El Ateo y la Responsabilidad de Prueba

El Ateo y la Responsabilidad de Prueba

El ateo Michael Scriven insiste que “no necesitamos prueba de que Dios no existe para justificar el ateísmo. El ateísmo es obligatorio en la ausencia de la evidencia para la existencia de Dios.” Tal vez has escuchado que creer en Dios es como creer en San Nicolás (Santa Claus) o como tener un amigo imaginario.

¿Cómo respondemos a tales retos? ¿Están justificados los ateos en pensar así?

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La responsabilidad de prueba no es nada más que el deber que tiene una persona de justificar las declaraciones que hace. Si alguien dice que tiene un perro que habla, es responsabilidad de esa persona presentar los argumentos que justifican esa declaración como cierta.

En este punto, el ateo piensa que TODA la responsabilidad de la prueba sobre la temática de Dios cae sobre el Cristiano – todo el tiempo – cuando no necesariamente es así.

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El Ateo también tiene responsabilidad de probar la declaración: “Dios no existe.”

Es importante entender que el ateo está haciendo un reclamo de conocimiento, tal como el Cristiano. Es decir, así como el Cristiano dice que tiene conocimiento de que Dios existe, el ateo está diciendo que tiene conocimiento de que Dios NO existe. Por lo tanto, antes de rechazar la responsabilidad de prueba, el ateo necesita entender que AMBAS posturas requieren justificación.

Si se hace un reclamo que se conoce algo, se necesita proveer justificación de tal conocimiento cuando éste sea retado.

El ateo que reclame que Dios no existe o que Dios es como un amigo imaginario (o Santa Claus, o lo que sea), no puede escapar de la responsabilidad de la prueba. El Cristiano puede (y debe) preguntar: “¿Por qué crees esto?”, “¿Cómo lo sabes?”, y/o “¿Qué argumentos tienes que apoyen tu postura?” Hasta el sol de hoy, no hay buenos argumentos para esta postura. Tal vez digan: “Porque no hay buenos argumentos para la existencia de Dios.” Pero, esto no es suficiente – se necesita explicar POR QUÉ Dios no existe. Además, está haciendo OTRA declaración que necesita justificación, a la cual podemos preguntar: “¿Por qué piensas que no son suficientes o buenos?” “¿Qué tipo de evidencia haría que cambiases de opinión?”

Son más las personas que terminan siendo verdaderamente agnósticas que verdaderamente ateas.

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Agnóstico vs Ateo

Los agnósticos son quienes afirman que no saben si Dios existe o no. Por otro lado, el ateísmo es un fuerte reclamo de un conocimiento de que Dios NO existe y es una postura difícil de defender. Muchas personas que dicen ser ateas, en realidad no tienden a serlo. La diferencia es que el agnóstico rechaza la creencia en Dios por falta de evidencia. Por otro lado, el ateo rechaza la creencia en Dios porque niega la existencia de Dios. Sin embargo, para poder negar la existencia de Dios, es necesario que tenga evidencia de ello.

Un ateo que dice: “Soy ateo porque los argumentos a favor de la existencia de Dios no funcionan,” en realidad no toma en cuenta que es lógicamente posible de que Dios exista aunque los argumentos fallen en explicarlo correctamente.

No es suficiente decir que los argumentos a favor de la existencia de Dios son errados para llegar a ser ateo. Es necesario probar que Dios NO PUEDE existir en ningún escenario posible.

En pocas palabras, la ausencia de evidencia no es la evidencia de la ausencia.

La persona que dice ser atea por no encontrar o no entender las evidencias a favor de la existencia de Dios está borrando la línea histórica que separa el agnóstico del ateo [véase J.P. Moreland, Does God Exist?(Amherst, New York: Prometheus, 1993), p233]. Una pregunta clave para hacer en esta instancia, una vez explicada la diferencia entre un ateo y un agnóstico, es: “¿Qué hace tu postura diferente a la de un agnóstico?”

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Agnóstico Militante

Un agnóstico común tiene la actitud de búsqueda. Piensa: “Simplemente, no estoy convencido de que Dios existe,” pero no rechaza la oportunidad para aprender más y obtener más conocimiento sobre el asunto. Interesantemente, las personas que son verdaderamente agnósticas, defienden el Cristianismo ante atreos y el ateísmo ante el Cristianismo. Cuestionan ambas posturas extremas porque piensan que sencillamente, es algo que no se puede saber.

Ahora, hay un tipo de agnóstico militante cuya actitud es: “Yo no sé y tú tampoco puedes saber.” Esta no es la posición común agnóstica, la cual tiene dudas sinceras – sino que está confiadamente haciendo una declaración de conocimiento: que NADIE puede saber si Dios existe.

Esta postura también tiene responsabilidad de prueba – ¿cómo se puede saber que NADIE puede saber si Dios existe o no? Una cosa es hablar personalmente, otra es decir que estás seguro de que nadie puede saber. ¡Esto requiere justificación y evidencia!

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Inocente por ignorancia vs culpable por ignorar

Cuando una turista del Occidente visita Cambodia por primera vez, tal vez no esté consciente de que enseñar la planta del pie o la suela de su zapato es insultante y ofensivo. La turista puede que ofenda a alguien por su ignorancia y falta de conocimiento de este tabú cultural. Ella es inocente por ignorancia.

Sin embargo, imagina que hay una persona conduciendo por una vía y no le presta atención a los letreros que informan el límite de velocidad. Si un policía detiene a esa persona, la persona no puede decir que no sabía cuál era el límite de velocidad para que no le den una multa. Como chofer, es el deber de la persona prestar atención. La ignorancia no es una excusa. Es culpable por ignorar, no inocente por ignorancia.

De la misma forma, decir: “No sé si Dios existe” puede revelar una falla en la responsabilidad de buscar a Dios si ésta se convierte en un: “No quiero saber si Dios existe.”

Como la existencia de Dios es un tema inmensamente importante, no podemos darnos el lujo de no prestar atención – especialmente en tiempos como éstos, que ofrecen tantas distracciones. El filósofo Tom Morris dice que los deportes, la televisión, restaurantes, conciertos, carros y miles de otras actividades nos pueden desviar de los asuntos esenciales de la vida. Como resultado, nosotros no nos concentramos en Dios. Luego, cuando llega la crisis (muerte, hospitalizacióndesastres naturales, etc.) no estamos en la mejor condición de enfrentar, procesar y emitir juicio sobre las preguntas profundas y difíciles. La persona que dice: “No sé si Dios existe” corre peligro de vivir distrayéndose e ignorar la pregunta de Dios. Y esto no lo hace inocente por ignorancia, lo hace culpable por ignorar su deber.

En otras palabras, aún el agnóstico común tiene una responsabilidad – no puede mantenerse neutral toda su vida; es su deber buscar y encontrar la Verdad, especialmente en la temática de Dios. Muchas veces ese “Yo no sé” se traduce a un “No me importa” – y, al final, será culpable por ignorar, no inocente por ignorancia.

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Por lo tanto, el Cristiano, el ateo y el agnóstico militante tienen una responsabilidad de probar y justificar sus reclamos al conocimiento de que Dios existe o de que Dios NO existe o de que no se puede saber si Dios existe o no, respectivamente. ¿Por qué? Porque TODOS están declarando que tienen un conocimiento de algo.

Este post fue tomado del blog amigo Verdad y Fe

Dios los bendiga.

 


2 comentarios on “El Ateo y la Responsabilidad de Prueba”

  1. ¡Gracias por compartir! ¡Que tengas excelente día!


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