LAS DOCTRINAS DE LOS MORMONES

LAS DOCTRINAS DE LOS MORMONES

Por: Pablo Hoff

Al leer El libro de Mormón y los folletos usados para proselitar, parece que los Santos de los Últimos Días son ortodoxos en cuanto a las doctrinas importantes. Manifiestan que creen en la Trinidad, la divinidad de Jesucristo y su expiación, su redención y su oficio de mediador. Sin embargo, los estudiosos que han investigado sus doctrinas, leyendo los sermones y revelaciones de sus profetas, afirman que han desarrollado una teología completamente nueva y fundada en la desaparición de la Iglesia que instituyó Cristo. Su Jesucristo es otro, su evangelio es otro y su Espíritu Santo es otro.

Consideremos algunas de sus nociones.

1. La doctrina acerca de Dios. Los mormones creen en muchos dioses, “estos dioses se hallan en orden progresivo, algunos en una etapa más adelantada que otros”. Enseñan que el mismo Dios una vez fue hombre y que los hombres pueden llegar a ser dioses. Rechazan la espiritualidad de Dios, pues afirman que Dios Padre posee un cuerpo de carne y hueso, tangible como un hombre.13

En “El discurso del rey Follet”, páginas 8–10, José Smith dijo:

Dios fue una vez como nosotros somos ahora; es un hombre exaltado que está sentado en el trono de los cielos más lejanos … Digo que si lo vieran hoy, lo verían como un hombre, con una forma como la de ustedes, con todo lo que es la persona, la imagen y la forma misma de un hombre.

Les voy a decir cómo llegó a ser Dios. Hemos imaginado y supuesto que Dios fue Dios desde la eternidad. Voy a rechazar esa idea y quitar el velo para que ustedes puedan ver … El fue una vez un hombre como nosotros … Vivió en la tierra, tal como lo hizo Jesucristo … Ustedes tienen que aprender a ser dioses, y a ser reyes y sacerdotes para Dios, tal como lo han hecho todos los dioses antes que ustedes.

Dice Smith en el “Periódico del discurso, 6:5:

En el principio, el jefe de los dioses convocó a un concilio de dioses; entonces se reunieron y trazaron un plan para crear y poblar al mundo y habitarlo.

La Biblia enseña que hay un solo Dios, que es espíritu y que es eterno (Jud. 25; Jn. 1:1; 4:24). Aunque el Nuevo Testamento menciona los dioses e ídolos de los paganos, señala claramente que son falsos y sin valor. “Sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios” (1 Co. 8:4).

2. Jesucristo. Aunque los mormones aseveran que Cristo es divino, “el Señor Omnipotente”, “el Padre Eterno” y “el Hijo de Dios”, su definición de estos títulos es muy diferente de la de la doctrina ortodoxa. Creen que es “el Hijo literal y personal en la carne de ese Ser exaltado que es Dios nuestro Padre”.14 Insinúan que el Padre le engendró literalmente en la eternidad, de la misma manera como somos engendrados nosotros, siendo Dios un ser corporal y teniendo una esposa celestial. En tono irónico razonan: “Cuando se cree que Dios es impersonal, increado, incorpóreo, incomprensible, desconocido, un ser místico de tres espíritus en uno que llena la inmensidad, no es posible aceptarle como el Padre literal de Cristo”15 (Hemos enfatizado la palabra “literal”).

Citan Colosenses 1:15, que Cristo fue el “primogénito de toda creación” y Romanos 8:29, el “primogénito entre muchos hermanos”, para indicar que él era solamente uno de los “hijos espirituales del Padre” que “nacieron en estado preterrenal”.16

Según el profeta Brigham Young, al igual que el ser celestial, el Cristo humano fue engendrado por la intervención física del Padre, en Nazaret: “El no fue engendrado por el Espíritu Santo … Jesús, nuestro hermano mayor, fue engendrado por la misma persona que estuvo en el huerto de Edén, el cual es nuestro Padre en el cielo” (Periódico de discursos, tomo 1, págs. 50–51).

Aunque los seguidores de Smith dicen que creen en la divinidad de Jesús, para ellos él es meramente una criatura exaltada. Aunque le llaman “creador”, afirman que la materia es eterna (Doctrinas y convenios 93:33) y que Cristo era solamente uno de los varios dioses que participaban en reunir y coordinar lo que era materia, preexistente para formar la tierra. Al usar las palabras “eterno” y “eternidad”, parece que se refieren sólo a un tiempo antes de la formación del mundo, pero no a lo que no tuvo principio ni tendrá fin, la eternidad verdadera.

3. El hombre. Según Smith, el hombre es un alma preexistente en el cielo, que toma un cuerpo al nacer en este mundo: “El hombre es un espíritu revestido con un tabernáculo … Existió eternamente.”17 Un tratado mormón añade: “Todos los hombres vivieron en un estado preterrenal como hijos espirituales del Padre.”

Puesto que los mormones creen en la preexistencia del alma y la necesidad de estas almas para tomar forma humana, a fin de disfrutar poder y gozo, conviene que los hombres practiquen la poligamia. Así pueden acelerar la creación de cuerpos para la encarnación de los demás preexistentes.

La caída del hombre fue un paso necesario para que éste saliera de su estado de inocencia, existiera como ser humano, se reprodujera y propagara la raza, sintiera gozo y dejara el jardín de Edén. El profeta Lehi dijo: “Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo” (2 Nefi 2:25). Como resultado de ser redimidos por el Mesías, los hombres quedan “libres para siempre, distinguiendo el bien del mal” (2 Nefi 2:26). La cosa importante de la caída, sin embargo, es que “Adán y Eva se hicieron mortales y pudieron engendrar hijos mortales”. 18

En el “Libro de Moisés”, Smith afirma que Caín, el primer asesino, fue el primogenitor de la raza de color y que Dios le castigó dándole una piel de color negro como señal de su maldición. Hasta 1978, los negros fueron privados de todas las “bendiciones” y “privilegios” del sacerdocio, pero en aquella fecha Dios reveló a los mormones que había levantado la maldición. Les mandó a tratar con igualdad a los negros, pudiendo llegar ellos a ser ahora sacerdotes, participar en las ceremonias del templo y llegar a ser dioses. Esta oportuna revelación abre la puerta a los mormones para evangelizar a los africanos.

4. La salvación. Según El libro de Mormón, Lehi profetizó: “El Mesías vendrá con la plenitud de los tiempos, a fin de poder redimir a los hijos de los hombres de la caída.” Y, ¿de qué otra cosa son redimidos? “Porque son redimidos de la caída, han llegado a quedar libres para siempre, distinguiendo el bien del mal, para obrar por sí mismos” (2 Nefi 2:26).

No es una redención completa del pecador, sin embargo, es el medio por el cual el hombre puede resucitar física y espiritualmente de los muertos. Se encuentran obras para complementar y completar su salvación.

La expiación de Cristo rescata a todos los hombres de los efectos de esta muerte temporal al hacer que todos resuciten y alcancen la inmortalidad … Rescata a los hombres de los efectos de la muerte espiritual si obedecen las leyes y ordenanzas del evangelio (cursivas del autor).19

Aunque los mormones dicen que “somos salvos por gracia”, su concepto de gracia no es el de la Biblia.

La gracia es simplemente la condescendencia, la misericordia y el amor que Dios tiene por sus hijos, y como consecuencia ha ordenado el Plan de Salvación para que puedan progresar y llegar a ser como El … Esta es la salvación por la gracia, que va unida con la obediencia a las leyes y ordenanzas … ‘Sabemos que es por la gracia que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos’ (2 Nefi 25:23).20

El plan de salvación, según el mormonismo, consiste de algunos pasos: fe en Cristo (las doctrinas mormonas), arrepentimiento, bautismo por inmersión en agua, para la remisión de pecados (administrado por alguien del sacerdocio aarónico), el recibir el Espíritu Santo por la imposición de manos, el obedecer las leyes y ordenanzas del mormonismo y el perseverar en la fe hasta el fin.

Los hombres pueden llegar a ser dioses, pues en una etapa de su desarrollo, todos los dioses eran hombres. Estos fueron creados como espíritus en el cielo, vivieron en la tierra para recibir cuerpos y pasar por un período de prueba; luego fueron exaltados a la deidad. La vida humana es sólo una etapa en el proceso de llegar a ser dioses.

5. El bautismo por los muertos. Los santos de los últimos días creen que los espíritus de predicadores muertos pueden evangelizar a los difuntos en el Hades. Citan 1 Pedro 3:18, 19: “Cristo … muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados.” Los mormones creen que estuvo predicando a los espíritus de los injustos durante los tres días que se ausentó del cuerpo, y que otros predicadores fallecidos pueden hacer lo mismo. Los difuntos injustos pueden creer y arrepentirse, pero no pueden ser bautizados, un acto imprescindible para la salvación mormona.

Entonces, ¿cómo pueden los muertos convertidos en el Hades alcanzar la salvación? Basando su doctrina sobre las palabras del apóstol Pablo: “¿Qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan?” (1 Co. 15:29), los mormones enseñan que un mormón viviente puede recibir el bautismo en su lugar. Esta clase de bautismo, como los ritos especiales del matrimonio, se administran en un templo mormón.

6. La escatología. Los mormones creen que Cristo vendrá otra vez para establecer su gobierno en dos capitales: la vieja Jerusalén en Palestina y la nueva Jerusalén en Independence, Missouri, EE.UU. Los judíos serán reunidos en Palestina y los mormones en Missouri; lo demás de la humanidad sufrirá el juicio de Dios (Doctrinas y convenios 29:9–11). Desde las dos capitales, Jesús reinará sobre el mundo durante mil años. Será una oportunidad para la conversión de todos los que todavía no hayan aceptado el evangelio mormón.

Habrá la resurrección corporal de toda la humanidad. En el estado final, el diablo, sus ángeles y una pequeña porción de la raza humana, irán al infierno. Sin embargo, no es castigo verdaderamente eterno como la Biblia lo describe. Razonan:

Si por predicar a los espíritus encarcelados, llevándolos a un conocimiento de la verdad y bautizándose por ellos, quedan libres de su prisión, lógicamente se infiere que el castigo futuro debe tener fin … Castigo eterno es el nombre del castigo que Dios inflinge, porque El es eterno. Por lo tanto, el que recibe el castigo de Dios padece un castigo eterno, bien sea durante una hora, un día, una semana, un año o un siglo … Según sus obras será su castigo.21

Según la doctrina mormona, la salvación abarca a todos sin excepción. James Talmage afirma:

El alcance de la expiación es universal, y se aplica por igual a todos los descendientes de Adán, incluso al no creyente, al pagano y al niño que muere antes de llegar al uso de razón. Todos son redimidos de las consecuencias individuales de la caída por el sacrificio del Salvador.22

Los mormones enseñan que habrá tres cielos: el telestial, el terrenal y el celestial. Se reserva el más bajo, el telestial, para los que han rechazado el evangelio y se encontrarán en el infierno cuando suceda la resurrección; el terrenal, para los cristianos que no hayan aceptado el mensaje mormón o los mormones que no hayan cumplido los requisitos de la iglesia, y los hombres de buena voluntad, pero que todavía sean inconversos; y el celestial para los que han tenido sellado eternamente su matrimonio y los que están en la etapa de llegar a ser dioses.

7. Los ritos sagrados. Además del bautismo por inmersión, los mormones celebran la santa cena semanalmente, pero usan agua en vez de vino.

Realizan los ritos secretos y ceremonias más sagradas sólo en sus templos: el bautismo por los muertos y el sellar el matrimonio por toda la eternidad. Todo mormón “digno” (el que tiene derecho a entrar al templo) puede bautizar “atrasado” a todos sus parientes fallecidos y aun a otros, tomando su nombre y sumergiéndose por ellos en el agua. Existen en el mundo entero sólo unos treinta de estos recintos “sagrados”, uno de ellos en Santiago, Chile. Son lujosos templos sin ventanas. Si quieren sellar su matrimonio, pasan a una pieza, donde el hombre se para a un lado del altar, la mujer al lado contrario, y un sacerdote, con una breve oración, los declara esposos para toda la eternidad.

Posteriormente proceden a ponerse la “ropa interior” (un traje semejante a un buzo, de piernas más largas para cuando están dentro del templo, y uno más corto para todos los días), a la que atribuyen poderes espirituales y protectores, razón por la cual no deben dejar de portarla nunca más. Hombres y mujeres reciben en esa oportunidad nombres secretos y, a medida que transcurren las charlas, les enseñan señales secretas que acompañan con juramentos de no revelar lo que han aprendido.

Hoff, P. (1993). Otros evangelios. Miami, FL: Editorial Vida.



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