El Argumento moral en favor de la existencia de Dios

El Argumento moral en favor de la existencia de Dios

Por Paul Copan

El filósofo John Rist está en lo correcto cuando dice que existe “una crisis ampliamente admitida  en el debate occidental contemporáneo acerca de las fundaciones éticas”1  Parece que últimamente la crisis es el resultado del enfoque de la ética sin referencia a Dios. Cuando la moralidad es apartada de sus raíces teológicas, la ética secular no se puede sostener así misma, se marchita y muere.

Solamente puedo bosquejar una defensa breve acerca de la conexión que existe entre Dios y los valores morales objetivos (lo cual he hecho más extensivamente en otro momento.)2 Argumentaré que, si los valores morales objetivos existen, entonces Dios existe; los valores morales objetivos existen; por lo tanto Dios existe. Para resolver nuestra crisis ética, debemos reconocer el carácter de un Dios bueno (a cuya valiosa imagen los humanos han sido hechos) como un fundamento necesario de la ética, de los derechos humanos, y de la dignidad humana.

1. Los valores morales objetivos existen…son básicos: Los valores morales objetivos existen ya sea que una persona o cultura los considere”objetivos” o no. Los seres humanos que funcionan normalmente los dan por sentado como base de su bienestar y prosperidad.

a) Los humanos no tienen que leer la Biblia para averiguar qué es moral, ese conocimiento está a la disposición de todas las personas. Romanos 2:14-15 dice que aquellos que no cuentan con la revelación especial de Dios (Las Escrituras, Jesucristo) pueden distinguir entre el bien y el mal. Ellos poseen la revelación general de las leyes morales básicas de Dios en sus conciencias. “De hecho, cuando los gentiles, que no tienen la ley, (de Moisés) cumplen por naturaleza lo que la ley exige” (Romanos 2:14-15, NVI) Lo cual no es sorpresa ya que están hechos a la imagen de Dios. Están diseñados para desempeñarse apropiadamente cuando viven de acuerdo a los designios de Dios. Por lo tanto los humanos (incluyendo a los ateos) cuyos corazones no han sido endurecidos o desviados tendrán el mismo tipo de instintos morales intrínsecos que los cristianos, –como considerar que es incorrecto torturar bebés por diversión (así como la violación y el adulterio) y considerarán que la bondad es buena.

Cuando una persona dice “Quizás el homicidio o la violación realmente no son tan malos” esta persona no necesita un argumento. Ha sido desviada, si realmente cree esto, esa persona necesita ayuda espiritual y psicológica porque no está actuando debidamente”. Incluso los relativistas que proclaman que los valores de alguien pueden ser verdaderos para él pero no para los otros son como aquellos que dicen “Tengo derechos” o “Deberías ser tolerante”. Pero los derechos y la tolerancia no tienen ningún sentido si el relativismo es correcto. En lugar de esto, ellos nos llevan a pensar que los valores morales objetivos existen.

b) Tal y como generalmente confiamos en nuestras percepciones sensoriales y las consideramos confiables (a menos que exista una buena razón para dudar de ellas), así deberíamos tratar a las intuiciones morales generales, como inocentes hasta probar lo contrario (aversión a torturar bebés por diversión, violación y adulterio) ¿Por qué confiamos en nuestros cinco sentidos? La mayoría de nosotros los consideramos bastante confiables,  aún si algunas veces percibimos algo mal, somos sabios al prestar atención a nuestros sentidos y no dudar de ellos. Similarmente, tenemos instintos morales básicos, por ejemplo una repulsión a violar o tomar la vida de una persona inocente (el factor de repulsión), o una afirmación interna hacia el auto sacrificio por el bienestar de mi hijo (el factor de aprobación).  El problema recae en aquellos que niegan o cuestionan los instintos morales básicos. Somos sabios al prestar atención a estos instintos morales básicos, aún si estas intuiciones necesitan un ajuste ocasional.

Los seres humanos que son sensibles a la moral pueden obtener las bases correctas relacionadas con la moralidad. En el apéndice del libro de C. S. Lewis La abolición del hombre3, él menciona una lista de varias virtudes que han sido aceptadas a lo largo de las épocas y civilizaciones (griega, egipcia, babilónica, nativa americana, india, hebrea…).  Robar y matar son condenadas en sus códigos legales mientras que honrar a los padres y respetar los votos del matrimonio son aplaudidos.

Algunos podrían argumentar: ¿Acaso no existen conflictos morales también?  Algunas culturas permiten la poligamia, por ejemplo. Sí, pero las costumbres del matrimonio y los votos que unen a los matrimonios también prohíben el adulterio. Mientras que las aplicaciones y las expresiones de principios morales pueden diferir de una cultura a otra, hay principios morales básicos que son comunes a todas las culturas. ¿Qué sucede cuando nos topamos con principios morales conflictivos (al menos cuando los encaramos)? Comencemos con casos claros de moral y vayamos hacia los que no están muy claros. A la luz de aparentes conflictos morales, sería erróneo adelantarse a concluir que la moralidad es relativa. Como el lexicógrafo Samuel Jonson menciona: “El hecho de que exista el crepúsculo no significa que no podamos distinguir entre día y noche”.
c) Los principios morales son descubiertos, no inventados. Las reformas morales (abolición de la esclavitud, el derecho de la mujer a votar, la promoción de los derechos civiles de los negros) no tienen ningún sentido a menos que los valores morales objetivos existan. Aún cuando de la  atmósfera de reforma pueda llevarse tiempo (incluso siglos), esto no implica que la moralidad sólo evoluciona durante la historia humana y sea solo una invención humana. Contrariamente, sugiere que los principios morales pueden ser descubiertos y que vale la pena ir en pos de ellos, aún cuando esto tenga un gran costo.

El filósofo ateo Kai Nielsen reconoce este punto: “Es más razonable creer que cosas tan elementales (como la violencia contra la mujer o el abuso de menores) sean malignas, que creer cualquier teoría que ponga en duda nuestra capacidad de saber o creer que son malignas… Creo firmemente que esto es fundamental y correcto y que cualquiera que no lo considere así no ha puesto a prueba en su interior las bases de sus creencias morales” 4.

2. Dios y la moralidad objetiva están cercanamente conectados: “No es poco común escuchar: “Los ateos pueden ser buenos sin Dios”. El ateo Michael Martín discute que los deístas dan las mismas razones que los ateístas para condenar la violación: Ésta viola los derechos de las victimas y perjudica a la sociedad. Lo que Martín en realidad quiere decir es que los ateos pueden ser buenos sin creer en Dios, pero ellos no podrían ser buenos (tener valor intrínseco, responsabilidad moral, etc.) sin Dios (De hecho, nada existiría sin Él.). Esto es, debido a que los humanos están hechos a la imagen de Dios, pueden saber lo que es bueno aún cuando no crean en Dios. Los ateos y deístas pueden apoyar los mismos valores, pero el deísmo puede creer profundamente  en los derechos humanos y en la dignidad porque estamos hechos a imagen de un valioso Ser Supremo.

Piense en esto: las personas racionales con valor intrínseco no provienen de procesos que no hayan sido conscientes, guiados y valiosos en su vida. Nuestro buen Dios provee un contexto  necesario y natural para al existencia de personas valiosas con conciencia personal y propósito, concientes de sus derechos y moralmente responsables. Esto significa que la personalidad y la moralidad están necesariamente conectadas; los valores morales están enraizados en la personalidad. Sin Dios (un Ser personal) ninguna persona, y por lo tanto tampoco los valores morales, podrían existir: Sin personas, no hay valores morales. Sólo si Dios existe pueden tener lugar las propiedades morales.

3. Las teorías éticas no deístas están incompletas e inadecuadas: Algunos seculares sugieren que podemos tener sistemas éticos sin ninguna referencia a Dios  (por ejemplo: Aristóteles, Kant.) Sin embargo, aunque pueden realizar algunas contribuciones muy positivas a la discusión ética (relacionadas con la virtud y el carácter moral o las obligaciones morales universales), sus sistemas están todavía incompletos. Todavía no nos dicen por qué los seres humanos valores intrínsecos y obligaciones morales.

¿Qué pasa con la ética evolutiva naturalista, según la cual desarrollamos la conciencia de lo correcto y lo incorrecto, y de la obligación moral que nos ayuda a sobrevivir y reproducirnos? La conciencia ética tiene solamente valor biológico.5 Tal enfoque, nos deja con los siguientes problemas: Primero, ¿podemos confiar en nuestras mentes incluso si somos nada más que productos de la evolución natural, tratando de pelear, alimentarnos, huir y reproducirnos? Charles Darwin  tuvo una “duda terrible” ya que la mente humana se ha  desarrollado a partir de los animales menores ¿porqué habría alguien de confiar en ella? ¿Por qué confiar en las convicciones de la mente de un mono? El proceso evolutivo natural se interesa en la adaptación y la supervivencia, no en la creencia de la verdad; por lo tanto, la moralidad objetiva no sólo está deteriorada, sino que además es un pensamiento irracional.  Nuestras creencias, incluyendo las morales, pueden ayudarnos a sobrevivir, pero no hay razón para creer que sean verdad. Creer en la moralidad objetiva o en la dignidad humana puede ayudarnos a sobrevivir, pero puede ser completamente equívoco. El problema del escepticismo (incluyendo el escepticismo moral) es que mediante un proceso de razonamiento que considero digno de confianza, llego a la conclusión de que ¡no puedo confiar en mi propio razonamiento! Si confiamos en nuestras facultades racionales y morales, asumiremos un punto de vista deísta: al estar hechos a la imagen de un Dios bueno, veraz y racional, tiene sentido por qué confiamos en nuestros sentidos e intuiciones morales.

Conjuntamente,  nos queda este problema: si los seres humanos son simplemente un producto de la evolución natural, entonces no tenemos fundamentos para tener obligaciones morales o dignidad humana. Esto podría disminuir fácilmente nuestra motivación moral. El predador sexual y caníbal Jeffrey Dahmer reconoció la seriedad de este asunto: “Si todo sucede naturalmente, ¿cuál es la necesidad de un Dios? ¿Puedo establecer  mis propias reglas? ¿A quién pertenezco?  Me pertenezco a mí mismo”7

Para reforzar aún más el punto acerca de la conexión entre Dios y la moralidad,  un buen número de ateos y escépticos han comentado lo siguiente: El novísimo filósofo ateo J. L. Mackie dijo que las propiedades morales son “extrañas” al naturalismo y que “si existen los valores objetivos, estos hacen más probable la existencia de un dios que si no existieran”. Por lo tanto, tenemos un argumento defendible que parte de la moral hasta la existencia de un dios8. El agnóstico Paul Draper observa: “En el deísmo es muy plausible un mundo moral”9.

Tal  como la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América establece: “provistos por su Creador de ciertos derechos inalienables”, este buen Creador es el fundamento verdadero de la ética y de la verdadera esperanza de rescatarla de su presente crisis”

Notas finales

1 John Rist, Etica Real (Real Ethics)  Cambridge: Cambridge University Press, 2003. Pág. 1
2 Vea Paul Copan, “Is Michael Martina Moral Realist?) Sic et Non” Philosophia Christi, new series 1 / 2 1999: 45-72; “Atheistic Goodness Revisited: A personal Reply to Michael Martin” Philosophia Christi, new series 2 /1 2000; Pp 91-104; “The Moral Argument ” in The Ratioanity of Theism, ed. Paul Copan and Paul K. Moser London: Routledge, 2003., Pp.149-74; “A moral Argument ” in To Every One An Answer : A case for the Christian Worldview: Essays in Honor of Norman L. Geisler, eds. Francis Beckwith, William Lane Craig, y J. P. Moreland. Downers Grove, III.: InterVasity Press 2004,  Pp. 108-23; “Morality and Meaning without God: Another Failed Attempt,” Philosophia Christi, new series 6 /1 2004; Pp. 295-304; “God Hume, and Objective Morality” in In Defense of Natural Theology: A Collection of New  Essays in Philosophy and Religion, eds. Douglas R. Groothuis and James R. Sennett Downers Grove, InterVasity Press 2005, Pp. 200-25.
3 C. S. Lewis “La Abolición del Hombre” San Francisco: HarperSF, 2001.
4 Kai Nielsen, Ethics Without God Buffalo: Prometheus Books, 1990 Pp10-11.
5 Michael Ruse, The Darwinian Paradigm London: Routledge, 1989, p. 262.
6 Letter (3 de Julio 1881) a Ww. G. Down, in The Life and Letters of Charles Darwin, ed. Francis Darwin. London:. John Murray, Abermarle Street, 1887. Pp. 1:315-16

Fuente: http://es.4truth.net/fourtruthespbgod.aspx?pageid=8589983546


¿La falsa conversión de Simon el Mago narrada en Hechos 8:9-24 demuestra la teología de la expiación limitada (solo los elegidos) que enseñan algunos círculos cristianos influenciados por el calvinismo radical.?

¿La falsa conversión de Simon el Mago narrada en Hechos 8:9-24 demuestra la teología de la expiación limitada (solo los elegidos) que enseñan algunos círculos cristianos influenciados por el calvinismo radical.?

Por: Damián Ayala.

Hay una importante diferencia de opinión entre los cristianos con respecto al alcance de la obra expiatoria de Cristo. ¿Por quién murió? En su conjunto, los evangélicos han rechazados la doctrina del universalismo universal que propone, que la obra salvadora de Cristo abarcó absolutamente a todos, esta corriente enseña que no es requerimiento creer en Jesus, afirma que todos serán salvos sin importar credos ni la vida entregada al pecado.

Entre los evangélicos, la diferencia estriba en la decisión entre el particularismo, o expiación limitada (esto es, que Cristo sólo murió por aquéllos a quienes Dios ha elegido soberanamente), y la expiación ilimitada condicionada (es decir, que Cristo murió por “todos”, pero su obra salvadora se hace eficaz solamente en aquéllos que se arrepienten y creen).

Aquellos que son partidarios del particularísmo (expiación  Limitada) les gusta usar la historia de Simón el mago (hechos 8.9-24) como uno de sus fundamentos de su teología. La pregunta que nace es ¿La falsa conversión de Simon el mago es evidencia del particularismo?

La respuesta inmediata es NO.

¿Donde esta la controversia?

Planteamiento del problema.

1.-  Hechos 8:13 nos dice que Simon creyó y se bautizó

2.-  Hechos 8:21 y 22 nos lleva a entender que Simón no era salvo..

3.- Marcos 16.16, RVR60 nos enseña que “El que creyere y fuere bautizado, será salvo…..”

La respuesta de nuestros amigos partidarios del particularísmo afirman que Simón no era salvo por que no era un elegido de Dios o en otras palabras, Dios no hizo en el la regeneración para que Simon pudiera creer verdaderamente. Es correcto esto ??

La respuesta inmediata es NO…

¿Entonces que fue lo que pasó? Sin duda cuando leemos el pasaje inevitablemente surge la pregunta, ¿si su fe era o no era genuina en Cristo Jesús o meramente un asentimiento intelectual a las verdades del cristianismo.?

Norman Géiser lo explica así:

Existen dos formas de creer: de manera nominal, teórica (que no produce salvación), y de manera eficaz o salvífica. En el primer caso se trata de la simple creencia en que algo es de un modo determinado; en el último se cree en ello.(1)

El Nuevo Testamento habla también de personas que se han «extraviado» de la fe (1 Timoteo. 6:10), la han «negado», la han «trastornado» o tratado de «desviar» en algunos (2 Timoteo 2:18 y Hechos 13:8) y se han «opuesto» a ella (2 Timoteo 3:8), o «apartado» de ella (1 Timoteo 4:1). Es difícil no creer que al menos algunas de estas expresiones —si no todas ellas— describen a personas que están verdaderamente condenadas. En estos textos, la expresión «la fe» significa «la fe cristiana», de modo que alguien puede apartarse de la fe sin que está haya sido jamás una fe propia y personal.

Para empezar, hemos de preguntarnos si existe alguna prueba categórica de que la Biblia afirme que cualquiera de estas personas fueran verdaderos creyentes. Un examen de estos textos nos da una respuesta negativa. Se trata de personas que, sin duda, profesaron las doctrinas de la fe cristiana, sin embargo, estos pasajes no hablan de ninguno de ellos como verdaderos creyentes. Al igual que Simón el mago, pueden haber «creído» y haber sido bautizados (Hechos 8:13). No obstante, la conducta posterior de Simón al intentar comprar el poder del Espíritu Santo y la condena de Pedro ponen de relieve que su fe era solo nominal y no salvífica. (2)

Una cosa es creer que Jesús es el Señor (nominal), y otra muy distinta es hacer a Jesucristo Señor de nuestras vidas (eficaz). Muchas personas se acercan a Cristo, no por que acepten que son pecadoras y requieran un salvador, lo hacen mas bien por una conveniencia basada en sus deceso y concupiscencia, por ejemplo en Juan 6.26 “Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.” (RVR60)

Estos hombre buscaban a Jesús, no por que era su Señor, ni por las señales que confirmaban su Señorío, tampoco lo buscaban por que aceptaban que eran pecadores, lo buscaban por que tenían hambre. Sus motivos eran falsos, su atención estaba puesta en otras cosas y no en su necesidad de Dios, en estos hombres jamás hubo arrepentimiento.

Con Simón pasa algo parecido, su creer esta basado en su conveniencia (cf. Hechos 8.19), y no en su pecado, arrepentimiento y su necesidad de Cristo.

Los calvinistas radicales sostienen que la única forma en que Dios puede ser soberano y generoso es si de manera incondicional escoge a algunos para salvación y a continuación los salva obrando con Gracia irresistible. Esto aún en contra de su voluntad. Por eso ellos dicen que Simon no fue salvo, por que Dios no lo eligió para tal propósito.

Con todo respeto, muchos disentimos de esta concepción de la Soberanía de Dios. Una vez más, creemos que cuando se trata de considerar los consejos eternos de Dios, la prudencia se hace especialmente necesaria. Generalmente los calvinistas radicales han advertido que, cuando analizamos los decretos de Dios respecto al ordo salutis, hay que tener en cuenta que estamos hablando de un orden lógico, no cronológico. Si esto es realmente así, ¿qué consecuencias se derivarían de ello? La implicación evidente es que estamos considerando una cuestión lógica con respecto al modo en que Dios decide llevar a cabo la Salvación de la Humanidad. Cuando los calvinistas radicales observan al hombre caído, le ven «muerto en pecados» e «incapaz de hacer ningún bien espiritual». Por ello, el calvinismo radical enseña que Dios obra en las personas en el marco de una relación de causa y efecto con una «Gracia irresistible», mediante la cual se efectúa su salvación.(3)

Sin embargo, si se trata de una cuestión lógica, Dios podría entonces haber decidido remediar la situación de la Humanidad por un procedimiento distinto del particularista que se basa en “causas y efectos” y que propone el calvinismo radical. En otras palabras, cuando Dios vio a la raza humana en un estado tan precario y necesitado —«muerta en pecados» e «incapaz de hacer el más mínimo bien espiritual»— lógicamente, nada le hubiera impedido decidir soberanamente alcanzar a todas las personas mediante una Gracia capacitadora (con frecuencia se la ha llamado Gracia preveniente). De hecho, el apóstol Pablo dijo: «Porque la Gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres» (Tito 2:11).

No hay nada ilógico cuando se dice que Dios puede ofrecerle a la humanidad caída su Gracia capacitadora al mismo tiempo que inicia su salvación, es decir, atrayendo a todos hacia sí mismo. De hecho, Jesús afirmó: «Y yo, si soy levantado de la Tierra, atraeré a todos a mí mismo» (Juan 12:32). Por supuesto, los calvinistas radicales dirían a esto: «si todos son capacitados y atraídos, la conclusión ha de ser entonces necesariamente el universalismo: todos serían salvos». A lo cual yo diría: «Sí, si la Gracia de Dios fuera irresistible». Una vez más, sin embargo, Dios puede decidir que su salvación no se desarrolle a partir de las líneas de una relación determinista “de causa y efecto.” En lugar de ello, Dios puede permitir que el pecador “tenga la posibilidad de resistir su oferta de Gracia” (una Gracia que ha sido capacitado para aceptar).

F. Leroy Forlines ha hecho una excelente tarea desarrollando la idea de que Dios ha decidido soberanamente interactuar con los hombres de acuerdo con un modelo de «influencia y respuesta» más que por medio de uno de «causa y efecto». (F. Leroy Forlines, The Quest for Truth: Answering Life’s Inescapable Questions (Nashville: Randall House, 2001), 313–21.) 

Esto no solo es cierto cuando se trata de cuestiones secundarias sino también en la Salvación. “Dios respeta la naturaleza personal de su creación humana.” No actúa con las personas igual que lo haría con una «piedra» o un «cuerpo inerte». Quiero reiterar que nada de lo que aquí se propone disminuye ni un ápice la Soberanía o la Gracia de Dios. Es cierto que este esquema no es particularista ni la Gracia propuesta, irresistible. No obstante, cuando nos damos cuenta de que el orden de los decretos es lógico en lugar de cronológico, todo lo anterior supone una explicación perfectamente lógica acerca del modo en que un Dios soberano puede decidir llevar a cabo su Salvación de Gracia para con una Humanidad hundida en el pecado.

Sabemos que detrás de una genuina conversión debe haber un genuino arrepentimiento, esta verdad está impregnada en todas la escritura, por esta razón es que Simon nunca fue salvo, él fingía ser un verdadero cristiano, sus frutos lo delataron. (cf. Mat. 3.8)

Cuando se predica el evangelio, el Espíritu  Santo se mueve en los oyentes trayendo un convencimiento de pecado a su vida y haciéndoles ver lo tanto que requieren de Cristo para sus vidas. Las personas reaccionan de dos formas a esta gracia capacitadora, abren su corazón y se arrepienten o endurecen su corazón rechazando la oferta de Dios.

Veamos (Hechos 2.37–38, RVR60) “Al oír esto, se “compungieron de corazón”…. El Comentario Bíblico Beacon: Juan hasta Hechos (Tomo 7) (p. 294). Explica. El verbo enérgico (solamente aquí en el Nuevo Testamento) significa “traspasar, remorder profundamente, aturdir, herir, golpear”. Es una descripción vivida de la obra del Espíritu Santo al convencer al corazón humano de pecado (cf. Jn. 16:8, ASV). En respuesta a la convicción, la gente clamó: ¿Qué haremos?

La réplica de Pedro fue clara y específica: Arrepentíos y bautícese: En palabras de MacArthur: se refiere al cambio de mente y de propósito que hace volver al hombre de su pecado, a Dios (1 Ts. 1:9). Este cambio abarca mucho más que el simple temor a las consecuencias del juicio de Dios. El arrepentimiento genuino considera que se debe “abandonar la maldad del pecado” y “abrazar la persona y la obra de Cristo en su totalidad.” Pedro exhortó a sus oyentes a arrepentirse porque de lo contrario sería imposible experimentar una verdadera conversión (Biblia de Estudio MacArthur (Hch 2.38). ) 

Por otro lado, también podemos resistir su gracias, “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,” (Hebreos 3.7–8, RVR60)

Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,” (Romanos 2.5, RVR60)

Si las personas se dejan guiar al arrepentimiento y se entregan a Cristo serán salvos, pero si la persona no es movida al arrepentimiento y pone su Fe en Cristo, y es movido por otras motivaciones como las de Simón, el Dios que no puede ser engañado no le otorgara la salvación.

No es que Simon no sea de los elegidos, y que a Dios no le alcance la gracia y no lo pueda regenerara para que posteriormente pueda creer en Cristo, NO!! Mas bien, su conversión no esta basada en un arrepentimiento verdadero, por lo tanto es falsa. Así hoy hay muchos que se acercan a Dios, su motivaciones son incorrectas, algunos por falta de dinero, otros para ser sanados de alguna enfermedad, otros para que su matrimonio se restaure, para que sus hijos salgan de las drogas, unos mas maquiavélicos para tener poder y manipular a las masas, etc.. pero no por haber aceptado que son pecadores y requieren de Cristo para que los salve, que Jesús es digno de ser nuestros Señor por el simple hecho de que el es Dios !! estos tarde que temprano saldrán de nosotros, por que nunca fueron de nosotros (cf.1 Juan 2.19).

Repito, Simón no fue salvo por no ser de los elegidos, mas bien, por que no se arrepintió de su pecado.

Dios los bendiga.

 1.- Geisler, N. L. (2006). Un punto de vista calvinista moderado. En J. M. Pinson (Ed.), P. L. Gómez Flores (Trad.), La seguridad de la salvación: Cuatro puntos de vista (p. 97). Viladecavalls, Barcelona: Editorial Clie.

 2.- Geisler, N. L. (2006). Un punto de vista calvinista moderado. En J. M. Pinson (Ed.), P. L. Gómez Flores (Trad.), La seguridad de la salvación: Cuatro puntos de vista (pp. 99–100). Viladecavalls, Barcelona: Editorial Clie.


Por qué me opongo al matrimonio gay

Por qué me opongo al matrimonio gay

Me opongo al matrimonio gay por la misma razón que me opongo a cualquier otro tipo de relación sexual fuera de los confines del pacto del amor heterosexual. Me opongo al matrimonio gay por la misma razón que el Antiguo y el Nuevo Testamento se oponen a él. De hecho, me opongo al matrimonio gay por la misma razón que Cristo se opuso a él. ¿Cuál es esta razón? Respuesta: la creación. ¡Es así de sencillo!

Cuando los teólogos contemporáneos de su generación preguntaron a Jesús acerca del divorcio, Jesús apeló al Edén para demostrar la voluntad de su Padre con respecto al matrimonio (Marcos 10:2-9). Cristo enseñó que Dios quiere que el hombre y la mujer estén juntos hasta que la muerte los separe. Esta ideal se dio a conocer en la misma creación- antes de que naciera la cultura humana- para que todos entendieran que el anti-homosexualismo no es fruto de una determinada nación o tribu. Adán y Eva juntos representan el plan universal de Dios para el resto de la historia humana. “Según las enseñanzas de Jesús,” escribe el renombrado Dr. Wolfhart Pannenberg, “la sexualidad humana entre hombre y mujer pertenece a la unión indisoluble del matrimonio. Este estándar es la base de todo lo que enseña el cristianismo sobre el comportamiento sexual”. Jesús se refería a la creación a posta. Créeme: sabía perfectamente lo que estaba haciendo.

Es a la luz de la creación que tenemos que entender todas las condenaciones a la ‘sodomía’ que se nombran en las Escrituras. La Biblia no es anti-gay por ser anti-gay. Es anti-gay porque es pro-creación. El hecho de que varias leyes anti-homosexuales fuesen incorporadas en la Torá judía nos revela que la  Revolución gay  no nació en nuestra generación. En los días de Levítico, la homosexualidad era tan desenfrenada entre los apostatas e idolatras de las naciones vecinas a Israel que el pueblo de Dios tuvo que separarse de ellos y consagrarse al Señor. En los días de Moisés, por ejemplo, cualquier manifestación de homosexualidad merecía la pena de muerte inmediata (Levítico 20). ¡Dios no la toleraba para nada!

La misma condenación se transmite en el Nuevo Testamento.En vez de seguir la corriente tan lujuriosa y carnal de la cultura greco-romana que prevalecía en el primer siglo, Pablo advirtió a todos los creyentes de la homosexualidad en términos bien, pero bien, severos. La homosexualidad, explica Pablo, es una exhibición pública de idolatría y apostasía (Romanos 1) y excluye a los hombres (y mujeres) del Reino de Dios (1 Corintios 6). El apóstol habló directamente sin dar rodeos. Es imposible malinterpretarlo (aunque algunos pensadores están intentando hacerlo). ¿Qué más podría haber dicho Pablo para posicionarse con más contundencia?

El veredicto categórico de la Escritura es rotundo: la homosexualidad tiene que ser devuelta al abismo de donde ha salido. No hay nada en la Biblia que promueva una vida gay. Se trata de un pecado sumamente detestable. “Es abominación” (Levítico 18:22). Ésta, por lo menos, es la opinión de Dios. Y no solamente esto, representa una rebelión abierta contra las enseñanzas de Jesucristo, el Señor de la Iglesia. ¿Qué quiere decir todo esto?

Primero, quiere decir que si alguien está luchando contra inclinaciones homosexuales, no significa que esté condenado al lago de fuego.Significa, sencillamente, que tiene que batallar contra esta tentación- como cualquier otra- en el poder del Espíritu y por medio de las disciplinas espirituales que Dios nos ha dejado (las Escrituras, la oración, la comunión con los santos). Debe recordar también que Cristo es poderoso para conquistar cualquier pecado vil que nos asedia. Su gracia vence nuestra iniquidad. Así que hay esperanza para todos. ¡Bendito sea Dios!

Segundo, quiere decir- y voy a emplear términos muy claros- que cualquier Iglesia que acepte el matrimonio gay ya no es una Iglesia. Se hace anti-Iglesia.Puede llamarse como quiera, pero ha dejado de ser un vocero del Omnipotente. No es fiel al Señor de la Escritura ni a la Escritura del Señor. Una Iglesia gobernada por la Biblia jamás podría desviarse en esta cuestión tan fundamental. De nuevo, cito al Dr. Pannenberg, “Si una Iglesia se dejara llevar hasta el punto de ver la homosexualidad como forma de desviación del patrón bíblico y de reconocer las uniones homosexuales como equivalentes a un verdadero matrimonio de amor, tal Iglesia ya no estaría posicionándose a favor de la Biblia, sino en contra de ella”.

Así que la creación, el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y la verdadera naturaleza de la Iglesia: éstas son las razones por la cuales me opongo al matrimonio gay. ¡Menuda combinación! ¿Verdad?

Autor: Will Graham (http://www.protestantedigital.com)


La insensatez del ateísmo de Stephen Hawking

La insensatez del ateísmo de Stephen Hawking

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Creo que debemos tomar los comentarios de Hawking con una pizca de sal y pedirle amablemente que deje de meterse en el mundo de la metafísica cuando su verdadero ámbito de trabajo es la ciencia.

La publicación más reciente del astrofísico Stephen Hawking  The Grand Design  (‘El gran diseño’) fue un paso más allá de su anterior obra  A Brief History of Time  (‘Breve historia del tiempo’), con la finalidad de afirmar la no existencia de un Dios creador.

Como un físico de renombre mundial, la voz del cosmólogo británico tiene mucho peso en los círculos científicos. Sin embargo, la razón principal por la que Hawking rechaza a Dios es algo incomprensible en el mejor de los casos (y francamente idiota en el peor).

La tesis atea de su último libro dice así: “Debido a que existe una ley como la gravedad, el universo puede y va a crearse a sí mismo de la nada”. Déjame repetir la cita una vez más para asegurarme de que la has leído bien: “Debido a que existe una ley como la gravedad, el universo puede y va a crearse a sí mismo de la nada“. [1] 

A primera vista suena bastante razonable; pero muchas veces las apariencias engañan. Así que hoy vamos a hacer tres observaciones pequeñas para analizar esta teoría con el fin de ver si sobrevive a la luz de la observación de Einstein: “La teoría es asesinada tarde o temprano por la experiencia”.

¡Investiguemos!

Observación 1: La ley de la gravedad no es “nada”.

Hawking dice que el universo se creó a sí mismo de la nada. Pero, según su teoría, antes de que el cosmos comenzara a existir, la ley de la gravedad ya era. Existía y punto. En otras palabras, antes de la auto-creación del universo había “algo” y no “nada”. De ahí que la afirmación filosófica de nuestro astrofísico implica una contradicción descarada. O no había nada o había gravedad. La gravedad no es nada.

Pero en cualquiera de estos dos casos, un teísta puede hacerle al científico británico algunas preguntas desafiantes: ¿de dónde proviene la ley de la gravedad? ¿Quién o qué la creó? ¿Por qué estaba por ahí colgando en el espacio vacío? ¿Cómo puede algo provenir de la nada? ¿Por qué existe tal ley en un universo tan caótico? La Biblia tiene una respuesta bien sencilla (y mucho más satisfactoria): “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).

Observación 2: El universo no puede crearse a sí mismo.

Hawking comete otro error de lógica muy serio cuando afirma que el universo “puede y va a crearse a sí mismo de la nada“. Es difícil creer que alguien del calibre de Hawking pueda ser tan crédulo. Nada puede crearse a sí mismo.

Vamos a poner un ejemplo. Si digo que tus padres te trajeron al mundo, esto tiene sentido porque tú procedes o desciendes de tus padres biológicos. No hay ningún error allí. Todo el mundo entiendo eso. Pero no puedo decir que tú te trajiste a ti mismo al mundo. Afirmar esto significaría que antes de que tú existieses, tú ya existías, es decir, existías y no existías al mismo tiempo. Eso es absurdo. Nada se crea a sí mismo. ¡Ni tú, ni yo, ni el cosmos! Esta afirmación de Hawking, pues, no tiene sentido ninguno. Sólo comprueba la teoría de que una tontería dicha por un experto sigue siendo una tontería.

Todo eso me hace pensar en un texto paulino: “¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría” (1 Corintios 1:20-21). La teoría de Hawking se derrota a sí misma.

Observación 3: Las leyes no crean nada.

La equivocación final de Hawking le lleva a atribuir capacidades creativas a las leyes de la física (en este caso, la ley de la gravedad). Este es otro error de niño de colegio. Las leyes no crean nada. Los creadores son siempre agentes personales con inteligencia y voluntad.

Pongamos otro ejemplo para aclarar las cosas. La ley de la gravedad puede explicar por qué una pelota se cae cuando se lanza desde lo alto de un edificio. Pero la gravedad nunca tira la pelota. Eso requiere un agente personal. Las leyes de las matemáticas pueden demostrar que 10 + 10 = 20. Pero esas leyes nunca han puesto 10 + 10 fresas en mi bolsillo. Eso requiere un agente personal. Las leyes del movimiento pueden enseñar por qué un coche se mueve de A a B. Pero una ley de movimiento no enciende el motor de un coche. Eso requiere un agente personal.

Y de la misma manera, las leyes de la física nos pueden dar detalles de muchas regularidades que ocurren en el universo, pero esas leyes no trajeron el universo a la existencia. Una vez más, se requiere un agente personal de inteligencia y voluntad para explicar la existencia del cosmos.

CONCLUSIÓN
Con estas tres breves observaciones, creo que debemos tomar los comentarios de Hawking con una pizca de sal y pedirle amablemente que deje de meterse en el mundo de la metafísica cuando su verdadero ámbito de trabajo es la ciencia. Y si quiere hacer una incursión en el campo de la filosofía, entonces, que al menos, piense de manera lógica y racional sobre lo que está escribiendo.

“De Él, por Él y para Él son todas las cosas” (Romanos 11:36).

(Traducido por Julian Esquinas)

Autor: Will Graham (http://www.protestantedigital.com)


Un contraste entre el calvinismo radical y el moderado basado en los cinco puntos

Un contraste entre el calvinismo radical y el moderado basado en los cinco puntos

Por: Norman L. Geisler

El criterio que suele utilizarse para contrastar el calvinismo moderado con el que se ha dado en llamar «clásico», y que nosotros llamamos «radical» es el de los cinco puntos tradicionales del calvinismo: la depravación total, la elección incondicional, la expiación limitada, la Gracia irresistible y la perseverancia de los santos. Los calvinistas radicales sostienen estas cinco doctrinas y los arminianos las niegan, al menos, en el sentido en que las plantean los calvinistas radicales.

Entre estos dos polos, están los calvinistas moderados que, según se entiende generalmente, sostienen algunos de estos cinco puntos aunque no todos ellos: como mínimo el último, a saber, la perseverancia de los santos. Esta enseñanza se conoce popularmente como la doctrina de la seguridad eterna o «una vez salvos, siempre salvos». También se la llama en ocasiones calvinismo de un solo punto. No obstante, nosotros creemos que la cuestión es un poco más compleja y preferimos cortar el pastel teológico de otro modo postulando lo que podría llamarse «calvinismo moderado de cinco puntos».

Si consideramos los cinco puntos del calvinismo tradicional como referente, la posición moderada que voy a exponer sostiene una perspectiva moderada respecto a todos ellos. Aun los calvinistas radicales admiten que «los cinco puntos del calvinismo —tal como ellos los entienden— se mantienen o caen juntos». Sin embargo, lo que a menudo no dicen es que existe un acercamiento moderado a la comprensión de estos cinco puntos que igualmente determina que se mantengan o caigan juntos. De modo que lo que se cree respecto a la seguridad eterna, dependerá de la comprensión que se tenga de los otros cuatro puntos del calvinismo. Por ello, se hace necesario un análisis de tales doctrinas antes de centrarnos en la seguridad eterna. En mi obra Chosen But Free se expone esta cuestión con mayor detalle.

Examinemos el siguiente resumen de las diferencias existentes:

tabla 1

Calvinismo radical versus calvinismo moderado respecto a la perseverancia de los Santos

Puesto que cada una de estas doctrinas de la Gracia se mantiene o cae con las demás, también cada una de ellas las influye. Esto es especialmente cierto por lo que respecta al concepto de la seguridad eterna, que se verá afectado por el modo en que entendamos los cuatro primeros puntos. Estos contrastes representan una manera útil de distinguir la seguridad eterna tal y como la plantean los calvinistas radicales de la que sostienen los calvinistas moderados.

Depravación total y seguridad eterna

Según el calvinismo radical, no podemos recibir la salvación por medio de un acto libre de fe, puesto que estamos en un estado tan completamente depravado (en sentido intensivo), muertos en nuestros pecados, que no tenemos ni siquiera la capacidad de aceptar el don de la salvación. Dios ha de regenerar a los pecadores mediante su Gracia irresistible antes de que sean capaces de creer.

Por el contrario, el calvinista moderado, que cree en la depravación total en un sentido extensivo, sostiene que la imagen de Dios no ha sido completamente borrada de la humanidad caída, sino solamente difuminada. Si bien las personas no pueden iniciar o alcanzar la salvación mediante sus propias obras, sí son capaces, no obstante, de recibir el don de la salvación. Incluso los seres humanos caídos tienen la capacidad de aceptar o rechazar el don de la salvación de Dios, puesto que, aunque la salvación no procede de nuestra voluntad (Juan 1:13), sin embargo, sí se hace realidad «por medio de la fe [la nuestra]» (Efesios 2:8) mediante nuestro acto de «recibir» a Cristo (Juan 1:12).

Elección incondicional y seguridad eterna

Para el calvinista radical, la salvación es incondicional tanto para el dador como para el receptor. Es decir, no existe ninguna condición para que una persona la reciba, ni tampoco para que Dios la imparta. Recibimos la seguridad eterna aparte de cualquier acto de fe por nuestra parte. De hecho, somos incapaces de recibirla hasta que Dios nos haya salvado.

El calvinista moderado, por el contrario, cree que la elección es incondicional desde el punto de vista del Dador, pero condicional desde la posición estratégica del receptor. Es un don incondicional; no requiere el cumplimiento de condición alguna. No obstante, aun siendo incondicional, ha de ser aceptado. Dicho acto de aceptación no es más meritorio que el de un mendigo cuando acepta una limosna. Él honor habría que dárselo más bien a quien concede el don que a quien lo recibe. Esto es lo que sucede con el don incondicional de la salvación (Hechos 16:31; Romanos. 6:23).

Expiación limitada y seguridad eterna

Es bien sabido que los calvinistas moderados difieren de los radicales con respecto al alcance de la Expiación: los calvinistas radicales afirman que ésta es limitada en su alcance e insisten en que Cristo murió solo por los escogidos. Por su parte, los calvinistas moderados sostienen que tal limitación de alcance no existe, puesto que Cristo murió por todos (Juan 1:29; 2 Corintios 5:15; 1 Juan 2:2); admiten sin embargo, que sí es limitada en su aplicación haciéndose efectiva solo en quienes creen. Esta diferencia afecta a las correspondientes creencias acerca de la seguridad eterna de ambos sistemas. Según los calvinistas radicales, Dios quiere que solo algunos tengan seguridad eterna. Por ello, Cristo solo murió por ellos. Por el contrario, el calvinista moderado sostiene que aunque solo serán salvos quienes crean Dios desea, sin embargo, que todos lo sean (1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9).

Gracia irresistible y seguridad eterna

Existe también una importante diferencia entre los calvinistas radicales y los moderados respecto al entendimiento de cómo recibimos la seguridad eterna. Para los primeros, la persona recibe el don de la salvación en contra de su voluntad. Por naturaleza, todos los escogidos son pecadores, están muertos, y eran incapaces de recibir la salvación cuando Dios se la otorgó en contra de lo que realmente deseaban.

Los calvinistas moderados, por el contrario, están convencidos de que la Gracia irresistible de Dios es eficaz en aquellos que la desean (los escogidos), pero no en quienes no la aceptan. Dios obra de un modo irresistible y eficaz en los que deciden recibir su Gracia. Sin embargo, no fuerza la voluntad de quienes no desean recibirla. Dios es amor, y el amor actúa de manera persuasiva, pero no coercitiva. El amor forzado representa una contradicción moral (Mateo. 23:37). Por ello, el calvinismo radical difiere del moderado en el modo de entender la naturaleza de la Gracia irresistible y su funcionamiento.

Perseverancia de los santos y seguridad eterna

El último de los cinco puntos del calvinismo es el de la perseverancia de los santos, conocido también como la doctrina de la seguridad eterna. Esta doctrina postula que todas las personas que han sido regeneradas perseverarán en la fe hasta el fin. Es decir, al final llegarán al Cielo. Dicho en lenguaje popular, los calvinistas de todo tipo creen que una vez has sido salvo, lo eres para siempre, cosa que niegan todos los arminianos.

No obstante, también en esto existe una diferencia entre calvinistas moderados y radicales, como ilustra la tabla siguiente:

tabla 2

La Confesión de Fe de Westminster (17:1), nos dice que la perseverancia significa que: «Aquellos a quienes Dios ha aceptado en su Hijo amado, y que han sido eficazmente llamados y santificados por su Espíritu, no pueden caer del estado de Gracia ni completa ni finalmente, sino que, sin duda, perseverarán en ella hasta el final, y serán eternamente salvos».

Diferencias acerca de la perseverancia de los Santos

A pesar de lo que normalmente se cree, existen otras importantes diferencias entre calvinistas moderados, calvinistas radicales, y arminianos respecto a la doctrina de la seguridad eterna. En primer lugar, consideremos los siguientes contrastes entre los calvinistas moderados y los arminianos:

tabla 3

Puesto que la mayoría de las partes de ambos lados está de acuerdo con estos contrastes no es necesario explicar estos puntos con detalle. La comparación más interesante, sin embargo, es la siguiente puesto que aporta un esclarecedor contraste entre las tres posiciones:

tabla 4

Por supuesto, muchos calvinistas radicales insisten en que es posible disfrutar de la certeza antes de la muerte. No obstante, hay varios factores que reducen seriamente el valor de esta afirmación. En primer lugar, reconocen que existe lo que ellos llaman «falsa Gracia» y «falsa certeza», que pueden llevar a alguien a suponer que forma parte de los escogidos cuando, de hecho, no es así.

En segundo lugar, la propia palabra «perseverancia» sugiere que algunos de quienes pretenden ser creyentes no perseverarán hasta el fin y, por ello, no serán salvos.

En tercer lugar, algunos calvinistas radicales admiten la posibilidad de que existan personas, creyentes en apariencia, pero que antes de su muerte abandonarán la fe y, por ello, se perderán eternamente. Sostienen que todo verdadero creyente seguirá fiel hasta el fin, y que quienes no lo hacen demuestran que no lo eran. De modo que existe seguridad eterna para los escogidos, pero la trampa es ésta: nadie puede estar realmente seguro de ser uno de los escogidos a no ser que permanezca fiel hasta el fin. Esta idea es distinta del punto de vista calvinista moderado que exponemos aquí: todo creyente puede estar seguro de ser salvo y continuará en la fe hasta el fin. Puesto que la presencia de «fe» es una «prueba» de que alguien es verdaderamente salvo (Hebreos 11:1). Él Espíritu Santo es quien implanta la fe en el corazón del creyente cuando éste cree la Palabra de Dios (Romanos 10:9, 17).

En contraste, los calvinistas radicales insisten en que además de seguir teniendo fe, las personas han de seguir siendo fieles a Dios hasta el fin como prueba de que son verdaderamente salvas. Él puritano Thomas Brooks afirmó que la verdadera perseverancia implica persistir en: (1) una santa profesión de nuestra fe, (2) principios santos y espirituales, (3) la doctrina de Cristo, y (4) acciones de Gracia.

En cuarto lugar, las mismas cosas que se sugieren como señales de la verdadera y permanente certeza hacen imposible que las personas sepan con seguridad que son salvas antes de su muerte. Sin embargo, la verdad es que, en la práctica, se hace imposible que alguien pueda saber, sin duda, que ha perseverado en todas estas cosas antes de morir. O, por decirlo de otro modo, cualquiera que no esté cumpliendo estos requisitos hasta el día de su muerte no puede estar seguro de ser uno de los escogidos.

Otro contraste al respecto es que los calvinistas moderados creen que los escogidos experimentan la certeza en la Tierra y poseen también la seguridad eterna en el Cielo. Sin embargo, algunos calvinistas radicales sostienen solo esto último, ya que no podemos estar realmente seguros de que alguien forma parte de los escogidos hasta que tal persona persevera hasta el fin. Esto se debe a la existencia de la «falsa certeza» que puede llevarnos a creer «que tenemos fe cuando de hecho, no es así».

A. A. Hodge dijo: «La perseverancia en la santidad, por tanto, en oposición a toda debilidad y tentación, es la única prueba de la autenticidad de la experiencia pasada, de la validez de nuestra confianza por lo que respecta a nuestra salvación futura…». Puede haber una «retirada temporal de la Gracia protectora» mientras se permite a los escogidos que «vuelvan atrás durante un tiempo»; no obstante, «en todos y cada uno de estos casos tales personas son restauradas por Gracia». Esto parece implicar que si alguien vuelve atrás y no se arrepiente antes de encontrarse con su Creador, tal condición es entonces una prueba de que la persona en cuestión no había sido verdaderamente salva. Si esto es así, cualquier cristiano, a pesar de las pruebas que pueda manifestar en su vida durante muchos años, no puede tener verdadera certeza de su salvación.

A pesar de las afirmaciones en sentido contrario, los calvinistas radicales no pueden estar seguros de ser salvos a no ser que perseveren hasta el fin y hasta que lo hayan hecho. En pocas palabras, por lo que hace al conocimiento de la propia salvación, no se sabe si uno es o no salvo sino hasta que se ha perseverado hasta el fin.

Nota del administrador: Sin duda el calvinismo radical es peligroso, es tierra fértil para el sectarismo.