¿Qué dice la Biblia sobre la Creación contra la teoría de la Evolución?

¿Qué dice la Biblia sobre la Creación contra la teoría de la Evolución?

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Respuesta: No es el propósito de este artículo presentar un argumento científico en el debate sobre la Creación contra la Evolución. Si estás buscando argumentos científicos sobre la Creación y/o contra la Evolución, te recomendamos “Respuestas en Génesis” – http://www.respuestasengenesis.org, y si lee inglés, el “Institute for Creation Research” – http://www.icr.org. El propósito de este artículo es explicar el por qué, de acuerdo con la Biblia, el debate de la Creación contra la Evolución aún existe. Romanos 1:25 declara, “ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos, Amén.”

Un factor clave que debemos reconocer es que la gran mayoría de los científicos que creen en la Evolución también son ateos o agnósticos. Hay algunos que se basan en alguna forma de ateísmo evolutivo, y otros que toman un punto de vista deísta de Dios (Dios existe, pero no está involucrado en el mundo… todo procede según un curso natural). Hay algunos que genuina y honestamente miran estos datos y llegan a la conclusión de que la Evolución encaja más en los datos disponibles. Sin embargo, éstos representan una porción insignificante de científicos que abogan por la Evolución. La gran mayoría de los científicos evolucionistas sostienen que la vida evolucionó enteramente SIN intervención de un Ser superior. La Evolución es por definición una ciencia naturalista.

Para que el ateísmo sea verdad, debe haber una explicación alternativa para el cómo el universo y la vida llegaron a existir. Aunque hubo creyentes en alguna forma de Evolución que precedieron a Charles Darwin, él fue el primero en desarrollar un modelo plausible de cómo la Evolución pudo haber ocurrido – la selección natural. Alguna vez Darwin se identificó a sí mismo como un cristiano, pero más tarde renunció a la fe cristiana y a la existencia de Dios como resultado de algunas tragedias que sufrió en su vida. La Evolución fue “inventada” por un ateo. El objetivo de Darwin no fue desaprobar la existencia de Dios, pero ese es uno de los resultados finales de la teoría de la Evolución. La Evolución es un soporte del ateísmo. Los científicos evolucionistas de la actualidad tampoco admitirán que su objetivo es dar una explicación alternativa a los orígenes de la vida, y por lo tanto establecer una base para el ateísmo. Sin embargo, de acuerdo con la Biblia, eso es exactamente por lo que existe la teoría de la Evolución.

La Biblia nos dice, “Dice el necio en su corazón; No hay Dios.” (Salmo 14:1; 53:1). La Biblia también proclama que la gente no tiene excusa para no creer en un Dios Creador, “Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la Creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” (Romanos 1:20). De acuerdo con la Biblia, cualquiera que niega la existencia de Dios es un necio. ¿Por qué entonces, hay tanta gente, incluyendo algunos cristianos, que aceptan complacientes que los científicos evolucionistas son intérpretes imparciales de los datos científicos? De acuerdo con la Biblia, ¡todos ellos son necios! La necedad no implica una falta de inteligencia. La mayoría de los científicos evolucionistas son intelectualmente brillantes. La necedad indica una inhabilidad para aplicar apropiadamente el conocimiento. Proverbios 1:7 nos dice, “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.”

Los científicos evolucionistas se mofan de la Creación y/o del Diseño Inteligente como de algo que no vale la pena examinar científicamente. Para que algo sea considerado una “ciencia”, dicen ellos, debe estar sujeto a observación y probado, debe ser “naturalista”. La Creación es por definición “sobrenatural.” Dios y lo sobrenatural, no pueden ser observados o probados (y así sigue su argumento), por lo tanto la Creación y/o el Diseño Inteligente no pueden ser considerados una ciencia. Como resultado, todos los datos son filtrados a través de la preconcebida, presupuesta, y pre-aceptada teoría de la Evolución, sin la consideración de explicaciones alternas.

Sin embargo, el origen del universo y el origen de la vida no pueden ser probados u observados. Ambos, la Creación y la Evolución están basados en sistemas de fe cuando ellos hablan de los orígenes. Ninguno puede ser probado porque no podemos regresar a billones (o miles) de años atrás para observar el origen del universo y la vida en el universo. Los científicos evolucionistas rechazan la Creación en terrenos que lógicamente los fuerzan también a rechazar la Evolución como una explicación “científica” de los orígenes. La Evolución al menos en lo concerniente a los orígenes, no encaja en la definición de “ciencia” más de lo que lo hace la Creación. La Evolución es supuestamente la única explicación de los orígenes que puede ser probada; por lo tanto, es la única teoría de los orígenes que puede ser considerada “científica”. ¡Eso es una tontería! Los científicos partidarios de la Evolución, están rechazando una plausible teoría de los orígenes sin siquiera examinar honestamente sus méritos, porque no se ajusta a su estrecha e ilógica definición de lo que es “ciencia.”

Si la Creación es verdad, entonces hay un Creador ante Quien somos responsables. La Evolución es un soporte para el ateísmo. La Evolución da a los ateos una base para explicar cómo existe la vida aparte de un Dios Creador. La Evolución niega la necesidad de un Dios que esté involucrado en el universo. La Evolución es la “teoría de la creación” para la “religión” del ateísmo. De acuerdo con la Biblia, la elección es clara. Podemos creer en la Palabra de nuestro omnipotente y omnisciente Dios, o podemos creer en las explicaciones de la ilógica tendencia “científica” de los necios.


Las Joyitas de Julio Cesar Clavijo VIII

Las Joyitas de Julio Cesar Clavijo VIII

por Carlos Leandro Ramírez

Seguimos buscando verdaderas joyitas en el libro de nuestro amigo unicitario Julio Cesar Clavijo Sierra, quien escribió un libro electrónico llamado Un dios Falso Llamado Trinidad.

Ahora veamos el concepto que tienen los unicitarios sobre el misterio de la Piedad. Irónicamente este pasaje parece ser la punta del lanza de su teología, pero se convierte cuando es estudiado sistemáticamente en la Biblia en el talón de Aquiles para sus explicaciones y se los voy a demostrar.

Ya había expuesto en el artículo antepasado como Jesús fue justificado en el espíritu, puesto que en él se derramó la justicia de Dios y fue lleno de gracia (salmo 45:1-3, comparar con Apocalipsis 19:11), para que la gracia de Dios abunde en los que estamos bajo él (Mateo 23:37).

El evangelio hoy en día está tan pobre que los cristianos no están escudriñando la Palabra de Dios (salmo 1:2) y no se percatan como el unicitario blasfema la misericordia de Dios cuando tiene que “inventar” para sostener su doctrina. Se los voy a mostrar.

Veamos la explicación que tienen los unicitarios para la justificación de Cristo (1 Timoteo 3:16):

¿CÓMO PUDO SER DIOS JUSTIFICADO EN EL ESPIRITU? [1]

Algunas personas que no creen que Dios fue manifestado en carne refutan nuestro argumento diciendo lo siguiente:

Si decimos que el verso 16 se refiere a que Dios fue manifestado en carne, tambien tendriamos que decir que el fue justificado en el Espiritu. ¿Como pudo el Dios eterno ser justificado en el Espiritu si el nunca ha cometido pecado?”

La respuesta es evidente. Todo esto acontecio cuando el se manifesto en carne. El fue justificado, porque cuando se manifesto en carne pudo llevar tambien nuestros pecados, y en su papel de Hijo sufrio la muerte, pero la muerte no pudo retenerlo pues el era inocente, asi el fue declarado justo.

Para esto fuisteis llamados, porque también Cristo padeció por nosotros,

dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas. Él no cometió pecado ni

se halló engaño en su boca.” (1. Pedro 2:22)

Dios si fue justificado en el Espíritu. Lo dice textualmente 1 Timoteo 3:16. El unicitario no entiende como es posible esto. Por eso tiene que separar a Cristo en Deidad y carne (negando de fondo lo que afirman de forma: que Dios y hombre están unidos perfectamente en Cristo, expertos en ambigüedades).

Para entender esto hay que irse a la promesa del Mesías, el Redentor que era la última esperanza que le quedaba ya a Job luego de haber perdido todo (Job 19:25).

Siglos antes, estos hombres sabían que vendría el que los iba a devolver a la presencia de Dios (Mateo 13:17) de la cual todos estaban destituidos (Romanos 3:23) y por lo tanto iban al seol (hombres justos: Génesis 37:35; 42:38; 44:30; 1 Samuel 2:6; 1 Reyes 2:6; Job 14:13; 17:13; 21:14), no directamente a la presencia de Dios.

Iniciemos por Adán. Cuando Adán pecó tenía que morir. ¿Por que no murió cuando Dios había dicho “…porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (génesis 2:17)?

Siempre les pregunto a los Testigos de Jehová que si la muerte que engendró el pecado se refiere a la muerte corporal. ¿Porque no se murió Adán el día que comió el fruto, si Dios dijo que ese mismo día moriría? No saben que responderme.

La muerte, era estar destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23), eso se cumplió el mismo día como dijo Dios (Génesis 3: 23,24). Era una muerte espiritual.

Luego Jehová le hizo una promesa a Abraham: Gén 22:18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

Jehová está diciendo que por un descendiente de Abraham vendría la bendición a las naciones. Pablo cita y confirma esto (Galatas 3:14-17). Abraham le mostró su amor a Dios al entregar (lo entregó, en su corazón lo sacrifico Gen. 22:16: “no me has rehusado tu hijo…”) su único hijo.

Hubo un pacto entre Dios y el hombre. Un descendiente de Abraham sería el que bendeciría a todas las naciones.

¿Cual era esa bendición? Era la misericordia por amor (Tito 3:4,5), así como Abraham por amor a las naciones (Génesis 12:1-3: por su obediencia serían benditas todas las familias de la tierra), ofreció su único hijo a Dios para obedecer a Dios y así poder esperar esa promesa para las naciones. Aquí hay una clave: ¿quiere ser padre de la fe? Entonces ame.

De esto eran conscientes los judíos, que ellos esperaban la manifestación de esa misericordia para poder entrar en el reposo de Dios (Éxodo 15:17; Juan 14:2) del cual estaban destituidos todos los hombres como vimos anteriormente.

En el descendiente de Abraham estaba la promesa de esa misericordia: un hombre (Galatas 3:16). Y este pacto lo conocía Israel (Deuteronomio 7:12)

Y Dios lo afirmó a David: 2 Samuel 7:14-16

Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.

Ajá! Dios está hablando de tener misericordia del Mesías. ¿Porque? ¿Pecaría (v. 14)? Ciertamente él no pecó como bien cita Clavijo (1 Pedro 2:22). Pero ¿porque Dios tendría que tener misericordia del Mesías?

Recuerda el Pasaje de Abraham e Isaac? Bueno este pasaje es un fiel retrato de la obra redentora de Cristo: Isaac cargo la leña (que lo quemaría), Cristo cargó el madero (nuestras maldiciones); el sacrificio de Abraham fue en tres días, igual con Cristo. Estúdielo bien y verá la réplica exacta. Claro que si fuera una réplica del Cristo unicitario. Abraham seguro tendría que haber sacrificado su túnica, así como Dios sólo sacrificó su velo de carne según los unicitarios y no a un hijo deidad como niegan ellos.

Volviendo al Pasaje. Abraham mató a ese niño en su corazón y Jehová fue testigo de eso (Gen. 18:16). Pero Dios tuvo misericordia de él (Isaac) para poder bendecir a las naciones, no permitió que ese niño muriera. Esto es, le permitió vivir, le dio la vida.

Cuando Cristo hora en el getsemani (Lucas 22:42), el dice:pasa de mí esta copa” o sea lo que le tocaría probar a Jesús, era tan repugnante para él, que sólo el querer hacer la voluntad del Padre, lo persuadiría tomar ese amargo trago:pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

¿Que era esto que le causaba repugnancia el Mesías? El pecado: eso era abominable al Ángel de Jehová (Éxodo 3:5; Josué 5:15), el polvo (en la suela del calzado) es símbolo del pecado (engendrado por Satanás, Génesis 3:14,15: a arrastrarse sobre su pecho: gobernar como derrotado sobre los pecadores [Efesios 2:2] y a comer polvo: vivir en derrota; de allí la enemistad entre la simiente de la mujer: Cristo y la simiente de Satanás: el pecado y la muerte).

Cuando Cristo expresa un pavor en el getsemani, no es precisamente a la muerte corporal ni al dolor de la tortura, si no a ser juzgado como un pecador. No que él haya pecado, si no que nos reemplazó a nosotros los pecadores (1 Pedro 3:18). Fue juzgado como un pecador, así como Isaac pagó (murió en el corazón de Abraham, recuerde) siendo inocente.

Pero así como Jehová tuvo misericordia de Isaac por ser inocente y ser una muestra de amor. Dios tuvo misericordia del Mesías por ser sin culpa y ser una muestra de Amor. Esto se cumple cuando dice la escritura:

Hechos 2:27-33:

Porque no dejarás mi alma en el Hades,

Ni permitirás que tu Santo vea corrupción…

v. 31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.

v. 32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Jesús fue declarado culpable por nosotros (Romanos 5:6-8). Allí en esa cruz hubo una redención, la redención no es la omisión de la pena, si no el reemplazo del deudor. Y esto lo confirma Pablo en Romanos 3:25. Cristo fue la propiciación. Hubo una pena. Pero también hubo misericordia, la cual Dios prometió a la simiente de David (2 Samuel 7:14-16).

Por esta razón el Mesías fue Justificado en el espíritu, no porque haya pecado, si no porque fue condenado en reemplazo de toda la humanidad pecadora y esto refuta categóricamente la interpretación unicitaria que la humanidad de Cristo fue la que pagó. Dios mismo, su deidad fue la justificada, fue la que pagó por nosotros. Esta fue la que descendió al seol, pero no vio corrupción.

Dios tuvo misericordia sobre este hombre y por este hombre nosotros recibimos esa misericordia (Romanos 5:15). De la misma manera que por la misericordia de Jehová a Isaac (no permitió que muriera) todas las naciones fueron bendecidas en la simiente de Abraham.

Creo que me metí en “camisa de once varas” con la exposición que acabé de hacer, algunos no estarán de acuerdo. Pero lo que si puedo asegurar es que los unicitarios, tanto que claman el misterio de la piedad (1 Timoteo 3:16) lo pisotean, y no han entendido la humillación y el amor tan grande que Cristo ejecutó.

Siendo Dios hijo (término convencional, estudie la doctrina de la trinidad) dependió totalmente de Dios Padre, eso es humillación y ciertamente el llevó nuestras dolencias (Mateo 8:18), el pagó por nuestros pecados, no fue su humanidad la que pagó, fue su deidad la que pagó por nuestros pecados. La muerte corporal no fue el pago por los pecados, así como la muerte corporal no fue el pago por el pecado de Adán. Fue el estar destituido de la gloria de Dios: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Mateo 27:46) citando el salmo 22:1. Todo lo hizo Dios por amor a nosotros (Romanos 5:8).

El corazón me late a mil: estoy enamorado de Jesucristo”.

El unicitario está perdido buscando fórmulas mágicas para salvarse y no ha podido entender la humillación de Cristo el hijo de Dios. No ha podido entender el misterio de la piedad. Cristo dijo: consumado es (Juan 19:30). Y Pablo dice que nosotros ya nada más podemos hacer, subir el Cristo (exaltarlo), bajarlo (matarlo), nada podemos hacer mas que confesar con nuestros labios y creer en nuestro corazón para ser salvos (Romanos 10:3-10).

El unicitario está mas “perdido que el hijo de linghberth” (¿sabe usted quien es lingberth?, bueno imagínese como hacer para encontrar a su hijo). Cuando digo perdido no me refiero a condenado, si no que es una expresión que denota estar desorientado, desubicado.

En sus libros teología se mantienen peleando con la Trinidad y la salvación sólo por fe. Buscando la correcta fórmula del bautismo…

Así que, estoy cansado de estudiar sistemáticamente sus afirmaciones (hablando del libro en estudio). Por lo cual de ahora en adelante escogeré sólo las joyitas más relevantes.

Hablando de Isaías 9:6 y el famoso tema del Padre eterno. Clavijo afirma:

Ese escritor afirma ademas, que Jesus es el Padre solamente en el sentido de que el es el origen o la fuente de la vida eterna, es decir de la salvacion, pero la Biblia ensena que el es el Padre en todo el sentido de la Palabra porque el es Dios manifestado en carne. El autor de la Eterna salvacion es Jehova Dios, el Padre. Por eso, si Jesus es el Padre en el sentido de que el es origen o el autor de la Eterna salvacion es porque el es Jehova Dios, es porque el es el Padre Eterno !Eso es lo que ensena la Biblia! [2]

Razonamiento circular:

1- Jesús es el Padre eterno en Isaías 9:6. Otra interpretación a este verso no es posible. (Excluyendo el significado Padre como autor de la vida eterna) ¿Por qué?

2- Porque el Dios y Padre eterno se manifestó en carne en 1 Timoteo 3:16. Otra interpretación no es posible. (Excluyendo Dios hijo como el que se hizo carne) ¿Por qué?

3- Porque Jesús es el Dios y Padre eterno en Isaías 9:6. Otra interpretación no es posible. (Excluyendo el significado Padre como autor de la vida eterna) (Volvimos al punto 1).

Las explicaciones que no concuerden con su doctrina son irrelevantes para el unicitario debido a sus razonamientos preconcebidos.

LA BIBLIA ASOCIA EL NUMERO UNO CON DIOS [3]

Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, el único que hace maravillas.

¡Bendito su nombre glorioso para siempre! ¡Toda la tierra sea llena de su

gloria! ¡Amén y amén!” (Salmo 72:18-19)

En la Biblia, el uno es el numero que se asocia de manera directa con Dios.

El uno es el simbolo del propio creador.

No se si ustedes recordarán en mi primer artículo de esta serie, pero les mostré como Clavijo afirma la unicidad de Dios sin haberla comprobado sistemática y bíblicamente, y con esa base pasó a “solucionar” todas las contradicciones de la Biblia a la luz de la “unicidad de Dios”. Ahora que trató con todos los problemas que mostraban pluralidad de personas en la deidad con el concepto de la unicidad, pasará a estudiar el concepto de la unicidad con las deducciones que hizo de los textos que mostraban la pluralidad en la deidad.

Razonamiento circular:

1- La unicidad es una enseñanza bíblica ¿por qué?

2- Porque los pasajes bíblicos hablan de la unicidad ¿Por qué?

2- Porque los pasajes plurales en la deidad se deben interpretar en la unicidad ¿Por qué?

3- Porque la unicidad es una enseñanza bíblica.

Los unicitarios anteponen su doctrina en la Biblia, cuando estudian la Biblia deben interpretarla basados en su doctrina, y así cuando interpretan la Biblia deducen la unicidad.

La Biblia Asocia el número uno con Dios, pero uno en el hebreo y el griego no tienen las mismas connotaciones que en el español.

Todo cristiano verdadero que vive en comunion con Dios, todas las veces que piensa en Dios, todas las veces que lo alaba o que ora, todas las veces que se congrega para reconocer la grandeza de Dios, todas las veces que habla de Dios, todas esas veces siempre tiene su mente dominada por el numero uno. [3]

Pensé que Cristo debía dominar nuestra mente. Como les dije el unicitario está peleando con la trinidad y con tal de esto se lleva por delante al que sea, incluyendo la doctrina de la salvación (Romanos 10:3).

Segun la Biblia Dios es uno (Deuteronomio 6:4) [4]

Pero puede ser uno en sentido de unidad. La palabra para “uno” absoluto es Yachid y aquí la palabra que aparece es Echad, que significa uno en sentido absoluto o significa uno en sentido de unión. Pero ellos hacen una interpretación privada y asumen como verdad absoluta que no han demostrado (se refiere a uno absoluto), luego con esto estudian la Biblia para comprobar lo que presuponían inicialmente.

Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” (Marcos 12:29-30) [4]

El verso es una cita al anterior en discusión por lo tanto no cuenta como prueba de la unicidad absoluta de Dios. Porque el verso se refiere al concepto que tenían los judíos sobre Dios en Deuteronomio 6:4.

Por otro lado la palabra griega que aquí se tradujo uno es jeis que implica sustancia, unión. “Que problema para los modalistas”.

Dios no necesita de ningun otro para ser Dios (Isaias 45:22). [4]

Isaías 45:22 habla del salvador, Jesús el Jehová del A.T. es el único salvador. Esto no confirma la unicidad de Dios, si no la unicidad del Jehová del A.T. que a pesar de ser Jehová se distinguía de otro llamado Jehová (Éxodo 23:20-26)

La trinidad no expresa que haya varios dioses que unidos sean la deidad. No! La Trinidad expresa que el mismo y único Dios existe como tres manifestaciones de si mismo. Pero cada manifestación interactúa con las otras siendo personas distintas (porque siendo Dios, no puede mentir, tienen que ser personas distintas).

Entonces cuando los trinitarios defendemos a capa y espada la distinción entre Jehová Salvador (Jesús, el redentor, el santo de Israel) con Jehová de los Ejércitos (el Padre) y con su espíritu (Salmo 51:11; Isaías 48:16). No estamos alegando la existencia de tres dioses si no la diferencias entre las manifestaciones (concientes, con voluntad e interpersonales) del único Dios.

No hay otro Dios ni otro Senor y nunca ha existido ni existira otro igual a el (Isaias 46:9). [4]

Por esto es importante para el unicitario resaltar la doctrina de la trinidad como una enseñanza politeísta, porque evidentemente el politeísmo es ajeno a la verdad bíblica. Ellos son conscientes de la verdadera enseñanza Trinitaria, pero dado su hermosa honestidad intelectual, tienen que denunciar el trinitarismo como politeísmo para poder refutarlo fácilmente y seducir a sus prosélitos.

Miremos lo que dice Isaías 46:9

Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y nada hay semejante a mí,

Como lo he denunciado anteriormente, el unicitario no estudia la Biblia, va a buscar su doctrina, no estudia los textos, si no cualquier cosa que asocie “uno” y “soledad” con la deidad. Ni siquiera que lo diga implícitamente, si no que lo pueda sonsacar de dicho texto.

¿Por qué Jehová en este texto no dice: “Y nadie hay semejante a mi?” si no que dice “nada hay semejante a mi”.

¿Buena pregunta no? Jajajaja, que deleite la palabra de Dios (Salmo 1:2).

¿Por qué Jehová siendo un ser, una persona, no se compara o se determina como un “nadie” si no con un “nada”?

Jehová antes que definir su divinidad como una persona, describe su divinidad como una cualidad: yo soy Dios, y nada hay semejante a mí. Además el mismo dice: Acordaos de las cosas pasadas. Jehová está invocando hechos pasados (ver Éxodo 23:20-25). Donde expresa Jehová (1) que obedezcan a Jehová (2), el Ángel de Jehová es Jehová mismo, pero se distingue de Jehová.

Por lo tanto este pasaje describe el problema del pueblo de Israel con la idolatría como medio de adoración a Dios (algo similar a la santería moderna). Cuando Jehová (el ángel de Jehová, Jesús) esta describiendo que sólo él es el objeto de adoración.

Clavijo:

Existen una buena cantidad de textos que relacionan el numero uno con Dios, por lo cual se demuestra que su simbolismo es real y que esta intrinsicamente asociado con Dios. Colocaremos algunos:

Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y

uno su nombre” (Zacarías 14:9). [4]

Ven lo que expongo? El unicitario sólo puede sonsacar la palabra “uno” asociado a la deidad. Si este texto es evidencia de la unicidad, entonces el hecho que diga el texto “será uno” que implica? Que actualmente no es uno?

Si lee bien el texto y su contexto se dará cuenta que está hablando Jehová (no es Zacarías ya que habla de hacer cosas posibles solo para Jehová cap. 13:9; 14:2) como mensajero (“dice” cap. 13:7) entre Jehová de los Ejércitos (el Padre) (cap. 13:7).

Ahora Jehová de los Ejércitos (el Padre) empieza a hablar por medio de Jehová (Jesús, el único mediador entre Dios y los hombres, 1 Timoteo 2:5) describiendo lo que Jehová (Jesús, ver Juan 12:41-44, Isaías 6:1) va a hacer y cómo será proclamado como único Jehová rey sobre toda la tierra (Salmo 110) y con un nombre único (Hechos 4:12)

El pasaje en Zacarías 14 habla de la gloriosa redención de Jesucristo. No voy a profundizar sobre el tema porque mi interés es el libro de Clavijo, pero les doy unas pistas: (v.7) ese día sería un día especial no en un sentido cronológico si no entre la relación tinieblas-luz, muerte y vida eterna (Juan 3:19-21), el cual fue culminado en el momento de la muerte de Jesús (Lucas 23:44-47) y este día (no cronológico, recuerde) saldrían aguas vivas de Jerusalén (cap. 14:8) esto se cumple perfectamente en Lucas 24:47. Todo el pasaje expuesto por los unicitarios habla de Cristo como el único Jehová rey de Israel, al cual todos hemos sido unidos como dice Pablo en Efesios 2:12 (no estoy apoyando el cristianismo judaizante, el texto del verso 13-17 derriba este argumento).

El verso 10 del capítulo 14 de Zacarías confirma mi observación, Jerusalén será el centro para todas las naciones de la tierra y sobre esto hay mucho texto en la biblia, estúdiela, no lea libros de doctrina tan solamente que citan dos o tres versículos. Estudie la biblia por si sola.

Continuamos con Clavijo:

Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y

por medio de la fe a los de la incircuncisión.” (Romanos 3:30). [4]

Encontrar en la biblia que Dios es uno, no es frustrante para el trinitario. Pero quiero resaltar como una vez mas el unicitario abusa del texto sin tener en cuenta el contexto. El texto del apóstol Pablo habla acerca del Padre, lea el capítulo 3 completo y verá el contraste que hay entre el Padre y Jesucristo. Por lo tanto Pablo habla aquí del Padre, lo que concuerda perfectamente con el texto en 1 Corintios 8:6.

Cuando alguna vez dije en mis artículos que era más viable teológicamente el arrianismo o el socinianismo, apelaba al hecho que la biblia y en detalle sus autores humanos, son claros en afirmar la distinción entre el Padre y Jesucristo. Reconociendo al Padre como el Dios supremo sobre todas las cosas. ¿Pero qué pasa con la divinidad única e intransferible que la biblia le asume a Cristo?

¿Esto confirmaría la existencia de dos o más dioses? La Biblia nos dice que solo hay un Dios verdadero. Que pasa allí? Bueno Pablo nos enseña algo que todo trinitario sabe: Cristo, el hijo de Dios es Dios sobre todas las cosas (Romanos 9:5), de igual manera Juan: 1 Juan 5:20.

Jesús, el verbo, el hijo de Dios, es Dios mismo obrando en toda la creación (Juan 1:3; Hebreos 1:2; colosenses 1:15-19) Dios mismo mostrándose (Juan 1:18), Dios mismo salvando (Hechos 20:28). Pero porque se distingue del Padre siendo Dios mismo? Los unicitarios tratan de resolver este problema al afirmar que se refiere a una distinción entre carne y deidad. Pero la biblia es clara en que esta distinción va más allá del cuerpo carnal de Cristo.

Los trinitarios somos sinceros en afirmar: es un misterio. No podemos afirmar mas allá de lo que la biblia dice, por esto llegamos a esta conclusión, La biblia nos muestra un solo Dios verdadero, pero tres personas que interactúan siendo el único Dios.Sólo podemos afirmar que Jesucristo es Jehová pero se distingue de Jehová (Dios el Padre) el cual no ha sido visto por nadie y nadie ha estado en contacto con él, mientras que el Jehová del A.T. fue visto y estuvo en contacto con los hombres, siempre ha sido Jesucristo (1 Timoteo 2:5, Hebreos 13:8).

Clavijo:

“…no hay más que un Dios” (1. Corintios 8:4). [4]

Pero si este texto es prueba que hay un solo Dios el Padre, que implica que en el verso 6 haya un Señor aparte (preposición y), del Dios que es el Padre?

El unicitario afirma que hay distinción entre Dios el Padre y Dios el Padre manifestado en carne. Pero el mismo verso 6 refuta esto, Jesucristo es el medio por el cual Dios (del cual proceden todas las cosas) hace todas las cosas (son todas las cosas). Creo que nuestra distinción dentro de la deidad va mas allá de la distinción entre carne y espíritu que proponen los unicitarios. Puesto que todas las cosas existen desde el inicio de la creación (Juan 17:5; Colosenses 1:16; Hebreos 1:2).

Creo que el lector hasta aquí debe tener claro que Dios es uno en un sentido, pero a la vez hay una relación interpersonal en sus funciones que no se limitan al inicio que hubo en el nacimiento virginal en maría, ni finalizará con la perfección de la que habla Pablo en Corintios 13:9-12. Por eso voy a pasar por alto todas las siguientes referencias que hace Clavijo al “uno” aplicado a Dios.

Seguimos con Clavijo y sus Joyitas:

EL ERROR DE LLAMAR A DIOS PERSONA O PERSONAS

Llamar a Dios persona es menospreciarlo y limitarlo porque la Biblia dice

que Dios es Espiritu (Juan 4:24). Cuando la trinidad se atreve a llamar a

Dios persona, lo rebaja de su gran dignidad a la categoria de un hombre.

Cualquier diccionario define persona asi:

Persona. f. Individuo de la especie humana. [5]

Ignorancia o deshonestidad intelectual. Clavijo cita un diccionario moderno, pasando por alto que la cultura científica moderna es humanista u homocéntrica en cierto sentido, puesto que por otro lado el hombre es nada en un universo sin sentido. Según esta misma clase de diccionarios, Dios es el creador, pero es cada uno de los diferentes dioses de cada religión; el universo y la tierra tienen millones de años haciendo la biblia y su relato creativo como un cuento mentiroso. No hay vida después de la muerte, el tercer cielo no existe, mucho menos el infierno. Según esta clase de Diccionarios muchos de estos conceptos como la resurrección de Cristo, su deidad, etc. son suposiciones derivadas de la filosofía y la religión.

En los términos prístinos la palabra persona se refiere a ser consciente y con voluntad. Pero dado que los únicos seres con estas capacidades para la ciencia moderna son los seres humanos, en estos diccionarios la palabra persona se limita sólo a seres humanos, excluyendo los animales por razones obvias. A Dios, los ángeles, los espíritus y otros a pesar de ser conscientes y tener voluntad, se les excluye de esta clasificación por ser ficticios según el conocimiento moderno.

El fin justifica los medios” para los maestros unicitarios, pero Cristo dijo: Por sus frutos los conoceréis.

Hasta el próximo artículo.

Dios los bendiga y los llene de su gracia y paz.

Carlos Leandro Ramírez.

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Notas:

Textos no se encuentran subrayados en el original.

Todas las definiciones de Palabras en hebreo y griego son tomadas de la concordancia exhaustiva James Strong. Los textos que se toman del griego pertenecen al Interlineal Griego-Español del Texto Maestro WESTCOTT Y HORT. Todas las citas son tomadas de la Biblia Reina Valera 1960. A menos que se indique lo contrario.

[1] Libro electrónico un falso Dios llamado Trinidad. Pág. 208 Copyright © 2007 Julio César Clavijo Sierra. 1ª Edición.

[2] Un falso Dios llamado Trinidad. Pág. 214.

[3] Un falso Dios llamado Trinidad. Pág. 215.

[4] Un falso Dios llamado Trinidad. Pág. 216.

[5] Un falso Dios llamado Trinidad. Pág. 222.

[4] La unicidad de Dios, David K. Bernard Pág. 283. Impreso por WORD AFLAME PRESS Edición del 2000. puntos 3 y 4.

[5] Un falso Dios llamado Trinidad. Pág. 199.

[6] La unicidad de Dios, David K. Bernard Pág. 66.

[7] Un falso Dios llamado Trinidad. Pág. 200.

[8] Un falso Dios llamado Trinidad. Pág. 201.

ESTE ARTICULO FUE TOMADO DEL BLOG AMIGO http://pastordanielbrito.wordpress.com/


El Cristianismo y la Homosexualidad

El Cristianismo y la Homosexualidad

Por Matt Slick

Los homosexuales y las lesbianas han ganado considerable espacio en lo político y lo social no sólo en Estados Unidos sino también en otros países del mundo. Ellos por decirlo así, han “salido”, abandonado sus closets y están tocando en sus hogares. A través de la televisión, de la radio, de los periódicos y revistas, están predicando la doctrina de ellos acerca de la tolerancia, la igualdad, la justicia y el amor. No quieren que las personas los perciban como anormales o peligrosos; quieren ser aceptados y quieren que Usted les de la bienvenida con brazos abiertos, amorosos, aprobando lo que ellos hacen.

En muchos estados de Estados Unidos gran cantidad de proyectos de ley han sido introducidos por los políticos en favor de la homosexualidad asegurando que la práctica de la homosexualidad es un derecho protegido por la ley. En estos proyectos de ley se han introducido declaraciones que afectan a los empleadores, a arrendatarios y a colegios. A las iglesias posiblemente se les pediría que contraten un número determinado de homosexuales y lleven a cabo cursos de entrenamiento para “sensibilizar” a las personas los cuales serian también “requeridos urgentemente” en varios lugares de trabajo. Incluso, hay una legislación que obligaría al estado a pagar por la defensa de los asuntos de los homosexuales en demandas mientras que se requiere que el lado no homosexual de los ciudadanos sea el que pague estas cuentas de sus bolsillos. ¿Es esto justo? Claro que no. Pero la justicia no es el tema principal aquí. Se trata de ingeniería social. Piense acerca de esto: la comunidad homosexual quiere protección legal para tener relaciones sexuales con personas del mismo sexo. Y si esto no fuera suficiente, quieren que el punto de vista de ellos sea enseñado en los colegios, promovido en estaciones de radio e incluido en toda clase de medios escritos.

Aún así, la Iglesia Cristiana no se ha parado firme ante esta situación. Cuando se ha denunciado la inmoralidad política, el grito de “separación de la iglesia y del estado” se levanta entre los llamados “religiosos intolerantes.” Pero cuando la comunidad homosexual intenta usar el poder político para tratar de controlar la iglesia y trabajar de acuerdo a sus agendas enseñando la homosexualidad en los colegios, tal clase de grito por parte de los intolerantes no es escuchado desde los corredores sagrados de los medios publicitarios. ¿Por qué? Porque no es correcto, en cuanto a política se trata, estar al lado de los Cristianos.

¿Qué dice la Biblia?

La Biblia como la Palabra de Dios, revela el carácter moral de Dios y forma la moral del Cristiano. La Biblia tiene mucho que decir acerca de la homosexualidad.

  • Levítico 18:22: “No te echarás con varón como con mujer, es abominación.”
  • Levítico 20:13: “Si alguno se ayuntare con varón como son mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.”
  • 1ª Corintios 6:9-10: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los adúlteros  ni los afeminados, ni los que se echan con varones, (“homosexuales” es la palabra que se usa en la NBEA (Nueva Biblia Estándar Americana) [New American Standard Bible])1 10ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.”
  • Ro 1:26-28: “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza. 27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no conviene;”

Con tan claras declaraciones contra la homosexualidad, es difícil ver cómo los diferentes grupos pueden decir que la Biblia sostiene la homosexualidad. Pero ellos tratan de hacerlo al redefinir las palabras amor, matrimonio, sexo, homosexualidad, etc. Para poder llevar a cabo su objetivo. Pero la verdad es que Dios creó a un hombre y a una mujer, no a un hombre y a un hombre, ni tampoco a una mujer y a una mujer. Sin embargo, la Biblia es un libro poderoso y debido a esto es que los homosexuales tratan con frecuencia de equiparar sus fantasías degeneradas con la Biblia y la agenda de ellos. Pero esto nunca les funcionará. La Biblia no apoya la homosexualidad como ya hemos visto en las Escrituras anteriores.

A diferencia de otros pecados, este pecado sexual tiene un juicio administrado directamente por Dios Mismo: Dios los entregó a pasiones vergonzosas y a una mente reprobada. (Ro 1:26-28). Esto significa que el corazón de los homosexuales es endurecido por causa de este pecado. Como resultado, ellos no pueden ver más el error de lo que están haciendo. Sin estar conscientes de sus pecados, no habrá arrepentimiento; sin arrepentimiento, no habrá perdón y sin perdón, no habrá salvación.

¿Se les debería permitir a los homosexuales casarse?

En este clima políticamente incorrecto donde se renuncia a lo moral tan normalmente como para satisfacer los caprichos relativos de la sociedad, declarar que los homosexuales no deberían casarse es volverse impopular. ¿Se le permitiría a una mujer casarse con otra mujer? O ¿Se le permitiría a un hombre casarse con otro hombre? ¿Se les debería dar a los homosexuales protecciones legales y derechos especiales para practicar su homosexualidad? No. No se les debería permitir.

La Biblia en forma clara condena la homosexualidad y el problema radica en que nuestra sociedad no está dependiendo de la Biblia para establecer sus verdades morales. En vez de esto, la sociedad depende de la moral humanista y relativista, sobre los que ha edificado su estructura ética.

El homosexualismo no es natural. Solamente observe los cuerpos masculino y femenino. Estos, están diseñados en forma inteligente para que hagan pareja. Se nota el diseño natural. No es natural unir o juntar a un hombre con otro hombre y a una mujer con otra mujer. Es como pretender tratar de unir dos tornillos y entonces declarar: “Miren. Es natural que dos tornillos estén juntos”.

Los homosexuales argumentan que la homosexualidad entre los seres humanos es natural debido a que esta clase de conducta ocurre en el mundo animal. También es cierto que vemos a los animales comerse viva a su presa y aún a sus propios cachorros. En esto, vemos salvajismo, crueldad y extrema brutalidad y sin embargo no condenamos tal clase de conducta en nuestra propia sociedad. Los proponentes del argumento del orden natural no deberían simplemente tomar y escoger las situaciones que mejor encajen en sus agendas. Estas tienen que ser consistente y no compararnos con los animales porque no somos animales. Somos hechos a la imagen de Dios.

¿Dónde terminará esto?

La protección social de una práctica sexual diferente a la establecida por Dios es ridícula. No creo que sea apropiado pasar leyes declarando que los homosexuales tienen “derechos” a tener sexo entre personas del mismo género y después pretender redefinir el matrimonio que incluya sus puntos de vista. Si ellos pueden hacer esto, ¿dónde terminará esto? ¿Qué acerca de la pedófila o la bestialidad? Estas son también prácticas sexuales. ¿Deberían ser también protegidas por la ley? Si la homosexualidad es legalmente protegida, ¿por qué no son protegidas también estas prácticas aberrantes?

¿Cuál debería ser las Respuesta Cristiana a la Homosexualidad?

Sólo porque alguien es homosexual no significa que no podamos amar a esa persona u orar por él/ella. La homosexualidad es un pecado y como cualquier otro pecado, éste necesita ser tratado con el único camino posible: necesita ser llevado a la cruz del calvario y arrepentirse de éste.

Los Cristianos deben orar por la salvación de los homosexuales de la misma forma como lo hacen por cualquier otra persona en pecado. Deben tratar a los homosexuales con la misma dignidad con la que tratan a otra persona debido a que, nos guste o no, ellos están hechos a la imagen de Dios. Sin embargo, esto no significa que los Cristianos tengan que aprobar el pecado de ellos. Los Cristianos no tienen que comprometer su testimonio por una opinión políticamente incorrecta la cual está moldeada por la culpa y el miedo.

De hecho, los siguientes versículos deberían mantenerse en mente cuando se trata con homosexuales:

  • Colosenses 4:5-6: “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. 6 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.”
  • 1ª Timoteo 1:5: “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida.”

Usted no gana personas al Señor condenándolos y usando palabras inapropiadas. Esta es la razón por la cual Dios dice que hablemos con sabiduría, gracia y amor. Permitamos que el amor de Cristo fluya a través de nosotros para que los homosexuales puedan ver un amor verdadero y acercarse a Cristo en vez de alejarlos de Él.

Objeciones Respondidas

1. Si Usted quiere decir que la homosexualidad está equivocada basada en las leyes del A.T., entonces también debe confirmar todas las leyes en Levítico y Deuteronomio.

Las leyes del Antiguo Testamento están categorizadas en tres grupos: la civil, la sacerdotal y la moral. Las leyes civiles deben ser entendidas en el contexto de una teocracia o gobierno de Dios. Aún cuando la nación Judía en el A.T. era con frecuencia gobernada por un rey, era un sistema teocrático y las Escrituras eran usadas como guía de la nación. Esas leyes que cayeron bajo esta categoría no son aplicables al tiempo de hoy debido a que no estamos gobernados bajo una teocracia.

Las leyes sacerdotales tratan con los sacerdocios Levítico y Aarónico, los cuales fueron representativos del futuro y verdadero Sumo Sacerdocio de Jesús el cual se ofreció a Si Mismo como un sacrifico en la cruz. Debido a que Jesús cumplió todas las leyes sacerdotales, no hay ya necesidad de seguirlas y por lo tanto no son ahora aplicables.

De otro lado, las leyes morales no están abolidas y esto se debe, a que están basadas en el carácter de Dios el cual es santo y como Él no cambia, las leyes morales tampoco cambian. Por lo tanto, las leyes morales están todavía en efecto.

En el Nuevo Testamento no vemos un cambio en las leyes civiles o sacerdotales, pero sí un restablecimiento de la ley moral. Esta es la razón por la cual el Nuevo Testamento condena la homosexualidad como un pecado no asociado con la pena de muerte.

2. Que la homosexualidad es un pecado si se comete fuera de una relación establecida en el amor y la entrega. Pero una relación homosexual comprometida es aceptable a Dios. Este es un argumento incorrecto.

En la Biblia la homosexualidad nunca es definida como una conducta aceptable ni aún si ésta fuera practicada por individuos que tuvieran una relación “amorosa” entre sí. La homosexualidad siempre es condenada. Los actos homosexuales no son actos naturales y están contra el orden creado por Dios. Como declaré anteriormente en el artículo, sólo lo masculino y lo femenino están diseñados para encajar perfectamente. Esta fue la manera como Dios nos creó a nosotros y lo hizo de esta forma para que pudiéramos llevar a cabo Su mandamiento de fructificar y multiplicar la tierra con seres semejantes a ellos: masculino y femenino. La homosexualidad es una aberración contra el orden creado de Dios y a través de ésta práctica, sería imposible llevar a cabo el mandamiento dado por Dios a la humanidad.

Es irrelevante el argumento de que una pareja de homosexuales se entreguen el uno al otro fielmente, ya que ni el amor ni los sentimientos que se tengan entre sí podrán jamás cambiar las verdades morales. Si en una pareja no casada alguno de ellos ya se encuentra casado(a) con alguien más, cometen adulterio aún cuando el amor entre ellos sea genuino y estén entregados totalmente entre sí; el pecado de ellos no tiene excusa.

Ni la homosexualidad, ni el adulterio ni la fornicación pueden ser simplemente aceptados como moralmente correctas por el sólo hecho de que una pareja de homosexuales o las personas en el adulterio y la fornicación se “amen” entre sí y estén “comprometidos” en ese amor. El problema aquí es que el amor es usado como una excusa para violar las Escrituras. Segundo, esto significaría que cosas como la pedofilia serian aceptables y permitidas si la “pareja” tiene una relación de amor y compromiso entre sí. Tercero, la subjetividad de lo que significa “amar” a otra persona y el “compromiso” hacia otra persona no pueden ser usados para justificar toda clase de conducta aberrante.

3. Donde se menciona la homosexualidad en la Biblia no es igual a cómo la relacionamos en el siglo 21. Esto significa que es algo diferente en las personas de los tiempos bíblicos y no tiene nada que ver con la homosexualidad en los tiempos modernos.

Los cuatro versículos de la Biblia mencionados anteriormente refutan esta clase de idea. Miremos nuevamente lo que estos dicen y veamos si hay algo que no entienden. El primer versículo de Levítico dice que la homosexualidad es una abominación para un hombre que se acueste con otro hombre; de igual manera sería si dos mujeres tuvieran sexo. Obviamente, esto se está refiriendo a la relación sexual y ésta es definitivamente condenada. El segundo versículo en Levítico se refiere a la misma cosa. En 1ª Corintios se condena rotundamente la homosexualidad y finalmente, Romanos, describe claramente el acto homosexual contra naturaleza.

No nos engañemos: el punto de vista que tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento tienen acerca de la homosexualidad es totalmente negativo y es frecuentemente condenado como pecaminoso.

Si las personas en el siglo 21 piensan o no que la homosexualidad es o no aceptable no tienen ninguna orientación si éste es o no un acto pecaminoso delante de Dios. Dios existe y Él es el estándar de justicia. Si alguien cree esto o no lo cree, se debe a que la moral proviene de un sistema de desarrollo que ha fluido en forma vaga e inexacta  y que no tiene una orientación basada en la verdad. En la Biblia, Dios ha condenado la homosexualidad como pecado. Y como pecado necesita arrepentimiento de la misma manera que cualquier pecado y el único camino disponible para recibir perdón es a través del sacrificio de Cristo Jesús en la cruz.

4. Que el pecado cometido por Sodoma fue realmente el pecado de inhospitalidad.

Este es un error común cometido por aquellos que sostienen la homosexualidad. El problema es que esta explicación no registra el ofrecimiento que hizo Lot de sus hijas a los hombres que habían rodeado su casa para evitar que los dos ángeles que se encontraban en ésta fueran violados por los habitantes homosexuales. Génesis 19:5 dice: “Y llamaron a Lot, y le dijeron: ‘¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.’”

Esos hombres querían tener relaciones sexuales con los ángeles que habían aparecido en forma masculina. ¿Tiene sentido lógico decir que Dios destruyó las dos ciudades debido a que sus habitantes no fueron hospitalarios con los visitantes? Si este fuera el caso, ¿no debería Dios entonces, destruir cada hogar que no es atento con los visitantes?

Génesis 18:20 dice que el pecado en Sodoma y Gomorra “se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo”. No ser hospitalario a alguien nunca ha sido considerado un pecado grave en exceso, particularmente en la Biblia. Pero ir en contra del orden creado por Dios es una violación de Su mandamiento de llenar y fructificar la tierra por medio de la homosexualidad; éste, es un pecado grave en exceso. De hecho, sabemos que es grave en exceso debido a que en Romanos leemos acerca del juicio de Dios sobre los homosexuales los cuales entregó a una mente reprobada para hacer cosas que no convienen. Éste es un serio juicio de Dios sobre el pecador ya que sin arrepentimiento no habrá salvación y sin salvación habrá condenación. Por lo tanto, el argumento de que Sodoma y Gomorra fueron destruidas por que sus habitantes no fueron hospitalarios no tiene sentido ni base bíblica.

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¿CÓMO SE COMPILÓ LA BIBLIA? – ¿QUÉ OCURRE CON LOS APÓCRIFOS? – ¿QUÉ PASA CON LOS EVANGELIOS GNÓSTICOS? – ¿CUÁN CONFIABLES SON NUESTRAS BIBLIAS MODERNAS?

¿CÓMO SE COMPILÓ LA BIBLIA? – ¿QUÉ OCURRE CON LOS APÓCRIFOS? – ¿QUÉ PASA CON LOS EVANGELIOS GNÓSTICOS? – ¿CUÁN CONFIABLES SON NUESTRAS BIBLIAS MODERNAS?

Por: Norman Geisler y Ron Brooks

¿CÓMO SE COMPILÓ LA BIBLIA?

¿Cómo saber que los sesenta y seis libros de la Biblia son los únicos escritos que debían ser incluidos en la Escritura? ¿Qué ocurre con los apócrifos o los evangelios gnósticos? ¿Por qué deben excluirse? La respuesta yace en el concepto de canonicidad. Canon viene de palabras griegas y hebreas que se refieren a una vara de medir, es decir, una medida que todos los libros de las Escrituras deben satisfacer. Varios puntos de vista inadecuados de lo que debió ser esa medida se han planteado, tal como la antigüedad, el acuerdo con la Torah si fue escrito en hebreo, el valor religioso, y el uso cristiano. Pero cada uno de esos criterios cometen el mismo error: confunden la determinación de Dios en cuanto a lo que es la Escritura con el reconocimiento por parte del hombre de esos escritos. La línea divisoria pasa por aquello que Dios inspiró como Escritura y lo que no inspiró, lo cual no es Escritura. Cuando el Espíritu Santo inspiró a un hombre de Dios a escribir, ese escrito se hizo no solo inspirado sino transcrito. Dios ya había decidido lo que debía incluirse; nuestro problema es saber cómo descubrir cuáles escritos inspiró Dios.

Hay cinco preguntas que la iglesia ha formulado para aceptar o rechazar como canónicos a los libros. La primera es la más elemental:

1. ¿Fue escrito por un profeta de Dios? Deuteronomio 18:18 nos dice que solo un profeta de Dios hablará la Palabra de Dios. Esta es la manera en que Dios se revela (Hebreos 1:1). En 2 Pedro 1:20, 21 se nos asegura que la Escritura solo es escrita por hombres de Dios.

2. ¿Fue él confirmado por un acto de Dios? Hebreos 2:3, 4 nos da la idea de que debemos esperar alguna confirmación milagrosa de aquellos que hablan por Dios. Moisés tuvo su vara que se volvió serpiente. Jesús tuvo la Resurrección, y los apóstoles continuaron los milagros de Jesús, todo para confirmar que el mensaje de ellos era de Dios. Muchos de los profetas vieron cumplidas las profecías que pronunciaron poco tiempo después de decirlas para confirmar la autoridad de ellos.

3. ¿Dice la verdad acerca de Dios? «Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema» (Gálatas 1:8). El acuerdo con toda la revelación precedente es esencial. Este dictamen también descarta las profecías falsas hechas en el nombre de Dios (Deuteronomio 18:22).

Libros cuestionados

Hebreos —porque se desconoce el autor. Es aceptado por tener autoridad apostólica, si es que no autoría apostólica.

Santiago —debido al conflicto que plantea con la enseñanza de Pablo en cuanto a la salvación «solo por fe». El cual se resolvió viendo las obras como un resultado de la fe real.

2 Pedro —porque el estilo difiere de 1 Pedro. Pero el apóstol recurrió a un escriba para redactar su primera carta (véase 1 Pedro 5:12), lo que puede haberlo ayudado a mejorar su griego.

2 y 3 Juan —porque el autor es llamado «anciano», y no apóstol. Sin embargo, Pedro también se llama anciano a sí mismo (1 Pedro 5:1). Estos libros son citados en las más tempranas listas del canon.

Judas —porque se refiere al Libro de Enoc y a la Asunción de Moisés, aunque no los califica de Escritura, y lo hace como Pablo cuando cita a poetas paganos (Hechos 17:28; Tito 1:12). Tuvo una amplia aceptación temprana.

Apocalipsis —porque enseña el reino de mil años de Cristo, lo que también hacía cierta secta. De todos modos, fue aceptado por los primeros padres de la iglesia.

4. ¿Tiene el poder de Dios? Todo escrito que no exhiba el poder transformador de Dios en la vida de sus lectores no es de Dios: «Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hebreos 4:12).

5. ¿Fue aceptada por el pueblo de Dios? Pablo les agradeció a los tesalonicenses por recibir el mensaje de los apóstoles como Palabra de Dios (1 Tesalonicenses 2:13). Es norma que el pueblo de Dios, es decir, la inmensa mayoría de ellos y no solo una facción, reciba inicialmente la Palabra de Dios como tal. Los libros de Moisés fueron puestos de inmediato en el arca del pacto (Deuteronomio 31:24–26), y los escritos de Josué fueron agregados en la misma forma (24:26) igual que los de Samuel (1 Samuel 10:25). Se conoce a Jeremías como el profeta plagiario porque citó a muchos otros profetas que escribieron pocos anos antes que él, lo cual muestra que sus escritos fueron prontamente aceptados. Leemos que Daniel fue visto estudiando el libro de Jeremías medio siglo después de haber sido escrito (9:2). El Nuevo Testamento también muestra aceptación semejante cuando Pedro trata de Escritura a los escritos de Pablo (2 Pedro 3:16), y este cita a Lucas con un pasaje de la ley (1 Timoteo 5:18). También tenemos conciencia de que las cartas de Pablo circularon por muchas iglesias (Colosenses 4:16, 1 Tesalonicenses 5:27). Esto puede haber sido el comienzo de la recopilación de libros para el canon neotestamentario. Aunque después se objetaron algunos libros, su aceptación original habla fuertemente a favor de su inclusión.

Pero, ¿qué ocurre con los libros que quedaron fuera? Esta pregunta se plantea desde la perspectiva errónea. Ningún otro libro fue aceptado jamás, y no hay razón para creer que la mayoría de ellos estaban siquiera disponibles.

Hay ciertos libros —para el Antiguo y el Nuevo Testamentos— que fueron aceptados por unanimidad, unos objetados tardíamente y otros rechazados por todos. No hay una categoría de libros que inicialmente fueran aceptados y, más tarde, echados fuera. Sin embargo, existen dos grupos de libros que muchos alegan debieran ser incluidos, son los apócrifos (o deuterocanónicos) y los evangelios gnósticos.

¿QUÉ OCURRE CON LOS APÓCRIFOS?

Los apócrifos son una serie de libros escritos entre el tercer siglo antes de Cristo y el primero después de Cristo. Son catorce libros (quince, si se los divide en forma diferente), que se encuentran en varias copias antiguas de importantes traducciones al griego del Antiguo Testamento y que reflejan algo de la tradición e historia judía posterior a la época de Malaquías, el último profeta del Antiguo Testamento. La mayoría de los apócrifos fueron aceptados en el siglo IV como Escritura por Agustín y la iglesia siria (ortodoxa), siendo canonizados más tarde por la iglesia católica (romana). Los libros apócrifos son mencionados en el Nuevo Testamento y por los primeros padres de la iglesia, y copias de ellos fueron encontradas en Qumran, entre los rollos del Mar Muerto.

Estos libros, sin embargo, nunca fueron aceptados como Escritura por los judíos y no están en la Biblia hebrea. Aunque el Nuevo Testamento podría mencionarlos (por ejemplo, en Hebreos 11:35, donde señala que «Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección», declaración que se cree procedente de la literatura apócrifa), ninguna de las alusiones los llama claramente Palabra de Dios (Pablo cita también a poetas paganos pero no como Escritura). Agustín reconoció que tienen una posición secundaria en el resto del Antiguo Testamento. Una razón para argumentar eso es que fueron incluidos en la Septuaginta (una traducción griega) que él consideraba inspirada; pero fue Jerónimo, un erudito hebreo, el que hizo la versión oficial del Antiguo Testamento en latín —la Vulgata— sin los apócrifos. Las iglesias que aceptaron los apócrifos lo hicieron mucho después que fueron escritos (siglos IV, XVI y XVII).

Los padres que citaron estos escritos fueron desplazados por otros que se opusieron a ello con vehemencia, como Atanasio y Jerónimo.

 

Estos libros nunca fueron, en efecto, agregados oficialmente a la Biblia hasta 1546 d.C. en el Concilio de Trento. Pero es sospechoso que los aceptaran en base al uso cristiano (razón errónea), justo veintinueve años después que Martín Lutero pidió apoyo bíblico para las creencias tales como la salvación por obras y la oración por los muertos (argumento provisto por los apócrifos: 2 Macabeos 12:45, 46; Tobías 12:9).

En lo tocante a los hallazgos de Qumran, diremos que se encontraron ahí cientos de libros que no son canónicos, lo que no constituye prueba de que esa secta haya aceptado los apócrifos más que como literatura popular.

Por último, ningún apócrifo dice ser inspirado y, sin duda, algunos niegan de manera específica ser inspirados (1 Macabeos 9:27). Si Dios no lo inspiró, no es su Palabra.

¿QUÉ PASA CON LOS EVANGELIOS GNÓSTICOS?Estos evangelios —y los escritos relacionados con ellos— integran los llamados seudoepígrafes [escritos falsos] del Nuevo Testamento, debido a que el autor usó el nombre de algún apóstol en vez del propio, por ejemplo: el Evangelio de Pedro y los Hechos de Juan, que no fueron escritos por esos apóstoles, sino por hombres del segundo siglo (y posteriores) que pretendieron usar la autoridad apostólica para proponer sus propias doctrinas. Hoy calificamos esto como fraude y falsificación, cosa que no representa problema para la gente que propone estos escritos como tradición cristiana legítima, pues piensan que gran parte del Nuevo Testamento fue escrito de la misma manera. Estos libros enseñan las doctrinas de las dos herejías más tempranas que niegan la realidad de la encarnación. Decían que Jesús fue en verdad solo un espíritu que parecía hombre, de modo que su resurrección fue nada más que el regreso a la forma espiritual. Afirman contener información acerca de la niñez de Jesús, pero los relatos registrados son altamente improbables y no provienen de testigos oculares. Nadie los aceptó como Escritura en sentido alguno, excepto las facciones herejes que los crearon. No son parte legítima de la tradición cristiana, sino un registro de mitos y herejías que surgieron fuera de la corriente principal del cristianismo.

¿Están a la par de la Escritura los evangelios gnósticos? A continuación un relato tomado del evangelio de Tomás. Lea y decida:

Pero el hijo del escriba Anás estaba de pie ahí, con José; y tomó una rama de sauce y con ella desparramó el agua que Jesús había reunido. Cuando Jesús vio lo que había hecho se enojó y le dijo: «Insolente, impío estúpido, ¿qué mal te hacían los charcos y el agua? Ahora te marchitarás como un árbol y no darás hojas ni fruto». E inmediatamente el muchacho se secó por completo; y Jesús se fue y entró en la casa de José [su padre]. Pero los padres del que se había secado lo llevaron, lamentando su juventud, y lo trajeron a José y le reprocharon: «¿Qué hijo tienes que hace estas cosas?» (Evangelio de Tomás 3:1–3).

¿CUÁN CONFIABLES SON NUESTRAS BIBLIAS MODERNAS?

En ninguna parte de la Biblia se promete pureza textual de la Escritura a través de la historia, pero sí hay mucha evidencia que sugiere que las Biblias que leemos son extremadamente parecidas a los manuscritos inspirados originales que escribieron los profetas y apóstoles. La exactitud de las copias que tenemos así lo demuestra. Esa confiabilidad ayuda a respaldar nuestra afirmación de que la Biblia es valiosa como relato histórico y como revelación de Dios. Puesto que cada testamento tiene su propia tradición, debemos tratarlos por separado.

MANUSCRITOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Si queremos saber del Antiguo Testamento debemos mirar a su guardián, la religión judía. Aunque, a primera vista, no alienta lo que encontramos.

Historia del texto masorético

Como resultado de la destrucción de Jerusalén acaecida en el año 70 d.C., el judaísmo experimentó un avivamiento. A medida que la Biblia cobraba más importancia para la gente, fue aclarándose la necesidad de contar con un texto hebreo unificado, el cual avalara la fuerte tradición oral. Dicho texto consistía solamente de consonantes, pues el idioma carecía de símbolos para las vocales. Los escribas que copiaron el texto contaron efectivamente las letras y las palabras para cerciorarse por completo de que no había errores. Encontraron que la «w» [en el idioma original], en una palabra de Levítico 11:42, era la letra media de la Tora y que «drsh», en ese mismo pasaje, era la palabra media.

También agregaron ciertas marcas en el texto para destacar los acentos, las lecturas semanales de la Escritura y la sintaxis. Crearon símbolos para las vocales que podían escribirse debajo de las consonantes sin corromper el texto. La obra principal de los escribas fue transcribir la Masorah, compuesta por notas al margen y al final, las cuales se referían al texto mismo, señalando puntos problemáticos a los copistas, la frecuencia del uso de una palabra y listas semejantes a las de las concordancias.

Escribir de esta manera el texto del Antiguo Testamento llegó a ser todo un riguroso estilo de vida para estos hombres.

Conservar en buen estado —durante tres a cuatro milenios— los manuscritos trazados sobre pieles de animales, no es muy fácil, y los judíos ni siquiera trataron de hacerlo. Estos establecieron una tradición, por respeto a los sagrados escritos, que consistió en enterrar ceremoniosamente todas las copias defectuosas y gastadas. Además, los escribas que en el siglo V unificaron el texto hebreo (uniendo todas sus tradiciones orales y añadiendo las vocales que el hebreo escrito no tiene), probablemente destruyeron todas las copias que no concordaban con las suyas. Así pues, tenemos solamente unos pocos manuscritos que datan del siglo X de la era cristiana, y solo uno de ellos está completo. Esas son las malas noticias.

He aquí las buenas. La exactitud de las copias que tenemos está avalada por otra prueba. Primero, todos los manuscritos, sin que importe quién los preparó o dónde se encontraron, concuerdan en forma abrumadora. Tal acuerdo de los textos que vienen de Palestina, Siria y Egipto, sugiere que tienen una fuerte tradición original, la cual se remonta muy lejos en la historia.

Segundo, concuerdan con otra vieja fuente del Antiguo Testamento, la llamada Septuaginta (la traducción al griego) que data del segundo y tercer siglos. Por último, los rollos del Mar Muerto proporcionan una base de comparación del milenio anterior a la época en que se escribieron nuestros manuscritos. Esa comparación muestra una asombrosa confiabilidad en la trasmisión del texto.

Un académico observó que las dos copias de Isaías encontradas en las cuevas de Qumran «resultaron ser idénticas, palabra por palabra, a nuestra Biblia hebrea estándar en más del 95% del texto. La variación del 5% consistió principalmente de obvios errores de pluma y variaciones ortográficas». La razón principal de toda esta coherencia se debe a que los escribas que hicieron las copias reverenciaban profundamente el texto.

Las tradiciones judías establecían —con fuerza de ley— cada aspecto del copiado de textos, desde la clase de materiales a emplearse hasta el número de columnas y líneas de una página. Nada se escribía de memoria. Había incluso una ceremonia religiosa cada vez que se escribía el nombre de Dios. Se destruía toda copia errada aunque solo tuviera un error. Esto nos garantiza que no ha habido cambio sustancial en el texto del Antiguo Testamento en los últimos dos mil años, y demuestra que, probablemente, hubo muy poco cambio antes de eso.

MANUSCRITOS DEL NUEVO TESTAMENTO

Las pruebas del Nuevo Testamento también resultan abrumadoras. Son cinco mil trescientos sesenta y seis los manuscritos por comparar, y de los cuales extraer información; algunos datan del segundo y tercer siglos. Para encuadrar esto en cierta perspectiva, consideremos que hay solamente seiscientos cuarenta y tres copias de la Ilíada, de Homero, ¡el libro más famoso de la antigua Grecia! Nadie pone en duda el texto de Las guerras galas de Julio César, aunque solo contamos con diez copias, y la más temprana fue hecha mil años después que fue escrito. Asombra tener tal abundancia de copias del Nuevo Testamento que daten solamente de setenta años después de haberse escrito.

Problemas textuales del Nuevo Testamento

La mayoría de las dificultades que presenta el texto del Nuevo Testamento son triviales, como decidir entre cinco diferentes órdenes de palabras para pasajes, como: «¿Qué pues? ¿Eres tú Elías?» (Juan 1:21), todos los cuales tienen exactamente el mismo sentido. Sin embargo, algunos son más importantes. El pasaje de 1 Juan 5:7 de la Versión actualizada ha sido omitido en las traducciones más nuevas, sencillamente porque lo tiene un solo manuscrito griego, de entre mil quinientos veinte. La historia de la mujer atrapada en adulterio (Juan 7:53–8:11), puede haber sido agregada tardíamente puesto que la omiten todos los manuscritos, traducciones y padres de la iglesia de los primeros tiempos, e incluso las copias que la tienen la insertaron en cuatro diferentes ubicaciones. La conclusión del Evangelio de Marcos (16:9–20) tal vez no sea original, pero escasea el acuerdo existente sobre cuál fue el final auténtico. Este es uno de los problemas más difíciles del Nuevo Testamento y puede que nunca se alcance certeza a su respecto.

Hay muchas diferencias menores con todos estos manuscritos, resultando fácil que alguien tenga una impresión equivocada al decir que hay doscientos mil «errores» que se han infiltrado en la Biblia, cuando en realidad debiera decirse variantes. Se contabiliza una variante cada vez que una copia difiere de cualquier otra; y se vuelve a contar en toda otra copia donde aparezca. Así, cuando una palabra tiene ortografía diferente en tres mil copias, cuenta por tres mil variantes. Efectivamente, solo hay diez mil lugares donde ocurren las variantes y la enorme mayoría es solo asunto de ortografía y organización de palabras. Hay menos de cuarenta partes en el Nuevo Testamento donde realmente no estamos seguros de cuál es la lectura original, pero ninguna de ellas influye en alguna doctrina central de la fe. Nótese: el problema no es que no sepamos cuál es el texto sino que no estamos seguros de cuál texto tiene la lectura correcta. Tenemos el 100% del Nuevo Testamento y estamos seguros de su 99,5%.

Podríamos, efectivamente, reconstruir casi todo el Nuevo Testamento a partir de las citas de los padres de la iglesia —siglos II y III—, en caso de que no tuviéramos a disposición tanta buena evidencia manuscrita. Solo faltan once versículos, en especial de 2 y 3 Juan. Podríamos saber virtualmente todo lo del Nuevo Testamento estudiando esos escritos, aunque todas las copias hubiesen sido quemadas a finales del siglo tercero de nuestra era.

Algunos alegan que la doctrina de la inerrancia de la Biblia no se puede probar porque se refiere solamente a los escritos inspirados originales, los que no tenemos; y no a las copias que sí tenemos. Pero si podemos estar seguros del texto del Nuevo Testamento, y tener un texto del Antiguo Testamento que no ha cambiado en dos mil años, entonces no necesitamos los originales para saber lo que dirían. El texto de nuestras Biblias modernas es tan semejante al original que podemos tener toda confianza que lo allí enseñado es la verdad.

RESUMEN

Este capítulo ha demostrado que la Biblia es la Palabra de Dios, enseñanza que tiene no menos autoridad que Jesucristo mismo, quien confirmó la inspiración del Antiguo Testamento y prometió el Nuevo. El testimonio de Jesús y los apóstoles es que la Biblia es inerrante en lo que enseña acerca de todas las materias, desde los tiempos de los verbos y las mismísimas letras de las palabras. Además, tenemos mucha evidencia para demostrar que las Biblias que hoy tenemos en nuestras manos representan a los manuscritos originales con un muy alto grado de exactitud, como ningún otro libro del mundo antiguo. La Biblia que usted tiene en su mano es Dios hablándole.

Geisler, Norman, and Ron Brooks. Apologética: Herramientas Valiosas Para La Defensa De La Fe. Miami, FL: Editorial Unilit, 1997.


La predicación expositiva

La predicación expositiva

Por:  Haddon W. Robinson

Este libro trata acerca de la predicación expositiva, aunque quizás fue escrito para un ambiente en depresión. No todos creen que esta clase de predicación —o para el caso cualquier tipo de predicación—, sea una necesidad apremiante en la Iglesia. Es más, en algunos círculos se afirma que debiera abandonarse. El dedo acusador la dejó atrás y ahora apunta a otros métodos y ministerios más «eficaces» y acordes con la época.

La devaluación de la predicación

Explicar por qué la predicación recibe esta baja calificación nos llevaría a cada una de las áreas de nuestra vida común. La imagen del predicador ha cambiado, ya no se lo considera líder intelectual, y ni siquiera espiritual, de la comunidad. Pídale al hombre que se sienta en el banco de la iglesia que describa al ministro, y la respuesta quizás no sea halagadora.

Según Kyle Haselden, el pastor es algo así como la «combinación perfecta» del «obrero simpático, siempre atento, dispuesto a ayudar a la congregación; el consentido de las mujeres ancianas y confidente reservado de los adolescentes; el padre modelo para la gente joven; la compañía ideal para los hombres solitarios; el afable “amigo de todos” en las reuniones sociales». Si eso se ajusta a la realidad, entonces el predicador probablemente sea aceptado, pero con toda seguridad no será respetado.

La predicación hoy, para complemento, se expone en una sociedad supercomunicada. Los medios masivos nos bombardean con cientos de «mensajes» por día. La radio y la televisión presentan locutores que nos entregan una «palabra del patrocinador» con toda la sinceridad de un evangelista. En ese contexto, el predicador puede lucir como otro vendedor ambulante que, en términos de John Ruskin, «hace magia con las doctrinas de la vida y la muerte».

Tal vez lo más importante sea que el hombre del púlpito siente que no tiene un mensaje autoritativo. Mucha de la moderna teología le ofrece poco más que ideas religiosas, por lo que sospecha que las personas sentadas en los bancos tienen más fe en los libros de ciencia que en los de predicación. En consecuencia, para algunos predicadores, lo novedoso de las comunicaciones estimula más que el mensaje mismo.

Presentaciones espectaculares, grabaciones cinematográficas, sesiones interactivas, luces llamativas y música de última moda pueden ser síntomas tanto de salud como de enfermedad. Indudablemente, las técnicas modernas pueden ampliar la comunicación; pero por otra parte pueden llegar a sustituirlo —lo deslumbrante y novedoso puede ocultar cierto vacío.

La acción social apela más a cierto sector de la iglesia que lo que se diga o lo que se escuche. Se preguntan: «¿De qué sirven las palabras de fe cuando la sociedad demanda obras?» Esa clase de personas considera que los apóstoles se equivocaron cuando dijeron: «No es justo que nosotros dejemos la Palabra de Dios para servir a las mesas» (Hechos 6:2).

En esta época de activismo parece más lógico afirmar que: «No es justo que dejemos de servir a las mesas para dedicarnos a la Palabra de Dios…»

El marco de la predicación

A pesar del «desprestigio» de la predicación y los predicadores, nadie que tome en serio la Biblia se atreve a desechar la predicación. Pablo fue escritor. De su pluma tenemos la mayoría de las cartas inspiradas del Nuevo Testamento y, encabezando la lista de ellas, está la dirigida a los romanos. A juzgar por su impacto en la historia, pocos documentos se le comparan. Sin embargo, cuando el apóstol se la escribió a la congregación de Roma, confesó: «Deseo verlos y prestarles alguna ayuda espiritual, para que estén más firmes; es decir, para que nos animemos unos a otros con esta fe que ustedes y yo tenemos» (1:11, 12, VP).

Pablo comprendía que algunos ministerios sencillamente no pueden operar sin un contacto personal, cara a cara. Incluso la lectura de una carta inspirada no lo puede reemplazar. «Por eso estoy tan ansioso de anunciarles el evangelio también a ustedes que viven en Roma» (1:15, VP). Hay un poder que emana de la palabra predicada que aun la infalible palabra escrita no puede reemplazar.

Los escritores del Nuevo Testamento veían la predicación como el medio por el cual Dios obra. Por ejemplo, Pedro les recordó a sus lectores que habían renacido «no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre» (1 Pedro 1:23). ¿Cómo afectó sus vidas esa palabra? «Y esta es la palabra», explica Pedro, «que por el evangelio os ha sido anunciada» (1:25). Dios los redimió a través de la predicación.

Más aún, Pablo se refiere a la historia espiritual de los tesalonicenses que se habían convertido «de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo» (1 Tesalonicenses 1:9, 10). Ese giro ocurrió, según el apóstol, porque «cuando recibisteis la Palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la Palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes» (2:13).

Pablo consideraba que con la predicación Dios mismo hablaba —aunque a través de la personalidad y el mensaje del predicador— para así confrontar a hombres y mujeres, y volverlos a Él, pero nunca como el simple hecho de que el hombre expusiera su punto de vista sobre religión. Todo eso explica por qué Pablo instó al joven Timoteo a que «prediques la palabra» (2 Timoteo 4:2).

Predicar significa «manifestar, proclamar, o amonestar». La predicación debería agitar de tal manera al predicador que lo haga proclamar el mensaje con pasión y fervor. Sin embargo, no toda prédica apasionada desde un púlpito posee autoridad divina. Cuando el ministro habla como mensajero, proclama «la palabra» del que lo envió. Nada menos que eso puede pasar, legítimamente, cuando se expone la predicación cristiana.

Necesidad de la predicación expositiva

El hombre que está en el púlpito enfrenta la apremiante tentación de entregar un mensaje diferente al de las Escrituras, un sistema político (de derecha o de izquierda), una teoría económica, una nueva filosofía religiosa, antiguos títulos religiosos, una tendencia sicológica. Puede proclamar cualquier cosa con un tono de voz solemne, después de cantar los himnos. Pero si no predica las Escrituras, pierde su autoridad. Ya no confronta a sus oyentes con la Palabra de Dios, sino con la del hombre. Por eso es que mucha de la predicación moderna no produce otra cosa que un gran bostezo. Dios no está en ella.

Dios habla a través de la Biblia. Esta es su principal medio de comunicación para llegar a los individuos hoy. Por eso, la predicación bíblica no debe confundirse con «la antigua historia de Cristo y de su amor», como si se relataran tiempos mejores en los que Dios estaba vivo y activo.

Tampoco es la predicación una refundición de ideas ortodoxas acerca de Dios, pero ajenas a lo real. A través de la predicación de las Escrituras, Dios encuentra hombres y mujeres y los conduce a la salvación (2 Timoteo 3:15), a la riqueza y a la madurez del carácter cristiano (2 Timoteo 3:16, 17). Cuando Dios confronta a un individuo con la predicación, y lo prende del alma, ocurre algo tremendo.

El tipo de sermón que mejor transmite el poder de la autoridad divina es la predicación expositiva. Sin embargo, sería ingenuo suponer que todo el mundo concuerde con eso. No se puede pretender que la gente que se aburre con predicaciones llamadas expositivas —aun cuando secas como hojuelas de maíz [Corn flakes] sin leche—, estén de acuerdo con ella. Aun cuando muchos predicadores se quitan el sombrero ante la predicación expositiva, su práctica los traiciona. Como la emplean poco, la desacreditan.

Es cierto que la predicación expositiva sufre severamente en los púlpitos ocupados por hombres que afirman ser sus aliados. Pero no toda predicación expositiva se puede calificar ni de «expositiva» ni de «predicación».

Lamentablemente, ningún departamento de pesas y medidas (de país alguno), exhibe en una vitrina un modelo de sermón expositivo con el cual comparar otros mensajes. Cualquier fabricante puede ponerle el título de «expositivo» al sermón que le plazca, y ni Ralph Nader [máxima autoridad en control de calidad en los Estados Unidos], lo cuestionará. A pesar del daño ocasionado por los impostores, la verdadera predicación expositiva es respaldada por el poder del Dios vivo.

Entonces, ¿en qué consiste realmente la predicación expositiva? ¿Qué constituye tal predicación? ¿En qué se asemeja o difiere de otros tipos de predicación?

Definición de predicación expositiva

Definir es una tarea delicada, ya que muchas veces destruimos lo que definimos. El niño que hace la disección de una rana para averiguar qué la hace saltar, destruye la vida del animalito para aprender algo de él. Predicar es un proceso vivo que involucra a Dios, al predicador y a la congregación, y ninguna definición puede pretender maniatar esa dinámica. Pero igualmente debemos intentar una definición que resulte.

La predicación expositiva es la comunicación de un concepto bíblico, derivado de, y transmitido por medio de, un estudio histórico, gramatical y literario de cierto pasaje en su contexto, que el Espíritu Santo aplica, primero, a la personalidad y la experiencia del predicador, y luego, a través de este, a sus oyentes.

Robinson, Haddon W. La Predicación Bíblica: Desarrollo Y Presentación De Mensajes Expositivos. Edited by Luis Nahum Sáez. Miami, FL: Editorial Unilit, 2000.

 

¿CÓMO SE ESCRIBIÓ LA BIBLIA?

¿CÓMO SE ESCRIBIÓ LA BIBLIA?

Por:

Norman Geisler y Ron Brooks

El proceso por el cual se escribió la Biblia se llama inspiración, término que proviene de la segunda epístola a Timoteo, que dice: «Toda la Escritura es inspirada [literalmente soplada] por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia» (2 Timoteo 3:16).

Dios es la fuente de todo lo que se dice en la Biblia. El profeta, desde Moisés hasta Juan, siempre es el hombre que entrega el mensaje de Dios a la humanidad. Ese mensaje empieza con una revelación de Dios. Esta puede ser una voz desde una zarza ardiente (Éxodo 3:2), una serie de visiones (Ezequiel 1:1; 8:3; Apocalipsis 4:1), una voz interior que surge de la comunión del profeta con Dios («La palabra de Dios vino sobre mí») o el derivado de una profecía anterior (Daniel 9:1, 2).

Pero para que sea Escritura, el mensaje también tiene que ser escrito. El siguiente pasaje nos proporciona la descripción del proceso: «… porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo» (2 Pedro 1:21). Esa palabra, «inspirados», significa literalmente: «ser llevados a» como el velero es llevado por el viento. Dios llevó a cada escritor mientras escribía, de modo que el mensaje permaneciera intacto.

La inspiración no significa simplemente que el escritor se sintiera entusiasmado, al igual que Handel componiendo El Mesías, ni tampoco que los escritos son necesariamente inspiradores como un poema que eleva al lector. Como proceso, se refiere al control que Dios ejerció en los escritores y los escritos. Como producto, a los escritos solamente, en cuanto documentos que son el mensaje de Dios.

¿Cómo opera la inspiración? Eso sigue siendo en gran parte un misterio, pero sabemos que fue dada por medio de los profetas en su calidad de voceros de Dios. También sabemos que no fueron simples escribanos. El modelo de secretario indica que esos hombres se limitaban a tomar el dictado divino cuando escribieron los libros de la Biblia. Eso asegura la llegada del mensaje de Dios, sin embargo no explica los elementos humanos presentes en las Escrituras, a saber las diferencias de estilo, el relato de las experiencias personales y los diferentes lenguajes usados. Tampoco fueron simples testigos de la revelación. Aquí el autor humano es considerado como un observador de la revelación de Dios que registra la experiencia. Aunque sus palabras puedan no ser inspiradas, los conceptos que registra sí lo son. Sin embargo, este modelo tiende a evadir los aspectos divinos de la inspiración en favor del énfasis de la contribución humana, incluido el error humano. Este enfoque no toma en serio lo que dice la Biblia sobre la inspiración porque no incluye a Dios en el proceso de escritura, lo que implicaría que no toda ella viene de Dios.

Aspectos humanos de las Escrituras

Escrita en diferentes lenguajes (hebreo y griego) que exhiben formas lingüísticas identificables.

Escrita por unos treinta y cinco autores humanos diferentes.

Refleja irregularidades gramaticales.

Muestra diferentes estilos literarios humanos.

Expone intereses humanos (2 Timoteo 4:13).

Usa la falible memoria humana (1 Corintios 1:15, 16)

Incorpora distintas culturas (1 Tesalonicenses 5:26).

Habla desde una perspectiva humana (Josué 10:12, 13).

Refleja diferentes perspectivas humanas (en los relatos del Evangelio).

Habla de Dios desde la perspectiva humana (antropomorfismo).

El enfoque adecuado incorpora los factores humanos y divinos, siendo tal el modelo del profeta, pues en ese proceso el escritor humano es visto como uno que ha recibido una revelación y que participa activamente en su redacción, mientras Dios da la revelación y supervisa lo escrito. De ahí que el mensaje sea totalmente de Dios, pero la humanidad del escritor se incluye para destacar el mensaje. Tanto lo divino como lo humano concurren en las mismas palabras a la vez (1 Corintios 2:13).El resultado neto es que tenemos la Palabra de Dios escrita por hombres de Dios, inspirada no solo en sus conceptos sino en las mismas palabras usadas para expresar esos conceptos. Los escritores humanos no son simples escribientes, sino agentes activos que expresan sus propias experiencias, pensamientos y sentimientos en lo que escribieron. No se trata sencillamente de un registro de la revelación, en sí misma sino que es en sí misma. Es el mensaje de Dios en forma escrita (Hebreos 1:1; 2 Pedro 1:21).¿PUEDE EQUIVOCARSE LA BIBLIA?

¿Cuán confiable es la Biblia? Este ha sido uno de los grandes temas del siglo. ¿Es la Biblia inerrante (que no puede errar), o es una simple guía infalible en materia de fe y conducta (lo cual significa que es verdad lo que dice sobre las verdades espirituales, pero puede haber errores en la ciencia, la geografía y la historia)? Los enfoques expresados son el centro del debate actual, aunque hay algunos antibíblicos que rechazan por completo la autoridad de la Palabra o que aducen que se vuelve Palabra de Dios a medida que uno la experimenta.

El enfoque neoevangélico de la infalibilidad afirma que el propósito de la Escritura es dirigir al hombre a la salvación (2 Timoteo 3:15) y que cualquier otro tema que pueda tratar (como botánica o cosmología) es irrelevante a ese fin, de modo que puede ser incorrecto lo que diga al respecto. Destacan que los autores no nos engañaron intencionadamente con estas declaraciones falsas, pues o no supieron o sencillamente se adaptaron a los enfoques populares del momento para poder exponer en forma comprensible su punto principal relacionado con la salvación. Jack Rogers, uno de los principales proponentes de este enfoque, escribió:

Indudablemente, se puede definir qué significa que la Biblia sea inerrante de acuerdo a su propósito salvador, considerando las formas humanas por medio de las cuales Dios condescendió revelarse … nos distrae de la seria intención de la Escritura de confundir el error, en el sentido de exactitud técnica, con la noción bíblica de error concebido como engaño intencional. El propósito de la Biblia no es sustituir a la ciencia humana, sino advertir contra el pecado humano y ofrecernos la salvación de Dios en Cristo; y lo logra infaliblemente».

 

Varias cosas se hacen evidentes a partir de la expresión del enfoque neoevangélico Primero, la verdad reside en la intención o propósito del autor y no en lo que dijo realmente. Los apóstoles no tuvieron la intención de dirigirnos mal en materia de ciencia o historia—eso no era parte de su propósito—de modo que está bien si lo que dijeron no es cierto de acuerdo a las normas. El significado se halla en el propósito, no en la afirmación. Jesús quiso decir (intencionadamente) que un poco de fe logra grandes cosas; de modo que no importa si se equivocó al calificar a la semilla de mostaza como la más pequeña (cuando, en realidad, es la de orquídea), pues eso no era parte de su propósito. Segundo, el lenguaje humano es realmente inadecuado para comunicar las verdades acerca de Dios. Es muy limitado a este mundo, por lo que no puede trasmitir completamente a un Dios ilimitado, el cual es tan diferente de nosotros. Así que el error es inevitable en la medida que estamos limitados a este lenguaje humano. Si Dios se nos va a revelar a medida que leemos la Biblia, entonces tendremos que experimentarlo según avance nuestra lectura. Él no puede comunicarse en palabras, pero puede obrar a través de ellas para conocernos en una forma personal, lo que trasciende todo idioma. Finalmente, la fe se opone a la razón. Razón que no puede juzgar lo que es verdad acerca de la fe, y ésta no está sujeta a la razón ni a su verificación. Los métodos para determinar la verdad acerca de este mundo no operan en el otro mundo. De ahí que la ciencia sea correcta en materia científica y la Biblia en lo espiritual.

Los neoevangélicos tienen razón al señalar que la Biblia no es concebida como texto de ciencias. También están en lo correcto al reconocer la limitación del lenguaje humano. Sin embargo, si sus enfoques fueran aceptados, los resultados serían devastadores.

Las palabras y acciones de Jesús contradicen muchas de las afirmaciones de los neoevangélicos: «Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?» (Juan 3:12).

Jesús esperaba que su exactitud en materias potencialmente examinables fueran la prueba de que decía la verdad en cuanto a asuntos espirituales no verificables.

Repetimos, Jesús le dijo a la multitud: «¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa» (Marcos 2:9–11).

Jesús demostró que lo que dijo respecto a la fe y al reino —lo cual no podía verificarse— era verdadero, al proveer una sanidad física comprobable. Señaló, especialmente, que revelación lo que Dios dice respecto a este mundo demuestra su veracidad en cuanto al otro mundo.

¿Y qué hay con la resurrección de Jesús? ¿Fue mítica o histórica? Si fue mítica, ¿significa que puede no haber ocurrido en el mundo real donde podría ser examinada? Si fue histórica, ¿indica carencia de significado espiritual relevante? Tal distinción es imposible de hacer dada la clase de evidencias que Jesús ofreció para probar su deidad.

Además, Él tenías la molesta costumbre de afirmar los mismo pasajes que la alta crítica califica de errores, tales como la creación (Lucas 11:51), Adán y Eva (Mateo 19:4, 5), Noé y el diluvio (24:37–39), Sodoma y Gomorra (Lucas 10:12), y Jonás con el gran pez (Mateo 12:39–41). Llegó al extremo de decir que Moisés escribió todo su libro (los críticos dicen que última mitad fue escrita siglos más tarde; véase Juan 12:38–41, donde cita ambas mitades juntas y las atribuye a Isaías). Esos pasajes demuestran que Jesús vinculaba la realidad histórica del Antiguo Testamento con la verdad de su propio mensaje espiritual.

Los neoevangélicos responden diciendo que Jesús solo se adaptaba a los criterios populares de su época para que la gente pudiera entender su argumento principal, sin distraerse con el nuevo conocimiento de que Dios usó la evolución, así como que algunos de los milagros nunca ocurrieron. Esta idea plantea dos serios problemas: el primero, que el estilo de Jesús no es ajustarse a la opinión popular. Él nunca dudó en confrontar directamente las falsas creencias (Mateo 5:21, 22, 27, 28, 21, 32; 15:1–9; 22:29; 23ss; Juan 2:13ss; 3:10).

Por eso siempre estaba discutiendo con los fariseos y los saduceos. Segundo, y más importante todavía, eso equivaldría a engaño moral por parte de Jesús que, como Dios que era, sabía que no era cierto lo que les estaba diciendo, y aun así se los dijo.

La posición de la infalibilidad es filosóficamente insatisfactoria, pues expresar que la verdad se halla en el propósito o intención no encaja con lo que la mayoría de las personas llaman verdad. Esperamos que la verdad corresponda a la realidad de que se habla. Si la verdad fuese solo asunto de intención, entonces nunca podríamos saber si una declaración es cierta o falsa, porque no sabemos la intención que hay en la mente de quien la expresa. Lo mismo rige en materia de significado. Si no podemos señalar qué quiere decir una persona por lo que afirma, ¿cómo podremos, entonces, saber cuál es su intención? Aunque nos la dijera para aclararla, seguiría usando el lenguaje, lo que impediría asegurarnos de que expresa su verdadera intención. Significado y verdad son entonces incompatibles. Además, uno mismo se derrota si dice que el lenguaje nada puede expresar acerca de Dios porque acaba de hacerlo: expresó la idea de que nada puede expresarse. Ciertamente hay límites a lo que nuestro lenguaje puede expresar sobre el infinito, pero eso no quiere decir que tengamos que renunciar, en absoluto, a su uso. Hay ciertas cosas que podemos expresar en lenguaje humano acerca de Dios. Si no las hubiera, ¿cómo podrían los neoevangélicos decir que la Biblia enseña la verdad en materia espiritual?

La palabra de Dios

Encarnada                                                                              Inspirada

El enfoque de la mayoría de los evangélicos es que la Biblia enseña la verdad en materia espiritual, científica e histórica. Los pasajes que se usaron con referencia a la inspiración parecen sugerir que esto es lo que la Biblia afirma por sí misma, y que es la manera en que Jesús la entendió. El examen de la evidencia sugiere que la Biblia es extremadamente confiable en asuntos científicos e históricos, habiéndose equivocado repetidamente sus críticos. Si la Biblia es la Palabra de Dios, y Dios solo puede hablar la verdad, es más fundamental entender que no hay forma de evitar concluir que la Biblia no contiene errores. La inspiración garantiza la inerrancia. Solo observe la manera en que se iguala lo que dice la Biblia a lo que afirma Dios. Jesús señaló que Dios dijo: «Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre» (Génesis 2:24), pero un análisis más detallado muestra que esas fueron palabras de Moisés. Pablo atribuye de igual manera una cita directa de Dios a la «Escritura». Donde habla la Biblia, habla Dios, y Dios no puede mentir.Esto no significa que la manera en que entendemos la Biblia sea perfectamente verdadera; significa que la Biblia es verdadera cuando es entendida correctamente. Tampoco significa que todo lo de las Escrituras deba ser entendido literalmente. Hay figuras literarias en casi cada página, pero hay una gran diferencia entre decir la verdad mediante metáforas y contar cuentos usando un mito. Además, la calidad de inerrante no significa que todo lo que se registra en la Biblia sea verdadero, sino que lo que se afirma como cierto lo es. Caín dijo: «¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?», queriendo decir que no lo era. La Biblia registra que él dijo eso, pero no avala su actitud. Después de todo, ¡venía de un hombre que acababa de matar a su hermano! La enseñanza del pasaje es que somos responsables del bienestar del prójimo.

Finalmente, hay una analogía entre la Palabra de Dios escrita y la Palabra Viva. Aunque los neoevangélicos dicen que el error se debe a la introducción del pensamiento y el lenguaje humanos, deben responder de alguna manera al hecho de que Jesucristo fue plenamente humano y totalmente divino a la vez, aunque sin pecado. En ambos casos, lo humano y lo divino están vinculados aunque lo humano no tiene imperfecciones. Eso sugiere que el pecado y el error no son consecuencias necesarias de la humanidad sino accidentales. Dios puede producir tanto una Persona como un Libro, y sin error.

Este articulo continuara..

Geisler, Norman, and Ron Brooks. Apologética: Herramientas Valiosas Para La Defensa De La Fe. Miami, FL: Editorial Unilit, 1997.


PREGUNTAS SOBRE LA BIBLIA

PREGUNTAS SOBRE LA BIBLIA

Por: Norman Geisler y Ron Brooks

La Biblia es multifacética. Puede estudiarse como literatura y explorarse como una serie de historias y expresiones poéticas, o ser vista como una historia acerca de los comienzos y el crecimiento del pueblo de Dios. Para algunos es una guía arqueológica que señala el camino a las civilizaciones enterradas. Hay un lugar y un propósito para cada uno de esos aspectos, pero —en esencia— la Biblia es: la Palabra de Dios, el mensaje divino que le indica al mundo rebelde cómo puede volverse a Él. La Biblia es también una carta de amor de Dios para nosotros, pero, ¿tomamos en serio esta declaración o nos interesamos solo en un aspecto?

¿Cuán importante es la Biblia? En los primeros capítulos de este libro vimos que podemos saber que Dios existe, cómo es Él, cómo vence al mal; que obra prodigios, y que Jesús es Dios, sin siquiera referirnos a la Biblia en su calidad de libro sagrado. Los argumentos vistos son guiados por la Biblia aunque no se apoyan en ella. Toman el camino de la razón para llegar a esas conclusiones, las cuales son dirigidas por la revelación. No hay garantía de que alguien pueda llegar a esas conclusiones sin la Palabra de Dios. Aunque lo lograran, no podrían ser muchos los que las encuentren, por no mencionar siquiera cuánto tiempo consumiría ni cuánto error incluiría el proceso. Además, la razón solo puede hacernos avanzar un paso mas. Y ese paso nos conduce a las Escrituras como Palabra de Dios. Si vamos a conocer algo de la gracia y el amor de Dios, entonces debemos tener la Palabra de Dios.

He aquí la gran pregunta: «¿Es realmente la Biblia una revelación de Dios?» Eso es lo que trataremos de responder en este capítulo.

¿CÓMO SABEMOS QUE LA BIBLIA PROVIENE DE DIOS?

Sabemos que la Biblia viene de Dios por una razón muy sencilla: Jesús nos lo dijo. Es en su autoridad, como Dios del universo, que basamos nuestra certeza de que la Biblia es la Palabra de Dios. Jesús confirmó la autoridad del Antiguo Testamento en su doctrina y prometió un Nuevo Testamento autorizado por medio de sus discípulos. El Hijo de Dios nos asegura que la Biblia es la Palabra de Dios.

JESÚS CONFIRMÓ LA AUTORIDAD DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Jesús habló de todo el Antiguo Testamento (Mateo 22:29), de sus divisiones centrales (Lucas 16:16), de sus libros individuales (Mateo 22:43; 24:15), de sus sucesos (19:4, 5; Lucas 17:27), y hasta de sus cartas y partes de ellas (Mateo 5:18) como poseedor de autoridad divina. Llamó Palabra de Dios a las Escrituras (Juan 10:35). Manifestó que fueron escritas por hombres movidos por el Espíritu cuando afirmó: «El mismo David dijo por el Espíritu Santo» (Marcos 12:36), y al referirse a acontecimientos «que habló el profeta Daniel» (Mateo 24:15).

Jesús confirmó en esas declaraciones la autoridad de los libros que se discuten con mayor frecuencia, como los escritos de Moisés (Marcos 7:10), Isaías (v. 6), Daniel y los Salmos. También se refiere a los mismos milagros que los críticos rechazan como históricos. Jesús cita la creación (Lucas 11:51), Adán y Eva (Mateo 19:4, 5), Noé y el diluvio (24:37–39), Sodoma y Gomorra (Lucas 10:12), y a Jonás y el gran pez (Mateo 12:39–41). Él dijo: «Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley» (Lucas 16:17).

Lo que enseñó Jesús acerca del Antiguo Testamento

1. Autoridad —Mateo 22:43

2. Confiabilidad —Mateo 26:54

3. Finalidad —Mateo 4:4, 7, 10

4. Suficiencia —Lucas 16:31

5. Indestructibilidad —Mateo 5:17, 18

6. Unidad —Lucas 24:27, 44

7. Claridad —Lucas 24:27

8. Historicidad —Mateo 12:40

9. Factibilidad (científicamente) —Mateo 19:2–5

10. Calidad de inerrable —Mateo 22:29; Juan 3:12; 17:17

11. Infalibilidad —Juan 10:35

 El hecho de que Jesús consideraba las Escrituras como la autoridad final se observa claramente en el episodio de sus tentaciones, cuando se defendió tres veces de los ataques de Satanás con la frase: «Escrito está» (Mateo 4:4ss). Jesús decía: «He aquí el testigo permanente e inmutable del Dios eterno, consagrado a escribir para nuestra instrucción». Tal parece, ello —en lo más recóndito del alma de Jesús—, le fue totalmente ajeno en la controversia. Las palabras de la Escritura que acudieron a sus labios a la hora de mayor crisis y en el momento de morir fueron: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Salmos 22:1; Mateo 27:46; Marcos 15:34). «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Salmos 31:5 Lucas 23:46).JESÚS PROMETIÓ EL NUEVO TESTAMENTOJusto antes de dejar a sus discípulos, Jesús les dijo: «Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho» (Juan 14:25, 26). Y añadió: «Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir» (Juan 16:13).Estas declaraciones prometen que las enseñanzas de Jesús serán recordadas y comprendidas, y que se les darían verdades adicionales a los apóstoles para que pudiera establecerse la iglesia. Ellas sentaron el marco de la era apostólica que empezó el día de Pentecostés (Hechos 2:1ss), continuando hasta que murió el último apóstol (Juan, alrededor del año 100 d.C.).Durante este período, los apóstoles se constituyeron en los agentes de la revelación completa y definitiva de Jesucristo, que continuó enseñando y obrando por medio de ellos (Hechos 1:1). Los apóstoles recibieron las llaves del reino (Mateo 16:19), y los creyentes recibieron al Espíritu Santo por imposición de sus manos (Hechos 8:14, 15; 19:1–6). La iglesia primitiva basó sus doctrinas y prácticas sobre «el fundamento de los apóstoles» (Efesios 2:20), siguiendo la enseñanza de los apóstoles (Hechos 2:42), y estuvo circunscrita a las decisiones del concilio apostólico (Hechos 15). Aunque Pablo recibió su apostolado por revelación de Dios, los apóstoles de Jerusalén confirmaron sus credenciales.Algunos de los escritores del Nuevo Testamento no fueron apóstoles, ¿cómo explicar su autoridad entonces? Usaron el mensaje apostólico que fue «confirmado por los que oyeron» (Hebreos 2:3). Marcos trabajó asociado con Pedro (1 Pedro 5:13); Santiago y Judas estuvieron muy cerca de los apóstoles de Jerusalén, se cree que estos eran hermanos de Jesús. Lucas acompañó a Pablo (2 Timoteo 4:11), y entrevistó a muchos testigos para armar su relato (Lucas 1:19). Pedro llegó a igualar los escritos de Pablo con las Escrituras (2 Pedro 3:15, 16). En cada caso, salvo en el de Hebreos —pues no sabemos con certeza quién lo escribió—, hay un vínculo definido entre el escritor y los apóstoles que les dieron información (cf. 2:3).Ahora bien, si Jesús, el Dios encarnado que siempre dijo la verdad, dio testimonio de que el Antiguo Testamento era Palabra de Dios, y que sus apóstoles y profetas iban a escribir el Nuevo Testamento, en su calidad de únicos agentes autorizados para dar su mensaje, entonces hemos probado que toda nuestra Biblia proviene de Dios. Tenemos en ella la mejor de todas las autoridades: Jesucristo mismo.
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Geisler, Norman, and Ron Brooks. Apologética: Herramientas Valiosas Para La Defensa De La Fe. Miami, FL: Editorial Unilit, 1997.