¿Es la Identidad de Género dañina para niños?

¿Es la Identidad de Género dañina para niños?

illustration with rainbow, happy children and colorful flowers

Con el impresionante avance de la ideología de género y su establecimiento en muchos currículos educativos, es interesante ver cómo esto ha influido en nuestra sociedad. El pasado 21 de marzo de 2016, la American College of Pediatricians publicó un artículo, con referencias, contestando la pregunta: ¿Es la Identidad de Género dañina para niños?

______

Como no la pudimos conseguir en español, a continuación una traducción literal del artículo publicado originalmente en la página del American College of Pediatricians – el artículo original en inglés, con todas las referencias, puede ser visto pulsando aquí.

______

El American College of Pediatricians solicita a los educadores y a los legisladores a rechazar toda política que condiciona a los niños a aceptar que una vida de interpretación química o quirúrgica del sexo opuesto como algo normal. Hechos – no ideología – determinan la realidad.

______

1. La sexualidad humana es un rasgo objetivo, biológico y binario: “XY” y “XX” son los marcadores genéticos de la salud – no marcadores genéticos de un desorden.

Lo normal del diseño humano es ser concebido macho o hembra. La sexualidad humana es binaria por diseño, con el propósito obvio de la reproducción y la propagación de nuestra especie. Este principio es auto-evidente. Los muy pocos frecuentes desórdenes del desarrollo sexual (DDSs), que incluyen pero no se limitan a feminización testicular y hyperplasia adrenal congénita, son todas desviaciones médicamente identificables de la norma sexual binaria, y son correctamente reconocidas como desórdenes del diseño humano. Individuos con DDSs no constituyen un tercer sexo.

______

2. Nadie nace con un género. Todos nacen con un sexo biológico. Género (la conciencia de ser hombre o mujer) es un concepto sociológico y psicológico; no uno biológicamente objetivo.

Nadie nace con una conciencia de sí mismos como macho o hembra; esta conciencia se desarrolla a través del tiempo y, como todos los procesos de desarrollo, puede ser descarrilado por percepciones subjetivas, relaciones, y experiencias adversas desde la infancia en adelante. Personas que se identifican como “sintiéndose del sexo opuesto” o “en algún punto medio” no componen un tercer sexo. Ellos se mantienen siento biológicamente hombre o biológicamente mujeres.

______

3. El que una persona crea que es algo diferente a lo que realmente es, en el mejor de los casos, es una señal de pensamiento confundido.

Cuando un niño biológico y saludable cree que es niña o una niña biológica y saludable cree que es un niño, existe un problema objetivo psicológico en la mente y no en el cuerpo, y se debe tratar como tal. Estos niños sufren de disforia de género. Disforia de Género (GD [siglas en inglés]), antes conocido como Desorden de Identidad de Género (GID), es un desorden mental que fue reconocido como tal en la más reciente edición del Manual de Diagnósticos y Estadísticas de la Asociación Americana Psiquiátrica (DSM-V). Las teorías de enseñanza psicodinámicas y sociales de GD/GID nunca han sido desprobadas.

______

4. La pubertad no es una enfermedad y las hormonas que detienen la pubertad son peligrosas.

Reversible o no, las hormonas que detienen la pubertad inducen un estado de enfermedad – la ausencia de pubertad – e inhiben el crecimiento y fertilidad en un niño biológicamente saludable.

______

5. De acuerdo con el DSM-V, tanto como el 98% de los niños confundidos en cuanto a género y el 88% de las niñas confundidas en cuanto a su género eventualmente aceptan su sexo biológico luego de pasar por la pubertad naturalmente.

______

6. Niños que utilizan hormonas que detienen la pubertad para interpretar el sexo opuesto van a requerir hormonas del sexo opuesto tarde en su adolescencia. Éstas hormonas del sexo opuesto (testosterona y estrógeno) son asociadas con peligrosos riesgos de salud, que incluyen pero no se limitan a alta presión, coágulos, infartos y cáncer.

______

7. La taza de suicido es 20 veces mayor entre adultos que utilizan hormonas del sexo opuesto y que pasan por una cirugía de cambio de sexo, aún en Suecia que es uno de los países que más afirma LGBQT.

¿Qué persona sensata y compasiva condenaría a niños este destino sabiendo que, al pasar la pubertad, tanto como 88% de niñas y 98% de niños eventualmente aceptarán la realidad y lograrán un estado de salud mental y física?

______

8. Condicionar a niños a creer que una vida de interpretación química y quirúrgica del sexo opuesto es algo normal y saludable es abuso infantil.

Promoviendo disonancia de género como algo normal via la educación pública y política legal confundirá a niños y a padres, llevando a más niños a presentarse a “clínicas de género” donde se les proveerá con hormonas que detienen la pubertad. Esto, a su vez, asegura que “escogerán” una vida de hormonas del sexo opuesto que son tóxicas y carcinógenas, probablemente escogiendo una innecesaria mutilación quirúrgica de sus partes del cuerpo saludables cuando entren en la adultez.

_______

Nuevamente, pueden buscar todas las referencias y leer el artículo en inglés pulsando aquí.

_______

 

Este post fue copiado del Post amigo https://verdadyfe.com


Preguntas: El Argumento Cosmológico “Kalam”

Preguntas: El Argumento Cosmológico “Kalam”

Nota del Administrador: Este Post fue tomado del blog amigo: http://verdadyfe.com

Hace algún tiempo, publicamos uno de los argumentos a favor de la Existencia de Dios. El Argumento Kalam, es uno de los argumentos más utilizados por apologetas cristianos actualmente. Siendo esto así, es uno de los que más preguntas y discordias suele crear. Hace algunas semanas recibimos unas preguntas y nos pareció pertinente compartirlas por aquí. Puede que otros de ustedes tengan las mismas dudas. Comencemos.

Seré breve, aunque conciso. Agradezco el tiempo que Josué dedicó a estas preguntas. Son muy buenas.

Pregunta 1: ¿Por qué hay algo en vez de nada?
Primero debemos cuestionarnos algo ¿Qué es “nada”? Al asumir los cristianos esta pregunta, les corresponde a ellos probar que existe algo llamado “nada” y también dar un ejemplo de “nada”. Hasta entonces, yo podría responderte: No sé qué es “nada” ya que no la has probado.

Respuesta: Nada: (según la rae.es) es: Ninguna cosa, negación absoluta de las cosas, a distinción de la de las personas.

Así que si digo, “Hoy no almorzé nada.” Significa que me quedé con hambre, no que había algo en el menú que se llamaba nada y eso comí.

Cuando decimos que no existía nada, queremos decir que estábamos en ausencia de todo. No es la nada que por ejemplo, Lawrence Krauss define como partículas sub-atómicas. Asi que “nada” es: la ausencia de todo.

Pregunta 2: Todo lo que comienza a existir tiene una causa.
Así hayas recopilado y llegado a la conclusión de que la causa del universo tuvo que ser un ser pensante, sin tiempo ni espacio, todopoderoso, etc. Aun así tendrías que probar que dicho ser es un dios. ¿Cómo sabes que no es otra criatura pensante, con omnipotencia, benevolencia, etc.? – Aun así pruebes de que tuvo que ser un dios – tendrías que probar que fue tu dios y no el de otra religión.

Respuesta: No decimos que fue obra de “un” dios pues significaría que ese ente tuvo también un comienzo. Decimos que fue el creador/Dios del Universo quien por definición es eterno. Tampoco identificamos que es el Dios en el que cree el Cristiano para llegar a esa conclusión debemos analizar otras evidencias que forman parte del caso acumulativoen pos del Cristianismo.

Pregunta 3: El universo comenzó a existir.
Si es que esta afirmación fuese verdadera, no significa que tuvo una causa, significa que no sabemos cómo se inició exactamente, pero te puedo asegurar que algún día lo sabremos ya que la ciencia ha ido avanzado. El error que cometen ustedes es asumir que Dios hace lo que no entendemos. Así como civilizaciones antiguas no comprendía por qué llovía, entonces pensaban que lo hacía un dios. Hoy, sin embargo sabemos cómo se producen las lluvias. Por esa razón te aseguro que la ciencia no tiene límites y algún día se sabrá exactamente cómo se creó el universo.

Respuesta: Decir “algún día la ciencia lo sabrá” es lo mismo que decir “Dios lo hizo (cuando no sabemos cómo sucedió algo)” porque no entendemos como sucedió. A nosotros se nos acusa de usar el argumento del dios de los agujeros, mientras que a ti se te puede acusar de usar “la ciencia de los agujeros”

Cuando decimos que el Universo tuvo un comienzo nos basamos en evidencia científica y la teoría más aceptada (Big Bang) de cómo todo comenzó según iniciada por Georges Lamêtre, confirmada por E. Hubble y reafirmada por Borde, Guth y Vilenken. Esto parece ir en acuerdo a lo que enseña la Biblia.

Pregunta 4: El universo requiere una causa.
La razón de que algo comience a existir, no significa de que tenga una causa y asumir lo mismo con el universo se puede comparar con otras situaciones. Por ejemplo, es como preguntarse ¿Por qué razón existen las montañas? Nosotros tal vez sabemos cómo se crearon las montañas pero preguntarse “por qué” desde mi punto de vista no es una pregunta válida. Lo que sí es válido preguntar es: ¿Cuáles son los factores causales que conducen a la existencia de las montañas? Lo mismo con la vida, y lo mismo con el universo.
Incluso podría cambiar el Argumento Kalam por el siguiente:
Premisa #1: Todo aquello que comienza a existir requiere una causa.
Premisa #2: Las montañas comenzaron a existir.
Conclusión: Las montañas requieren una causa.

Sabemos que las montañas comenzaron a existir pero no por esa razón significa que ellas necesitan una causa o un propósito. Y podríamos aplicarlo con todas las cosas que existen como los virus, las enfermedades, las ratas, la inmundicia, etc. Todas estas cosas comenzaron a existir pero acaso ¿tienen un propósito? – ¡Claro que no! – todas esas cosas son un accidente biológico, genético o simplemente fueron creados sin querer. Y quizá lo crearon los humanos, pero no con un propósito ni una causa, sino porque fue un accidente, o porque se salió de sus manos. Y yo creo que lo mismo pasa con el universo. Pienso que éste solo fue un accidente natural y que los hechos y sucesos solo son consecuencia de este accidente.

OJO: no estoy asumiendo que el universo fue causado por un accidente o sea un accidente, de hacerlo, tendría que demostrarlo, solo digo que eso es lo que creo yo al respecto.

Respuesta: Decimos: “El Universo tuvo una causa”. El argumento no trata de explicar el propósito por el cual el Universo comenzó o existe. Este argumento no entra en esos temas y la conclusión es que un Dios teísta existe. Ni siquiera infiere cuál Dios. El argumento podría ser utilizado por cualquier religión teísta. De hecho, inicialmente el argumento fue musulmán, aunque actualmente su mayor defensor es el cristiano William Lane Craig.

El argumento provoca a pensar en lo que hoy existe, que la ciencia apunta a que tuvo un comienzo. Si hubo un punto en que no existía, nada de lo que existe actualmente pudo haber dado inicio al Universo, pues no existía. De esto podemos inferir cualidades de lo que pudo ser la causa. Sabiendo que tiene que ser Sobrenatural, pues la naturaleza no estaba. Atemporal (o eterno) pues no existía el tiempo. Poderoso e inteligente pues provocó todo lo que existe y ahora está ordenado, por lo que se necesita una mente racional que organice.

Bueno Josué, espero haber podido ayudarte a entender el argumento. No te cierres a la posibilidad de la veracidad de Dios. Búscale con toda sinceridad, te aseguro que si le buscas de todo corazón, le encontrarás. Dios te bendiga.


Excelencias del planeta azul

Excelencias del planeta azul

Por: Antonio Cruz Suárez

69511_N_20-08-14-13-42-57

 

La segunda predicción del principio de la mediocridad -mal atribuido a Copérnico, según vimos- afirma que el Sol es una estrella bastante ordinaria y típica. Hoy podemos decir, sin embargo, que el Sol no se ajusta para nada a esta afirmación ya que es bastante atípico. De hecho, se encuentra entre el 9% de las estrellas con mayor masa de la Vía Láctea. Su luz varía bastante menos que la media de la luz de estrellas similares a él en edad y actividad de manchas solares, evitando así que se produzcan cambios radicales del clima en la Tierra.A la vez, sus particulares condiciones abren información científica vital de un modo más abundante que muchos tipos de estrellas que son más comunes en el cosmos.

La tercera predicción dice que el Sistema Solar es también típico y que cabe esperar que haya muchos sistemas como él. No obstante,los descubrimientos de otros planetas extrasolares vienen a contradecir esta afirmación. La mayor parte de tales planetas tienen órbitas excéntricas que describen elipses muy estrechas y alargadas, bastante en contraste con los planetas de nuestro Sistema Solar. Aún no se tienen suficientes datos, pero los que se van recopilando sugieren que el nuestro es un sistema muy atípico en relación a su habitabilidad.

Una cuarta predicción de mediocridad afirma que el número y tipo de planetas y satélites de un sistema tienen poco que ver con la existencia de vida en ellos. Esta aseveración también está equivocada ya que los planetas grandes, como por ejemplo Júpiter, protegen a la Tierra de los impactos provocados por meteoritos o asteroides. Si no fuera por este gran gigante gaseoso tampoco podríamos habitar nuestro querido planeta azul. Probablemente alguna colisión catastrófica nos habría borrado ya del universo. ¿Casualidad o diseño?

La quinta predicción dice que la localización de nuestro Sistema Solar en la Vía Láctea carece de importancia. ¿Es esto así? El Sistema Solar está localizado en la Vía Láctea a miles de años luz del centro de la galaxia y cerca de un brazo espiral. Los defensores del principio de Copérnico vieron este descubrimiento como una confirmación de su teoría. Sin embargo, ahora sabemos que el centro de la galaxia, lo mismo que el infierno de Dante, es el último lugar donde querríamos estar. En el centro de las galaxias hay agujeros negros, zonas polvorientas, luz contaminada con rayos gamma, radiación abrasadora y no es posible de ninguna manera la vida. Nuestro Sistema Solar está ubicado dentro de una estrecha región habitable del espacio. Ocupamos el mejor lugar de la galaxia no sólo para vivir sino también para aprender sobre las estrellas y el universo. Igual que existe una Zona Habitable Circumestelar en nuestro Sistema Solar, también hay una Zona Habitable Galáctica que permite la existencia de agua líquida para la vida en este preciso lugar de la Vía Láctea.

Dice la sexta proposición de la mediocridad que nuestra galaxia no es particularmente excepcional o importante y que la vida puede existir en cualquier galaxia. Esto tampoco parece ser así. Las grandes galaxias en espiral como la Vía Láctea son más habitables que las galaxias de otras edades y tipos. Alrededor del 98% de las galaxias del universo local son menos luminosas y más pobres en metales que la Vía Láctea. Hay galaxias enteras desprovistas de planetas como la Tierra. Por tanto, nuestra galaxia es un hogar especialmente adecuado para el Sistema Solar.

La creencia de que el universo era eterno en el tiempo e infinito en espacio y materia se mantuvo hasta que a principios del siglo XX, Edwin Hubble, descubrió los corrimientos al rojo, las distancias de las galaxias y dedujo la expansión del universo. Otros descubrimientos posteriores, como la radiación cósmica de fondo de microondas y la relativa abundancia de isótopos de elementos ligeros, vinieron a corroborar dicha idea. Hoy se asume la teoría del Big Bang, que acepta que el universo tuvo un principio en el tiempo, igual que la Tierra y el resto de los astros. Pero, al no querer aceptar esta evidencia, pues la noción de creación no les gusta, algunos científicos han sugerido el modelo de un “universo oscilatorio”. La idea de que nuestro universo sería sólo un episodio de un ciclo de Big Bangs, expansiones y regresiones. Sin embargo, esta teoría presenta serios inconvenientes: la energía disponible para el trabajo de expansión decrece con cada ciclo sucesivo, por lo que el universo si es eterno habría alcanzado ya un equilibrio inerte hace tiempo; las medidas realizadas sugieren que el universo tiene solamente una fracción de la masa requerida para crear una contracción gravitacional en primer lugar; y no solo la expansión del universo no está ralentizándose lo suficiente para implicar una posible contracción, sino que realmente está acelerándose. La teoría del Big Bang implica que el universo no es eterno ni infinito. Además, nuestro tiempo y lugar en el cosmos están bien sintonizados para la vida inteligente y el desarrollo de la tecnología.

Otra predicción mediocre afirma que las leyes físicas no están especialmente preparadas para la existencia de vida inteligente. Se ha comprobado que esto tampoco es así. Las leyes del universo parecen intrincadamente bien afinadas para la existencia de vida en la Tierra. En su última época, el astrofísico Fred Hoyle, un astrónomo manifiestamente ateo, escribió: “Una interpretación de sentido común de los hechos sugiere que un superintelecto ha jugado con la física, y también con la química y la biología, y que no hay fuerzas ciegas de las que valga la pena hablar en la naturaleza” [1] . Esta conclusión obviamente no era de su agrado, pero no tuvo más remedio que reconocerla ante la abrumadora cantidad de hechos que la demandaban. Desde entonces, lentamente se ha venido reconociendo que el universo tiene una especie de “ADN cósmico”. Toda una serie de factores que han venido colaborando entre sí con gran precisión para permitir nuestra existencia. Esto se conoce como el principio Antrópico. Tales coincidencias serían como los “genes del universo” que han codificado la formación de la vida. Existen notables correlaciones entre la constante gravitatoria, la constante de Plank, las singulares propiedades de la molécula de agua, y muchos otros precisos números de la física y la química del universo, en los que una leve desviación de sus equilibrios haría imposible la vida humana en la Tierra. Estos valores parecen haber sido finamente ajustados para permitir la existencia del ser humano. La ciencia contemporánea no puede evitar un componente antrópico y viene a decirnos que, después de todo, sí parecemos importantes para alguien. A muchos cosmólogos ateos les repugna esta idea y procuran encontrar vías de escape. Sin embargo, los hechos son los hechos.

No queda más remedio que reconocer que el principio de la mediocridad ha fracasado al interpretar el mundo. Es verdad que ni la Tierra ni el Sol son el ombligo del universo. Es cierto que el ser humano no habita en el centro geográfico o espacial del cosmos, entre otras cosas porque el universo, tal como lo concibe la teoría del Big Bang, no tiene centro. No obstante, ¿acaso no es verdad que, en cierto sentido, hemos anidado en el verdadero “centro” del universo? No en un trivial sentido espacial, sino con respecto a la habitabilidad y a la  mensurabilidad , es decir, a la posibilidad de medir e investigar el cosmos. Este hecho contradice todas las expectativas del principio de Copérnico y constituye por sí mismo otro principio que podríamos llamar el “principio de la Excelencia”. A veces, da la impresión que puesto que la Tierra y sus habitantes son diminutos en comparación con todo el universo, también somos insignificantes. Esta es la idea que parece expresar el salmista:  Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites?  (Salmo 8:3-4). Se trata de algo obvio que expresa la pequeñez humana comparada con la grandeza de Dios.

Sin embargo, el tamaño físico no es un indicador fiable de significado. Nosotros o la misma Tierra, debemos ser realmente importantes, puesto que, en la escala de tamaños que va desde los  quarks  hasta el universo, nos encontramos extrañamente cercanos a la mitad. El punto de vista oficial hoy entre los científicos y académicos es que la noción de diseño inteligente no es científica o al menos resulta superflua para la práctica de la ciencia natural. No obstante, después de observar los hechos, creo que esa opinión no está acertada. El diseño es la mejor explicación para el origen de las criaturas, así como para la correlación entre habitabilidad y mensurabilidad. Un universo tan hábilmente labrado para la vida y para la investigación científica, parece ser el susurro de una inteligencia extraterrestre inconmensurablemente más grande, más antigua y más espléndida que cualquier otra cosa que pudiéramos imaginar.

La Biblia no sólo afirma que  en el principio creó Dios los cielos y la tierra  (Gn 1:1) sino que también somos especialmente importantes para él. Por eso nos colocó en un marco idóneo. Nuestra ubicación en el cosmos es la mejor no sólo para poder vivir sino también para hacer ciencia. Y no sólo nos puso en este medio ambiente adecuado, sino que asimismo nos visitó en la persona de Jesucristo. Si Dios es el diseñador supremo que lo hizo todo con un propósito, nuestra vida tiene sentido, la moralidad un sólido fundamento y, por tanto, podemos saber cómo debemos vivir.

  [1] Hoyle, F., 1982, “The universe: Past and Present Reflections” , Annual Review of Astronomy and Astrophysics  20, p. 16.


La Tierra no es mediocre

La Tierra no es mediocre

Por: Antonio Cruz Suárez

69440_N_17-08-14-0-38-54

Se dice que la Tierra no está excepcionalmente dotada para la vida y que posiblemente hay vida en otros planetas ya que ésta debe ser algo común en el universo. ¿Es esto así?

A principios de 1543 falleció el monje y astrónomo polaco Nicolás Copérnico. Durante muchos años estuvo trabajando en la teoría de su vida: el heliocentrismo. La idea de que la Tierra giraba alrededor del Sol y no al revés, como hasta entonces se pensaba. 

Actualmente se ha extendido el mito que afirma que, en la época de Copérnico, la mayoría de las personas creía que la Tierra era plana. Nada más lejos de la verdad. Las escuelas del momento enseñaban la visión griega de que nuestro planeta era una esfera. Fue el escritor estadounidense del siglo XIX, Washington Irving, quien se inventó la leyenda de que durante la Edad Media se pensaba que la Tierra era plana. Pero, en realidad, no era así ( 1 ).

Pues bien, Copérnico fue plenamente consciente de que su teoría, que había sido presentada al papa Pablo III, sería controvertida sobre todo entre los astrónomos. Éstos asumían el sistema ptolemaico que, durante mil doscientos años, venía diciendo que el Sol giraba alrededor de la Tierra (geocentrismo). Este sistema funcionaba pero requería constantes y tediosas correcciones. Incluso se dice que Alfonso X el Sabio (1221-1284), cientos de años antes, había comentado: “Si yo hubiera estado presente en el momento de la creación, habría ofrecido algunas sugerencias útiles para ordenar mejor el universo” ( 2 ).

Semejante presunción de querer hacer la cosas mejor que el Creador, comprensible desde la visión del geocentrismo, sigue hoy en boca de algunos paladines del Nuevo ateísmo, en relación a otros temas. Un segundo mito que envuelve la historia de Copérnico -tal como se vio la pasada semana- es el de que los filósofos medievales pensaban que la Tierra era el centro del universo porque era muy especial. En realidad, creían todo lo contrario. Estaba en el centro precisamente por no tener nada de especial. Se trataba de un planeta rocoso, pesado, inferior y desde luego no era un cuerpo “celeste”. Todos los objetos pesados caían hacia su interior que era progresivamente más caliente. De manera que allí debía estar el infierno, en el peor lugar del cosmos. Desde luego, Copérnico no lo tenía fácil. Su teoría desmontaba muchos mitos de la época.

Paradójicamente, aquella afirmación copernicana de que la Tierra no está en el centro del Sistema Solar ha venido evolucionando hasta convertirse en una doctrina filosófica que asume que el planeta y sus habitantes no son significativamente especiales. Si la Tierra no es el centro, el ser humano tampoco. Pero, resulta que Copérnico estaría absolutamente en contra de semejante conclusión. Trasladar la Tierra desde el centro infernal a una posición próxima a los demás cuerpos celestes era elevarla en rango y dignidad. A pesar de todo, a este principio anti-copernicano de la mediocridad de la Tierra y sus moradores se le ha colocado la rúbrica de Copérnico. ¿Qué predicciones realiza dicho principio?

En primer lugar, se dice que la Tierra no está excepcionalmente dotada para la vida y que posiblemente hay vida en otros planetas ya que ésta debe ser algo común en el universo. ¿Es esto así? Veamos las siguientes características contrarias a dicha predicción que confirman que el planeta Tierra no tiene nada de común. El sistema formado por la Tierra más la Luna no sólo hace posible la vida sino también el conocimiento científico. El gran satélite plateado estabiliza y conserva la inclinación del eje terrestre, con lo cual hace posible un clima más estable que favorece la existencia de los organismos. Si su masa fuese diferente causaría importante fluctuaciones climáticas incompatibles con la existencia de vida en la Tierra. Por otro lado, si la órbita de la Tierra fuera un poco más grande de lo que es, la temperatura en su superficie variaría notablemente y ésta sería menos habitable. La Luna provoca mareas en los océanos que remueven los nutrientes marinos y los mezclan con los que arrastran los ríos desde la tierra. Esto genera zonas litorales fértiles que contribuyen al ciclo de la vida acuática.

Como el Sol está alrededor de cuatrocientas veces más lejos de la Tierra que la Luna, pero es también cuatrocientas veces más grande, resulta que ambos cuerpos aparecen con el mismo tamaño en nuestro cielo. Esto hace que los eclipses de la Tierra sean los mejores del Sistema Solar y que, por tanto, un observador situado en nuestro planeta pueda discernir mejor pequeños detalles de la cromosfera del Sol y de su corona que desde cualquier otro planeta. Los eclipses de Sol han permitido el avance de la astronomía ya que han ayudado a descubrir la naturaleza de las estrellas, han proporcionado un experimento natural para probar la teoría de la relatividad de Einstein y han servido para medir el retraso de la rotación terrestre. El Sol, la Tierra y la Luna constituyen los componentes primarios de un espectroscopio gigante. Es posible interpretar la luz de las estrellas distantes y determinar su composición química.

La forma de la sombra circular de la Tierra sobre la Luna indicó ya a los antiguos griegos, como Aristóteles, que nuestro planeta era una esfera. La Luna actúa como un telescopio gigante ya que permite detectar objetos muy pequeños o muy juntos para poderlos medir desde la superficie terrestre. Si la Tierra estuviera más cerca del Sol sería como un invernadero con calefacción y tendría una atmósfera espesa como la de Venus, imposible para la vida. Pero si estuviera más lejos necesitaría más dióxido de carbono en su atmósfera para mantener el agua en la superficie. Algo que también iría contra la vida animal. Por tanto, nuestro planeta, es el lugar más habitable de todo el Sistema Solar y además posee la mejor vista de eclipses solares en el momento en el que los observadores los pueden apreciar mejor. Luego, la Tierra es un planeta único, privilegiado para la habitabilidad y la mensurabilidad. Esta es la tesis que defienden Guillermo González y Jay W. Richards en su libro:  El planeta privilegiado ( 3 ).

En la misma línea de observaciones, sabemos que el campo magnético terrestre sirve como primer escudo de defensa contra las partículas de los rayos cósmicos de las galaxias, capaces de generar otras partículas secundarias que pueden atravesar nuestros cuerpos y producir daños en las células. La Tierra tiene el tamaño adecuado para la vida. Si fuera algo más pequeña sería menos habitable ya que variaría su gravedad, perdería la atmósfera con rapidez y su interior se enfriaría demasiado como para poder generar un fuerte campo magnético. Los planetas más pequeños tienden a tener órbitas peligrosamente erráticas. Y al revés, si fuera más grande tendría mayor gravedad y atmósfera. Pero una alta presión en superficie haría disminuir la evaporación del agua y se incrementaría la viscosidad del aire, haciendo la respiración más difícil.

Mucha gente asocia los terremotos con muerte y destrucción, pero, irónicamente, los seísmos son una inevitable muestra del desarrollo de fuerzas geológicas muy ventajosas para la vida. El calor que fluye desde el interior de la Tierra es el motor que produce la convección del manto y los movimientos de la corteza que construyen montañas y reciclan el dióxido de carbono de la atmósfera. Fenómenos todos que hacen la Tierra más habitable. La atmósfera terrestre es lo suficientemente espesa para permitirnos respirar y protegernos de los peligrosos rayos cósmicos, mientras que, a la vez, es lo bastante transparente para poder ver las estrellas. Este frágil equilibrio constituye de forma notable algo muy improbable. No conocemos ningún otro planeta en el universo que reúna estas condiciones. A pesar de todo esto, todavía hoy muchos creen que el origen de la vida es sólo un asunto de encontrar agua líquida en cualquier lugar del cosmos durante unos pocos millones de años. Aunque en la actualidad nadie espera encontrar vida avanzada o inteligente en algún planeta del Sistema Solar, sí que creen que la vida microbiana “simple” sea algo común en el universo.

Mercurio es el planeta más cercano al Sol, lo que significa que es un mundo de ceniza desolado muy parecido a la Luna. Las temperaturas del suelo por la tarde pueden alcanzar fácilmente los 227 grados centígrados, mientras que al anochecer éstas son capaces de descender a unos 173 grados bajo cero. No hay agua ni atmósfera, por lo que resulta absolutamente inhóspito para la vida. Venus está más cerca de la Tierra pero es un auténtico infierno. Tiene una densa atmósfera de dióxido de carbono que mantiene una temperatura en superficie de 477 grados centígrados y una presión atmosférica noventa veces superior a la terrestre. Si, a pesar de tal temperatura, un ser humano consiguiera estar sobre la superficie de Venus, estaría sometido a una presión comparable a la que existe a unos mil metros bajo el mar. Así como la atmósfera terrestre posee gotitas de vapor de agua, la atmósfera venusiana tiene gotitas de ácido sulfúrico, capaz de corroer cualquier aparato o ser vivo. El medio ambiente de Marte no favorece tampoco el crecimiento ni la reproducción de organismos terrestres (al menos en los lugares en que hasta ahora se ha aterrizado). La intensa radiación ultravioleta que llega a su superficie bastaría para aniquilar la mayoría de las bacterias terrestres, y además los oxidantes del suelo destruirían cualquier molécula orgánica. A pesar de ello, su atmósfera de dióxido de carbono así como el hielo polar capaz de fundirse, han hecho pensar a muchos científicos en la posibilidad de que poseyera vida microscópica o la hubiera tenido en el pasado. No obstante, por lo que sabemos hoy, el suelo de Marte carece de moléculas orgánicas complejas.

Según nos movemos hacia afuera en el Sistema Solar, las condiciones de vida se van poniendo peor. Júpiter es el mayor de los planetas del sistema solar. La Tierra cabría de sobras en el interior de su característico sistema tormentoso ovalado que gira como un enorme remolino en el cielo de Júpiter. Tiene una espesa atmósfera formada en un 88% aproximado de gas de hidrógeno molecular y un 11% de helio. El uno por ciento restante está constituido por metano, amoníaco, agua, monóxido de carbono y otros compuestos menores. La superficie del planeta no es sólida sino líquida. No hay continentes, ni islas, sólo un inmenso y único océano viscoso de hidrógeno líquido sobre el que se eleva una espesa niebla formada por gotitas de amoníaco y agua. Júpiter no es apto para la vida, es más bien, un lugar desierto y terrible.

De las dieciséis lunas que se le conocen a Júpiter, algunas han sido propuestas como candidatas para encontrar en ellas moléculas orgánicas o incluso vida microscópica. Este es el caso de Europa, un satélite que genera mucho calor como consecuencia de la deformación mareal. La atracción que sobre él ejerce el inmenso Júpiter lo deforma y esto produce un gran aumento de temperatura en su interior. Europa está formada principalmente por agua helada y, desde el espacio, parece una blanca bola de billar. Se trata de un astro rocoso cuya corteza, que puede alcanzar entre 100 y 300 kilómetros de espesor, es de hielo bastante puro con muy pocos contaminantes y carece por completo de volcanes. La exobiología -disciplina que busca vida extraterrestre- sugiere la posibilidad de que a cierta profundidad bajo el hielo, pudiera existir un océano de agua líquida capaz de alojar vida microscópica, similar a las algas que existen bajo los hielos del Ártico o la Antártida. De nuevo, todo se basa en suposiciones que hoy por hoy son imposibles de verificar.

No obstante, esta posibilidad presenta tres serios inconvenientes: primero, si hay un océano de 100 kilómetros de espesor como mínimo bajo la superficie helada de Europa, (es decir, veinte veces más profundo que los océanos de la Tierra) ejercerá una presión tan elevada que resultará incompatible con cualquier forma microbiana de vida. Los seres vivos no pueden tolerar una presión arbitrariamente elevada; segundo, incluso aunque alguna forma extraña de vida pudiera tolerar semejantes presiones, la luz del Sol no puede penetrar el espeso hielo y eso implica que los océanos de Europa tienen muy poca energía disponible para la actividad biológica; y en tercer lugar, los océanos de Europa pueden ser un inmenso Mar Muerto del tamaño del planeta, demasiado salados para mantener la vida. Su congelación periódica hace que el agua líquida se vuelva más salada ya que la sal no se incorpora al hielo, y esto mataría a los seres vivos.

Por tanto, después de examinar todos los cuerpos celestes que constituyen el Sistema Solar, no parece que la vida sea ese fenómeno emergente que tiende a aparecer por doquier con relativa facilidad, cuando confluyen esas tres condiciones casi mágicas que propone la exobiología: agua, energía y los elementos químicos característicos de la materia orgánica. 

Más bien se confirma la hipótesis contraria. A saber, que la vida es una manifestación altamente singular y especializada, propia de un mundo con características tan especiales como las del planeta Tierra. La próxima semana concluiremos esta serie sobre la singularidad de nuestro planeta y comprobaremos el fracaso del principio de mediocridad a la luz de los actuales conocimientos astronómicos.

   1  O’Leary, D. 2011,  ¿Por diseño o por azar?,  Clie, p. 39.

   2   Oxford Dictionary of Thematic Quotations , 2000.

   3  González, G. y Richards, J. W. 2006,  El planeta privilegiado,  Palabra, Madrid.

Nota del administrador: este post fue tomado de http://www.protestantedigital.com/ES


¿Deberían Las distintas religiones estar Unidas?

¿Deberían Las distintas religiones estar Unidas?

hipocrsia

Tomado del Articulo “Un Elefante en la Sala” por Vicent Cheung

“¿Pensáis que vine a traer paz en la tierra? No, os digo, sino división. Porque de ahora en adelante, cinco en una casa estarán divididos: tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra”(Lc 12,51-53)

Hace algunos años, tuve un altercado con un familiar. Ella era una devota seguidora de una religión no cristiana, y el conflicto había estallado a causa de eso. Ella era de aquella opinión equivocada de que todas las religiones son esencialmente la misma cosa y que conducen a la humanidad al bien, ella, alegó que consideraba a la familia como lo más importante. Algunas personas asumen que si una religión divide a una familia, debe ser una secta peligrosa. Ella dijo: ” religión no es sobre la unidad? ¿Y la familia no es lo más importante? “Respondí: “claro que no. La religión es sobre la verdad, especialmente la verdad sobre Dios y la verdad de Dios. Esta verdad lleva a la salvación y la adoración correcta. Yo sostengo que la verdad está en Jesús Cristo y en Él solamente. ¿Y cómo usted no piensa así , yo condeno su religión como falsa. Como la religión es sobre Dios, esta es más importante que cualquier otra cosa, y mucho más importante que la familia.

Luego añadí: “Sin embargo, si usted realmente cree que la religión es acerca de la unidad y realmente cree que la familia es lo más importante, ¿por qué no renunciar a su religión para que haya unidad entre nosotros?” Ella se negó. Ve Usted, ella era hipócrita. Ella quería que yo ceda en mi fe para dar cabida a la de ella, mas ella no se movió un centímetro, a pesar de que fue ella quien dijo que la religión debe ser de la unidad y que la familia debe ocupar el lugar más alto. Lo mismo sucede con aquellos que promueven la tolerancia y la diversidad religiosa y culpar a la fe cristiana a negarse a seguir sus agendas. Esta gente es falsa, hipócrita y contradictoria en sí mismo. Ellos realmente no quieren decir que todos deben aceptar a los otros, sino que todos los cristianos deben abandonar sus creencias y adoptar esta mezcla heterogénea de locura y confusión. Si rechazamos estas tonterías, dirán que somos fanáticos y violentos, una amenaza para la sociedad. No se deje engañar. Son unos mentirosos. Presentaran a Cristo como alguien que no fue, interpretando sus palabras para decir algo que él nunca tuvo la intención de decir o, de alguna manera, lo manipularan para comprometer su lealtad a él. A pesar de afirmar que la paz es más importante que nuestras diferencias ideológicas, no van a renunciar a sus propias creencias para hacer la paz con ustedes. Aunque griten diciendo tolerancia y diversidad, su tolerancia y diversidad no tiene lugar a los cristianos que no están de acuerdo con ellos. Tal vez incluso los contemporáneos de Cristo imaginaron que El traería la armonía en todas las relaciones humanas, o al menos en las familias o en el país donde existiere el vínculo de sangre y la nacionalidad, a la espera de ser mejorada por este gran profeta, o Mesías. Jesús dijo que esto era un malentendido. Él no ha venido a traer la paz y la unidad entre los hombres, sino introducir la división, incluso don ella no existía antes. Él no se avergonzó de ello, mas dijo: “quien ama a su padre o madre más que a mí, no es digno de mí, y el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí” ( Mt 10:37 .) La paz verdadera sólo es posible cuando los no cristianos renuncian a sus religiones, sus filosofías, sus ciencias – que son falsas e irracionales – y se postren delante de Jesucristo. La unidad verdadera sólo es posible cuando los no cristianos alcen sus manos arriba y se arrepientan en polvo y ceniza. Y entonces habríamos de abrazarlos y llamarlos hermanos y hermanas, padres y madres. A menos que esto ocurra, habrá siempre división entre nosotros. Los cristianos tratan de culparnos por ello, pero la división persiste porque la verdad llegó, y ellos no pueden ahuyentarla. Él dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre, a no ser por mí. “Eso es lo que Él dice. ¿Qué hacemos al respecto? Ellos no creen eso, mas nosotros lo creemos. La gente hablando del “elefante en la sala”. Bueno, Jesucristo vino y está en medio de nosotros. Y esa es la cuestión que no puede ser ignorada. Si usted finge que el no esta ahí o que no hace ninguna diferencia, él le patera en la cara. Como cristianos, anhelamos la paz, pero no estamos satisfechos con el fingimiento, con una paz basada en la transigencia, o ilusión, y ocultar nuestras verdaderas creencias. Nosotros nos satisfacemos sólo con una paz que está basada en una creencia común en la verdad, la verdad que Dios nos ha revelado en Jesucristo y registrado para nosotros en la Biblia.

De hecho, como había declarado en un contexto diferente, Jesucristo trajo unidad, pero sólo a su pueblo. Esta unidad era de hecho tan poderosa que superó muchas generaciones de prejuicios, de manera que Judíos y gentiles aprendieron a aceptarse unos a otros, los ricos y los pobres se abrazaron y lavaron sus pies, y las mujeres fueron reconocidos como co-herederas con los hombres por medio de Jesucristo, e incluso sacerdotes de Dios, que tiene acceso directo al trono celestial, con pleno derecho a recibir educación de piedad. Por supuesto, siempre hay más trabajo por hacer, ya que el pecado sigue funcionando entre nosotros, y nuevos creyentes llegaran a la iglesia todos los días, pero fuera de Cristo no hay ningún tipo de unidad. Una vez más, no nos estamos refiriendo a una cortesía superficial, compromiso o posible eliminación de las diferencias, sino una inquebrantable hermandad unidos por la verdad y la fe. Sigamos entonces el ejemplo de Cristo, trayendo unidad donde debe haber unidad, mas división donde debe haber división.

TRADUCCION: Raul Loyola Roman.

Tomado del Blog: http://cheungyclarkenespanol.wordpress.com/2013/04/18/un-elefante-en-la-sala-2/

Nota del administrador: Este post fue tomado del blog amigo Espíritu Reformado


Leyes que demandan Legislador

Leyes que demandan Legislador

Por: Antonio Cruz Suárez

68072_N_15-06-14-2-45-49

¿Por qué hay regularidades universales, matemáticamente precisas, que están entrelazadas unas con otras? ¿Cómo es que la naturaleza viene empaqueta de esta manera tan singular?

Se supone que cuando las primeras civilizaciones humanas empezaron a preguntarse acerca de los fenómenos naturales que ocurrían a su alrededor, la imagen que tenían del mundo era bastante diferente de la que poseemos hoy. Se cree que pronto se darían cuenta de que algunos acontecimientos se repetían con una regularidad muy precisa. Así, días, estaciones, años, fases lunares y movimientos de las estrellas les resultarían útiles para calcular el tiempo. Sin embargo, otros eventos naturales podían ser arbitrarios o aleatorios como las tormentas, los relámpagos, las erupciones volcánicas o los temblores de tierra. ¿Cómo podían explicar semejante aspecto ambivalente del mundo natural?

Es fácil entender que aquellos comportamientos regulares que les permitían predecir el futuro, fuesen considerados como benevolentes y les inspirasen un aspecto bondadoso de la naturaleza, mientras que los fenómenos violentos e inesperados se entendieran como la otra cara airada, agresiva o caprichosa del mundo. En este contexto antiguo de intentar reflejar características humanas en los fenómenos del medio ambiente natural, nacería seguramente la astrología. La creencia de que los astros formaban un único sistema con los mortales y que, por tanto, cualquier cambio en éstos debería tener repercusiones sobre la vida de los hombres. Algo que supuestamente podía ser empleado para predecir el futuro de la humanidad.

En ciertas sociedades florecieron los animismos que interpretaron estos diferentes comportamientos de la naturaleza como si se tratasen de auténticas personalidades. Cada fenómeno poseería así su particular espíritu: el del bosque, el río, la lluvia, el fuego o el jaguar. Otras culturas algo más complejas desarrollaron toda una jerarquía de dioses, que reflejaban las virtudes y defectos humanos, para representar el Sol, la Luna, los planetas y hasta la propia Tierra. Esto condujo a la despiadada práctica de los sacrificios de personas, realizados con la intención de apaciguar la ira de los dioses y pedirles lluvia, fertilidad o buenas cosechas. La Biblia muestra las dificultades de un pueblo monoteísta, como el de Israel, por abrirse camino en medio de culturas politeístas que asumían tales costumbres.

Según los historiadores, con los asentamientos urbanos, la vida en sociedad y la aparición de los estados naturales surgió la necesidad de crear estrictos códigos de leyes que regularan la conducta humana. Incluso las divinidades tenían que estar sometidas a las leyes, en función de cada jerarquía, y éstas debían tener también su reflejo en la sociedad humana. Eran los sacerdotes, intermediarios entre dioses y hombres, los encargados de revelar la voluntad divina así como de refrendar sus disposiciones. Pero fue precisamente en el seno de una civilización antigua como la griega, que poseía la convicción de que el universo estaba regido por leyes naturales, donde surgió la novedosa idea de que los fenómenos ocurrían independientemente del estado de ánimo de los dioses. Poco a poco, a medida que fue fortaleciéndose la idea de que el cosmos se desenvolvía según un conjunto de principios fijos e inviolables, el dominio de espíritus y dioses de la naturaleza fue erosionándose a la vez que se descubrían nuevas leyes.

Los trabajos de Galileo Galilei, Johannes Kepler, Isaac Newton y otros investigadores fueron decisivos para reforzar el papel de las leyes físicas. Se entendió que detrás de los fenómenos aparentemente complejos había casi siempre una norma simple que podía ser estudiada y comprendida por el ser humano. Tal creencia en la simplicidad fundamental de la aparente complejidad que muestra el universo, así como en la posibilidad de ser entendida por la razón humana, ha sido la fuerza impulsora de la investigación científica moderna.

Galileo, por ejemplo, estudiando la caída libre de los cuerpos, se dio cuenta de que a pesar de ser un fenómeno complejo que dependía de múltiples factores, tales como el peso, la masa, la forma del objeto, el movimiento, la velocidad del viento, la densidad del aire, etc., en el fondo, todo esto eran solamente incidentes de una ley muy simple. Se trataba de la ley fundamental de la caída de los cuerpos. Es decir, el tiempo que tarda un objeto cualquiera en caer desde una determinada altura es exactamente proporcional a la raíz cuadrada de dicha altura. La idea de ley se había revestido con lenguaje matemático. La antigua creencia en un espíritu que se dedicaba exclusivamente a controlar la caída de los cuerpos sería sustituida pronto por las fórmulas físicas demostrables. Había nacido la ciencia. Se trataba de la Revolución científica del siglo XVI. El comportamiento futuro del mundo, así como su pasado, se podían conocer o predecir por medio de precisas leyes matemáticas.

A mediados del siglo XVII, Newton fue aún más lejos que Galileo al elaborar un sistema global de mecánica que determinaba todo tipo de movimientos. Se aventuró a decir que el Sol y los demás cuerpos del universo experimentan una fuerza gravitatoria entre ellos que disminuye con la distancia según otra ley matemática exacta y sencilla. Se trataba de la famosa ley de la gravitación universal. Al matematizar la gravedad, Newton pudo empezar a predecir el comportamiento de los planetas y esto fue uno de los grandes triunfos de la ciencia moderna. El descubrimiento de otra ley fundamental del universo. Quizás esta revolución científica explicaría en parte la diferencia sociológica existente entre el mundo moderno, caracterizado sobre todo por la idea de progreso, avance y cambio permanente, frente al mundo premoderno más estático y preocupado ante todo por mantener sus costumbres o su inmovilidad cultural. De cualquier manera, la sociedad se volvió dinámica y empezó a pretender el control sobre la naturaleza por medio de la nueva mecánica.

Aquella antigua concepción del mundo, como si fuera una comunidad de espíritus o temperamentos variables que existían en equilibrio manifestando eventualmente sus caprichosos estados de ánimo, dejaría paso a la visión inanimada de un universo mecánico y rígido que funcionaba impasiblemente como un reloj de cuerda sometido a leyes predeterminadas. Aunque se tratase de un avance en la comprensión del cosmos, tal concepción mecanicista resultaba un tanto deprimente. Un mecanismo de relojería condicionado por rígidas leyes puede funcionar con exactitud, pero lamentablemente elimina la posibilidad del libre albedrío. Si el mundo está absolutamente predeterminado por sus leyes inexorables, ¿está también el futuro del hombre determinado de antemano hasta en sus últimos detalles? ¿Son nuestras decisiones, aparentemente libres, el resultado de una maraña de fuerzas naturales totalmente controladas desde el principio? También la concepción de un Dios que se inmiscuía en los asuntos humanos supervisándolo todo, desde las fases lunares hasta las enfermedades y la concepción de los bebés, fue cambiada por otra idea de Dios como creador del cosmos, pero que sólo intervenía observando el mundo y viendo cómo éste evolucionaba según las leyes exactas impuestas desde el principio.

La ciencia actual ha descubierto, después de la teoría cuántica, que las leyes de Newton fallan cuando se aplican estrictamente a los átomos. El ordenado determinismo del mundo macroscópico, al que estamos acostumbrados en nuestra experiencia cotidiana, se derrumba ante el aparente caos que subyace en el interior del átomo. Y, a pesar de todo, este caos subatómico puede dar lugar a alguna clase de orden. La anarquía de las partículas que componen la estructura atómica vuelve a ser coherente, en cierta medida, con las leyes newtonianas.

El universo, después de todo, no es un simple mecanismo de relojería cuyo futuro está absolutamente determinado. Hay lugar para las leyes inexorables pero también para el azar. La incertidumbre es otra propiedad inherente de la materia. Y, aunque esto no le gustara mucho a Einstein y dijera aquello de que “Dios no juega a los dados”, lo cierto es que el Creador no sólo diseñó leyes matemáticas sino también la libertad indeterminista.

En resumen, ¿quién escribió las leyes de la naturaleza que se han venido descubriendo desde Newton hasta las del caos? ¿Por qué hay regularidades universales, matemáticamente precisas, que están entrelazadas unas con otras? ¿Cómo es que la naturaleza viene empaqueta de esta manera tan singular? Los científicos ateos dicen que las leyes existen porque sí y que el universo carece de sentido.

No obstante,grandes genios de la ciencia a lo largo de la historia no han estado de acuerdo con semejante respuesta. Desde Newton hasta Einstein, pasando por Werner Heisenberg, Erwin Schrödinger, Max Planck, Paul Dirac, Paul Davies, John Barrow, John Polkinghorne, Freeman Dyson, Francis Collins, Owen Gingerich, Roger Penrose y otros muchos, han creído que existía otra alternativa. Sus respuestas apuntan generalmente hacia la mente del Dios creador. Incluso el físico agnóstico, Stephen Hawking, heredero de la cátedra de Newton en la Universidad de Cambridge, no tuvo más remedio que terminar su libro,  Historia del tiempo,  con estas palabras: “Si encontramos una respuesta a esto,  (una teoría completa acerca del tiempo)  sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios.” [1]  Pues bien,nosotros creemos también que el universo existe porque el pensamiento de Dios lo creó. Las leyes universales demandan la existencia del supremo Legislador cósmico.Y, como bien dice Antony Flew: “Las leyes de la naturaleza suponen un problema para los ateos porque son una voz de la racionalidad escuchada a través de los mecanismos de la materia”.[2]  Punto y final.

[1] Hawkin, S. W., 1988,  Historia del tiempo,  Crítica, Barcelona, p. 224.

[2] Flew, A., 2012,  Dios existe,  Trotta, Madrid, p. 101.


El multiverso: una teoría desesperada

El multiverso: una teoría desesperada

Por: Antonio Cruz Suárez

68528_N_06-07-14-0-54-18

La teoría del multiverso puede estar revestida con ropaje matemático, pero necesita un salto de fe similar o superior al de aceptar la existencia de un Dios creador.

Ante la evidencia del extraordinario ajuste fino que muestra el universo, que nos conduce a muchos a la conclusión lógica de que éste es obra de la deidad, bastantes científicos ateos se aferran a una teoría que parece proporcionar una escapatoria a dicha deducción. Se trata del  multiverso .

Un planteamiento que supone la existencia de múltiples universos, cada uno con unas leyes físicas o parámetros diferentes al nuestro. Entre los trillones y trillones de universos que se puedan imaginar, solamente unos pocos poseerían leyes con un ajuste lo suficientemente preciso como para permitir la vida. Esto no sería nada milagroso ya que si existen todos los universos posibles, deben darse también aquellos en los que puedan surgir los seres vivos.

El hecho de que nuestro universo tenga exactamente los valores que sostienen la vida, “probaría” que debe haber otros universos que carezcan de ellos. Si, gracias a la Gran Explosión inicial, es posible que el universo no sea infinito en el tiempo, quizás lo sea en el espacio. Desde semejante perspectiva, resultaría posible la existencia de una serie infinita de universos paralelos en el espacio, cada uno de los cuales constituiría sólo una pequeña parte de un multiverso mucho más grande. Igual que una burbuja de jabón forma parte de la espuma que la contiene.

El físico Max Tegmark, uno de los proponentes del multiverso, escribió en mayo del 2003 estas palabras: “El modelo cosmológico más simple y más popular predice que usted tiene un gemelo en una galaxia situada a diez elevado a veintiocho metros de aquí. Esta distancia es tan grande que está más allá de lo astronómico, pero eso no hace menos real a su doble. En un espacio infinito hasta los eventos más inverosímiles deben tener lugar en alguna parte. Hay infinitos planetas habitados, lo cual incluye no solo uno sino infinitos que tienen personas con la misma apariencia, nombre y recuerdos que usted.” [1]  Por supuesto, no hace falta decir que tal afirmación hay que aceptarla por fe ya que jamás podremos comprobar la existencia de nuestros gemelos intergalácticos, ni siquiera enviarles un correo electrónico. Vivirían demasiado lejos. Trece mil setecientos millones de años luz es la distancia más lejana que se puede observar en el borde de nuestro universo porque desde allí nos llega luz de estrellas. Esto significa que no podemos ver ningún otro universo que esté más allá. Suponiendo, desde luego, que exista.

Puestos a imaginar, Tegmark predice que los multiversos pueden tener espacios, tiempos y leyes físicas diferentes al nuestro. Incluso podrían crearse universos nuevos cada vez que cualquier persona, en la Tierra, escoge un camino y no otro. Esto sería matemáticamente posible suponiendo un espacio de infinitas dimensiones en el que todas las realidades alternativas existirían al mismo tiempo. Y, en fin,Tegmark está convencido de que su hipótesis de los múltiples universos desconocidos parece más razonable que la del diseño inteligente del único universo que conocemos. Pero, ¿lo es realmente?

Lo primero que me gustaría señalar es quela idea de los infinitos universos paralelos no es nueva. El filósofo griego Epicuro (341-271 a. C.) se imaginaba ya, tres siglos antes de Cristo, un “universo infinito que lanzaba mundos aleatoriamente” [2] . Lo que constituye una versión antigua de la moderna teoría del multiverso. No es, por tanto, que la ciencia contemporánea haya descubierto esta posibilidad y la imponga necesariamente, sino que se trata de una concepción más ideológica que matemática.

Suponer la existencia de múltiples universos que no se pueden detectar de ninguna manera en la realidad, puesto que estarían más allá del alcance de los telescopios más sofisticados o de las posibilidades de la ciencia, es como caminar por una pendiente sumamente resbaladiza.La teoría del multiverso puede estar revestida con ropaje matemático, pero necesita un salto de fe similar o superior al de aceptar la existencia de un Dios creador. Si no es una teoría simple como las que buscan habitualmente los científicos, ¿por qué hay tantos que la aceptan? ¿Será quizás que para deshacerse de Dios se requieren infinitos universos, de los que no hay constancia y nada podemos saber? La elección continúa siendo la misma que en tiempos de Epicuro: Dios o el multiverso. No parece que hayamos avanzado mucho.

Refiriéndose a los múltiples universos, el biólogo ateo Richard Dawkins escribe que ha leído que “la mayoría de los físicos odian esta idea. No puedo entender por qué. Creo que es muy bella, quizá porque mi conciencia ha sido mejorada por Darwin” [3] . Como era de esperar, Dawkins aplica su ferviente darwinismo no sólo a la biología sino también a la cosmología. Cree que la teoría del multiverso se complementa perfectamente con la selección natural de Darwin aplicada a los universos paralelos.

Lo que no explica Dawkins es el motivo por el cual dicha teoría no gusta a la mayoría de los físicos. Yo creo quelos físicos odian la hipótesis del multiverso porque no ofrece ninguna evidencia a su favor. Pretende explicarlo todo pero en realidad no explica nada. No hay forma de investigar o verificar esta teoría. Solamente puede resultar interesante para quienes, como Dawkins, desean evitar a toda costa la conclusión obvia de que el ajuste fino del universo, su elegancia física y exquisitez matemática, necesita una explicación divina. Se pretende sustituir el diseño inteligente que muestra el cosmos por una especie de payasada matemática infinitamente compleja y carente de explicación.

El hecho de que pudieran existir múltiples universos con sus propias leyes no demuestra, ni mucho menos, que tales universos existan realmente.No se conoce, hoy por hoy, la menor evidencia física de tal existencia y, por tanto, se trata de una idea absolutamente especulativa. Incluso en el supuesto de que dichos mundos fueran reales, estarían sometidos necesariamente a leyes particulares. ¿De dónde habrían surgido tales leyes? Existiera o no el multiverso, todavía tendríamos que responder a la pregunta acerca del origen de las leyes de la naturaleza. Y la única respuesta razonable es la Mente inteligente que se revela en lo creado. La existencia del multiverso no eliminaría tampoco la necesidad de un origen divino.

En resumen, yo creo que el multiverso no es más que una teoría desesperada que procura borrar las múltiples huellas de Dios en la naturaleza pero, inclusive aunque fuera cierta, nunca lograría su objetivo.

[1] Tegmark, M., mayo del 2003,  Scientific American,  Ver http://www.sciam.com/article.cfm?chanID=sa006&articleID=000F1EDD-B48A-1E90-8EA5809EC5880000.

 

[2] O’Leary, D., 2011,  ¿Por diseño o por azar?,  Clie, p. 50.

 

[3] Dawkins, R., 2011,  El espejismo de Dios,  ePUB p. 371.