin embargo, que los pluralistas están exhibiendo la misma arrogancia de que se acusa a los cristianos cuando afirman que Jesús es el único camino a Dios.”

¿En qué sentido?” Lo que el pluralista está diciendo es que si alguien disiente de su punto de vista, tal persona está equivocada. Afirma que el cristiano está en un error, y él en lo cierto. El pluralista cree que su idea ha de ser aceptada y la del cristiano, rechazada. De modo que está siendo tan “arrogante” como, según él, son los cristianos. El pluralista es tan exclusivista como el cristiano. ¿Cómo pues puede tacharse de arrogante que los cristianos afirmen esto cuando los pluralistas reivindican básicamente lo mismo?

»Pensemos: si Hick está en lo cierto y las religiones del mundo no son sino intentos condicionados culturalmente de alcanzar la Realidad Última, ¿qué sucede entonces con la propia posición de Hick? ¿Acaso su creencia acerca de lo Real y de la naturaleza de las religiones no está también culturalmente condicionada? Y, si lo está, ¿por qué ha de ser mejor su punto de vista que el de los demás?

»La cuestión es: ¿existen buenas razones para creer que un punto de vista religioso es mejor que otro? Basándome en las pruebas históricas de la Resurrección de Jesús, yo concluyo que éste ha sido vindicado como el verdadero Hijo de Dios. Y si Jesús es quien dice ser, Hick tendría que reconocer que el pluralismo está acabado. El pluralismo no puede sobrevivir si Jesucristo es el único camino a Dios. Por ello, el pluralista ha de intentar refutar las pruebas de la Encarnación y la Resurrección. Ha de rechazar la Trinidad y la salvación solo por medio de Jesús. No puede permitir que la fe cristiana sea lo que pretende ser.

 —¿No es esto ser exclusivo y “arrogante”?

Strobel, L. (2008). El caso del Jesús verdadero: Un periodista investiga los ataques recientes contra la identidad de Cristo (247–249). Miami, FL: Editorial Vida.


Un Cristianismo a la Carta

Un Cristianismo a la Carta.

No hay duda que cada vez se puede ver mas el pensamiento descrito por el siguiente post titulado por el mismo autos “LAS PERSONAS DEBERÍAN SER LIBRES PARA DECIDIR LO QUE QUIEREN CREER ACERCA DE JESÚS”

Este articulo es publicado para todos aquellos que tenemos la tarea de evangelizar, podamos ver uno de los panoramas que sin duda nos encontraremos. Los argumento para rebatir la postura sincretista son muchos, te recomiendo leer la obra de Strobel, L. (2008). El caso del Jesús verdadero: Un periodista investiga los ataques recientes contra la identidad de Cristo. Miami, FL: Editorial Vida.

“LAS PERSONAS DEBERÍAN SER LIBRES PARA DECIDIR LO QUE QUIEREN CREER ACERCA DE JESÚS”

Un Dios de diseño: En un mundo a la carta, ¿por qué no crear tu propia religión?

Titular de portada en Utne Reader1

Los estadounidenses escriben su propia Biblia personal. Se crean un Dios a su medida, y luego hablan incesantemente acerca de él.

Hanna Rosin, Washington Post2

Cuando era una jovencita, Wendi se vio forzada a asistir a la escuela dominical, pero nunca creyó lo que oía en aquellas clases. Años más tarde, tras sufrir un aborto espontáneo, quiso saber lo que le sucede al alma de los no nacidos. “Exploré el cristianismo, pero no obtuve respuestas satisfactorias,” afirmó. De manera que se inscribió en una clase de Metafísica, donde aprendió acerca de la vida después de la muerte, la intuición, y otros temas intrigantes.

Ahora esta conferenciante y asesora personal de ejecutivos ha creado su propio sistema de valores, que integra fragmentos de cristianismo, budismo, paganismo, metafísica, y mucho de Tao-te Ching, según el cual todo está hecho de energía. “Adopto lo que encuentra resonancias en mí de cada religión,” afirmó Wendi. Su criterio para escoger cada elemento se basa en “lo que funciona.”

¿Códigos morales? “Son solo una excusa de la religión para juzgar a otras personas.” ¿Conducta ética? “No creo en cosas correctas o incorrectas. Las cosas simplemente son. Si siento que he de hacer algo, pues lo hago.” ¿La otra vida? “No existe un hombre en ningún lugar del cielo esperando para mandarte al infierno cada vez que haces algo erróneo. Ni tampoco ningún Papá Noel sentado, esperando a recompensarte por hacer cosas buenas.”

La tolerancia es una virtud primordial. “Creo que todos los sistemas de valores son correctos para quien los tiene,” declaró también. “El mío es correcto para mí, el suyo lo es para usted, el de mi mamá lo es para ella, etcétera. No creo que tengamos que juzgarnos el uno al otro como veo que sucede en el cristianismo y otras religiones.” En lugar de intentar convertir a las personas a sus creencias, lo que hace es ayudar a otros a encontrar a su propio dios o diosa personal.3

Para Ed y Joanne, más que enseñarles a superar los problemas, los años de educación católica solo les han hecho más neuróticos. De manera que, igual que Wendi, también ellos han ido fabricando su propia religión sobre la marcha. Decidieron mantener a Jesús, porque “sus enseñanzas sobre el amor son grandiosas,” y después mezclaron elementos del Zen y de la Nueva Era. Echaron rápidamente por la borda el concepto del infierno. Para Ed, “esto son cosas que te dicen para asustarte”. Con respecto a esta espiritualidad a la carta, un artículo del Washington Post decía:

Ahora tienen tratos con un nuevo Dios, una versión amable de aquel con el que crecieron. Es sabio pero de habla suave, les anima cuando están tristes, se ríe con sus extravagancias. Su función es, esencialmente, la de validar, como el amigo por excelencia. Y lo mejor de todo es que siempre ha estado ahí. “Descubrimos al Dios de nuestro interior,” dijo Joanne. “Esta es la razón por la que necesitamos a Dios. Porque somos Dios. Y Dios me da la capacidad de crear mi propia espiritualidad.”4

A muchos que buscan respuestas espirituales, tal búsqueda no les lleva a las modernas instalaciones de las mega iglesias de los suburbios metropolitanos, o a la liturgia de una denominación tradicional. No están interesados en lo que un clérigo con alzacuellos pueda decirles que han de creer. A fin de cuentas, ¿por qué han de ser sus opiniones mejores que las de nadie?

“Las personas han puesto a un lado la autoridad religiosa de los credos, tradiciones, e iglesias y la han asumido personalmente” dijo James R. Edwards de Whitworth College. Y añadió, “la gente está hoy menos inclinada a acudir a las autoridades religiosas establecidas, y más a expresar sus propias preferencias religiosas.”5

De manera creciente, quienes buscan información religiosa dependen más de Internet que de la Historia de la iglesia, y de su propia intuición que del estudio formal. Conceden más valor a la sinceridad que a los datos doctrinales específicos. No se sienten atados a su crianza religiosa y están más que dispuestos a interpretar a Jesús desde una nueva óptica, para una nueva generación. Según un estudio del año 2005 realizado por la CBS, el 38 por ciento de los estadounidenses afirman que la búsqueda de la espiritualidad —sin importar adónde les lleve —es más importante que adherirse a las tradiciones de su iglesia.6

Esta tendencia a mezclar elementos de distintas tradiciones en nuevas formas híbridas continuará en el nuevo milenio, a medida que nuevas generaciones de buscadores, separados de su herencia religiosa exploran nuevas expresiones de fe. En su examen de la espiritualidad norteamericana que lleva por título Shopping for Faith (En busca de fe) Richard Cimino y Don Lattin escribieron: “Las religiones conocidas están decreciendo. La amplia gama de textos espirituales y libros de auto-ayuda abarcan un incesante menú de enseñanzas espirituales que pueden seleccionarse y combinarse para adecuarse a las necesidades individuales.”7

ESPIRITUALIDAD DE ANDAR POR CASA

Cuando se une el carácter independiente norteamericano con un escepticismo posmoderno hacia las instituciones, el resultado es el escenario que los teólogos llaman “sincretismo,” que es la fusión de los elementos de varias creencias en una nueva forma de espiritualidad. Como quien se sirve en el bufé de un suntuoso banquete, los sincretistas adoptan las doctrinas que les parecen apropiadas y ponen a un lado otras que consideran ofensivas o trasnochadas. La ortodoxia se convierte en “flexidoxia.”

La citada encuesta de la CBS puso de relieve que el 36 por ciento de los estadounidenses combinan en su fe las enseñanzas de más de una religión.8 Por ejemplo, el entrenador del equipo de baloncesto de Los Angeles Lakers, Phil Jackson, se autodenomina “un cristiano Zen,” mientras que una conocida actriz se identificó en una ocasión como una cristiana que participa en “la adoración de diosas.” Un ministro presbiteriano contaba que se sintió desconcertado cuando una mujer se le presentó diciéndole: “soy una presbiteriana budista.”9

“Es un acercamiento ecléctico —declaró Lynn Garrett, que se dedica a rastrear las tendencias religiosas en la industria del libro—. La gente toma ideas prestadas de distintas tradiciones, y después las añade a la religión que siempre han practicado. Pero no quieren saber nada de la religión organizada.”10

De hecho, a muchos estadounidenses les gusta Jesús, pero no la iglesia, a la que ven como exclusivista, condenatoria, intolerante y pretendiendo atar a las personas a la camisa de fuerza de los dogmas. Sin embargo, el Jesús que les gusta puede tener un aspecto muy distinto del Jesús histórico. Si la iglesia tradicional se imagina a Jesús como un retrato pintado con mucha precisión, los sincretistas le representan a menudo como arte abstracto, hasta el punto de que muchas veces no tiene casi nada que ver con el Jesús de los credos antiguos.

Para los sincretistas, no hay problema. Muchos de ellos encuentran a su Jesús más satisfactorio que el sentencioso personaje de quien oyeron hablar en la escuela dominical. Por otra parte, afirman, ¿quién está en condiciones de decir qué Jesús es más “real” que el otro? Si la historia se basa en la interpretación de alguien, entonces nadie puede estar seguro de quién fue realmente Jesús y de lo que enseñó. En esta era en que “tú tienes tu verdad y yo la mía,” lo importante llega a ser lo que “funciona” en cada vida individual.

“Lo que parece haber sucedido es que el concepto de un Dios personal o de un Jesús histórico ha sido sustituido por una idea de Dios o de Jesús —afirmó Edwards—. Y como cualquier idea, la de la libertad de expresión, por ejemplo, las ideas acerca de Dios y de Jesús se pueden interpretar de distintas formas.”11

Cuando miramos por el calidoscopio del sincretismo, la imagen de Jesús se quiebra en toda clase de nuevos y apasionantes formas y colores. Libres de la creencia en una verdad absoluta, los sincretistas injertan en su identidad elementos de la religión de los nativos americanos, las filosofías orientales, el misticismo judío, o el paganismo precristiano. Lo que emerge es un Jesús hecho a la medida de su cosmovisión, un Jesús de diseño.

Thomas Jefferson es un buen ejemplo de esta actitud. Siendo como era escéptico respecto a lo sobrenatural, se sirvió de una cuchilla de afeitar para eliminar físicamente las alusiones a los milagros, la deidad, y la resurrección de Jesús de los Evangelios, dejando únicamente sus enseñanzas morales. Esta idea radicalmente alterada de Jesús encajaba perfectamente en la filosofía de Jefferson. “Yo mismo soy una secta,” dijo: una iglesia de una sola persona.

En nuestros días, Oprah Winfrey es la reina del sincretismo. Winfrey creció en la Faith United Mississippi Baptist Church, donde se ganó el apodo de “Miss Jesus,” y posteriormente asistió durante cierto tiempo a la progresista iglesia de Chicago, Trinity United Church of Christ. Sin embargo, a lo largo de los años ha abrazado y refrendado tantas tendencias religiosas que un periodista dijo: “Es casi imposible responder esta sencilla pregunta: ¿Qué es lo que cree Oprah?”12 Marcia Nelson, que escribió un libro acerca de la espiritualidad de Winfrey, observó, “el Evangelio según Oprah no parece requerir ninguna forma de compromiso doctrinal.”13

El periodista David Ian Miller afirmó:

Los Estados Unidos tienen una larga historia de espiritualidad a gusto del consumidor que se remonta al menos a la época de Ralph Waldo Emerson y los trascendentalistas. Y este deseo de confeccionar religiones a gusto de cada cual no da muestras de desaparecer. Una encuesta de Newsweek de septiembre de 2005 puso de relieve que ocho de cada diez estadounidenses no creen que ninguna fe sea el único camino de salvación. No es, pues, de extrañar que algunos se dediquen a tejer con hebras de distintas creencias para crear su propia religión personal.14

Todo esto es muy atractivo para muchas personas. ¿Qué hay de malo con el acercamiento acrítico de Wendi, o en su disposición de conceder a todos la libertad de confeccionar personalmente una fe a la medida de cada cual? ¿Por qué Ed y Joanne no han de poder aceptar el amor de Jesús al tiempo que pasan por alto sus enseñanzas acerca del infierno? ¿Por qué no pueden las personas seguir los dictados de su corazón sin condenar a quienes creen otra cosa? Ciertamente esta actitud parecería muy provechosa para calmar las tensiones que existen entre las distintas religiones del mundo.

En último término, ¿no es acaso más importante la sinceridad de las personas que el hecho de que éstas se adhieran a todas las cláusulas de una determinada confesión de fe denominacional? Como preguntó Winfrey: “¿Es que acaso a Dios le importa el estado de tu corazón, o si llamas Jesús a su Hijo?”15

 UN JESÚS A LA CARTA (fragmento de una entrevista)

Le expliqué a Copan que los casos de Wendi, Ed, y Joanne eran un buen ejemplo del fenómeno por el que muchas personas de nuestro tiempo se sienten cómodos confeccionando sus convicciones religiosas a medida. “Al parecer, muchos intentan librarse de la camisa de fuerza de los dogmas religiosos y se dedican a crearse un Jesús ‘personalizado’, tomando un poco de cristianismo y un poco de esta o aquella creencia —dije—. ¿Qué hay de malo en crearnos un Jesús que satisfaga nuestras necesidades?”

—Hemos de clarificar que el cristianismo no supone principalmente la suscripción de una serie de doctrinas, sino el desarrollo de una relación personal con la persona de Cristo. Se nos llama a cultivar una relación, no simplemente a creer una serie de doctrinas —observó Copan—. Las Escrituras son básicamente una narración de la interacción de Dios con la Humanidad. Si perdemos de vista esta noción de que Dios desea mantener una relación personal con los seres humanos, corremos el peligro de confundir la esencia de la fe cristiana. De esta relación personal surgirán, por supuesto, doctrinas, sin embargo cuando las Escrituras nos llaman a creer, nos están emplazando a poner nuestra confianza en alguien, no simplemente a estar de acuerdo con una serie de enseñanzas. Los propios demonios creen las doctrinas. Pero nosotros hemos de confiar nuestra vida a Cristo.

»También me gustaría saber lo que quieren decir cuando hablan de “dogmas.” Cuando alguien afirma rechazar los dogmas, ¿significa esto que tal persona no tiene convicciones acerca de la realidad, acerca de Dios, o acerca de la Salvación? A quienes rechazan los dogmas o la doctrina les preguntaría: ¿qué es lo que mueve sus vidas? ¿Hay algo por lo que piensan que vale la pena morir? Si no hay nada suficientemente importante para morir por ello, ¿hay entonces algo por lo que valga la pena vivir? Con frecuencia, las personas rechazan los dogmas o doctrinas cristianas porque disienten de ellos, y luego acaban adoptando su propio sistema de creencias dogmáticas. ¿Por qué, pues, elegir una serie de dogmas en lugar de otra?

»Pero quiero llevarlo al terreno personal —siguió diciendo Copan—. En 2 Corintios 11:3, el apóstol Pablo elogia una devoción pura y simple a Cristo. Los corintios mantenían elevadas aspiraciones de una fe sofisticada, sin embargo esto puede provocar un orgullo y una arrogancia que reducen la devoción a Jesús. Pablo estaba intentando llevarles de nuevo a lo esencial. Jesús lo expresa de manera muy sencilla: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y, ama a tu prójimo como a ti mismo.” Todo depende de esto. Es cierto que habrá dogmas vinculados a estas cosas, doctrinas verdaderas que deberíamos creer en vista de la existencia de Dios y de su relación con los seres humanos. Sin embargo, Jesús lo simplificó: ama a Dios y a tu prójimo.

—¿Qué piensa de esta tendencia a seleccionar ciertos aspectos de otras creencias e incorporarlos al cristianismo? —Le pregunté.

—Si realmente amamos a Dios, desearemos seguir sus enseñanzas. Si Jesús es la única revelación de Dios a nosotros, en tal caso nos conviene seguir lo que dijo e hizo. De modo que, ciertas doctrinas fluyen de manera natural de este hecho: la divinidad de Jesús, su muerte por nuestra salvación, su resurrección, su mandamiento de que vivamos vidas justas, etcétera. No deberíamos intentar crear un Jesús o una serie de doctrinas a nuestro antojo, porque haciendo esto estaríamos negando la realidad. Jesús refleja la realidad, por ello hemos de alinearnos con él.

—Si Jesús define la realidad —insistí—, ¿está entonces diciendo que no hay verdad en ninguna otra religión?

—Creo que hay ciertas verdades en otras religiones —contestó Copan con rapidez—. Como afirmó el escritor escocés George MacDonald, “La Verdad es verdad, la pronuncien los labios de Jesús o los de Balaam.” Hemos de afirmar la verdad allí donde la veamos, sin embargo hemos también de recordar que a ciertas creencias siguen unos vínculos determinados. Si creemos que Dios existe, tendremos que rechazar ciertos aspectos de, digamos, el budismo, principalmente, la inexistencia de Dios. Si aceptamos la existencia de Dios, entonces hay grandes porciones de la filosofía oriental que son erróneas en este punto. Esto no significa que tales sistemas religiosos sean cien por cien erróneos, pero sí lo son cuando colisionan con una idea que es correcta. No podemos decir, “creo en la resurrección de Jesús, pero también creo en la reencarnación.” Si es cierto que Jesús realmente se levantó de los muertos, la reencarnación no puede ser al mismo tiempo verdadera. Los seres humanos tienen una oportunidad en la Tierra y después han de hacer frente a un juicio.

—¿Deberíamos entonces permitir que Jesús hablara por sí mismo? —Le pregunté.

—Sí. Muchas veces, la gente pone palabras en su boca que Él no pronunció. Este tipo de acercamiento a la fe cristiana es insensato y superficial: sí, claro que soy cristiano. ¡Sin duda!, pero creo en la reencarnación. Bien, en este caso no has considerado seriamente la cosmovisión cristiana. Es como quien afirma que todas las religiones son básicamente lo mismo. Aparte del asunto de si Dios existe o no, de cuál es el problema humano y su solución, o de la naturaleza de la otra vida, sí, sin duda, aparte de estas menudencias, todas las religiones son más o menos lo mismo. Dijo él con jocosa ironía.

»Si Dios ha irrumpido en el mundo y ha hablado por medio de Cristo, entonces vamos a tener que aceptar ciertas creencias. No nos toca a nosotros decir, “esto me gusta, y aquello, no.” C. S. Lewis dijo que de buen grado desecharía la doctrina del infierno, pero concluyó que no podía, porque la aceptación de las afirmaciones de Cristo y las enseñanzas del Nuevo Testamento se lo impedían. Creo que hemos de tener esta clase de honestidad.

»Es lícito decir que ciertas doctrinas nos parecen perturbadoras. Pero pretender decidir a nuestro antojo qué doctrinas aceptamos y cuáles rechazamos, es negar las enseñanzas de Jesús, quien por medio de su resurrección ha demostrado que sus pretensiones de ser el Hijo de Dios eran auténticas, estando, por tanto, en condiciones de decirnos lo que es cierto y lo que no.

»Mirémoslo de este modo: podemos tener preferencias subjetivas con respecto a las doctrinas que nos gustan y las que no. Pero nuestras preferencias subjetivas no pueden cambiar la realidad objetiva de que Jesús es la única revelación de Dios para la Humanidad. Si queremos sincronizar con la realidad, hemos de sincronizar con Él. No podemos cambiar la realidad negándonos a creer ciertas doctrinas que Jesús afirma. Puede que no nos guste la doctrina del infierno, pero esto no puede cambiar la realidad objetiva de su existencia. Nuestro deseo no puede anular su realidad. O bien existe, como afirma Jesús, o no.

Sopesé su argumento por un momento intentando dar forma a una respuesta.

—En cierto sentido —dije finalmente—, todo depende de la Resurrección.

—Es cierto —respondió—. Si Jesús realmente resucitó de entre los muertos, este hecho vindica sus afirmaciones de que realmente es el único Hijo de Dios. Y si es el único Hijo de Dios, podemos entonces confiar que sus enseñanzas son verdaderas. Y por ello, cuando añadimos o quitamos cosas de su enseñanza, nos equivocamos, puesto que estamos creyendo algo que no se corresponde con la realidad.

1 Utne Reader (ago. de 1998)

2 Hanna Rosin, “Believers in God, If Not

3 David Ian Miller, “Finding My Religion,”www.sfgate.com/cgi- bin/article.cgi?file=/g/a/2006/07/24/findrelig.DTL (12 de ene. de 2007).

4 Rosin, “Believers in God, If Not Church.”

5 James R. Edwards, Is Jesus the Only Savior? (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 2005), 3.

6 “Mixing Religious Teachings,” CBS Poll (29 de jun. de 2005), www.cbsnews.com/stories/2005/06/29/opinion/polls/main705181.shtml (4 de ene. de 2007).

7 Cimino y La!in, Shopping for Faith, 26.

8 “Mixing Religious Teachings,” Encuesta

9 Edwards, Is Jesus the Only Savior? 5.

10 Rosin, “Believers in God, If Not Church.”

11 Edwards, Is Jesus the Only Savior? 5.

12 Terry Ma!ingly, “Oprah and Her American Faith,”
http://www.kitsapsun.com/bsun/fe_religion/ article/0,2403,BSUN_19075_5269707,00.html (11 de ene. de 2007).

13 Ibíd. Ver también Marcia Nelson, The Gospel According to Oprah (Louisville: Westminster John Knox, 2005).

14 Miller, “Finding My Religion.”

15 “The Gospel According to Oprah,”

Strobel, L. (2008). El caso del Jesús verdadero: Un periodista investiga los ataques recientes contra la identidad de Cristo. Miami, FL: Editorial Vida.


¿Son fidedignos los registros de la vida de Jesús?

¿SON FIDEDIGNOS LOS REGISTROS DE LA VIDA DE JESÚS?

Por: LEE STROBEL

En su programa especial de televisión, Jennings aceptó prestamente el escepticismo de los profesores liberales con respecto a Mateo, Marcos, Lucas y Juan, los Evangelios que describen la vida, las enseñanzas, los milagros, la muerte y resurrección de Jesús. «Los expertos nos dijeron desde un principio que no toman en un sentido literal todo lo que. leen en el Nuevo Testamento, porque este tiene cuatro versiones diferentes y a veces contradictorias acerca de la vida de Jesús», dijo. «No hay ninguna evidencia digna de confianza

acerca de quiénes fueron efectivamente los autores. En general, hay un acuerdo generalizado que no fueron testigos oculares. De hecho, los Evangelios posiblemente se escribieron entre cuarenta y cien años después de la muerte de Jesús».

Los escépticos necesitan desmantelar la confianza en los Evangelios para socavar las enseñanzas claras de que Jesús es el Unigénito Hijo de Dios. Sin embargo, hay estudios excelentes que respaldan la exactitud y confiabilidad fundamental de los relatos de los Evangelios. En declaraciones a la revista TIme, con motivo de un artículo sobre la identidad de Jesús, Peter Stuhlmacher, profesor emérito de la Facultad Teológica Protestante de Tübingen, dijo: «Los textos bíblicos, tal cual están, son la mejor hipótesis que tenemos hasta ahora para explicar lo que realmente sucedió»

Craig Blomberg, profesor de Nuevo Testamento en el Seminario de Denver y autor de The Historical Reliability ai the Gaspels [La confiabilidad histórica de los Evangelios], reconoció que, en sentido estricto, los Evangelios son anónimos. Sin embargo, recalcó que el testimonio uniforme de la Iglesia Primitiva era atribuir la autoría del primer Evangelio del Nuevo Testamento a Mateo, el recaudador de impuestos y uno de los doce discípulos; atribuir a Juan Marcos, el compañero del discípulo Pedro, la escritura del Evangelio que llamamos Marcos; y a Lucas, conocido como el «médico amado» de Pablo, el Evangelio de Lucas y los Hechos de los Apóstoles.

Si bien el nombre del autor del cuarto Evangelio no está en tela de juicio, fue ciertamente alguien llamado Juan; existen dudas sobre si se trataba del apóstol Juan o si era otro Juan. Blomberg, dice que está convencido de que «la mayor parte importante del material apunta al apóstol», aunque alguien muy cercano a Juan pudo haber cumplido el papel de editor, «dando forma a los últimos versículos y probablemente creando la uniformidad estilística de todo el documento». Pero, en cualquier caso, subrayó: «el Evangelio evidentemente está basado en material de testigos oculares, al igual que los otros tres Evangelios».

El testimonio de la autoría de Marcos y Mateo viene de Papías, en el año 125 d.C. Irineo también lo confirmó en el año 180 d.C.: «Mateo publicó su propio Evangelio para que circulara entre los hebreos en su lengua, cuando Pedro y Pablo se encontraban predicando el evangelio en Roma y fundando la iglesia allí. Después de su partida, Marcos, el discípulo e intérprete de Pedro, nos dejó por escrito lo esencial de la predicación de Pedro. Lucas, seguidor de Pablo, asentó en un libro el evangelio predicado por su maestro. Luego Juan, el discípulo del Señor, el mismo que se había recostado sobre su pecho, produjo su Evangelio mientras vivía en Éfeso, en Asia».

Es significativo, observó Blomberg, que no hay evidencia del primer siglo que ponga en duda la autoría de los Evangelios. En realidad, si la autoría iba a ser inventada, los nombres de los apóstoles con más reconocimiento, como Pedro o Santiago, seguramente hubieran sido usados para dar más credibilidad, en vez de atribuirlos a Marcos y Lucas, que ni siquiera estaban entre los doce discípulos, y a Mateo que había sido anteriormente un recaudador de impuestos muy odiado.

Los Evangelios complementarios

La tan mentada aseveración de que los Evangelios se contradicen entre sí ha sido exhaustivamente tratada en diversos libros. «En realidad, lejos de ser contradictorios, los Evangelios son claramente complementarios», dijo Hank Hanegraaff del Christian Research Institute, un instituto de investigaciones cristianas. «En el curso de los siglos, un sinnúmero de expertos y comentaristas bíblicos han atestiguado este hecho. Si todos los autores de los Evangelios hubieran dicho exactamente lo mismo y exactamente de la misma manera, con todo derecho sus testimonios podrían haber sido puestos en duda por confabulación».

El apologista Norman Geisler, presidente del Southem Evangelical Seminary, ha recopilado unas ochocientas supuestas contradicciones bíblicas. «Por experiencia, solo puedo decirle que cuando los críticos hacen estas objeciones, invariablemente violan uno de los diecisiete principios de interpretación de las Escrituras», me dijo en una entrevista.

Por ejemplo, solo porque los Evangelios tengan una perspectiva diferente al describir los acontecimientos no significa que sean irreconciliables. Mateo dice que había un ángel en el sepulcro de Jesús, mientras que Juan dice que había dos. Sin embargo, Geisler, señala que «Mateo no dijo que había uno solo. Juan daba más detalles al decir que había dos».

Después de estudiar la coherencia entre los cuatro Evangelios, Simon Greenleaf, de la Facultad de Derecho de Harvard, el más grande experto en prueba legal del siglo diecinueve, concluyó: «Hay suficiente discrepancia como para demostrar que no pudo haber existido un previo acuerdo entre ellos; pero al mismo tiempo hay tal concordancia sustancial para demostrar que todos eran narradores independientes de la misma gran transacción».

La evidencia de la Arqueología

La Arqueología también ha corroborado que, esencialmente, el Nuevo Testamento es digno de confianza. Una y otra vez, cuando existe la posibilidad de verificar los detalles circunstanciales del Nuevo Testamento, estos resultan ser ciertos. Por ejemplo, Juan 5:1~15 describe cómo Jesús sanó a un inválido en el estanque de Betesda; Juan menciona el detalle de que el estanque tenía cinco pórticos. El arqueólogo John McRay refiere cómo, durante mucho tiempo, los escépticos citaron este pasaje de Juan como un ejemplo de que era impreciso, porque no se había encontrado tal lugar. Sin embargo, hace poco se excavó el estanque y los científicos descubrieron cinco pórticos o galerías con columnas, exactamente como Juan lo había descrito.! O Lucas, que escribió una cuarta parte del Nuevo Testamento, ha demostrado ser un historiador escrupuloso y muy preciso, incluso en los mínimos detalles. Un arqueólogo estudió cuidadosamente las referencias de Lucas en treinta y dos países, cincuenta y cuatro ciudades y nueve islas, y no encontró ni un solo error. Y «El consenso de los eruditos liberales y conservadores es que Lucas es muy preciso como historiador», dice McRay.

Todo esto nos lleva a la siguiente pregunta importante: si los escritores del Nuevo Testamento se esmeraron tanto para ser precisos en el registro de los más mínimos detalles e incidentes, ¿no habrían sido igualo más cuidadosos al asentar los sucesos verdaderamente significativos, como los milagros, las enseñanzas, la muerte y la resurrección de Jesús?

«Quienes conocen los hechos -concluyó el arqueólogo australiano Clifford Wilson- ahora reconocen que el Nuevo Testamento debe aceptarse como una fuente extraordinariamente precisa».

La datación temprana de los Evangelios

Otro intento de los críticos por desacreditarlos es suponer que se escribieron mucho tiempo después de los acontecimientos, y que los relatos se poblaron subrepticiamente de leyendas, mitos e ilusiones. En realidad, aquellas personas, con una tendencia contraria a todo lo sobrenatural, están obligadas a datar los Evangelios en una fecha posterior a la caída de Jerusalén, en el año 70 d.C., porque no creen que Jesús hubiera podido predecir este evento, como se registra en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21. Incluso, Peter Jennings, intentó datar los Evangelios entre cuarenta y cien años después de la vida de Jesús. Sin embargo, hay fundadas razones para concluir que éstos

En realidad se escribieron en fechas muy próximas a su muerte (la que posiblemente ocurrió alrededor del año 33 d.C.), y que el desarrollo legendario no podría haberles restado historicidad.

Craig Blomberg señaló que la datación normal de los Evangelios aun en círculos muy liberales es: Marcos en la década del setenta, Mateo y Lucas en la del ochenta y Juan en la del noventa; lo cual estaría dentro «de la vida de varios testigos oculares de la vida de Jesús, incluso la de testigos hostiles que hubieran servido de correctivo si se hubieran estado difundiendo enseñanzas falsas acerca de Jesús».

Sin embargo, Blomberg y muchos otros expertos del Nuevo Testamento creen que hay fundadas razones para datar los Evangelios en fecha incluso anteriores a estas. El destacado apologista, J.P. Moreland, profesor de la Facultad de teología de Talbot, articula varias razones que avalan que Hechos fue escrito entre el año 62 y 64 d.C. Por ejemplo, no menciona varios acontecimientos importantes que, sin duda, hubieran sido incluidos si el libro hubiera sido escrito después de que éstos sucedieron. Entre estos sucesos cabe mencionar la caída de Jerusalén en el año 70 d.C., las persecuciones de Nerón a mediados de los 60, el martirio de Santiago en el 61, Pablo en el 64 y Pedro en el 65, y la guerra de los judíos contra los romanos a partir del 66. Además, muchas de las expresiones usadas en Hechos son muy tempranas y primitivas, y el libro trata asuntos que fueron especialmente importantes antes de la caída de Jerusalén Y Como los Hechos es la segunda parte de una obra en dos partes escrita por Lucas, esto significa que el Evangelio tuvo que haber sido escrito a principios de los años 60 d.C., o antes de que pasaran treinta años después de la vida de Jesús. Como Lucas tomó parte de su información del Evangelio de Marcos es lógico deducir que Marcos debió haber sido con anterioridad a Lucas. Moreland, concluyó: «La figura de Jesús presentada en los Evangelios Sinópticos [Mateo, Marcos y Lucas] no dista más de doce o veinte años de los sucesos propiamente dichos. Además, incorporan fuentes que son incluso anteriores».

Aun más, el Nuevo Testamento también incluye cartas del apóstol Pablo que pueden fecharse tan temprano como el año 49 d.C. Su cristología tardía, que Jesús es Dios y Señor de los cielos y la Tierra, no evoluciona en sus diversos escritos y, por lo tanto, «ya debió estar completa antes de que comenzara sus grandes viajes misioneros … o sea, alrededor del año 48», dice Moreland. Y luego, agrega que Pablo incluyó algunos credos e himnos anteriores a sus propios escritos que «presentan un retrato de un Jesús milagroso y divino que había resucitado de entre los muertos».

Moreland, concluyó: «En resumidas cuentas, la idea de un Jesús plenamente Divino, que hiciera milagros y que resucitara de entre los muertos estaba presente durante la primera década del cristianismo. Dicha perspectiva no era una leyenda que surgió varias décadas después de la crucifixión». En realidad, dice Moreland, los escritos de Pablo a los Gálatas, en donde describe sus encuentros con los apóstoles de Jerusalén y confirma que su mensaje de la deidad de Cristo era verdadero, asociado con uno de los primeros credos acerca de la resurrección que aparece en 1 Corintios 15, demuestra que «la creencia en un Jesús Divino y Resucitado ya existía pocos años después de su muerte».

Esto es más significativo a la luz de un estudio realizado por A.N. Sherwin’White, el respetado historiador del período clásico grecorromano de la Universidad de Oxford, que estableció que el pasaje de dos generaciones no era tiempo suficiente para que se desarrollara una leyenda en el mundo antiguo y borrara el núcleo sólido de verdad histórica. En el caso de Jesús, tenemos información fidedigna acerca de su divinidad y resurrección que cae holgadamente dentro de ese período.

Salvando la prueba de los manuscritos

Además, la riqueza de fuentes de manuscritos para el Nuevo Testamento nos infunde la confianza de que estos escritos nos fueron transmitidos de manera muy precisa a través de la historia. Los arqueólogos han recuperado más de cinco mil manuscritos griegos antiguos del Nuevo Testamento, con fragmentos que se remontan al segundo siglo. Si incluimos los manuscritos de la Vulgata Latina y algunos otros, obtenemos un total de veinticuatro mil manuscritos existentes. Fuera del Nuevo Testamento, la evidencia de manuscritos para cualquier otra obra clásica es La Ilíada de Homero, de la que hay menos de 650 manuscritos escritos unos mil años después de los originales. «En ningún otro caso el intervalo de tiempo entre la composición del libro y la fecha de los primeros manuscritos es tan breve como en el caso del Nuevo Testamento», dijo Sir Frederic Kenyon, ex director del Museo Británico y autor de The Paleography oi Greek Papyri [La paleografía de los papiros griegos]. «El último fundamento de cualquier duda que pudiera haber de que las Escrituras nos llegaron sustancialmente tal como se escribieron ha sido derribado.

Dada la importancia fundacional del Nuevo Testamento, analizar si era digno de confianza me consumió gran parte de los dos años que dediqué a investigar el cristianismo cuando era un escéptico. Para determinar si los Evangelios eran dignos de confianza, los sometí a ocho pruebas que podrían enfrentar en un proceso judicial: la prueba de la intención, la prueba de la disposición de medios, la prueba del perfil, la prueba de la coherencia, la prueba circunstancial, la prueba del encubrimiento, la prueba de corroboración y la prueba aportada por el testimonio en contrario. Mi veredicto fue que la fiabilidad esencial de éstos estaba fuera de toda duda.

Publicado por: Pastor Damián Ayala


¿CUMPLIÓ JESÚS LAS PROFECÍAS MESIÁNICAS?

¿CUMPLIÓ JESÚS LAS PROFECÍAS MESIÁNICAS?

POR: LEE STROBEL

En una entrevista, Norman Geisler, de su vasta colección de citas de escépticos, me refirió la respuesta del agnóstico, Bertrand Russell, cuando le preguntaron bajo qué condiciones creería en Dios:

-«Bueno, si oyera una voz desde el cielo que predijera una serie de cosas para las siguientes veinticuatro horas, cosas muy improbables, y llegaran a suceder, creo que tal vez tendría que creer que hay alguna clase de inteligencia supra humana. No puedo concebir otro tipo de evidencia que pudiera convencerme y, en lo que a mí respecta, no existe dicha evidencia»- .

Cuando le preguntaron qué respondería a Russell, Geisler sonrió y dijo: -«Yo le diría: “Sr. Russell, hubo una voz del cielo; esta predijo muchas cosas; y sin duda algunas las hemos visto suceder”».-

Geisler se refería a la manera milagrosa en que los profetas predijeron acontecimientos y circunstancias específicas que culminarían cientos de años después con la llegada del Mesías (el «Ungido») que redimiría a Israel y al mundo. Aun un escéptico recalcitrante como Russell, tuvo que admitir que se requeriría un acto de Dios para que alguien pudiera predecir una serie de sucesos improbables y que estos se cumplieran contra toda probabilidad. Por lo tanto, las profecías mesiánicas, que se cumplieron con Jesús de Nazaret, son una poderosa confirmación de su identidad.

El Antiguo Testamento contiene miles de profecías acerca de la venida del Mesías. Según Barton Payne’s Encyclopedia oi Biblical Prophecy [Enciclopedia de Profecía Bíblica Barton Payne]’ se cumplieron ciento noventa y una profecías, mientras que el académico de Oxford, Alfred Edersheim, cita cuatrocientos casos: «Lo más importante que debemos tener presente es la unidad orgánica del Antiguo Testamento -apunta – . Sus predicciones no están aisladas sino que son parte de un gran cuadro profético».

Es indudable que estas predicciones se escribieran cientos de años antes de que Jesús naciera en Belén. «Aun los críticos más liberales reconocen que los libros proféticos se completaron unos cuatrocientos años a.c. y que el libro de Daniel se terminó alrededor del año 167 a.c.», dice Geisler.

Agregó que hay suficiente evidencia para datar la mayoría de los libros en fechas considerablemente anteriores que esas; hay algunos Salmos y profecías tempranas que datan de los siglos octavo y noveno antes de Cristo.28

Geisler señala que un pasaje solo, Isaías 53:2-12, predice doce aspectos de la pasión de Cristo, todos los cuales se cumplieron: Jesús sería rechazado, sería un varón de dolores, tendría una vida de sufrimiento, los hombres lo despreciarían, llevaría nuestros dolores, sería golpeado y herido por Dios, sería traspasado por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados, y sufriría como un cordero, moriría por los malvados, sería sin pecado, y oraría por otros.

La mayoría de los rabinos rechazan la noción de que este pasaje de Isaías sea una figura del Mesías e insisten en que se trata de una referencia a la nación judía. Sin embargo, Geisler dice: «Antes del tiempo de Cristo era común que los intérpretes judíos enseñaran que Isaías estaba hablando del Mesías judío. Solo después que los primitivos cristianos comenzaran a usar el texto apologéticamente y con mucha fuerza, se convirtió en una enseñanza rabíhica del sufrimiento de la nación judía. Esta visión no es plausible en el contexto».

Otras de las principales predicciones acerca del Mesías, que se cumplieron todas en Jesús, fueron: que nació de mujer (Génesis 3:15), que sería una virgen ( Isaías 7:14), de los descendientes de Abraham (cf. Génesis 12:1~3j 22:18), de la tribu de Judá (cf. Génesis 49:10), de la casa de David

(cf. 2 Samuel 7:12~16), que nacería en Belén (cf. Miqueas 5:2), que sería anunciado por el mensajero del Señor (cf. Isaías 40:3); que purificaría el templo (cf. Malaquías 3:1), que se «le quitaría la vida» 483 años después del anuncio de la reconstrucción de Jerusalén en el año 444 a.e. (cf. Daniel 9:24~27), que sería rechazado (cf. Salmo 118:22), que sus manos y sus pies serían horadados (cf. Salmo 22:16), que su costado sería traspasado (cf. Zacarías 12:10), que resucitaría de entre los muertos (cf. Salmo 16:10), que ascendería a los cielos (cf. Salmo 68:18), y que se sentaría a la derecha del estrado de Dios (cf. Salmo 110:1).

El cumplimiento exacto de tantas predicciones específicas es de tal persuasión apologética que los críticos reiteradas veces las han objetado en un intento por negarlas. Las objeciones más comunes son las siguientes:

Jesús cumplió las profecías por casualidad. Las probabilidades de que Jesús cumpliera las profecías por casualidad serían increíblemente ínfimas. En realidad, el profesor Peter Stoner, que fue presidente de la División de Ciencias de Westmont College, a mediados de los cincuenta, trabajó con seiscientos estudiantes para determinar cuál sería la mejor estimación de probabilidades matemáticas de que solo ocho profecías del Nuevo Testamento se cumplieran en una sola persona hasta la fecha. Tomándolas en conjunto, Stoner luego calculó que la probabilidad era una en cien millones de billones. El equivalente de esto sería la cantidad de cuadrados de tres centímetros de lado que se necesitaría para cubrir toda la superficie seca del planeta.

La gente puede discrepar con las estimaciones a las que llegaron estos estudiantes con los cálculos de Stoner. Al fin de cuentas, es difícil cuantificar las profecías, y los criterios de evaluación pueden variar. Stoner retó a los escépticos a producir sus propias estimaciones y hacer ellos los cálculos. Pero cuando examiné las profecías, tuve que concordar con la conclusión suya: la probabilidad de que alguien cumpliera por mera coincidencia estas antiguas predicciones era absolutamente mínima.

«Solamente las probabilidades indican que sería imposible que alguien cumpliera las profecías del Antiguo Testamento. Sin embargo, Jesús y solo él en toda la historia, logró hacerlo», dice Louis Lapides, que se crió en un hogar conservador judío pero que luego se convirtió en cristiano y más adelante en pastor, después de estudiar las profecías.

Jesús cumplió de manera intencionada las profecías. Aunque Jesús podría haber maniobrado su vida para cumplir ciertas profecías, muchas de éstas hubieran estado completamente fuera de su control, como su lugar de nacimiento, sus antepasados, el haber sido traicionado por treinta piezas de plata, la manera en que lo mataron, el que no le hubiesen quebrado las piernas en la cruz o que los soldados apostaran para quedarse con sus prendas.

Los escritores de los Evangelios inventaron los detalles. Algunos críticos sostienen que los Evangelios, simplemente, cambiaron los detalles de su vida para hacer que Jesús cumpliera con las profecías. Louis Lapides ofrece esta defensa: «Cuando los Evangelios comenzaron a circular, había gente que había vivido en el tiempo en que sucedieron estas cosas. Alguien le hubiera dicho a Mateo: “Oye, no sucedió así. Estamos tratando de comunicar una vida de rectitud y verdad, por lo tanto no la manches con una mentira”. Y agregó que, por otro lado:’¿por qué razón Mateo inventaría profecías cumplidas y luego permitiría que lo mataran por seguir a alguien que bien sabía que no era el Mesías? Péro todavía más, aunque el Talmud judío hace referencia a Jesús en términos derogatorios, nunca alega que el cumplimiento de las profecías fuera falso.

Los Evangelios mal interpretaron las profecías. Según Mateo, los padres de Jesús lo llevaron a Egipto y luego regresaron a Nazaret, después de la muerte de Herodes; «De este modo se cumplió lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “De Egipto llamé a mi hijo”» (Mateo 2:15). Los críticos, sin embargo, señalan que esta referencia del Antiguo Testamento se refería a los hijos de Israel que habían salido de Egipto con el éxodo. Para ellos es un ejemplo de cómo se interpretan fuera de contexto las profecías, para alegar falsamente que Jesús cumplió lo que los profetas dijeron.

«Es cierto que el Nuevo Testamento aplicó ciertos pasajes del Antiguo Testamento a Jesús que no profetizaban directamente de él -explica Norman Geisler-. Muchos eruditos ven estas referencias cumplidas en Cristo según la “tipología” … En otras palabras, alguna verdad en el pasaje se puede aplica: a Cristo en forma apropiada, a pesar de que no se profetizó específicamente de él. Otros eruditos dicen que hay un

cierto significado genérico en ciertos pasajes del Antiguo Testamento que se ajustan a Israel y Cristo, a los cuales se les llama “hijos” de Dios. A esto, a veces, se le llama “punto de vista de referencia doble” de la profecía».

Muchos psíquicos han adivinado el futuro. Un estudio cuidadoso del historial de los psíquicos, desde Nostradamus a Jeane Dixon, muestra que, a diferencia de las profecías bíblicas, sus predicciones son extremadamente vagas, en ocasiones contradictorias, y muy a menudo resultan falsas. Dixon es recordada por haber predicho la elección de John Kennedy en 1960, pero la gente se olvida que luego predijo ¡que ganaría Richard Nixon! Un análisis de las profecías de veinticinco psíquicos demostró que en el noventa y dos por ciento de los casos estaban totalmente equivocadas, a diferencia de las

profecías bíblicas que invariablemente se cumplían.

El cumplimiento milagroso de Jesús de las profecías de la antigüedad es todavía uno de los argumentos más sólidos para confirmar su identidad. Quienes escudriñan cuidadosa- mente estos antecedentes, encontrarán que no es fácil descartar estas predicciones. Uno de mis ejemplos favoritos lo suministra el Dr. Peter Greenspan, un obstetra y ginecólogo judío que también es profesor en una facultad de medicina, que dice que cuantos más libros leía escritos por críticos que intentaban atacar las profecías, más reconocía las fallas de sus argumentaciones. Irónicamente, concluyó Greenspan,

«Creo que llegué a tener fe en Yshua (Jesús) al leer lo que sus detractores escribieron».

Publicado por Pastor Damián Ayala


¿AFIRMÓ JESÚS ALGUNA VEZ SER DIOS?

POR LEE STROBEL

¿AFIRMÓ JESÚS ALGUNA VEZ SER DIOS?

Escucho esta objeción todo el tiempo: Jesús nunca dijo que era el Hijo de Dios; se trató, en cambio, de una creencia que sus ardientes seguidores impusieron a la tradición después de su muerte. El verdadero Jesús se consideraba nada más que un maestro, un sabio, un agitador, cualquier cosa menos Dios, al menos, eso dicen lo críticos. Pero no es lo que surge claramente de la evidencia.

El teólogo escocés, H.R. Macintosh, resumió la verdad: «La conciencia que Jesús tenía de su persona … es el hecho más grande de toda la historia».

Kevin Vanhoozer, profesor e investigador de teología Sistemática de la Facultad Evangélica de teología Trinity, planteaba la cuestión en los siguientes términos:

«Jesús entendía que era el amado Hijo de Dios, elegido por él para traer su reino y el perdón de pecados. Nuestro entendimiento de quién era Jesús debe corresponder con el entendimiento que Jesús tenía de sí. Si no confesamos a Jesús como el Cristo, alguien se engaña: él o nosotros».

Hay al menos diez factores que apuntan a que Jesús creía que era el Unigénito Hijo de Dios. En primer lugar, tenemos la manera en que se refería a sí. Ningún estudioso bíblico duda de que la manera más común que Jesús usaba para referirse a su persona era «el Hijo del hombre», la que aplicó más de cuatro docenas de veces, y ya figura en Marcos, que se considera en general el primer Evangelio. Si bien algunos críticos se confunden y consideran que es una mera declaración de su humanidad, el consenso académico es que es una referencia a Daniel 7:13-14, en que «alguien como un hijo de  hombre» es llevado a la presencia del venerable Anciano, se le da «autoridad, poder y majestad», es objeto de la adoración de «todos los pueblos, naciones y lenguas» y «su dominio es un dominio eterno».

«El Hijo del hombre era una figura divina en el libro de Daniel en el Antiguo Testamento, que vendría al fin del mundo a juzgar a la humanidad y reinar para siempre», dijo el teólogo y filósofo William Lane Craig. «Por lo tanto, alegar ser el Hijo del hombre sería en efecto un alegato de divinidad».

Vanhoozer agrega un matiz interesante: «Lo curioso del uso que Jesús hace de este título … es que lo vinculó no solo con el tema de la gloria futura sino también con el tema del sufrimiento y de la muerte. Con esto, Jesús estaba enseñando a sus discípulos algo nuevo acerca del Mesías tan esperado, y es que su sufrimiento habría de preceder a su gloria (Lucas 9:22)>> .

En segundo lugar, Vanhoozer señala que Jesús también declara su divinidad cuando se refiere a sí, diciendo: «Yo soy», en una ocasión afirma: «Ciertamente les aseguro que, antes que Abraham naciera, ¡yo soy!» (Juan 8:58). Se trata de una alusión obvia a las palabras de Dios a Moisés desde la zarza ardiente y es una declaración tan inequívoca de igualdad con Dios que los oyentes tomaron piedras para arrojarle por la blasfemia.

En tercer lugar, Jesús se atribuye el derecho divino de perdonar los pecados del paralítico en Marcos 2: «La única persona que puede decir algo así con todo sentido es Dios mismo, porque el pecado, incluso si es en contra de otra persona, es primero y principalmente un desafío a Dios y a sus leyes».

En cuarto lugar, hay todavía una afirmación trascendental en la manera en que Jesús escogió a sus discípulos, según Ben Witherington III, autor de The Christology of ]esus [La Cristología de Jesús]: «(Jesús) no es simplemente parte de Israel, no es meramente parte del grupo redimido, él está formando el grupo; al igual que Dios en el Antiguo Testamento forma a su pueblo e instituye las doce tribus de Israel. Esa es una pista sobre cómo Jesús pensaba de sí».

Tenemos una quinta clave acerca de la percepción que Jesús tenía de sí en la manera en que enseñaba: «(Jesús) comienza sus enseñanzas con la frase: “Ciertamente les aseguro”, es decir: “Juro con anticipación sobre la veracidad de lo que les voy a decir”. Esto era absolutamente revolucionario», según Witherington. Y, a continuación, explica:

«En el judaísmo uno necesitaba el testimonio de dos testigos … Sin embargo, Jesús atestigua acerca de la veracidad de sus palabras. En lugar de basar sus enseñanzas en la autoridad de otros, habla con autoridad propia.

Por lo tanto, es alguien que se consideraba que tenía una autoridad superior a la de los profetas del Antiguo Testamento. Creía que poseía no solo inspiración divina, al igual que el Rey David, sino también autoridad divina y el poder de expresión divina directa».

En sexto lugar, Jesús usó el término arameo Abba, o «Querido papá», para dirigirse a Dios. Esto refleja una intimidad extraña al antiguo judaísmo, en el cual los judíos devotos evitaban el uso del nombre de Dios por temor a pronunciarlo mal. El Dr. Witherington hace esta observación:

«La importancia del término «Abba» radica en que Jesús es quien inicia una relación íntima que antes no estaba disponible. La pregunta es: ¿qué clase de persona puede cambiar los términos para la relación con Dios? ¿Qué clase de persona puede iniciar una nueva relación de pacto con Dios?

»Jesús está diciendo que solo a través de tener una relación con él se hace posible este tipo de lenguaje de oración, este tipo de relación «Abba» con Dios. Eso habla mucho de cómo se consideraba».

Una séptima indicación de lo que Jesús pensaba de él puede verse en su encuentro después de la resurrección con el apóstol Tomás, en Juan 20. Al responder a la invitación de Jesús de comprobar personalmente que había resucitado realmente de entre los muertos, Tomás declara, en el versículo 28: «iSeñor mío y Dios mío!». La respuesta de Jesús es muy reveladora. Hubiera sido el colmo de la blasfemia aceptar la adoración de Tomás si Jesús no fuera realmente Dios. Sin embargo, en vez de reprenderlo, Jesús le dice, en el versículo 29: «Porque me has visto, has creído … dichosos los que no han visto y sin embargo creen». La decisión de Jesús de aceptar la adoración de Tomás significa claramente que creía que era Dios y, por lo tanto, digno de recibir ese honor. De manera similar, cuando Jesús pregunta: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?», y Simón Pedro responde: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente», la reacción de Jesús no fue corregirlo sino afirmar que esto le había sido revelado por el Padre (Mateo 16:15,17).

En octavo lugar, Jesús claramente creía que el destino eterno del pueblo dependía de si creía o no en él: «Pues si no creen que yo soy el que afirmo ser, en sus pecados morirán», dijo en Juan 8:24. Además, en Lucas 12:8,9, dice: «Les aseguro que a cual, quiera que me reconozca delante de la gente, también el Hijo del hombre lo reconocerá delante de los ángeles de Dios. Pero al que me desconozca delante de la gente se le desconocerá delante de los ángeles de Dios». William Lane Craig señala lo que esto implica: «No nos confundamos: si Jesús no fuera el Divino Hijo de Dios, esta afirmación solo podría considerarse corno el más estrecho y objetable dogmatismo. Porque lo que está diciendo es que la salvación del pueblo dependía de que lo confesaran». Encontrarnos una afirmación explícita de divinidad en Juan 10:30, donde Jesús afirma directamente: «El Padre y yo somos uno». No hay duda de que los que escuchaban a Jesús entendían bien que Jesús estaba diciendo que él y Dios eran una sustancia. Por eso no demoraron en recoger piedras para apedrearlo «por blasfemia», por hacerse «pasar por Dios» (v. 33). El décimo factor que debería sopesarse al evaluar la identidad que Jesús tenía de sí son sus milagros, los que serán discutidos en la siguiente sección. Jesús recalcó que sus obras eran señales de la venida del reino de Dios; «Pero si expulsó a los demonios con el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el reino de Dios» (Lucas 11:20). Ben Witherington observa que, aunque otras personas de la Biblia también realizaron milagros, esta afirmación mostraba que Jesús no se consideraba a sí corno uno más entre varios que hacía milagros: «(Jesús) se ve como el único en quien y a través de quien se cumplen las promesas de Dios. Y esa es una afirmación de trascendencia nada velada».

El experto británico, James D. G. Dunn, ha dicho:

«Independientemente de los “hechos” es evidente que Jesús creía que había sanado a los ciegos, los paralíticos y los sordos; en realidad, no hay razón para dudar que creía que los leprosos habían sido sanados y los muertos habían vuelto a la vida gracias a su ministerio».

Jesús tenía los atributos de Dios. Por supuesto, cualquier persona puede creer que es Dios. Jesús no solo se consideraba el Hijo de Dios sino que tenía los atributos que solo Dios tiene. Filipenses 2 describe cómo Jesús se vació a sí del uso independiente de sus atributos, un fenómeno denominado kenosis, que significa vaciamiento, cuando se encamó. Esto explica por qué no siempre optaba por exhibir sus «omnis», la omnisciencia, la omnipotencia y la omnipresencia, en su existencia terrenal. No obstante, el Nuevo Testamento confirma que todas estas cualidades eran, en última instancia, verdaderas en su caso. Por ejemplo, en Juan 16:30, Juan afirma de Jesús: «Ya podemos ver que sabes todas las cosas», se trata de su omnisciencia. En Mateo 28:20, Jesús dice: «Les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo», que es su omnipresencia. Y él declaró: «Seme ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra» (Mateo 28:18), que es su omnipotencia. En realidad, Colosenses 2:9 dice: «Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo». Su eternidad está confirmada en Juan 1:1, que declara de Jesús: «En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios». Su inmutabilidad se muestra en Hebreos 13:8: «Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos». Que era sin pecado, lo vemos en Juan 8:29: «El que me envió está conmigo; no me ha dejado solo, porque siempre hago lo que le agrada». Hebreos 1:3 declara de Jesús: «el Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es». Colosenses 1:17, dice: «Él es anterior a todas las cosas». Mateo 25:31-32 afirma que juzgará a la humanidad. Y en Hebreos 1:8, el Padre mismo específicamente dice con respecto a Jesús que es Dios. De hecho, los propios nombres usados para la figura de Dios, en el Antiguo Testamento, también se aplican en el Nuevo para hablar de Jesús: nombres como el Alfa y la Omega, Señor, Salvador, Rey, Juez, Luz, Roca, Redentor, Pastor, Creador, Dador de Vida, Perdonador de Pecados, el que habla con autoridad divina.

¿Quién creía Jesús que era? En su libro New Approaches to ]esus and the Gospels [Nuevas aproximaciones a Jesús y a los Evangelios], Royce Gruenler, profesor de Nuevo Testamento en el Seminario Teológico Gordon;Conwell, llega a la siguiente conclusión: «Es un hecho llamativo de las investigaciones modernas del Nuevo Testamento que las claves esenciales para entender correctamente la comprensión cristológica implícita que Jesús tenía de sí, son profusas y claras».

Aparte de creer que era Dios, Jesús también lo demostró al hacer obras sobrenaturales, al cumplir las profecías de la antigüedad a pesar de lo improbables y, al final, venciendo la tumba: tres tópicos muy importantes que trataremos en el siguiente capítulo.

Este Artículo ha sido Publicado Por el Pastor Damián Ayala, administrador de este blog.