Estoy a favor de la unidad

Estoy a favor de la unidad

Por: Will Graham

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Dime, ¿cómo es posible caminar en unidad con el Catolicismo romano y ser fiel a Juan 17:8? Respuesta: no se puede.

Estoy a favor de la unidad. Por supuesto que sí. Después de todo, la unidad es el gran propósito de Dios en todas las esferas de la vida creada. La unidad en la diversidad refleja la naturaleza del Dios trino.

Cuando Dios creó al hombre, no lo dejó solo. Le hizo una compañera preciosa para que hubiera unidad en la diversidad. Adán y Eva juntos representan el gran ideal del Señor para la humanidad. Sólo con la existencia de ambos es que la Escritura declara que son la imagen y semejanza del Señor (Génesis 1:27). Siendo dos, eran uno. Así como la Trinidad: siendo tres, son uno.

La pasión de Dios por la unidad, sin embargo, no sólo implica el mundo creado, sino el reino redimido también. La oración de Cristo por su Iglesia fue que “todos sean uno, así como nosotros somos uno” (Juan 17:22). La Iglesia de Cristo había de ser una Iglesia unida que trasciende todas las naciones, lenguas, tribus y grupos étnicos. Siendo muchos, iban a ser uno.

Pero ¿en qué sentido Jesús intercede para que sean ‘uno’? ¿Acaso simplemente desea la unidad por el bien de la unidad visible? ¿O fue su petición de unidad algo más específico? Si leemos un poco antes en Juan 17 captaremos la respuesta.

Juan 17:8 habla de las condiciones de la unidad cristiana. La unidad de los discípulos era de lo más importante en la doctrina enseñada por Jesús. Permítanme citar ese versículo: “Porque yo les he dado las palabras que me diste; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que Tú me enviaste”.

Así que antes de que Jesús orase por la unidad en el versículo 22, Él presupone en el versículo 8 que Sus seguidores han recibido su enseñanza (que provenía de su Padre). Esto significa que la apelación a la unidad cristiana debe ser una unidad muy concreta, a saber, se trata de una unidad que se deriva de una común adhesión a las enseñanzas de Jesús. Donde no se acepta la doctrina de Jesús, no puede haber unidad del Evangelio.

Este descubrimiento bíblico es de suma importancia para nuestra escena contemporánea en la Iglesia, donde el canto que suena por doquier en todos los sectores de la cristiandad ecuménica (Ortodoxa oriental, Católica Romana y Protestante liberal) es: “¡Unidad, unidad! ¡Formemos una comunidad!”

El problema es que la unidad tan anhelada en nuestros días no es la unidad en los términos de Cristo (como Juan 17:8 deja claro). Es sólo una definición generalizada, descafeinada y sin azúcar de unidad que abraza a toda confesión de fe, siempre y cuando se comprometa a no ofender a nadie y ya está. Esta noción de unidad de fabricación humana está completamente desprovista de cualquier contenido centrado en Jesús y por lo tanto puede ser completamente descartada por ser anti cristiana y anti bíblica. Es en contra de este tipo de unidad que tenemos que librar la batalla hoy. Esta no es la preciosa unidad mencionada por el Señor Jesucristo en Juan 17:8 que da a conocer la gloria del Padre y del Hijo.

Una unidad que no se basa en las palabras de Jesús es una unidad falsa.No es ni siquiera digna de ser llamada así. Por eso me niego a seguir los caminos de los populares protestantes Peter Kreeft y Ulf Ekman que finalmente se convirtieron al Catolicismo o de los mega pastores Kenneth Copeland y Joel Osteen que alaban abiertamente al Papa Francisco.

De todas formas, el movimiento a favor de la unidad ecuménica ha sufrido dos grandes golpes en estas últimas dos semanas. Por un lado, la Iglesia de Inglaterra finalmente aprobó la ordenación de mujeres al obispado –“un evento grave que complica el camino ecuménico” en palabras del director del  Osservatore Romano  Giovanni Maria Vian. [1]

Por otro lado, el domingo pasado saltó la noticia inesperada: Tony Palmer, el mediador principal entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia carismática, murió en un accidente de moto en el Reino Unido. El obispo anglicano dedicó los últimos seis meses de su vida a sembrar el mensaje de que la Reforma protestante había terminado. “La protesta de Lutero ha terminado. ¿Verdad? […] Si no hay más protestas, ¿cómo puede haber una Iglesia protestante?”

La Reforma protestante no ha terminado. Y mientras haya creyentes que creen que la unidad de la Iglesia se basa en las exigencias de las Escrituras (Juan 17:8, por ejemplo), el espíritu noble del protestantismo seguirá avanzando.

Dime, ¿cómo es posible caminar en unidad con el Catolicismo romano y ser fiel a Juan 17:8?Respuesta: no se puede. ¿Por qué no? Algunas razones doctrinales serían la Mariología, oraciones a los santos, la sucesión apostólica, el purgatorio, la infalibilidad papal, la división entre los cleros y los laicos, la transubstanciación, la regeneración bautismal, los libros apócrifos, los siete sacramentos, los pecados mortales y veniales, etc.

Una vez más, estoy a favor de la unidad. Pero la unidad en los términos de Cristo. La unidad con los que creen y practican lo que Jesús enseñó. Como Charles Spurgeon (1834-1892) dijo una vez, “La unidad en el error es la unidad en la ruina”.

 Traducido por: Antonio Espino

 

[1]   Obispas ¿un ‘grave obstáculo ecuménico’?

 

Autores: Will Graham

Nota del administrador: Este post fue tomado de http://www.protestantedigital.com


¿Por qué no oro a la virgen?

¿Por qué no oro a la virgen?

 

María. ¡Qué mujer de Dios más maravillosa! Su fe, su obediencia y su sumisión a la voluntad de Dios nunca dejan de sorprenderme. A lo largo de los años, pocos seguidores del Señor han sido tan ferozmente probados como lo fue ella; pero aun así, ella se mantuvo fiel al Dios de Israel y al Hijo que el Señor le había concedido.

Cada lector de la Biblia se sentirá profundamente conmovido por el amor teocéntrico de María (esto es, centrado en Dios), pero al mismo tiempo, nadie que lee la Escrituras correctamente podrá caer en la trampa de convertir a la madre Jesús en una especie de figura salvadora a quien tenemos que orar e interceder constantemente (y por medio de la cual tenemos acceso al Padre). Tal forma de pensar es una distorsión completa de la fe neo-testamentaria. Así que, ¿oro yo a la virgen María? No, no lo hago.

¿Por qué no lo hago? Permíteme ofrecerte algunas razones:

1.-Primero, no oro a María porque María no es Dios. La Biblia explica en términos bien claros que la oración se ha de dirigir a Dios (y solamente a Él). La Biblia prohíbe la deificación de cualquier criatura en detrimento de Dios. Muchas veces me pongo a pensar en lo horrorizada que estaría María si supiera que tantos millones de ‘creyentes’ ignorantes de la Biblia usan su nombre para usurpar la autoridad del Todopoderoso.

2.-Segundo, no oro a María porque solamente hay un Mediador entre Dios y el hombre. ¿Quién es el único Mediador? Te voy a contestar con palabras apostólicas: “Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5). La Iglesia primitiva nunca enseñó nada acerca de la doctrina de la correndentora . No negamos que María desempeñara un papel significativo en la economía de la redención -al fin y al cabo, dio a luz al mismo Hijo de Dios en Belén- pero decir que ella constituye un puente entre Dios y nosotros significa quitar la exclusividad de salvación en Cristo Jesús. La sangre de Jesús es el único acceso que el cristiano tiene a la presencia del Padre. ¡‘Único’ quiere decir ‘único’! “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

3.-Tercero, no oro a María porque María era tan pecadora como yo. El testimonio tan gozoso de María nos confirma esta verdad: “Mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lucas 1:47). María llamó a Dios su Salvador porque ella también necesitaba ser librada del poder del pecado. María era humana, demasiado humana. Ella había sentido el mordisco tan frío del pecado y su alma clamaba por el perdón de Dios. Es decir, María no era inmaculada. No vivía libre del pecado. Ella compartió nuestro estado humano caído y por lo tanto, se quedó descalificada de contestar oraciones.

4.-Cuarto, no oro a María porque María no me escucha. María ha pasado la mayor parte de los últimos dos mil años rodeada de la plenitud de la gloria celestial. Su mirada está firmemente puesta en el Altísimo Dios. Lleva dos siglos alabándole y sirviéndole con gran gozo. Las cosas de este mundo presente no tienen importancia ninguna para ella ahora. Ella está con Jesús. Se une a la melodía angelical para cantar himnos de alabanza a su Rey. María no presta atención a nuestras oraciones. No tiene un teléfono móvil ni What’s App . Y de todos modos, si los tuviera, dudo mucho de que los encendiera.

5.-Quinto y último, no oro a María porque María quiere que yo ore a Dios. Si quiero honrar a una persona que amo, la mejor forma es honrar a alguien que él (o ella) ama. Si quieres hacerme feliz, háblame bien de mi familia, mis amigos y mis seres queridos. De la misma forma, si la hermana María todavía estuviera con nosotros, se alegraría en saber que nosotros también amamos a Dios con la misma pasión que ella. Siendo una mujer llena del Espíritu de Dios, nos animaría a orar a Dios, mirar a Dios y confiar en Dios (y nunca en nadie más).

CONCLUSIÓN
Espero que esta lista cortita -y claro está, no se trata de una lista exhaustiva- nos aleje de doblar nuestras rodillas ante la madre del Unigénito Hijo de Dios. A María no se ora. Sí, le admiramos por su fe. Sí, damos gracias a Dios por su ministerio. Y sí, nos maravillamos ante su vida ejemplar. Pero a María no hay que buscarla en oración. A Dios, hay que buscarle en oración. Y cualquier oración que va dirigida hacia María es una ofensa abominable para el Dios todopoderoso y un insulto al legado de una maravillosa mujer de Dios.

Autor: Will Graham


¿Fue Pedro el primer Papa?

¿Fue Pedro el primer Papa?

 por Pablo Santomauro

La respuesta a la pregunta del título es: ¡Claro que no! En Lucas 22:24 leemos lo siguiente: “Hubo también entre ellos una disputa sobre quien de ellos sería el mayor”.

Poco antes del arresto y crucifixión de Cristo, los discípulos tuvieron una discusión acerca del cuál de ellos iba a tener mayor autoridad o supremacía. Muchos han creído durante la historia que Pedro fue el primer Papa, pero cuando consideramos el versículo anterior, ésta es la pregunta que surge en cualquier mente analítica:  ¿Por qué ya casi al final del ministerio de Cristo en la tierra los discípulos aún se plantean la pregunta, si en realidad ya Pedro había sido escogido por Jesús para ocupar una posición suprema entre ellos?

El hecho de que hubo una discusión nos confirma que ningún apóstol tenía autoridad sobre el resto. Jesús trató a cada uno de sus discípulos con el mismo nivel de respeto y confianza.

El apologista cristiano James White sugiere que si Pedro hubiera en realidad estado en una posición suprema de poder, él hubiera dicho algo al respecto en su segunda epístola (2da. Pedro), a los efectos de que los lectores de la carta se aseguraran de seguir a su sucesor en Roma. Después de todo, Pedro ya estaba entrado en años y la amenaza de una ejecución por parte del gobierno de Nerón era eminente; es por ello que escribe que muy pronto debe “abandonar el cuerpo” (2 P. 1:14). El hecho de que Pedro no promueve el Papado significa que no había ninguno en existencia.

Otro argumento que podemos utilizar es que Pablo en 2 Corintios 12:11 afirma que él en nada ha sido inferior a los demás apóstoles. Pablo no hubiera dicho eso si ya en ese entonces había un Papado en existencia ocupado por Pedro.

Aún más, en 1 Corintios 12:28, donde Pablo nombra la estructura de poder en la iglesia primitiva, dice: “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros …” y así continúa. No hay  aquí ni mención de la existencia de un Papa.

Podríamos apilar argumentos sobre argumentos.  En este breve espacio, lo que dimos alcanza para concluir que la posición católico-romana no tiene base bíblica. La enseñanza de que Pedro fue el primer Papa y del Papado en general no está en el Nuevo Testamento. Es un doctrina arrastrada de los cabellos e inventada muy convenientemente para lograr autoridad sobre muchos.

Nosotros, como discípulos de Cristo, tenemos la Biblia como máxima regla de autoridad. Toda enseñanza que recibimos y que se nos dice que viene de Dios, la debemos comparar con la Biblia. Si no está en la Biblia, o contradice la Biblia, la debemos rechazar. Recogemos la piedra, la hacemos a un lado del camino, y seguimos adelante, al pleno conocimiento de la excelencia de Cristo. Y este es el caso con la doctrina del Papado y la Sucesión Apostólica. Es una falsa doctrina. <>

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso del apologista Pablo Santomauro*

Este post fue tomado del blog amigo El blog del Pastor Daniel


¿Está la iglesia fundada sobre Pedro o sobre Cristo?

¿Está la iglesia fundada sobre Pedro o sobre Cristo?

Según la doctrina Católica Romana, Pedro es la roca sobre la cual está edificada la iglesia. El pasaje que sirve de base para esta doctrina es Mateo 16:18: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”.

Antes de considerar la correcta interpretación de este pasaje y compararlo con otras declaraciones del NT, veamos algunas de las doctrinas que el catolicismo romano extrae de este texto, doctrinas que, como bien señala el ex sacerdote Francisco Lacueva, “constituyen toda la clave dogmática del sistema católico-romano” (La Iglesia, Cuerpo de Cristo; pg. 58).

Según la Iglesia Católica, en este pasaje Cristo constituyó a Pedro la roca sobre la cual estaría fundada Su iglesia. Cito aquí a un teólogo católico: “Cristo hizo a Pedro el fundamento de Su Iglesia, esto es, el garante de su unidad y de su fortaleza inconmovible, y prometió a Su Iglesia una duración perenne (Mt. 16:18). Ahora bien, la unidad y la solidez de la iglesia, no son posibles sin la recta Fe. Por tanto, Pedro es también el supremo maestro de la Fe. Como tal debe ser infalible en la promulgación oficial de la Fe, tanto en su propia persona como en la de sus sucesores (es decir, los Papas)” (cit. Por Lacueva; pg. 58; el paréntesis es mío).

Debo señalar que esta interpretación tiene carácter de dogma y, por lo tanto, debe ser creída por todos los miembros de la iglesia Católica Romana, so pena de eterna condenación. ¿Cuáles son las consecuencias doctrinales que emanan de esta interpretación bíblica? Básicamente tres:

En primer lugar, que el Papa, como Cabeza y Fundamento visible de toda la Iglesia, es el principio y raíz de de la unidad de la Iglesia.

En segundo lugar, que el Papa tiene sobre la Iglesia un poder de jurisdicción universal, supremo e inmediato sobre cada uno de los pastores, cada uno de los fieles y cada una de las iglesias. El Papa Bonifacio VIII declaró en cuanto a esto: “Toda criatura humana está sometida al Romano Pontífice, como algo necesario para su salvación”. De paso, es importante señalar aquí que el papa Francisco I declaró recientemente: “Es absurdo pretender vivir con Jesús, amar a Jesús y creer en Jesús, pero sin la Iglesia”. Y para que no haya dudas en cuanto a cuál iglesia se refería, exhortó a los fieles a caminar todos juntos, “llevando el nombre de Jesús en el seno de la Santa Madre Iglesia, jerárquica y católica, como decía san Ignacio de Loyola”.

En tercer lugar, esta doctrina también afirma que el Papa es el único intérprete infalible de la Escritura y la tradición. Así que cuando el Papa habla ex cátedra, es decir, en calidad de maestro universal de la cristiandad, no puede equivocarse y, por lo tanto, todo el mundo está obligado a aceptar su interpretación.

Ahora bien, ¿enseña el Señor todo eso en este pasaje de Mateo 16:18? Lo primero que debemos hacer es colocar este texto en su contexto. Y el contexto de esta declaración es la pregunta que el Señor Jesús hace a los discípulos en el vers. 13: “Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”

Noten que el centro de la cuestión era la identidad de Cristo, no de Pedro o de ningún otro de los apóstoles. El punto crucial de la pregunta del Señor en el vers. 15 era lo que ellos pensaban acerca de Él. “Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”.

¿Qué fue lo que el Padre reveló a Pedro? Lo mismo que revela a todo pecador para traerlo a la salvación: Que Jesús es el Cristo y el Hijo del Dios viviente. La palabra Cristo es la traducción griega de la palabra hebrea Mesías, que traducido al español significa “el Ungido”. Así que las palabras Mesías, Cristo y Ungido son equivalentes, pero en tres idiomas distintos. En el AT se ungía con aceite a los reyes, a los profetas y a los sacerdotes. Cuando el Señor Jesús es señalado como el Ungido de Dios, como el Cristo, lo que se quiere significar es que Él es Rey, Profeta y Sacerdote. En Su Persona estos tres oficios alcanzan su punto más alto y definitivo. Y es en ese contexto que el Señor dice a Pedro en el vers. 18: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”.

Hay un juego de palabras aquí. El nombre de Pedro significa “piedra”, una referencia a la obra que Cristo estaba haciendo en este hombre que había mostrado ser tan impulsivo y voluble en ocasiones. “Tú eres Pedro – una piedra – y sobre esta roca edificaré mi Iglesia” (y allí el Señor usa la palabra griega kefa que señala una gran piedra firme y estable).

“Tú eres una piedra, pero yo edificaré mi iglesia sobre una roca firme e inamovible”. Si la intención hubiera sido señalar a Pedro como el fundamento, hubiera sido más natural decirle: “Tu eres Pedro y sobre ti edificaré mi iglesia”; pero eso no fue lo que Cristo dijo, sino más bien: “Sobre esta roca, sobre eso que acabas de confesar de que yo soy el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. La Iglesia está fundada sobre la identidad de Jesús como el Hijo de Dios y como el Mesías prometido en el AT.

Agustín de Hipona, que vivió en el siglo V y a quien la iglesia Católica venera como santo, parafrasea el texto de Mt. 16:18 de este modo: “Sobre esta piedra que has confesado, edificaré mi iglesia. Pues la piedra era Cristo – dice Agustín – y el mismo Pedro fue edificado también sobre este fundamento”.

Si todavía alguien tiene duda al respecto, entonces debemos dejar que el mismo Pedro nos explique el sentido de estas palabras. En Hch. 4:11-12 él declaró: “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.

Cristo es la piedra angular sobre la cual está siendo edificado este templo espiritual, la iglesia. Su Persona y Su obra sustentan el edificio y le proveen simetría y fortaleza. La Iglesia no está fundada sobre ningún hombre, sino sobre el Dios – Hombre. De ahí su gloria y su fortaleza. Pedro recalca esta enseñanza en su primera carta cuando escribe: “Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”.

Y lo mismo dice el apóstol Pablo en Efesios 2:19-22: “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

He ahí, entonces, el fundamento de este templo espiritual, la iglesia: nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Sólo a Él escogió Dios el Padre como “la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa”, dice el apóstol Pedro en su primera carta (1P. 2:6). Por lo tanto, sólo “el que creyere en Él, no será avergonzado”. Todo lo demás es doctrina de hombres, sin ningún valor.

Dios los bendiga.


El Papa dice: no tome la Biblia literalmente

Nota del administrador: Este articulo se ha tomado del blog amigo

 El Papa dice: no tome la Biblia literalmente

 

En una de las ultimas encíclicas del papa romano Benedicto XVI, se regresa lamentablemente a la enseñanza medieval.

¿Puede uno confiar en la Biblia? ¿Es ésta realmente la Palabra inspirada de Dios?

hace ya algun  tiempo atras, el Papa hizo algunas declaraciones enfáticas sobre estas preguntas en una “exhortación apostólica” nombrada Verbum Domini (“La Palabra del Señor”). Como lo informó Noticias CNA/EWTN, este mensaje papal fue “una súplica elevada y apasionada para que todos en la iglesia redescubran la Biblia”.

La verdad de esto es que fue más que una “súplica apasionada” de este Papa a sus feligreses. ¡Fue un ataque directo contra todos los que creen en la infalibilidad literal de las Escrituras tal como Dios las inspiró!

El papa Benedicto “criticó las interpretaciones ‘fundamentalistas’ o ‘literales’ y urgió a hacer una apreciación renovada de las técnicas de interpretación simbólica y espiritual usadas por los antiguos padres de la iglesia”

“Una interpretación auténtica de la Biblia siempre debe estar en armonía con la fe de la Iglesia Católica”, declaró Benedicto.

Debemos ver esta declaración a la luz de otros endosos recientes donde se afirma que la Iglesia Católica Romana es la única iglesia verdadera. Este Papa ha dicho más de una vez que todas las denominaciones cristianas diferentes del catolicismo romano son ilegítimas; que son defectuosas o que ni son iglesias verdaderas. Ahora él ha reafirmado la postura medieval de que sólo la interpretación de las Escrituras dada por la Iglesia Católica Romana tiene autenticidad. ¡Esa es una mentira papal descarada a la que las Escrituras mismas se oponen!

Cómo entender la Biblia
La Biblia afirma clara, primordialmente y antes que nada, que “ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada” (2 Pedro 1:20).

Más adelante declara que “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). ¡No hay instrucción aquí de acudir primero a algunas “técnicas de interpretación simbólica y espiritual usadas por los antiguos padres de la iglesia”!

Esas “técnicas de interpretación” aplicadas durante siglos han conducido a muchas interpretaciones contradictorias de las Escrituras, aún dentro del catolicismo romano. Pero Jesucristo dijo claramente que, “la Escritura no puede ser quebrantada” (Juan 10:35). ¡La Biblia no se contradice a sí misma!

¡No es del Papa, ni de ninguno de sus sacerdotes, ni de ningún hombre en absoluto interpretar las Escrituras basados en alguna ideología religiosa particular!

Sólo un poder puede descifrar el significado claro y directo de las Escrituras. Es el poder de la mente de Dios únicamente, ejerciendo Su influencia sobre la mente de un individuo por el poder de Su Espíritu Santo.

Jesucristo Mismo, la Palabra de Dios en persona, declaró que cuando el Espíritu Santo entra a la mente de un individuo, le revela todas las cosas. Él lo llamó “el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce” (Juan 14:17).

Cristo llamó al Espíritu Santo el “Consolador” (Juan 16:7). Este es un Espíritu revelador, el Espíritu de verdad; y en realidad una porción del propio intelecto supremo de Dios integrado en la mente de un cristiano convertido. Cristo declaró que cuando éste es dado por el Padre a un siervo de Dios, lo “guiará a toda la verdad (…) y [éste] os hará saber las cosas que habrán de venir” (versículo 13).

Noticias CNA/EWTN describió que “El corazón de Verbum Domini” consta de “una discusión larga y frecuentemente técnica de ‘hermenéutica’, o el método apropiado de interpretar los textos sagrados”.

La realidad es que Jesucristo, el Autor mismo de la Palabra de Dios, nos dio el método apropiado para entender la Biblia. Leemos de la experiencia directa de Sus discípulos originales, de quienes fueron ordenados los apóstoles originales y quienes a su vez formaron el fundamento mismo de la única Iglesia verdadera. De su experiencia con Jesucristo resucitado ellos recordaron esto: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?’.

Así que Jesucristo viviente, la verdadera Cabeza de Su única Iglesia verdadera, ¡es quien abre para nosotros la Palabra de Dios por el poder del Espíritu Santo de Dios!

La razón verdadera por la que los hombres interpretan la Biblia

Sí, se requiere del estudio dedicado para crecer en el entendimiento de la Biblia (2 Timoteo 2:15; Isaías 28:10,13). Pero en realidad, ¡la Biblia se interpreta a sí misma!

¿Por qué los hombres insisten en tratar de interpretar la Biblia?

Hace un cuarto de siglo, Herbert Armstrong dio la respuesta. En la revista La Pura Verdad de noviembre de 1983, él escribió:

“Las Escrituras son útiles para el propósito de redargüimos y corregirnos. Pero resentimos ser reprobados y corregidos. ¿A cuántas personas conoce usted que estén siquiera dispuestas a ser corregidas cuando están en un error; a ser reprobadas por las cosas erradas que hacen?”.

“A la gente no le gusta ser reprobada ni corregida. Le encanta la alabanza y la adulación. Pero seguramente detesta el reproche y la corrección”.

“Es por eso que es tan difícil para algunas personas entender la Biblia y estar de acuerdo simplemente con lo que ésta dice. La Biblia es el gran espejo espiritual de Dios. Ésta muestra todas las fallas de nuestro pensamiento y revela toda mancha de nuestro carácter. Nos muestra cómo somos realmente, y cómo Dios nos ve, no como nos gusta pensar que somos, o como hacemos creer a los demás que somos”.

Esa es la verdad simple y clara.

◦   Hebreos 4:12 dice: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos (…) y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.

La Biblia es un arma poderosa que corta por ambos lados, ¡abriendo y descubriendo al hombre interior!
Ese no es un proceso cómodo; por tanto con mucha frecuencia, los hombres simplemente no se someten a él. Como Herbert Armstrong declaró después,

“Con mucha frecuencia los hombres han aplicado algún significado diferente a las escrituras que los condenan. Ellos han pasado por alto algunas escrituras que los corregían y los reprendían. En lugar de eso han estudiado diligentemente para encontrar alguna otra escritura en la cual pudieran leer un significado que justificara su curso de acción”.

“Así fue como hace siglos los hombres comenzaron a interpretar la Biblia. Como consecuencia la Palabra de Dios ha sido pervertida, torcida, deformada y distorsionada. Y se le da casi cualquier significado falso y engañoso imaginable, en lugar de ver el significado natural, el significado simple y claro que Dios planeó”.

“Hoy tenemos cientos de interpretaciones de la Biblia. Pero nunca se escucha de cientos de interpretaciones de un texto de biología. ¿Por qué? Porque los textos de biología no reprenden ni corrigen a los hombres”.

“En lugar de reconocer la verdad, arrepintiéndose del pecado, haciendo que sea legalmente justificado por medio de la sangre de Cristo, los hombres buscan justificar sus propios actos pervirtiendo la Palabra sagrada y santa de Dios”.

Melanie Phillips recientemente meditaba que el Vaticano hoy, bajo este Papa, puede estar dando “un paso gigante de regreso a una era más oscura”, ¡una era cuando el Vaticano dictaba que sólo la Iglesia Católica Romana era la autoridad exclusiva para interpretar la Biblia! (25 de octubre, 2010).

¿Podría ser que este Papa en realidad esté buscando ocultar lo que las Escrituras infalibles revelan qué es la verdadera naturaleza del organismo religioso que él dirige, de sus verdaderos comienzos, y de su final profetizado? ¿Ocultando la verdad al insistir en la aplicación de las técnicas de interpretación impuestas por los “antiguos padres de la iglesia” e interpretando así, o más bien distorsionando, las Escrituras para adaptarlas al capricho y voluntad del Vaticano?

◦   16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.(2 Pedro 3:16 RV 1960).

Usted necesita dejar que la Biblia se interprete a sí misma en esta cuestión, y en todas las demás preguntas cruciales.

Creo que deberíamos estar todos los creyentes fieles, el decir como dijo Johh Huss:

“Dios Todopoderoso es testigo que de todo corazón y con toda mi mente estoy dispuesto a cambiar mis creencias si el concilio puede mostrarme con la Biblia en la mano que estoy en un error”.

La hoguera acabó con su vida,mas no pudo matar su testimonio,ni su alma que descansa en el gozo del Señor.

Creo que deberiamos reflexionar nuevamente como lo hacia Lutero,por la verdad de la inerrancia gloriasa de la Palabra de Dios. La total dependencia de Lutero de Dios quizá nunca se vio de manera más notable que durante las horas que precedieron de inmediato a su defensa delante de la Dieta de Worms. Su oración en aquella ocasión, oída casualmente y registrada por un amigo, la citamos aquí de la Historia de D’Aubigné:

«¡Oh Dios Omnipotente y Eterno! ¡Cuán terrible es este mundo! ¡He aquí que abre la boca para tragarme, y yo … confío tan poco en ti! … ¡cuán débil es la carne y cuán poderoso es Satanás! ¡Si es en el poder de este mundo en lo único que puedo confiar, todo ha terminado! … ¡mi última hora ha llegado, ha sido pronunciada mi sentencia! … ¡Oh Dios! ¡Oh Dios! … ¡Oh Dios! ¡Ayúdame Tú contra toda la sabiduría del mundo! Haz esto; deberías hacerlo … sólo Tú … porque ésta no es mi obra, sino la tuya. Nada tengo yo que hacer aquí, ¡nada por lo que luchar contra estos grandes del mundo! Desearía que mis días pasaran pacíficos y felices. Pero la causa es tuya … y es una causa justa y eterna. ¡Oh Señor, ayúdame! ¡Dios fiel e inmutable! No pongo mi confianza en hombre alguno. ¡Sería en vano! Todo lo que pertenece al hombre es incierto; todo lo que viene del hombre fracasa. … ¡Oh Dios, mi Dios ¿No me oyes? … Dios mío, ¿acaso estás muerto? … ¡No, Tú no puedes morir! ¡Tú sólo te ocultas! ¡Tú me has escogido para esta obra. Lo sé bien! … Obra, oh Dios, entonces. … Quédate a mi lado por causa de tu amado Jesucristo, que es mi defensa, mi escudo y mi castillo fuerte. ¡Señor! ¿Dónde estás! … ¡Oh, Dios mío! ¿dónde te encuentras? … ¡ven! ¡ven! ¡Estoy dispuesto! … Estoy listo para poner mi vida por tu verdad … paciente como un cordero. Porque ésta es la causa de la justicia —¡es tu causa! … ¡Nunca me separaré de ti, ni ahora ni para la eternidad! Y aunque todo el mundo estuviera lleno de demonios, —aunque mi cuerpo, que sigue siendo obra de tus manos, fuera muerto, fuera estirado sobre el suelo y despedazado, … reducido a cenizas … ¡mi alma es tuya! ¡Sí! Tengo la certidumbre de tu palabra. Mi alma te pertenece. Para siempre morará contigo. … ¡Amén! … ¡Oh Dios! ¡Ayúdame! … Amén». (D’Aubigné, History of the Reformation, Vol. II, pág. 242.)

Fuente bibliográfica:

POR RON FRASER – Revista “La Trompeta de Filadelfia”,Marzo 2011, pag. 18-19


EL ENFOQUE CATÓLICO DE LA SALVACIÓN

EL ENFOQUE CATÓLICO DE LA SALVACIÓN

Por: Richard B. Ramsay

La siguiente anécdota en la novela popular, Donde el corazón te lleve, es una alegoría de la experiencia religiosa de muchas personas, tanto católicas como protestantes:

En la entrada del colegio las hermanas tenían armado un gran pesebre durante todo el año. Estaba Jesús en su choza con el padre, la madre, el buey y el pequeño asno, y alrededor había montes y despeñaderos de cartón de piedra, poblados solamente con un rebaño de ovejitas. Cada una de ellas era una alumna y, de acuerdo con su comportamiento del día, era alejada o aproximada a la choza de Jesús. Todas las mañanas, antes de ir a clase, pasábamos por delante del pesebre y nos obligaban a mirar nuestra posición. Del otro lado de la choza había un precipicio muy profundo, y era allí donde estaban las más malas, con dos patitas ya suspendidas en el vacío. De los seis a los diez años viví condicionada por los pasos que hacía mi corderito. Y no necesito decirte que casi nunca se movía del borde del despeñadero.[1]

Tendemos a pensar que nuestra distancia de Dios depende directamente de nuestra conducta. La gran pregunta es, ¿cómo puedo resolver este dilema? ¿Cómo puedo quedar bien con Dios?  ¿Cual es las posiciones oficiales de la Iglesia Católica y de la Iglesia Protestante?

Los protestantes creemos que el hombre se acerca a Dios y se salva solamente por la fe en Jesucristo. Destacamos la obra directa del Espíritu Santo en las personas. En cambio, los católicos enseñan que la salvación depende de los sacramentos y de los méritos logrados por el hombre en colaboración con la gracia de Dios, además de la fe. Destacan a la Iglesia como canal de la gracia salvadora de Dios. La posición católica no es tan simple como algunos protestantes pretenden; no es exactamente la fe + las obras = la salvación.

Este tema es el más importante de todos, porque llega al corazón del evangelio. Al principio, las diferencias podrían parecer muy sutiles, pero en realidad son profundas.

Tanto los protestantes como los católicos apuntan a la obra de Cristo como la base de nuestra salvación. El hombre es pecador y merece la condenación eterna. Jesús vino a vivir la vida perfecta y a morir en nuestro lugar. Él recibió el castigo que nosotros merecemos. La salvación depende de la gracia de Dios. En estos temas, ambas iglesias están de acuerdo, por lo menos en lo que enseñan tradicionalmente.

Pero la pregunta clave es: ¿Cómo recibe el hombre la salvación que Jesús consiguió? Es aquí donde las respuestas se diferencian. Es decir, la diferencia no está en cómo Dios logró la salvación por nosotros, sino que está en cómo la aplica a nosotros.

Veamos la posición católica:

El problema del pecado

Primero, antes de hablar de la salvación, debemos explicar por qué se necesita la salvación. Todos los cristianos estamos de acuerdo en que el problema es el pecado. Sin embargo, hay diferencias de perspectiva acerca de la extensión y la gravedad del pecado, algo que influye mucho en la doctrina de la salvación.

Hubo un debate teológico en el quinto siglo entre Agustín de Hipona y Pelagio, un monje inglés, acerca de los efectos de la caída, el pecado original, y la gracia redentora. Pelagio reaccionó en contra del énfasis de Agustín en la necesidad absoluta de la gracia soberana de Dios, temiendo que esta doctrina causara una actitud pasiva en la lucha contra el pecado.[2]  El monje creía que el hombre, aun después de la caída, era capaz en sí mismo, sin ninguna obra sobrenatural de Dios, de obedecer a Dios y evitar el pecado.

… Un hombre puede estar sin pecado y guardar los mandamientos de Dios, si desea, porque Dios le ha dado esta habilidad.[3]

Aunque Agustín no era totalmente consecuente en todos sus escritos, tomó el liderazgo en el debate público en contra de Pelagio y sus colegas. Insistió que el hombre había sido tan afectado por la caída, que era incapaz de agradar a Dios sin una obra previa, soberana y sobrenatural del Espíritu Santo. Según él, el hombre caído es una «massa peccati», una masa de pecado, hasta que Dios regenera su corazón. Antes de la caída era posible pecar o no pecar, pero después de la caída, es imposible no pecar.

La doctrina de Pelagio fue condenada por varios concilios de la Iglesia del oeste (Cartago en 412, 416, y 418; Éfeso en 431; Orange en 529, incluso Trento en 1546). Pelagio fue excomulgado por el Papa Inocencio I.[4]

Sin embargo, no todos estaban completamente de acuerdo con Agustín. Algunos (como Juan Cassiano) adoptaron una posición entre Pelagio y Agustín (llamada normalmente «semi-Pelagiana», pero a veces «semi-Agustiniana»), en que reconocen mayormente los efectos de la caída, pero creen que quedó algún elemento positivo en el hombre que le permite acercarse a Dios. La gracia divina es necesaria para la salvación, pero el hombre toma la iniciativa en buscar esa gracia; la gracia no es eficaz hasta que el hombre responda por su propia voluntad. «El hombre está enfermo pero no muerto en sus pecados; no se puede sanar a sí mismo pero puede llamar el doctor.».[5] Aunque este enfoque también fue condenado por el Concilio de Orange, tuvo gran influencia sobre la futura posición oficial de la Iglesia Romana. Fue expresado en la teología escolástica de Tomás de Aquino y Juan Duns Escoto, y posteriormente en el Concilio de Trento.[6]

El Catecismo de la Iglesia católica lo expresa claramente:

405 … La naturaleza humana no está totalmente corrompida; está herida en sus propias fuerzas naturales, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al imperio de la muerte e inclinada al pecado.[7]

La iniciación

Primero, una persona recibe la gracia inicial en el sacramento del bautismo (normalmente como infante). Esto produce tanto perdón como renovación espiritual. Según el Catecismo católico:

1213 El santo bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el Espíritu (vitae spritualis ianua) y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión.…

1263 Por el bautismo, todos los pecados son perdonados, el pecado original y todos los pecados personales, así como todas las penas del pecado.

Note que varias cosas importantes suceden a la persona a través del bautismo: 1) se le perdona el pecado, 2) nace de nuevo, 3) llega a ser miembro de la Iglesia, y 4) recibe la gracia. Obviamente este sacramento es clave para los católicos. Es el comienzo de su vida cristiana, su capacitación inicial.

El catecismo católico también ocupa la terminología de la «justificación» para explicar los resultados del bautismo.

1992 … La justificación es concedida por el bautismo, sacramento de la fe.

Los protestantes tenemos que evitar una confusión al leer el término «justificación». Para los católicos, la justificación incluye tanto el perdón de los pecados, como la liberación del poder del pecado. La persona bautizada es perdonada y recibe una infusión de fuerza para superar el pecado. Para los católicos, la «justificación» encierra los dos conceptos que los protestantes llamamos «justificación» y «santificación».

1989 … «La justificación entraña, por tanto, el perdón de los pecados, la santificación y la renovación del hombre interior.»

Después, cuando la persona bautizada llega a la «edad del uso de la razón», participa en la confirmación y recibe la Eucaristía. Estos dos sacramentos adicionales forman parte de su «iniciación», porque preparan a la persona a vivir una nueva vida en Cristo.

Cuando los protestantes leemos acerca de todos los beneficios del bautismo, nos preguntamos, «¿No está salva entonces la persona, según los católicos? ¿No recibe ya la vida eterna por medio del bautismo?» Pero según el esquema católico, el problema es que la persona todavía tiene la debilidad de una naturaleza pecaminosa (llamada «concupiscencia»), y cuando peca, pierde el estado de limpieza que viene con los sacramentos de iniciación. En otras palabras, el bautismo cubre el pecado original y el pecado personal anterior al bautismo, pero no los pecados cometidos después del bautismo.

405 … El bautismo, dando la vida de la gracia de Cristo, borra el pecado original y devuelve el hombre a Dios, pero las consecuencias para la naturaleza, debilitada e inclinada al mal, persisten en el hombre y lo llaman al combate espiritual.

Es como si la persona fuera un vaso que ha sido llenado de agua pura, pero cuando la persona comete un pecado, el agua se contamina.[8] Ahora tiene que purificar el agua de nuevo. La ventaja está en que, después de la iniciación, la persona ya tiene el Espíritu Santo y la gracia para hacer méritos. Esto nos lleva a la segunda etapa de su salvación.

La colaboración

La persona bautizada «colabora» con la gracia de Dios para obtener la vida eterna, especialmente haciendo méritos y haciendo uso de los otros sacramentos como la Eucaristía y la penitencia. Este proceso es necesario porque el perdón logrado en el bautismo no era permanente ni completo. Cuando el Catecismo habla de la penitencia, explica que es necesaria porque se puede perder «la gracia bautismal».

1446 Cristo instituyó el sacramento de la penitencia en favor de todos los miembros pecadores de su Iglesia, para los que después del bautismo, hayan caído en el pecado grave y así hayan perdido la gracia bautismal y lesionado la comunión eclesial.

Desde el momento en que la persona recibe la gracia en el bautismo (y es «justificada»), empieza a colaborar con la gracia de Dios, y a hacer méritos.

1993 La justificación establece la colaboración entre la gracia de Dios y la libertad del hombre. Por parte del hombre se expresa en el asentimiento de la fe a la Palabra de Dios que lo invita a la conversión, y en la cooperación de la caridad al impulso del Espíritu Santo que lo previene y lo custodia.

Es verdad que el catolicismo enseña que la salvación está basada fundamentalmente en la gracia (ayuda gratuita) de Dios. En el sentido estricto de la palabra, el hombre no merece nada.

2007 Frente a Dios no hay, en el sentido de un derecho estricto, mérito por parte del hombre.

Sin embargo, el hombre no está totalmente dependiente de la gracia, sin tener algo que aportar.

Como vimos anteriormente, la caída no produjo una corrupción total, según el enfoque católico. Además, en los sacramentos de iniciación, la persona recibe una capacidad nueva para cooperar con Dios en la lucha espiritual. Ha recibido esta capacidad por gracia, pero la persona misma decide cómo usar esa capacidad.

En la práctica, esta colaboración significa que, tanto la vida eterna, como las bendiciones diarias, dependen de la conducta del hombre.

2010 … Bajo la moción del Espíritu Santo y de la caridad, podemos después merecer en favor nuestro y de los demás gracias útiles para la santificación, para el crecimiento de la gracia y de la caridad, y para la obtención de la vida eterna. Los mismos bienes temporales, como la salud, la amistad, pueden ser merecidos según la sabiduría de Dios. Estas gracias y bienes son objeto de la oración cristiana, la que provee a nuestra necesidad de la gracia para las acciones meritorias.

2016 Los hijos de nuestra madre la Santa Iglesia esperan justamente la gracia de la perseverancia final y de la recompensa de Dios, su Padre, por las obras buenas realizadas con su gracia en comunión con Jesús. (cf. Cc. de Trento: DS 1576)

2027 Nadie puede merecer la gracia primera que constituye el inicio de la conversión. Bajo la moción del Espíritu Santo podemos merecer en favor nuestro y de los demás todas las gracias útiles para llegar a la vida eterna, como también los necesarios bienes temporales.

Un aspecto clave de la «colaboración» del hombre con la gracia de Dios es el uso debido de los sacramentos. La participación continuada en la Eucaristía es especialmente importante para recibir fuerza espiritual.

1068 … En efecto, la liturgia, por medio de la cual «se ejerce la obra de nuestra redención», sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía, contribuye mucho a que los fieles, en su vida, expresen y manifiesten a los demás el misterio de Cristo y la naturaleza genuina de la verdadera Iglesia.

1074 «La liturgia es la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza» … Es en los sacramentos, y sobre todo en la Eucaristía, donde Jesucristo actúa en plenitud para la transformación de los hombres.

La confesión y la penitencia también son importantes, porque otorgan el perdón de pecados cometidos después del bautismo.

1422 «Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los pecados cometidos contra Él.…»

¿Qué lugar tiene la fe? La Iglesia Católica enseña que la fe es necesaria para la salvación.

161 Creer en Cristo Jesús y en Aquel que lo envió para salvarnos es necesario para obtener esa salvación.

Pero la fe no es lo único que se necesita. Se necesitan también el bautismo, los otros sacramentos, y los méritos.

Además, cuando los católicos hablan de la «fe», ponen mucho énfasis en el aspecto corporal de la fe. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo y el depósito de la fe y, por lo tanto, es el canal a través del cual un individuo «cree». En otras palabras, cuando uno se hace miembro de la Iglesia, comparte la fe del Cuerpo entero. Creer es un «acto eclesial».

169 La salvación viene sólo de Dios; pero como recibimos la vida de la fe a través de la Iglesia, ésta es nuestra madre: «creemos en la Iglesia como la madre de nuestro nuevo nacimiento, y no en la Iglesia como si ella fuese el autor de nuestra salvación.» … Porque es nuestra madre, es también la educadora de nuestra fe.

181 «Creer» es un acto eclesial. La fe de la Iglesia precede, engendra, conduce y alimenta nuestra fe. La Iglesia es la madre de todos los creyentes. «Nadie puede tener a Dios por Padre si no tiene a la Iglesia por madre.»

¡Esto explica la importancia de los sacramentos! Cuando una persona es bautizada, participa de la fe corporal de la Iglesia, dando comienzo al camino de la salvación. La Iglesia es su «madre» quien engendra, alimenta, y cuida a sus miembros. Los sacramentos siguen siendo la conexión vital con la gracia de Dios, canalizándola a través del Cuerpo de Cristo, representado por las autoridades de la institución.

Los católicos han designado esta época histórica como «la economía sacramental».

1076 El día de Pentecostés, por la efusión del Espíritu Santo, la Iglesia se manifiesta al mundo. El don del Espíritu inaugura un tiempo nuevo en la «dispensación del Misterio»: el tiempo de la Iglesia, durante el cual Cristo manifiesta, hace presente y comunica su obra de salvación mediante la Liturgia de su Iglesia, «hasta que él venga» (1 Co 11:26). Durante este tiempo de la Iglesia, Cristo vive y actúa en su Iglesia y con ella ya de una manera nueva, la propia de este tiempo nuevo. Actúa por los sacramentos; esto es lo que la Tradición común de Oriente y Occidente llama «la Economía sacramental»; ésta consiste en la comunicación (o «dispensación») de los frutos del misterio pascual de Cristo en la celebración de la liturgia «sacramental» de la Iglesia.

La palabra nos enseña:

Juan 5:24

De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Juan 3:16–18

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Romanos 4:1–5

¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. Porque, ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

Efesios 2:8–9

Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Note esto: Dios lo planificó así para que nadie pudiera jactarse. ¿Se puede imaginar una escena en el cielo donde todos están comparando lo que hicieron para merecer la vida eterna, jactándose? ¡No puede ser! La única actitud que tiene lugar en el cielo es una de humilde gratitud al Señor por salvarnos.

La obediencia a la ley no nos salva. Para salvarnos por nuestra propia justicia, tendríamos que ser perfectos. Ya que nadie es perfecto, la ley solamente destaca nuestra culpa. Demuestra la necesidad de la salvación.

La ley es como un letrero apuntando a Jesús. Imagine que queremos ir a la luna, y la única manera es viajar en una nave espacial. Supongamos que hay un letrero que dice, «Aquí a la luna. Tiene que abordar esta nave espacial». Así es nuestra situación. Queremos ir al cielo, pero el único camino es por la fe en Cristo. La ley es como un letrero diciendo, «Aquí al cielo. Tiene que creer en Jesucristo, porque usted es pecador». ¡Tratar de salvarse por buenas obras sería como sentarse encima del letrero para que lo lleve a la luna!

Romanos 3:19–24, 28

Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús …

Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

Gálatas 3:10–11

Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley para hacerlas. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá.

No se puede mezclar el concepto de la salvación por gracia con el concepto de la salvación por méritos, porque son conceptos contradictorios. La gracia es favor no merecido. Si la salvación viene por la fe y por méritos, ya no es gracia. Si alguien paga un solo peso por un auto, ya no es un regalo, sino una compra-venta.

Romanos 11:6

Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera, la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.

El error de los judíos era pensar que eran salvos por el hecho de ser judíos y por guardar la ley. Muchos pensaban que la circuncisión, señal de ser judío, garantizaba su salvación. Sin embargo, Pablo les muestra que el judío verdadero es el que tiene fe.

Romanos 2:28–29

Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

Romanos 9:31–32

… mas Israel, que iba tras la ley de justicia, no alcanzó la ley. ¿Por qué? Porque no era por fe, sino por obras. Tropezaron en la piedra de tropiezo,.…

Gálatas 3:7

Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.

A mi juicio, los católicos cometen el mismo error que los judíos, cuando enseñan que la salvación depende del bautismo. El bautismo para ellos es como la circuncisión para los judíos. Pero según la Biblia, la circuncisión verdadera es la del corazón, y el bautismo verdadero es el bautismo del corazón.

El ladrón en la cruz no pudo ser bautizado, ni hacer méritos. Sólo expresó arrepentimiento y fe en Jesús, pidiendo la salvación.

Pablo lo expresa claramente en sus epístolas. Insiste en que tratar de salvarse por buenas obras solamente lleva a la condenación. ¿Por qué? Porque es lo opuesto de confiar en Dios, y es muy arrogante en el fondo.

Piense en un joven que compra una argolla para su novia. Le declara su amor y le pide que se casen. ¡Ahora imagine que ella saca dinero para pagársela! ¿Por qué le ofendería? ¡Porque él quiere regalarle la argolla! Él quiere mostrarle su amor. Piense en una familia durante Navidad. ¿Cómo sería si cada uno sacara una calculadora para ver cuánto deberían pagar a los demás por sus regalos? Es una ofensa aun más grande para Dios cuando tratamos de pagar algo por nuestra salvación. ¡La vida eterna es el regalo más lindo que pudiéramos recibir! Dios dio a Su propio Hijo en la cruz para conseguirla. Por lo tanto, ofrecer algo por ella, en verdad, pisotea Su amor.

Hay una diferencia fundamental entre el concepto católico y el concepto protestante de la justificación. Los protestantes definimos la justificación como un veredicto divino que deja al hombre libre de culpa y lo deja con la justicia de Jesús a su favor. No la vemos como una combinación de perdón y de renovación interior, como la entienden los católicos. No incluimos la santificación bajo el mismo concepto de la justificación, sino que la separamos como un aspecto distinto de la salvación. Primero viene la justificación, que establece la situación legal de la persona, y después viene la santificación, que es un proceso de crecimiento.

Ramsay, R. B. (2004). Católicos y protestantes: ¿Cuál es la diferencia?. Miami, FL: FLET Inc.

Bibliografía del autor:

1.- Susana Tamaro, Donde el corazón te lleve (Santiago de Chile: Editorial Atlántida, 1995), pp. 66–67.

2.- Confesiones, citado por R. C. Sproul, «Augustine and Pelagius», http://www.leaderu.com/theology/augpelagius.html (28 de octubre, 2004).

3.- Citado por Geoffrey Ó Riada en “Pelagius: To Demetrias”. http://www.brojed.org/pelagius.html (28 de octubre de 2004).

4.- Louis Berkhof, The History of Christian Doctrines (Grand Rapids, Michigan: Baker Book House, 1975), pp. 205–210. Vea también R. Scott Clark, «Pelagianism». http://public.csusm. edu/public/guests/rsclark/Pelagius.htm (28 de octubre, 2004), y R.C. Sproul, «Augustine and Pelagius».

5.- Jorge Trujillo, «¿Son pecadores los niños?

6.-  la doctrina del pecado orginal», http://www.vidaeterna.org/esp/estudios/pecado_original.htm (27 de octubre, 2004).

7.- Se usa solamente el número del párrafo en todas las citas del Catecismo, para poder encontrar la cita en cualquier versión.


¿Tiene la Iglesia Católica razón de ser?

¿Tiene la Iglesia Católica razón de ser?

¿Tiene la Iglesia Católica razón de ser?
por Pablo Santomauro

Lo que dice el Catecismo

El Catecismo de la Iglesia Católica expresa en la sección 847: “Los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna” .

Efectivamente, el Catecismo Católico, secciones 839-845, dice que la gente sincera de cualquier religión, budistas, musulmanes, taoístas, hindúes, judíos, paganos animistas, etc., con sólo ser sinceros en su fe y vivir una vida aceptable, tienen el boleto para ir al cielo asegurado.

Las secciones 839 y 840 afirman que los judíos, en general, tienen garantizada su entrada al cielo por el simple hecho de que están esperando al Mesías aunque ignoren que éste es Cristo Jesús. La fe judía, según el Catecismo en este pasaje, es una “respuesta”  válida“a la revelación de Dios” y por ende los judíos  ya tienen sus pasaportes sellados para la vida eterna.

Los musulmanes son candidatos firmes también. La sección 841 dice que al reconocer al Creador y “profesar la fe de Abraham”, “adoran con nosotros [los católicos] al Dios único y misericordioso”. Esta declaración sería risible si no fuera tan absurda. Es un insulto a la inteligencia del cristiano conocedor de las creencias del islam.

La sección 843 habilita al resto de las religiones, que según la iglesia católica, buscan“todavía en sombras y bajo imágenes” al Dios desconocido.

Para aquellos lectores de la rama protestante que comienzan a preocuparse con respecto a su futuro eterno, en la sección 838 tenemos algo para calmar sus nervios: los pentecostales evangélicos, luteranos, presbiterianos, bautistas, etc., también alcanzarán el cielo siempre y cuando vivan una buena vida.

Peter Kreeft, un erudito católico bien conocido, escribe en su libro Yihad Ecuménica(Ignatius, 1996), que en una experiencia fuera del cuerpo (como si hubiera pocos cuentos parecidos) tuvo la oportunidad de conocer en el cielo a Mahoma, Confucio, Buda y Moisés. El cuarteto le reprendió por la arrogancia que los evangélicos  demuestran al pensar que la salvación está sólo en Cristo (p. 79). [1]

Como si esto fuera poco, papas modernos han declarado que los agnósticos, ateos, escépticos, etc., viviendo decentemente y siendo sinceros, también llegarán al cielo. Reafirmando previas y similares declaraciones, el Papa Juan Pablo II dijo: “Todos los que buscan a Dios con un corazón sincero, incluyendo aquellos que no conocen a Cristo y su iglesia, contribuyen bajo la influencia de la gracia a construir el Reino” [2].

Conclusión: Es obvio que la iglesia católica ha perdido junto con su autoridad moral, todo compás teológico.

Las Escrituras contradicen la posición católica

La Biblia enseña exactamente todo lo contrario a lo que expresa el catecismo. Todas las religiones no cristianas son condenadas en la Escritura, debido a que:

a) Son religiones paganas idólatras que no representan la búsqueda de Dios por parte del hombre, sino el rechazo de Dios por parte del hombre (Rom. 1:18-25).

a) En realidad adoran a Satanás y sus demonios (1 Cor. 10:19-22).

a) No pueden hallar a Dios por medio de la sabiduría de este mundo (1 Cor. 1:18-31)

Los paganos no adoran al verdadero Dios en el marco de sus religiones falsas.

El verdadero cristiano se opone a la falsa idea de que todas las religiones son diferentes caminos que conducen a Dios. Todos los incrédulos son, definitivamente, de acuerdo con las Escrituras, idólatras.

Los verdaderos cristianos debemos predicar el evangelio a los seguidores de otras religiones

¿No dice Hechos 4:12 que no hay salvación en ningún otro más que en Cristo Jesús en toda la tierra?

El versículo es claro y no admite otras interpretaciones. Sólo en el nombre de Jesucristo puede una persona ser salva. ¿Significa esto que los demás millones y millones de gente que profesan religiones como el budismo, el islam, el hinduismo y otras están perdidos?

La respuesta es: Sí, están perdidos. Si no estuvieran perdidos, muchas de las enseñanzas de Cristo serían absurdas. Por ejemplo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea, no se pierda, mas tenga vida eterna.” , no tendría sentido ninguno.

Si las masas que siguen las otras religiones del mundo no están perdidas, los mandamientos de Cristo después de su resurrección serían una burla cruel a la humanidad. Cristo ordenó a sus discípulos que se predicase “en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” . Si los seres humanos sin Cristo no están perdidos, haríamos bien en borrar de la Biblia estos pasajes.

Todos los pasajes de tono evangelístico serían una broma cruel si los paganos del mundo no necesitan a Cristo. Si nosotros lo necesitamos, ellos también. De lo contrario la Biblia es una colección de contradicciones, Jesucristo es un falso maestro, y el mensaje cristiano queda reducido a la nada.

¿Qué hacemos con las misiones?

La posición católica tiene un profundo impacto en lo relacionado con las misiones. Si prácticamente toda la gente, religiosa y no religiosa, tienen como destino el cielo, ¿para qué predicar el evangelio a los que tienen otras creencias?

Si Mahoma, Buda y Confucio están el cielo, también deben estarlo Joseph Smith y sus seguidores mormones, y por qué no, Charles Russell con sus Testigos de Jehová. Si todo lo que es necesario es ser sincero en materia de religión, también deben estar en el cielo los terroristas suicidas de las torres gemelas de Nueva York y los terroristas bomba del Medio Oriente e Irak. Estos son muy sinceros en sus creencias religiosas.

En un tiempo en el cual la necesidad de predicar la salvación en Cristo a millones y millones es imperativa, la iglesia católica y su actitud frente a los que no conocen el Evangelio es de total indiferencia y anula toda propuesta evangelizadora. Detrás de esta posición late el Ecumenismo propio de la Iglesia Católica, siempre con el objetivo de ser la iglesia líder de una religión mundial.

Una base racional con los pies bien plantados en el aire

En vista de que la Iglesia Católica considera que no existe la necesidad de predicar a Cristo a las naciones, la justificación por la existencia de apologistas católicos que defiendan la doctrina de la iglesia católica desaparece automáticamente.

Todos los libros y artículos escritos que justifican sus doctrinas y tratan de refutar la posición evangélica de Sola Scriptura, que atacan y en muchos casos denigran la fe evangélica, quedan reducidos a la altura de un ensayo en inutilidad. En realidad, no hay necesidad de apologistas católicos. El esfuerzo gigantesco de estos apologistas por refutar los argumentos que los evangélicos proponemos en un sin número de errores doctrinales católicos, es un esfuerzo en vano.

Mucho del material publicado por los apologistas católicos conlleva el propósito de convertirnos a la fe católica. ¿Para qué tratan de convertirnos si no hay necesidad? Su propio catecismo lo dice, somos salvos. Por lo tanto no existe una base racional para justificar la existencia, ni de la iglesia católica, ni de su material escrito, ni de sus páginas cibernéticas, ni de la labor de sus apologistas en particular.

Para complicar más las cosas, el catecismo católico, en la sección 846, expresa que aquellos que han llegado a conocer que la Iglesia Católica es necesaria para la salvación, pero se niegan a ingresar en ella o se retiran de ella, irán al infierno. ¡Por favor, no nos pidan que ingresemos ni nos convenzan de que la Iglesia Católica es la verdadera iglesia! Están poniendo nuestra alma en peligro en caso de que rechazemos afiliarnos a la iglesia católica, o en su defecto, ingresemos un día y en el futuro decidamos renunciar a sus filas. Mientras seamos ignorantes de estas cosas, nuestra entrada al cielo está asegurada. <>
Notas:

1. Robert A. Morey, “An Open Letter to Roman Catholic Apologists,” Journal of Biblical Apologetics, Vol. 3, No. 2 (Summer 2001)
2.http://www.beliefnet.com/story/57/story_5704_1.html

Lectura recomendada y obras de referencia:

Porqué la Iglesia Católica Romana Representa una Amenaza Únicamente para los Católicos Romanos y Para Nadie Más. Por Robert Reymond http://www.contramundum.org/castellano/reymond/Catol_Amenaza.pdf

Robert A. Morey, “An Open Letter to Roman Catholic Apologists,” Journal of Biblical Apologetics, Vol. 3, No. 2 (Summer 2001).

ESTE ARTICULO A SIDO TOMADO DEL BLOG AMIGO  El blog del Pastor Daniel


¡Torciendo el Evangelio de Cristo!

¡Torciendo el Evangelio de Cristo!

 Por Pastor Damián Ayala.
Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.” (Juan 20.30, RVR60)

Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.” (Juan 21.25, RVR60)

Fueron los versos que me recitó una persona para respaldar sus prácticas no Bíblicas y anti-bíblicas. Me quedé sorprendido de la habilidad del hombre cuando quiere torcer la Palabra y su verdadero significado.

Después de un tiempo entré al blog de un conocido Católico con quien he tenido largos debates sobre temas importantes de la Palabra y pude ver un artículo que usaba este mismo verso (Juan 21.25, RVR60) para fundamentar las mil y una tradiciones que ellos tienen que por supuesto no están registradas en la Palabra. Otra vez quede atónito.

¡Qué fácil! si se trata de añadirle a la Palabra sólo, hay que buscar un lugar donde la misma calla para aportarle.

Dos corrientes con el mismo propósito, Torcer la Palabra, para encajarla en doctrinas y tradiciones anti-bíblicas.

No hay duda que el hombre es torcedor de la verdad por naturaleza. Se imaginan si el Señor no nos hubiera dejado su Palabra, si dejando su Escritura y su Espíritu los hombres la tuercen, se imaginan si no nos deja nada. No hay duda que es grande en misericordia.

Muchos podrán decir ¿Qué quiso decir el Espíritu Santo, en, Hizo además Jesús muchas otras señales, o Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús?

Comencemos con muchas otras señales (Juan 20.30, RVR60)

Lo que nosotros llamamos “milagros de Jesús”, él los llamaba señales. Este término es utilizado respecto de las cosas indicativas de algo más allá del mero hecho de que sucedieron (por más milagroso que haya sido ese hecho).

“Muchas otras” se refiere no sólo a las mencionadas en los evangelios sinópticos sino a las que Juan ya había mencionado en Juan 2:23; Juan 2:11 y Juan 12:37.

Los milagros no fueron hechos simplemente para agradar al oído o impresionar a los demás; ni siquiera los hizo sólo para que creyeran en él. Jesucristo hizo estos milagros como una señal de que era Dios encarnado, de que era el Mesías, como señal de su poder y autoridad.

Jesucristo hizo muchas señales, y no todas están escritas en este libro. Juan hizo una selección de acuerdo al propósito que tenía en mente. Mucho de lo que sucedió fue omitido. Dios escogió incluir aquí aquellas señales que creyó convenientes, de entre las centenares y quizás millares que el Señor Jesús llevó a cabo en su vida terrenal.

Jesucristo realizó dichas señales en presencia de sus discípulos, a quienes escogió como testigos. Después de resucitado el Señor les dio una serie de pruebas indubitables (Hch. 1:2–9), y se presentó a los testigos escogidos por él, a sus verdaderos y sinceros discípulos.[1]

En cuanto a:

otras muchas cosas que hizo Jesús (Juan 21.25, RVR60)

Este versículo es paralelo a (Juan 20.30, RVR60)

Al escribir su evangelio Juan no tenía intención de ser completo sino de hacer una selección cuidadosa—y lo hizo guiado por el Espíritu Santo. Sobre Jesús hay mucho más que aquello que conocemos. Es obvia la exageración en cuanto a que el material sobre la vida de Jesucristo no cabría en todos los libros del mundo. Sin embargo, tanto el lector como el escritor entienden que no se trata de una exageración mentirosa, sino que habla de la infinita riqueza de las obras de amor y poder del Señor Jesús. Un relato completo de la vida de Jesucristo sería prácticamente infinito.[1]

¿A qué se refiere el Espíritu Santo con: Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús?

Se refiere también a los milagros, por ejemplo: Juan 4:45 Es lógico que es imposible registrar todas las cosas que Jesús realizo.

Con este verso les daré otro ejemplo:

Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; y toda la ciudad se agolpó a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.” (Marcos 1.32–34, RVR60)

Se imaginan si Juan se pusiera a escribir cada una de las escenas de este verso. El relatar todas las cosas que hizo Jesús en esa noche sería titánico. Pueden ver, le  trajeron todos los enfermos y endemoniados y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios… Al decir otras muchas cosas que hizo Jesús. Se refiere a todo lo que fue imposible registrar en papel y tinta por la cantidad de cosas que el Señor realizo en su vida.

En la Palabra quedó registrado sólo lo que el Señor quiso, nos dio el resumen perfecto de la vida y obra de Cristo, nada se le pasó de lo que él quiso enseñarnos.

Todo lo de más son cuestiones de hombres, la carne trabajando con el diablo para manchar lo que es puro y perfecto.

Hermanos, conformémonos con la hermosa Palabra de Dios y su Sana Doctrina.

Dios los bendiga.

1 Palau, L. (1991). Comentario bı́blico del continente nuevo: San Juan II (214). Miami, FL: Editorial Unilit.


La Tradición no escrita ¿Tiene la misma autoridad que la Biblia?

La Tradición no escrita ¿Tiene la misma autoridad que la Biblia?

Por Pastor Damián Ayala.

La respuesta es ¡NO!, la ICAR mantiene la siguiente postura sobre las tradiciones:

La Escritura es independiente de la iglesia en lo que respecta a su inspiración. Esta viene sólo de Dios, así que cuando la Escritura es vista en forma aislada, ella posee su propia autoridad canónica. En la práctica, sin embargo, al entrar la Escritura en contacto con vidas humanas, la misma requiere la voz de la iglesia, tanto para autenticarla como para interpretarla. Otro rasgo es el reconocimiento de la validez de la tradición no escrita junto a aquella de la Escritura. El Concilio de Trento, en su cuarta sesión, la del 8 de abril de 1546, comprometió la iglesia a honrar, a la par de las Escrituras, “las tradiciones no escritas que, “recibidas por los apóstoles de la boca de Cristo mismo”, o de los “apóstoles mismos siendo dictadas por el Espíritu Santo”, han llegado aun hasta nosotros, pasadas como si fuera de mano en mano”. [1]

Ellos afirman que hubo enseñanzas que no quedaron registradas en la escritura las cuales fueron transmitidas de la boca de Jesus a los apóstoles y de los apóstoles a la iglesia o del Espíritu Santo a los Apóstoles. Ellos usan este argumento para fundamentar sus enseñanzas aún las anti-bíblicas.

Los apologistas Católicos para demostrar esta postura usan  2 Tesalonicenses 2.15

 15Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.

La palabra que es traducida como doctrina en (RVR60), es la palabra griega παράδοσις parádosis, en las traducción católica esta palabra es traducida “Tradición” por ejemplo: La Biblia de Jerusalén dice, Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.  2 Tesalonicenses 2.15

Ellos dan por confirmado que al decir “por palabra” y usar la palabra “tradición” están fundamentando su postura.

Lo que ellos tienen que demostrar es que las tradiciones o enseñanzas trasmitidas a “por palabra” no quedaron registradas en la Palabra de Dios.

Así que hasta que no se compruebe lo contrario todas las tradiciones o enseñanzas de la ICAR no bíblicas y anti-bíblicas son inventadas por los hombres y no por Dios.

Veamos el significado de παράδοσις. parádosis; precepto; especifico. la ley judía tradicional:—enseñanza, instrucción, doctrina, tradición.[2]

Esta palabra para decir «tradición» significa «lo que es transmitido» en vez de «transmisión» en el NT. Tiene un sentido peyorativo cuando se usa respecto a la tradición que se añade a la ley, p. ej. la de los ancianos en Marcos 7:3, 5, o la de los hombres en Marcos 7:8. Jesús rechaza la validez de las adiciones a la ley divina. El uso es más global en Gálatas 1:14, pues abarca las tradiciones tanto escritas como no escritas.[3]

La tradición es “transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación”.[4]

2 de Tesa 2:15 habla de dos formas de transmitir las enseñanzas de Cristo oral o por carta. Enseñar los misterios del reino y el predicar el evangelio de la paz se convirtió en una tradición para la nueva iglesia Cristiana transmitida por el mismo Jesucristo.

En la tradición Judía:  Pablo dice, en el judaísmo aventajaba a muchos de mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres” (Gá. 1:14).[5] La tradición es aquí el conjunto de las explicaciones de la Ley y de las prescripciones relativas a los casos no previstos por la Ley, transmitidas de maestro en maestro y a las que los fariseos reconocían el mismo valor coercitivo que a la propia Ley … Jesús se opone en principio a la actitud de los fariseos y no reconoce validez más que a la Ley de Dios, ni concede valor alguno a la tradición que no es de Dios, sino “de los hombres”. Es decir, que a los ojos de Jesús, los hombres no son capaces de completar la Ley divina. Cuando, sin embargo, quieren hacerlo, no consiguen más que destruirla …[6]

En el Nuevo Testamento la palabra παράδοσις “tradición” se usa también en relación con la doctrina del Evangelio impartida por el apóstol Pablo. De hecho, está traducida “doctrina” en 2 Tesalonicenses 2:15 y “enseñanza” en 2 Tesalonicenses 3:6. Como ya lo vimos. A los corintios el Apóstol les dice: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí” (l Co. 15:3). Luego enumera los grandes hechos salvíficos del Cristo: su muerte y su resurrección. De estos hechos trascendentales hay un gran número de testigos. Por supuesto, Saulo de Tarso recibió revelación especial del Señor Jesús en el camino de Damasco. Como resultado, cuando recibió la revelación del Hijo de Dios, abandonó “las tradiciones de los ancianos” (tradiciones judaicas) y se dedicó a transmitir la buena nueva del Evangelio de Cristo. Primero por medio de la tradición oral y después mediante la revelación escrita.[5]

Sin entrar en la difícil y controversial cuestión de la formación del canon de la Escritura, es evidente que porciones considerables de la información que se encuentra en ella deben haberse transmitido oralmente a través de un período corto o largo de tiempo (cf. 2 Ti. 1:13; 2:2; 1 Co. 15:13; 11:23, etc.). [6] Esto no pudo pasar mas allá de la muerte del ultimo de los apóstoles, quedando para este momento todas las doctrinas y tradiciones practicadas hasta ese momento registradas en la Santa Palabra de Dios.

Pocos cuestionarían la afirmación de K. Barth: «Es evidente que existe una tradición anterior a la Sagrada Escritura y en la que se basa la Sagrada Escritura: éste es el camino que va desde la revelación como tal hasta su certificación escritural» (Church Dogmatics, T & T Clark, Edinburgh, 1956, I, 2, p. 552). Esto no da a la tradición oral una coexistencia autoritativa con la Escritura. Tan pronto como la Sagrada Escritura comienza a existir por inspiración divina, toda la tradición oral queda al margen, incluso aunque pudiera probarse su veracidad debe ceder a la autoridad de la Escritura y ser interpretada por ella.[6] 

Aún si buscamos en la historia de la iglesia para verificar si son veraces la tradiciones que alega la ICAR ser enseñadas por Cristo nos damos cuenta que no existen.

Por ejemplo:

Cuando vamos la época nicena en busca de más luz para los pasajes difíciles del NT, encontramos los puntos de vista más divergentes. Esto enseña claramente que no había una tradición teológica autoritativa que vinculara a los apóstoles con el segundo siglo. Esto se confirma por los escritos de los padres postapóstolicos, todos los cuales se desviaron de las normas del NT en algunos sentidos.[8]

Amigos, tenemos que ser sinceros y aceptar que muchas iglesias incluyendo la ICAR se han apartado de la verdad de Cristo y se han caminado tras las tradiciones de los hombres.

Bendiciones.

1.- John E. Steinmueller, A Companion to Scripture Studies, I, 48. (Harrison, E. F. (1980). Introducción al Nuevo Testamento. Grand Rapids, MI: Libros Desafío.)

2.- Strong, J. (2002). Nueva concordancia Strong exhaustiva: Diccionario. Nashville, TN: Caribe.

3.- Kittel, G., Friedrich, G., & Bromiley, G. W. (2002). Compendio del diccionario teológico del Nuevo Testamento. Grand Rapids, MI: Libros Desafío.

4.- Real Academia Española, Diccionario de la lengua española,

5.- Williams, G. (2006). Kairós 38: Enero-Junio 2006. Guatemala: Revista del Seminario Teológico Centroamericano.

6.- Jean-Jacques Von Allmen, ed., Vocabulario bíblico (Madrid: Ediciones Marova, 1973): 337.

7.- Harrison, E. F., Bromiley, G. W., & Henry, C. F. H. (2006). Diccionario de Teología. Grand Rapids, MI: Libros Desafío.

8.-HERE; E. Nielsen, Oral Tradition; C. Salmon, The Infallibility of the Church, chap. V; Karl Barth, Church Dogmatics, E.T. I, 2, pp. 547–572, II, 2, pp. 458ss.


La sangre de Juan Pablo II llega mañana a México

La sangre de Juan Pablo II llega mañana a México

Este fue el encabezado en uno de los periódicos mas reconocidos en Mexico. [1]

En CNN Mexico [2]  Informaron que tanto la sangre como las reliquias de Juan Pablo II fueron traídas a Mexico para que la comunidad Católica las Idolatrara, perdón las veneraran, y no solo eso amigos lo mejor de todo es que las llevaran de paseo, si de paseo usted esta leyendo bien esto no es un error “en total visitará 91 circunscripciones eclesiásticas, estamos hablando de 18 arzobispados y tres preladuras territoriales, las demás son diócesis en distintos lugares”, precisó Rodríguez Gómez, y Creo que al final les darán un paseo por el lago de Chapultepec.

La verdad que pena me da la noticia, pues esto no solo involucra a gente ignorante sino a personas de todos los niveles sociales, culturales y económicos.

La noticia reza así en cuanto a la sangre:

La sangre que contiene el relicario que llegará este miércoles a México, le fue extraída a Juan Pablo II horas antes de morir, por personal médico, previendo que pudiera necesitar una transfusión, según el Obispo.

En total se conservan cuatro ampolletas, una en el Centro Hemotransfucional del Hospital Niño Jesús donde se guardó la sangre; dos más entregadas a Stanislao Dziwizs, secretario particular de Juan Pablo, que fueron donadas para su  (Idolatría, perdón)  veneración en un santuario de Cracovia y la que actualmente se conserva en el sagrario de la Basílica de San Pedro y que hoy está en México.

El pasado uno de mayo, durante la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II en Roma, la reliquia que hoy está en México fue presentada por primera vez para su veneración ante los fieles, dentro de un relicario custodiado (no fuera que alguien se las robara) por la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.

Amigos y hermanos, este es el nivel mas alto de Idolatría a los muertos que puede existir en esta Iglesia, el traer la sangre de un muerto como algo que venerar es la cosa mas enferma que e visto, estas son sus tradiciones, la verdad como dice el video de youtube, TENGO MIEDO. nos dicen locos a los evangélico, el papa nos tacha de sectarios [3], ¿como ven?, se me hace que los locos y sectarios son otros.

Bien diría Cristo “Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.” (Mateo 15:14 RVR60)

Cuando veo esto siempre digo, que bueno que se la verdad y soy libre de todas estas tradiciones malvadas, gracias a Cristo solo veneramos al que lo merece y solo amamos la sangre de aquel que nos salvo Jesucristo el justo.

Dios los bendiga.

Publicado por Pastor Damián Ayala.

1.- http://www.eluniversal.com.mx/notas/786306.html

2.-http://mexico.cnn.com/nacional/2011/08/17/catolicos-mexicanos-veneraran-relicario-con-la-sangre-de-juan-pablo-ii

3.- http://www.noticiacristiana.com/iglesia/ecumenismo/2011/09/benedicto-xvi-cataloga-de-sectas-evangelicas-a-las-iglesias-pentecostales-video.html


¿Existe el purgatorio? La respuesta es ¡no!

¿Existe el purgatorio? La respuesta es ¡no!

Imagine que está sentado en un jurado en un juicio por homicidio. La fiscalía cuenta con dos piezas de evidencia: una huella digital que pertenece al arma con que el homicidio se cometió, y el ADN del acusado recuperado del cuerpo de la víctima. Estos dos elementos de evidencia son bastante concluyentes. El abogado del acusado, sin embargo, ofrece evidencia también: el hecho de que el acusado dijo una vez que la víctima fue un amigo suyo, y el hecho de que la víctima era impopular entre mucha gente. Como miembro del jurado, tendrá que evaluar y comparar la evidencia dura física de la fiscalía contra la evidencia circunstancial de la defensa. La fiscalía ofrece algo que requiere poca interpretación, es claro y conciso. La defensa ofrece evidencia circunstancial que es poco clara y puede ser interpretada para apoyar el caso del acusado, o como coherente con el caso presentado por la fiscalía! Una simple regla de evidencia dicta que siempre hay que interpretar lo que es “poco claro” por lo que es “claro”, y no al revés! La evidencia física directa de la prosecución, por lo tanto, supera las evidencia interpretiva circunstancial de la defensa! En muchos sentidos, éste es exactamente el escenario que enfrentamos al examinar el caso por el ‘Purgatorio’ en la Biblia. El purgatorio es la idea de que hay un lugar “o “estado de ser” en el más allá, donde algunos de nosotros (a pesar de que seamos cristianos salvos)  pasarán tiempo “purgándonos” de los pecados pasados para que estemos listos y dignos del cielo. Esta visión presume que muchos de nosotros morimos con los pecados no perdonados que deben de ser purgados de nuestra cuenta, que algunos de nosotros no somos lo suficiente buenos para ir al cielo, pero no lo suficiente malos para ir al infierno.

El purgatorio, por lo tanto, es un lugar )o estado de ser) temporal e intermedio, donde los buenos hechos y obras se pueden realizar a fin de purgar nuestra impureza antes de nuestro destino final con Dios. Purgatorio se ha convertido en una doctrina de la Iglesia Católica Romana y los creyentes católicos confían de que sus misas, oraciones y ofrendas para los muertos ayudan a los seres queridos que se han asignado al purgatorio. Aunque millones de católicos creen que el purgatorio es una realidad, la idea tiene que ser probado a la luz de las escrituras. ¿Es el purgatorio algo que nosotros, como cristianos creyentes en la Biblia, debemos de aceptar como verdadero?
El Caso del Purgatorio Es importante señalar que hasta el sexto siglo, ningún teólogo cristiano citó algún pasaje de la escritura en favor de la existencia del purgatorio. No fue hasta Gregorio I que los católicos romanos comenzaron a señalar a varios pasajes claves de las Escrituras para presentar su caso. Miremos a la mejor evidencia bíblica que ofrecen:
Mateo 16:27:  Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará á cada uno conforme á sus obras. Ve aquí algo que indica que hay un lugar o estado de ser en lo cual se purgan los pecados por las obras o los hechos realizados? No, este pasaje parece hablar de la recompensa y el juicio asignados en el cielo, y no dice nada acerca de un lugar temporal tal como el purgatorio. Este pasaje puede cuadrar con una idea preconcebida del purgatorio, pero no lo indica explícitamente.
Apocalipsis 21:27 No entrará en ella ninguna cosa sucia, ó que hace abominación y mentira; sino solamente los que están escritos en el libro de la vida del Cordero.
Este pasaje se refiere a aquellos que entrarán en la Nueva Jerusalén y una vez más, no se dice nada específico acerca de un lugar temporal donde nuestros pecados serán purgados por las buenas obras. Si opina que existe el purgatorio, este elemento de evidencia puede hacer sentido, pero igualmente podría concordar con el concepto tradicional ortodoxo del cielo que no admite el purgatorio! Ahora veamos el pasaje más citado para aquellos que sostienen que el purgatorio existe:
1 Corintios 3:12-15:  12: Y si alguno edificare sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca; 13: La obra de cada uno será manifestada: porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba. 14: Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15: Si la obra de alguno fuere quemada, será perdida: él empero será salvo, mas así como por fuego.
Este pasaje describe la actividad de los creyentes, pero describe su actividad en esta vida o en algún lugar o estado temporal de purgatorio? Pablo habla claramente de nuestra actividad en esta vida, incluso cuando describe su propia actividad en el pasado en esta vida:
1 Corintios 3:10: Conforme á la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea cómo sobreedifica.
Además de esto, ¿dice Pablo que en realidad tenemos el poder para purgarnos de nuestros pecados a través de nuestras propias obras o hechos buenos? No, en realidad dice claramente  que nadie puede hacer nada para “construir” su propia salvación:
1 Corintios 3:11: Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
Primera de Corintios no menciona un lugar o estado del ser temporal, donde los pecados pueden ser purgados. De hecho, en ningún pasaje la Escritura lo describe como un lugar! ¿Entonces por qué los católicos romanos creen en el purgatorio? Aparte de las proclamaciones de sus líderes, ¿hay algo en la Biblia que apoye tal afirmación? Bueno, hay un pasaje que está bastante claro, pero, desfortunadamente, no es de la Biblia cristiana:
2 Macabeos 12:39-45. 39: Al día siguiente, fueron en busca de Judas (cuando se hacía ya necesario), para recoger los cadáveres de los que habían caído y depositarlos con sus parientes en los sepulcros de sus padres.  40. Entonces encontraron bajo las túnicas de cada uno de los muertos objetos consagrados a los ídolos de Yamnia, que la Ley prohíbe a los judíos. Fue entonces evidente para todos por qué motivo habían sucumbido aquellos hombres. 41. Bendijeron, pues, todos las obras del Señor, juez justo, que manifiesta las cosas ocultas, 42.  y pasaron a la súplica, rogando que quedara completamente borrado el pecado cometido. El valeroso Judas recomendó a la multitud que se mantuvieran limpios de pecado, a la vista de lo sucedido por el pecado de los que habían sucumbido. 43.  Después de haber reunido entre sus hombres cerca de 2.000 dracmas, las mandó a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy hermosa y noblemente, pensando en la resurrección. 44.  Pues de no esperar que los soldados caídos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; 45. mas si consideraba que una magnífica recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso.

Este pasaje describe claramente las oraciones y ofrendas que se hacen por los muertos. Como las oraciones por los que ya están en el cielo no tienen sentido (ya han recibido su recompensa) y las oraciones para aquellos en el infierno no tienen sentido (que no tienen remedio), es razonable suponer que exista un tercer lugar (el purgatorio) donde los muertos pueden beneficiarse de las buenas obras de los que se quedan atrás. Pero hay un problema con este pasaje de la escritura: no es de la escritura! 2 Macabeos es parte de la collección “apócrifa” de libros no canónicos que son aceptados por los católicos romanos, pero rechazados por los cristianos en la tradición reformada. Desde los tiempos más tempranos, estos libros apócrifos eran de autenticidad dudosa, y fueron separados de las escrituras del Nuevo Testamento y el Antiguo Testamento y. Se les consideraba no estar en el mismo nivel con las cartas y los libros de los apóstoles en el Nuevo Testamento. Simplemente no son aceptados en el catálogo (o ‘canon’) de las escrituras. Por esta razón, 2 Macabeos no tiene la autoridad de las escrituras.
El caso contra el Purgatorio Ahora veamos el caso bíblico contra el purgatorio. ¿Hay alguna evidencia bíblica clara y concisa sobre este tema, como la huella digital o el marcador de ADN en nuestro juicio de homicidio? ¿Hay evidencia clara de que puede ayudarnos a comprender la evidenica “no clara” y circunstancial que se ofrece por aquellos que argumentan en favor del purgatorio basado en la Biblia? Como resultado, la doctrina bíblica de la salvación elimina la necesidad del purgatorio y la doctrina bíblica del Cielo elimina la posibilidad del purgatorio. Veamos el caso claro contra el purgatorio:
Según la doctrina bíblica de la salvación, el perdón no se basa en las buenas obras del creyente. Por esta razón, sabemos que las obras o hechos realizados por aquellos en el purgatorio son innecesarios e ineficaces:
Romanos 3:21-24, 27-28:  Mas ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, testificada por la ley y por los profetas:
3:22 La justicia de Dios por la fe de Jesucristo, para todos los que creen en él: porque no hay diferencia;
3:23 Por cuanto todos pecaron, y están distituídos de la gloria de Dios;
24. Siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús; 27. ¿Dondé pues está la jactancia? Es excluída. ¿Por cuál ley? ¿de las obras? No; mas por la ley de la fe. 28 Así que, concluímos ser el hombre justificado por fe sin las obras de la ley.
De acuerdo con la doctrina bíblica de la salvación, la obra de Jesús en la cruz (su sangre) nos limpia de todo pecado. Por esta razón, sabemos que no hay un problema persistente del pecado que debe remediarse en un lugar tal como el purgatorio:
Romanos 8:1: Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu.
Tito 2:13-14: 13 Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo. 14: Que se dió á sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
1 Juan 1:07 b: tenemos comunión entre nosotros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
1 Juan 1:09 b: Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.
1 Juan 2:02: Y él es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
Hebreos 10:14: Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre á los santificados.
De acuerdo con la doctrina bíblica de la salvación, Jesús ya ha purificado y purgado los creyentes del pecado, sobre la base de nuestra fe en él. Por esta razón, no hay necesidad de un lugar como el Purgatorio, donde se puede realizar más purgacion:
2 Corintios 11: Nuestra boca está abierta á vosotros, oh Corintios: nuestro corazón es ensanchado.
Hebreos 1:3: El cual siendo el resplandor de su gloria, y la misma imagen de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la purificación de nuestros pecados por sí mismo, se sentó á la diestra de la Majestad en las alturas,
De acuerdo con la doctrina bíblica del Cielo, el creyente no será sujetado a la ira continua de Dios, sino que han sido justificados a pesar de su pecaminosidad. Por esta razón, no creemos que la ira de Dios o la condena se tiene que propiciar en un lugar como el purgatorio:
Romanos 5:9: Y Pedro le dijo: ¿Por qué os concertasteis para tentar al Espíritu del Señor? He aquí á la puerta los pies de los que han sepultado á tu marido, y te sacarán.
Juan 5:24: De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida
De acuerdo con la doctrina bíblica del Cielo, los creyentes están unidos con Dios en el cielo en el momento de morir. Por esta razón, la existencia del purgatorio es simplemente incompatible con la naturaleza del cielo y como se describe en la Biblia:
2 Corintios 5:6-8: 6: Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo, que entre tanto que estamos en el cuerpo, peregrinamos ausentes del Señor; 7: (Porque por fe andamos, no por vista;) 8: Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor.
Filipenses 1:20-23: 20 Conforme á mi mira y esperanza, que en nada seré confundido; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será engrandecido Cristo en mi cuerpo, ó por vida, ó por muerte. 21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. 22 Mas si el vivir en la carne, esto me será para fruto de la obra, no sé entonces qué escoger; 23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de ser desatado, y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor:
Lucas 23:39-43: Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros. 40 Y respondiendo el otro, reprendióle, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenación? 41 Y nosotros, á la verdad, justamente padecemos; porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas éste ningún mal hizo. 42 Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino. 43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.
La diferencia evidenciaria
El caso en contra de la existencia del purgatorio es claro y conciso, como la huella digital o el marcador de ADN en nuestro juicio por homicidio. La Biblia nos dice con certeza que no podemos ganar nuestra salvación con buenas obras, que la muerte de Jesús en la cruz paga por todos nuestros pecados, que sólo Jesús nos ha purificado de nuestros impureza, que no vamos a sufrir la ira de Dios si son creyentes, y que vamos a unirnos a Dios en en el cielo el momento en que morimos. Es evidencia bastante sencilla! La evidencia bíblica elimina la necesidad para (y la posible existencia de) el purgatorio.
Los pasajes bíblicos citados en apoyo del purgatorio no establecen específicamente que hay un tal lugar o estado de ser. A lo sumo, estos pasajes deben ser interpretadas de una manera particular (por los que ya creen en la idea del purgatorio) para ser de alguna utilidad. Son como la evidencia circunstancial en nuestro juicio por homicidio; requieren una interpretación, y pueden ser utilizados para apoyar el argumento de que no hay purgatorio en absoluto!
Recuerde nuestra simple regla de evidencia: no interpreter la evidencia ‘clara’ a la luz de evidencia ‘no clara’! ¿Lo que es “claro” debe de entenderse a la luz de lo que es «clara» y conciso. El caso en contra del purgatorio nos ayuda a entender los pasajes interpretativos ofrecidos por los que abogan por la existencia del purgatorio. Basándose solamente en las evidencia de la escritura bíblica, simplemente no hay razón para creer que el purgatorio existe, y hay evidencia sólida para demostrar que no existe

Publicado por Pastor Damián Ayala


“¿Las creencias y prácticas Católicas son Bíblicas?”

“¿Las creencias y prácticas Católicas son Bíblicas?”

Por: Got Questions Ministries

El punto concerniente a cualquier iglesia y sus prácticas debe ser “¿Es bíblico?” Si una enseñanza es bíblica (tomada en contexto) debe ser adoptada. Si no lo es, debe ser rechazada. Dios está más interesado en si una iglesia está haciendo Su voluntad y obedeciendo Su Palabra que en si puede trazar una línea de sucesión ascendiente a los apóstoles de Jesús. Jesús estaba muy preocupado acerca del abandono de la Palabra de Dios por seguir las tradiciones de los hombres (Marcos 7:7). Las tradiciones no son inherentemente inválidas; hay algunas tradiciones buenas y valiosas. Nuevamente, el punto debe ser si una doctrina, práctica, o tradición es bíblica. ¿Cómo entonces se compara la Iglesia Católica Romana con las enseñanzas de la Palabra de Dios?

Salvación: La Iglesia Católica Romana enseña que la salvación es por la regeneración bautismal y es mantenida a través de los sacramentos católicos, a menos que se cometa un acto pecaminoso voluntario que rompa el estado de gracia santificada. La Biblia enseña que somos salvados por gracia, la cual es recibida simplemente a través de la fe (Efesios 2:8-9), y que las buenas obras son el resultado del cambio en el corazón reformado por la salvación (Efesios 2:10; 2 Corintios 5:17) y el fruto de esa vida nueva en Cristo (Juan 15).

La seguridad de la salvación: La Iglesia Católica Romana enseña que la salvación no puede ser garantizada o asegurada. 1 Juan 5:13 dice que la carta de 1 Juan fue escrita con el propósito de asegurar a los creyentes la CERTEZA de su salvación.

Buenas obras: La Iglesia Católica Romana dice que los cristianos son salvados por obras meritorias (comenzando con el bautismo) y que la salvación es mantenida por buenas obras (recibiendo los sacramentos, la confesión de pecados a un sacerdote, etc.) La Biblia dice que los cristianos son salvados por la gracia a través de la fe en Jesucristo, totalmente aparte de las obras (Tito 3:5; Efesios 2:8-9; Gálatas 3:10-11; Romanos 3:19-24)

Bautismo: El bautismo en el Nuevo Testamento, SIEMPRE es practicado DESPUÉS de la fe salvadora en Cristo. El bautismo no es el medio para la salvación; es la fe en el Evangelio lo que salva (1 Corintios 1:14-18; Romanos 10:13-17). La Iglesia Católica Romana enseña la regeneración bautismal de los infantes, una práctica que nunca es encontrada en la Escritura. La única posible sugerencia del bautismo a infantes en la Biblia que la Iglesia Católica Romana puede señalar, es la de toda la casa del carcelero de Filipos quienes fueron bautizados según lo escrito en Hechos 16:33. Sin embargo, el contexto en ninguna parte menciona a niños. Hechos 16:31 declara que la salvación es por fe. Pablo habló a todos los que estaban en esa casa en el verso 32, y todos los de la casa creyeron (verso 34). Este pasaje solo indica el bautismo de aquellos que ya habían creído, no de infantes.

Oración: La Iglesia Católica Romana enseña que los católicos no solo le oren a Dios, sino que también se hagan peticiones de oración a María y a los santos. Contrariamente a esto, somos enseñados en la Escritura a orar solo a Dios (Mateo 6:9; Lucas 18:1-7).

Sacerdocio: La Iglesia Católica Romana enseña que hay una diferencia entre los clérigos y la “gente laica”, mientras que el Nuevo Testamento enseña que el sacerdocio es de todos los creyentes (1 Pedro 2:9).

Sacramentos: La Iglesia Católica Romana enseña que un creyente es infundido con gracia mediante la recepción de los sacramentos. Tal enseñanza no se encuentra en ninguna parte de la Escritura.

Confesión: La Iglesia Católica Romana enseña que a menos que un creyente esté incapacitado, la única manera de recibir el perdón de los pecados, es mediante la confesión de ellos a un sacerdote. Contrariamente a esto, la Escritura enseña que la confesión de los pecados debe ser hecha a Dios (1 Juan 1:9)

María: La Iglesia Católica Romana enseña, entre otras cosas, que María es la Reina del Cielo, una virgen perpetua, y co-redentora, quien ascendió al cielo. En la Escritura, ella es descrita como una obediente y creyente sierva de Dios, quien se convirtió en la madre de Jesús. Ninguno de los otros atributos mencionados por la Iglesia Católica Romana tiene alguna base en la Biblia. La idea de que María es la co-redentora y otra mediadora entre Dios y el hombre, no solo es extra-bíblico (encontrado solo fuera de la Escritura), sino también anti-bíblico (contrario a la Escritura). Hechos 4:12 declara que Jesús es el único redentor. 1 Timoteo 2:5 proclama que Jesús es el único mediador entre Dios y el hombre.

Se pueden dar muchos otros ejemplos; pero solo con estos puntos, se puede identificar claramente que la Iglesia Católica no es bíblica. Cada denominación cristiana tiene tradiciones y práctica que no están explícitamente basadas en la Escritura. Eso es por lo que la Escritura debe ser la fuente de la fe y la práctica cristiana. La Palabra de Dios es siempre verdadera y confiable. No puede decirse lo mismo de la tradición eclesiástica. Nuestro lema guía debe ser: “¿Qué dice la Escritura?” (Romanos 4:3; Gálatas 4:30; Hechos 7:10). 2 Timoteo 3:16-17 declara que, “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

Publicado por Pastor Damián Ayala.

La palabra de Dios es tan importante que el Espíritu Santo le dedico el Salmo mas largo 119, es el capitulo mas largo de la palabra.


“Yo soy un católico, ¿por qué debo considerar el convertirme en cristiano?”

“Yo soy un católico, ¿por qué debo considerar el convertirme en cristiano?”

Por:Got Questions Ministries

Primero, por favor comprende que no intentamos ofenderte en la redacción de esta pregunta. Verdaderamente recibimos preguntas de católicos, tales como; “¿Cuál es la diferencia entre católicos y cristianos?” En conversaciones cara a cara con católicos, literalmente hemos escuchado, “Yo no soy cristiano, soy católico” Para muchos católicos, el término “cristiano” y “protestante” son sinónimos. Con todo lo expuesto, el intento de este artículo es que los católicos estudien lo que dice la Biblia acerca de ser un cristiano, y quizás consideren que la fe católica no es la mejor representación de lo que describe la Biblia.

La diferencia clave entre católicos y cristianos es la visión que se tiene de la Biblia. Los católicos ven la autoridad de la Biblia al mismo nivel de la autoridad de la Iglesia y la tradición. Los cristianos ven la Biblia como la suprema autoridad para la fe y la práctica. La pregunta es, ¿cómo se presenta la Biblia a sí misma? 2 Timoteo 3:16-17 nos dice, “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” La Escritura, por sí misma, es suficiente para que el cristiano sea enteramente preparado para toda buena obra. Este texto nos dice que la Escritura no es “solo el principio”, o “solo las bases”, o el “cimiento para una más completa tradición eclesiástica.” Por el contrario, la Escritura es perfecta y totalmente suficiente para todo en la vida cristiana. La Escritura puede enseñarnos, reprendernos, corregirnos, entrenarnos, y equiparnos. Los cristianos bíblicos no niegan el valor de las tradiciones de la iglesia. Más bien, los cristianos sostienen que para que una tradición de la iglesia sea válida, debe estar basada en una clara enseñanza de la Escritura, así como estar en concordancia con la misma. Amigo católico, estudia la Palabra de Dios por ti mismo. En la Palabra de Dios encontrarás la descripción y la intención de Dios para Su iglesia. 2 Timoteo 2:15 dice, “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

Una segunda diferencia clave entre católicos y “cristianos bíblicos” es el entendimiento de la manera en que podemos aproximarnos a Dios. Los católicos tienden a aproximarse a Dios a través de intermediarios, tales como María o los santos. Los cristianos se aproximan a Dios directamente, ofreciendo oraciones a nadie más que a Dios mismo. La Biblia proclama que nosotros podemos aproximarnos al trono de Gracia de Dios confiadamente (Hebreos 4:16). La Biblia es perfectamente clara en que Dios desea que le oremos a Él, que tengamos comunicación con Él, que le pidamos a Él las cosas que necesitamos (Filipenses 4:6; Mateo 7:7-8; 1 Juan 5:14-15). No hay necesidad de mediadores o intermediarios, porque Cristo es nuestro único y solo mediador (1 Timoteo 2:5), y tanto Cristo como el Espíritu Santo, están ya intercediendo a nuestro favor (Romanos 8:26-27; Hebreos 7:25). Amigo católico, Dios te ama íntimamente y ha provisto una puerta abierta para una comunicación directa a través de Jesucristo.

La diferencia más crucial entre católicos y “cristianos bíblicos” está en el tema de la salvación. Los católicos ven la salvación casi enteramente como un proceso, mientras que los cristianos ven la salvación de dos formas; como un estado y un proceso. Los católicos se ven a sí mismos como “siendo salvados”, mientras que los cristianos se ven a sí mismos como “habiendo sido salvados”. 1 Corintios 1:2 nos dice, “… a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos…” Las palabras “santificados” y “santos” vienen de la misma raíz griega. Este verso establece ambas cosas, que los cristianos son santificados y llamados a ser santos. La Biblia presenta la salvación como un regalo que es recibido al momento en que una persona pone su fe en Jesucristo como su Salvador (Juan 3:16). Cuando una persona recibe a Cristo como Salvador, él / ella es justificada, (declarada justa – (Romanos 5:9), redimida (rescatada de la esclavitud del pecado – 1 Pedro 1:18), reconciliada, (logrando la paz con Dios – Romanos 5:1), santificada (puesta aparte para los propósitos de Dios – 1 Corintios 6:11), y renacida como una nueva creación (1 Pedro 1:23; 2 Corintios 5:17). Cada una de estas características son hechos consumados que son recibidos al momento de la salvación. Los cristianos son entonces llamados a vivir y practicar (llamados a ser santos), lo que ya es una realidad, posicionalmente (santificados).

El punto de vista católico es que la salvación se recibe por fe, pero entonces ésta debe ser “mantenida” por buenas obras y participación en los Sacramentos. Los cristianos bíblicos no niegan la importancia de las buenas obras o que Cristo nos llama a observar las ordenanzas en memoria de Él y en obediencia a Él. La diferencia es que el punto de vista cristiano es que estas cosas son el resultado de la salvación, y no un requerimiento para la salvación, o un medio para mantener la salvación. La salvación es una obra completa, comprada por el sacrificio expiatorio de Jesucristo (1 Juan 2:2). Como resultado, todos nuestros pecados son perdonados y se nos promete la vida eterna en el cielo, al momento en que recibimos el regalo que Dios nos ofrece – la salvación a través de Jesucristo (Juan 3:16).

Amigo católico, ¿deseas esta “salvación tan grande” (Hebreos 2:6)? Si es así, todo lo que debes hacer es recibirla (Juan 1:12), a través de la fe (Romanos 5:1). Dios nos ama y nos ofrece la salvación como un regalo (Juan 3:16). Si recibimos Su gracia, por fe, tenemos la salvación como nuestra eterna posesión (Efesios 2:8-9). Una vez salvados, nada podrá separarnos de Su amor (Romanos 8:38-39). Nada puede arrebatarnos de Su mano (Juan 10:28-29). Si deseas esta salvación, si deseas obtener el perdón de todos tus pecados, si deseas tener la seguridad de tu salvación, si deseas tener acceso directo al Dios que te ama – recíbela y es tuya. Esta es la salvación por la que Jesús murió para concedérnosla y la que Dios ofrece como un regalo.

Publicado por Pastor Damián Ayala.


¿Es el Catolicismo una religión falsa? ¿Son salvos los católicos?

¿Es el Catolicismo una religión falsa? ¿Son salvos los católicos?

Por: Got Questions Ministries

 El problema más crucial con la Iglesia Católica Romana es la creencia de que la sola fe en Jesucristo no es suficiente para la salvación. La Biblia clara y consistentemente establece que el recibir a Jesucristo como Salvador, por gracia a través de la fe, garantiza la salvación ( Juan 1:12; 3:16, 18, 36; Hechos 16:31; Romanos 10,13; Efesios 2:8-9). La Iglesia Católica Romana rechaza esto. La posición oficial de la Iglesia Católica Romana es que una persona debe creer en Jesucristo Y ser bautizada Y recibir la Eucaristía junto con los otros sacramentos, Y obedecer los decretos de la Iglesia Católica Romana Y realizar obras meritorias Y no morir con algún pecado mortal Y etc., etc., etc. La divergencia Católica de la Biblia en el más crucial de los puntos, la salvación; significa que si, el Catolicismo es una religión falsa. Si la persona cree lo que la Iglesia Católica enseña oficialmente, él o ella no serán salvados. Cualquier demanda de obras o rituales que deban ser añadidos a la fe para obtener la salvación, es afirmar que la muerte de Jesús no tuvo el valor suficiente para comprar nuestra salvación.

Mientras que la salvación por fe es el punto más crucial, al comparar el catolicismo romano con la Palabra de Dios, existen también muchas otras diferencias y contradicciones. La Iglesia Católica Romana enseña muchas doctrinas que están en desacuerdo con lo que la Biblia declara. Esto incluye la sucesión apostólica, la adoración a los santos o a María, la oración a los santos o a María, el Papa / papado, el bautismo de infantes, la transubstanciación, indulgencias plenarias, el sistema sacramental, y el purgatorio. A pesar de que los católicos afirman la base bíblica de estos conceptos, ninguna de estas enseñanzas tienen ninguna base sólida en la clara enseñanza de la Escritura. Estos conceptos están basados en la tradición católica, no en la Palabra de Dios. De hecho, ellos claramente contradicen los principios bíblicos.

Con referencia a la pregunta “¿Son salvos los católicos?”, esta es la pregunta más difícil de responder. Es imposible hacer una declaración universal sobre la salvación de todos los miembros de cualquier denominación cristiana. No TODOS los bautistas son salvos. No TODOS los presbiterianos son salvos. No TODOS los luteranos son salvos. La Salvación es determinada por la fe personal solamente en Jesús para salvación, no por los títulos o identificación denominacional. A pesar de las creencias anti-bíblicas y las prácticas de la Iglesia Católica Romana, hay creyentes genuinos que asisten a las iglesias católicas. Hay muchos católicos romanos que genuinamente han depositado su fe solamente en Jesucristo para salvación. Sin embargo, estos cristianos católicos son creyentes, a pesar de lo que la Iglesia Católica enseña, no por lo que ella enseña. En cierto grado, la Iglesia Católica enseña de la Biblia y señala a la gente a Jesucristo como el Salvador. Como resultado, algunas veces la gente es salvada en iglesias católicas. La Biblia tiene un impacto en donde quiera que es proclamada (Isaías 55:11). Los cristianos católicos permanecen en la Iglesia Católica por la ignorancia de lo que la Iglesia Católica es realmente, por una tradición familiar y presión, o por el deseo de alcanzar a otros para Cristo.

Al mismo tiempo, la Iglesia Católica también aleja a mucha gente de la genuina fe y relación con Cristo. Las creencias y prácticas no bíblicas de la Iglesia Católica Romana, con frecuencia le han dado a los enemigos de Cristo la oportunidad para blasfemar. La Iglesia Católica Romana no es la iglesia que estableció Jesucristo. No es la iglesia que está basada en las enseñanzas de los apóstoles (como se describe en el Libro de Los Hechos y en las epístolas del Nuevo Testamento). A pesar de que las palabras de Jesús en Marcos 7:9 fueron dirigidas a los fariseos, ellas describen con exactitud a la Iglesia Católica Romana, “Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.”

Publicado por Pastor Damián Ayala.


“Las apariciones de María, tales como la Virgen de Fátima, ¿son verdaderos mensajes de Dios?”

“Las apariciones de María, tales como la Virgen de Fátima, ¿son verdaderos mensajes de Dios?”

Por: Got Questions Ministries

En la tradición católica, hay muchos acontecimientos o apariciones reportados de María, ángeles y/o santos y de la entrega de mensajes de Dios. Al parecer en al menos algunos de estos casos, la gente genuinamente estuvo viendo algo sobrenatural. Mientras que algo de lo que es visto en varios lugares es quizá el trabajo de charlatanes, otras apariciones fueron aparentemente auténticas. Sin embargo, dicho esto, el que una aparición sea auténtica no significa que es un mensaje de Dios o una genuina aparición de María, un ángel o un santo. La Escritura declara que Satanás y sus demonios se disfrazan de ángeles de luz (2 Corintios 11:14-15). El engaño satánico es una posible explicación para las apariciones.

La única manera de determinar si una aparición es un “falso milagro” o un genuino mensaje de Dios, es comparando la aparición con la Escritura. Si las enseñanzas que están ligadas a estas apariciones son contrarias a la Palabra de Dios, entonces las apariciones mismas son de naturaleza satánica. Un estudio de las enseñanzas de Nuestra Señora de Fátima con su “Milagro del Sol” es un buen ejemplo.

Hay una página web que contiene las descripciones del “Milagro del Sol” y puede ser encontrada en:www.religion-cults.com/fatima/sun.htm. Parecería que efectivamente algo espectacular sucedió en octubre 13 de 1917…. que algo de verdad apareció y entregó un mensaje. El hecho de que este evento coincidiera con lo que había sido dicho a los niños pastores tres meses antes, parecería enlazar este acontecimiento con las apariciones que ellos habían estado presenciando en los meses anteriores; primero la del ángel y después la de la “Virgen de Fátima”.

Cuando uno compara el mensaje de Fátima con lo que la Biblia enseña, es evidente que el mensaje de Fátima combina algunas verdades bíblicas con muchas prácticas y enseñanzas no bíblicas. Los siguientes párrafos están citados directamente de la página web dedicada a la “Virgen de Fátima” www.fatima.org. Hay palabras y oraciones subrayadas para indicar que éstas no son bíblicas (que no son enseñadas por la Biblia), o anti-bíblicas (contradictorias a la Biblia). A través del análisis de las citas, se dará más información, junto con las razones específicas para la clasificación de estas apariciones como “falsos milagros”. Este es un resumen de citas sobre todo el mensaje dado por la Virgen de Fátima:

El Mensaje en General:

“El Mensaje general de Fátima no es complicado. Sus solicitudes son de oración, reparación, arrepentimiento y sacrificio, así como del abandono del pecado. Antes que Nuestra Señora apareciera en el árbol a los tres pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta, el Ángel de Paz los visitó. El Ángel preparó a los niños para recibir a la Bendita Virgen María, y sus instrucciones son un aspecto importante del Mensaje que con frecuencia es ignorado.

“El Ángel demostró a los niños la manera ferviente, atenta y tranquila con la cual debemos todos orar, y la reverencia que debemos mostrar a Dios en oración. Él también les explicó la gran importancia de orar y hacer sacrificios en reparación por las ofensas cometidas contra Dios. Él les dijo: – “Hagan de todo lo que puedan un sacrificio y una ofrenda a Dios como un acto de reparación por los pecados por los que Él es ofendido, y en súplica, por la conversión de los pecadores” En su tercera y final aparición a los niños, el Ángel les dio la Sagrada Comunión, y les mostró la manera correcta de recibir a Nuestro Señor en la Eucaristía: los tres niños se arrodillaron y recibieron la Comunión; a Lucía le fue dada la Sagrada Hostia en la lengua y el Ángel compartió la Sangre del Cáliz entre Francisco y Jacinta

“Nuestra Señora subrayó la importancia de rezar el Rosario en cada una de Sus apariciones, pidiendo a los niños que rezaran el Rosario cada día por la paz. Otra parte importante del Mensaje de Fátima es la devoción a Nuestra Señora del Inmaculado Corazón, quien está terriblemente indignada y ofendida por los pecados de la humanidad, y somos amorosamente urgidos a consolarla por medio de la reparación. Ella mostró Su Corazón, a los niños, rodeado por espinas que lo atraviesan (lo que representa los pecados en contra de Su Inmaculado Corazón), ellos entendieron que sus sacrificios podían ayudar a consolarla.

“Los niños también vieron que Dios está terriblemente ofendido por los pecados de la humanidad, y que Él desea que cada uno de nosotros y toda la humanidad abandone el pecado y haga reparación por sus crímenes a través de la oración y el sacrificio. Nuestra Señora tristemente imploró: – ‘¡Ya no ofendan al Señor nuestro Dios, porque Él ya está demasiado ofendido! ”

“También les fue dicho a los niños que oraran y se sacrificaran ellos mismos por los pecadores, a fin de salvarlos del infierno. Brevemente les fue mostrado a los niños una visión del infierno, después de lo cual Nuestra Señora les dijo: – ‘Ustedes han visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos, Dios desea establecer en el mundo, la devoción a Mi Inmaculado Corazón . Si es hecho lo que les digo, muchas almas serán salvadas y habrá paz”

“Nuestra Señora nos indicó la raíz específica de los problemas en el mundo, la que causa las guerras mundiales y tan terrible sufrimiento: el pecado. Entonces ella dio la solución, primero individualmente a la gente, después a los líderes de la iglesia. Dios pide a cada uno de nosotros que dejemos de ofenderlo. Debemos orar, especialmente el Rosario. Al rezar frecuentemente el Rosario, obtendremos las gracias necesarias para derrotar al pecado. Dios quiere que tengamos devoción al Inmaculado Corazón de María y que trabajemos para extender esta devoción a través del mundo. Nuestra Señora dijo; – ‘Mi Inmaculado Corazón será su refugio y el camino que los lleve a Dios’ Si queremos llegar a Dios, tenemos un camino seguro hacia Él a través de la verdadera devoción al Inmaculado Corazón de Su Madre.”

“Para poder estar más cerca de Ella, y consecuentemente con Su Hijo, Nuestra Señora remarcó la importancia de rezar diariamente el Rosario, al menos por cinco décadas. Ella nos pidió que usaramos un Escapulario Café. Y debemos hacer sacrificios, especialmente el sacrificio de nuestro deber diario, en reparación por los pecados cometidos contra Nuestro Señor y Nuestra Señora. Ella también insistió en la necesidad de oraciones y sacrificios para salvar a los pobres pecadores del infierno. El Mensaje de Fátima, individualmente a las almas, está sintetizado en estas cosas.”

En el mismo sitio web, está registrada una entrevista entre la Hermana Lucía (la pastorcita de 10 años quien fue de entre los tres niños, la que vio las apariciones en 1917), y un padre Fuentes. La entrevista tuvo lugar en 1957. En esta entrevista enfocada en Fátima y su mensaje, la Hermana Lucía dijo lo siguiente:

“Padre, la Santísima Virgen no me dijo que estamos en los últimos tiempos del mundo; sino que Ella me hizo entender esto por tres razones. La primera, es porque Ella me dijo que el diablo quiere enfrascarse en una batalla decisiva contra la Virgen. Y una batalla decisiva es la batalla final, donde uno de los lados saldrá victorioso y el otro sufrirá la derrota. Por lo tanto a partir de ahora, debemos elegir de que lado estamos. O estamos con Dios o estamos con el diablo; no existe otra posibilidad.”

“La segunda razón es porque Ella le dijo a mis primos al igual que a mí, que Dios está dando dos últimos remedios para el mundo. Estos son el Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María. Estos son los dos últimos remedios, lo que significa que ya no habrá otros.

“La tercera razón es porque en los planes de la Divina Providencia, Dios siempre, antes de castigar al mundo, agota todos los demás remedios. Ahora, cuando Él ve que el mundo tampoco presta atención, como decimos en nuestra imperfecta manera de hablar, Él nos ofrece con cierta aprensión el ultimo medio de salvación, Su Santísima Madre. Es con cierta aprensión porque si despreciamos y rechazamos estos últimos medios, ya no tendremos más perdón del Cielo, porque habremos cometido un pecado al cual el Evangelio llama el pecado contra el Espíritu Santo. Este pecado consiste en rechazar abiertamente, con pleno conocimiento y consentimiento, la salvación que Él ofrece. Recordemos que Jesucristo es un Hijo muy bueno y que Él no permite que ofendamos o despreciemos a Su Santísima Madre. Hemos registrado a través de muchos siglos de la historia de la Iglesia, el obvio testimonio demostrado por los terribles castigos que han caído sobre quienes han atacado el honor de Su Más Santa Madre, cómo Nuestro Señor Jesucristo siempre ha defendido el honor de Su Madre.

“Los dos medios para salvar al mundo son la oración y el sacrificio. (En cuanto al Santo Rosario, la Hermana Lucía dijo: ) – Mire, Padre, la Santísima Virgen, en estos últimos tiempos que estamos viviendo, le ha dado una nueva eficacia al rezo del Rosario, tan extenso que no hay problema, sin importar lo difícil que sea, ya sea temporal o sobre todo lo espiritual, en la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo o de las comunidades religiosas, o aún de la vida de la gente y naciones, que no pueda ser resuelto por el Rosario. No hay problema, le digo, sin importar cuán difícil sea, que no pueda ser resuelto mediante el rezo del Santo Rosario. Con el Santo Rosario nos santificaremos a nosotros mismos. Consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. “Finalmente, la devoción al Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre Santísima, consiste en considerarla como el trono de misericordia, de bondad y perdón, y como la puerta segura para entrar al Cielo.”

En los párrafos anteriores concernientes al mensaje que Hermana Lucía sintió que de la aparición, deseaba comunicar al mundo, apreciarás muchas cosas que no solo no se encuentran en la Escritura, sino que son contrarias a la Escritura.

1) María es referida como la “Santísima Madre” que tiene un “Corazón Inmaculado” Por esto, ellos no quieren decir que le conceden la justicia y santidad dada a los santos a través de la justicia imputada por Cristo; sino que ella fue salvada del pecado en todas sus forma, por el hecho de haber sido concebida en el vientre de su madre, sin la mancha del pecado original. Nunca la Biblia se refiere a María como un ser sin pecado. Nunca se refiere a ella como poseedora de un corazón inmaculado. Más bien, ella se refiere a Dios como su Salvador (Lucas 1:47). Esto parecería colocarla a ella con el resto de la humanidad, pero la Iglesia Católica sostiene que María fue salvada del pecado a través de los méritos de Cristo, por haber sido concebida sin pecado, y haber vivido una vida sin pecado. Nuevamente, nunca está este pensamiento en la Escritura. Más bien lo que la Escritura enseña es que solo hay una excepción a la verdad de que todos somos pecadores (Romanos 3:10, 3:23, etc.). Esa única excepción es Jesucristo (2 Corintios 5:21; 1 Pedro 2:22; 1 Juan 3:5).

2) La Hermana Lucía habla de que la devoción al “Inmaculado Corazón de María”, y del rezo del rosario, como “los dos últimos remedios para el mundo”. Ella también declara que no hay problema que no pueda se resuelto mediante el rezo del rosario. La enseñanza de Fátima es que, a través de este medio se conducirá a muchas almas a la salvación. De nuevo, nunca es encontrada tal enseñanza en la Escritura. La oración principal del Rosario es el “Ave María” la cual es repetida cincuenta veces. La primera mitad de ella, está tomada de la Escritura, sobre la salutación del ángel a María, “Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús” pero la segunda parte dice, “Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.” Además de darle a María un título que no le da la Escritura, se le pide entonces a María que ruegue por nosotros. En realidad, los católicos no solo ven a María como alguien a través de quien fluye TODA la gracia de Dios, y que intercede ante su Hijo a nuestro favor, sino que los católicos también le dirigen oraciones a ella, para librar a la gente del pecado, de la guerra, etc. La oración del Papa Juan Pablo II a María, a principios de los 80’s, es un ejemplo de ello. En esta oración él ruega repetidamente a María que “nos libre” de una guerra nuclear, de hambruna, de autodestrucción, de injusticia, etc.

De nuevo, nunca encontramos a una persona devota en la Escritura, orando a alguien más que no sea a Dios, ni pidiendo la intercesión de nadie, sino solo de aquellos que están aún vivos en esta tierra. Más bien, la Escritura nos dirige a orarle a Dios (Lucas 11:1-2: Mateo 6:6-9; Filipenses 4:6; Hechos 8:22; Lucas 10:2, etc.) Él nos anima a acercarnos confiadamente al trono de gracia (Su trono), para que encontremos gracia y ayuda en tiempo de necesidad (Hebreos 4:14-16). Dios nos prometió la intercesión del Espíritu Santo por nosotros, de cuerdo a la voluntad de Dios, con gemidos que no podemos pronunciar ( Romanos 8:26). ¿Por qué debemos necesitar tener acceso a Dios a través de un santo, ángel o María, especialmente considerando el hecho de que no es dado en la Escritura ni el ejemplo ni la orden de hacerlo así? Solo existe el repetido ejemplo de dos cosas en la Escritura:

a) La oración es hecha solo a Dios (1 Corintios 11:5; Romanos 10:1; Romanos 15:30; Hechos 12:5; Hechos 10:2; Hechos 8:24; Hechos 1:24; Zacarías 8:21-22; Jonás 2:7; 4:2, etc.)

b) Las peticiones de oración son hechas solo a los vivos (1 Tesalonicenses 5:25; 2 Tesalonicenses 3:1; Hebreos 13:18, etc.)

Adicionalmente, en ninguna parte es enseñado que María es todo-ojos, todo-oídos, y omnisciente (o casi) porque ella debería escuchar y responder a una multitud de oraciones que son dirigidas a ella por muchos católicos, quienes le rezan simultáneamente alrededor del mundo. En cambio la Escritura enseña que tanto los ángeles como los espíritus de los muertos son seres finitos, posibilitados para estar solo en un lugar a la vez (Daniel 9:20-23; Lucas 16:19 y ss.)

3) Uno de los mensajes repetidos de Fátima, es el llamado a la “reparación” personal o “penitencia”. Este concepto católico enseña que debemos hacer indemnizaciones a Dios y a María por los pecados que hemos cometido contra ellos. Repitiendo una de las frases de “El Mensaje en General”, el ángel le dijo a los niños que “Hagan de todo lo que puedan un sacrificio y ofrézcanlo a Dios como un acto de reparación por los pecados por los cuales Él es ofendido…” Una reparación es una “expiación…. algo hecho o pagado como indemnización o compensación.” Esto está relacionado con la enseñanza católica romana del castigo temporal; del cual una persona puede encargarse en el presente a través de la penitencia o en un futuro a través del tiempo que permanezca en el Purgatorio. La Biblia JAMÁS habla de la necesidad de hacer “reparación” por nuestros pecados o de hacer “penitencia” para pagar por nuestros pecados. Más bien, lo que enseña es que debemos ofrecer nuestras vidas como sacrificios vivos a Dios en respuesta y en gratitud por todas las misericordias que nos ha mostrado en la salvación (Romanos 12:1-2) Cuando una persona se convierte en cristiana, sus pecados son perdonados y pagados totalmente por Cristo. No quedan pagos futuros que puedan ser hechos por ellos, ni tampoco es requerida una futura expiación.

4) Un aspecto clave de la Virgen de Fátima es el postrarse ante ella, y la veneración de imágenes asociadas con la aparición. A través de toda la Biblia, encontrarás que cada vez que alguien se postra ante uno de los “santos” o ángeles, les es dicho que se levanten y se detengan. Solo cuando es hecho ante “el Ángel de Señor” (una aparición de Cristo pre-encarnado), o ante Jesús o Dios el Padre, es aceptada tal veneración. Los católicos hacen distinción entre “adorar” a Dios y “venerar” a María y a los santos; pero cuando Juan el apóstol se postró ante un ángel, el ángel no le preguntó, “¿Estás adorándome o venerándome?” El ángel simplemente le dice que se detenga y que “adore a Dios” (Apocalipsis 19:10). De la misma manera, cuando Pedro fue “venerado” (prokuneo – es la palabra griega que la Iglesia Católica usa para “veneración” como opuesta a la “adoración” la cual solo Dios merece) por Cornelio en Hechos 10:25-26, Pedro le dice a Cornelio, “… Levántate, pues yo mismo también soy hombre.” Puedo notar que su misma palabra es usada también en el pasaje mencionado de Apocalipsis. Por lo tanto, el repetido ejemplo que tenemos de un ángel o un “santo” siendo “honrado” es acompañado por la orden de ¡detenerse!

Así que, el rezarle a María es contrario a la amonestación de las Escrituras de orar solo a Dios y así dice que lo hagamos en el ejemplo de la Escritura. También es ilógico el sustituir la oración a un todo-amoroso, omnisciente y omnipotente Dios (Salmos 139; Hebreos 4:14-16), para rezarle a algún santo o a María, porque no existe evidencia en la Biblia de que ellos puedan siquiera escuchar las oraciones. El orar a los santos y a María en base a una creencia mundialmente extendida, es atribuirles atributos de omnipresencia y omnisciencia que solo Dios posee…. en realidad ¡eso es idolatría!

5) Por último, en los concerniente al “Milagro del Sol”, existen repetidos casos en los cuales se habla de “falsos milagros” (Éxodo 7:22; 8:7; 8:18; Mateo 24:24; Marcos 13:22; Apocalipsis 13:13-14). Dios aún nos dice en Deuteronomio 13:1 y ss., que cuando alguien hace una predicción que se cumple, o una “señal” que parece milagrosa, pero que al mismo tiempo enseña a adorar a dioses extraños, que no le presten atención a lo que él dice, sino más bien se le trate como un falso profeta.

Para un cristiano, su “guía de la fe” debe ser la Biblia y lo que ella enseña (Isaías 8:20; 2 Timoteo 3:16). Y mientras los católicos puedan argumentar que la “Virgen de Fátima” no nos llama a adorar a “dioses extraños” sino a adorar al verdadero Dios; la idea de venerar a María al grado de que su “Inmaculado Corazón” es puesto al mismo nivel de devoción que el “Sagrado Corazón” de Jesucristo, se trata indudablemente de la exaltación de una mujer diosa a la posición que nunca se le da en la Escritura… la de igualarla con Dios; porque el honrarla a la par de Cristo, es hacer justamente eso. De la misma manera, el concentrarnos en María a tal grado que pasemos más tiempo orándole a ella que a Dios, también es idolatría, especialmente a la luz de los mandamientos directos de la Escritura de orar a Dios y al completo silencio de la Escritura concerniente a alguna exaltación de María.

¿Fue el “Milagro del Sol” un falso milagro? Basándonos en la enseñanza bíblica, ciertamente eso parece. Satanás no tiene problemas de mezclar suficiente verdad para hacer que una enseñanza parezca correcta con solo la suficiente dosis de error para condenar las almas al infierno. ¿Dónde es alguna vez mencionado a través de todo el mensaje de Fátima el Evangelio de salvación por gracia a través de la fe en Cristo…. el mensaje que es repetido a través de todo el Nuevo Testamento?

¿Dónde es alguna vez mencionado que la salvación es solo a través de la obra terminada por Jesucristo en el Calvario, y que nuestras buenas obras no tienen mérito alguno aparte de Él? La penitencia y el hacer ofrendas por la reparación de nuestros pecados, es contraria a la obra terminada de Cristo en el Calvario y a nuestra necesidad de salvación solamente por gracia a través de la fe en Él únicamente. El llamado a la devoción de María y su Inmaculado Corazón y al rezo del rosario como los medios últimos y finales para la salvación de las almas, se encara a las verdades bíblicas, tales como en Hechos 4:12 y 1 Timoteo 2:5. “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20).

Publicado por Pastor Damián Ayala.