¿Se puede pactar con Dios según Salmo 50:5?

¿Se puede pactar con Dios según Salmo 50:5?

Por Pastor Damián Ayala.

¡NO! El solo leer todo el salmo sin necesidad de entrar en detalles o traducciones nos damos cuenta que no habla de eso.

Este salmo didáctico, escrito por Asaf, un músico principal de los levitas (1 Cr. 16:4–5) y autor de los salmos 73–83, habla acerca de la adoración a Dios por parte del hombre y de las obligaciones hacia el prójimo. Estas dos secciones se encuentran en el Decálogo (los diez mandamientos). Asaf describió una escena en una corte celestial en la cual el Señor examinó a su pueblo y declaró que él tiene dos querellas contra el pueblo: el ritualismo en la adoración y la hipocresía en su manera de vivir. Para agradar a Dios es necesario ofrecer sacrificios de alabanza que provengan de un corazón obediente y lleno de fe.[1]

La visión de Dios que viene en misericordia y en poder evoca el recuerdo de su teofanía en el monte Sinaí. Como Dios vino cuando hizo el pacto allí, así viene ahora para esta renovación del pacto.

Cuando uno entiende el lenguaje jurídico en Israel, se sorprende de la cantidad de veces que los profetas usan esta misma metáfora para mostrar el juicio de Dios sobre su pueblo. El juicio es para advertir al pueblo de Dios, para corregirlo y para enseñarlo.

Los vv. 5 y 6 pide que reunan a su pueblo, fieles, los que están en un pacto con Dios, para que él los escudriñe antes de renovar el pacto. La clave para entender el Salmo está en el v. 5; lo que se traduce han hecho… pacto es un participio que se usaba para “estar para hacer un pacto”. Dios está Ilamando a “los que están para hacer (renovar) un pacto conmigo mediante sacrificios”. Por eso, en el próximo párrafo enseña la actitud necesaria de corazón para el verdadero sacrificio a Dios.[2]

De que pacto esta hablando “Y envió jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Jehová. Y Moisés tomó la mitad de la sangre, y la puso en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar. Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos. Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.” (Éxodo 24.5–8, RVR60)[5]

En la apertura solemne del juicio, el Señor—que en este proceso legal a la vez es Dios y juez—llama a tres testigos. En primer lugar, se convoca desde Sión (v. 2)—o desde la ciudad de Jerusalén, que es la morada divina—, a toda la tierra: desde «donde nace el sol hasta donde se pone» (v. 1); también se llama a «los cielos y la tierra», para aludir al pacto en el Sinaí (v. 4); y finalmente se requiere la presencia de los «santos» de Dios, «los que hicieron pacto con sacrificios» (v. 5), en una clara referencia a su pueblo (Ex 24:5–8), que serán las personas juzgadas.[3]

Esto para nada puede ser usado para fundamentar la doctrina torcida de pactar con Dios para recibir dinero, salud, hijos, etc.. Menos para ganar a alguien para Cristo.

Como podemos ver Jehová hizo el pacto, y para entrar a ese pacto el pueblo de Israel tenia que hacer sacrificio.

A su vez  es una profecía, que habla de la venida de Cristo y del día del juicio en que Dios llamará a los hombres a rendir cuentas; el Espíritu Santo es el Espíritu de juicio. Corresponde a todos los hijos de los hombres conocer la manera justa de adorar al Señor en espíritu y en verdad. Nuestro gran Dios vendrá en el gran día y hará oír su juicio a quienes no escucharon su ley. Dichosos los que entran en el pacto de gracia por fe en el sacrificio expiatorio del Redentor, y muestran la sinceridad de su amor por sus frutos de justicia. —Cuando Dios rechace los servicios de los que descansan en logros externos, aceptará por gracia a quienes lo buscan con rectitud. Sólo podemos ser aceptados por Dios por un sacrificio, por Cristo, el gran sacrificio, de quien derivan su validez los sacrificios de la ley. —Verdaderos y justos son sus juicios; hasta las conciencias de los pecadores serán forzadas a reconocer la justicia de Dios.[4]

Dios los bendiga.

1 Walvoord, J. F., & Zuck, R. B. (2000). El conocimiento bíblico, un comentario expositivo: Antiguo Testamento, tomo 4: Job-Cantar de los Cantares (166). Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C.

2 Carro, D., Poe, J. T., Zorzoli, R. O., & Editorial Mundo Hispano (El Paso, T. (1993-). Comentario bı́blico mundo hispano Salmos (1. ed.) (193–194). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.

3 Pagán, S. (2007). De Lo Profundo, Señor, a Ti Clamo: Introducción y comentario (332–333). Miami, FL: Editorial Patmos.

4 Henry, M. (2003). Comentario de la Biblia Matthew Henry en un tomo. (417). Miami: Editorial Unilit.

5 Reina Valera Revisada (1960). 1998. Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas.


¿Se puede Pactar con Dios según Esdras 10:3?

¿Se puede Pactar con Dios según Esdras 10:3?

 Por Pastor Damián Ayala.

Una vez mas me complace contestar a esta pregunta. ¡NO!!

Hermanos, la Palabra de Dios no se puede entender solo leyendo dos lineas de un versículo si leemos Esdras 10:3 Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios…  y nos detenemos en esta parte, como lo hacen los defensores de la codicia es fácil confundirse y ser engañado.

Comparemos el contexto en cuestión Esdras 9 al 10 vs el contexto de la doctrina de pactar con Dios.

Pasos que dan los Pastores prósperos. 

Dan una predica en la que enseñan que Dios quiere que todo su pueblo sea rico, usan a Abraham, David, a Salomon, como ejemplos etc…

Les contarán algunos testimonios como que un hermano pacto 100 dólares y al llegar a su casa un vecino le regalo un millón de dólares, o que al día siguiente le dieron el mejor trabajo del mundo.

Después de eso le dicen a la iglesia que Dios quiere cumplir los anhelos de su corazón, pero, para eso ellos tienen que pactar una cantidad de dinero determinada, en algunos casos hacen grupos, los que pueden pactar mil dólares, los que pueden quinientos, los que pueden cien dólares y por ultimo los que quieran pactar lo que traigan. En algunos caso los dejan ir a su casa o traerlo el próximo domingo.

Este pacto les garantizará  que Dios les de su casa, trabajo, salud, fuerza, restaurará matrimonios y por supuesto también podrás tener un nuevo nivel de unción, tu nada mas pide y paga. Entre mas grande sea tu pacto mas fuerte y poderoso obra Dios. En esta enseñanza no importa la santidad, tu lo único que debes hacer es pactar tu anhelo a un buen precio.

Terminan con una frase como, hermanos tenemos un Dios de pactos él es Fiel y cumple sus promesas.

La verdad este tipo de practicas solo dan asco, ¡el favor de Dios no esta en venta!!.

Lo mas tremendo es que para todo esto usan versículos como Esdras 10:3, que solo con ver todo el contexto te das cuenta que se esta hablando de cosas muy distintas.

Veamos que es un pacto en estricto sentido: El pacto siempre es un acuerdo mutuo entre dos o más socios que los vincula y obliga a una reciprocidad de beneficios y obligaciones. No sólo lo vemos en pactos bilaterales, sino también concertados entre grupos.

Lo que estos tipos enseñan es:

1.- El creyente llega con Dios.

2.- El creyente llama a Dios para hacer un pacto.

3.- El pacto es cumplir el anhelo del corazón del creyente.

4.- El creyente le pone precio al pacto. (al cabo lo importante es la fe)

5.- El Dios soberano queda obligado a cumplir su parte del pacto. (cumplir el anhelo del corazón del creyente.)

Todo esto por no enseñarle a la gente que hay un pacto vigente el cual Dios ya realizo, lo único que tenemos que hacer es cumplir lo que el demanda comenzando por rendir nuestra vida a Cristo y hacerlo nuestro Señor.

Ahora veamos si concuerda el contexto de Esdras con esta practica.

Estudiamos desde el capitulo 9 de Esdras.

1.- Esdras se entera del problema de los matrimonios mixtos. 9:1-2

2.- Esdras lamenta (se duele) por el pecado del pueblo, 9:3, 4.

3.- Esdras confiesa a Dios el pecado del pueblo, 9:5–15.

4.- Disolución de los matrimonios mixtos 10:1-44

El pueblo manifiesta su apoyo a Esdras, 10:1–4. La oración o confesión pública de Esdras (9:6–15), aunque dramática y un tanto frenética (9:3–5), estaba plasmada de consternación y sincera preocupación por el bienestar del pueblo. Siendo que era un acto público ante la casa de Dios, en las afueras del templo, y durante la hora de la oración vespertina (9:5), Esdras llamó la atención de un buen número de los concurrentes al templo. Es seguro que lo que escucharon decir a Esdras en su confesión hizo reaccionar a muchos; ya que el pueblo lloraba amargamente, como expresión de un dolor profundo. Reconocían la veracidad de lo que Esdras decía y temían las consecuencias de esta situación. Esdras recibió el apoyo moral, emocional y espiritual del pueblo.

Este apoyo se patentiza con la intervención de Secanías hijo de Yejiel. Una referencia subsecuente (10:26) hace pensar que este hombre había sufrido directamente los efectos de esta acción de infidelidad a Dios. Sus palabras a Esdras probablemente no sean una confesión de envolvimiento o culpa personales, sino una expresión de reconocimiento de que lo que Esdras decía era verdad.

Nosotros hemos actuado con infidelidad conlleva el sentido de “responsabilidad comunal”, un concepto veterotestamentario donde aun los justos sufren por la culpa de los pecadores. Era obvio que el pueblo había pecado contra Dios al haber tomado mujeres extranjeras. El término “tomado” literalmente significa “hemos establecido a”, o sea que se les había permitido residir en el país. De los pueblos de la tierraincluye a toda raza representada en gente no judía que ocupaba o residía en Judea, Jerusalén y los lugares circunvecinos.

Secanías habló en representación de todo el pueblo que estaba llorando. Reconoció la infidelidad de la nación, pero sentía que aun había esperanza para Israel.

Secanías conocían esta promesa del pacto:  “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” (2º Crónicas 7.14, RVR60)

Como un respaldo a esta expresión de confianza, Secanías propone un plan: hagamos un pacto con nuestro Dios.

Si vemos esto no es un pacto nuevo, lo que ellos están haciendo es regresar a un pacto ya existente dado por Dios.

El pacto original es Deuteronomio 7:1-4 mismo que quebranto toda la nación.

Curiosamente el pacto que pretende hacer Secanías es DESPEDIR A LAS MUJERES EXTRANJERAS Y A LOS NIÑOS NACIDOS DE ELLAS, SEGÚN EL CONSEJO DE ESDRAS Y CONFORME A LA LEY. 

—El caso es simple: lo que se hizo mal debe deshacerse de nuevo en la mayor medida posible; nada menos que esto es el arrepentimiento verdadero. El pecado debe quitarse resueltos a no tener nunca nada más que hacer con eso. Lo que se ha obtenido injustamente, debe restaurarse.

Podemos ver que el pueblo no está haciendo algo para obtener una casa, dinero, un trabajo etc.. están regresando al pacto original a trabes del arrepentimiento, esto también era previsto por el pacto hecho por Jehová.

Como vemos el pacto es mas una promesa de regresar al pacto original, podemos ver que el pueblo de Dios no esta comprando el favor del Señor, se puede ver que los Israelitas no están haciendo nada nuevo.

En otras palabras, la nación de Israel esta buscando el perdón de su Dios.

Conclusión: 

Hermanos, no se dejen engañar, Dios en su pacto ya considero este tema, esto es con los Diezmos y las ofrendas. Malaquías 3:10-12  cuando nos apegamos a SU pacto El los recibe en el cielo. Hebreos 7:8

Dejemos que Dios en su soberanía nos bendiga conforme a su voluntad.

Pastores, por favor entiendan, dejen estas practicas, no sean necios. Arrepientanse por ir tras sus deseos y concupiscencias.

Dios los bendiga.

1 Cevallos, J. C. (2005). Comentario Biblico Mundo Hispano tomo 7 : Juan Carlos Cevallos y Rubén O Zorzoli.; editores generales, Juan Carlos Cevallos y Rubén O Zorzoli. (74–75). El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

2 Henry, M. (2003). Comentario de la Biblia Matthew Henry en un tomo. (333). Miami: Editorial Unilit.

Walvoord, J. F., & Zuck, R. B. (1996). El conocimiento bíblico, un comentario expositivo: Antiguo Testamento, tomo 3: 1 Reyes-Ester. Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C.


¿Se puede pactar con Dios?

Últimamente se ha visto mucho en las iglesias que los pastores invitan al pueblo a pactar con Dios y el principal invitado a ese pacto es San Billete $$$.

Es de sorprenderse cuando vemos a un “Cristiano” realizar las mismas prácticas católicas, idolatrando el dinero, ofreciendo a Dios todo tipo de ofrendas e incluso he escuchado decir: SI ME DAS MI CASA TE PROMETO QUE PREDICARÉ EL EVANGELIO.

Yo en lo personal y por testimonio Biblico estoy completamente en contra de estas prácticas herejes, ya que sólo se ven en las religiones paganas y no en la del Dios Viviente de la Biblia.

Es triste ver que esta práctica se está extendiendo y no ha perdonado denominación ni territorio, y todo por no leer la palabra de Dios.

Hermanos, tenemos que entender que todo debe estar 100% respaldado por la palabra, esas prácticas son inventos de los hombres basados en sus propias concupiscencias de dinero y de poder.

Veamos qué es un pacto en la Biblia, qué pactos ha hecho Dios con los hombres y descubramos a la luz de la palabra la realidad.

Te invito a leer para que no seas engañado, el final te asombrará.

Pacto

Convenio que expresa la relación especial de Jehová con su pueblo y resume la forma y estructura de la religión bíblica en ambos testamentos. La palabra hebrea (berit) aparece 285 veces en el Antiguo Testamento y la palabra griega (diatheke) 33 veces en el Nuevo Testamento; ambas se traducen «pacto».

Nota: tengan presente la palabra “BERIT” = PACTO, al final te asombrarás.

Pactos humanos

El pacto siempre es un acuerdo mutuo entre dos o más socios que los vincula y obliga a una reciprocidad de beneficios y obligaciones. No sólo lo vemos en pactos bilaterales, sino también concertados entre grupos (Jos 9.15; Abd 7). El Antiguo Testamento da varios ejemplos de pactos humanos:

Nota: Si el pacto es un acuerdo mutuo entre dos o más socios que los obliga entre sí tanto con derechos y obligaciones, la pregunta es ¿puede el hombre obligar a Dios a cumplir un pacto? ¿puede el hombre hacer un pacto con Dios? o ¿es Dios el que pacta con el hombre?

Veamos diferentes pactos en la Palabra.

Compromiso matrimonial

El matrimonio es un pacto (Mal 2.14; Ez 16.8).

Relaciones familiares

A través de un pacto, Jacob y Labán entran en relaciones familiares (Gn 31.44-54).

Relaciones de amistad y compromiso de unión para la vida.

En un pacto, Jonatán sella con un regalo la dádiva de su propia vida a su amigo David (1 S 18.1-4; 20.4-17).

Promesa de buenas relaciones y obligaciones sociales mutuas

Abimelec e Isaac hicieron un pacto de no agresión (Gn 26.23-33).

Reconocimiento de una propiedad

Abimelec y Abraham hacen un pacto en el que se asegura que Abraham es dueño de un pozo (Gn 21.22-34).

Compromiso de apoyo político

Abner se compromete con David para luchar por hacerlo rey de todo Israel (2 S 3.12-21).

Compromiso de liberación de esclavos

Sedequías se compromete con los ricos de Judá a liberar a sus esclavos (Jer 34.8-22).

Tratado de un rey vasallo con un rey soberano

El rey de Judá se sometió al rey de Babilonia (Ez 17.11-21).

Veamos los distintos pactos que Dios a hecho con los hombres, sin perder de vista que Dios es el que los propone.

CONCEPTO TEOLÓGICO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Adán

Aunque la palabra no se usa en Gn 1:3 ni aparecen todos los elementos tradicionales, el Antiguo Testamento se refiere una vez a la relación establecida entre Dios y Adán como a un pacto (Os 6.7). Se estableció con Adán no solo como individuo, sino como representante de todos los hombres (Ro 5.12).

Muchos teólogos suelen hablar del pacto adámico como «un pacto de obras». Sin embargo, sería más exacto calificar el pacto adámico como pacto de «obediencia», puesto que Dios, como el «Dios de toda gracia» (1 P 5.10), manifiesta su gracia en todas sus obras (Sal 145.13b, 17, BJ), pero exige obediencia de Adán. La obediencia que Dios espera del hombre debe ser consecuencia de la confianza (fe) en Él y su Palabra (Heb 11.6), y debe expresarse en la obediencia. El pacto con Adán incluyó también su ubicación en un lugar escogido (Edén, Gn 1.27; 2.8) y poder creador para producir una descendencia santa (Gn 1.26-28).

Noé

El primer uso de la palabra pacto (berit) aparece en relación con • Noé en Gn 6.18 e implica beneficios para toda su familia. Este pacto se desarrolla en Gn 9.1-17 donde se aplica a toda la descendencia de Noé y a todo ser viviente. En este caso la gracia prometida no depende de una buena comprensión o respuesta positiva por parte de todos los beneficiados. Es un pacto eterno cuya señal es el arco iris (Gn 9.12, 13). Está arraigado en la gracia divina (Gn 6.8; 9.1-3); requiere una fe que se exprese en obediencia (Gn 9.4-6; Heb 11.7) y la responsabilidad de producir una descendencia santa (Gn 9.1, 7); es eterno (Gn 9.12, 16) e implica una bendición universal (Gn 9.1, 11, 16s). Se puede considerar como una renovación del pacto con Adán y un avance del pacto salvífico con Abraham (Is 54.9, 10; 1 P 3.20, 21).

Como vemos en este pacto Dios es el que propone y dispone, a Noe solo le queda aceptarlo y obedecerlo.

Abraham

En el pacto con Abraham, renovado con Isaac y Jacob, tenemos la expresión clásica del pacto divino y se transmitió por dos tradiciones (Gn 15; 17). Las bendiciones prometidas incluyen: (1) Una descendencia santa y numerosa; (2) la posesión de la tierra de Canaán; y (3) la reconciliación con Dios.

La tercera promesa se expresa en Gn 17.7: «Yo seré tu Dios y el de tu descendencia después de ti», y muestra que, como en los casos de Adán y Noé, el pacto divino no se limita a la relación entre Dios y el individuo que originalmente recibe las promesas. Sin embargo, la exclusión de Ismael (Gn 17.18-21) y Esaú (Ro 9.6-13) muestra que aun en el Antiguo Testamento la descendencia física no garantiza el cumplimiento automático de todas las bendiciones prometidas en el pacto. Las promesas se cumplen para «los hijos de los hijos», pero con la condición de que posean una actitud de fe hacia Dios y estén calificados como «los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra» (Gn 17.9; Sal 103.17, 18; Ro 4.13).

Génesis 17 acentúa el hecho de que el pacto con Abraham es eterno (vv. 7-9, 13, 19; cf. Gl 3.16-18; Heb 13.20), y establece la circuncisión como señal del mismo. Aunque en el pacto con Abraham resalta el requisito de la fe, permanece vigente la necesidad de la obediencia como expresión ineludible de una fe sincera. Aunque el pacto con Abraham es particular y limitado, el contexto muestra que (cf. Adán y Noé) Dios tenía propuesta una bendición universal (Gn 12.3; Hch 3.25).

Israel

El mediador del pacto que Dios hizo con el pueblo de Israel en Sinaí fue Moisés. Este pacto constituía una renovación y desarrollo del pacto con Abraham (Gn 15.13-21; Éx 2.23, 24; 3.15-17; 6.4-8; 32.13; Lv 26.40-45; Dt 4.29-31; Sal 105.8-11, 41-45; 106.45). La continuidad esencial de este pacto con el anterior se destaca en los siguientes elementos:

1. Es un pacto arraigado en la gracia divina (Dt 9.4-6).

a. Insiste en una actitud de fe por parte del hombre.

b. Requiere que la fe se exprese en una obediencia radical y de todo corazón          (Éx 19.5).

2. Siempre incluye la reconciliación espiritual con Dios como promesa fundamental del pacto (Éx 6.7).

a. Espera como cosa normal una descendencia santa (Dt 6.7; 29.29; 30.6).

b. Mantiene como meta final la bendición universal (Éx 19.5, 6).

Los principales elementos nuevos (de «caducidad» o «desarrollo») en el pacto con Israel se encuentran en que: (1) por primera vez Dios establece su pacto con una nación (descendiente de Abraham, Éx 1.1-7); (2) se multiplican y desarrollan las estipulaciones del pacto en la Ley (Éx 20; Dt 32) hasta convertirse en la constitución de la nueva nación.

Como vemos, Dios es el que propone el pacto y marca sus condiciones a seguir; nadie le pone o le quita, sólo Dios.

David

El pacto que hizo con David desarrolla la antigua promesa de una descendencia santa (Gn 3.15; 17.7, etc.). Se anuncia en 2 S 7.12-17; 1 Cr 17.10-15 y se recuerda con júbilo en Sal 89.3, 4, 26-37; 132.11-18; cf. 2 S 23.5. En última instancia es mesiánico (Is 42.1, 6; 49.8; 55.3, 4; Mal 3.1; Lc 1.32s; Hch 2.30-36). El Siervo de Jehová se llama «pacto» en Is 42.6, puesto que incorpora todas las bendiciones y cumple todas las estipulaciones. El pacto davídico marca un desarrollo particular dentro del contexto general del pacto mosaico y no se debe considerar totalmente paralelo con aquel.

El «nuevo pacto»

El nuevo pacto prometido en Jer 31.31-34 es otra renovación del pacto con Abraham e Israel. Su continuidad con los pactos anteriores se muestra en los siguientes hechos:

1. Es un mismo Dios que establece el pacto (vv. 31-33).

2. Se hace con un mismo pueblo (vv. 31-33).

3. Las estipulaciones abarcan esencialmente la misma Ley antigua (v. 33).

4. La promesa fundamental es una misma: «Yo seré tu Dios y tú serás mi pueblo».

Los nuevos elementos en la renovación del pacto recalcan:

1. Una interiorización más profunda de la Ley (cf. Dt 6.6, 7; Sal 37.31).

2. Una nueva fuerza moral e interior que resulta del nuevo pacto (cf. Ez 36.27;     Ro 8.38s).

a. Un nuevo concepto sobre la universalidad del conocimiento de Dios                   entre su pueblo (Jer 31.34,).

Una vez más, vemos que Dios es el que hace el pacto, pone sus condiciones y los alcances, el hombre en nada interviene.

CONCEPTO TEOLÓGICO EN EL NUEVO TESTAMENTO

La promesa de un nuevo pacto (o sea, una renovación decisiva y final del pacto eterno) se cumplió en  Jesucristo (2 Co 1.19, 20). Como el segundo Adán (1 Co 15.45ss) e imagen de Dios (Col 1.15), Cristo cumple con los requisitos del pacto por parte de todos los hombres y así renueva la imagen divina en el hombre (Ro 5.12-21; 2 Co 3.18). Cristo forma su Iglesia en la que la muerte no puede prevalecer (Mt 16.18).

En Cristo se cumplen las promesas del pacto hecho con Abraham (Lc 1.54, 55, 72-75) y con David (Lc 1.68-71) y las estipulaciones del pacto mosaico con Israel (Mt 5.17, 18). El nuevo pacto se funda en la sangre de Cristo, su Mediador (Heb 12.24), quien identificó este pacto (Lc 22.20; 1 Co 11.25) con el pacto eterno (Mt 26.28; Mc 14.24, BJ).

Puesto que el nuevo pacto representa una confirmación del pacto eterno, las promesas y provisiones fundamentales de los pactos anteriores permanecen vigentes (Ef 2.12; 2 Ti 3.15-17). El Pueblo de Dios todavía se llama «Israel» (Gl 6.16), y se desarrolla a partir del núcleo de judíos creyentes (Ro 11.1-6). Sin embargo, del Olivo se desgajan a los judíos incrédulos y se injertan (Ro 11.7-24) y hacen miembros de la familia de Dios (Ef 2.11-22) a los gentiles creyentes. Sigue en efecto el deber de levantar una descendencia santa (Tit 2.14; 1 P 2.9), y ahora este deber incluye la labor evangelizadora (Mt 28.19, 20; 1 Co 4.15; etc.; cf. Dt 6.7-9).

El nuevo pacto se destaca sobre todo por el gran desarrollo del ministerio del Espíritu Santo (Hch 2; 2 Co 3.4-18; etc.). Hebreos explica la superioridad del nuevo pacto (9.16, 17), y tanto allí como en Gl 3.15-17 la garantía del pacto es la muerte de Cristo, «porque el testamento con la muerte se confirma». Su finalidad también se acentúa por el uso del concepto de un  «Testamento», que es otro significado del griego diatheke.

Bibliografía:

1. Alonso-Schokel, «Motivos sapienciales y de alianza en Génesis 2-3»,                 Bíblica, 43, 1962, pp. 305-309.

2. J. Schildenberger, «Alianza», Diccionario de teología bíblica, Herder,                 Barcelona, 1967. Edmund Jacob, Teología del Antiguo Testamento,                     Ediciones Marova, Madrid, 1969, pp. 198-204.

A través de este estudio hemos visto los pactos que Dios ha hecho con su pueblo, igualmente la naturaleza de los mismos.

Existen 2 versículos, los cuales usan las personas que enseñan tal doctrina de hacer pactos con Dios, veamos cuales son:

Salmos 50:5 Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.

Los vv. 5 y 6 pide que reunan a su pueblo, fieleslos que están en un pacto con Dios, para que él los escudriñe antes de renovar el pacto. La clave para entender el Salmo está en el v. 5; lo que se traduce han hecho… pacto es un participio que se usaba para “estar para hacer un pacto”. Dios está Ilamando a “los que están para hacer (renovar) un pacto conmigo mediante sacrificios”. Por eso, en el próximo párrafo enseña la actitud necesaria de corazón para el verdadero sacrificio a Dios.

se requiere la presencia de los «santos» de Dios, «los que hicieron pacto con sacrificios» (v. 5), en una clara referencia a su pueblo (Ex 24:5–8), que serán las personas juzgadas.

Ver: https://activistasdecristo.wordpress.com/2011/11/21/salmo-505-fundamenta-que-se-puede-pactar-con-dios/

Esdras 10:3 Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley.

Ver https://activistasdecristo.wordpress.com/2011/12/27/se-puede-pactar-con-dios-segun-esdras-103/

Por último, recuerdas que al inicio de este estudio te pedí que tuvieras presente la palabra BERIT que es igual a PACTO.

Mira lo que nos cuenta la Palabra sobre esto: veamos cual es el verdadero dios de pactos.

Jueces 8:32-33 Y murió Gedeón hijo de Joás en buena vejez, y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezeritas.Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit.

BAAL = SEÑOR, MARIDO

BERIT = PACTO

ESCOGIERON AL dios señor, marido de pactos….

Baal-berit. Es un dios pagano….

Así que cuando escuches decir que pactes con Dios, con el que estás pactando es con, Baal-berit y no con el Dios Viviente.

No te dejes engañar, o mejor dicho robar por gente ignorante o mal intencionada.

Conclusión:

¿Podemos como creyentes agregar algo más al pacto ya hecho por Dios?

Tenemos que recordar que el pacto “obliga” a las dos partes, ¿podemos obligar a Dios a cumplir con un pacto hecho por nosotros?

Dios ya ha hecho su pacto en la cruz y sellado con la sangre de Jesús el cual es perfecto, donde ha incluido más de lo que uno como hombre puede comprender, ¡toda bendición en los lugares celestiales!

Cuando uno dice haré un pacto con Dios, por ejemplo, daré “X” dinero para que Dios me dé mi casa, Dios podría decirnos: “no es necesario pactar nada más, lee la Palabra y encontrarás que si tu cumples lo que yo ya he establecido en Mi Pacto, como la obediencia radical, yo te daré mas que una casa”.

Dios ha hecho un pacto perfecto, donde no están incluidas las concupiscencias de los hombres.

Hechos 8:20

Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.

No trates de comprar el favor de Dios.

Hermanos, lo más importante es la salvación. No te desenfoques y en vez de tratar de pactar con Dios, comprométete a cumplir el pacto ya establecido y verás las bendiciones que vendrán a tu vida.

 Damián Ayala. Esclavo voluntario de Jesucristo.