¿Los Adventistas y sus dos leyes, la de Dios y la de Moises?

Nota del administrador: Este articulo es tomado de un debate en el Post: Los Adventistas del Séptimo Día y el Sábado ¿Fue el día de reposo ordenado por Dios desde la Creación?

Como la exposición está muy completa la publicamos para su análisis.

¿Los Adventistas y sus dos leyes, la de Dios y la de Moises?

Por: Rubén Rivera.

El problema está en la división de la ley en dos, Ley de Dios y ley de Moises, Los adventistas entienden que la ley de Dios es la escrita en las tablas y que registra los Diez mandamientos y que se refiere a la ley Moral, el resto es ceremonial ósea la escrita por Moises.

Esto es una errónea interpretación la cual contradice lo enseñado en la Biblia, veamos:

La Biblia dice, que la Ley fue dada al pueblo Israelita: “Que son Israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la Ley, el culto y las promesas” (Ro.9:4).

Los Israelitas dividían el Antiguo Testamento en tres partes: La ley de Moisés, Los profetas y los Salmos (Luc.24:44).

La ley incluye los cinco libros de Moisés y fue la constitución promulgada por Dios para que su pueblo se rija por ellas. “Y. Que nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que Yo pongo hoy delante de vosotros?” (Dut.4:8).

Como constitución de un pueblo o nación, la Ley abarca muchos aspectos: Unos de carácter religiosos, otros de carácter social.

Dentro del término Ley se mencionan:

Ley del Holocausto.Lev.6:9.
Ley de la Ofrenda. Lev.4:14.
Ley del Sacrificio. Lev. 6:25.
Ley del Leproso. Lev. 14:12.
Ley de los Celos. Num. 2:29.
Ley del Nazareo. Num.6:13.

Pero estas Leyes no constituyen Legislaciones aisladas, al contrario forman parte de la única ley promulgada por Dios en el Sinaí.

Las expresiones “Ley de Dios” y “Ley de Moisés” se refieren a una misma Ley. “La Ley de Dios que fue dada por Moisés siervo de Dios. (Nehemias10:29).

Los escritores de la Biblia hablan de la Ley en singular, como una unidad.
Veamos que dice la Biblia en 2Reyes 22:8 “Entonces dijo el Sumo Sacerdote Hilcias al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en casa de Jehová”.

Pregunto a los amigos que dicen que el decálogo constituye en si una ley diferente y aparte superior a la ley de Moisés, como les llego el decálogo?, tienen en su poder las dos tablas?, no, claro que no, fue a través del libro de Moisés, y esto indica que los diez mandamientos forman parte de la única ley promulgada por Dios en el Sinaí.

El decálogo es como un resumen de la Ley, los aspectos mencionados en los Diez Mandamientos están ampliados o desarrollaos en otros capítulos de la ley.

Al Decálogo se lo llamo las dos tablas del testimonio (Éxodo 34:29) constituían un testimonio o evidencia de que la constitución dada a Israel tenia a Dios por autor.

TEXTOS BÍBLICOS QUE EVIDENCIAN QUE LA LEY DE DIOS Y LA DE MOISÉS SON LA MISMA.

Josué 24:26. “Escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios”
No creo que los adventistas se atrevan a afirmar que Josué haya escrito algo en las tablas de piedras, y si donde escribió fue en el libro de la ley escrito por Moisés entonces a esta ley se le llama ley de Dios.

Esdras 7:6. “Esdras……era escriba diligente en la ley de Moisés
Esdras 7:10. “Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová”
Esdras 7:12. “Esdras era erudito en la ley del Dios del cielo .
En estos pasajes de Esdras se menciona una sola Ley y se la llama “Ley de Moisés, Ley de Jehová y Ley del Dios del cielo”

Nehemias 8:1-3. “Esdras Leyó en el libro de la ley de Moisés……..desde el Alba hasta el medio día, en presencia de hombres y mujeres”, y en el versículo 8 dice “Leía en el Libro de la ley de Dios”
Me imagino que a ningún Adventista se le ocurrirá decir que la ley de Dios mencionada en este pasaje se limita a los diez mandamientos, ya que el decálogo se puede leer en menos de dos minutos, y Esdras estuvo leyendo desde el Alba hasta el medio día.

Lucas 2:22-24. “Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor…y para ofrecer conforme a lo que dice en la ley del Señor un par de tórtola.”
Aquí se le llama Ley del Señor a un rito que se encuentra prescrito en Levítico 12:6-8.

El Apóstol Pablo menciona la Ley alrededor de cincuenta veces en la epístola a los Romanos, si prestamos atención encontramos referencias del decálogo en el capitulo 7 verso 7, y a otros aspectos de la Ley en el capitulo 10 verso 51, pero para Pablo la ley es una y la llama Ley de Dios (Ro.7:22).

Marcos 7:10. “Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre”. Este sin duda es uno de los 10 Mandamientos, y aquí se lo atribuye a la Ley de Moisés, lo que prueba que a la misma se le llama “Ley de Dios y Ley de Moisés”. Entendemos entonces que es ley de Dios porque fue dictada por Dios, y Ley de Moisés porque fue Moisés quien la escribió en un libro por orden del supremo Legislador (Nehemias 10:29).

Queda probado de un modo fehaciente y claro que no existen dos leyes.

En el Sinaí fue promulgado el pacto de la Ley, Moisés fue el mediador (Gál. 3:19; Hebreos 8:5-6), en otras palabras Dios dicto la Ley y Moisés la transcribió al pueblo.

Para los que afirman que la Ley de Moisés es estrictamente de carácter ceremonial, les aclaro que una gran parte de la ley escrita por Moisés es de carácter moral.

Ejemplo: El Evangelio en Mat. 22:35-40 dice que un interprete de la ley le pregunto a Jesús, cual es el más grande de los mandamientos de la ley, y Jesús le dijo ” Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma… Y el segundo es semejante: amaras al prójimo como a ti mismo, de estos dos mandamientos dependen TODA la ley y los profetas”.

Como podemos comprobar estos dos mandamientos no forman parte del decálogo. Ambos mandamientos los encontramos en los libros escritos por Moisés:

El primero en Deut 6:5 “Y tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza vital”.

El segundo en Lev.19:18. “No debes tomar venganza ni tener rencor contra los hijos de tu pueblo; y tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy Jehová”.

Cualquier persona con uso de razón entiende que el amor no es una ceremonia o un rito, sino un don, una virtud de carácter moral.

Los Adventistas limitan el pasaje de Mateos 5:17-18 (”No piensen que vine a destruir la Ley o los Profetas. No vine a destruir, sino a cumplir;
porque en verdad les digo que antes pasarían el cielo y la tierra que pasar de modo alguno una letra diminuta o una pizca de una letra de la Ley sin que sucedan todas lascosas”.)
a los Diez Mandamientos, si esto fuera así, esta expresión en otros pasajes deberían tener la misma limitación.

Lucas 16:16 dice que la ley y los profetas eran hasta Juan. Si al expresión “Ley” del texto en cuestión se limita al Decálogo, entonces este debe terminar en el momento en que Juan el Bautista presenta a Jesús.

De acuerdo al Evangelio la Ley y los Profetas lejos de limitarse al Decálogo abarca todo el antiguo Testamento.
Mat. 7:12; 22:40; Luc. 16:31; Jn. 1:45; Hch. 13:15;28:23; Ro.3:21.
Si leemos con cuidado en Lucas 24:44, es el Propio Jesucristo que se refiere a todo el Antiguo Testamento como: La Ley de Moisés, los Profetas y los Salmos.

Apelando al sentido común la Ley y los Profetas, no se pueden limitar al Decálogo, por que, qué tuvieron que ver los profetas con las dos tablas de piedras?

Jesús no vino para abrogar arbitrariamente la Ley y los profetas, El vino a cumplir lo que los Profetas y la ley habían dicho en relación a la redención de los Hombres.(Luc. 24:44; Mat.5:17-18; Ro.3:2; 6:14 ;6:23; Gal.4:5; 3:10; 1Cor. 15:13).

Si Jesús al morir por nosotros no cumplió y abrogo ni una Jota, ni una tilde de la Ley, entonces los Adventistas están bajo maldición de la Ley, porque ellos no cumplen todo lo que está escrito en la Ley y los profetas.

Pregunta Clave
Si es verdad que la Ley de Moisés fue clavada en la Cruz y que murió con Cristo. Por qué los adventistas no comen las carnes prohibidas por la Ley de Moisés?. Creen realmente que la ley fue clavada en la cruz o no?.

Si lo creen deben andar en libertad con que Cristo nos hizo libres y no permanecer bajo el yugo de la esclavitud.(Gal.5:1; Hch.11:1-9; 1Co. 10:25).

Pasajes del Nuevo testamento donde el Termino Ley abarca todo el Antiguo Testamento.
Juan: 10:34 Salmos: 82:6
12:34 110:4
15:25 35:19
1Co. 14:21 Isaías: 28:11
14:34 Gálatas:3:16
La palabra Ley en su sentido más amplio abarca todo el antiguo testamento, porque los libros que la componen se originaron bajo el pacto de la Ley.

La ley abolida para el cristiano
Dios hizo un pacto con Israel en el Sinaí, aquel pacto fue un convenio entre Dios y el pueblo Israelita Dut. 5:3
Dios propuso el pacto (Éxodo 19: 3-6)
El pueblo se comprometió a cumplirlo (Éxodo 19:7-8; 24:7)
El libro de la ley es llamado “libro del pacto!” Porque en sí lo constituían los mandamientos, ordenanzas, normas y leyes que Dios dictó a su pueblo Israel.

La legislación del Sinaí es llamada el Pacto de la ley, en contraste con el Pacto de la Gracia El pacto incluía lo que escribió Moisés y lo que escribió Dios.
” El altísimo dijo a Moisés Escribe tú estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel” ” Y escribió Dios en las tablas del pacto los Diez Mandamientos” (Éxodo 34:27,28).
Si el pacto de la ley está en vigor, entonces está en vigor la ley del pacto, pero si el pacto de la Ley fue abrogado, entonces fue abrogada la ley que lo constituía.
El pacto y la ley son inseparables, el pacto es la ley y la ley es el pacto, nacieron juntos y terminaron juntos.

Al decir que la Ley fue abrogada reconozco que el asunto es delicado y complejo, algunos se sorprenderán. Los principios Morales de Dios no cambian ni se abrogan, estuvieron vigentes antes de la promulgación de la Ley en el Sinai, y continúan vigente después de la muerte de Cristo. Estos principios fueron estampados por el creador en la constitución moral del hombre creado a su imagen y semejanza (Ro. 2:14,15 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, ), e incorporados al pacto de la Gracia, la Ley de Cristo 1Co (.9:21 a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley.

El ignorante que roba o mata, es amonestado por su conciencia aunque no haya oído jamás el Decálogo.

Y pregunto aquí: ¿Puede considerarse el día de reposo como un atributo moral a Dios? De ninguna manera. La ley del descanso fue implantada para beneficio del hombre, y no como expresión de la naturaleza Divina. (Mar. 2:27).

La ley del Sinai se levantó como una pared de separación entre Israel y los demás pueblos de la tierra. Dios tuvo un propósito bien definido al levantar aquel muro, del cual los días de reposo constituían una parte o piedra (Ex. 31:13; Ez. 20:12).

Pero el Nuevo Testamento nos dice que el muro ha sido derribado (Ef. 2:14.15; Hch. 10:9-16; 11:2-9). El pacto de la ley prohibía a los judíos comer con los gentiles, pero Pedro alego que Dios le había mostrado que la ley que declaraba prohibida o inmundas algunas carnes o comidas ya no tenía vigencia bajo la dispensación de la gracia, Dios declara limpio lo que la ley había declarado inmundo (Hch.10:15). Este cambio ya lo había apuntado Jesús cuando declaró “Limpios todos los alimentos” (Mrc. 7:19).

El sábado formó parte de la ley del Sinaí. Si aquella ley estuviera en vigor, nosotros guardaríamos el sábado. Pero como estamos plenamente convencidos de que no está vigente, no nos sentimos obligados a observarlo como día de reposo cristiano.

La epístola a los Gálatas constituye, de principio a fin, una vigorosa refutación de las enseñanzas de los Judaizantes de aquel tiempo (Gal. 2:14) “Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del Evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo Judío, vives como los gentiles y no como Judío, ¿porqué obligas a los gentiles a judaizar?.

El Apóstol de los gentiles expone en Gálatas y Romanos, la naturaleza, el propósito y el alcance de la ley. Todo el que estudie y entienda correctamente el capitulo tres de Gálatas sabrá cuál fue la misión encomendada a la ley.

Dios hizo un pacto con Abraham, y este encerraba la siguiente promesa: “En tú simiente serán benditas todas las naciones de la tierra” (Gen. 22:18), La simiente de Abraham mencionada en este pasaje es Cristo (Gal. 3:16). Tengamos presente aquí que la promesa de Dios se basa en su infinita misericordia. Aquel pacto no tenia mediador porque la promesa no encerraba condición alguna que obligara a la parte humana. Dios promete y el hombre recibe.

Cuatrocientos años después de la promesa hecha a Abraham, fue promulgado el pacto de la ley (Gál. 3:17), pero este pacto no descansaba en la Gracia soberana de Dios, y aquí vemos dos partes: de un lado estaba el Dios justo y Santo, y del otro el pueblo pecador; por eso fue necesario un mediador que fue Moisés (Gál. 3:19-20). Este pacto estaba condicionado, Dios lo propuso con las bendiciones y maldiciones inherentes (Deut.28), y el pueblo se comprometió a cumplirlo cada día, cada semana, cada mes, y cada año. ¿Cuál fue el resultado? Dios cumplió su parte, pero el pueblo fue infiel, desobediente, transgresor.

Y aquí surge la muy lógica pregunta del Apóstol: ¿Para que sirve la ley?. El mismo Apóstol responde “Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la Simiente a quien fue hecha la promesa” (Gál, 3:19). ¿Quién era esta simiente? CRISTO. En este pasaje de las escritura tenemos la esencia del tema que estoy tratando.

La ley en función de pacto no es eterna, tuvo principio; fue promulgada 430 años después de la promesa hecha a Abraham. Dios la promulgo con carácter temporal “HASTA QUE VINIESE LA SIMIENTE”.

El pacto de la ley fue agregado a la promesa hecha a Abraham. Lo permanente es la promesa de gracia, y no la ley. Dice Pablo que la ley no abrogo aquella promesa (Gál. 3:17). Pero el cumplimiento de aquella promesa sí abrogó la ley (Gál. 3:24, 25).

La ley no se promulgó para evitar o prevenir el pecado, sino para manifestarlo o descubrirlo, para hacer sentir al hombre la necesidad de un salvador,

Pablo dice que antes que viniese la fe estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que a iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo. Para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, (Cristo), ya no estamos bajo el ayo. (Gál. 3:23-25). Esto, para el que quiera entender está claro como la luz del día. La ley fue promulgada con carácter temporal hasta la venida de Cristo como Redentor, y con esto concuerdan las palabras de la Biblia en Romanos 10:4 que dice: PORQUE EL FIN DE LA LEY ES CRISTO, para justicia (justificadora) a todo aquel que cree. Esto, como quiera que se mire, dice que la ley termina donde empieza Cristo.

En Gálatas 2:19,20, dice Pablo: Yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado. ¿Esta Ud. Crucificado con Cristo?, si lo está entonces está muerto para la ley.

La ley del Sinaí no tenia corazón, no tenia lagrimas para verterlas por el pobre pecador, no tenia misericordia del caído ni brazos para tenderlos sobre el convicto, ni poder para ayudar al hombre a vencer las tentaciones.

En cambio la Gracia tiene todo cuanto el hombre necesita para levantarse a una vida superior, para alcanzar la paz con Dios, para vencer las tentaciones, para obedecer al Señor. El pecado ya no se enseñoreará del hombre regenerado porque ya no está bajo la ley sino bajo la gracia.(Ro.6:4).
Romanos 7:1-6 Nos enseña con toda claridad que quien esté muerto con Cristo está libre de la ley. La ley mato a nuestro substituto o fiador (Gál. 3:13) . Y en tal virtud de la muerte de Cristo, el que se identifica con Cristo en su muerte y resurrección, muere para la ley y resucita a una nueva vida y a nuevas relaciones (Col. 3:1-3).

No concibo que un convertido a Cristo, cuya mente ha sido iluminada por el Espíritu Santo, pueda sentirse ligado a la ley después de haber estudiado o analizado detenidamente los pasaje que hemos considerado. Pablo dice que la ley se enseñorea del hombre mientras este vive. Pero el que se ha identificado con Cristo en su muerte redentora , no vive ha muerto para la ley. Y así como la mujer casada queda libre de la ley del marido cuando este muere, el cristiano convertido queda libre de la ley cuando se identifica con Cristo en su muerte.

Así como la mujer viuda está en libertad de casarse con otro, el cristiano convertido se ha casado con otro, con el Redentor resucitado (Ro. 7:1-6) Y esto nos deja también en libertad de guardar cualquier otro día, el día del Señor.

Cuando presentamos este pasaje de Romanos 7, a los Sabatístas ellos le plantan encima la etiqueta de ley ceremonial Y dicen que estamos libres de la ley de Moisés, pero no de la ley de Dios, los Diez Mandamientos. . Para Pablo no hay mas que una sola ley: La ley de Dios promulgada en el Sinai y transmitida al pueblo por medio de Moisés.

Los Adventistas pretenden evadir el propósito central de la enseñanza de Pablo en Romanos 7:1-6 diciendo que todo lo que el apóstol enseña en este pasaje se refiere a la ley ceremonial. Cuando se les demuestra que la ley mencionada en este capitulo incluye el Decálogo, se quedan desarmados y perplejos.

Que como lo probamos, sencillo: En el versículo 6 leemos que estamos libre de la ley. ¿Qué como lo sabemos? El mismo Apóstol dice, en el versículo siguiente: ¿Qué diríamos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: NO CODICIARAS. La expresión no codiciaras resume el ultimo de los Diez mandamientos (Ex. 20:17). Así que Pablo dice en Romanos 7:6 que estamos libres de la ley, y en el versículo 7 nos indica que a la ley que él se refiere incluye el decálogo.

En Gálatas 4:4 dice que Dios envió a su Hijo……nacido bajo la ley. ¿Bajo que ley? ¿o bajo que parte de la ley? Jesús como hijo de una mujer israelita, nació y vivió bajo el pacto de la ley promulgada en el Sinaí. ¿Quién se atrevería a limitar el alcance de la palabra LEY en este pasaje, diciendo que Jesús vivió bajo la ley de Moisés y no bajo la ley de Dios?
Jesús nació y vivió bajo la ley, bajo toda forma de ley dada por Dios a los Israelitas. Pues bien con que propósito envió Dios a su Hijo a este mundo? Para que redimiese a los que estaban bajo la ley (Gál. 4:5) . De la misma ley bajo la cual el nació y vivió. ¿ Por qué hemos de dar a la palabra ley un alcance general en el versículo cuatro y uno parcial o limitado en el versículo cinco? Hacerlo así no tendría lógica ni sentido.

En 2 Co. 3 el Apóstol establece un contraste entre los dos pactos: el de la ley y el de la gracia, el de la letra y el del Espíritu. Dice que el pacto de la ley
1. Fue grabado con letras en piedra. (3:7)
2. Su ministerio fue de condenación. (3:9)
3. Fue un ministerio de muerte . (3:7)
4. Su gloria fue limitada y temporal. (3:9-13)
5. Había de perecer. (3:11)
6.Había de ser abolido. (3:13 ) ” y no hacemos como cuando Moisés se ponía un velo sobre el rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista con intensidad en el fin de aquello que había de ser eliminado”.

Los Adventistas no pueden negar que este pasaje se refiere a los Diez mandamientos, ya que Pablo nos habla aquí del pacto que fue grabado en piedra (Dut.9:9).

Estamos absolutamente seguros que es así, porque cuando Moisés bajo del monte con las tablas de piedras, su rostro era resplandeciente, y se puso un velo sobre el rostro para que los hijos de Israel no fijaran la vista en lo que había de ser abolido ( Ex. 34:27-35; 2Co. 3:13). Y el Apóstol se refiere precisamente a aquel hecho, a aquellas tablas, a aquella gloria, y a aquel velo. Y dice que el ministerio de aquellos mandamientos grabados en piedra eran de condenación y muerte, y había de ser abolido .

Dios permitió que aquellas tablas desapareciesen, porque como su ministerio no iba a ser permanente, no convenía que los hombres convirtiesen aquellas piedras en objeto de veneración.

En lugar del ministerio encomendado a la letra grabada en piedras. Dios ha introducido el ministerio del Espíritu. Ministerio que se desarrolla en el corazón del hombre regenerado. Y Pablo dice que:
1. Que es mas glorioso que el de la ley grabada en piedras. (3:9)
2. Es un ministerio de justificación. (3:9)
3. Es un ministerio permanente. (3:11)
4. Es un ministerio de Libertad. (3:17)
5. Es un ministerio que nos permita mirar a cara descubierta
(sin velo) la gloria del Señor. (3:18)
6. Es un ministerio que transforma a quienes partirán de él,
a la semejanza del Señor. (3:18).

Pablo nos dice, en 2 Corintios 3, que algunos no entienden el verdadero propósito de la ley, ni la naturaleza del evangelio. Tienen un velo sobre el entendimiento; velo que no les permite ver o discernir la verdad. (2Co. 3: 14-16) Pero cuando se conviertan al Señor el velo se quitará.

Todo el que lea este capitulo de la Escritura con una mente iluminada por el Espíritu Santo tiene que darse cuenta de que el pacto de la ley fue abolido; y que tal abolición incluye los Diez Mandamientos grabados en piedra por el dedo de Dios.

Un Adventista dijo en cierta ocasión que Dios abolió las piedras pero no los mandamientos que fueron grabados en ellas. Pero no es eso lo que dice el pasaje en cuestión. Pablo dice que fue abolido el ministerio de muerte grabado con letras en piedra. El ministerio corresponde a la letra, no a la piedra, así que lo que fue abolido es lo que se escribió en la piedra..

Ademas una ves anulada el acta de los decretos que habían contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, nadie nos puede juzgar en comida o en bebida, o en cuanto a días de reposo, todo lo cual es la sombra de lo que ha de venir. (Col.2:10.17).

Es muy posible que los adventistas digan que Pablo se refiere en este pasaje a todos los sábados del pacto, pero no al séptimo día. Pero debo decirle que no, El Apóstol se refiere a todos los sábados del pacto de la ley, y esto incluye al séptimo día, podemos notar que nunca hizo diferencia entre el séptimo día y los demás días de reposo.

El Apóstol nunca ordeno a los gentiles a guardar el séptimo día, ni ninguno otro aspecto que les ligase al pacto de la ley, y cuando algunos fueron convencidos a guardar todos los días de reposo del antiguo testamento, los censuró abiertamente sin hacer distinción de días.
POR TANTO, QUE NADIE OS JUZGUE EN COMIDA O BEBIDA, O EN CUANTO A DIAS DE FIESTA, LUNA NUEVA O DIAS DE REPOSO.

Por lo tanto el Sábado para el cristiano no debe ser cuestión de vida o muerte como lo es para los adventistas.

Para los que dicen que la muerte de Cristo, antes de librarnos de la ley, sella para siempre la autoridad de la misma. ¿No contradicen abiertamente estas palabras a las enseñanzas de Jesucristo y sus apóstoles?.

Dios anunció, por medio del profeta Jeremías, su propósito de promulgar un nuevo pacto. Y dice que el nuevo no sería como el pacto que hice con sus padres el día que tome su mano para sacarlos de la tierra de Egipto (Jer.31:32). Jesús anuncio este nuevo pacto al decir: Esto es mi sangre del nuevo pacto. (Mat. 26:28).

El Señor ordeno a sus discípulos que predicasen el evangelio (nuevo pacto), y no la ley (Mrc.16:15).

Pablo nos dice en 2Co 3:6: “el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”. y nos presenta un contraste entre el nuevo y el antiguo.

Dios los bendiga.

Publicado Por Pastor Damián Ayala.


¿En verad hay que ver para creer?

¿En verdad hay que ver para Creer?

Por: Sugel Michelén

Todos conocemos el dicho: “Si no lo veo, no lo creo”. En esa frase tan popular se expresa en forma llana una de las teorías del conocimiento que más ha calado en el pensamiento del hombre moderno: el empirismo. Según los empiristas sólo podemos conocer aquello que percibimos por los sentidos. En esto concuerdan con los cientistas, quienes afirman que la ciencia es el único paradigma de verdad y racionalidad; según ellos, nada puede ser realmente conocido a menos que pueda ser probado científicamente.

Hay dos clases de cientistas, el fuerte y el débil. El cientista fuerte proclama que una proposición es verdadera o racional si, y sólo si, puede ser verificada por el método científico. De ese modo excluyen la posibilidad de llegar a conclusiones objetivas y razonables acerca de Dios, o de los valores éticos y morales o del sentido de la vida. Los cientistas débiles, en cambio, están dispuestos a conceder la posibilidad de que existan verdades aparte de la ciencia a las que podamos atribuir cierto grado de racionalidad, pero defienden el conocimiento científico como el más valioso, serio y autoritativo que podemos alcanzar como seres humanos.

Sin embargo, aunque los cientistas se presentan a sí mismos como el paradigma de la racionalidad, su teoría se refuta a sí misma y es, por lo tanto, irracional. El cientista fuerte dice que sólo puede ser considerado como verdadero y racional lo que puede ser  probado por la ciencia. Pero esta no es una declaración científica, sino filosófica. La veracidad de esta proposición no puede ser probada científicamente. Cabría preguntarle al cientista: “¿Qué concepto de verdad probado científicamente es el que estás usando en tu declaración? ¿Cómo puedes probar en un laboratorio que tus conceptos de verdad y de racionalidad son correctos?” Y en cuanto al cientista débil, su problema es que descansa en la filosofía para probar que las proposiciones filosóficas son inferiores a las científicas.

Los cristianos no limitamos el conocimiento de ese modo. Nuestra fe nos provee una visión más amplia de la realidad, porque descansa sobre una base racional (la revelación de Dios), pero nos permite llegar más lejos que el empirista porque por medio de la revelación divina conocemos lo que no podríamos conocer valiéndonos únicamente de los sentidos y nuestras capacidades intelectuales. Así que en vez de decir: “ver para creer”, decimos como Agustín de Hipona: credo ut intelligam – “creo para entender”. La fe es un elemento esencial para el conocimiento, entendiendo “fe” en este caso como “creencias provisionales en ciertas cosas antes que podamos validarlas por la demostración”. Esa fe produce en nosotros un deseo de conocer mejor lo que ya se cree. Los cientistas poseen esa clase de fe; ellos parten de ciertas premisas sobre las que construyen su teoría del conocimiento, premisas que, como hemos visto ya, no pueden ser probadas científicamente. Ellos también creen para entender. Pero mientras su fe descansa en ellos mismos, la nuestra descansa en Dios y Su revelación.

Publicado Por Pastor Damián Ayala.