La Verdad Acerca del Hombre

Les paso este excelente estudio Bíblico sobre la doctrina del hombre y el pecado, recuerden que no es lo mismo leer la Palabra que estudiarla , les aseguro que será de gran edificación para sus vidas.

La Verdad Acerca del Hombre

Paul Washer


La Muerte Espiritual y la Inhabilidad Moral

El Significado de la Muerte Espiritual

Una frase importante que es empleada por los teólogos para describir la profundidad de la corrupción moral del hombre es la “Muerte Espiritual.” Según las Escrituras, el juicio divino que cayó sobre Adán no solamente resultó en su muerte física, sino también en su muerte espiritual. Adán llegó a ser sensible a todo tipo de estímulo corrupto, humano, y diabólico, pero insensible y hostil a la persona y voluntad de Dios.

Las Escrituras nos enseñan que este aspecto del juicio divino que cayó sobre Adán no se limita a él solo, sino que se extiende a toda la raza humana. Cada ser humano nace en este mundo en un estado mortal, vacío de vida espiritual e insensible a la persona y voluntad de Dios. Para que el hombre caído pueda responder a Dios con amor y obediencia, una resurrección espiritual tiene que tomar lugar a través de la obra sobrenatural de la gracia y poder de Dios.

1.- En Génesis 2:17, Adán recibió una fuerte advertencia de Dios acerca de las consecuencias devastadoras de la desobediencia. Según este texto, ¿Qué sucedería el día que Adán desobedeciera el mandamiento de Dios? ¿Qué nos enseña este texto acerca de la muerte espiritual a la cual Adán fue sujeta como resultado de su pecado?

Génesis 2:17mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Nota: La pena del pecado de Adán fue la muerte (Romanos 6:23). Esta muerte no fue solamente física, sino también espiritual. Adán llegó a ser sensible a todo tipo de estímulo corrupto e insensible a la persona y voluntad de Dios.

2.- Las Escrituras nos enseñan que el juicio divino de la muerte espiritual que cayó sobre Adán no se limita a él solamente, sino que también se extiende a toda la raza humana. Cada persona entra en este mundo como uno nacido muerto, vacío de la verdadera vida espiritual e insensible a la persona y voluntad de Dios. En Efesios 2:1-3, se encuentra una las más reveladoras descripciones bíblicas de la muerte espiritual del hombre caído.

Efesiso 2:1-3Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Nota: a) Antes de su conversión, cada persona está muerta espiritualmente. Las Escrituras ven esta muerte espiritual como el resultado de “nuestros pecados” – el pecado que nos fue imputado en Adán (Romanos 5:12), y el pecado que nosotros mismos practicamos (Efesios 2:2).

b)  Antes de su conversión, cada persona “anda en” o “practica” el pecado como un estilo de vida. No anda según la voluntad de Dios, sino según la corriente de un mundo caído que es hostil hacia Dios y desobediente a Su voluntad.

c) Antes de su conversión, cada persona no solamente camina según la corriente de una humanidad caída y moralmente corrupta, sino también conforme a la voluntad del diablo. Esta es una verdad asombrosa y aterradora.

d) Antes de su conversión, cada persona sin excepción esta empujada o guiada por los deseos de su carne (los malos deseos de su naturaleza caída que es hostil hacia Dios). Ellos se entregan a sus malos deseos y pensamientos.

e) Antes de su conversión, la ira de Dios está sobre una persona (Juan 3:36). Es importante entender que la ira de Dios no solamente se dirige hacia los hombres simplemente por causa de lo que “hacen”, sino por causa de lo que “son.” La naturaleza caída y corrupta del hombre evoca la ira de Dios.

3.-  En Efesios 4:17-18, se encuentra otra descripción de la muerte espiritual en el corazón de cada hombre antes de su conversión.

Efesios 4:17Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;

Nota: a) La “mente” de los muertos espirituales puede alcanzar grandes logros en la ciencia, arquitectura, literatura, etc., pero con respecto a Dios, está vacía de verdad y llena de todo tipo de vanidades, herejías, e inconsecuencias lógicas. Cuando el hombre caído intenta ser “espiritual” o “religioso” los resultados son catastróficos, aún absurdos.

b)  Es importante entender que el hombre no es una víctima que está separada de Dios por causa de una ignorancia inevitable que no es su culpa. La ignorancia del hombre es auto- impuesta o voluntaria. Él es hostil hacia Dios y no quiere conocerlo ni aun conocer Su voluntad. El hombre es ignorante de las cosas espirituales porque cierre los ojos y rehúsa mirar a Dios. Él se tapa los oídos y rehúsa escuchar.

c)  Al endurecer su corazón contra Dios, el hombre caído pierde toda sensibilidad a la verdad y virtud espiritual, y se entrega voluntariamente a la misma maldad que Dios se opone.

d)  Antes de su conversión, el hombre es un cadáver espiritual – físicamente vivo, pero espiritualmente muerto. Él está muerto a la realidad de Dios y Su voluntad.

e)  Antes de su conversión, un hombre puede parecer muy religioso y aun temeroso de Dios, pero todas sus obras son externas y motivadas por egocentrismo. En su corazón, no ama a Dios o busca Su gloria.

Publicado Por Pastor Damian Ayala.

Continuamos con .. El Significado de la Inhabilidad Moral



El hombre y el pecado.

Publicado por Pastor: Damián Ayala


El Hombre Nace en Corrupción

El Hombre Nace en Corrupción

Paul Washer

La pena del pecado de Adán no solamente fue la muerte, sino también la corrupción moral – él cayó de su estado original de justicia y llegó a ser una criatura corrupta. De la misma forma, cada uno de los descendientes de Adán no solamente nace bajo la sentencia de muerte, sino que también nace moralmente corrupto e inclinado a la maldad.

Es evidente notar por la experiencia de cada uno de nosotros y la experiencia colectiva de la humanidad que la corrupción moral del hombre no es un comportamiento aprendido, sino una característica inherente arraigada profundamente en el corazón. La historia humana, la literatura secular y sagrada, filosofía y religión abundan con ilustraciones de la lucha del hombre con su propia corrupción y propensión a la maldad. Las palabras inspiradas del apóstol Pablo reflejan la angustia de cada hombre que ha llegado a comprender la realidad de su propia condición moral, “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago” (Romanos 7:15).

Una de las frases más importantes que los teólogos emplean para describir la profundidad de la inherente corrupción moral del hombre es la frase “depravidad total.” La palabra “depravidad” proviene de la preposición latina de que comunica intensidad y la palabra latina pravus que significa “torcido” o “pervertido.” El decir que algo es depravado significa que su estado original ha sido torcido o pervertido. El decir que el hombre es depravado significa que él ha caído de su estado original de justicia y que su misma naturaleza ha llegado a ser extremadamente corrupta. Cuando los teólogos usan términos como la depravidad “total” o “radical” es importante entender lo que significa y lo que no significa:

La Depravidad Total no significa…

1.- … que la imagen de Dios en el hombre haya sido totalmente perdida en la caída. En Génesis 9:6, I Corintios 11:7, y Santiago 3:9, las Escrituras todavía se refieren al hombre como habiendo sido creado “a la imagen de Dios,” por lo tanto hay un sentido verdadero en el que la imagen de Dios aún se encuentra en cada hombre.

2.- … que el hombre no tenga ningún conocimiento de la persona y voluntad de Dios. Las Escrituras nos enseñan que los hombres tienen suficiente conocimiento de Dios para aborrecerlo, y suficiente conocimiento de Su verdad para rechazarla y intentar detenerla (Romanos 1:30; 1:18).

3.- … que el hombre no posea una consciencia o que sea totalmente insensible al bien y al mal. En Romanos 2:15, las Escrituras enseñan que todos los hombres poseen una consciencia. Si no ha sido cauterizada (I Timoteo 4:2), tal consciencia puede guiar al hombre a admirar virtud y actos nobles.

4.- … que el hombre sea incapaz de demostrar virtud. Hay hombres que aman a su familia, sacrifican su propia vida para salvar a otros, y hacen grandes obras de generosidad. Se reconoce que los hombres son capaces de amar a otros, servir a su patria, y aún llevar a cabo obras religiosas.

5.- … que todos los hombres sean tan inmorales o depravados como podrían ser, que todos los hombres sean igualmente inmorales, o que todos los hombres se entreguen a cada forma de maldad que existe. No todos los hombres son delincuentes, fornicarios, o asesinos, pero todos son capaces de tales cosas. Lo que los refrena es la gracia de Dios.

La Depravidad Total significa…

1.- … que la imagen de Dios en el hombre ha sido seriamente desfigurada y que la corrupción moral ha contaminado la persona entera – el cuerpo (Romanos 6:6,12; 7:24; 8:10,13), la razón (Romanos 1:21; II Corintios 3:14-15; 4:4; Efesios 4:17-19), las emociones (Romanos 1:26-27; Gálatas 5:24; II Timoteo 3:2-4), y la voluntad (Romanos 6:17; 7:14-15).

2.- … que el hombre nace con una propensión o inclinación hacia el pecado. Todos los hombres son capaces de la más grande maldad, los crímenes más indecibles, y las perversiones más vergonzosas.

3.- … que todo lo que los hombres hacen está contaminado por su propia corrupción moral. La corrupción moral y pecado del hombre se extienden a sus obras más encomiables (Isaías 64:6).

4.- … que las obras de los hombres no son el resultado de su amor para con Dios o un deseo de obedecer Sus mandamientos. Ningún hombre ama a Dios de una manera digna o como Su Ley manda (Deuteronomio 6:4-5; Mateo 22:37), tampoco hay un hombre que glorifique a Dios en pensamiento, palabra, y obra (I Corintios 10:31; Romanos 1:21). Todos los hombres se prefieren a sí mismos que a Dios (II Timoteo 3:2-4). Todas las obras de generosidad, heroísmo, lealtad, y devoción religiosa son el resultado del amor del hombre para con sí mismo, pero no de un amor verdadero y sincero para con Dios.

5.- … que la mente del hombre es hostil hacia Dios, no puede sujetarse a la voluntad de Dios, y no puede agradar a Dios (Romanos 8:7-8).

6.- … que la humanidad está inclinada a más y más corrupción moral, y que esta deterioración sería aún más rápida si no fuera por la gracia de Dios que detiene la maldad de los hombres.

7.- … que la humanidad está inclinada a más y más corrupción moral, y que esta deterioración sería aún más rápida si no fuera por la gracia de Dios que detiene la maldad de los hombres.

Ahora que hemos resumido el significado de la depravidad total o radical, consideraremos las enseñanzas de las Escrituras. Encontraremos abundante testimonio de lo que hemos aprendido – Puesto que todos los hombres llevan la culpa del pecado, también llevan la pena – la muerte y la corrupción moral. Cada uno de los descendientes de Adán nace moralmente corrupto e inclinado a la maldad.

A través de un estudio cuidadoso de Génesis 5:1-3, se ve claramente las devastadoras consecuencias de la caída y la extensión de la corrupción moral a toda la raza humana.

Adán fue hecho a la “imagen de Dios,” (Génesis 5:1) pero los descendientes de Adán fueron hechos a la imagen caída y depravada de Adán (Génesis 5:3). Es importante notar que los hombres no heredan la corrupción moral de Adán de la misma forma que un hijo hereda las características físicas de su padre. La corrupción moral de los descendientes de Adán es el resultado del juicio de Dios en contra de ellos. Adán pecó y fue sujeto a la pena de muerte y la corrupción moral. El pecado de Adán ha sido imputado a todos sus descendientes, y por eso, ellos también son sujetos a la misma pena – la muerte y la corrupción.

Desde la caída de Adán, todos los hombres nacen con una naturaleza moralmente corrupta, hostil hacia Dios, e inclinada a la maldad. ¿Qué enseñan las siguientes Escrituras acerca de esta verdad? ¿Cómo demuestran que la corrupción moral del hombre no es un comportamiento aprendido, sino un reflejo de su misma naturaleza?

Salmo 51:5 He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

Nota: Esto no significa que las relaciones sexuales entre los padres de David fueran pecaminosas. Dios mandó que los hombres se multiplicaran y llenaran la tierra (Génesis 1:28). David está simplemente declarando una verdad que se defiende a través de las Escrituras y se demuestra a través de la historia de la humanidad – La corrupción moral del hombre y su propensión a la maldad no es un comportamiento aprendido, sino parte de su propia naturaleza.

Salmo 58:3 Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron.

Génesis 8:21 Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud;

Nota: La palabra “juventud” se refiere a la vida temprana o niñez de una persona. No hay necesidad de enseñar a un niño para que sea egoísta o egocéntrico, o a que mienta, o manipule a otros, etc. Tales actitudes y comportamiento pecaminosos brotan de su propia naturaleza.

Habiendo establecido la verdad de que todos los hombres nacen llevando la corrupción moral de Adán, ahora consideraremos las Escrituras que ilustran la severidad o profundidad de esta corrupción moral. ¿Qué nos enseñan las siguientes Escrituras acerca de la profundidad y extensión de la corrupción del hombre?

Génesis 6:5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

Nota: Para ilustrar esta verdad, supongamos que se pudiera poner todos los pensamientos de un hombre desde su niñez hasta la actualidad en un video, y luego mostrar el video a su familia y a sus amigos más cercanos. No sería una exageración decir que él tendría tanta vergüenza que jamás podría mirar a nadie a los ojos.

Job 25:4-6   ¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?

Isaías 64:6  Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.

(Eclesiastés 9:3, Job 15:14-16)

Nota: Las obras más grandes y encomiables de los hombres no son nada más que trapos sucios ante Dios. Se podría vestir o envolver a un leproso para cubrir sus llagas en la seda más fina y blanca, pero inmediatamente, la corrupción de su carne contaminaría la tela y llegaría a ser tan vil como al hombre que cubre. Así son las buenas obras de los hombres ante Dios. Llevan la corrupción del hombre que las hace.

Para concluir esta parte de nuestro estudio de la corrupción moral del hombre, consideraremos una declaración breve pero poderosa hecha por el Señor Jesucristo en Mateo 7:11. ¿Cuál es esta declaración y cómo demuestra la fuerte convicción de Cristo acerca de la depravidad moral del hombre?

Mateo 7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Publicado por Pastor: Damián Ayala.

Continuará con… La Muerte Espiritual y la Inhabilidad Moral


La Caída de la Humanidad

La Caída de la Humanidad

Las Escrituras afirman tres muy importantes verdades acerca de la Caída de Adán y sus consecuencias devastadoras para toda la humanidad. Aparte de estas verdades es imposible explicar la corrupción moral de la humanidad y la presencia universal de la maldad en un mundo que fue creado bueno. Estas tres verdades son:

1. Dios hizo a Adán el representante o cabeza de la raza humana. Como cabeza, Adán actuó en nombre (de parte) de toda la humanidad y las consecuencias de sus acciones nos afectan a todos.

2. Dios “imputó” el pecado de Adán a todos los hombres. Las palabras imputar e imputación, provienen del verbo latino imputare que significa, “considerar, contar, atribuir, o cargar a la cuenta de uno.” Con respecto a la Caída, significa que Dios cargó el pecado de Adán a la cuenta de todos los hombres. Dios considera y trata a todos los hombres desde su nacimiento como pecadores por causa del pecado de Adán. Todos los hombres llevan la culpa y la pena del pecado de Adán.

3. Dios entregó a todos los hombres a la corrupción moral. La pena del pecado de Adán no solamente fue la muerte, sino también la corrupción moral – él cayó de su estado original de justicia y llegó a ser una criatura moralmente corrupta. Cada uno de los descendientes de Adán nace en el mismo estado moral – inclinado a la maldad, en enemistad con Dios, y hostil a la santidad y justicia.

Todos los Hombres Nacen en Pecado

La declaración que “todos los hombres nacen en pecado” significa que Dios ha imputado el pecado y la culpa de Adán a cada uno de sus descendientes. Todos los hombres, desde su nacimiento, son considerados y tratados como pecadores por causa del pecado de Adán. Es importante notar que esto no es una “teoría teológica” o una “construcción filosófica”, sino la clara enseñaza de las Escrituras y se demuestra todos los días.

1.- En Romanos 5:12-19, se encuentra el más importante discurso en toda la Escritura con respecto a la caída de Adán y la imputación de su pecado a toda la raza humana.

a. Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte (v.12):

Nota: El pecado entró en el mundo por un hombre. Las Escrituras afirman que Dios creó todo “bueno” (Génesis 1:31). La explicación bíblica para la presencia del pecado en el mundo es que entró “por” o “a través de” la desobediencia de un hombre – Adán. Y por el pecado la muerte. El pecado entró en el mundo por el primer acto de desobediencia de Adán, y la muerte entró en el mundo por el pecado – una cadena devastadora de eventos. Es extremadamente importante notar que la muerte no entró en nuestro mundo como una “consecuencia natural” del pecado, sino como una pena divina en contra del pecado. La muerte es el castigo de Dios y la paga del pecado (Génesis 2:17; Ezequiel 18:4; Romanos 6:23).

b. Así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (v.12):

Nota: Así la muerte pasó a todos los hombres. Habiendo explicado como la muerte entró en el mundo, Pablo afirma lo que todos sabemos es verdad – la muerte ha pasado a todos los hombres. Toda vida inevitablemente termina con la muerte. Los hombres nacen para morir. Por cuanto todos pecaron. La explicación de Pablo para la extensión de la muerte a todos los hombres es breve, pero ponderosa. La muerte es la pena o paga del pecado (Romanos 6:23) y la muerte ha pasado a todos los hombres, porque “todos pecaron.” La palabra “pecaron” se escribe en el tiempo aoristo que se emplea para describir una acción momentánea en el pasado o un evento en la historia. En este caso, el evento histórico al cual Pablo se refiere es el pecado y caída de Adán. Según la gramática y el contexto (los versículos que siguen), esta frase no significa que la muerte ha pasado a todos los hombres porque todos los hombres pecan o han pecado personalmente, sino que la muerte ha pasado a todos los hombres porque “todos pecaron” en aquel momento histórico en Edén cuando Adán pecó. A través del pecado de Adán, todos “fueron constituidos pecadores” (v.19). Por esta causa la pena de muerte ha pasado a todos los hombres, aún a los infantes y otros que mueren sin haber cometido personalmente un pecado.

c. Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán (v.13-14):

Nota: Estos versículos se dan como evidencia del hecho que todos son “constituidos pecadores” en Adán. La lógica es clara: (1) Según las Escrituras (Romanos 6:23), la muerte es la paga del pecado o la pena de violar la Ley de Dios. Solo pecadores o violadores de la Ley mueren. (2) Pero personas sin número murieron antes que la Ley de Moisés fuera dada e infantes sin número han muerto en la matriz de su madre aunque nunca pecaron personalmente o violaron la Ley de Dios. (3) La muerte de los que nunca han pecado personalmente en “la manera de la transgresión de Adán” solo puede ser explicada por el hecho de que el pecado de Adán les ha sido imputado, y fueron constituidos “pecadores” en Adán.

d. Por la transgresión de aquel uno murieron los muchos (v.15):

Nota: “Los muchos” es una referencia a la gran multitud de la humanidad que desciende de Adán. De nuevo, Pablo demuestra que la muerte que todos los hombres experimentan es el resultado de un hombre – Adán. A través de su transgresión, los muchos “pecaron” (5:12), y por eso, “los muchos” murieron

e. El juicio vino a causa de un solo pecado para condenación (v.16):

Nota: La palabra “juicio” se refiere a una sentencia judicial, una decisión, o veredicto. La palabra “condenación” se refiere a una sentencia irrecusable o un veredicto de culpabilidad. La transgresión de Adán resultó en el juicio divino. El juicio divino resultó en su condenación. La pena de su crimen fue la muerte. Esta condenación y su pena han pasado a todos los hombres, porque “todos pecaron” en Adán.

f. Por la transgresión de uno solo reinó la muerte (v.17):

Nota: A través del pecado de Adán, la muerte empezó a ejercer autoridad absoluta sobre los hombres (todos los hombres mueren). Esto es verdad porque el pecado de Adán fue imputado a todos los hombres y todos fueron constituidos “pecadores.” Como pecadores, todos estaban bajo el juicio divino de la muerte.

g. Por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres (v.18):

Nota: Esta declaración simplemente resume lo que ya ha sido dicho en los versículos 12-17. A través de la transgresión de Adán, todos los hombres fueron constituidos pecadores (v12, 19), fueron condenados (v.16-17), y llegaron a estar sujetos a la muerte (v.12, 14, 15, 17).

j. Por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores (v.19):

Nota: La palabra “constituir” significa “declarar” o “contar.” Como el resultado de la desobediencia de Adán, todos los hombres ahora están “contados” y “tratados” como pecadores. Es importante notar que Pablo no dice que como el resultado del pecado de Adán, todos los hombres nacen con una naturaleza pecaminosa, que resulta en una vida de pecado y que resulta en la condenación de la muerte. Sino, Pablo declara que todos los hombres fueron constituidos pecadores y fueron hechos sujetos a la pena de muerte en Adán aún antes que tuvieran la oportunidad de pecar personalmente.

ESTE TEMA ES CONTINUIDAD DE POST El Carácter y Universalidad del Pecado

CONTINUARÁ CON El Hombre Nace en Corrupción. NO DEJES DE VERLOS.

Publicado por Pastor: Damián Ayala.


El Carácter y Universalidad del Pecado

El Carácter y

Universalidad del Pecado

La Pecaminosidad del Pecado

Para empezar nuestro estudio de la participación personal de cada hombre en la rebelión de Adán, es necesario que tengamos un entendimiento correcto de la naturaleza o carácter del pecado. Por eso, estudiaremos los muchos atributos y manifestaciones del pecado como se revelan en las Escrituras. Descubriremos que el pecado es mucho más que un error en el juicio moral, y aún mucho más que la desobediencia de una ley impersonal. El pecado es un crimen contra la persona de Dios. En nuestro estudio, necesitamos hacer más que simplemente definir los términos. Necesitamos reencontrar un entendimiento bíblico de la pecaminosidad del pecado. Vivimos en un mundo y adoramos en iglesias que no comprenden la naturaleza atroz del pecado y por esta causa debemos intentar redescubrir lo que ha sido perdido. Nuestro entendimiento de Dios y de la grandeza de nuestra Salvación en Cristo depende de ello.

El Pecado es Siempre Contra Dios

Todo pecado siempre es principalmente pecado contra Dios y una ofensa a Su persona. El desobedecer un mandamiento divino es amenazar con el puño a Él que da vida a todos y reina sobre todo. Hoy en día, la gente mayormente piensa en el pecado como un mal hecho contra su prójimo o la sociedad, o aún contra la naturaleza, pero rara vez piensa en el pecado como un mal hecho contra Dios. La gente piensa que una persona es buena porque tienen buenas relaciones con su prójimo aunque vive sin atender en lo más mínimo a Dios y las cosas de Dios. A veces, la gente pregunta cómo Dios puede juzgar al ateo que es buen hombre sin entender que el hombre que niega a Su Creador y no rinde nada a Él que le da todo no puede ser bueno. Las Escrituras nos relatan que el Rey David mintió al pueblo, cometió adultero, y aún ordenó la muerte de un hombre inocente. Sin embargo cuando él fue enfrentado con su pecado, él clamó a Dios, “Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos” (Salmo 51:4). David sabía que todo pecado es principalmente pecado contra Dios. Hasta que uno entienda esta verdad no puede comprender nada de la naturaleza atroz del pecado

El Pecado es No Amar a Dios

El más grande pecado de todos es la violación del más grande mandamiento: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30). Cristo declaró, “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). De este texto, aprendemos que toda desobediencia es una demostración de nuestra falta de amor hacia Dios. Por esta causa, cuando el apóstol Pablo quería demostrar la depravidad de la humanidad en los primeros tres capítulos del libro de Romanos, él se refería a todos los hombres como “aborrecedores de Dios” (Romanos 1:30). Ninguna acusación más grande podría ser hecha contra el hombre caído. El no amar a Dios está en el corazón de toda rebeldía. Aquí debemos notar que un hombre puede ser muy religioso y consciente de la ley divina y su responsabilidad ante ella, y al mismo tiempo ser un terrible pecador ante Dios si su obediencia está motivada por cualquier cosa otra que el amor hacia Dios.

El Pecado es No Glorificar a Dios

Las Escrituras declaran que el hombre fue creado para la gloria de Dios y que debe hacer todo lo que hace, aún las tareas más mínimas de comer y beber, para la gloria de Dios (I Corintios 10:31). El hombre glorifica a Dios cuando estima Su supremacía y valor sobre todas las cosas, cuando se goza y se satisface en Él sobre todas las cosas, y cuando vive ante Él con la reverencia, gratitud, y adoración que Él merece. Cuando el hombre peca, él llega a ser lo opuesto para lo cual fue creado. Un hombre pecador es una criatura que se ha dislocado a sí mismo y ha pervertido la razón de su existencia. El pecador ha reemplazado a Dios consigo mismo y la voluntad de Dios con autodeterminación. El apóstol Pablo escribió, “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios,” y “cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las “criaturas” antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén” (Romanos 1:21, 25).

Las raíces del pecado se profundizan mucho más que lo que se ve en la superficie. El pecado es la negación del hombre de reconocer los derechos de Dios como Dios. Es la determinación del hombre de exaltarse sobre su Creador, usurpar Su trono, y robarle de Su gloria. Es fundamentalmente la negación del hombre de glorificar a Dios como Dios, y se manifiesta cada vez que el hombre busca su propia gloria sobre la de Dios.

El Pecado es Ateo e Impío. El adjetivo “ateo” denota la determinación del hombre de no reconocer a Dios como Dios, el deseo de vivir sin Dios, libre de Su soberanía y ley. La palabra “impío” denota la determinación del hombre de no conformarse al carácter y voluntad de Dios. Ha sido dicho que el cumplido más grande que se puede dar a otros es el deseó de estar “con” ellos y ser “como” ellos. El pecado revela el deseo interior del hombre de vivir “sin” Dios y ser “diferente” a Dios. Esta es una gran ofensa a Dios. El Pecado es Rebelión e Insubordinación en I Samuel 15:23 las Escrituras declaran: “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, como ídolos e idolatría la obstinación…” La palabra “rebelión” se traduce de la palabra hebrea meri, que significa “ser contencioso, contradictorio, discutidor, o desobediente hacia”. No hay tales cosas como pequeños pecados porque todo pecado es rebelión y obstinación. El practicar cualquier tipo de rebelión es tan malo como participar en algún rito pagano o satánico. El practicar cualquier tipo de obstinación es tan malo como participar en la más grotesca iniquidad y rendir homenaje a un dios falso

(I Samuel 15:23).

El Pecado es Infracción de la Ley

En I Juan 3:4, las Escrituras declaran, “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.” La palabra “infracción” se traduce de la palabra griega anomía [a = sin, no + nómos = ley]. El que comete una infracción de la ley actúa como uno que desea vivir “sin ley” o como si Dios nunca hubiera revelado Su voluntad a la humanidad. Una persona puede vivir “sin ley” por medio de negar abiertamente la ley de Dios, o simplemente por medio de ignorar la ley o no preocuparse por conocerla y obedecerla. En los dos casos, la persona demuestra desprecio hacia Dios y su Ley.

El Pecado es una Abominación

Si se pudiera decir solo una cosa acerca del pecado, debería ser que sobre todas las cosas, el pecado es una abominación a Dios. Una abominación ante el Señor es una cosa asquerosa y repugnante. Es detestable y vil a Dios y un objeto de Su aborrecimiento (Proverbios 6:16). En las Escrituras, todo pecado es una abominación. Proverbios 28:9 declara, “El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable”, y Proverbios 15:8-9 declara que el estilo de vida y sacrificio de los impíos son una abominación. Toda idolatría (Deuteronomio 7:25) y cualquier acto injusto (Deuteronomio 25:16) es una abominación ante el Señor, tanto como cualquier persona que es perversa (Proverbios 3:32; 11:20; 15:26), mentirosa (Proverbios 12:22), o altivo de corazón (Proverbios 16:5). En Apocalipsis 21:8, 27, las Escrituras concluyen con la fuerte advertencia de que los abominables y los que hacen abominaciones sufrirán el castigo eterno.

El Pecado es no Dar en el Blanco

La palabra hebrea que más se emplea en referencia al pecado es chata, que significa “no dar en el blanco”, “perder el camino”, “equivocarse”. En Jueces 20:16, leemos que los hombres de Benjamín “tiraban una piedra con la honda a un cabello, y no erraban [chata]”. En Proverbios 19:2, leemos, “Aquel que se apresura con los pies, peca [literalmente: pierde el camino – chata]. En el Nuevo Testamento, la palabra griega que más se emplea con respecto al pecado es hamartáno, que significa “no dar el blanco”, “errarse”, “equivocarse”, “extraviarse de la senda”. Según las Escrituras, la meta o blanco a la cual el hombre debe apuntar es la gloria de Dios. Cualquier pensamiento, palabra, o acto que no tiene la gloria de Dios como su meta principal es pecado. Es importante notar que el pecado [chata o hamartáno] nunca se ve como una equivocación inocente o error honesto, sino se ve como un acto consciente y voluntario de desobediencia brotando de la corrupción moral y la rebeldía del hombre contra Dios.

El Pecado es Traspasar el Límite

La palabra “transgresión” se traduce de la palabra hebrea abar que significa “cruzar”, “pasar”, o “traspasar”. El cometer una transgresión es traspasar los límites de lo que se permite por los mandamientos de Dios. Es ignorar las restricciones impuestas sobre nosotros por la ley de Dios y traspasarlas. En el Nuevo Testamento, la palabra “transgresión” se traduce de la palabra griega parabaíno, que también significa traspasar, pasar más allá o pasar por encima de algo. En Mateo 15:2- 3, se encuentra un ejemplo excelente de la palabra parabaíno: Los fariseos preguntaron a Jesús, “¿Por qué tus discípulos quebrantan [parabaíno – traspasar o pasar por encima] la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.” Y Jesús les contestó, “¿Por qué también vosotros quebrantáis [parabaíno – traspasar o pasar por encima] el mandamiento de Dios por vuestra tradición?”

La Universalidad del Pecado

Ahora que hemos visto algo de la pecaminosidad del pecado, es necesario que consideremos una de las doctrinas más importantes en toda la Escritura – la universalidad del pecado. El pecado no es un fenómeno raro o inusual, contenido en una pequeña minoría de la raza humana, sino es universal en su alcance. Las Escrituras hablan claramente que “todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). No hay ni aún un miembro de la raza de Adán que no se haya unido con él en la rebelión que comenzó. Los que niegan la universalidad del pecado, tiene que negar el testimonio de las Escrituras, la historia humana, y sus propios pensamientos y hechos pecaminosos.

Este es un fragmento de un estudio sobre el pecado

del Pastor Paul Washer.

Jeremías 2:22 Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor.

1 Juan 1:7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.