¿SON DIGNAS DE CONFIANZA LAS BIOGRAFÍAS DE JESÚS?

¿SON DIGNAS DE CONFIANZA LAS BIOGRAFÍAS DE JESÚS?

Por:  Lee Strobel

Hubo un tiempo en que pensaba que los Evangelios eran mera propaganda religiosa, absolutamente condicionados por la fértil imaginación de sus autores y su celo evangelizador. Pero Craig Blomberg, profesor del Denver Seminary y una de las autoridades más importantes del país acerca de las biografías de Jesús, desarrolló una serie de convincentes argumentos en el sentido de que tales documentos reflejan el testimonio de los testigos oculares y presentan los inconfundibles signos del rigor histórico. Tan antiguos son estos relatos de la vida de Jesús que es imposible catalogarlos como invenciones legendarias. “Durante los dos años que siguieron a la muerte de Jesús —afirmaba Blomberg—, un importante número de sus seguidores ya había probablemente formulado una doctrina de la Expiación, estaba convencido de que había resucitado corporalmente de los muertos, le identificaba con Dios, y creía encontrar apoyo para todas estas creencias en el Antiguo Testamento.” Un estudio de esta cuestión indica que, en ningún lugar transcurrió un periodo suficiente de tiempo como para que se desarrollaran leyendas capaces de desbancar un sólido núcleo de verdad histórica.

¿SOPORTAN LAS BIOGRAFÍAS DE JESÚS UN EXAMEN METICULOSO?

Blomberg presentó persuasivos argumentos para demostrar que los autores de los Evangelios pretendían preservar la historia exacta de lo que sucedió, tuvieron éxito en su empresa, eran honestos, estaban dispuestos a incluir el material difícil de explicar, y no permitieron que sus propias tendencias colorearan en exceso la presentación de su información. Tanto la armonía existente entre los Evangelios acerca de los hechos esenciales, como las divergencias acerca de ciertos detalles incidentales, prestan credibilidad histórica a los relatos. Es más, la iglesia primitiva no hubiera podido echar raíces y florecer precisamente en Jerusalén, si hubiera intentado enseñar hechos acerca de Jesús que sus coetáneos estuvieran en condiciones de denunciar como exagerados o falsos. En pocas palabras, los Evangelios superaron con éxito ocho indagaciones probatorias, demostrando su esencial veracidad como registros históricos.

¿HAN SIDO PRESERVADAS LAS BIOGRAFÍAS DE JESÚS HASTA NUESTROS DÍAS DE MANERA CONFIABLE?

Bruce Metzger, erudito de renombre mundial, profesor emérito en el Princeton Theological Seminary, afirmó que, en comparación con otros documentos antiguos, existe un número sin precedente de manuscritos del Nuevo Testamento y que estos pueden fecharse en un periodo extraordinariamente cercano a los escritos originales. El moderno Nuevo Testamento está libre en un 99 por ciento de discrepancias textuales significativas, y no hay dudas respecto a ninguna doctrina cristiana fundamental. Los criterios utilizados por la iglesia primitiva para determinar los libros que debían considerarse autoritativos nos proporcionan una gran certeza de que poseemos los mejores registros acerca de Jesús.

¿EXISTEN DATOS DIGNOS DE CONFIANZA SOBRE JESÚS FUERA DE SUS BIOGRAFÍAS?

“La documentación histórica que tenemos para estudiar a Jesús es mejor que para el fundador de cualquier otra religión de la Antigüedad,” declaró Edwin Yamauchi, destacado experto en Historia Antigua y profesor de la Universidad de Miami. Las fuentes extra bíblicas corroboran que un gran número de personas creía que Jesús había llevado a cabo sanidades, que era el Mesías, que había sido crucificado, y que a pesar de esta muerte vergonzosa, sus seguidores, que le creían vivo, le adoraban como Dios. Un experto documentó treinta y nueve fuentes antiguas que corroboran más de cien hechos de la vida, enseñanzas, crucifixión y resurrección de Jesús. Siete fuentes seculares y varios antiguos credos cristianos tratan de la deidad de Jesús, una doctrina “que sin duda está presente en la iglesia más antigua,” según el Dr. Gary Habermas, el erudito que escribió The Historical Jesus (El Jesús histórico).

¿CONFIRMA O CONTRADICE LA ARQUEOLOGÍA LAS BIOGRAFÍAS DE JESÚS?

John McRay, que ha sido profesor de Arqueología durante más de quince años y autor de Archaeology and the New Testament (La Arqueología y el Nuevo Testamento), afirmó que, sin lugar a dudas, los hallazgos arqueológicos han puesto de relieve la credibilidad del Nuevo Testamento. Ningún descubrimiento ha desautorizado jamás una referencia bíblica. Por otra parte, la Arqueología ha establecido que Lucas, autor de una cuarta parte del Nuevo Testamento, fue un historiador especialmente meticuloso. En este sentido, un experto concluyó: “Si Lucas fue tan minuciosamente riguroso en su anotación histórica (de detalles menores), ¿qué lógica tendría asumir que fue crédulo o inexacto cuando consignó cuestiones mucho más importantes, no solo para él sino también para los demás?” Como, por ejemplo, la resurrección de Jesús: el acontecimiento que autenticó su afirmación de ser el único Hijo de Dios.

¿ES EL JESÚS DE LA HISTORIA EL MISMO QUE EL JESÚS DE LA FE?

Gregory Boyd, un erudito formado en Yale y Princeton, autor del galardonado Cynic Sage or Son of God (Sabio Cínico o Hijo de Dios), redactó una devastadora crítica del Seminario de Jesús, un grupo que cuestiona que Jesús dijera o hiciera la mayor parte de las cosas que se le atribuyen. Boyd identificó a los integrantes del seminario como “un número extraordinariamente reducido de eruditos marginales que se sitúan en el liberalismo más extremo de los estudios del Nuevo Testamento.” El seminario descarta la posibilidad de milagros como presupuesto, se sirve de criterios cuestionables, y algunos de sus participantes recomiendan especialmente misteriosos documentos de calidad extraordinariamente dudosa. Por otra parte, la idea de que los relatos acerca de Jesús surgieron de la Mitología, no soporta un análisis meticuloso. Boyd dijo: “Las pruebas de que Jesús era quien decían ser sus discípulos … están a años luz de las razones para creer que la erudición liberal del Seminario de Jesús está en lo cierto.” En resumidas cuentas, el Jesús de la fe es el mismo que el Jesús de la Historia.

¿ESTABA JESÚS REALMENTE CONVENCIDO DE SER EL HIJO DE DIOS?

Trabajando con las tradiciones más antiguas, que estaban sin lugar a dudas libres de cualquier posibilidad de desarrollo legendario, Ben Witherington III, autor de (La Cristología de Jesús), demostró que Jesús tenía una concepción suprema y trascendente de sí mismo. Basándose en las pruebas, Witherington afirmó: “¿Creía Jesús que era el Hijo de Dios, su Ungido? La respuesta es sí. ¿Se veía a sí mismo como el Hijo del Hombre? La respuesta es sí. ¿Se veía a sí mismo como el Mesías definitivo? Sí, así es como se veía a sí mismo. ¿Creía él que alguien que no fuera Dios podía salvar al mundo? No, creo que no.” Para los eruditos, la reiterada referencia de Jesús a sí mismo como el Hijo del Hombre no era simplemente una afirmación de su humanidad, sino una referencia a Daniel 7:13–14, donde al Hijo del Hombre se le ve como a alguien poseedor de autoridad universal y dominio eterno, y receptor de la adoración de todas las naciones. Un erudito afirmó: “De este modo, la afirmación de ser el Hijo del Hombre sería, de hecho, una reivindicación de divinidad.”

¿ESTABA LOCO JESÚS CUANDO AFIRMÓ SER EL HIJO DE DIOS?

Gary Collins, profesor de Psicología durante veinte años y autor de cuarenta y cinco libros de temas psicológicos, dijo que Jesús no mostró emociones desequilibradas, estaba en contacto con la realidad, era intelectualmente brillante, tenía una sorprendente percepción de la naturaleza humana, y disfrutó de relaciones personales profundas y permanentes. “No veo síntoma alguno de que Jesús padeciera ninguna enfermedad mental conocida,” concluyó. Además, Jesús apoyó su reivindicación de ser Dios por medio de milagrosas sanidades, sorprendentes demostraciones de poder sobre la Naturaleza, una enseñanza sin par, una percepción divina de las personas, y con su resurrección, que fue la prueba final de su deidad.

¿PODEMOS VER EN JESÚS LOS ATRIBUTOS DE DIOS?

Si bien es cierto que la Encarnación —Dios haciéndose hombre, el Infinito haciéndose finito— sobrepasa nuestra imaginación, el prominente teólogo D. A. Carson señaló que hay muchas pruebas de que Jesús exhibiera las características de la deidad. Basándose en Filipenses 2, muchos teólogos creen que Jesús se inhibió voluntariamente de la utilización independiente de sus atributos divinos mientras llevaba a cabo su misión de redimir a la Humanidad. Sin embargo, el Nuevo Testamento confirma concretamente que, en última instancia, Jesús poseía todos los requisitos de la deidad: Omnisciencia, Omnipresencia, Omnipotencia, Eternidad e Inmutabilidad.

¿SE CORRESPONDE LA IDENTIDAD DE JESÚS (Y SOLO LA SUYA) CON LA DEL MESÍAS?

Cientos de años antes de que Jesús naciera, los profetas predijeron la venida del Mesías, o Ungido, que habría de redimir al pueblo de Dios. De hecho, docenas de estas profecías del Antiguo Testamento delinearon un perfil profético en el que solo podía encajar el verdadero Mesías. Esto daba a Israel un criterio para descartar a los impostores y validar las credenciales del auténtico Mesías. En contra de posibilidades astronómicas —según un cálculo, una entre un billón de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones— en toda la Historia, Jesús y solo Él cumplió a la perfección con el perfil de este retrato profético. Esto confirma la identidad de Jesús con un increíble grado de certeza. El experto a quien entrevisté acerca de este tema, Louis Lapides, es un ejemplo de alguien educado en un hogar judío conservador que acabó creyendo en Jesús como Mesías tras un estudio sistemático de las profecías. Hoy, el Sr. Lapides es pastor de una iglesia de California y fue el presidente de una red nacional de quince congregaciones mesiánicas.

¿FUE LA MUERTE DE JESÚS UNA SIMULACIÓN, Y SU RESURRECCIÓN UN ENGAÑO?

Analizando los datos históricos y médicos, el Dr. Alexander Metherell, un médico doctorado en Ingeniería, concluyó que Jesús no habría podido sobrevivir a los atroces rigores de la crucifixión, y mucho menos a la enorme herida que horadó su pulmón y corazón. De hecho, antes incluso de la crucifixión su organismo estaba ya en un estado grave o crítico por el shock hipovolémico que padecía después de su horrible flagelación.

La idea de que se desvaneció en la cruz y fingió estar muerto carece completamente de pruebas que la apoyen. Los encargados de las ejecuciones romanas eran inexorablemente eficientes, conscientes de que ellos mismos estaban en peligro de muerte si alguna de sus víctimas salía con vida de la crucifixión. Aunque Jesús hubiera conseguido, de algún modo, sobrevivir a la tortura, su espantoso estado nunca hubiera conseguido inspirar un inmenso movimiento mundial basado en el hecho de que había triunfado gloriosamente sobre la muerte.

¿QUEDÓ REALMENTE VACÍO EL SEPULCRO DE JESÚS?

William Lane Craig, poseedor de dos doctorados y autor de varios libros sobre la Resurrección, presentó pruebas muy sorprendentes de que el símbolo más emblemático de la Resurrección —el sepulcro vacío de Jesús— era una realidad histórica. La tumba vacía aparece de manera implícita y explícita en fuentes extraordinariamente antiguas —el Evangelio de Marcos y un credo en 1 Corintios 15— que datan de un periodo tan cercano a este acontecimiento que hay que descartar completamente que pueda ser producto de la leyenda. El hecho de que los Evangelios consignen que fueron las mujeres quienes descubrieron la tumba vacía, reafirma la autenticidad del relato ya que, en el siglo primero, el testimonio de las mujeres carecía de credibilidad. Por tanto, no habría habido motivos para señalar que fueron ellas quienes encontraron vacío el sepulcro si no hubiera sido cierto. Tanto cristianos como judíos y romanos conocían el emplazamiento de la tumba de Jesús, de modo que los escépticos tuvieron toda ocasión de inspeccionarlo. De hecho, nadie —ni siquiera las autoridades romanas o los dirigentes judíos— afirmó jamás que el cuerpo de Jesús siguiera estando en el sepulcro. Se han visto más bien forzados a inventar la absurda historia de que los discípulos, a pesar de no tener motivos ni oportunidad, habían robado el cadáver, una hipótesis que, en nuestros días, no creen ni siquiera los críticos más escépticos.

¿FUE JESÚS VISTO VIVO DESPUÉS DE SU MUERTE EN LA CRUZ?

La evidencia de las apariciones tras la resurrección de Jesús no se fue desarrollando con el paso de los años como distorsionados recuerdos mitológicos de su vida. Gary Habermas, el famoso experto en la Resurrección, afirmó más bien que ésta fue “la proclamación central de la iglesia primitiva desde su mismo comienzo.” El antiguo credo de 1 Corintios 15 menciona por nombre a una serie de personas que tuvieron un encuentro personal con el Cristo resucitado, y Pablo desafió a los escépticos del primer siglo a que hablaran personalmente con tales personas a fin de determinar por sí mismos el rigor histórico de esta información. El libro de los Hechos está repleto de afirmaciones extraordinariamente antiguas de la Resurrección de Jesús, mientras que los Evangelios describen con detalle un buen número de tales encuentros posteriores a este acontecimiento. El teólogo británico Michael Green concluyó: “Las apariciones de Jesús gozan de la mejor certificación que puede ofrecer un acontecimiento de la Antigüedad … No puede haber ninguna duda racional de que tuvieron lugar.”

¿EXISTEN HECHOS QUE APUNTEN A LA RESURRECCIÓN?

El profesor J. P. Moreland presentó evidencias circunstanciales que suponen una sólida documentación para la Resurrección. En primer lugar, los discípulos estaban en una posición única para saber si la Resurrección se produjo o no, y estuvieron dispuestos a morir proclamando que era verdad. Nadie muere por una mentira a sabiendas y voluntariamente. En segundo lugar, si no es por la Resurrección, no hay buenas razones para explicar la conversión de escépticos como Pablo y Santiago, ni el posterior martirio por causa de su fe. En tercer lugar, durante el transcurso de las semanas siguientes a la crucifi xión, millares de judíos se convencieron de que Jesús era el Hijo de Dios, y comenzaron a seguirle, abandonando ciertas prácticas sociales que habían tenido una importancia sociológica y religiosa crucial a lo largo de los siglos. Tales personas creían que se arriesgaban a la condenación si se equivocaban al respecto. En cuarto lugar, los antiguos sacramentos de la comunión y el bautismo afi rmaron la resurrección y la deidad de Jesús. Y quinto, el milagroso surgimiento de la iglesia en medio de la brutal persecución romana “abre un gran agujero en la Historia, un agujero que tiene el tamaño y la forma de la Resurrección,” en palabras de C.F.D. Moule.

Mi conclusión es pues que, considerados en su conjunto, estos testimonios de los expertos constituyen una convincente evidencia de que Jesucristo era quien afi rmó ser: el Unigénito Hijo de Dios.

Strobel, L. (2008). El caso del Jesús verdadero: Un periodista investiga los ataques recientes contra la identidad de Cristo (271–277). Miami, FL: Editorial Vida.


Los Cristianos somos acusados frecuentemente de ARROGANCIA Y EXCLUSIVIDAD es esto cierto ?

Los Cristianos somos acusados frecuentemente de ARROGANCIA Y EXCLUSIVIDAD es esto cierto ?

Por : Strobel, L.

Muchos acusan a los cristianos de ser arrogantes cuando insisten en que sus convicciones religiosas son correctas mientras que otras son erróneas. El teólogo John Hick (pluralista) afirma que todas las religiones del mundo son respuestas condicionadas culturalmente a lo que es Real. En otras palabras, las religiones son intentos imperfectos por parte de los seres humanos de entender la Realidad Última. Esto significaría que aunque todas las religiones del mundo se expresan de manera distinta, todas ellas han de ser respetadas y ninguna ha de pretender superioridad sobre las demás.

“Los pluralistas religiosos como Hick creen que todas las religiones son capaces de proporcionar salvación o liberación, y que esto se evidencia por los frutos morales que éstas producen, personas como Mahatma Gandhi y el Dalai Lama, por ejemplo.

Creo, sin embargo, que los pluralistas están exhibiendo la misma arrogancia de que se acusa a los cristianos cuando afirman que Jesús es el único camino a Dios.”

¿En qué sentido?” Lo que el pluralista está diciendo es que si alguien disiente de su punto de vista, tal persona está equivocada. Afirma que el cristiano está en un error, y él en lo cierto. El pluralista cree que su idea ha de ser aceptada y la del cristiano, rechazada. De modo que está siendo tan “arrogante” como, según él, son los cristianos. El pluralista es tan exclusivista como el cristiano. ¿Cómo pues puede tacharse de arrogante que los cristianos afirmen esto cuando los pluralistas reivindican básicamente lo mismo?

»Pensemos: si Hick está en lo cierto y las religiones del mundo no son sino intentos condicionados culturalmente de alcanzar la Realidad Última, ¿qué sucede entonces con la propia posición de Hick? ¿Acaso su creencia acerca de lo Real y de la naturaleza de las religiones no está también culturalmente condicionada? Y, si lo está, ¿por qué ha de ser mejor su punto de vista que el de los demás?

»La cuestión es: ¿existen buenas razones para creer que un punto de vista religioso es mejor que otro? Basándome en las pruebas históricas de la Resurrección de Jesús, yo concluyo que éste ha sido vindicado como el verdadero Hijo de Dios. Y si Jesús es quien dice ser, Hick tendría que reconocer que el pluralismo está acabado. El pluralismo no puede sobrevivir si Jesucristo es el único camino a Dios. Por ello, el pluralista ha de intentar refutar las pruebas de la Encarnación y la Resurrección. Ha de rechazar la Trinidad y la salvación solo por medio de Jesús. No puede permitir que la fe cristiana sea lo que pretende ser.

 —¿No es esto ser exclusivo y “arrogante”?

Strobel, L. (2008). El caso del Jesús verdadero: Un periodista investiga los ataques recientes contra la identidad de Cristo (247–249). Miami, FL: Editorial Vida.


¿Es Jesús el único camino al Cielo?

¿Es Jesús el único camino al Cielo?

Por: GotQuestions.org

A menudo escuchamos estas respuestas de la gente: “Básicamente soy una buena persona, tanto que iré al cielo.” “Bueno, hago algunas cosas malas, pero hago más cosas buenas, así que iré al cielo.” “Dios no va a enviarme al infierno solamente porque no vivo pegado a la Biblia. ¡Los tiempos han cambiado!” “Solamente la gente verdaderamente mala, como los que abusan sexualmente de niños, y los asesinos van al infierno.”

Todos estos son conceptos comunes entre la mayoría de la gente, pero la verdad es que todos estos son mentiras. Satanás, el gobernador del mundo, fabrica estos pensamientos en nuestras cabezas. Él, y cualquiera que sigue sus caminos, es un enemigo de Dios (1 Pedro 5:8). Satanás siempre se disfraza de bueno (2 Corintios 11:14), pero él tiene control sobre todas las mentes que no pertenecen a Dios. “Satanás, el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4).

Es una mentira creer que Dios no tiene cuidado de los pecados pequeños, y que el infierno está reservado sólo para la “gente mala.” Todo pecado nos aparta de Dios, aún una “pequeña mentirita blanquita.” Todos hemos pecado, y ninguno es lo suficientemente bueno como para ir al cielo por sí mismo (Romanos 3:23). Entrar al cielo no se basa en que lo bueno pesa sobre lo malo; todos vamos a perder si ese es el caso. “Y si son salvos por el favor de Dios, entonces no es por sus buenas obras. En ese caso, el maravilloso favor de Dios no sería lo que es en realidad – gratuito e inmerecido” (Romanos 11:6). No podemos hacer nada bueno para ganar nuestro camino al cielo (Tito 3:5).

“Entrad al reino de Dios por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella” (Mateo 7:13). Aún si cada uno vive una vida de pecado, y confiar en Dios no es popular, Dios no va a disculparlo. “Solía vivir justamente como el resto del mundo, lleno de pecado, obedeciendo a Satanás, el príncipe de la potestad del aire. El es el espíritu que ahora obra en los corazones de aquellos que rehúsan obedecer a Dios” (Efesios 2:2).

Cuando Dios creó el mundo, era perfecto. Todo era bueno. Entonces creó a Adán y Eva, y les dio libre albedrío, de manera que pudieran escoger seguir y obedecer a Dios o no. Pero Adán y Eva, los primeros seres que Dios creó, fueron tentados por Satanás para desobedecer a Dios, y pecaron. Esto los separó (y a todo el que vino después de ellos, incluyéndonos a nosotros) de estar en capacidad de tener una relación cercana con Dios. Él es perfecto y no puede estar entre el pecado. Como pecadores, no podríamos hacerlo por nosotros mismos. De manera que, Dios hizo un camino para que pudiéramos estar unidos con Él en el cielo. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23). Jesús nació para enseñarnos el camino, para morir por nuestros pecados, y de esta manera poder ser liberados. Tres días después de Su muerte, Jesús se levantó de la tumba (Romanos 4:25), probando Su victoria sobre la muerte. Él llenó el vacío entre Dios y el hombre, a fin de que podamos tener una relación personal con Él si solamente creemos.

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien has enviado” (Juan 17:3). La mayoría de la gente cree en Dios, aún Satanás cree. Pero para recibir la salvación, debemos volvernos a Dios, formar una relación personal, apartarnos de nuestros pecados y seguirle. Debemos confiar en Jesús con todo lo que tenemos y todo lo que hacemos. “Se ha manifestado la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para que quite nuestros pecados. Y todos podemos ser salvos de esta manera, sin importar quienes somos o qué hayamos hecho” (Romanos 3:22). La Biblia enseña que no hay otro camino para la salvación sino a través de Cristo. En Juan 14:6 Jesús dice, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Jesús es el único camino de salvación porque es el único que puede pagar nuestra penalidad por el pecado (Romanos 6:23). Ninguna otra religión enseña la gravedad o seriedad del pecado y sus consecuencias. Ninguna otra religión ofrece el pago infinito del pecado que solamente Jesucristo puede proveer. Ningún otro “fundador religioso” fue Dios que se hizo hombre (Juan 1:1,14) – la única manera en que una deuda infinita pudo ser pagada. Jesús tenía que ser Dios, a fin de que pudiera pagar nuestra deuda. Jesús tenía que ser hombre para que pudiera morir. ¡La salvación está disponible solamente a través de la fe en Jesucristo! “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

Dios los bendiga.


¿Quién decía ser Jesús? ¿Es Jesús Dios?

 ¿Quién decía ser Jesús?

Por:  Norman Geisler, Ron Brooks

Dijo ser Jehová (Yavé—YHWH)

Jehová—o propiamente, Yavé—, es el nombre especial dado por Dios para sí mismo. En el Antiguo Testamento hebreo se escribe simplemente con cuatro letras (YHWH) y era considerado tan santo que el judío pío no lo pronunciaba. Aquellos que lo escribían tenían que realizar, primero, una ceremonia especial.; YHWH es el nombre revelado a Moisés, cuando Dios dijo: «YO SOY EL QUE SOY» (Éxodo 3:14), y su significado tiene que ver con la autoexistencia de Dios. YHWH solo se emplea para referirse al único Dios verdadero, aunque hay otros títulos dados a Dios que pueden usarse respecto a los hombres (adonai, en Génesis 18:12) o falsos dioses (elohim, en Deuteronomio 6:14). Solo sería adorado o servido (Éxodo 20:5) y su nombre y gloria no se le daban a nadie más. Isaías escribió: «Así dice Jehová: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios. Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas» (Isaías 44:6; 42:8).
No es extraño entonces, a la luz de esto, que los judíos tomaran piedras y acusaran a Jesús de blasfemar cuando afirmó ser YHWH. Él dijo: «Yo soy el buen pastor» (Juan 10:11), pero el Antiguo Testamento decía: «Jehová es mi pastor» (23:1).
Jesús proclamó ser el juez de todos los hombres (Mateo 25:31; Juan 5:27), pero el profeta Joel cita a Jehová que dice: «Me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor» (Joel 3:12).
Jesús oró: «Ahora pues, Padre, glorifícame tú para contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese» (Juan 17:5). Pero Jehová del Antiguo Testamento dijo: «Y a otro no daré mi gloria» (Isaías 42:8).
De igual manera, Jesús se llamó «el novio» (Mateo 25:1) cuando el Antiguo Testamento identifica de esa manera a Jehová (Isaías 62:5; Oseas 2:16). El Cristo resucitado dice lo mismo que Jehová en Isaías 44:6: «Yo soy el primero, y yo soy el postrero» (Apocalipsis 1:17).
El salmista declara: «Jehová es mi luz» (Salmo 27:1), y Jesús dice: «Yo soy la luz del mundo» (Juan 8:12).
Quizá la más fuerte expresión de Jesús proclamando ser Jehová es: «Antes que Abraham fuese, yo soy» (Juan 8:58). Esta expresión proclama no solo existir antes que Abraham, sino igualdad con el «YO SOY» de Éxodo 3:14.

Declaraciones de Jesús

Ser Jehová—Juan 8:58
Igualdad con Dios—Juan 5:18
Ser el Mesías—Marcos 14:61–64
Aceptar adoración—Mateo 28:17
Igual autoridad con Dios—Mateo 28:18
Orar en Su nombre—Juan 14:13, 14

Los judíos que lo rodeaban comprendieron claramente lo que quiso decir, y recogieron piedras para matarlo por blasfemo (Juan 8:58; 10:31–33). Lo mismo se manifiesta en Marcos 14:62 y Juan 18:5, 6.

Dijo ser igual a Dios

Jesús también proclamaba ser igual a Dios en otros aspectos. No solo asumió los títulos de la Deidad, sino que reclamó para sí mismo las prerrogativas de Dios. A un paralítico le dijo: «Hijo, tus pecados te son perdonados» (Marcos 2:5).
Los escribas respondieron correctamente: «¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?» Así que, para probar que su proclama no era una vana jactancia, sanó al paralítico, ofreciendo la prueba directa que también era verdad lo que había dicho en cuanto a perdonar pecados.
Otra prerrogativa que Jesús reclamó fue el poder de levantar y juzgar a los muertos: «De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán … y los que hicieron lo bueno saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Juan 5:25–29).
Jesús eliminó toda duda que pudiera haber al respecto cuando agregó: «Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida» (Juan 5:21).
El Antiguo Testamento enseña que solamente Dios era el dador de la vida (1 Samuel 2:6; Deuteronomio 32:39); que levantaba a los muertos (1 Samuel 2:6; Salmo 49:15), y el único Juez (Joel 3:12; Deuteronomio 32:35). Jesús asume osadamente poderes que solo Dios tiene.
También proclamó que sería honrado como Dios; dijo que «todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió» (Juan 5:23).
Los judíos que escuchaban sabían que nadie debía proclamar ser igual a Dios de esa manera y, nuevamente, procuraron matarlo (v. 18).

Dijo ser el Dios-Mesías

La doctrina del Antiguo Testamento es clara en cuanto al Mesías que viene a liberar a Israel enseñando que es Dios mismo. Cuando Jesús afirmo ser ese Mesías, estaba proclamando que era Dios. Por ejemplo, el famoso canto navideño (Isaías 9:6) llama al Mesías «Dios fuerte, Padre eterno».

¿Qué es el «Mesías»?

La palabra «Mesías» viene del vocablo hebreo que significa «El ungido». En sentido general, se usó en cuanto a Ciro el persa (Isaías 45:1), y el rey de Israel (1 Samuel 26:11). Tras la muerte de David, Israel empezó a buscar un rey que se le pareciera debido a la promesa de 2 Samuel 7:12–16, pero las profecías de un venidero Salvador-Profeta-Rey se remontan a Génesis 3:15 y Deuteronomio 18. Muchos pasajes describen al venidero Rey del cual se dice será de la simiente de David (Jeremías 33), y nacerá en Belén (Miqueas 5:2). Sus hechos incluirían dar vista al ciego, liberar cautivos, proclamar el evangelio (Isaías 61:1). Su reino se describe en Zacarías 9 y 12. En el período intertestamentario, surgieron dos ideas en cuanto al Mesías, una política y la otra espiritual, conceptos ambos que se esperaban encontrar en la misma Persona.

El salmista escribió del Mesías: «Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre» (Salmo 45:6; Hebreos 1:8).
El Salmo 110:1 registra una conversación entre el Padre y el Hijo: «Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies».
Jesús se aplica este pasaje en Mateo 22:43, 44. El Hijo del Hombre es llamado el «Anciano de Días» en la gran profecía mesiánica de Daniel (7:22). Frase usada dos veces en el mismo pasaje respecto a Dios Padre (vv. 9, 13). El título «Hijo del Hombre» fue la manera preferida de Jesús para referirse a sí mismo durante todo su ministerio, en clara alusión a este pasaje que citó directamente en su juicio ante el sumo sacerdote, que preguntaba: «¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Dios Bendito?» «Y Jesús dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote, rasgando su vestidura, dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? Habéis oído la blasfemia» (Marcos 14:61–64).
No hubo duda que al proclamarse Mesías, también se proclamaba Dios.

Dijo aceptar adoración

El Antiguo Testamento prohíbe adorar a alguien que no sea Dios (Éxodo 20:1–5; Deuteronomio 5:6–9). El Nuevo concuerda con eso y demuestra que los hombres rehusaron adorar (Hechos 14:15), como lo hicieron los ángeles (Apocalipsis 22:8, 9). Pero Jesús aceptó la adoración en numerosas ocasiones. Un leproso sanado lo adoró (Mateo 8:2), y un gobernante se arrodilló ante Él para pedirle algo (9:18). Después de calmar el viento, «Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios» (Mateo 14:33).
Un grupo de mujeres cananitas (15:25), la madre de Santiago y Juan (20:20), el endemoniado gadareno (Marcos 5:6), todos, adoraron a Jesús sin que Él emitiera una palabra de reprensión (Apocalipsis 22:8, 9). Un ciego dijo: «Creo, Señor; y le adoró» (Juan 9:38).
Cristo suscitó más adoración en algunos casos. Por ejemplo, cuando Tomás vio que Cristo había resucitado exclamó: «¡Señor mío, y Dios mío!» (20:28). Esto solo podía hacerlo una Persona que se considerara seriamente Dios.

Dijo tener igual autoridad que Dios

Jesús puso sus palabras a la par de las de Dios, como cuando repitió muchas veces: «Oísteis que fue dicho a los antiguos … pero yo os digo» (Mateo 5:21, 22). «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones» (Mateo 28:18, 19).
Dios le dio los Diez Mandamientos a Moisés, pero Jesús dijo: «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros» (Juan 13:34).
Jesús afirmó: «Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido» (Mateo 5:18).
Y, más adelante, refiriéndose a sus propias palabras, Jesús dijo: «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mateo 24:35).
Hablando de quienes lo rechazan, Jesús dijo: «La palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero» (Juan 12:48).
No hay duda posible de que Jesús esperaba que sus palabras tuvieran igual autoridad que las declaraciones de Dios en el Antiguo Testamento.

Dijo que oráramos en Su nombre

Jesús no se limitó tan solo a pedirles a los hombres que creyeran en Él y obedecieran sus mandamientos, sino que también les pidió que oraran en su nombre: «Y todo lo que pidiereis … en mi nombre, yo lo haré» (Juan 14:13, 14). «Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho» (15:7)
Jesús mismo insistió: «nadie viene al Padre, sino por mí» (14:6). Respondiendo a esto, los discípulos no solo oraban en el nombre de Jesús (1 Corintios 5:4), sino que oraban a Cristo (Hechos 7:59). Ciertamente Cristo quiso que su nombre fuera invocado en oración tanto ante Dios y como Dios.

Así, Jesús proclamó en diversas formas ser Dios. Reclamó igualdad a Dios en materia de prerrogativas, honor, adoración y autoridad. Dijo ser el Jehová del Antiguo Testamento, aplicándose las verdades relativas a Jehová y afirmando ser el prometido Mesías. Por último, se declaró como la única manera de acercarse a Dios y pidió que orarán a Él como Dios.
Las reacciones de los judíos que lo rodeaban muestran que entendieron claramente esas cosas, las cuales calificaron de blasfemas, puesto que las formulaba un simple hombre. Cualquier observador desprejuiciado que estudie este registro de las enseñanzas de Jesús, históricamente confiable, debe concordar en que Él proclamó ser igual a Jehová en le Antiguo Testamento.

Geisler, N., & Brooks, R. (1997). Apologética: Herramientas valiosas para la defensa de la fe. Miami, FL: Editorial Unilit.


Que vigiléis a los que les alejan de la verdad

Que vigiléis a los que les alejan de la verdad

Por: John Piper

Romanos 16:17–20

Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis, y que os apartéis de ellos. 18 Porque los tales son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos, y por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos. 19 Porque la noticia de vuestra obediencia se ha extendido a todos; por tanto, me regocijo por vosotros, pero quiero que seáis sabios para lo bueno e inocentes para lo malo. 20 Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros

Me recuerdo hablando con un sabio líder de una gran organización misionera acerca de la fidelidad doctrinal, él dijo algo más o menos así: “Es crucial, y por tanto es unidad. Algunas personas enfatizan una, algunas enfatizan otras. Nuestra organización está compuesta por dos tipos de personas: Los jóvenes de la pureza y los jóvenes de la unidad”. Los jóvenes de la unidad, enfatizan naturalmente la belleza de las relaciones interpersonales y tienden a descuidar el énfasis de la verdad. Los jóvenes de la pureza, enfatizan naturalmente la belleza de la verdad y tienden a descuidar el énfasis en las relaciones interpersonales.

De hecho, probablemente usted podría clasificar a las personas, las iglesias, las denominaciones, las instituciones, y los movimientos en la iglesia evangélica de hoy (incluso en la sociedad en general) según estas posiciones: Están los que enfatizan la pureza doctrinal, y están aquellos que enfatizan la unidad en las relaciones interpersonales.

Amando a las Personas y Amando la Verdad

Espero que se sientan incómodos con esta descripción. Un buen impulso dentro de ustedes podría estar diciendo ahora mismo: “¿Tenemos que escoger? ¿No pueden ser ambas? ¿Acaso no puede usted amar la verdad y amar a las personas?”. De hecho, el impulso sería más bíblico si pensaran: “Ni siquiera creo que pueda amar a las personas si no ama a la verdad. ¿Cómo puede hacer lo que es realmente bueno por las personas si no tiene ninguna enérgica convicción acerca de lo que realmente es bueno?”.

Y sin embargo, no podemos escapar de la realidad de que las personas en las iglesias, denominaciones, escuelas, y aún en períodos completos de la historia se inclinan hacia un lado o al otro. Creo que el período de la historia que vivimos no es un momento en que sea fácil amar la verdad. La crítica más común, si está firme en cuanto a una verdad importante, y sugiere por esa postura que otros deberían creerla, es que usted es arrogante, lo opuesto a ser amoroso (1ra a los Corintios 13:4), y por tanto está socavando las relaciones interpersonales.

Para muchos pensadores de hoy, el único sendero hacia las relaciones pacíficas en un mundo pluralista es la senda en que no hay una verdad que merezca la aprobación de todos. Casi parece tener sentido. Si nadie dice que lo que cree requiere la aprobación de todos, entonces podemos vivir juntos en paz. ¿No es cierto? Así que el pluralismo pacífico y la disminución de la importancia de la verdad van de la mano.

Pero no funciona así. Cuando no hay una verdad que merezca la aprobación de todos, el único árbitro entre nuestros deseos opuestos es el poder. Donde la verdad no define lo que es correcto, el poder lo hace. Y donde el poder define lo que es correcto, los débiles pagan con sus vidas. Cuando el clamor universal por la verdad desaparece, lo que se recibe no es el pluralismo pacífico o las amorosas relaciones interpersonales; lo que recibe son  campos de concentración y gulags.l

Pureza por el Bien de la Unidad

Quiero que lo vean en la Biblia –y lo sientan en sus huesos- la importancia de ser unos jóvenes puros con el fin de ser jóvenes en pro de la unidad. Quiero que vean y sientan cuán fuera de entorno está este texto en la actual cultura occidental. Éste ilustra una manera de pensar y vivir que la mayoría de nuestros compatriotas norteamericanos considerarían ofensivo, poco amoroso, fundamentalista, y anticuado. Es fundamentalmente un texto que resalta la pureza –un texto que llama a la vigilancia en las materias de la verdad y la doctrina. Pero no es solo eso, es también, de manera chocante, un texto que resalta la unidad. El objetivo de estar alertas por una buena enseñanza es evitar minimizar a Cristo y evitar la auto-exaltación que nos puede dividir.

Así que mi esperanza al predicar a partir de los versos 17 y 18 es que usted sea liberado de cualquier ceguera o cautiverio en este período en que vivimos y que minimiza el valor de la verdad. Y oro así, porque debido a esta libertad, usted podrá conocer lo que es amar a sus adversarios y tendrá el refrescante poder del evangelio para engrandecer a Cristo al mostrar ese amor.

Leamos nuevamente Romanos 16:17-18:

Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis, y que os apartéis de ellos. 18 Porque los tales son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos, y por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos.

El verso 17 da dos órdenes que parecen contradictorias, pero están relacionadas por una frase que muestra por qué no son contradictorias. Y el verso 18 da dos razones por las que estas dos órdenes son tan cruciales. Veamos primeramente las órdenes en el verso 17.

Que Vigiléis a Los Que Causan Disensiones

La primera orden en el verso 17 es vigilar a aquellos que causan divisiones y crean obstáculos o piedras de tropiezo: “Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos”. Por tanto, está claro según este mandamiento que a Pablo le interesa la unidad. Quiere promover la unidad. Que vigiléis a los que causan disensiones.Son enemigos de la unidad. Vigílenles, no quiero que tengan ese efecto en ustedes.

Que os Apartéis de Ellos

El segundo mandamiento en el verso 17 es que nos apartemos de estas personas. Vea la última frase en el verso: “que os apartéis de ellos”. Manténganse alejados de ellos. Ahora, la razón por la que digo que estos dos mandamientos suenan contradictorios es que el primero está dirigido a satisfacer una pasión por la unidad: Que vigiléis a los que causan disensiones. Y la segunda es, de hecho, un llamado a la división. Cuando descubras a una persona que causa divisiones, sepárate de ella. Apártate de ella.

La Línea Divisora de la Enseñanza

¿Qué relación existe entonces entre estos dos mandamientos que nos ayude a ver que no son verdaderamente contradictorios? Es la referencia que hace Pablo a la enseñanza. Verso 17: “Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezoscontra las enseñanzas que vosotros aprendisteis”. El asunto aquí no es el mismo que aparece en el capítulo 14 donde Pablo está lidiando con convicciones diferentes acerca de cuestiones que no son esenciales. Allí dijo, en el verso 5, “Cada cual esté plenamente convencido según su propio sentir”. En el capítulo 14 no se habla nada acerca de apartarse de las personas. Toda la idea era ayudar a los cristianos débiles y a los fuertes a vivirjuntos en entendimiento y respeto mutuo.

Pero ahora, aquí en Romanos 16:17, el enfoque es dramáticamente diferente. Aquí Pablo dice: apártense de ellos, sepárense de ellos. ¿Por qué? Porque están promoviendo una doctrina contraria a lo que habían aprendido. Ahora, la respuesta de Pablo pudiera haber sido: Bien, nadie tiene toda la verdad, y cada persona tiene un fragmento de ella, y la unidad es más importante que la verdad, por tanto no se separen. Y nosotros diríamos: Ese deseo no es del todo malo ¿no es cierto? La unidad es algo bueno. Pablo está interesado en ella, su primer mandamiento es: vigilar a los que causan disensiones.

La División Establecida Sobre la Verdad, por el bien de la Unidad Establecida Sobre la Verdad

Pero esa no es la manera en que respondió a esta situación. En lugar de eso, por el bien de la unidad (entiéndase: la unidad establecida sobre la verdad) Pablo hace un llamado a la división establecida sobre la verdad. Apártense de ellos. No sé de qué manera podría Pablo ser más claro al mostrar cómo relacionaba la enseñanza con la unidad. Para Pablo, la enseñanza o doctrina es la base de la unidad. Sin la enseñanza común que habían aprendido, la unidad no hubiera sido unidad cristiana. Por eso él está dispuesto a convocar a la desunión establecida sobre la verdad (apártense de ellos, sepárense de ellos) por amor a la unidad establecida sobre la verdad.

En otras palabras, para Pablo, cuando una persona se separa de la enseñanza que los apóstoles han dado, la amenaza es mayor que la desunión causada por la separación de esas personas. Si decimos: ¿cómo puede ser esto? ¿Cómo puede ser que separarnos de un falso maestro que se ha levantado en la iglesia promueva la unidad dentro de la misma iglesia? La respuesta es que la única unidad que cuenta para la iglesia es la que tiene sus raíces en la enseñanza común de los apóstoles. Aislar a los falsos maestros –evitarlos- es la estrategia de Pablo para preservar la unidad que está basada en la verdadera enseñanza.

El Gozo en la Verdad es Primordial

Hagamos ahora una pausa aquí antes de buscar en el verso 18, las razones por las que estos mandamientos existen. Quiero hacer una aclaración acerca de estos dos mandamientos y la enseñanza que los interrelaciona.

Primero, en relación al mandamiento de “que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis”, es posible que nos vayamos a los extremos. Tengo dudas, aun cuando lo digo, ya que no creo que esta sea la tentación de la mayoría de los cristianos de hoy. Pero es posible, y existen iglesias y personas que se van a los extremos.

Lo que quiero decir es que se obsesionan tanto con la detección de errores doctrinales que pierden la habilidad de regocijarse en la verdad doctrinal. Son como perros que son tan bien entrenados para oler las drogas en el aeropuerto que aun cuando están fuera de servicio saludan a todos de esa manera. Eso no contribuye a crear una atmósfera muy agradable.

El libro de los Romanos no comete este error. Periódicamente Pablo advierte contra los errores doctrinales o éticos. Sin embargo, la mayor parte de Romanos es una gloriosa demostración de la obra de Cristo por nosotros y en nosotros. Pidamos, por tanto, al Señor que nos ayude a mantener el equilibrio en esa misma posición. Esto es lo que debemos: “que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis”. Pero esto no es lo más importante que haremos. Vigilar el error es necesario, pero regocijarnos en la verdad es primordial.

Existe un Cuerpo de Doctrinas Definido

Segundo, con relación a la enseñanza o doctrina, no pierda de vista lo que es obvio: Existe un cuerpo doctrinal contra el que nadie puede ir. Verso 17: “que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis”. Existe una enseñanza convencional. Existe algo de lo que no nos podemos separar. Pablo se refiere a ello de muchas maneras. En Romanos 6:17, lo llama forma de doctrina: “os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de doctrina a la que fuisteis entregados”. En 2da a Timoteo 1:13-14, la norma de las palabras sanas y el tesoro: “Retén la norma de las palabras sanas que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús. 14 Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado”. En Hechos 20:27, lo llama todo el propósito de Dios: “pues no rehuí declarar a vosotros todo el propósito de Dios”

Así que existe un cuerpo, o norma, o forma de la doctrina escuchada. El peligro aquí es, por supuesto, que no debemos añadirle a esta categoría todas las opiniones que existen sobre cientos de versos bíblicos, para que no haya ningún desacuerdo (vea Filipenses 3:15). La norma de las palabras sanas sería un fiel resumen de las verdades bíblicas esenciales determinadas por el grado de importancia en que expresan y preservan la historia de la redención, la naturaleza y condición del hombre, la naturaleza y obra de Cristo, la naturaleza y obra del Espíritu Santo, y la naturaleza y obra de Dios el Padre. Uno de los mayores retos en la búsqueda de la unidad es decidir qué pertenece a este cuerpo de doctrina cuando Pablo dice que si alguien se separa de él, debemos apartarnos de esa persona. Esto ha sido parte del trabajo de nuestros ancianos en el último año con referencia a la cuestión del bautismo. Y es en lo que todavía trabajamos.

Deje Espacio para Amar al Enemigo

Tercero, en relación al segundo mandamiento al final del verso 17 (que os apartéis de ellos), necesitamos estar seguros de dejar espacio para obedecer la enseñanza de Romanos 12 que dice que debemos “Bendecid a los que os persiguen” (v.14), y, “Si es posible, en cuanto de vosotros dependa, estad en paz con todos los hombres” (v.18), y así sucesivamente.

Apartarnos de alguien no significa: dejar de amarle, o dejar de orar por él, ni siquiera dejar de hablarle. Cuando Pedro actuó de manera contraria al evangelio en Gálatas 2, Pablo no se apartó de él en primera instancia. Primero le confrontó con el objetivo de traerle de vuelta. Este tipo de contacto no está prohibido, lo que Pablo manda aquí con las palabrasapartéis de ellos, no es eliminar todo contacto, sino el tipo de contacto que da a entender que la vida puede continuar como de costumbre. No puede. Si usted como un cristiano profesante, persiste en alejarse de la doctrina que enseñaron los apóstoles, simplemente no podemos pasar el tiempo juntos como antes.

Los Falsos Maestros Parecen Agradables

Esto nos lleva finalmente al verso 18 y a las dos razones que Pablo da para explicar por qué la vigilancia de la enseñanza es tan importante. Verso 18: “Porque los tales [las personas que se apartan de la doctrina] son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos, y por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos”

Tomemos el primeramente la segunda razón. Verso 18b: “por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos”. La palabra usada para ‘lisonjeras’ es simplemente ‘bendiciones’, y palabras suaves no significa necesariamente evidentemente resbaladizas. Significa simplemente placenteras y plausibles. Así que la razón por la que debemos ser tan vigilantes con relación a la enseñanza bíblica es que aquellos que se alejan de ella envuelven a los ingenuos con discursos placenteros y plausibles que se parecen ser una bendición. Los falsos maestros no obtienen seguidores siendo ásperos y rudos, obtienen seguidores siendo agradables.

Tomemos dos ejemplos de la historia: Arrio (336 d.C.) y Socino (1604 d.C.) quienes negaron la deidad de Cristo. Parker Williamson describe a Arrio de esta manera: Éste era un compañero brillante, enérgico y atractivo, del tipo de ciudadanos que cualquier Club Rotary2 recibiría con agrado. Cantaba canciones de marineros en las cantinas del muelle y enseñaba historias de la de Biblia a los fieles del miércoles en la noche, era un hombre inmensamente popular. Su historia nos recuerda que la herejía no nos golpea para que le creamos, nos seduce. (Parker T. Williamson, Standing Firm: Reclaiming the Chastain Faith in Times of Controversy [Lenoir, North Carolina: PLC Publications, 1996] p.31).3

otro escritor describe a Socino de esta manera:

Era un caballero. Su moral era irreprensible y se distinguía a sí mismo por su cortesía incondicional. Su cortesía incondicional era admirable en un tiempo en que aun los grandes líderes protestantes, Lutero y Calvino utilizaban el lenguaje callejero vulgar cuando argüían con sus oponentes.

Esto significa que rara vez será popular resistir a los falsos maestros en la iglesia, porque casi siempre son vistos como quienes traen bendiciones y hablan palabras de atractivas. Son caballeros, y Pablo dice que los inocentes son arrastrados por ellos. Por eso dice: Vigílenlos y apártense de ellos.

Los Falsos Maestros son Esclavos de Sus Propios Apetitos

La otra razón por la que la vigilancia de la enseñanza es tan importante, según Pablo (v.18a) es porque “los tales [los falsos maestros] son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos” –literalmente: de sus propios estómagos. En otras palabras, el asunto de la falsa enseñanza no es solo un error intelectual. Detrás de los discursos plausibles y las suaves y caballerosas maneras está la idolatría, y el ídolo es el estómago –el apetito por la comida, el sexo, o la aprobación humana. Detrás de una seria enseñanza falsa casi siempre encontraremos, no solo errores intelectuales, sino pasiones mundanas esclavizando la mente.

Que Vigiléis

Así que cierro con un llamado a vigilar. Vigilen a los que hablan suave, que pastorean inmensas iglesias, escriben muchos libros, dirigen grandes ministerios, y no aprecian claramente todo el propósito de Dios por encima de sus bienes terrenales.


1 Una prisión de trabajos forzados, para prisioneros políticos, ‘Jefatura Administrativa de Campos de Labor Correctiva’ (Acrónimo Ruso). Webster’s New World College Dictionary, Tercera Edición.

2 Cualquier organización local de un servicio internacional de clubes (Rotary International) de intelectuales y negociantes, fundado en Chicago en 1905. Webster’s New World College Dictionary, Tercera Edición.

3 (Parker T. Williamson, Parándonos Firmes: Reclamando la Fe Casta en Tiempos de Controversia [Lenoir, North Carolina: PLC Publications, 1996] p.31)

**** Este articulo es publicado con el permiso de http://es.desiringgod.org***


El pecado al acecho

El pecado al acecho

Por Christopher Shaw

Entonces el Señor dijo a Caín: ¿Por qué estás enojado, y por qué se ha demudado tu semblante? Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo. Génesis 4.6–7 (LBLA)

Siempre resulta admirable ver en las Escrituras lo increíblemente sencillas que son las enseñanzas de Dios a sus hijos. Él escoge presentarlas en el idioma y contexto que ellos pueden entender, de manera que la verdad presentada queda fácilmente grabada en el corazón. En este caso, el Señor usa una dramática analogía de la vida real para comunicarle a Caín un principio eterno de la vida espiritual.

Caín y Abel eran personas acostumbradas a la vida agreste, uno como labrador y el otro como pastor de ovejas. No hemos de dudar que con frecuencia tuvieron que enfrentarse a las fieras del campo que intentaban devorarse los animales del rebaño. De esta experiencia, Dios se sirvió de una ilustración que ayudaría a Caín a entender la dinámica por la cual el pecado se hace fuerte en nuestras vidas.

Cuando escogemos hacer lo que no es correcto, hemos optado por un estilo de vida que acarrea ciertas consecuencias para nosotros. El que anda en lo malo, atrae la maldad. Frente a Caín, el Señor escogió la frase «el pecado yace a la puerta». La palabra «yace» podría traducirse «está agazapado» y describe a la perfección la postura del animal de caza que estudia intensamente a su víctima para pegar el dramático salto que lo pondrá en sus garras. Nos da la imagen, tantas veces vista en documentales, del león escondido en los pastizales, lentamente acercándose a un animal que no sospecha de su presencia. De la misma manera, quien anda en lo malo es «escogido» por el pecado como una presa segura.

La víctima tiene todas las características que la hacen atractiva para el enemigo. Por esta razón, el Señor usó la frase «te codicia». Contrario a los mitos populares, los animales de caza no siempre atrapan a las víctimas que escogen. Los leones, por ejemplo, pierden más del cincuenta por ciento de sus víctimas. Debido a esto, es parte de la estrategia del león buscar a los animales más débiles y desprovistos de protección. Quien anda en lo malo debilita sus defensas espirituales y se abre a los ataques sorpresivos del pecado, que fácilmente se instalará en su vida.

Continuando con la analogía, el Señor insta a Caín a que domine al animal que está por atacar. En otras palabras, viendo su postura agazapada, debía tomar la iniciativa y atacar antes de ser atacado. En esto, vemos una segunda lección importante con respecto al pecado. Es nuestra responsabilidad no permitir que se haga fuerte en nuestro interior. Nadie puede hacer esto por nosotros. Debemos resistirnos a sus asechanzas y echarlo de nuestra presencia antes de que pegue el zarpaso. Una postura de permanente vigilancia es indispensable para resistirse al pecado.


¿Guardaba Pablo el sábado y las fiestas hebreas?

¿Guardaba Pablo el sábado y las fiestas hebreas?

Autor desconocido..

Los neo-judaizantes (adventistas del séptimo día, judíos mesiánicos y seguidores de Herbert W. Armstrong) esgrimen los siguientes pasajes del Libro de los Hechos para hacernos creer que el apóstol Pablo y los primeros cristianos guardaban el sábado y las fiestas hebreas: Hechos 13:14, 42, 44; 16:13; 17:2; 18:4, 21; 20:6, 16; 27:9.

Analicemos uno por uno esos textos del libro de Hechos.

Hechos 13:14.

Este pasaje dice simplemente que Pablo y sus compañeros entraron en una SINAGOGA de Antioquía de Pisidia en sábado. Se sentaron, y después de la lectura de la Ley y los profetas, Pablo LES PREDICÓ EL EVANGELIO A LOS JUDIOS, DEMOSTRANDO CON LA TORAH (la ley) QUE JESÚS ES EL MESIAS (vrs.15-41). Por lo tanto, Pablo, como tenía por costumbre, entraba los sábados a las sinagogas NO PARA OBSERVAR EL SÁBADO, SINO PARA PREDICAR EL EVANGELIO A LOS JUDIOS. Los SÁBADOS era el mejor día para predicar el Evangelio de la GRACIA de Dios a los judíos, ya que era y es el día cuando los judíos se reúnen en sus sinagogas para estudiar la Torah.

LAS IGLESIAS FUNDADAS POR PABLO JAMAS SE REUNIAN LOS SÁBADOS PARA OBSERVAR ESE DÍA. ¡¡No hay ni un solo texto en el libro de Hechos donde se diga que los cristianos guardaban el sábado!!

Hechos 13:42

En este texto leemos que, cuando Pablo y sus compañeros salieron de la SINAGOGA, los judíos les invitaron a que siguieran hablando del mismo tema el sábado siguiente.

Hechos 13:44

En este texto leemos que el siguiente sábado casi toda la ciudad se congregó para oír el EVANGELIO. En ninguna parte leemos que Pablo y sus compañeros observaran el sábado. Ellos fueron utilizaron todos esos sábados PARA PREDICAR EL EVANGELIO A LOS JUDIOS, Y A LOS GENTILES JUDAIZADOS.

Repito, el sábado era utilizado por Pablo para PREDICAR EL EVANGELIO DE LA GRACIA DE DIOS (Hch.20:24), ¡no para predicar la Torah!, sino el EVANGELIO de la gracia, el Evangelio del NUEVO PACTO.

Hechos16:13.

Este pasaje dice que un sábado Pablo y sus compañeros salieron fuera de la ciudad para encontrar un lugar tranquilo para orar. El texto tampoco dice por ninguna parte que Pablo y sus compañeros guardaran el sábado, simplemente dice que ese día de oración era un sábado. Ese sábado lo aprovecharon para PREDICAR EL EVANGELIO A UNAS MUJERES que estaban lavando en la orilla del río (vrs.14-15).

Hechos 17:2.

Este pasaje es bien clarito. En él leemos que Pablo y sus compañeros llegaron a Tesalónica, y entraron un sábado, como era costumbre, en una SINAGOGA de los judíos para PREDICARLES EL EVANGELIO. Esto lo hicieron durante tres sábados seguidos, discutiendo con los judíos en base a las Escrituras, demostrando que Jesús es el Mesías (vrs.3-4).

La Escritura JAMÁS dice que Pablo entraba en las sinagogas judías para observar el sábado, sino que entraba para PREDICAR A LOS JUDIOS EL EVANGELIO. Si yo quiero predicar a los musulmanes el Evangelio, tendré que ir los VIERNES a sus mezquitas, ya que ese es el día cuando ellos se reúnen. ¿Significa eso que yo esté guardando el viernes? ¡Claro que no!

Hechos 18:4, 21.

Este pasaje confirma todo lo que estoy diciendo.

Pablo entraba todos los sábados en la SINAGOGA de los judíos, que estaba en Corinto, para demostrarles con la Torah que Jesús es el Mesías (v.5). El apóstol Pablo NO iba los sábados a la sinagoga de los judíos para hacer reuniones con el resto de los cristianos. Primero porque esos judíos de las sinagogas NO CREÍAN QUE JESÚS FUERA EL MESIAS, y, segundo, porque él iba a las sinagogas para anunciarles el Evangelio de la gracia de Dios. Cuando algunos judíos creían el mensaje de Pablo y se convertían al Mesías, SALIAN DE LAS SINAGOGAS (o eran expulsados) y se unían al grupo de Pablo, es decir, a los cristianos.

En Hechos 19:19 se dice una vez más que Pablo entraba en las sinagogas para discutir con los judíos, y demostrar con la Torah que Jesús es el Mesías. Lo quiero dejar bien claro: PABLO NO GUARDABA EL SÁBADO, sino que entraba los sábados en las sinagogas de los judíos para PREDICAR EL EVANGELIO A ESOS JUDIOS. No se deje engañar por las mentiras de la secta adventista del séptimo día, y repetidas por los seguidores de Herbert W. Armstrong, referente a que Pablo guardaba el sábado. Esos sectarios enseñan que si usted NO guarda el sábado, ¡no podrá ser salvo y no está en la verdad!, Y esto es una abominable doctrina de demonios, una PERVERSION del Evangelio de la gracia de Dios.

Hechos20:6, 16

Este pasaje dice simplemente que Pablo zarpó de Filipos después de la fiesta de los panes sin levadura, PERO NO DICE POR NINGUNA PARTE QUE PABLO OBSERVARA ESA FIESTA.

Es lo mismo que si yo digo lo siguiente: “Mi esposa y yo tomaremos el avión el día después de la fiesta de los tabernáculos”. Yo NO estoy diciendo que esté guardando la fiesta de los Tabernáculos, lo que estoy diciendo es que tomaremos el avión el día después de la fiesta de los Tabernáculos. En el v.16 se enseña lo mismo. Pablo tenía prisa por llegar a Jerusalén el día de Pentecostés, pero NO dice por ninguna parte que él quería ir a Jerusalén para observar el día de Pentecostés. Simplemente el texto dice que ese día de Pentecostés Pablo quería estar en Jerusalén.

Hechos 27:9.

En este pasaje se hace referencia a la fiesta del ayuno, sin embargo, el texto NO dice por ninguna parte que Pablo guardara esa fiesta. Por consiguiente, decir que la Iglesia primitiva guardaba el sábado y las fiestas hebreas, basándose en esos textos del libro de Hechos, es una PATRAÑA, un engaño de los neo-judaizantes que predican un FALSO evangelio de obras, diciendo que, si quebrantamos el sábado del Decálogo, NO podremos salvarnos, sino que recibiremos la marca de la bestia y nos condenaremos. ESTE ESTUDIO DEJA BIEN CLARO QUE PABLO NO GUARDABA EL SABADO, SOLO LO APROVECHABA PARA PREDICARLES A LOS JUDIOS DE CRISTO JESUS.

Pregunta: Jesús observó el sábado (Lucas 4:16). 

RESPUESTA: Sí, Jesús guardó el sábado. Guardó todas las leyes judías, porque nació bajo la ley y la guardó perfectamente (Gálatas 4:4; Hebreos 4:15). Sacrificó corderos para la Pascua, diezmó para los levitas, le dijo a los que habían sido limpiados que llevaran la ofrenda ordenada por Moisés (Mateo 8:4) y observó Hanukkah (La fiesta de la Dedicación – Juan 10:22). Él debió haber usado hilos azules en su vestuario (Números 15:38) y hecho muchas otras cosas que los cristianos no tienen que imitar. Cuando consideramos el ejemplo que él dejó, debemos recordar el contexto histórico. Jesús vivió sin pecar bajo los requisitos del antiguo pacto. (Hebreos 4:15): Nació bajo la ley, mientras el antiguo pacto estaba todavía vigente (Gálatas 4:4).

DIOS LOS BENDIGA ..