¿La falsa conversión de Simon el Mago narrada en Hechos 8:9-24 demuestra la teología de la expiación limitada (solo los elegidos) que enseñan algunos círculos cristianos influenciados por el calvinismo radical.?

¿La falsa conversión de Simon el Mago narrada en Hechos 8:9-24 demuestra la teología de la expiación limitada (solo los elegidos) que enseñan algunos círculos cristianos influenciados por el calvinismo radical.?

Por: Damián Ayala.

Hay una importante diferencia de opinión entre los cristianos con respecto al alcance de la obra expiatoria de Cristo. ¿Por quién murió? En su conjunto, los evangélicos han rechazados la doctrina del universalismo universal que propone, que la obra salvadora de Cristo abarcó absolutamente a todos, esta corriente enseña que no es requerimiento creer en Jesus, afirma que todos serán salvos sin importar credos ni la vida entregada al pecado.

Entre los evangélicos, la diferencia estriba en la decisión entre el particularismo, o expiación limitada (esto es, que Cristo sólo murió por aquéllos a quienes Dios ha elegido soberanamente), y la expiación ilimitada condicionada (es decir, que Cristo murió por “todos”, pero su obra salvadora se hace eficaz solamente en aquéllos que se arrepienten y creen).

Aquellos que son partidarios del particularísmo (expiación  Limitada) les gusta usar la historia de Simón el mago (hechos 8.9-24) como uno de sus fundamentos de su teología. La pregunta que nace es ¿La falsa conversión de Simon el mago es evidencia del particularismo?

La respuesta inmediata es NO.

¿Donde esta la controversia?

Planteamiento del problema.

1.-  Hechos 8:13 nos dice que Simon creyó y se bautizó

2.-  Hechos 8:21 y 22 nos lleva a entender que Simón no era salvo..

3.- Marcos 16.16, RVR60 nos enseña que “El que creyere y fuere bautizado, será salvo…..”

La respuesta de nuestros amigos partidarios del particularísmo afirman que Simón no era salvo por que no era un elegido de Dios o en otras palabras, Dios no hizo en el la regeneración para que Simon pudiera creer verdaderamente. Es correcto esto ??

La respuesta inmediata es NO…

¿Entonces que fue lo que pasó? Sin duda cuando leemos el pasaje inevitablemente surge la pregunta, ¿si su fe era o no era genuina en Cristo Jesús o meramente un asentimiento intelectual a las verdades del cristianismo.?

Norman Géiser lo explica así:

Existen dos formas de creer: de manera nominal, teórica (que no produce salvación), y de manera eficaz o salvífica. En el primer caso se trata de la simple creencia en que algo es de un modo determinado; en el último se cree en ello.(1)

El Nuevo Testamento habla también de personas que se han «extraviado» de la fe (1 Timoteo. 6:10), la han «negado», la han «trastornado» o tratado de «desviar» en algunos (2 Timoteo 2:18 y Hechos 13:8) y se han «opuesto» a ella (2 Timoteo 3:8), o «apartado» de ella (1 Timoteo 4:1). Es difícil no creer que al menos algunas de estas expresiones —si no todas ellas— describen a personas que están verdaderamente condenadas. En estos textos, la expresión «la fe» significa «la fe cristiana», de modo que alguien puede apartarse de la fe sin que está haya sido jamás una fe propia y personal.

Para empezar, hemos de preguntarnos si existe alguna prueba categórica de que la Biblia afirme que cualquiera de estas personas fueran verdaderos creyentes. Un examen de estos textos nos da una respuesta negativa. Se trata de personas que, sin duda, profesaron las doctrinas de la fe cristiana, sin embargo, estos pasajes no hablan de ninguno de ellos como verdaderos creyentes. Al igual que Simón el mago, pueden haber «creído» y haber sido bautizados (Hechos 8:13). No obstante, la conducta posterior de Simón al intentar comprar el poder del Espíritu Santo y la condena de Pedro ponen de relieve que su fe era solo nominal y no salvífica. (2)

Una cosa es creer que Jesús es el Señor (nominal), y otra muy distinta es hacer a Jesucristo Señor de nuestras vidas (eficaz). Muchas personas se acercan a Cristo, no por que acepten que son pecadoras y requieran un salvador, lo hacen mas bien por una conveniencia basada en sus deceso y concupiscencia, por ejemplo en Juan 6.26 “Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.” (RVR60)

Estos hombre buscaban a Jesús, no por que era su Señor, ni por las señales que confirmaban su Señorío, tampoco lo buscaban por que aceptaban que eran pecadores, lo buscaban por que tenían hambre. Sus motivos eran falsos, su atención estaba puesta en otras cosas y no en su necesidad de Dios, en estos hombres jamás hubo arrepentimiento.

Con Simón pasa algo parecido, su creer esta basado en su conveniencia (cf. Hechos 8.19), y no en su pecado, arrepentimiento y su necesidad de Cristo.

Los calvinistas radicales sostienen que la única forma en que Dios puede ser soberano y generoso es si de manera incondicional escoge a algunos para salvación y a continuación los salva obrando con Gracia irresistible. Esto aún en contra de su voluntad. Por eso ellos dicen que Simon no fue salvo, por que Dios no lo eligió para tal propósito.

Con todo respeto, muchos disentimos de esta concepción de la Soberanía de Dios. Una vez más, creemos que cuando se trata de considerar los consejos eternos de Dios, la prudencia se hace especialmente necesaria. Generalmente los calvinistas radicales han advertido que, cuando analizamos los decretos de Dios respecto al ordo salutis, hay que tener en cuenta que estamos hablando de un orden lógico, no cronológico. Si esto es realmente así, ¿qué consecuencias se derivarían de ello? La implicación evidente es que estamos considerando una cuestión lógica con respecto al modo en que Dios decide llevar a cabo la Salvación de la Humanidad. Cuando los calvinistas radicales observan al hombre caído, le ven «muerto en pecados» e «incapaz de hacer ningún bien espiritual». Por ello, el calvinismo radical enseña que Dios obra en las personas en el marco de una relación de causa y efecto con una «Gracia irresistible», mediante la cual se efectúa su salvación.(3)

Sin embargo, si se trata de una cuestión lógica, Dios podría entonces haber decidido remediar la situación de la Humanidad por un procedimiento distinto del particularista que se basa en “causas y efectos” y que propone el calvinismo radical. En otras palabras, cuando Dios vio a la raza humana en un estado tan precario y necesitado —«muerta en pecados» e «incapaz de hacer el más mínimo bien espiritual»— lógicamente, nada le hubiera impedido decidir soberanamente alcanzar a todas las personas mediante una Gracia capacitadora (con frecuencia se la ha llamado Gracia preveniente). De hecho, el apóstol Pablo dijo: «Porque la Gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres» (Tito 2:11).

No hay nada ilógico cuando se dice que Dios puede ofrecerle a la humanidad caída su Gracia capacitadora al mismo tiempo que inicia su salvación, es decir, atrayendo a todos hacia sí mismo. De hecho, Jesús afirmó: «Y yo, si soy levantado de la Tierra, atraeré a todos a mí mismo» (Juan 12:32). Por supuesto, los calvinistas radicales dirían a esto: «si todos son capacitados y atraídos, la conclusión ha de ser entonces necesariamente el universalismo: todos serían salvos». A lo cual yo diría: «Sí, si la Gracia de Dios fuera irresistible». Una vez más, sin embargo, Dios puede decidir que su salvación no se desarrolle a partir de las líneas de una relación determinista “de causa y efecto.” En lugar de ello, Dios puede permitir que el pecador “tenga la posibilidad de resistir su oferta de Gracia” (una Gracia que ha sido capacitado para aceptar).

F. Leroy Forlines ha hecho una excelente tarea desarrollando la idea de que Dios ha decidido soberanamente interactuar con los hombres de acuerdo con un modelo de «influencia y respuesta» más que por medio de uno de «causa y efecto». (F. Leroy Forlines, The Quest for Truth: Answering Life’s Inescapable Questions (Nashville: Randall House, 2001), 313–21.) 

Esto no solo es cierto cuando se trata de cuestiones secundarias sino también en la Salvación. “Dios respeta la naturaleza personal de su creación humana.” No actúa con las personas igual que lo haría con una «piedra» o un «cuerpo inerte». Quiero reiterar que nada de lo que aquí se propone disminuye ni un ápice la Soberanía o la Gracia de Dios. Es cierto que este esquema no es particularista ni la Gracia propuesta, irresistible. No obstante, cuando nos damos cuenta de que el orden de los decretos es lógico en lugar de cronológico, todo lo anterior supone una explicación perfectamente lógica acerca del modo en que un Dios soberano puede decidir llevar a cabo su Salvación de Gracia para con una Humanidad hundida en el pecado.

Sabemos que detrás de una genuina conversión debe haber un genuino arrepentimiento, esta verdad está impregnada en todas la escritura, por esta razón es que Simon nunca fue salvo, él fingía ser un verdadero cristiano, sus frutos lo delataron. (cf. Mat. 3.8)

Cuando se predica el evangelio, el Espíritu  Santo se mueve en los oyentes trayendo un convencimiento de pecado a su vida y haciéndoles ver lo tanto que requieren de Cristo para sus vidas. Las personas reaccionan de dos formas a esta gracia capacitadora, abren su corazón y se arrepienten o endurecen su corazón rechazando la oferta de Dios.

Veamos (Hechos 2.37–38, RVR60) “Al oír esto, se “compungieron de corazón”…. El Comentario Bíblico Beacon: Juan hasta Hechos (Tomo 7) (p. 294). Explica. El verbo enérgico (solamente aquí en el Nuevo Testamento) significa “traspasar, remorder profundamente, aturdir, herir, golpear”. Es una descripción vivida de la obra del Espíritu Santo al convencer al corazón humano de pecado (cf. Jn. 16:8, ASV). En respuesta a la convicción, la gente clamó: ¿Qué haremos?

La réplica de Pedro fue clara y específica: Arrepentíos y bautícese: En palabras de MacArthur: se refiere al cambio de mente y de propósito que hace volver al hombre de su pecado, a Dios (1 Ts. 1:9). Este cambio abarca mucho más que el simple temor a las consecuencias del juicio de Dios. El arrepentimiento genuino considera que se debe “abandonar la maldad del pecado” y “abrazar la persona y la obra de Cristo en su totalidad.” Pedro exhortó a sus oyentes a arrepentirse porque de lo contrario sería imposible experimentar una verdadera conversión (Biblia de Estudio MacArthur (Hch 2.38). ) 

Por otro lado, también podemos resistir su gracias, “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,” (Hebreos 3.7–8, RVR60)

Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,” (Romanos 2.5, RVR60)

Si las personas se dejan guiar al arrepentimiento y se entregan a Cristo serán salvos, pero si la persona no es movida al arrepentimiento y pone su Fe en Cristo, y es movido por otras motivaciones como las de Simón, el Dios que no puede ser engañado no le otorgara la salvación.

No es que Simon no sea de los elegidos, y que a Dios no le alcance la gracia y no lo pueda regenerara para que posteriormente pueda creer en Cristo, NO!! Mas bien, su conversión no esta basada en un arrepentimiento verdadero, por lo tanto es falsa. Así hoy hay muchos que se acercan a Dios, su motivaciones son incorrectas, algunos por falta de dinero, otros para ser sanados de alguna enfermedad, otros para que su matrimonio se restaure, para que sus hijos salgan de las drogas, unos mas maquiavélicos para tener poder y manipular a las masas, etc.. pero no por haber aceptado que son pecadores y requieren de Cristo para que los salve, que Jesús es digno de ser nuestros Señor por el simple hecho de que el es Dios !! estos tarde que temprano saldrán de nosotros, por que nunca fueron de nosotros (cf.1 Juan 2.19).

Repito, Simón no fue salvo por no ser de los elegidos, mas bien, por que no se arrepintió de su pecado.

Dios los bendiga.

 1.- Geisler, N. L. (2006). Un punto de vista calvinista moderado. En J. M. Pinson (Ed.), P. L. Gómez Flores (Trad.), La seguridad de la salvación: Cuatro puntos de vista (p. 97). Viladecavalls, Barcelona: Editorial Clie.

 2.- Geisler, N. L. (2006). Un punto de vista calvinista moderado. En J. M. Pinson (Ed.), P. L. Gómez Flores (Trad.), La seguridad de la salvación: Cuatro puntos de vista (pp. 99–100). Viladecavalls, Barcelona: Editorial Clie.


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