Dios aún no ha Muerto

Dios aún no ha Muerto

Por: William Lane Craig

“God Is Not Dead Yet.” Christianity Today. Julio, 2008, pp. 22-27. Traducido por Joel Naranjo

Se podría pensar de la reciente avalancha de best-sellers ateos que la creencia en Dios es intelectualmente indefendible en la actualidad para las personas racionales. Pero una mirada a los libros por Richard Dawkins, Sam Harris, y Christopher Hitchens, entre otros, revela rápidamente que el llamado Nuevo Ateísmo carece de músculo intelectual. Es felizmente ignorante de la revolución que ha tenido lugar en la filosofía angloamericana. Refleja el cientificismo de una generación pasada en lugar de la escena intelectual contemporánea.

El clímax cultural de aquella generación llegó el 8 de abril de 1966, cuando la revista Time publicó una historia principal cuya cubierta era completamente negra salvo tres palabras blasonadas en brillantes letras rojas: “¿Ha muerto Dios?”. La historia describía el movimiento de la “Muerte de Dios”, de moda en la teología norteamericana.

Pero para parafrasear a Mark Twain, las noticias del fallecimiento de Dios fueron prematuras. Puesto que, al mismo tiempo que los teólogos escribían el obituario de Dios, una nueva generación de jóvenes filósofos estaba redescubriendo su vitalidad.

Allá por los años cuarenta, muchos filósofos creían que el lenguage acerca Dios, dado que no es verificable por los cinco sentidos, carece de significado: es un verdadero sinsentido. Este verificacionismo finalmente colapsó, en parte, porque los filósofos comprendieron ¡que el verificacionismo mismo no puede ser verificado! El colapso del verificacionismo fue el evento filosófico más importante del siglo 20. Su caída implicó que los filósofos fueron una vez más libres de hacer frente a los problemas tradicionales de la filosofía que el verificacionismo había suprimido. Junto a este resurgimiento del interés en las preguntas filosóficas tradicionales vino algo totalmente inesperado: un renacimiento de la Filosofía Cristiana.

El punto de inflexión llegó, probablemente, en 1967, con la publicación de “Dios y Otras Mentes: Un Estudio de la Justificación Racional de Creencia en Dios” de Alvin Plantinga. Los pasos de Plantinga han sido seguidos por una multitud de filósofos cristianos, los cuales escriben en revistas académicas, participan en conferencias profesionales y publican con las mejores editoriales académicas. Como resultado, el rostro de la filosofía angloamericana se ha visto transformado. El ateísmo, si bien quizás todavía el punto de vista dominante en las universidades norteamericanas, es una filosofía en retirada.

En un reciente artículo, el filósofo de la Universidad de Western Michigan, Quentin Smith, lamenta lo que él llama “la desecularización de la academia que se ha desarrollado en los departamentos de filosofía desde finales de los años ’60”. Reclama de la pasividad de los naturalistas ante la ola de “teístas inteligentes y talentosos que han entrado en el mundo académico en la actualidad.” Smith concluye, “Dios no esta ‘muerto’ en la academia; volvió a la vida a fines de los 60s y está ahora vivo y bien en su última fortaleza académica, los departamentos de filosofía”.

El renacimiento de filosofía cristiana se ha visto acompañado por un resurgimiento del interés en la teología natural, aquella rama de la teología que busca demostrar la existencia de Dios aparte de la revelación divina. La meta de la teología natural es justificar una cosmovisión teísta en un sentido amplio, una que pueda ser común a cristianos, judíos, musulmanes, y deístas. Aún cuando pocos los llamarían pruebas concluyentes, todos los argumentos tradicionales para la existencia de Dios, por no mencionar otros argumentos nuevos y creativos, hallan en la actualidad defensores bien articulados.

Los Argumentos

Primero, démosle una rápida mirada a algunos de los argumentos actuales de teología natural. Los veremos de manera condensada. Esto tiene la ventaja de hacer la lógica de los argumentos muy clara. El esqueleto de los argumentos puede ser entonces rellenado de carne con una discusión más extensa. Una segunda pregunta crucial, ¿De que sirve un argumento racional en nuestra época supuestamente postmoderna?, será tratada en la próxima sección.

El Argumento Cosmológico. Versiones de este argumento son defendidas por Alexander Pruss, Timothy O’Connor, Stephen Davis, Robert Koons y Richard Swinburne, entre otros. Una formulación simple de este argumento es:

1. todo lo que existe tiene una explicación de para su existencia, sea en la necesidad de su propia naturaleza o en una causa externa.

2. si el universo tiene una explicación para su existencia, dicha explicación es Dios.

3. el universo existe.

4. por consiguiente, la explicación para la existencia del universo es Dios.

Este argumento es lógicamente válido, de modo que la única pregunta es acerca de la verdad de sus premisas. La premisa (3) es innegable para cualquier buscador sincero de la verdad, de modo que el problema se reduce a (1) y (2).

La premisa (1) parece bastante plausible. Imagine que va caminando por un bosque y descubre una esfera translúcida en el suelo. Usted encontraría bastante extraña la afirmación de que la esfera simplemente existe, inexplicablemente. Y aumentar el tamaño de la esfera, incluso hasta que llegue a ser co-extensiva con el cosmos, no ayudaría en nada para eliminar la necesidad de una explicación para su existencia.

La premisa (2) podría parecer polémica en un comienzo, pero es, de hecho, sinónima de la usual afirmación atea de que si Dios no existe, entonces no hay ninguna explicación para la existencia del universo. Además, (2) es bastante plausible por derecho propio. Esto porque una causa externa del universo debe existir más allá del espacio y el tiempo, y por consiguiente no puede ser física o material. Ahora, hay sólo dos tipos de cosas que calzan con esa descripción: Ya sea un objeto abstracto, como los números, o, de lo contrario, una mente inteligente. Pero los objetos abstractos son causalmente impotentes. Por ejemplo, el número 7 no puede causar nada. Por lo tanto, se sigue que que la explicación de la existencia del universo es una mente personal, externa y trascendente que creó el universo, que es lo que la mayoría de las personas tradicionalmente han querido decir con la palabra “Dios.”

El Argumento Cosmológico Kalam. Esta versión del argumento tiene una rica herencia islámica. Stuart Hackett, David Oderberg, Mark Nowacki, y yo hemos defendido el argumento kalam. Su formulación es simple:

1. todo lo que comienza a existir tiene una causa.

2. el universo comenzó a existir.

3. por consiguiente, el universo tiene una causa.

La premisa (1) ciertamente parece más plausible que su negación. La idea que las cosas pueden nacer a la existencia sin una causa es peor que la magia. No obstante, es notable cuántos no-teístas, bajo el peso de la evidencia en favor de la premisa (2), han negado (1) en lugar aceptar la conclusión del argumento.

Tradicionalmente, los ateos han negado (2), en favor de un universo eterno. Pero hay buenas razones, filosóficas y científicas, para dudar que el universo no tenga un comienzo. Filosóficamente, la idea de un pasado infinito parece absurda. Si el universo nunca tuviera un principio, entonces el número de eventos del pasado en la historia del universo es infinito. No sólo es ésta una idea muy paradójica, si no que hace surgir un problema: ¿Cómo el evento presente podría llegar alguna vez, si un número infinito de eventos anteriores tenían que ocurrir primero?

Es más, una notable serie de descubrimientos en astronomía y astrofísica durante el último siglo han inspirado nueva vida al argumento cosmológico kalam. En la actualidad tenemos evidencia bastante poderosa de que el universo no tiene un pasado eterno, sino que tuvo un comienzo absoluto hace aproximadamente 13.7 mil millones años en un evento cataclísmico conocido como el Big Bang.

El Big Bang es tan asombroso porque representa el origen del universo a partir de literalmente nada. Esto, dado que toda la materia y energía, e incluso el espacio físico y el tiempo llegaron a ser en el Big Bang. Si bien algunos cosmólogos han intentado desarrollar teorías alternativas con el objeto de evitar este principio absoluto, ninguna de estas teorías se ha impuesto en la comunidad científica. De hecho, en 2003, los cosmólogos Arvind Borde, Alan Guth, y Alexander Vilenkin fueron capaces de demostrar que cualquier universo que este, en promedio, en un estado de expansión cósmica no puede ser eterno hacia el pasado si no que debe tener un principio absoluto. Según Vilenkin, “Los cosmólogos ya no pueden esconderse tras la posibilidad de un universo con un pasado eterno. No hay ninguna salida, tienen que enfrentar el problema de un principio cósmico”. Se sigue, entonces, que debe haber una causa trascendente que produjo la existencia de universo, una causa que, como hemos visto, es plausiblemente eterna, no-espacial, inmaterial, y personal.

El Argumento de Teleológico. Los antiguos argumentos del diseño permanecen hoy tan robustos hoy como siempre, defendidos en varias formas por Robin Collins, John Leslie, Paul Davies, William Dembski, Michael Denton, y otros. Los partidarios del movimiento del Diseño Inteligente han continuado la tradición de buscar ejemplos de diseño en los sistemas biológicos. Pero la vanguardia de la discusión se enfoca en el notable y recientemente descubierto “ajuste fino” del cosmos para la vida. Este ajuste fino es de dos clases. Primero, cuando las leyes de la naturaleza se expresan como ecuaciones matemáticas, contienen ciertas constantes, tales como la constante gravitatoria. Los valores matemáticos de estas constantes no son determinados por las leyes de la naturaleza. Segundo, hay ciertas cantidades arbitrarias que son sólo parte de las condiciones iniciales del universo, por ejemplo, la cantidad de entropía presente en el universo.

Estas constantes y condiciones caen en un rango extremadamente estrecho de valores que posibilitan la vida. Si cualquiera de estas constantes o condiciones iniciales fuera alterado por menos que el ancho de un cabello, el equilibrio que hace posible la vida se destruiría, y la vida no existiría.

De acuerdo con esto, podemos argumentar:

1. El ajuste fino del universo se debe ya sea a la necesidad física, al azar o a al diseño.

2. no se debe a la necesidad física o al azar.

3. por consiguiente, se debe al diseño.

La premisa (1) simplemente las lista de opciones posibles para explicar el ajuste fino. La premisa importante es por consiguiente (2). La primera alternativa, la necesidad física, dice que las constantes y condiciones iniciales deben tener los valores que tienen. Esta alternativa tiene poco digno de consideración. Las leyes de la naturaleza son consistentes con una amplia gama de valores para las constantes y condiciones iniciales del universo. Por ejemplo, la candidata más prometedora para una teoría unificada de la física a la fecha, la teoría de las “supercuerdas” o “teoría M”, permite un paisaje cósmico de alrededor de 10500 posibles universos distintos gobernados por leyes naturales, y sólo una proporción infinitesimal de éstos es capaz de sostener vida.

En cuanto al azar, los teóricos contemporáneos reconocen cada vez más que las posibilidades contra el ajuste fino son simplemente insuperables a menos que uno este preparado para abrazar la especulativa hipótesis de que nuestro universo es solo un miembro de un conjunto infinito de universos aleatoriamente ordenados (alias, el multiverso). En este conjunto de mundos, cada mundo físicamente posible existe y, obviamente, nosotros podríamos observar sólo un universo dónde las constantes y condiciones iniciales sean consistentes con nuestra existencia. Es aquí donde el debate arrecia hoy por hoy. Físicos como Roger Penrose, de la Universidad de Oxford, presentan poderosos argumentos contra cualquier apelación a un multiverso como forma de explicar el ajuste fino.

El Argumento Moral. Varios eticistas, tales como Robert Adams, William Alston, Mark Linville, Paul Copan, John Hare, Stephen Evans, y otros han defendido teorías éticas de “Mandamiento Divino [“Divine command theories”], que apoyan varios argumentos morales para la existencia de Dios. Uno de dichos argumentos es el siguiente:

1. si Dios no existe, los valores y deberes morales objetivos no existen.

2. los valores y deberes morales objetivos existen.

3. por consiguiente, Dios existe.

Por valores y deberes objetivos quiero decir valores y deberes que son válidos y obligatorios independiente de la opinión humana. Muchos ateos y teístas por igual concuerdan con la premisa (1). Esto, porque dada una cosmovisión naturalista, los seres humanos no son más que animales, y un acto que nosotros consideraríamos asesinato, tortura, o violación, es natural y amoral en el reino animal. Aún más, si no hay nadie para ordenar o prohibir ciertas acciones, ¿cómo podemos nosotros estar sujetos a obligaciones o prohibiciones morales?

La premisa (2) podría parecer más disputable, pero probablemente será una sorpresa para la mayoría de los legos enterarse que (2) es ampliamente aceptada entre los filósofos. Porque cualquier argumento contra la objetividad de la moral tenderá a estar basado en premisas menos evidentes que la realidad de los valores morales mismos, tal como son aprehendidos en nuestra experiencia moral. La mayoría de los filósofos, por lo tanto, reconoce distinciones morales objetivas.

Los no teístas típicamente opondrán al argumento moral un dilema: ¿Algo es bueno porque Dios los quiere, o Dios lo quiere porque es bueno? La primera alternativa hace del bien y el mal algo arbitrario, mientras que la segunda hace al bien independiente de Dios. Afortunadamente, éste es un falso dilema. Los teístas tradicionalmente han optado por una tercera alternativa: Dios quiere algo porque Él es bueno. Es decir, lo que Platón llamó el Bien es la naturaleza moral del propio Dios. Dios es por naturaleza amoroso, benévolo, justo, y así. Él es el paradigma de la bondad. Por consiguiente, el Bien no es independiente de Dios. Es más, los mandamientos de Dios son una expresión necesaria de su naturaleza. Sus mandamientos para nosotros no son, por lo tanto, arbitrarios, sino un reflejo necesario de su carácter. Esto nos provee de un fundamento adecuado para afirmar la existencia de valores y deberes morales objetivos.

El Argumento Ontológico. El famoso argumento de Anselmo ha sido el reformulado y defendido por Alvin Plantinga, Robert Maydole, Brian Leftow, y otros. Dios, observa Anselmo, es por definición el más grande ser concebible. Si usted pudiera concebir algo más grande que Dios, entonces eso sería Dios. Así, Dios es el más grande ser concebible, un Ser Máximamente Grande. ¿Cómo sería tal ser? Debiese ser todo poderoso, lo sabría todo, sería perfectamente bueno, y existiría en todo mundo lógicamente posible. Pero entonces podemos argumentar:

1. es posible que un Ser Máximamente Grande (Dios) exista.

2. si es posible que un Ser Máximamente Grande exista, entonces un Ser Máximamente grande existe en algún mundo posible.

3. si un Ser Máximamente Grande existe en algún mundo posible, entonces existe en todos los mundos posibles.

4. si un Ser Máximamente Grande existe en todos los mundos posibles, entonces existe en el mundo real.

5. por consiguiente, un Ser Máximamente Grande existe en el mundo real.

6. por consiguiente, un Ser Máximamente Grande existe.

7. por consiguiente, Dios existe.

Ahora, puede ser una sorpresa descubrir que los pasos 2 al 7 de este argumento son relativamente poco controvertidos. La mayoría de los filósofos estaría de acuerdo que si la existencia de Dios es incluso posible, entonces Él debe existir. Así que la única pregunta es: ¿Es posible la existencia de Dios? El ateo tiene que sostener que es imposible que Dios exista. Tiene que decir que el concepto de Dios es incoherente, tal como el concepto de un soltero casado o de un círculo cuadrado. Pero el problema es que el concepto de Dios simplemente no parece ser incoherente en tal forma. La idea de un ser que es todo poderoso, que todo lo sabe, y que es perfectamente bueno existe en cada mundo posible parece perfectamente coherente. Y en tanto la existencia de Dios sea sólo posible, se sigue que Dios debe existir.

¿Por qué importa?

Por supuesto, hay réplicas y contra réplicas respecto a todos estos argumentos, y nadie imagina que se alcanzará un consenso general. De hecho, después de un período de pasividad, hay señales de que el gigante dormido del ateísmo ha despertado de su letargo dogmático y esta defendiéndose. J. Howard Sobel y Graham Oppy han escrito voluminosos libros académicos, críticos de los argumentos de teología natural, y Cambridge University Press publicó su “Companion to Atheism” el año pasado. No obstante, la misma presencia del debate en el mundo académico es en si misma señal de cuán saludable y vibrante es una cosmovisión teísta en la actualidad.

Sin embargo, aunque todo esto pueda ser así, algunos podrían pensar que el renacimiento de la teología natural en nuestro tiempo es meramente una gran cantidad de trabajo perdido. Porque ¿no vivimos en una cultura postmoderna en que el apelar a tales argumentos apologéticos ya no es efectivo? Los argumentos racionales en favor de la verdad del teísmo supuestamente ya no funcionan. Algunos cristianos aconsejan, por lo tanto, que debemos simplemente compartir nuestra narrativa e invitar a la gente a participar en ella.

Esta clase de pensamiento es culpable de un desastroso diagnóstico errado de la cultura contemporánea. La idea de que vivimos en una cultura postmoderna es un mito. De hecho, una cultura postmoderna es imposible; sería absolutamente invivible. La gente no es relativista respecto a temas de ciencia, ingeniería, y tecnología; más bien, es relativista y pluralista en materia de religión y ética. Pero, claro, eso no es postmodernismo; ¡eso es modernismo! Esto es simplemente verificacionismo de la vieja escuela, que sostenía que cualquier cosa que no se pueda probar con los cinco sentidos es cuestión de gusto personal. Vivimos en una cultura que sigue siendo profundamente modernista.

Por otra parte, ¿cómo hacer sentido de la popularidad del Nuevo Ateísmo? Dawkins y sus vástagos son indeleblemente modernistas e incluso cientificistas en su enfoque. En una lectura posmodernista de la cultura contemporánea, sus libros debieron haber caído como agua en una piedra. En cambio, la gente los consume ávidamente, convencidos de que las creencias religiosas son una tontería.

Visto bajo esa luz, ajustar nuestro evangelio a la cultura postmoderna es contraproducente. Al dejar de lado nuestras mejores armas de la lógica y la evidencia, aseguramos el triunfo de modernismo sobre nosotros. Si la iglesia adopta este curso de acción, las consecuencias para la próxima generación serán catastróficas. El Cristianismo se verá reducido a ser solo una voz más en una cacofonía de voces en competencia, cada una compartiendo su propia narrativa y ninguna encomendándose como la verdad objetiva sobre la realidad. Entretanto, el naturalismo científico continuará formando la visión de nuestra cultura acerca de cómo es realmente el mundo.

Una teología natural robusta bien puede ser necesaria para que el evangelio sea oído eficazmente en la sociedad Occidental de hoy. En general, la cultura Occidental es profundamente post cristiana. Es el fruto de la Ilustración, que introdujo en la cultura europea la levadura del secularismo, que ahora ha permeado la sociedad Occidental. Mientras que la mayoría de los pensadores originales de la Ilustración eran teístas, la mayoría de los intelectuales Occidentales hoy ya no consideran que el conocimiento teológico sea posible. Quién persiga la búsqueda de la razón firmemente finalmente será ateo o, cuando mucho, agnóstico.

Una comprensión adecuada de nuestra cultura es importante porque el evangelio nunca es oído de manera aislada. Siempre se oye en relación al trasfondo del entorno cultural actual. Alguien criado en un entorno cultural en que el cristianismo todavía es visto como una opción intelectualmente viable mostrará una apertura al evangelio. ¡Pero bien se le podría pedir al secularista que creyera en hadas o duendes como en Jesucristo!

Los cristianos que desprecian el valor de la teología natural porque “nadie viene a la fe por medio de argumentos intelectuales” son, por tanto trágicamente cortos de vista. Porque el valor de la teología natural se extiende mucho más allá de mis contactos evangelísticos inmediatos. Es la tarea más amplia de la apologética cristiana, incluyendo la teología natural, ayudar a crear y sostener un entorno cultural en que el evangelio pueda ser visto como una opción intelectualmente viable para los hombres y mujeres reflexivos. Le da a la gente el permiso intelectual para creer cuando sus corazones sean conmovidos. En tanto más nos adentremos en el siglo XXI, anticipo que la teología natural se volverá crecientemente relevante y vital como preparación para que la gente reciba el evangelio.

Este Articulo fue tomado de: http://www.reasonablefaith.org/spanish


William Lane Craig refuta a Stephen Hawking – (El Gran diseño. Respuesta de W.L.Craig a carta de un lector.)

William Lane Craig refuta a Stephen Hawking

El Gran diseño. Respuesta de W.L.Craig a carta de un lector.

El filosofo William Lane Craig, responde a través de su página web, una fe razonable, a distintas preguntas que le hacen llegar sobre diferentes temas de ciencia, filosofía y religión.

El tan extensamente publicitado último libro de Stephen Hawking y suscitó algunas de estas preguntas, cuya traducción y respuesta detallo a continuación.

“El universo puede crearse a sí mismo de la nada”, declara Stephen Hawking, “y Dios ya no es necesario.” In The Grand Design, su libro recientemente publicado con el coautor Leonard Mlodinow, Hawking propone un modelo de un universo no creado con un principio basado en una teoría de la gravedad cuántica. En respuesta, el Dr. Craig explica que la expresión “creación de la nada”, según lo utilizado por Stephen Hawking y el acto de Dios de la creación ex nihilo son dos conceptos muy diferentes.

Pregunta: (Ver web original)

Hola Sr. Craig,

Estoy seguro que ya ha visto alguno de los resúmenes del nuevo libro de Stephen Hawking que pronto será publicado, “El Gran diseño”. Allí, manifiesta que, debido a la ley de la gravedad, el universo puede crearse a sí mismo de la nada, y así lo hace. Así pues, de acuerdo con Hawking, no hay necesidad de referirse a Dios, ya que la creación espontanea es la razón de que exista “algo” en vez de “nada”, de que el universo exista, de que nosotros existamos.¨

Ahora bien, yo no soy físico, y entiendo que un autor a veces tiene que ir un poco lejos para publicitar y hacer marketing de su libro de modo que pueda asegurarse unas buenas ventas, pero en mi opinión, esto parece simplemente irracional, como mínimo.

Aunque lo que ahora tenemos son solo unas cuantas declaraciones de entre todo el libro, sin embargo, todo tipo de preguntas vienen ya a la mente.

Desde luego que Hawking no cree que el universo venga de la nada, ya que la gravedad ya estaba ahí para encargarse de la creación, y ciertamente, la gravedad no es “nada”. Pero, ¿qué es la gravedad si la aislamos del universo? (ej, espacio y masa). ¿No son las leyes de la naturaleza propiedades del universo?¿No son parte de él?¿No “aparecieron en la existencia” con el universo?¿De dónde vino la gravedad?

¿Cómo se puede estirar la ciencia “fuera” del universo, por ej, al plantear la investigación científica, ¿Cómo puede el científico dar el salto hasta el momento “por detrás” del big bang? ¿Cómo puede inferir nada científicamente sobre aquello que ocurrió antes del Big Bang? Al hacer eso, en mi opinión, uno entra en el ámbito de la metafísica.

Y además, por supuesto, se añade la absurda noción autocontradictoria, tipo Dennet, de que el universo se pueda crear a sí mismo de la nada.

Me da la impresión de que Hawking, simplemente reemplaza una causa trascendente (Dios), por otra,(la gravedad)

Sobra decir que Stepehn Hawking es uno de los científicos mas grandes de la historia. Sin embargo, estoy asombrado.

¿Podría darme su perspectiva sobre este tema?

Respetuosamente

Gunnar
Iceland

RESPUESTA DEL DOCTOR CRAIG

Nos hemos visto inundados con preguntas sobre las afirmaciones sensacionalistas promocionadas por la prensa en adelanto del lanzamiento del nuevo libro de Hawking y Mlodinow. He elegido tu pregunta, Gunnar, no solo porque es representativa de muchas, sino porque no he podido resistir publicar una pregunta desde Islandia!

En mi blog, con fecha 6 de septiembre, y en adelanto del lanzamiento del libro, planteé varias preguntas a tener en cuenta cuando llegamos al libro. Dichas preguntas han resultado dar justamente en el clavo. No solo no hay nada sustancial de novedad científica en este libro, nada que Hawking no hubiera ya escrito en su anterior best seller, “Una breve historia del tiempo”, sino que Hawking y Mlodinow faltan en tomar consciencia de las críticas en la literatura en contra de propuestas anteriores de Hawking. Si has digerido mi planteamiento sobre el origen del universo y el ajuste fino en la tercera edición del libro “fe razonable”, entonces ya estas equipado para responder a las declaraciones de este nuevo libro.

Hawking y Mlodinow buscan responder a tres preguntas en este libro:

1. ¿Por qué existe algo en lugar de nada?

2. ¿Por qué existimos?

3. ¿Por qué tenemos este conjunto particular de leyes y no otras?

Curiosamente, sus respuestas a cada una de estas preguntas resultaron ser muy breves. De hecho, la pregunta 2 queda incluida dentro de la 1, de modo que ni siquiera recibe una respuesta separada.

La respuesta de Hawking y Mlodinow a las preguntas 1 y 2 supone una apelación al modelo “sin límites” sobre el origen del universo que ya popularizó Hawking en “una breve historia del tiempo”.

Nuestros autores, se limitan a exponer este modelo, sin aportar ninguna prueba a favor, o mencionar ninguno de los otros modelos alternativos. Ni responden a la crítica de que el llamado “tiempo imaginario” presentado en su modelo es físicamente ininteligible y por ello es meramente un “truco” matemático para evitar la singularidad cosmológica que aparece en las teorías clásicas del principio del universo.

Aún así, su exposición no carece de interés en lo que se refiere a si el universo tuvo un inicio temporal. Escriben:

La comprensión de que el tiempo puede comportarse como otra dirección del espacio, significa que uno puede deshacerse del problema de que el tiempo tenga un principio, de un modo similar al que nos hemos librado de los límites del mundo. Supón que el comienzo del universo fuera como el Polo Sur de la tierra, con grados de latitud haciendo el papel del tiempo. Según nos movemos hacia el norte, los círculos de latitud, representando el tamaño del universo, se expandirían. El universo comenzaría como un punto en el Polo Sur, pero el Polo Sur es como cualquier otro punto. Preguntar qué ocurrió antes del comienzo del universo carecería de sentido, porque no hay nada al sur del Polo Sur. En este dibujo, espacio-tiempo no tienen límites, las mismas leyes de la naturaleza se dan en el Polo Sur que en cualquier otra parte (pp.134-5)

Este pasaje es fascinante porque representa una interpretación bastante diferente del tiempo imaginario a la que teníamos en “Una breve historia del tiempo”. Aquí, la analogía del Polo Sur se interpreta para implicar un punto de inicio de ambos, el tiempo y el universo. A pesar del hecho de que el tiempo imaginario se comporta como cualquier otra dimensión espacial, Hawking permite que los círculos de latitud jueguen el papel del tiempo, que tiene un punto de inicio en el Polo Sur. Cuando Hawking habla del problema del inicio del tiempo, a lo que se refiere es a la antigua objeción de que el universo tenga un principio. ¿Qué ocurrió antes del inicio del universo? Hawking lleva razón en que esta pregunta carece de sentido en su modelo, pero lo que no menciona es que la pregunta es igualmente inútil en el modelo estándar del Big Bang, ya que no hay nada anterior a la singularidad inicial cosmológica. En cualquiera de estos modelos el universo tiene un absoluto comienzo temporal, exactamente como planteo en la segunda premisa del argumento cosmológico Kalam.

Así que la pregunta es. ¿Por qué el universo comenzó a existir?¿Por qué hay algo en lugar de nada? Hawking y Mlodinow defienden lo que ellos llaman una aproximación “de arriba abajo” a esta pregunta. La idea es empezar por nuestro universo observable en el presente, caracterizado por el modelo estándar de física de partículas, y luego calcular, dada la condición de “no limites”, la probabilidad de las diversas opciones que permite la física cuántica para llegar al estado actual. La historia más probable, representaría la historia de nuestro universo observable.

Hawking y Mlodinow afirman que, “bajo este punto de vista, el universo apareció espontáneamente de la nada” (p. 136). Por “espontáneamente” quieren decir, sin causa.

Pero ¿cómo se deduce eso del modelo? La aproximación “de arriba abajo” calcula la probabilidad de nuestro universo observable dada la condición de “no limites”. El enfoque “de arriba abajo” no calcula la probabilidad de que la condición de “no limites” se sostenga, sino que lo da por sentado. Tal condición no es necesaria metafísicamente o físicamente. Si el universo vino a existir de la nada, podría haber tenido algún tipo de configuración espaciotemporal imaginable. Dado que la nada o el “no ser” no tienen propiedades ni restricciones, ni está gobernado por leyes físicas. La física solo comienza en el “Polo Sur” en el modelo sin límites. No hay nada en el modelo que implique que ese punto llego a la existencia sin una causa. De hecho, la idea de que el ser pudiera brotar sin causa del no ser, parece metafísicamente absurdo.

Hawking y Mlodinow parecen darse cuenta de que todavía no han respondido a la pregunta: ¿“Por qué hay algo en lugar de nada”?, dado que vuelven a esta cuestión en su capítulo conclusión, y dan una respuesta bastante diferente. Allí explican, que existe una energía de vacio constante contenida en el espacio vacío, y si la energía positiva del universo asociada con la materia, se equilibra con la energía negativa asociada a la gravedad, entonces el universo, espontáneamente, puede surgir como una fluctuación de la energía en el vacio (que, en un hábil juego de manos, dicen “podríamos bien llamar…. Cero”).

Esto parece ser un relato muy diferente del origen del universo, ya que presupone la realidad del espacio y la energía en el. Así pues, es desconcertante cuando Mlodinow y Hawking concluyen: “Porque existe una ley como la gravedad, el universo puede crearse a sí mismo, y lo hará, en el modo descrito en el capítulo 6” (p.180). Aquí se dice que la “nada” de la que se habló en el capítulo 6, no es realmente “nada” después de todo, sino espacio lleno de energía del vacío. Ello viene a reforzar la convicción de que el enfoque “no limites” sólo describe la evolución de nuestro universo desde su origen en su “Polo Sur” hasta el momento presente, pero no dice nada de por qué el universo surgió en primer lugar.

Lo que esto implica es que Hawking y Mlodinow no han empezado siquiera a abordar la cuestión filosófica “¿Por qué hay algo en vez de nada?”, ya que “nada” en su vocabulario, no tiene el sentido tradicional de “no existencia”, sino que significa “el vacío cuántico”. Ni siquiera están respondiendo a la misma pregunta. Al igual que el estudiante de filosofía que ante la pregunta “Qué es time?” en su examen final, responde “una revista semanal”, del mismo modo Hawking y Mlodinow han evitado la pregunta difícil por equivocación. Si ellos, por tanto, no han fracasado en responder a las preguntas 1 y 2, qué hay de la pregunta 3: ¿Por qué tenemos este conjunto particular de leyes y no otras?

El asunto aquí es explicar el aparentemente milagroso ajuste fino del universo para que pudiera surgir la vida inteligente. Hawking y Mlodinow expresan esta idea mediante la observación de que “en los últimos años, los físicos empezaron a preguntarse cómo sería el universo si las leyes de la naturaleza hubieran sido diferentes” (p.159). Desafortunadamente, esta afirmación es muy engañosa. Cuando los científicos lidian con el tema del ajuste fino no se están preguntando como hubiera sido el universo si hubiera estado gobernado por diferentes leyes de la naturaleza. Más bien se están preguntando cómo sería el universo si fuera gobernado por las mismas leyes de la naturaleza pero con diferentes valores para las constantes físicas que aparecen y con diferentes cantidades en las condiciones iniciales en que las leyes funcionan.

¡Nadie sabe cómo hubiera sido un universo gobernado por leyes diferentes! Pero porque estamos refiriéndonos a universos gobernados por las mismas leyes pero con diferentes números fijados para las constantes y cantidades, podemos calcular el tipo de universo que predicen las leyes (Tal como Hawking y Mlodinow ilustran en las páginas 159-62). Así pues, la pregunta 3 está mal formulada según la formulan. La pregunta real es : ¿Por qué este particular conjunto de constantes y cantidades y no otras?

Ahora bien, hay tres posibles respuestas a esa pregunta: Necesidad física, azar o diseño. Hawking y Mlodinow rechazan la hipótesis de la necesidad física: “parece ser que los números fundamentales, e incluso la forma, de las leyes aparentes de la naturaleza no son demandas de la lógica o de un principio físico” (p.143). Dado que Mlodinow y Hawking no quieren saber nada de un Diseñador Cósmico, optan por la hipótesis del azar. Dado que las probabilidades de que nuestro universo haya quedado finamente ajustado para la existencia de vida inteligente son tan incomprensiblemente remotas, Hawking y Mlodinow apelan a la hipótesis de los muchos mundos para aumentar sus recursos probabilísticos hasta el punto en que sería inevitable que un universo finamente ajustado apareciera por azar en algún lugar de ese conjunto de mundos o multiverso. Si hay un número infinito de universos ordenados al azar en el conjunto, entonces un universo finamente sintonizado aparecerá en algún lugar de ese conjunto por pura casualidad.

Ahora bien, si la hipótesis de los muchos mundos ha de ser ciencia seria y no especulación metafísica, ha de proveerse algún tipo de mecanismo para general este conjunto de mundos. El mecanismo al que Hawking y Mlodinow apelan es al enfoque de la teoría cuántica de “suma de historias”, de Richard Feynman. Este es el enfoque que Hawking utiliza en el modelo “no limites” para calcular la historia mas probable del universo, dada esa condición de no limites, hasta nuestro estado presente. Hawking y Mlodinow toman estas otras historias que el universo hubiera podido tener como reales, universos paralelos que son tan reales como nuestro universo.

Desafortunadamente, esto no es ciencia, sino una pieza de metafísica gratuita. El método de “suma de historias” de Feynman no es mas que un instrumento matemático para calcular la probabilidad que tiene una partícula subatómica de llegar a un punto desde otro punto. Uno imagina todos los posibles caminos que la partícula podría haber tomado y luego, sobre esa base, calcula la probabilidad de que a alcanzara el destino observado. No hay bases para interpretar que este “truco” matemático implica la realidad ontológica de universos concretos espacio-temporales.

Hawking y Mlodinow también recurren a la Teoria-M, o de las supercuerdas, para generar un conjunto de mundos que presentan varios valores de las constantes de la naturaleza. Tal especulación presenta problemas en numerosas maneras que ellos no discuten. Primero, el “paisaje cósmico” de esos 10500 diferentes universos posibles consistentes con las leyes de la naturaleza que permite la Teoria-M son solo eso: posibilidades. No son más mundos reales de lo que lo son las historias de Feynman. Segundo, no está claro, que 10500 posibilidades sean suficientes para garantizar la existencia de universos finamente sintonizados en este paisaje. ¿Qué ocurre si la probabilidad de sintonía fina es menor que 1: 10500? Esto puede ser especialmente problemático en lo que concierne a las condiciones arbitrarias iniciales. Finalmente, ¿presenta este mismo multiverso descrito por la teoría-M este ajuste fino? Si lo hace, entonces el problema ha sido simplemente pospuesto un peldaño más atrás (solo se ha retrasado una muesca). Parece que sí, pues tal como Hawking y Mlodinot notan, la teoría M requiere precisamente de once dimensiones para ser viable, y aún así, la teoría no puede explicar por qué exactamente ese número de dimensiones son las que deberían existir. Mas aun, Mlodinow y Hawking ni siguiera mencionan, y mucho menos responden, a las mordaces criticas de Roger Penrose a la hipótesis de los Muchos mundos para explicar el ajuste fino, en su obra “Camino a la realidad”, es decir, que si no fuéramos mas que un miembro al azar de un conjunto de mundos, entonces sería mucho mas probable que es tuviéramos observando un universo diferente al que vemos, lo cual invalida fuertemente la hipótesis de los muchos mundos. No hay excusa para que Hawking haya dejado de responder las críticas a su punto de vista de su antiguo colaborador.

En resumen, a pesar de las cacareadas afirmaciones de Hawking y Mlodinow y sus constantes ataques a las creencias religiosas a lo largo de este libro, hay en realidad un beneficio para los creyentes religiosos, especialmente para aquellos interesados en la teología natural. Con respecto al argumento cosmológico Kalam, la teoría preferida de los autores afirma el hecho de un comienzo absoluto del tiempo y del universo, lo cual es la premisa principal del argumento. Con respecto al argumento teleológico basado en el ajuste fino, los autores afirman el hecho del aparentemente milagroso ajuste fino del universo para que pueda existir vida inteligente. Es más, están de acuerdo en que el ajuste fino no puede plausiblemente ser explicado debido a necesidad física o por casualidad, en ausencia del conjunto de mundos. Dada la desesperación y/o irrelevancia de las formas presentadas para escapar estos argumentos, su libro resulta ser de bastante apoyo para la existencia de un Creador trascendente y Diseñador del Cosmos.

Fuente:

http://www.reasonablefaith.org/stephen-hawking-and-god

Traducido por:

http://lastresllavesdepablo.blogspot.mx/2011/01/el-gran-diseno-respuesta-de-wlcraig.html

Dios los Bendiga


Tres mitos más sobre el Islam

Tres mitos más sobre el Islam

por Pablo Santomauro

 

1. La existencia de “musulmanes moderados”.

  1. “Los terroristas no son verdaderos musulmanes”.
  2. “Los mayoría de los musulmanes deploran el terrorismo”.

¿Existe tal cosa como “musulmanes moderados”? En realidad, la respuesta depende de la definición de lo que es un musulmán. El Corán expresa en la Sura 5, aleya 90, que el musulmán es aquel que “obedece a Alá y su Enviado (Mahoma)”. Teniendo en cuenta que el Corán expresa la voluntad de Alá, y que a pesar de contener en sus páginas algunos mandamientos nobles y éticos, no son éstos los que nos deben interesar, sino el hecho de que uno de cada dos capítulos del Corán chorrea sangre.

Los buenos mandamientos y las exhortaciones del Corán palidecen cuando tomamos en cuenta los pasajes que incitan y ordenan a combatir y matar a “los infieles” – todos aquellos que no son musulmanes. Considerando que en el islam Mahoma es el máximo ejemplo a ser imitado por sus seguidores, y que el “profeta” en su vida lanzó su propia cruzada contra politeístas, cristianos y judíos que no lo atacaron a él primero, que mataba en forma indiscriminada directamente o por medio de individuos o escuadrones asesinos, a civiles desarmados, mujeres y ancianos indefensos, que ordenó 74 ataques expedicionarios y guerras, incluída una cruzada contra los cristianos bizantinos (que nunca aparecieron en el campo de batalla), ¿no es correcto decir que aquellos que se llaman musulmanes deben imitar a Mahoma y seguir los mandamientos del Corán, no sólo respecto a los rituales y el modo de vivir, sino también en combatir por Alá?

¿Quiénes llenan hoy en día el perfil del verdadero musulmán? ¿El que en nuestra sociedad se llama musulmán pero raramente visita la mezquita, viste de traje y corbata, su esposa trabaja en una oficina, sus hijos asisten a una escuela pública y no a una madrasa? ¿El que se llama musulmán pero nunca lee el Corán y no tiene ningún problema en tomar alcohol, como conocemos a muchos en nuestra sociedad? ¿El que cumple con algunas restricciones como no comer cerdo, para llenar el ojo? ¿El musulmán que vemos en los EEUU, los hombres sin la barba y las mujeres sin el velo y la sábana oficiando de vestido? Todos estos son los que son llamados “musulmanes moderados” por los medios de comunicación. Pero en realidad no son verdaderos musulmanes. El verdadero musulmán es el que sigue al pie de la letra las instrucciones del Corán, no sólo algunas restricciones dietéticas y ritos de connotación religiosa. El verdadero musulmán está encarnado en la figuras de Bin Laden, Al Sarqawi, Mulah Omar, Anwar al-Awlaki, los militantes de Hamás y Hezbollah, etc., o sea, en los terroristas.

El resto, “moderados”, “main stream”, “no violentos”, “pacíficos”, no son musulmanes – son una mala imitación. Yo sugiero otro nombre para este tipo de musulmanes: “liberales”. Así como aquellos cristianos que hoy en día niegan la inspiración divina de la Biblia, la divinidad de Jesús, el nacimiento virginal, los milagros, la expiación de Cristo por los pecados del mundo, etc., son llamados “liberales” (lo que significa que no son cristianos), aquellos musulmanes que no creen en los mandamientos de combatir que estipula el Corán, no oran 5 veces al día en dirección a Meca, no observan restricciones dietéticas, y no se visten como los árabes vestían en el siglo séptimo, deben ser llamados musulmanes “liberales”. El real significado del apelativo es que no son musulmanes.

¿Significa esto que están contra los terroristas y apoyan los esfuerzos por combatir el terrorismo? ¿Significa que son neutrales en el conflicto entre el islam y la civilización occidental? Ni lo uno ni lo otro. Existe un apoyo tácito de los musulmanes “moderados” hacia los “fundamentalistas”.

¿Acaso usted ha escuchado decir a alguno de ellos que los terroristas son apóstatas del islam? Pregúntele a los “moderados” si los terroristas suicidas tienen como destino el infierno? No le van a contestar porque saben que una respuesta afirmativa sería ir contra el Corán.

Las pocas veces que algún musulmán condena el terrorismo públicamente, parece que existe un acuerdo tácito entre ellos para usar siempre la misma frase, “Condenamos todo tipo de terrorismo”. Implícita en la declaración está la idea de que Israel y los EEUU practican el terrorismo pero de otro modo. El objetivo final es condenar a estas dos naciones y exonerar a los terroristas. De esta forma igualan el asesinato de civiles por parte de los “valientes guerreros” del islam con la muerte accidental de civiles en el curso de operativos militares dirigidos contra los terrroristas.

Existe un complicidad oculta en las masas musulmanes con los terroristas. Se podrán odiar y matar entre sunníes y chiítas, y entre sectas radicales de menor influencia, pero cuando se trata de musulmanes matando no musulmanes, nadie levanta una protesta contundente. Esta actitud de apoyo silencioso tiene su origen en la religión misma. El Hadith de Bujarí dice que ningún musulmán puede ser ejecutado por matar a un infiel. (traducción del Dr. Muhammad Muhsin Khan, Kazi Publications, Lahore, Pakistán, 1979 – recomendado y aprobado por todas las autoridades musulmanas, incluídos los líderes espirituales de Meca y Medina, vol. 4, no. 283; vol. 9, no. 50, cit. R. Morey, Invasión Islámica), Esto y muchos pasajes del Corán, marcan la pauta de la actitud musulmana general para con las actividades del terrorismo.

Conclusión:

  1. No existe tal cosa como “musulmanes moderados”. El apelativo es un oxímoron, lo mismo que la expresión “un enano bastante alto”.
  2. Los terroristas son los únicos y verdaderos musulmanes.
  3. No es cierto que la mayoría de los musulmanes deploran el terrorismo. Existe en las masas del islam una solidaridad silenciosa para con el terrorismo.<>

NOTA: ESTE POST SE TOMO DEL BLOG AMIGO El blog del Pastor Daniel


Debate – Cristiano vs Ateo ¿existe Dios? William L. Craig vs Perer Perer Millican

Debate – Cristiano vs Ateo ¿existe Dios? William L. Craig vs Perer Perer Millican


¿Existe Dios? – Dr. William Lane Craig Vs Christopher Hitchens (Debate)

¿Existe Dios? – Dr. William Lane Craig Vs Christopher Hitchens (Debate)


Una tierra joven, ¡éste no es el dilema!

Una tierra joven, ¡éste no es el dilema!

Por: Ken Ham

Vez tras vez he notado que tanto en el mundo cristiano como en el mundo secular, nos caracterizan a los que estamos involucrados en el movimiento creacionista como ‘los de la tierra joven’. Así, supuestamente, se enfrentan ‘los de la tierra antigua’ (grupo compuesto tanto de evolucionistas en contra de Dios como de muchos cristianos ‘conservadores’) que apelan a lo que llaman ‘la ciencia’, con ‘los de la tierra joven’, quienes se dice que están ignorando la infinidad de supuesta evidencia ‘científica’ para una tierra antigua.

Quiero dejarlo MUY claro que no queremos que se nos concozca principalmente como ‘creacionistas de tierra joven’. La idea central de ReG NO es exactamente ‘tierra joven’; hacemos hincapié en la autoridad Bíblica. Creer en una tierra relativamente ‘joven’ (i.e., con sólo unos miles de años de edad, lo cual aceptamos) es una consecuencia de aceptar la autoridad de la Palabra de Dios como una revelación infalible de nuestro Creador omnisciente.

Recientemente, uno de nuestros asociados se encontró con un especialista en hebreo, reconocido mundialmente, y le hizo esta pregunta : ‘Si se empezase sólo con la Biblia, sin considerar ninguna influencia externa, se podría idear que la Tierra y el universo tuvieran millones o miles de millones de años?’ ¿La respuesta de este erudito? ‘¡Por supuesto que no!’

Seamos honestos. Saquen sus Biblias y hojéenlas. No se puede encontrar ninguna insinuación de millones o miles de millones de años.

Para los que están al tanto de nuestras conferencias y los artículos en nuestra revista Creación, habrán oído o leído citas de muchos respetados y conocidos líderes cristianos que admiten que si se lee Génesis sin intepretaciones, claramente enseña que la Creación ocurrió a lo largo de seis días normales. Sin embargo, la razón por la que ellos no creen que Dios creara en seis días literales es porque la así llamada ‘ciencia’ les ha convencido de que el mundo tiene miles de millones de años. Es decir, han admitido que su pensamiento se basa FUERA de la Biblia para interpretar las palabras de las Escrituras.

Cuando alguien me dice, ‘ah, eres tú uno de esos creacionistas fundamentalistas de ‘la tierra joven”, yo contesto, ‘De hecho, soy un no-existió-la-muerte-antes-de-Adán redencionista revelacionista ! (¡lo cual significa que soy un creacionista de ‘tierra joven’!)

Lo que quiero decir con eso es que entiendo que la Biblia es una revelación de nuestro Creador infinito, se autentifica y se autoriza a sí misma. Debo interpretar las Escrituras con las Escrituras, ¡sin imponer ideas desde fuera! Cuando leo las palabras sencillas de la Biblia, es obvio que no hubiera muerte, derramiento de sangre, enfermedad, o sufrimiento de seres humanos o animales antes del pecado. Dios instituyó la muerte y el derramiento de sangre a causa del pecado, esto es fundamental para el Evangelio. Por consiguiente, uno no puede permitir una muestra de fósiles de millones de años de muerte, de derramiento de sangre, de enfermedad y de sufrimiento antes del pecado (es por eso que los cementerios de fósiles se pueden explicar lógicamente a través del diluvio en tiempos de Noé).

También, la palabra para ‘día’ en el contexto de Génesis sólo puede significar un día normal para cada uno de los seis días de la Creación.

Por lo tanto, como ‘revelacionista’, dejo que la Palabra de Dios me hable, y que las palabras tengan sentido según el contexto de la lengua en la que fueran escritas. Una vez que acepto las palabras sencillas de las Escrituras en su contexto, el hecho de los días normales, el hecho de que no existió la muerte antes del pecado y de las genealogías, etc., lo dejan claro que no puedo aceptar millones o miles de millones de años de historia. Por consiguiente, yo concluiría que las ideas del hombre sobre la edad del universo tienen que estar equivocadas.

Y de hecho, cada método de datación (fuera de las Escrituras), está basado en presuposiciones falibles. Literalmente hay cientos de métodos de datación. Sin embargo, no importa qué método de datación se use, siempre se tienen que hacer presuposiciones sobre el pasado. ¡Ningún método de datación que el hombre haya concebido es absoluto! El 90% de los métodos de datación proveen fechas mucho más jóvenes de las que necesitan los evolucionistas, ¡y aún así no se puede usar ninguno de esos como absoluto!

Pregunta: ¿Por qué un cristiano usaría un método de datación humano y falible, y utilizarlo para imponer una idea en la infalible Palabra de Dios? Los cristianos que aceptan miles de millones de años en esencia están diciendo que ¡la palabra del hombre es infalible, pero la Palabra de Dios es falible!

Esto es el meollo del asunto. Cuando los cristianos están de acuerdo con el mundo en que pueden aceptar los falibles métodos de los hombres para interpretar la Palabra de Dios, se han puesto de acuerdo con el mundo en que no se puede confiar en la Biblia. Esencialmente, han emitido el mensaje que el hombre, solo, independiente de la revelación, puede determinar la verdad e imponerla en la Palabra de Dios. Una vez que esta ‘puerta’ se haya abierto en cuanto a Génesis, en última instancia puede ocurrir con el resto de la Biblia.

Miren, si los líderes cristianos le han dicho a la próxima generación que se pueden aceptar las enseñanzas del mundo en cuanto a la geología, la biología, la astronomía etc., y utilizar éstas para re-interpretar la Palabra de Dios, pues entonces se ha abierto la puerta para que pase esto en cada área, incluyendo la moralidad.

Sí, uno puede ser un cristiano conservador y predicar la autoridad de la Palabra de Dios a partir del capítulo 12 de Génesis en adelante. Pero una vez que se le ha dicho a la gente que acepte los métodos de datación del hombre, y por lo tanto que no interpreten los primeros capítulos de Génesis tal como están escritos, ¡efectivamente se le ha quitado autoridad a la Biblia! Esta actitud está destruyendo la iglesia en los Estados Unidos.

Así pues, el asunto no es ‘tierra joven’ contra ‘tierra antigua’, sino éste: ¿Puede que el hombre falible y pecador tenga autoridad sobre la Palabra de Dios?

Se tiene que reconocer que un punto de vista de ‘tierra joven’ recibe las burlas de la mayoría de los científicos. Pero Pablo nos advirtió en 1 Corintios 8:2, ‘y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como se debe saberlo’. Comparado con lo que sabe Dios, ¡sabemos demasiado poco! Es por esto que deberíamos procurar dejar que Dios nos hable a través de Su Palabra, y no tratar de imponer nuestras ideas en la Palabra de Dios.

También es interesante notar que este versículo está en el mismo pasaje en el que Pablo advierte que ‘el conocimiento envanece’. Encontramos el orgullo académico a través de toda nuestra cultura. Por lo tanto, muchos líderes cristianos prefieren creer en los falibles académicos del mundo, que en las palabras sencillas y claras de la Biblia.

En Respuestas en Génesis, creemos que este mensaje necesita ser proclamado a la Iglesia como un desafío a que ella vuelva a la autoridad de la Biblia, y así se identificará con la exactitud de la Palabra de Dios. Así podremos alcanzar al mundo con la verdad del mensaje del Evangelio.

http://www.answersingenesis.org/sp/articles/2008/01/23/young-earth-not-issue