El verdadero sábado del cristiano. 

Dios reposó recién cuando hubo acabado los cielos y la tierra. No halló descanso hasta haber puesto fin a todo su trabajo. El sábado, o reposo de Dios, significa perfecta satisfacción en lo que ha sido realizado. Él solo fue el obrador. Solo el suyo fue el descanso. Notemos:I. El sábado ordenado. El día séptimo fue establecido por Dios como un tiempo de reposo y gozo para sí mismo y para toda la creación.

1. ES UN DÍA DE DESCANSO. No hay más obra que hacer. Él reposó, no porque estaba fatigado, sino porque toda cosa buena que podía ser hecha estaba hecha.

2. ERA UN DÍA DE BENDICIÓN. «Lo bendijo Dios». La especial predilección y deleite de Dios estaban en Él: veracidad y satisfacción.

3. ERA UN DÍA APARTADO. «Lo santificó Dios». Lo separó como su propia posesión y herencia porque mainifestaba los resultados de su propia sabiduría, poder y bondad. Pero nótese más particularmente que:

4. ERA EL DÍA DE GRACIA PARA EL HOMBRE. Dios hizo al hombre en el sexto día, de modo que el primer día que amaneció sobre Adán fue el sábado de Dios, es decir, el hombre entró inmediatamente en el disfrute del reposo de su Creador. Dios acabó la obra; el hombre entra con Él en el descanso y disfrute de todo lo que Dios había hecho. ¡Oh, la gracia lde Dios, al gozarse en introducir al hombre en una tal posesión!

II. El sábado destruido. Parece que el hombre no disfrutó por mucho tiempo del reposo de Dios. El tentador vino, el hombre fracasó, el reposo fue violado, Adán huyó de Dios. El pecado arruinó al hombre de modo que no pudo disfrutar del descanso de Dios. En las edades que siguen el hombre parece haber olvidado que el sábado fue «hecho por causa del hombre», de manera que cuando la ley fue dada (Éx. 20:1–26) la palabra «acuérdate» fue significativamente antepuesta al segundo mandamiento. El sábado del reposo divino, que era un don al hombre, ahora vuelve a Él en la forma de ley; pero todavía le recuerda el descanso de Dios. El maná no cayó en el sábado. Para gozar del reposo ahora tienen que juntar el doble el sexto día: no por gracia ahora, sino por obras.

III. El sábado restaurado. Por medio de Jesucristo el hombre puede ser vuelto al disfrute del reposo de Dios.

1. POR ÉL OTRA OBRA HA SIDO ACABADA. «He acabado la obra» (Jn. 17:4). Quitó el pecado, la obra de la expiación está terminada, y Dios lo ha declarado todo bueno.

2. SE DISFRUTA DE OTRO REPOSO. Como Dios reposó sobre el propiciatorio en el lugar santísimo, así ahora Él descansa satisfecho en la obra de su amado Hijo.

3. OTRO DÍA DE GRACIA ES PROCLAMADO. «Venid a Mí, y Yo os haré descansar» (Mt. 11:28). Como Adán entró en el reposo de Dios, así ahora podemos nosotros hacerlo por fe en Cristo. «Queda un reposo (sábado) para el pueblo de Dios» (He. 4:1–9); «procuremos, pues, entrar en aquel reposo». Este reposo significa para nosotros todo lo que significaba para Adán: 1). Una cesación de las obras. 2). Continua comunión con Dios. 3). Llevar su santa imagen. 4). Hallar nuestro todo en su posesión. 5). Regocijarnos en Dios. «No pudieron entrar a causa de incredulidad» (He. 3:19).

Bendiciones.