La “calidad de persona” del Espíritu Santo

La “calidad de persona” del Espíritu Santo

por Pablo Santomauro

Más que pretender elaborar un largo ensayo en el tema, el objetivo de este trabajo es responder brevemente al aluvión de artículos contra la persona del Espíritu Santo con que el iracundo apologista de la herejía sociniana, Mario Olcese, arrecia rutinariamente desde su blog. En uno de sus artículos Olcese expresa:

“El Espíritu Santo es de Dios, pero no es una identidad separada, no es un miembro equitativo de un Dios trino. Es simplemente la presencia y el poder del mismo Dios. En ninguna parte de la Biblia dice que el Espíritu Santo es un miembro equitativo de la Trinidad”. [1] (negritas en el original)

Otro sitio unitario-sociniano expresa en su confesión de fe:

“El Espíritu Santo es el poder personal, operacional y la presencia de Dios extendido a través del Cristo resucitado a los creyentes”.[2]

Este tipo de proposiciones son más fácil de enunciar que de demostrar, y si bien la evidencia por la Deidad y la personalidad del Espíritu en la Biblia es abrumante, quiero concentrarme ahora en el lenguaje usado en el registro bíblico para hablar del Espíritu Santo. Vamos a sustituir “Espíritu Santo” con la palabra “poder” en algunos versos. Si el Espíritu de Dios no fuera una persona, de ninguna manera podríamos esperar encontrar en la Escritura los siguientes pasajes:

Romanos 15:13 – Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. [¿tendría sentido si dijera “por el poder del poder?”]

Hechos 1:8 – pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo [pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el poder]

2 Corintios 13:14 – La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén. [el amor de Dios y la comunión del poder]

Hechos 10:38 – cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret … [cómo Dios ungió con poder y con poder ???]

Lucas 4:14 – Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. [Y Jesús volvió en el poder del poder a Galilea …]

Romanos 15:19 – con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios [con potencia y prodigios, en el poder del poder …???]

Queda establecido así que considerar al Espíritu Santo como un poder o una fuerza no solamente es exegéticamente erróneo, sino también ligüisticamente absurdo.

Ahora deseamos mostrar algunos pasajes donde encontramos al Padre y al Espíritu relacionándose en una forma claramente personal:

Juan 16.13-15 – Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

NOTAR: El Espíritu “oye” cosas del Padre de la misma forma que Cristo lo hace en Juan 12:49; 3:32; 716s; 8:38). ¿No es esto una interacción personal entre el Padre y el Espíritu? ¿Puede un poder escuchar?

Romanos 8:26-27 – Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

NOTAR: El Espíritu ora al Padre. ¿Puede haber algo más personal que eso? Y el Padre conoce la intención (la mente) del Espíritu. Aquí tenemos una mente conociendo otra mente. ¿Puede un poder o fuerza interceder por los santos? No hay ningún lenguaje figurado en este texto.

1 Corintios 2:10-12 – Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

NOTAR: El Espíritu escudriña lo profundo de Dios. Tenemos aquí una relación personal recíproca similar a la del pasaje anterior. El Espíritu conoce los pensamientos de Dios. Sin duda tenemos aquí dos sujetos con propiedades cognitivas relacionándose mutuamente. Mario Olcese refuta la posición trinitaria aquí usando un argumento similar a una bicicleta con las ruedas cuadradas, es decir, no rueda. El alude al recurso literario llamado personificación, recurso por el cual se le atribuyen características personales a conceptos abstractos, y sostiene que en 1 Corintios 2:10-12 tenemos una personificación del Espíritu Santo. En un pequeño artículo, Olcese pone el ejemplo de la sabiduría en Proverbios, y menciona que hay muchos otros pasajes similares en la Biblia. Lamentablemente para él, esos pasajes son claramente de género poético/ alegórico, mientras que en 1 Corintios 2 tenemos un discurso narrativo directo que no deja lugar para ninguna personificación.

Gálatas 4:6 – Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre!

NOTAR: El Espíritu ora al Padre y le llama “Padre”. ¿Hay algo más inter-personal que la oración?

Concluimos que lejos de ser un poder, fuerza, presencia o extensión de Dios, el Espíritu Santo es una persona distinta del Padre claramente identificable en el aspecto lingüístico y en el estilo narrativo. La sustitución de “Espíritu Santo” por “poder” convierte a la mayoría de los pasajes en frases sin ton ni son y ridículas. La insistencia de aplicar el recurso de personificación a los pasajes donde el Espíritu es descrito como intercediendo, orando, etc., es sólo un intento desesperado e inútil de anular la contundencia de las pruebas por su personalidad (y su Deidad, por supuesto).

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1) http://apologista.wordpress.com/2008/12/08/%C2%BFes-el-espiritu-santo-dios/

2) http://evangeliocristiano.com/credo-autenticamente-cristiano-biblico-unitari/

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*

Este post fue tomado del blog. El blog del Pastor Daniel.


¿Es pecado tatuarse?

¿Es pecado tatuarse?

Por: Will Graham

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Si un joven creyente quisiera hacerse un tatuaje, me gustaría hacerle algunas preguntas muy directas. Tal vez estas preguntas te puedan resultar útiles.

A lo largo de estos últimos años, he estado predicando la Palabra de Dios a los jóvenes de España. Y una pregunta recurrente que ha surgido en casi todos los campamentos cristianos ha sido: “¿Es pecado hacerse un tatuaje?” Quiero sumar mi voz al debate de hoy. Y recuerda: Me dirijo a la familia de la fe, no a los incrédulos.

Antes de empezar, quiero aclarar que yo no creo que podamos establecer una ley de Levítico 19:28 para defender una postura anti-tatuaje. Las marcas o señales hechas en el cuerpo mencionadas en este versículo tienen que ver con el ritual pagano de dolerse o lamentarse (guardar luto), no con la moda contemporánea que vivimos hoy día. Creo que el uso de este texto de Levítico puede ser una de esas ocasiones en las que tratamos de encajar la Palabra de Dios en nuestro plan preconcebido en lugar de hacer las cosas al revés. La fidelidad al contexto de la Escritura no me permite “golpear” a los artistas del tatuaje con Levítico.

Hecha esta aclaración, nos volvemos a preguntar: “¿Es pecado hacerse un tatuaje?”

Ahora, me dirijo a vosotros desde el mundo occidental. Nací y crecí en Europa. Sólo una vez en mi vida he estado fuera de Europa. Fue cuando prediqué en los Estados Unidos y México durante tres meses en 2009. Digo esto porque conozco la escena europea. Estoy familiarizado con la cultura europea. Entiendo la visión del mundo de la juventud europea. Y esa es la razón principal por la que veo los tatuajes como algo negativo. Creo que son un obstáculo para la causa de Cristo aquí en Occidente. Si un joven creyente quisiera hacerse un tatuaje aquí, me gustaría hacerle algunas preguntas muy directas. Tal vez estas preguntas te puedan resultar útiles.

1 – . ¿Glorificará ese tatuaje a Dios?

El cristiano tendrá que preguntarse a sí mismo si hacerse un tatuaje puede realmente glorificar a Dios o no. ¿Cuál es el motivo real que hay detrás de hacerse un tatuaje? Aquí es donde sí podemos hacer mención del principio ético fundamental de Levítico: “No ser como las otras naciones”. La persona que se tatúa su cuerpo, ¿lo hace para extender el Reino de Dios en el mundo o lo hace sólo para ir con el flujo de un mundo obsesionado por las apariencias superficiales, la moda y las tendencias? En la mayoría de los casos que conozco, esta última mentalidad es la que prevalece. El Nuevo Testamento nos llama a no conformarnos a este mundo (Romanos 12:2).

2- . ¿Qué dice tu conciencia?

Cuando Lutero se defendió en la Dieta de Worms, subrayó que él no iría en contra de la Palabra de Dios o de su conciencia. Si tu conciencia tiene algún escrúpulo con respecto al tema de los tatuajes, entonces definitivamente no debes tatuarte. Es pecado. Todo lo que no proviene de fe, dice Pablo, es pecado (Romanos 14:23). El mero hecho de que alguien se haga la pregunta “¿Es pecado hacerse un tatuaje?” me revela que su conciencia no está en paz respecto a este asunto y por lo tanto, él o ella, no debería tatuarse. Si tuvieras cien por cien de paz y tranquilidad en tu alma sobre el tema, no necesitarías preguntarle a nadie.

3- . ¿Va a ofender a otros creyentes que te tatúes?

Toda la epístola de 1ª Corintios gira en torno al tema del amor cruciforme (que toma la cruz como el centro). Pablo se enfrenta a diez situaciones pastorales diferentes con el mensaje radical de la cruz. Tus acciones, ¿beneficiarían o dañarían a los demás? ¿Van a bendecir u ofender? ¿Van a hacer bien o mal? El cristiano debe darse cuenta de que él (ella) ya no es de su propiedad. Él (ella) vive para el Señor y la iglesia. Si sospecho que un tatuaje puede alterar (perturbar o preocupar) a hombres o mujeres de Dios en mi congregación, entonces pongo mi amor por ellos antes que mis propios deseos y mantengo mi cuerpo limpio, sin tatuajes. Aplico la ley del amor para que otros no se escandalicen por mi acción. Mis acciones tienen efectos positivos o negativos en otros. No quiero hacer daño al cuerpo de Cristo. Así cumplo la motivación apostólica de 1ª Corintios de andar en amor.

4- . ¿Qué pensarán los no creyentes?

Y no sólo los cristianos deben pensar en los demás cristianos, sino en los no creyentes también. ¿Cómo van a reaccionar si me ven testificando de Cristo y también haciéndome un tatuaje? ¿No voy a ser piedra de tropiezo a ellos? ¿No van a pensar que soy un hipócrita? Después de todo, yo soy la Biblia que leen. La impresión que les voy a causar, ¿crees que será beneficiosa o perjudicial? Un chico me dijo: “Con un tatuaje cristiano puedo mostrar a los demás que soy cristiano.” Le respondí: “Creo que es muy triste que necesites un tatuaje para que alguien sepa que eres cristiano“. Seréis conocidos por los frutos, no por las marcas en el cuerpo (tatuajes).

5- . ¿Se tatuaría Jesús?

Y por último, pero no menos importante, aquí está la gran pregunta que subyace bajo toda la conducta y la moral cristiana: “¿Qué haría Jesús?” Si Jesús de Nazaret o Juan el Bautista o el apóstol Pablo vivieran en el siglo XXI, ¿de verdad crees que irían corriendo a la tienda de tatuajes para unirse a la última moda? Por alguna extraña razón, no lo creo. Si soy sincero –totalmente sincero- de la mayoría de la gente “cristiana” que he conocido que se ha tatuado (repito “la mayoría”), no son demasiado serios en su vida espiritual. Pueden ser buenos chicos, dicen cosas buenas y son populares, pero casi todos carecen de madurez y peso espiritual. Esa ha sido mi propia experiencia personal. Todavía no he conocido a un guerrero de oración lleno del Espíritu Santo que me pregunte acerca de si puede o no tatuarse. Me pregunto por qué. Me parece ridículo que en varias partes del mundo nuestros hermanos  cristianos  están derramando su sangre por la extensión del Evangelio y aquí estamos nosotros viviendo para nuestra comodidad en el Occidente debatiendo sobre si debemos de hacernos tatuajes, fumar porros, emborracharnos en discotecas, tener relaciones sexuales antes del matrimonio y otras tonterías mundanas. ¡Qué vergüenza! Otra vez digo: ¡Qué vergüenza! ¿Qué clase de discipulado es éste que estamos viviendo? Es como si fuera otro tipo de fe totalmente distinta en la cual el concepto de ‘llevar nuestra cruz’ no existiera. ¿Qué pensará el Señor Jesús de semejante ‘fe’?

Conclusión

Creo que si algún cristiano responde a estas cinco preguntas con sinceridad y oración, dudo mucho que él (ella) siguiera sintiendo el deseo de hacerse un tatuaje. Es por eso que no tengo uno y nunca voy a hacérmelo. No veo cómo podría glorificar a Dios, mi conciencia está inquieta, no está tranquila al respecto, lo sé, ofendería a muchos hermanos y hermanas en Cristo si tuviera uno, estoy seguro de que algunos creyentes que conozco se sorprenderían demasiado y estoy absolutamente convencido de que ni Jesús (ni ningún otro hombre o mujer de Dios en la Biblia) se haría uno.

 Traducido por: Julian Esquinas


¿‘Fuego extraño’ o ‘Humo de prejuicios’?

¿‘Fuego extraño’ o ‘Humo de prejuicios’?

Nota del administrador: John MacArthur el Fariseo de los nuevos tiempos.

Este post fue tomado http://www.protestantedigital.com

Por: Mario Escobar Golderos

Se esperaba que la última obra de John MacArthur levantara mucha polvareda y lo ha conseguido. Las palabras del polémico pastor no son nuevas, pero si su virulencia. Cuando el pastor MacArthur escribió su libro  Los carismáticos  en 1978, su pensamiento teológico ya estaba totalmente fijado, pero no su posición hacía los pentecostales.

El regalo de John MacArthur al movimiento pentecostal y carismático que este año cumple 114 años no ha podido ser más duro. El escritor y pastor norteamericano lleva décadas polemizando sobre los más diversos temas, en especial sobre la salvación y la encarnación de Cristo.

En los años ochenta, MacArthur fue el centro de una agria polémica sobre la salvación por medio de la Gracia, y la doctrina de la pérdida o no de la salvación. MacArthur en aquel momento defendía que la Gracia no podía sostenerse sin las obras, que la salvación se perdía. Sus enseñanzas mostraban una línea calvinista muy marcada. Poco tiempo después, MacArthur volvía a los medios cristianos por su polémica declaración sobre la sangre de Cristo, al afirmar que no “la hemorragia, pero si la muerte” es la que perdona pecados.

En su reciente libro,  Fuego Extraño , MacArthur escribe un ensayo ligero sobre las doctrinas e historia del movimiento pentecostal y carismático.¿Por qué digo ligero? La razón es que a pesar del calado del tema y la amplia historia del pentecostalismo y carismatismo moderno, MacArthur simplemente mete a todos los movimientos, denominaciones y avivamientos en el mismo saco y los golpea con fuerza con el bate de “la sana doctrina”.

La tesis del libro señala desde el principio que todo el movimiento pentecostal y carismático es falso. Que no existen conexiones con ninguna tradición cristiana, que sus enseñanzas además de falsas son diabólicas y que sus ministros están viviendo en la herejía más absoluta. En el libro del escritor norteamericano no hay excepciones ni paliativas. Analicemos brevemente el texto.

La primera parte del libro se titula: Cómo enfrentar un avivamiento falsificado. Ya en las primeras líneas MacArthur ridiculiza e ironiza sobre el “Hablar en lenguas” y utiliza para arrancar su tesis, un artículo de un pastor pentecostal africano que describe un culto exaltado.

Tras esa breve introducción, que él toma como argumento válido, durante varios capítulos MacArthur toma varios casos de escándalos de predicadores y evangelistas pentecostales como muestra de lo falso de sus enseñanzas. MacArthur reúne una docena de anécdotas y las califica como práctica habitual del pentecostalismo: golpear a la gente para que sea sanada, abofetear enfermos, etc.. Después al autor se mete con TBN (polémica televisión neocarismática), la teología de la prosperidad y de la palabra de fe. Para acto seguido entrar en los beneficios económicos de los ministerios carismáticos y su presunta avaricia.

Esta parte continúa con una confusa y somera explicación del nacimiento del movimiento pentecostal. Para MacArthur lo sucedido en 1900 en el Seminario de Topeka, Arkansas, no pasa de ser una pantomima histérica, manipulada por Charles Parham. La descripción de Parham apenas es la caricatura de un pobre diablo, entre avaricioso y lascivo. MacArthur critica duramente la idea de Parham de que “las lenguas” eran idiomas humanos y que por eso serían útiles para evangelizar en lugares como África o Asia. Después describe a Parham como un estafador y sectario, además de racista.

La visión sobre William J. Seymour no es mucho mejor, pero al no encontrar el autor nada especialmente escabroso en su biografía, se limita a descalificarle como un fanático. En ambos casos, las fuentes de información de la época son medios de comunicación seculares o religiosos contrarios el naciente movimiento pentecostal y alguna biografía.

Después de despacharse a gusto con los fundadores del pentecostalismo, MacArthur se dedica a meterse con Essek William Kenyon, creador de la doctrina de la Palabra de Fe. Para MacArthur es un carismático más, a pesar de que Kenyon no fue nunca pentecostal, siempre ministró como pastor y maestro de las Iglesias Bautista del Libre Albedrío, seguramente al escritor norteamericano le debió parecer que tan maña herejía debía provenir de los socorridos pentecostales.

MacArthur no se atreve a criticar “El Gran Despertar del siglo XVIII, de origen fundamentalmente metodista, aunque si comenta que sus excesos y emocionalismos fueron un lastre para el protestantismo. Primero critica en parte al evangelista Jonathan Edwards, gran predicador del siglo XVIII, pero luego utiliza sus enseñanzas sobre el avivamiento, para probar si los avivamientos pentecostales son o no de Dios.

Por alguna razón que escapa a mi comprensión, MacArthur se salta el segundo Gran Despertar y el Movimiento de Santidad, aunque ambos son la preparación al gran avivamiento pentecostal, especialmente el segundo caso. El Movimiento de Santidad fue concebido y apoyado sobre todo por las iglesias bautistas, metodistas y otros grupos fundamentalistas. La mayoría de los primeros pentecostales provenían de estos grupos. Tal vez la razón de MacArthur, para no hablar de estos dos movimientos sea no apuntar con su propia arma al pie de las iglesias fundamentalistas a las que pertenece, ya que de esa Movimiento de Santidad salieron todo tipo de líderes estrafalarios y surgieron tanto El Adventismo del Séptimo Día, como los Mormones o Los Testigos de Jehová.

En los siguientes capítulos, MacArthur utiliza el método de Edwards para juzgar si el carismatismo es fiable. Aquí comete el escritor estadunidense un nuevo fallo, ya que no distingue entre las diferencias de pentecostales, carismático, neopentecostales y neocarismáticos. Debe pensar el autor, que son todos lo mismo y que no merece la pena entrar en matices. Entre análisis y análisis doctrinal, el escrito airea todos los escándalos que ha encontrado sobre pastores pentecostales o carismáticos, ya sea abusos a menores, palizas a sus mujeres, engaños, robos o prácticas homosexuales.

Tras su análisis superficial, arbitrario y nada riguroso de la supuesta veracidad del batiburrillo de “carismáticos”, MacArthur ya se ve capaz de adentrarse en las doctrinas teológicas de los “herejes”. Por eso titula su segunda parte “Los dones falsos expuestos”. 

El primer tema es el nuevo apostolado. Naturalmente, el autor vuelva a mezclarlo todo. No pone de manifiesto que esta doctrina surge de una visión neocarismática o la denominada Nueva Ola, de hecho el mismo Peter Wagner, fundador del movimiento, dice que no se considera pentecostal ni carismático. En muchos artículos y en mi libro Los Zapatos del Predicador, menciono las diferencias entre los cuatro grupos, por eso recomiendo al lector que los lea, para recibir orientación sobre el tema.

Peter Wagner crea en 1996, el Movimiento de la Nueva Iglesia Apostólica y vaticina la era posdenominacional. Wagner habla de cinco puntos, MacArthur ni los menciona, sobre el nuevo movimiento apostólico: las nuevas iglesias no son pentecostales ni carismáticas, son apostólicas, líderes indiscutibles, lideres autodidactas, la teología de la visión, adoración pasiva de los miembros y dirigida por el grupo de alabanza. Por tanto, MacArthur cree que todos los pentecostales, carismáticos son neoapostólicos, ignorando una vez más la realidad teológica de decenas de denominaciones y miles de iglesias.

Después entra a juzgar las ideas del don de profecía, como algo no vigente en la actualidad. MacArthur compara a los pentecostales con la Nueva Era, advierte del peligro de las profecías y para ello menciona a William Miller y Ellen G. White, los mormones o los Testigos de Jehová, todos ellos movimientos anteriores al pentecostalismo.

Al  Hablar en Lenguas , MacArthur lo denomina “Lenguas Torcidas”. La calificación es muy poco respetuosa, ya que además de ofender a cientos de millones que tienen en el Hablar en Lenguas, un don dado por el Espíritu Santo, puede ofender al mismo Espíritu Santo, dador de esas lenguas especiales. MacArthur las califica de “cháchara sin sentido”.

Para ello, MacArthur utiliza palabras de San Agustín sacadas de contexto, ya que las menciona como si este estuviera mencionando que las lenguas fueron dadas únicamente para el principio de la iglesia, pero como MacArthur no ha leído a San Agustín desconoce que este mismo dice que utilizaba la imposición de manos para que los creyentes hablaran en otras lenguas. También el movimiento hugonote (Calvinista) tuvo estas prácticas, al igual que los Husitas, Moravos, etc. Lo mismo hace MacArthur con el tema de la sanidad y su supuesta vigencia en la actualidad.

La tercera parte, podría parecer estar escrita en tono más positivo, ya que trata sobre la verdadera obra del Espíritu Santo. Aunque al final, el autor norteamericano habla de los peligro de los continuacioncitas, que creen que en la actualidad siguen vigente los dones del Espíritu Santo tal y como están descritos en la Biblia. De esta manera, MacArthur termina con el último contendiente, los dudosos o abiertos, intentando mandarlo a la lona. No sólo es peligroso todo movimiento pentecostal y carismático, también la mera creencia de que las sanidades o los dones son posibles en la actualidad, ya que abre la puerta al malvado carismatismo.

El libro concluye con una selección de comentarios de padres de la iglesia en la que apoyar sus ideas, aunque estos textos estén, en muchos casos sacados de contexto.

Por desgracia, el libro MacArthur está repleto de prejuicios y generalidades. Un libro, que por otra parte era necesario para aclarar la confusión reinante, pero que más que aclarar añade más confusión.

Los principales fallos del libro son su falta de rigor y orden, la escasa fuente documental, que la mayoría de las veces no está contrastada. La cicatera utilización de los escándalos para extenderlos a todo el movimiento pentecostal y carismático. El trato negativo del pentecostalismo, al que no se le concede, al menos, su gran esfuerzo evangelístico en el siglo XX, su inmenso esfuerzo misionero, los cientos de mártires que ha dado a la causa del Evangelio y sigue dando en el mundo. Por no añadir su apuesta por los más pobres, la dignificación de la mujer en la iglesia y su desarrollo ministerial, la integración de las minorías étnicas, la reforma de la liturgia, la salvación de muchas denominaciones tradicionales que estaban literalmente extinguiéndose, el papel del pentecostalismo en la lucha contra la droga y otras adicciones.

 

MacArthur intenta desesperadamente dar en la línea de flotación del pentecostalismo, pero apenas logra desconchar la pintura. Una pena, ya que si hay algo que denunciar en la Iglesia del Siglo XXI es el peligro del materialismo, el conformismo y de un liderazgo muchas veces servil o dictatorial. 

 

En el movimiento pentecostal hay de todo, bueno y malo, excelente y mediocre, la simple amalgama del ser humano en la eterna tensión entre servir a Dios o servirse a él mismo. Espero que este libro no vuelva a levantar los prejuicios y las barreras que hubo hacia el pentecostalismo los primeros cincuenta años de su historia. Los pentecostales son personas y se equivocan, pero de eso precisamente está compuesta la iglesia, de pecadores y yo el primero.

 


El Argumento moral en favor de la existencia de Dios

El Argumento moral en favor de la existencia de Dios

Por Paul Copan

El filósofo John Rist está en lo correcto cuando dice que existe “una crisis ampliamente admitida  en el debate occidental contemporáneo acerca de las fundaciones éticas”1  Parece que últimamente la crisis es el resultado del enfoque de la ética sin referencia a Dios. Cuando la moralidad es apartada de sus raíces teológicas, la ética secular no se puede sostener así misma, se marchita y muere.

Solamente puedo bosquejar una defensa breve acerca de la conexión que existe entre Dios y los valores morales objetivos (lo cual he hecho más extensivamente en otro momento.)2 Argumentaré que, si los valores morales objetivos existen, entonces Dios existe; los valores morales objetivos existen; por lo tanto Dios existe. Para resolver nuestra crisis ética, debemos reconocer el carácter de un Dios bueno (a cuya valiosa imagen los humanos han sido hechos) como un fundamento necesario de la ética, de los derechos humanos, y de la dignidad humana.

1. Los valores morales objetivos existen…son básicos: Los valores morales objetivos existen ya sea que una persona o cultura los considere”objetivos” o no. Los seres humanos que funcionan normalmente los dan por sentado como base de su bienestar y prosperidad.

a) Los humanos no tienen que leer la Biblia para averiguar qué es moral, ese conocimiento está a la disposición de todas las personas. Romanos 2:14-15 dice que aquellos que no cuentan con la revelación especial de Dios (Las Escrituras, Jesucristo) pueden distinguir entre el bien y el mal. Ellos poseen la revelación general de las leyes morales básicas de Dios en sus conciencias. “De hecho, cuando los gentiles, que no tienen la ley, (de Moisés) cumplen por naturaleza lo que la ley exige” (Romanos 2:14-15, NVI) Lo cual no es sorpresa ya que están hechos a la imagen de Dios. Están diseñados para desempeñarse apropiadamente cuando viven de acuerdo a los designios de Dios. Por lo tanto los humanos (incluyendo a los ateos) cuyos corazones no han sido endurecidos o desviados tendrán el mismo tipo de instintos morales intrínsecos que los cristianos, –como considerar que es incorrecto torturar bebés por diversión (así como la violación y el adulterio) y considerarán que la bondad es buena.

Cuando una persona dice “Quizás el homicidio o la violación realmente no son tan malos” esta persona no necesita un argumento. Ha sido desviada, si realmente cree esto, esa persona necesita ayuda espiritual y psicológica porque no está actuando debidamente”. Incluso los relativistas que proclaman que los valores de alguien pueden ser verdaderos para él pero no para los otros son como aquellos que dicen “Tengo derechos” o “Deberías ser tolerante”. Pero los derechos y la tolerancia no tienen ningún sentido si el relativismo es correcto. En lugar de esto, ellos nos llevan a pensar que los valores morales objetivos existen.

b) Tal y como generalmente confiamos en nuestras percepciones sensoriales y las consideramos confiables (a menos que exista una buena razón para dudar de ellas), así deberíamos tratar a las intuiciones morales generales, como inocentes hasta probar lo contrario (aversión a torturar bebés por diversión, violación y adulterio) ¿Por qué confiamos en nuestros cinco sentidos? La mayoría de nosotros los consideramos bastante confiables,  aún si algunas veces percibimos algo mal, somos sabios al prestar atención a nuestros sentidos y no dudar de ellos. Similarmente, tenemos instintos morales básicos, por ejemplo una repulsión a violar o tomar la vida de una persona inocente (el factor de repulsión), o una afirmación interna hacia el auto sacrificio por el bienestar de mi hijo (el factor de aprobación).  El problema recae en aquellos que niegan o cuestionan los instintos morales básicos. Somos sabios al prestar atención a estos instintos morales básicos, aún si estas intuiciones necesitan un ajuste ocasional.

Los seres humanos que son sensibles a la moral pueden obtener las bases correctas relacionadas con la moralidad. En el apéndice del libro de C. S. Lewis La abolición del hombre3, él menciona una lista de varias virtudes que han sido aceptadas a lo largo de las épocas y civilizaciones (griega, egipcia, babilónica, nativa americana, india, hebrea…).  Robar y matar son condenadas en sus códigos legales mientras que honrar a los padres y respetar los votos del matrimonio son aplaudidos.

Algunos podrían argumentar: ¿Acaso no existen conflictos morales también?  Algunas culturas permiten la poligamia, por ejemplo. Sí, pero las costumbres del matrimonio y los votos que unen a los matrimonios también prohíben el adulterio. Mientras que las aplicaciones y las expresiones de principios morales pueden diferir de una cultura a otra, hay principios morales básicos que son comunes a todas las culturas. ¿Qué sucede cuando nos topamos con principios morales conflictivos (al menos cuando los encaramos)? Comencemos con casos claros de moral y vayamos hacia los que no están muy claros. A la luz de aparentes conflictos morales, sería erróneo adelantarse a concluir que la moralidad es relativa. Como el lexicógrafo Samuel Jonson menciona: “El hecho de que exista el crepúsculo no significa que no podamos distinguir entre día y noche”.
c) Los principios morales son descubiertos, no inventados. Las reformas morales (abolición de la esclavitud, el derecho de la mujer a votar, la promoción de los derechos civiles de los negros) no tienen ningún sentido a menos que los valores morales objetivos existan. Aún cuando de la  atmósfera de reforma pueda llevarse tiempo (incluso siglos), esto no implica que la moralidad sólo evoluciona durante la historia humana y sea solo una invención humana. Contrariamente, sugiere que los principios morales pueden ser descubiertos y que vale la pena ir en pos de ellos, aún cuando esto tenga un gran costo.

El filósofo ateo Kai Nielsen reconoce este punto: “Es más razonable creer que cosas tan elementales (como la violencia contra la mujer o el abuso de menores) sean malignas, que creer cualquier teoría que ponga en duda nuestra capacidad de saber o creer que son malignas… Creo firmemente que esto es fundamental y correcto y que cualquiera que no lo considere así no ha puesto a prueba en su interior las bases de sus creencias morales” 4.

2. Dios y la moralidad objetiva están cercanamente conectados: “No es poco común escuchar: “Los ateos pueden ser buenos sin Dios”. El ateo Michael Martín discute que los deístas dan las mismas razones que los ateístas para condenar la violación: Ésta viola los derechos de las victimas y perjudica a la sociedad. Lo que Martín en realidad quiere decir es que los ateos pueden ser buenos sin creer en Dios, pero ellos no podrían ser buenos (tener valor intrínseco, responsabilidad moral, etc.) sin Dios (De hecho, nada existiría sin Él.). Esto es, debido a que los humanos están hechos a la imagen de Dios, pueden saber lo que es bueno aún cuando no crean en Dios. Los ateos y deístas pueden apoyar los mismos valores, pero el deísmo puede creer profundamente  en los derechos humanos y en la dignidad porque estamos hechos a imagen de un valioso Ser Supremo.

Piense en esto: las personas racionales con valor intrínseco no provienen de procesos que no hayan sido conscientes, guiados y valiosos en su vida. Nuestro buen Dios provee un contexto  necesario y natural para al existencia de personas valiosas con conciencia personal y propósito, concientes de sus derechos y moralmente responsables. Esto significa que la personalidad y la moralidad están necesariamente conectadas; los valores morales están enraizados en la personalidad. Sin Dios (un Ser personal) ninguna persona, y por lo tanto tampoco los valores morales, podrían existir: Sin personas, no hay valores morales. Sólo si Dios existe pueden tener lugar las propiedades morales.

3. Las teorías éticas no deístas están incompletas e inadecuadas: Algunos seculares sugieren que podemos tener sistemas éticos sin ninguna referencia a Dios  (por ejemplo: Aristóteles, Kant.) Sin embargo, aunque pueden realizar algunas contribuciones muy positivas a la discusión ética (relacionadas con la virtud y el carácter moral o las obligaciones morales universales), sus sistemas están todavía incompletos. Todavía no nos dicen por qué los seres humanos valores intrínsecos y obligaciones morales.

¿Qué pasa con la ética evolutiva naturalista, según la cual desarrollamos la conciencia de lo correcto y lo incorrecto, y de la obligación moral que nos ayuda a sobrevivir y reproducirnos? La conciencia ética tiene solamente valor biológico.5 Tal enfoque, nos deja con los siguientes problemas: Primero, ¿podemos confiar en nuestras mentes incluso si somos nada más que productos de la evolución natural, tratando de pelear, alimentarnos, huir y reproducirnos? Charles Darwin  tuvo una “duda terrible” ya que la mente humana se ha  desarrollado a partir de los animales menores ¿porqué habría alguien de confiar en ella? ¿Por qué confiar en las convicciones de la mente de un mono? El proceso evolutivo natural se interesa en la adaptación y la supervivencia, no en la creencia de la verdad; por lo tanto, la moralidad objetiva no sólo está deteriorada, sino que además es un pensamiento irracional.  Nuestras creencias, incluyendo las morales, pueden ayudarnos a sobrevivir, pero no hay razón para creer que sean verdad. Creer en la moralidad objetiva o en la dignidad humana puede ayudarnos a sobrevivir, pero puede ser completamente equívoco. El problema del escepticismo (incluyendo el escepticismo moral) es que mediante un proceso de razonamiento que considero digno de confianza, llego a la conclusión de que ¡no puedo confiar en mi propio razonamiento! Si confiamos en nuestras facultades racionales y morales, asumiremos un punto de vista deísta: al estar hechos a la imagen de un Dios bueno, veraz y racional, tiene sentido por qué confiamos en nuestros sentidos e intuiciones morales.

Conjuntamente,  nos queda este problema: si los seres humanos son simplemente un producto de la evolución natural, entonces no tenemos fundamentos para tener obligaciones morales o dignidad humana. Esto podría disminuir fácilmente nuestra motivación moral. El predador sexual y caníbal Jeffrey Dahmer reconoció la seriedad de este asunto: “Si todo sucede naturalmente, ¿cuál es la necesidad de un Dios? ¿Puedo establecer  mis propias reglas? ¿A quién pertenezco?  Me pertenezco a mí mismo”7

Para reforzar aún más el punto acerca de la conexión entre Dios y la moralidad,  un buen número de ateos y escépticos han comentado lo siguiente: El novísimo filósofo ateo J. L. Mackie dijo que las propiedades morales son “extrañas” al naturalismo y que “si existen los valores objetivos, estos hacen más probable la existencia de un dios que si no existieran”. Por lo tanto, tenemos un argumento defendible que parte de la moral hasta la existencia de un dios8. El agnóstico Paul Draper observa: “En el deísmo es muy plausible un mundo moral”9.

Tal  como la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América establece: “provistos por su Creador de ciertos derechos inalienables”, este buen Creador es el fundamento verdadero de la ética y de la verdadera esperanza de rescatarla de su presente crisis”

Notas finales

1 John Rist, Etica Real (Real Ethics)  Cambridge: Cambridge University Press, 2003. Pág. 1
2 Vea Paul Copan, “Is Michael Martina Moral Realist?) Sic et Non” Philosophia Christi, new series 1 / 2 1999: 45-72; “Atheistic Goodness Revisited: A personal Reply to Michael Martin” Philosophia Christi, new series 2 /1 2000; Pp 91-104; “The Moral Argument ” in The Ratioanity of Theism, ed. Paul Copan and Paul K. Moser London: Routledge, 2003., Pp.149-74; “A moral Argument ” in To Every One An Answer : A case for the Christian Worldview: Essays in Honor of Norman L. Geisler, eds. Francis Beckwith, William Lane Craig, y J. P. Moreland. Downers Grove, III.: InterVasity Press 2004,  Pp. 108-23; “Morality and Meaning without God: Another Failed Attempt,” Philosophia Christi, new series 6 /1 2004; Pp. 295-304; “God Hume, and Objective Morality” in In Defense of Natural Theology: A Collection of New  Essays in Philosophy and Religion, eds. Douglas R. Groothuis and James R. Sennett Downers Grove, InterVasity Press 2005, Pp. 200-25.
3 C. S. Lewis “La Abolición del Hombre” San Francisco: HarperSF, 2001.
4 Kai Nielsen, Ethics Without God Buffalo: Prometheus Books, 1990 Pp10-11.
5 Michael Ruse, The Darwinian Paradigm London: Routledge, 1989, p. 262.
6 Letter (3 de Julio 1881) a Ww. G. Down, in The Life and Letters of Charles Darwin, ed. Francis Darwin. London:. John Murray, Abermarle Street, 1887. Pp. 1:315-16

Fuente: http://es.4truth.net/fourtruthespbgod.aspx?pageid=8589983546


¿Por qué no oro a la virgen?

¿Por qué no oro a la virgen?

 

María. ¡Qué mujer de Dios más maravillosa! Su fe, su obediencia y su sumisión a la voluntad de Dios nunca dejan de sorprenderme. A lo largo de los años, pocos seguidores del Señor han sido tan ferozmente probados como lo fue ella; pero aun así, ella se mantuvo fiel al Dios de Israel y al Hijo que el Señor le había concedido.

Cada lector de la Biblia se sentirá profundamente conmovido por el amor teocéntrico de María (esto es, centrado en Dios), pero al mismo tiempo, nadie que lee la Escrituras correctamente podrá caer en la trampa de convertir a la madre Jesús en una especie de figura salvadora a quien tenemos que orar e interceder constantemente (y por medio de la cual tenemos acceso al Padre). Tal forma de pensar es una distorsión completa de la fe neo-testamentaria. Así que, ¿oro yo a la virgen María? No, no lo hago.

¿Por qué no lo hago? Permíteme ofrecerte algunas razones:

1.-Primero, no oro a María porque María no es Dios. La Biblia explica en términos bien claros que la oración se ha de dirigir a Dios (y solamente a Él). La Biblia prohíbe la deificación de cualquier criatura en detrimento de Dios. Muchas veces me pongo a pensar en lo horrorizada que estaría María si supiera que tantos millones de ‘creyentes’ ignorantes de la Biblia usan su nombre para usurpar la autoridad del Todopoderoso.

2.-Segundo, no oro a María porque solamente hay un Mediador entre Dios y el hombre. ¿Quién es el único Mediador? Te voy a contestar con palabras apostólicas: “Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5). La Iglesia primitiva nunca enseñó nada acerca de la doctrina de la correndentora . No negamos que María desempeñara un papel significativo en la economía de la redención -al fin y al cabo, dio a luz al mismo Hijo de Dios en Belén- pero decir que ella constituye un puente entre Dios y nosotros significa quitar la exclusividad de salvación en Cristo Jesús. La sangre de Jesús es el único acceso que el cristiano tiene a la presencia del Padre. ¡‘Único’ quiere decir ‘único’! “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

3.-Tercero, no oro a María porque María era tan pecadora como yo. El testimonio tan gozoso de María nos confirma esta verdad: “Mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lucas 1:47). María llamó a Dios su Salvador porque ella también necesitaba ser librada del poder del pecado. María era humana, demasiado humana. Ella había sentido el mordisco tan frío del pecado y su alma clamaba por el perdón de Dios. Es decir, María no era inmaculada. No vivía libre del pecado. Ella compartió nuestro estado humano caído y por lo tanto, se quedó descalificada de contestar oraciones.

4.-Cuarto, no oro a María porque María no me escucha. María ha pasado la mayor parte de los últimos dos mil años rodeada de la plenitud de la gloria celestial. Su mirada está firmemente puesta en el Altísimo Dios. Lleva dos siglos alabándole y sirviéndole con gran gozo. Las cosas de este mundo presente no tienen importancia ninguna para ella ahora. Ella está con Jesús. Se une a la melodía angelical para cantar himnos de alabanza a su Rey. María no presta atención a nuestras oraciones. No tiene un teléfono móvil ni What’s App . Y de todos modos, si los tuviera, dudo mucho de que los encendiera.

5.-Quinto y último, no oro a María porque María quiere que yo ore a Dios. Si quiero honrar a una persona que amo, la mejor forma es honrar a alguien que él (o ella) ama. Si quieres hacerme feliz, háblame bien de mi familia, mis amigos y mis seres queridos. De la misma forma, si la hermana María todavía estuviera con nosotros, se alegraría en saber que nosotros también amamos a Dios con la misma pasión que ella. Siendo una mujer llena del Espíritu de Dios, nos animaría a orar a Dios, mirar a Dios y confiar en Dios (y nunca en nadie más).

CONCLUSIÓN
Espero que esta lista cortita -y claro está, no se trata de una lista exhaustiva- nos aleje de doblar nuestras rodillas ante la madre del Unigénito Hijo de Dios. A María no se ora. Sí, le admiramos por su fe. Sí, damos gracias a Dios por su ministerio. Y sí, nos maravillamos ante su vida ejemplar. Pero a María no hay que buscarla en oración. A Dios, hay que buscarle en oración. Y cualquier oración que va dirigida hacia María es una ofensa abominable para el Dios todopoderoso y un insulto al legado de una maravillosa mujer de Dios.

Autor: Will Graham


Los dones del Espíritu en la iglesia primitiva y pos-apostólicas

Los dones del Espíritu en la iglesia primitiva pos-apostólicas

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La teología contemporánea se ha dado cuenta de la vitalidad y dinamismo que caracterizaron a la Iglesia recién nacida en las generaciones pos-apostólicas.

Una de las objeciones actuales más comunes a la manifestación de los dones espirituales ( carismata ) tales como el hablar en otras lenguas y el profetizar (entre otros) es la idea de que desaparecieron cuando los apóstoles murieron. Según esta teoría, nadie debe esperar recibir dones espectaculares de parte del Espíritu puesto que pertenecen exclusivamente al pasado.

No obstante, esta perspectiva está perdiendo credibilidad en nuestros días.Gracias al gran resurgimiento de los estudios patrísticos a lo largo del siglo pasado, la teología contemporánea se ha dado cuenta de la vitalidad y dinamismo que caracterizaron a la Iglesia recién nacida en las generaciones pos-apostólicas. Teólogos clave – tales como Justino Mártir, Ireneo, Tertuliano, Orígenes, Novaciano y Cirilo de Jerusalén – estaban plenamente convencidos de que los dones del Espíritu seguían vigentes en sus días.

Ya es hora de que estas cosas lleguen al conocimiento del público en general. Lo que vamos a hacer hoy es mencionar algunas de sus citas más significativas relacionadas con este gran tema. ¿Estás sentado cómodamente? ¡Comencemos, pues!

(Tristemente, muchas de las obras citadas abajo no están fácilmente disponibles en castellano. Por eso he traducido casi todo directamente del inglés.)

Justino Mártir (100-165)
En su  Diálogo con Trifón , Justino aclara que los dones proféticos de los judíos fueron transferidos a los cristianos. Empieza el capítulo 82 de su libro declarando que: “Los dones proféticos siguen con nosotros hasta el día de hoy.” Sigue la misma línea de razonamiento en el capítulo 87 argumentado que el Espíritu continúa impartiendo dones de gracia, “a aquellos que son dignos porque creen en Él.” El siguiente capítulo, el 88, afirma explícitamente la presencia de los dones espirituales: “Ahora, es posible ver mujeres y hombres entre nosotros que poseen dones del Espíritu de Dios.” Justino creía que los  carismata  todavía existían en sus días.

En su  Segunda Apología  llega a aseverar que muchos cristianos siguen echando fuera demonios. “Ahora puedes ver esto por ti mismo. Porque muchos endemoniados hay por todo el mundo. Incluso los había en tu ciudad. Muchos hermanos cristianos los echaron fuera en el nombre de Jesucristo, el cual fue crucificado bajo Poncio Pilato. Los libraron y siguen librándolos, quitando el poder de los diablos. Fueron curados aun cuando otros exorcistas y las drogas no podían hacer nada” (capítulo 6). ¡El Espíritu no había parado de obrar en el siglo segundo!

Ireneo (130-202)
El magnum opus de Ireneo –  Contra las herejías  – también da testimonio de la amplia gama de dones espirituales que operaban en el siglo segundo. Ireneo llega a decir que los carismata  son una clara señal del discipulado del Jesús verdadero (y no el Jesús gnóstico).

Escribe: “Aquellos que son verdaderamente sus discípulos, habiendo recibido gracia de Él, llevan a cabo milagros en su nombre para promover el bienestar de otros hombres, según el don que cada uno ha recibido de Él. Porque algunos verdaderamente echan fuera demonios, de modo que aquellos que han sido limpiados así de espíritus malignos suelen creer en Cristo y se unen a la Iglesia. Otros son capaces de ver cosas venideras: ven visiones y pronuncian palabras proféticas. Otros sanan a los enfermos, imponiéndoles las manos, y se sanan. Además, hasta los muertos han sido resucitados y permanecen entre nosotros por muchos años.” (2:32:4). ¡El Espíritu, entonces, hace milagros, echa fuera demonios, revela el futuro, sana a los enfermos e incluso levanta a los muertos!

Otro párrafo relevante en cuanto al tema de las lenguas se halla en el 5:6:1 donde explica que: “Por esta razón declara el apóstol,  Hablamos sabiduría entre los que son perfectos , refiriéndose a aquellos que habían recibido el Espíritu de Dios, y quienes a través del Espíritu de Dios hablan en todo tipo de lenguas, como él mismo hacía. De igual manera, nosotros también oímos a muchos hermanos en la Iglesia que poseen dones proféticos, y que a través del Espíritu hablan en muchas lenguas y traen a la luz las cosas ocultas de los hombres para el beneficio general. El apóstol llama a los tales “espirituales”, siendo espirituales por participar del Espíritu, no porque hayan sido librados de su cuerpo de carne y se hayan convertido en seres puramente espirituales.”

Así Ireneo confesó abiertamente que el Espíritu impartía dones carismáticos a su Iglesia.

Tertuliano (150-220)
Tertuliano estaban tan cautivado por el dinamismo del Espíritu de Dios que algunos lo han nombrado el primero teólogo auténticamente ‘pentecostal’ de la Iglesia (aunque se trata de un anacronismo, es como tachar a Agustín de calvinista). A Tertuliano le encantó el tema del Espíritu Santo.

En el contexto del bautismo, exhorta a los recién convertidos a anhelar los dones espirituales. “Por consiguiente, amados y benditos, a quienes aguarda la gracia de Dios, cuando salís de ese baño santo [el bautismo] y por primera vez extendéis vuestras manos dentro de la casa de tu Madre [la Iglesia] junto con vuestros hermanos, pedid al Padre, pedid al Señor que os dé la riqueza de su gracia y la distribución de sus dones (1 Corintios 12:4-12). “Pedid,” dice, “y se os dará.” Habéis pedido, y habéis recibido. Habéis llamado, y se os ha abierto. Lo único que pido es que mientras estéis pidiendo, que os acordéis de mí, Tertuliano el pecador.” ( Sobre el bautismo , 20).

Otro pasaje útil se encuentra en su obra  Contra Marción  5:8. En esta sección de su libro, Tertuliano repite lo que Ireneo había hecho, esto es, apelar a los dones espirituales para demostrar que su Iglesia era de veras la Iglesia de Cristo. Reta al hereje Marción a producir manifestaciones espirituales parecidas a los dones del Espíritu que operaban en la Iglesia de Tertuliano. Esos dones, creía Tertuliano, le aseguraban que servía al único Dios verdadero del Antiguo y del Nuevo Testamento y no al ‘dios’ modificado de Marción.

“Que Marción exhiba, pues, como dones de su ‘dios’, algunos profetas que no hayan hablado por sentido humano, sino con el Espíritu de Dios, que hayan predicho cosas que han de ocurrir y hayan puesto de manifiesto los secretos del corazón (1ª Corintios 14:25); que él produzca un salmo, una visión, una oración (1ª Corintios 14:26) – sólo que sea por el Espíritu, en un éxtasis, esto es, en un rapto, toda vez que le haya ocurrido una interpretación de lenguas; que él me muestre también, que cualquier mujer de lengua culta en su comunidad haya profetizado alguna vez de entre aquellas hermanas especialmente santas que él tiene. Ahora, todas estas señales (de dones espirituales) se están manifestando de mi lado sin ninguna dificultad, y concuerdan, también, con las reglas y las dispensaciones y las instrucciones del Creador. Por lo tanto, tanto Cristo como el Espíritu y el apóstol pertenecen únicamente a mi Dios. Aquí está mi confesión para todo aquel que quiera conocerla.”

Tertuliano entendió que la abundancia de dones que operaban en su congregación (y la falta de ellos en la secta de Marción) probó el hecho de que su Iglesia estaba alineada con el Dios de las Escrituras. Habló mucho del don de profecía. De hecho, dedicó el noveno capítulo de su obra  Tratado sobre el alma  a contar las poderosas experiencias proféticas que una hermana en el Señor había vivido. “Dado que nosotros reconocemos los  carismata  espirituales, o dones, hemos recibido el don de la profecía, aunque vivimos después de Juan [el Bautista].”

Orígenes (185-254)
Orígenes también era consciente de los carismata. Su obra más conocida,  Sobre los principios , es el primer intento de cualquier escritor cristiano en compilar una teología sistemática amplia. Advierte en contra del mal uso de los dones espirituales. Esto nos lleva a la conclusión de que los  carismata  estaban vigentes en su generación.

Proclama solemnemente, “Cuando la palabra de sabiduría o de conocimiento o cualquier otro don haya sido otorgado al hombre – sea por bautismo o sea por la gracia del Espíritu – y no es administrado correctamente, a saber, el recipiente lo esconde debajo de tierra o en un pañuelo, el don del Espíritu, seguramente, será quitado de su alma, y lo que queda, esto es, la sustancia de su alma, será asignada a su lugar con los incrédulos. Será separada y dividida del Espíritu, el cual quiere unir el alma del hombre al Señor.” (2:10:7).

Si un creyente tiene un don espiritual, lo tiene que usar diligentemente en el temor del Señor. Dios no imparte sus dones con ligereza. Cada don conlleva una gran responsabilidad. Orígenes testifica que: “Entre los cristianos seguimos encontrando huellas del Espíritu, el cual apareció en forma de paloma. Echan fuera demonios y realizan muchas sanidades y predicen ciertos eventos, conforme a la voluntad del Logos.” ( Contra Celso , 1:46).

Novaciano (200-258)
Novaciano el ‘puritano’ (otro anacronismo) estuvo persuadido de que el Espíritu de Dios concedió plenitud a la Iglesia de Cristo. En el Antiguo Testamento sólo se experimentó la obra del Espíritu de una manera parcial, pero ahora, los redimidos en Cristo reciben múltiples bendiciones gracias al ministerio del Espíritu. Su testimonio es el siguiente:

“El Espíritu es quien coloca profetas en la Iglesia, instruye maestros, dirige las lenguas, da poderes y sanidades, hace obras maravillosas, ofrece discernimiento de espíritus, concede poderes de gobierno, sugiere consejos, y ordena y arregla cualesquiera otros dones de carismata  que haya. Y así perfecciona y completa en todo a la Iglesia del Señor en todas partes.” ( Sobre la Trinidad , 29).

Novaciano, pues, añade su voz a aquéllas de Tertuliano y Orígenes para confirmar la obra continua de los  carismata  espirituales en el tercer siglo. ¡La Iglesia era un lugar emocionante y llena de vitalidad divina gracias a la obra del Espíritu de Dios!

Cirilo de Jerusalén (313-386)
El último escritor que mencionaremos es Cirilo de Jerusalén. Éste registró varios comentarios sobre la obra del Espíritu en sus  Lecciones catequéticas  en el siglo cuarto. Prometió a los fieles que: “Si creéis, no solamente recibiréis la remisión de pecados, sino haréis cosas más allá del poder del hombre. ¡Y qué seáis tenidos por dignos de recibir el don de profecía también! […] Tu Guardián, el Consolador, te guardará todos los días de tu vida. Te cuidará como si fueras uno de sus soldados. Cuidará tus entradas y tus salidas. Te guardará de todos tus enemigos. Y te dará dones de todo tipo, si no lo contristas por el pecado. […] Estate preparado para recibir gracia, y cuando la hayas recibido, no la deseches.” (17:37).

Alude también en el capítulo anterior al exorcismo, explicando: “Si eres tenido por digno de la gracia, tu alma será iluminada, recibirás un poder que no tienes, recibirás armas terribles para los espíritus malos; y si no arrojas tus armas, sino guardas el Sello sobre tu alma, ningún espíritu malo se te acercará a ti; porque se acobardará; porque verdaderamente por el Espíritu de Dios son expulsados los malos espíritus.” (17:36)

El Espíritu da varios dones (la profecía incluida) y también echa fuera demonios.

Conclusión
Este breve estudio de los siglos segundo, tercero y cuarto nos revela que los mayores pensadores de la Iglesia pos-apostólica estaban en total acuerdo en que los dones espirituales seguían vigentes en el cuerpo de Cristo. No existía una convicción de que los dones de algún modo habían desaparecido cuando los apóstoles murieron. Ese concepto no surgió hasta finales del siglo cuarto/ principios del siglo quinto por medio de dos teólogos importantes: Juan Crisóstomo en el Oriente y Agustín de Hipona en el Occidente.

La idea que algunos hermanos tienen en nuestros días de que los dones espirituales cesaron una vez que se escribió el libro de Apocalipsis es históricamente insostenible e indefendible. ¿Quién se atrevería a discrepar con seis gigantes tales como Justino Mártir, Ireneo, Tertuliano, Orígenes, Novaciano y Cirilo? ¡Yo no! ¿Y tú?

Autor: Will Graham (http://www.protestantedigital.com)


¿Se nace homosexual? ¿Es algo genético?

¿Se nace homosexual? ¿Es algo genético?

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¿Es la homosexualidad genética? ¿Las personas homosexuales nacen así?

Es una pregunta importante en el debate sobre homosexualidad, pero ¿qué evidencias hay a favor o en contra de ello? ¿Qué implicaciones tendría si fuese cierto?

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La contestación que más he recibido a esta pregunta es que los homosexuales NACEN homosexuales y son así por naturaleza (que es génetico o, peor aún, que Dios los creó así). Pero veamos la evidencia.

¿Qué estudios hay?

En el cerebro…

Por supuesto, como la atracción sexual comienza en el cerebro, investigadores comenzaron a estudiar esta atracción comparando la anatomía en los cerebros de hombres y mujeres. Estos estudios demostraron que los cerebros de hombres y mujeres tenían dimorfismos sexuales en la parte pre-óptica del hipotálamo, donde los varones demostraron tener un número de células dos veces mayor que en las mujeres y eran más grandes en tamaño. (véase el estudio por Swaab, D.F. and E. Fliers. 2005. A sexually dimorphic nucleus in the human brain. Science 228:1112-1115).

Otro estudio relacionado encontró que dos de los cuatro Núcleos Interstitiales del Hipotálamo Anterior (INAH, por sus siglas en inglés) eran dos veces más grandes en varones que en mujeres (véase Allen, L.S., M. Hines, J.E. Shryne and R.A. Gorski. Two sexually dimorphic cell groups in the human brain.Neuroscience. 9:497-506.). Como el INAH está envuelto en el dimorfismo sexual, un hombre llamado Simon LeVay hipotetizó que deben haber diferencias en esta región del cerebro entre hombres homosexuales y heterosexuales. Desafortunadamente, los estudios han sido criticados por la falta de incertidumbre en cuanto a la orientación sexual de los sujetos estudiados y, además, del rol del virus del SIDA en los cerebros de muchos de los hombres homosexuales estudiados (porque el virus puede afectar el cerebro). Simon LaVay fue nombrado por la revista Newsweek como el “campeón de la causa homosexual” por sus declaraciones que la homosexualidad era un rasgo genético. Lo interesante es que NINGUNO de sus estudios contienen estudios genéticos…

En las hormonas…

Con los órganos sexuales vienen las diferentes hormonas que los acompañan: estrógeno y testosterona. Se han hecho varios estudios de cómo los desbalances de éstas hormonas están ligados a comportamiento homosexual (véase Manning, J.T., D. Scutt, J. Wilson and D. I. Lewis-Jones. 1998. The ratio of 2nd to 4th digit length: a predictor of sperm numbers and concentrations of testosterone, luteinizing hormone and estrogen. Human Reproduction 13: 3000-3004.). Sin embargo, sólo se han documentado correlaciones al respecto. Eso significa que no todo desbalance hormonal provoca la homosexualidad, por lo cual sólo se podría utilizar este argumento para “defender” una pizca de casos. En el mismo estudio mencionado anteriormente hay casos con los mismos rasgos y desbalances que son heterosexuales, lo cual derrota el argumento, en parte.

En el entorno social…

Un hombre de apellido Bailey publicó una serie de estudios interesantes en los 1990′s utilizando gemelos idénticos. El estudio examinó factores familiares envueltos en la homosexualidad, tanto en hombres como mujeres. El estudio sufrió un poco de la forma en que se reclutaron sujetos – se publicó un anuncio en una revista abiertamente gay. Esto resultó en poblaciones sesgadas (véase Bailey, J.M., and R.C. Pillard. 1991. A genetic study of male sexual orientation. Arch. Gen. Psychiatry 48:1089-1096). Sin embargo, un estudio posterior no sufrió de los males del estudio mencionado. Este último encontró algo interesantísimo y devastador para los defensores del homosexualismo como genético:

En casos donde uno de los gemelos idénticos era homosexual, la probabilidad de que el otro gemelo también fuese homosexual era de un 50% a 60% en mujeres y de menos de 30% en varones (véase Bailey, J.M., R.C. Pillard, M.C. Neale, and Y. Agyei. 1993. Heritable factors influence sexual orientation in women. Arch. Gen. Psychiatry 50:217-223).

Recuerden, estamos hablando de gemelos IDENTICOS – eso significa que tienen el mismo genotipo, es decir: TODOS los rasgos genéticos son idénticos. Esto significa que si uno tiene ojos verdes, hay un 100% de probabilidad que el otro tenga ojos verdes también. Si uno es de tez blanca, es un 100% de probabilidad que el otro tenga tez blanca también – y así con todos los rasgos genéticos.

Sin embargo, este estudio encontró que, cuando un gemelo era homosexual, ¡el otro no lo era necesariamente! Si la homosexualidad fuese genética, no hubiese ni un 30%, ni un 50%, ni un 60% – ni siquiera un 99.999% de probabilidad. Sería un rotundo 100%

Y no lo es.

Este es uno de los argumentos más potentes para el caso de “no se nace homosexual.”

Más recientemente han habido grandes adelantos en el área de genética, especialmente con en advenimiento de la tecnología de microformación (“microarray”) del ADN. Este impresionante paso en el análisis genético hace que sea posible examinar grandes cantidades del genoma humano (y hasta genomas enteros). Sin embargo, al igual que el “Human Genome Project” (que se dedicó a trazar, en su totalidad, el mapa genético del ser humano), han encontrado nada a favor de algún “gay gene” (o gen que defina la homosexual).

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¿Qué implicaciones habrían si la homosexualidad fuese genética?

Hay algo que tampoco se toma en cuenta al decir que la homosexualidad es genética. Esta afirmación conlleva OTRAS repercusiones lógicas.

Si verdaderamente encontrasen un gen homosexual (o, mejor dicho, un alelo de homosexualidad), este alelo sería una mutación del alelo de la heterosexualidad. Según Darwin, la evolución exitosa conlleva de dos cosas: larga vida y muchos bebés. Al no cumplir con el segundo resultado deseado evolutivo, por definición Darwiniana, el alelo homosexual sería una mutación negativa y detrimental a nuestra especie humana.

Documentos antiguos nos confirman que la homosexualidad lleva muchísimos años en existencia. Si los homosexuales no se pueden reproducir, ¿cómo es que ha viajado el homosexualismo a través de las generaciones? Si la homosexualidad fuese genética, entonces sería una mutación común del alelo, haciéndolo obvio y fácil de detectar en pruebas genéticas modernas.

Por lo cual, decir que la homosexualidad está en los genes es decir que la comunidad homosexual son pacientes de un desorden genético, requiriendo de ayudas especiales y beneficios otorgados a otros pacientes que también sufren de desórdenes genéticos; como los pacientes de Síndrome Down, por ejemplo.

Básicamente, decir que la homosexualidad es genética implicaría que los homosexuales no son seres humanos normales, ya que la conucta interfiere con cosas como la reproducción, que es esencial en la propagación de las especies.

[NOTA: Honestamente, pienso que no está bien pensar así de las personas homosexuales y, de seguro, la comunidad homosexual estaría de acuerdo.]

[NOTA 2: Hay quienes argumentarían que también estoy abogando en contra de las personas heterosexuales que nacieron infértiles. A diferencia de la homosexualidad, la infertilidad no es una conducta, aunque ser infértil no es lo normal ni natural en los seres humanos.]

Es por esto que es un error categórico decir que uno nace homosexual, ya que la homosexualidad no es una raza ni un razgo genético, sino una conducta. La implicación aquí sería que la conducta homosexual no puede ser controlada, porque es inata.

Entonces, ¿SOLAMENTE la conducta homosexual es inata? ¿Por qué? ¿Cómo se sabe que ninguna otra conducta es inata también?

Si toda conducta es inata, entonces tampoco se podría discriminar en contra de NINGUNA conducta. Todos los violadores, homicidas, mentirosos, (et cétera) no merecen discrimen (ni de nosotros, ni de la ley) porque ellos “nacieron así.”

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Por último, decir que la homosexualidad es natural y normal porque ha sido observada en animales no es un buen argumento lógico.

Tanto el canibalismo, como el homicidio y la violación sexual también han sido observados en animales. ¿Esto lo hace normal y natural también? Si es así, ¿por qué la ley condena estas conductas?

Además, ¿no crees que es incorrecto comparar a personas homosexuales con animales? Esto no está bien.

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Sencillamente puesto: no hay estudios que comprueben que la homosexualidad es genética o inata – por lo cual es incorrecto decir que “se nace homosexual” o que “la homosexualidad es genética.”

Dios los bendiga.

Este Post fue tomado del blog amigo  Verdad y Fe