Confianza peligrosa

Confianza peligrosa

Por Christopher Shaw

¡Maldito aquel que confía en el hombre, que pone su confianza en la fuerza humana, mientras su corazón se aparta de Jehová! Jeremías 17.5

¿Cómo hemos de entender esta dramática declaración a la luz de pasajes como el de 1 Corintios 13.7, donde el apóstol Pablo afirma que el amor «todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta»? ¿Será que el profeta Jeremías está condenando toda actitud de confianza en el prójimo? ¿Nos estará invitando a transitar por esta vida con una postura de permanente desconfianza hacia todo?

Si usted alguna vez ha estado en contacto con una persona que es, por naturaleza, desconfiada, seguramente me dirá que esto no puede ser lo que tenía en mente el profeta. ¡Y tiene razón! El desconfiado es aquella persona que piensa que los demás siempre quieren sacarle ventaja. Cuando se le presenta una oferta atractiva, inmediatamente comienza a buscar dónde está la trampa en el asunto. Mira el mundo y se dice a sí mismo: «si yo no velo por mis propios intereses, nadie lo va a hacer». Está convencido de que si deja esta postura de vigilancia permanente, los demás se aprovecharán de él y le harán daño. Es muy difícil llegar a entablar una relación íntima con él, porque la sospecha todo lo contamina. En resumen, es evidente que en tales personas no está operando la gracia de Dios sino el temor de los hombres.

¿A qué, pues, se refiere el profeta? El resto del versículo nos da claros indicios acerca del problema que denuncia. Habla de la persona que ha renunciado a depositar su confianza en Dios para depositarla en los hombres. La confianza a la cual el Señor invita a todos los hombres, consiste en permitir que «él sea nuestro Dios y nosotros seamos su pueblo». Es decir, que nosotros dejemos que él provea para nuestras necesidades, guíe nuestras decisiones y sea nuestro consuelo en tiempos de crisis. El hombre que ha escogido confiar en los hombres y hacer de la carne su fortaleza ha decidido transferir estas atribuciones a otros hombres: pretende que ellos provean para sus necesidades, le guíen en sus decisiones y lo consuelen en tiempos de crisis.

En realidad, estos comportamientos son parte de nuestras relaciones con otros. Muchas veces otros proveen para nosotros, nos orientan en tiempos de confusión y proveen consuelo en momentos de crisis. En esto está la bendición de poder disfrutar de relaciones profundas e íntimas con otros, y lo recibimos como un regalo. El problema radica en pretender que los demás siempre cumplan con estas funciones en nuestras vidas. Una vez que transferimos esta carga a otros, cada vez que nos fallen nos sentiremos traicionados, defraudados o desilusionados. La esencia del problema, no obstante, no es lo efímero de nuestras relaciones con los demás, sino que pretendamos recibir de los hombres lo que solamente Dios puede dar. Quien busca entre los seres humanos lo que el Señor se ha comprometido a darnos se abrirá a una vida de desilusiones constantes.

Para pensar:

Resista la tentación de buscar entre los hombres aquello que es solamente de Dios. Si los hombres le fallan, no se enoje con ellos. Pídale perdón al Señor por tener expectativas irreales para con sus pares y vuelva a transferir su lealtad al Único cuyo compromiso es seguro.

Publicado por Pastor Damian Ayala.

One Comment on “Confianza peligrosa”

  1. TED BUNDY dice:

    Mi queridisísisisisimo Damián “green eye”, tan hermoso que es usted, Remembered it My Friend!!

    No vengo a debatir alguna doctrina Católica en Cristo, ni a seguir conversando lo que aún sigues publicando a favor de la sola scriptura con nuevos títulos en los post, ya que NUNCA de los JAMÁSES llegaríamos a un acuerdo, a nada…..…

    Y lo de regañarte!….. pero de dónde mi querido campeón??.. eso se lo dejamos al Mismo Cristo Siempre VIVO, o al mandamás de todo el changarro ——> DIOS PADRE.

    Bueno, vamos a lo que nos truje chencha!!! Sobre este post “Confianza Peligrosa” que me pareció muy bueno, pero aún así no le entendí muy bien; te voy a señalar lo que entendí, tú me dirás si es así lo que tratas de comunicar en tu redacción.

    Yendo al grano, en los primeros párrafos entiendo que se habla en sí de la “desconfianza”… tal persona siempre tiene pensamientos que se lo van a encamotar a cada rato, no confía en nadie y en nada; a final de cuentas tiene temor de los hombres y no está en Gracia con Dios, como así dice en el post.

    Pero después en los siguientes párrafos hablas ahora de la “confianza” que el hombre deposita en otros hombres, y no en Dios…. ..como el post dice cuando alguien pasa por momentos difíciles, o de crisis en la vida, el hombre deposita su confianza, su apoyo en “otros” para que sea aconsejado y le den soluciones para que salga de ese momento de decadencia, mas nunca acude a Dios a rogarle, a orarle para salir de aquello…..por lo cual hace mal.

    En conclusión, entiendo que primero se habla de la “desconfianza” del hombre hacia todos y todo, y en segundo que se habla posteriormente de la “confianza” del hombre depositada hacia otros, mas no en Dios en problemas de su vida, …… es así lo que se trata el post???

    BLESSINGS!!


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