BUDISMO DESESPERANZA PARA LAS NACIONES (2)

BUDISMO
DESESPERANZA PARA LAS NACIONES (2)

por Pablo Santomauro

Los mitos

La innumerables y fascinantes leyendas sobre las historias de la niñez del Buda, su casamiento, sus caminatas por el bosque y su iluminación, no son de confiar. Se supone que Sidarta nació en una familia rica y creció totalmente aislado de la pobreza y el sufrimiento galopante de la cultura que lo rodeaba. Algunas leyendas exageran la riqueza de la familia y otras aun lo ubican como parte de la realeza. No existe en absoluto ninguna evidencia histórica para apoyar estas leyendas.

Su padre (Suddhodana), dice el cuento, era el regidor de una zona cerca de los Himalayas, la zona que hoy se conoce como el Nepal. El padre protegió a su hijo del mundo exterior confinándolo a vivir dentro del palacio, rodeado de placeres y riquezas. Se casó y a la edad de 29 años tuvo un hijo. Una leyenda dice que las pocas veces que se le permitía a Gautama salir fuera de los muros del palacio, su padre se aseguraba que la gente que el Buda veía estuviera siempre sonriente y feliz. La intención del padre era que Gautama no viera la pobreza y el sufrimiento.

La otra versión dice que Gautama, burlando la vigilancia del padre, se escabulló fuera de los muros y se encontró con el lado amargo de la vida. Cuenta la historia que Gautama vio cuatro cosas: un hombre viejo, un hombre enfermo, un muerto y un mendigo. Realmente Sidarta no vio nada extraordinario. El hombre viejo lo veo todos los días cuando me miro al espejo, y no tengo ni que salir de mi casa. El hombre enfermo también lo veo en mi espejo. o cada vez que saludo a mi vecino que continúa fumando a pesar de todo. El mendigo lo veo a una cuadra de mi casa en la cafetería de la esquina, y si no le doy un dólar cada vez que voy a comprar un café, yo voy a ser el muerto. Estos limosneros de hoy son muy “pesados”, como la crónica policial lo establece (a este tipo de mendicidad se le llama en inglés, “solicitación agresiva”, un nombre sofisticado para definir las actividades de los limosneros prepotentes).

La cosa es que desobedeciendo los deseos de su padre, Gautama decidió un día ir más allá de los muros de su palacio donde había pasado toda su vida. Como consecuencia, por primera vez en su vida tuvo contacto con el dolor y el sufrimiento de los “inmundos” pobres de la casta más baja del sistema de la India, llamados “intocables”. Al ver todo eso se sintió culpable porque el vivía en medio del lujo.

Poco a poco se obsesionó tanto psicológicamente con su culpabilidad, que finalmente en lugar de hacer algo positivo para aliviar el sufrimiento humano (fundar un hospital o un comedor público, para ponerlo en términos modernos), Sidarta decidió aumentar el sufrimiento humano abandonando a su familia para convertirse en un monje/limosnero hindú y vagar por las junglas de la región buscando una solución para el problema del mal y el sufrimiento.

Punto — Haciendo sufrir a su familia y sufriendo él mismo, agregó más sufrimiento a la humanidad. ¡Vaya forma de estar preocupado por el sufrimiento de la humanidad! Pero este es el problema con el hinduísmo y el budismo, causan sufrimiento con sus sistemas de creencias.

Durante seis años Sidarta vagó de un lado a otro por los campos y junglas pidiendo limosna y abusando su cuerpo a los efectos de purificar su alma. La leyenda dice que Sidarta aprendió a vivir con un grano de arroz al día —- evidentemente esto lo redujo a prácticamente un esqueleto ambulante. De esa manera descubrió que el ascetismo no era un buen camino para lograr autorrealización, paz e iluminación.

Hasta quiso acostumbrar a su propio burro a no comer. El pobre burro murió a las tres semanas de no probar bocado. La tradición cuenta que ante la muerte del pobre animal, las palabras de Sidarta fueron: ¡Justo ahora que se estaba acostumbrando!

Aclaro para que “conste en actas”, que esta última aserción es sólo una nota humorística; no se encuentra entre las tantas leyendas del budismo.

¡Y se hizo la luz!

Luego de seis años parece que estando sentado debajo de una higuera, unBhodi (árbol de la sabiduría), llegó a la conclusión que la causa de todos sus sufrimientos se debían a su fracaso de poder encontrar un camino intermedio entre el placer y el dolor, la alegría y la tristeza, la riqueza y la pobreza, etc., etc.

Sidarta tuvo ambas experiencias, fue de un extremo a otro en su vida, pero ambas lo habían dejado insatisfecho.

Entonces, ¡una nueva y gran idea vino a su mente! Su problema real era que él aun tenía DESEOS. Como esos deseos no eran logrados o saciados, él se sintió insatisfecho. Por lo tanto, la solución para evitar la frustración y el sufrimiento era poder llegar al punto donde él no tuviera ningún deseo de nada, ni del bien ni del mal. ¡LA SOLUCION! Erradicar los deseos / no tener más deseos / jihad contra los deseos.

Con estas grandes ideas, este hombre fue proclamado “Buda”, el “Iluminado”. ¿Significó esto que volvió con su esposa e hijo y cumplió con su obligación moral? No, su familia continuó abandonada. La pseudo iluminación de Sidarta fue intensamente egocéntrica, egoista, interesada — éste es aún uno de los mayores problemas del budismo. Es una religión que satisface el ego y nada más que el ego, por eso es que el budismo crece rápidamente en los EEUU, una sociedad materialista por excelencia.

Retomando el hilo, estamos en que la solución es erradicar los deseos de la vida de una persona para evitar la frustación que trae la no satisfacción de esos deseos — quiero ser rico, no puedo; quiero lucir como Arnold Schwarzenegger, voy al gimnasio tres años pero no puedo; quiero estar casado con Jeniffer Lopez, no puedo —- todo esto me hace sufrir. Solución: Eliminar los deseos de mi vida.

Ahora que el hombre ya es el “Buda” (i.e.,el iluminado , alcanzó el estado de Nirvana, el grado más alto de divinidad — conciencia) se supone que ya no tiene más deseos. Uno hubiera esperado que el hombre se retirara a una cueva y muriera aislado del mundo. Pero aparentemente hubo un deseo que no pudo eliminar, el deseo de predicar sermones y de hacer convertidos.

Ese deseo quedó vivito y coleando por unos cuantos años. Una vez más, típico de todo falso maestro, no pueden vivir o poner en práctica lo que predican. Yo no me explico como se pudo construir toda una religión basada en una contradicción, en las enseñanzas de un hombre cuya vida fue una contradicción. Pero me imagino que es posible, mientras sigan naciendo varios incautos por minuto, y mientras el dinero exista para que estos maestros iluminados vengan a predicar al mundo occidental, claro que se puede fabricar una religión todos los días.

Observación: los iluminados no van al Africa u otras regiones pobres a enseñar su budismo. Vienen a las naciones industrializadas. ¿Por qué? Por el billete.

Continuamos. De acuerdo con la leyenda, de los iluminados labios de Sidarta emanaron la CUATRO NOBLES VERDADES, EL CAMINO DE OCHO SENDEROS (sendero óctuple), LAS DIEZ PERFECCIONES, y otras sofisticadas enseñanzas. La verdad es que Sidarta nunca enseñó nada de estas cosas. Estas doctrinas fueron desarrolladas muchos siglos después de su muerte y el nombre del Buda fue invocado sobre estas cosas para darles un aire de autoridad.

Para corolar el cuento, digamos que Sidarta arrastró tras de sí una audiencia numerosa y ávida en la India, gente que en su mayoría estaban desilusionadas con el hinduísmo.

Sidarta muere a la edad de ochenta años, cuenta la leyenda. La causa fue una intoxicación alimenticia que le produjo vómitos, hemorragias y grandes dolores que según los testimonios, soportó con gran entereza. Finalmente, se recostó en un bosquecillo de mangos en Kushinagara, a unos 175 kilómetros al noroeste de Patna. Allí, rodeado de sus discípulos, alcanzó la paz eterna de la extinción completa, el paranirvana, un estado al que sólo acceden los que han alcanzado el nirvana durante su existencia.

Para ese entonces el budismo ya era una religión mayor en la India. Trescientos años más tarde, el budismo se había expandido por toda Asia. Buda nunca reclamó ser deidad, más bien decía ser “uno que muestra el camino”. A pesar de ello, 700 años después de su muerte, sus seguidores lo comienzan a adorar como una deidad. <>

(Continuará)

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso de el hermano Pablo Santomauro*

Nota: Este Articulo ha sido tomado del blog amigo. El blog del Pastor Daniel



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