“¿Cuál es la diferencia entre católicos y protestantes?”

¿Cuál es la diferencia entre católicos y protestantes?

Por: Got Questions Ministries

Hay muchas y muy importantes diferencias entre católicos y protestantes. Mientras que ha habido algunos intentos a lo largo de muchos años recientes, de encontrar un terreno común entre los dos grupos, el hecho es que las diferencias prevalecen, y ellas son tan importantes en la actualidad como lo fueron al principio de la Reforma Protestante. A continuación veremos un breve resumen de algunas de las diferencias más importantes.

Una de las primeras y mayores diferencias entre el Catolicismo y el Protestantismo es el hecho de la suficiencia y autoridad de la Escritura. Los protestantes creen que solo la Biblia es la única fuente de la revelación especial de Dios a la humanidad, y como tal, nos enseña lo que es necesario para nuestra salvación del pecado. Los protestantes ven la Biblia como la norma por la cual todo el comportamiento cristiano debe ser medido. Esta creencia es comúnmente conocida como “Sola Scriptura” y es uno de los “Cinco Solas” (sola viene del latín “solamente”) que surgió de la Reforma Protestante como resumen de algunas de las diferencias importantes entre católicos y protestantes.

Mientras que hay muchos versos en la Biblia que establecen su autoridad y su suficiencia para todos los asuntos de la fe y la práctica, uno de los más claros es 2 Timoteo 3:16 , donde vemos que “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” Los católicos por otro lado, rechazan la doctrina de “Sola Scriptura” y no creen que solo la Biblia sea suficiente. Ellos creen que ambas; la Biblia y la tradición del sagrado catolicismo romano, son igualmente importantes para el cristiano. Muchas doctrinas romanas católicas; tales como el purgatorio, rezar a los santos, adorar o venerar a María, etc., tienen poca o ninguna base en la Escritura, y están basadas únicamente en las tradiciones católicas romanas. Esencialmente la Iglesia Católica Romana, niega la “Sola Scriptura” y su insistencia en que tanto la Biblia como su “Sagrada Tradición” son iguales en autoridad, subestiman la suficiencia, autoridad y unidad de la Biblia. La visión de la Escritura está en la raíz de muchas, si no todas, las diferencias entre católicos y protestantes.

Otra grande, pero cercanamente relacionada diferencia entre el Catolicismo y el Protestantismo, es sobre el oficio y la autoridad del Papa. De acuerdo con el Catolicismo, el Papa es el “Vicario de Cristo” (un vicario es un sustituto), y toma el lugar de Jesucristo, como la cabeza visible de la Iglesia. * Como tal, él tiene la habilidad de hablar “ex cátedra” (con autoridad sobre asuntos de la fe y la práctica), y cuando él lo hace, sus enseñanzas son consideradas infalibles y obligatorias sobre todos los cristianos. Por otra parte, los protestantes creen que ningún ser humano es infalible, y que solo Cristo es la cabeza de la iglesia. Los católicos se apoyan en la sucesión apostólica como una manera de tratar de establecer la autoridad del Papa. Pero los protestantes creen que la autoridad de la iglesia no viene de la sucesión apostólica, sino que se deriva de la Palabra de Dios. El poder espiritual y la autoridad no descansan en las manos de hombres comunes, sino en la misma Palabra de Dios registrada en la Escritura. Mientras el Catolicismo enseña que solo la Iglesia Católica puede correcta y propiamente interpretar la Biblia; los protestantes creen que la Biblia enseña que Dios envió al Espíritu Santo para morar dentro de todos los creyentes nacidos de nuevo, capacitando a todos los creyentes para comprender el mensaje de la Biblia.

Esto es claramente visto en pasajes tales como Juan 14:16-17: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: El Espíritu de verdad, el cual el mundo no puede recibir, porque no le ve , ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros.” (Ver también Juan 14:26 y 1 Juan 2:27). Mientras que el Catolicismo enseña que solo la Iglesia Católica Romana tiene la autoridad y el poder para interpretar la Biblia, el Protestantismo reconoce la doctrina bíblica del sacerdocio de todos los creyentes, y que los cristianos individualmente pueden confiar en el Espíritu Santo para la guía en la lectura e interpretación de la Biblia por ellos mismos.

Una tercera diferencia mayor entre el Catolicismo y el Protestantismo es el cómo uno es salvado. Otra de las “Cinco Solas” de la reforma fue la “Sola Fide” (solo la fe), con la que afirman que la doctrina bíblica de la justificación es solamente por gracia, a través solamente de la fe en Jesucristo solamente (Efesios 2:8-10). Sin embargo, de acuerdo con el Catolicismo Romano, el hombre no puede ser salvado solamente por la fe en Jesucristo solamente. Ellos enseñan que la doctrina católica romana de la salvación son los Siete Sacramentos, los cuales son; Bautismo, Confirmación, Penitencia, Comunión (la Eucaristía), Extremaunción, Orden Sacerdotal, y Matrimonio. Los protestantes creen que con la base de la fe en Cristo solamente, los creyentes son justificados por Dios, porque todos sus pecados fueron pagados por Cristo en la cruz y Su justicia es imputada a ellos. Los católicos por otro lado, creen que la justicia e Cristo es impartida al creyente por la “gracia a través de la fe”, pero en sí misma no es suficiente para justificar al creyente. El creyente debe “complementar” la justicia que Cristo le impartió, con obras meritorias.

Los católicos y protestantes también difieren en lo que significa ser justificado ante Dios. Para el católico, la justificación involucra el ser hecho justo y santo. Ellos creen que la fe en Cristo es solo el principio de la salvación, y que el individuo debe construir sobre ello las buenas obras, porque “el hombre tiene que merecer la gracia de la justificación de Dios y la salvación eterna.” Desde luego, esta opinión de la justificación contradice la clara enseñanza de la Escritura en pasajes tales como Romanos 4:1-12; Tito 3:3-7, así como muchos otros. Por otra parte, los protestantes distinguen entre el hecho único de la justificación (cuando somos declarados justos y santos por Dios, basados en nuestra fe en la expiación de Cristo en la cruz), y la santificación (el proceso evolutivo de ser hechos justos que continúa a través de nuestras vidas en la tierra.) Mientras que los protestantes reconocen que las obras son importantes, ellos creen que son el resultado o el fruto de la salvación, pero nunca la razón de ella. Los católicos mezclan la justificación y la santificación juntas dentro del proceso evolutivo, el cual conduce a la confusión acerca de cómo es uno salvado.

Una cuarta y mayor diferencia entre católicos y protestantes tiene que ver con lo que sucede después de que el hombre muere. Mientras ambos creen que los incrédulos pasarán una eternidad en el infierno, hay unas significativas e importantes diferencias sobre lo que sucede a los creyentes. De sus tradiciones eclesiásticas y su dependencia de libros no-canónigos, los católicos han desarrollado la doctrina del Purgatorio. El Purgatorio, de acuerdo con la Enciclopedia Católica, es un “lugar o condición de castigo temporal para aquellos que, dejando esta vida en gracia de Dios, están, no enteramente libres de faltas veniales, o no han pagado totalmente la satisfacción debida a sus transgresiones.” Por otra parte, los protestantes creen que a causa de que somos justificados por la fe en Cristo solamente, y que la justicia de Cristo es imputada a nosotros – cuando morimos, iremos directamente al Cielo para estar en la presencia del Señor (2 Corintios 5:6-10 y Filipenses 1:23).

Aún más desconcertante acerca de la doctrina católica del Purgatorio; es el hecho de que ellos creen que el hombre debe o aún puede pagar o hacer la satisfacción por sus propios pecados. Esto aunado a su malentendido sobre lo que la Biblia enseña acerca de cómo el hombre es justificado delante de Dios; da como resultado que tengan una pobre apreciación de la suficiencia y eficacia de la expiación de Cristo en la cruz. Simple, pero, el punto de vista Católico Romano de la salvación, implica que la expiación de Cristo en la cruz, no fue pago suficiente por los pecado de aquellos que creen en Él, y que aún un creyente debe expiar o pagar por sus propios pecados, ya sea a través de actos de penitencia, o de tiempo en el Purgatorio. Sin embargo la Biblia enseña una y otra vez que es solo la muerte de Cristo la que puede satisfacer o aplacar la ira de Dios contra los pecadores. (Romanos 3:25; Hebreos 2:17; 1 Juan 2:2; 1 Juan 4:10). Nuestras obras de justicia no pueden añadir nada a lo que Cristo ya ha realizado.

Mientras que hay otras numerosas diferencias entre lo que los católicos y los protestantes creen, estas cuatro son adecuadas para establecer que existen serias diferencias entre los dos. En mucho, se parece a la manera de pensar de los judaizantes (judíos quienes decían que los cristianos gentiles tenían que obedecer la ley del Antiguo Testamento para ser salvos) acerca de quienes Pablo escribió en Gálatas; los católicos, al hacer obras necesarias para que uno sea justificado por Dios, terminaron con un evangelio completamente diferente. Las diferencias entre el Catolicismo y el Protestantismo Evangélico son importantes y significativas.

Es nuestra oración que Dios abra los ojos de cualquiera que lea este artículo, quien esté poniendo su fe o confianza en las enseñanzas de la Iglesia Católica. Es nuestra esperanza que cada uno entienda y crea que sus “obras de justicia” no pueden justificarlos, o santificarlos (Isaías 64:6). Es nuestra oración que todos, en vez de eso, pongan su fe solamente en el hecho de que somos “.. justificados gratuitamente por Su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en Su sangre…” (Romanos 3:24-25). Dios nos salva, “no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por Su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por Su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.”

Publicado por Pastor: Damián Ayala


¿Son fidedignos los registros de la vida de Jesús?

¿SON FIDEDIGNOS LOS REGISTROS DE LA VIDA DE JESÚS?

Por: LEE STROBEL

En su programa especial de televisión, Jennings aceptó prestamente el escepticismo de los profesores liberales con respecto a Mateo, Marcos, Lucas y Juan, los Evangelios que describen la vida, las enseñanzas, los milagros, la muerte y resurrección de Jesús. «Los expertos nos dijeron desde un principio que no toman en un sentido literal todo lo que. leen en el Nuevo Testamento, porque este tiene cuatro versiones diferentes y a veces contradictorias acerca de la vida de Jesús», dijo. «No hay ninguna evidencia digna de confianza

acerca de quiénes fueron efectivamente los autores. En general, hay un acuerdo generalizado que no fueron testigos oculares. De hecho, los Evangelios posiblemente se escribieron entre cuarenta y cien años después de la muerte de Jesús».

Los escépticos necesitan desmantelar la confianza en los Evangelios para socavar las enseñanzas claras de que Jesús es el Unigénito Hijo de Dios. Sin embargo, hay estudios excelentes que respaldan la exactitud y confiabilidad fundamental de los relatos de los Evangelios. En declaraciones a la revista TIme, con motivo de un artículo sobre la identidad de Jesús, Peter Stuhlmacher, profesor emérito de la Facultad Teológica Protestante de Tübingen, dijo: «Los textos bíblicos, tal cual están, son la mejor hipótesis que tenemos hasta ahora para explicar lo que realmente sucedió»

Craig Blomberg, profesor de Nuevo Testamento en el Seminario de Denver y autor de The Historical Reliability ai the Gaspels [La confiabilidad histórica de los Evangelios], reconoció que, en sentido estricto, los Evangelios son anónimos. Sin embargo, recalcó que el testimonio uniforme de la Iglesia Primitiva era atribuir la autoría del primer Evangelio del Nuevo Testamento a Mateo, el recaudador de impuestos y uno de los doce discípulos; atribuir a Juan Marcos, el compañero del discípulo Pedro, la escritura del Evangelio que llamamos Marcos; y a Lucas, conocido como el «médico amado» de Pablo, el Evangelio de Lucas y los Hechos de los Apóstoles.

Si bien el nombre del autor del cuarto Evangelio no está en tela de juicio, fue ciertamente alguien llamado Juan; existen dudas sobre si se trataba del apóstol Juan o si era otro Juan. Blomberg, dice que está convencido de que «la mayor parte importante del material apunta al apóstol», aunque alguien muy cercano a Juan pudo haber cumplido el papel de editor, «dando forma a los últimos versículos y probablemente creando la uniformidad estilística de todo el documento». Pero, en cualquier caso, subrayó: «el Evangelio evidentemente está basado en material de testigos oculares, al igual que los otros tres Evangelios».

El testimonio de la autoría de Marcos y Mateo viene de Papías, en el año 125 d.C. Irineo también lo confirmó en el año 180 d.C.: «Mateo publicó su propio Evangelio para que circulara entre los hebreos en su lengua, cuando Pedro y Pablo se encontraban predicando el evangelio en Roma y fundando la iglesia allí. Después de su partida, Marcos, el discípulo e intérprete de Pedro, nos dejó por escrito lo esencial de la predicación de Pedro. Lucas, seguidor de Pablo, asentó en un libro el evangelio predicado por su maestro. Luego Juan, el discípulo del Señor, el mismo que se había recostado sobre su pecho, produjo su Evangelio mientras vivía en Éfeso, en Asia».

Es significativo, observó Blomberg, que no hay evidencia del primer siglo que ponga en duda la autoría de los Evangelios. En realidad, si la autoría iba a ser inventada, los nombres de los apóstoles con más reconocimiento, como Pedro o Santiago, seguramente hubieran sido usados para dar más credibilidad, en vez de atribuirlos a Marcos y Lucas, que ni siquiera estaban entre los doce discípulos, y a Mateo que había sido anteriormente un recaudador de impuestos muy odiado.

Los Evangelios complementarios

La tan mentada aseveración de que los Evangelios se contradicen entre sí ha sido exhaustivamente tratada en diversos libros. «En realidad, lejos de ser contradictorios, los Evangelios son claramente complementarios», dijo Hank Hanegraaff del Christian Research Institute, un instituto de investigaciones cristianas. «En el curso de los siglos, un sinnúmero de expertos y comentaristas bíblicos han atestiguado este hecho. Si todos los autores de los Evangelios hubieran dicho exactamente lo mismo y exactamente de la misma manera, con todo derecho sus testimonios podrían haber sido puestos en duda por confabulación».

El apologista Norman Geisler, presidente del Southem Evangelical Seminary, ha recopilado unas ochocientas supuestas contradicciones bíblicas. «Por experiencia, solo puedo decirle que cuando los críticos hacen estas objeciones, invariablemente violan uno de los diecisiete principios de interpretación de las Escrituras», me dijo en una entrevista.

Por ejemplo, solo porque los Evangelios tengan una perspectiva diferente al describir los acontecimientos no significa que sean irreconciliables. Mateo dice que había un ángel en el sepulcro de Jesús, mientras que Juan dice que había dos. Sin embargo, Geisler, señala que «Mateo no dijo que había uno solo. Juan daba más detalles al decir que había dos».

Después de estudiar la coherencia entre los cuatro Evangelios, Simon Greenleaf, de la Facultad de Derecho de Harvard, el más grande experto en prueba legal del siglo diecinueve, concluyó: «Hay suficiente discrepancia como para demostrar que no pudo haber existido un previo acuerdo entre ellos; pero al mismo tiempo hay tal concordancia sustancial para demostrar que todos eran narradores independientes de la misma gran transacción».

La evidencia de la Arqueología

La Arqueología también ha corroborado que, esencialmente, el Nuevo Testamento es digno de confianza. Una y otra vez, cuando existe la posibilidad de verificar los detalles circunstanciales del Nuevo Testamento, estos resultan ser ciertos. Por ejemplo, Juan 5:1~15 describe cómo Jesús sanó a un inválido en el estanque de Betesda; Juan menciona el detalle de que el estanque tenía cinco pórticos. El arqueólogo John McRay refiere cómo, durante mucho tiempo, los escépticos citaron este pasaje de Juan como un ejemplo de que era impreciso, porque no se había encontrado tal lugar. Sin embargo, hace poco se excavó el estanque y los científicos descubrieron cinco pórticos o galerías con columnas, exactamente como Juan lo había descrito.! O Lucas, que escribió una cuarta parte del Nuevo Testamento, ha demostrado ser un historiador escrupuloso y muy preciso, incluso en los mínimos detalles. Un arqueólogo estudió cuidadosamente las referencias de Lucas en treinta y dos países, cincuenta y cuatro ciudades y nueve islas, y no encontró ni un solo error. Y «El consenso de los eruditos liberales y conservadores es que Lucas es muy preciso como historiador», dice McRay.

Todo esto nos lleva a la siguiente pregunta importante: si los escritores del Nuevo Testamento se esmeraron tanto para ser precisos en el registro de los más mínimos detalles e incidentes, ¿no habrían sido igualo más cuidadosos al asentar los sucesos verdaderamente significativos, como los milagros, las enseñanzas, la muerte y la resurrección de Jesús?

«Quienes conocen los hechos -concluyó el arqueólogo australiano Clifford Wilson- ahora reconocen que el Nuevo Testamento debe aceptarse como una fuente extraordinariamente precisa».

La datación temprana de los Evangelios

Otro intento de los críticos por desacreditarlos es suponer que se escribieron mucho tiempo después de los acontecimientos, y que los relatos se poblaron subrepticiamente de leyendas, mitos e ilusiones. En realidad, aquellas personas, con una tendencia contraria a todo lo sobrenatural, están obligadas a datar los Evangelios en una fecha posterior a la caída de Jerusalén, en el año 70 d.C., porque no creen que Jesús hubiera podido predecir este evento, como se registra en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21. Incluso, Peter Jennings, intentó datar los Evangelios entre cuarenta y cien años después de la vida de Jesús. Sin embargo, hay fundadas razones para concluir que éstos

En realidad se escribieron en fechas muy próximas a su muerte (la que posiblemente ocurrió alrededor del año 33 d.C.), y que el desarrollo legendario no podría haberles restado historicidad.

Craig Blomberg señaló que la datación normal de los Evangelios aun en círculos muy liberales es: Marcos en la década del setenta, Mateo y Lucas en la del ochenta y Juan en la del noventa; lo cual estaría dentro «de la vida de varios testigos oculares de la vida de Jesús, incluso la de testigos hostiles que hubieran servido de correctivo si se hubieran estado difundiendo enseñanzas falsas acerca de Jesús».

Sin embargo, Blomberg y muchos otros expertos del Nuevo Testamento creen que hay fundadas razones para datar los Evangelios en fecha incluso anteriores a estas. El destacado apologista, J.P. Moreland, profesor de la Facultad de teología de Talbot, articula varias razones que avalan que Hechos fue escrito entre el año 62 y 64 d.C. Por ejemplo, no menciona varios acontecimientos importantes que, sin duda, hubieran sido incluidos si el libro hubiera sido escrito después de que éstos sucedieron. Entre estos sucesos cabe mencionar la caída de Jerusalén en el año 70 d.C., las persecuciones de Nerón a mediados de los 60, el martirio de Santiago en el 61, Pablo en el 64 y Pedro en el 65, y la guerra de los judíos contra los romanos a partir del 66. Además, muchas de las expresiones usadas en Hechos son muy tempranas y primitivas, y el libro trata asuntos que fueron especialmente importantes antes de la caída de Jerusalén Y Como los Hechos es la segunda parte de una obra en dos partes escrita por Lucas, esto significa que el Evangelio tuvo que haber sido escrito a principios de los años 60 d.C., o antes de que pasaran treinta años después de la vida de Jesús. Como Lucas tomó parte de su información del Evangelio de Marcos es lógico deducir que Marcos debió haber sido con anterioridad a Lucas. Moreland, concluyó: «La figura de Jesús presentada en los Evangelios Sinópticos [Mateo, Marcos y Lucas] no dista más de doce o veinte años de los sucesos propiamente dichos. Además, incorporan fuentes que son incluso anteriores».

Aun más, el Nuevo Testamento también incluye cartas del apóstol Pablo que pueden fecharse tan temprano como el año 49 d.C. Su cristología tardía, que Jesús es Dios y Señor de los cielos y la Tierra, no evoluciona en sus diversos escritos y, por lo tanto, «ya debió estar completa antes de que comenzara sus grandes viajes misioneros … o sea, alrededor del año 48», dice Moreland. Y luego, agrega que Pablo incluyó algunos credos e himnos anteriores a sus propios escritos que «presentan un retrato de un Jesús milagroso y divino que había resucitado de entre los muertos».

Moreland, concluyó: «En resumidas cuentas, la idea de un Jesús plenamente Divino, que hiciera milagros y que resucitara de entre los muertos estaba presente durante la primera década del cristianismo. Dicha perspectiva no era una leyenda que surgió varias décadas después de la crucifixión». En realidad, dice Moreland, los escritos de Pablo a los Gálatas, en donde describe sus encuentros con los apóstoles de Jerusalén y confirma que su mensaje de la deidad de Cristo era verdadero, asociado con uno de los primeros credos acerca de la resurrección que aparece en 1 Corintios 15, demuestra que «la creencia en un Jesús Divino y Resucitado ya existía pocos años después de su muerte».

Esto es más significativo a la luz de un estudio realizado por A.N. Sherwin’White, el respetado historiador del período clásico grecorromano de la Universidad de Oxford, que estableció que el pasaje de dos generaciones no era tiempo suficiente para que se desarrollara una leyenda en el mundo antiguo y borrara el núcleo sólido de verdad histórica. En el caso de Jesús, tenemos información fidedigna acerca de su divinidad y resurrección que cae holgadamente dentro de ese período.

Salvando la prueba de los manuscritos

Además, la riqueza de fuentes de manuscritos para el Nuevo Testamento nos infunde la confianza de que estos escritos nos fueron transmitidos de manera muy precisa a través de la historia. Los arqueólogos han recuperado más de cinco mil manuscritos griegos antiguos del Nuevo Testamento, con fragmentos que se remontan al segundo siglo. Si incluimos los manuscritos de la Vulgata Latina y algunos otros, obtenemos un total de veinticuatro mil manuscritos existentes. Fuera del Nuevo Testamento, la evidencia de manuscritos para cualquier otra obra clásica es La Ilíada de Homero, de la que hay menos de 650 manuscritos escritos unos mil años después de los originales. «En ningún otro caso el intervalo de tiempo entre la composición del libro y la fecha de los primeros manuscritos es tan breve como en el caso del Nuevo Testamento», dijo Sir Frederic Kenyon, ex director del Museo Británico y autor de The Paleography oi Greek Papyri [La paleografía de los papiros griegos]. «El último fundamento de cualquier duda que pudiera haber de que las Escrituras nos llegaron sustancialmente tal como se escribieron ha sido derribado.

Dada la importancia fundacional del Nuevo Testamento, analizar si era digno de confianza me consumió gran parte de los dos años que dediqué a investigar el cristianismo cuando era un escéptico. Para determinar si los Evangelios eran dignos de confianza, los sometí a ocho pruebas que podrían enfrentar en un proceso judicial: la prueba de la intención, la prueba de la disposición de medios, la prueba del perfil, la prueba de la coherencia, la prueba circunstancial, la prueba del encubrimiento, la prueba de corroboración y la prueba aportada por el testimonio en contrario. Mi veredicto fue que la fiabilidad esencial de éstos estaba fuera de toda duda.

Publicado por: Pastor Damián Ayala


¿Qué Sola Scriptura?

¿Qué Sola Scriptura?

Por: Got Questions Ministries

Las palabras “Sola scriptura” son del latín: “únicamente”, “principio”, “base”, y la palabra “scriptura” significa “escritos” – refiriéndose a las Escrituras. Sola scriptura significa que solamente la Escritura tiene autoridad para la fe y la práctica del cristiano. La Biblia es completa, autoritativa y verdadera. “Toda la Escritura es ‘inspirada por Dios’ (dada por la inspiración de Dios) y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia….” (2 Timoteo 3:16).

Sola scriptura fue el “grito de guerra” de la Reforma Protestante. Por siglos la Iglesia Católica Romana ha considerado sus tradiciones superiores en autoridad a la Biblia. Esto dio como resultado muchas prácticas que eran, de hecho, contradictorias a la Biblia. Algunos ejemplos son: la oración a los santos y/o a María, la inmaculada concepción, la transubstanciación, el bautismo de infantes, las indulgencias, y la autoridad papal. Martín Lutero, el fundador de la iglesia Luterana y padre de la reforma Protestante, estuvo reprendiendo públicamente a la iglesia Católica por sus enseñanzas anti-bíblicas. La Iglesia Católica amenazó a Martín Lutero con la excomunión (y la muerte) si no se retractaba. La respuesta de Martín Lutero fue: “Por tanto, a menos que yo sea persuadido o convencido por el testimonio de la Escritura, o por el más claro razonamiento, – a menos que sea persuadido por medio de los pasajes que he citado, – y a menos que mi conciencia sea sometida de esta manera por la Palabra de Dios, no puedo retractarme y no lo haré, porque es peligroso para un cristiano el hablar en contra de su conciencia. ¡Me mantengo firme, no puedo hacer otra cosa; que Dios me ayude! ¡Amén!

El primer argumento católico en contra de la Sola scriptura es que la Biblia no enseña explícitamente la Sola scriptura. Esto es, los católicos argumentan que, “La Biblia, en ningún lugar establece que sea la UNICA guía autorizada para la fe y la práctica.” Mientras que esto es cierto – se equivocan en reconocer un punto crucial. Sabemos que la Biblia es la Palabra de Dios. La Biblia se declara a sí misma ser inspirada por Dios, inerrante y autoritativa. También sabemos que Dios no cambia Su parecer o se contradice a Sí mismo. Así que, mientras la Biblia misma no pueda argüir explícitamente sobre la “Sola scriptura”, definitivamente no debe permitirse que las tradiciones contradigan su mensaje. La Sola scriptura no es tanto un argumento contra la tradición como lo es contra las doctrinas no bíblicas o anti-bíblicas. La única manera de saber con seguridad lo que Dios espera de nosotros es permaneciendo fieles a lo que sabemos que Él nos ha revelado – la Biblia. Ahora sabemos, más allá de cualquier sombra de duda, que la Escritura es verdadera, autoritativa y confiable. No puede decirse lo mismo de la tradición.

La Palabra de Dios es la única autoridad para la fe cristiana. Las tradiciones solo son válidas cuando están basadas en la Escritura y están en completo acuerdo con la Escritura. Las tradiciones que están en contradicción con la Biblia no son de Dios y no son un aspecto válido de la fe cristiana. La Sola scriptura es la única manera de evitar que la opinión personal y subjetiva tenga prioridad sobre las enseñanzas de la Biblia. La esencia de la Sola scriptura es basar tu vida espiritual en la Biblia solamente, y rechazar cualquier tradición o enseñanza que no esté de total acuerdo con la Biblia. 2 Timoteo 2:15 dice “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

La Sola scriptura no nulifica el concepto de las tradiciones eclesiásticas, más bien nos da una base sólida en la cual basar las tradiciones de la iglesia. Hay muchas prácticas, en ambas iglesias Católica y Protestante, que son el resultado de tradiciones, y no de las explícitas enseñanzas de la Escritura. Es bueno y aún necesario que la iglesia tenga tradiciones. Las tradiciones juegan un papel importante en la clarificación de la doctrina cristiana, y la organización de las prácticas cristianas. Al mismo tiempo, para que estas tradiciones sean válidas, no deben estar en desacuerdo con la Palabra de Dios. Deben estar basadas en el sólido fundamento de la enseñanza en la Escritura. El problema con la iglesia Católica (y muchas otras iglesias Cristianas) es que sus tradiciones están basadas en tradiciones, de tradiciones, de tradiciones – frecuentemente sin que la tradición inicial esté en completa armonía con las Escrituras. Esto es por lo que los cristianos siempre deben regresar a la Sola scriptura, la autoritativa Palabra de Dios, como la única base sólida para la fe y la práctica.

En el sentido práctico, una frecuente objeción al concepto de la Sola scriptura es el hecho de que el canon de la Biblia no fue acordado oficialmente por al menos 250 años después de la fundación de la iglesia. Más aún, las Escrituras no fueron permitidas en la misa por más de 1500 años después de que la iglesia fue fundada. ¿Cómo entonces, utilizarían los primeros cristianos la Sola scriptura, cuando ellos ni siquiera tenían el total de las Escrituras? ¿Cómo entonces, podrían los cristianos que vivieron antes de la invención de la imprenta, basar su fe y práctica en la Escritura solamente, si no había manera de que ellos tuvieran una copia completa de las Escrituras? Este desacuerdo es luego reforzado por los más altos índices de analfabetismo a través de la historia. ¿Cómo maneja la Sola scriptura estos problemas?

El problema con este argumento es que esencialmente está diciendo que la autoridad de las Escrituras está basada en su disponibilidad. Este no es el caso. La autoridad de las Escrituras es universal, porque es la Palabra de Dios y Su autoridad. De hecho, de que la Escritura no estuviera accesiblemente disponible, o aún el hecho de que la gente no pudiera leer, no cambia el hecho de que la Escritura es la Palabra de Dios. Más aún, en vez de que este sea un argumento en contra de la Sola scriptura, es en realidad un argumento para lo que la iglesia debía haber hecho, en lugar de lo que hizo. La iglesia primitiva debía haber hecho su máxima prioridad, el copiar la Escritura. Mientras que era irreal que cada cristiano poseyera una copia completa de la Biblia, si era posible que cada iglesia tuviera algo, la mayor parte, o todas las Escrituras disponibles. Cada líder de la iglesia debía haber estudiado las Escrituras como su más alta prioridad, para que ellos pudieran a su vez enseñarla correctamente. Aún si las Escrituras no estaban disponibles en las misas, por lo menos los líderes de la iglesia podrían haberse entrenado bien en la Palabra de Dios. En lugar de construir tradiciones sobre tradiciones, y pasarlas de generación en generación – la iglesia debió haber copiado y enseñado las Escrituras (2 Timoteo 4:2).

Nuevamente, las tradiciones no son el problema. El problema son las tradiciones no bíblicas. La disponibilidad de las Escrituras a través de los siglos no es un factor determinante. Las Escrituras mismas son el factor determinante. Ahora tenemos las Escrituras disponibles y accesibles para nosotros. A través del estudio de la Palabra de Dios, es claro que muchas tradiciones eclesiásticas que se han desarrollado a través de los siglos, están de hecho en contradicción con la Palabra de Dios. Es aquí donde se aplica la Sola scriptura. Las tradiciones que están basadas en, y están de acuerdo con la Palabra de Dios pueden ser mantenidas. Las tradiciones que no están basadas o están en desacuerdo con la Palabra de Dios, deben ser rechazadas. La Sola scriptura nos lleva de regreso a lo que Dios nos ha revelado en Su Palabra. Finalmente, la Sola scriptura nos señala nuevamente al Dios que siempre habla la verdad, nunca se contradice a Sí mismo, y siempre ha comprobado ser confiable.

Publicado por: Pastor Damián Ayala.


¡Lo hago porque funciona!

¡Lo hago porque funciona!

Por Damián Ayala

¿Que por qué lo hago hermano? ¡Porque funciona! Fue la respuesta de un hombre de Dios comenzando a caer en el error.

Todos los hombres y mujeres de Dios debemos estar siempre velando para no caer en el error y pasar de pertenecer a la iglesia de Cristo a pertenecer a una secta aislada de la comunidad evangélica.

Tenemos que entender algo, el hombre es por naturaleza torcedor de la verdad. Dios, sabiendo esto, nos dejó La Biblia (Lámpara a mis pies) y a su Espíritu Santo (nos guía a toda verdad). Los seres humanos siempre hemos querido agregarle y quitarle cosas a la palabra de Dios.

La palabra según Salmos 119:105: Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.

Sabemos que la palabra es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16). Si creemos eso entonces sabemos que la palabra es completa, no hay que agregarle ni quitarle nada, es suficiente, es perfecta y toda revelación va a concordar como anillo al dedo con la Escritura.

1 Timoteo 6:3,4a. Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras…

Toda expresión, todo comportamiento y toda doctrina debe pasar por la radiografía bíblica para colar la cosecha humana y la del enemigo.

Esto es 100% Bíblico:

Hechos 17:11. Y éstos eran más nobles (los hermanos de Berea) que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.  

Hermanos, ¡no hacemos las cosas porque Funcionan! ¡Las hacemos porque son Bíblicas! Las sectas hacen cosas por que funcionan, los Testigos de Jehová, los Mormones, los Católicos, hacen cosas que funcionan y muchas de sus iglesias están llenas pero no son Bíblicas.

Me comentaba un hermano —hay que dejar al Espíritu Santo moverse con libertad—. Le contesté —hermano, eso mismo digo yo, dejemos que el Santo Espíritu de Dios se mueva libre conforme a su Palabra y ya no le estorbemos inventando cosas que Él no ha inspirado—.

Muchos hermanitos no quieren saber nada de doctrina ni de teología, pero esto es una  locura. Doctrina = a enseñanza. Decir que no te gusta la doctrina es decir que no te importan las enseñanzas de Cristo. “Quiero las bendiciones de Dios pero no quiero sus enseñanzas”. Teología = a un discurso de Dios. “Quiero ser salvo pero no quiero escuchar ni un discurso de Dios”. Esto es patético.

No te digo que te aprendas la Palabra de tapa a tapa (que deberíamos), lo que digo es que la escudriñes para que veas si lo que has recibido es verdad.

Quiero dejar algo bien claro: Este articulo es para verdaderos hombres de Dios, no para falsos hermanos, no quiero que en los comentarios me pongas —bueno hermano tú sabes que la gente con pura doctrina se hace un religioso legalista…— Porque no estamos hablando de eso, a estas alturas es obvio que primero es el Espíritu Santo, que debemos estar llenos de Él para ser guiados a toda verdad, que sin Él estamos destinados a ser unos falsos, que el conocimiento de la palabra sin Él de nada sirve, que el mismo Satanás se sabe de memoria la Biblia…

El Espíritu Santo, escucha bien, jamás te va a guiar fuera de su Palabra. Él es el autor, Él la hizo perfecta, Él nos va ayudar a entenderla, a caminar en ella y a hablar de ella.

Tenemos que entender que la gente está hambrienta de la Palabra de Dios, no de nuestras opiniones.

Hablando de la iglesia de Cristo.

El problema no es la doctrina, la teología, la religión, el problema ¡son los hombres! Estas tres son hermosas cuando uno es lleno del Espíritu Santo.

Se ha dado una publicidad a: “hermano no sea religioso”, “no sea legalista…” que nos hemos ido al otro extremo, el liberalismo.

Me decía un hermano —la letra mata— Respondí —hermano, somos salvos sólo por la fe verdadera en Cristo y no por cumplir algún precepto o todos de la ley—. Eso debe quedar bien claro, la cosa es que no estamos hablando de la salvación, hablamos de no inventar revelaciones y cosas que no vengan en la Palabra porque funcionan, hablamos de meternos a la Palabra de lleno para no caer en el error o ser engañados, solo de eso.

El agregarle o quitarle a la palabra sí que mata (Apo 22:18-19).

Todos hemos tenido alguna ocasión que hayamos dicho, es que Dios me lo dijo o me lo puso en el corazón y después de un tiempo nos damos cuenta que no. Hermanos, el corazón es engañoso y perverso más que todas las cosas.

Tenemos que saber que la intimidad y la oración con el Señor es 100% importante. Sin ella no tenemos vida, pero después tenemos que ir a la Palabra para confirmar que lo que recibimos es verdaderamente de Dios y no nos hemos alucinado. Si está en la palabra es 100% de Dios y si no, es alucine el 100% y punto.

Bendiciones…


¿Cuál es el Estado de la Iglesia en nuestros días?

¿Cuál es el Estado de la Iglesia en nuestros días?


¿Es correcto llamar a María “Madre de Dios”?

¿Es correcto llamar a María “Madre de Dios”?

No , no es correcto. En el Concilio de Calcedonia en 451 d.C., la Iglesia oficialmente instituyó el título de “Madre de Dios” (griego = Teotokos) para María. Corresponde señalar que el intento del concilio no fue exaltar a María al nivel de divinidad.

Circulaba en aquel entonces una herejía atribuída a Nestorio, obispo de Constantinopla, que enseñaba que el hombre Jesús y el Verbo eran dos personas diferentes y separadas.

Los ortodoxos rechazaron esta Cristología, entendiendo que las Escrituras enseñaban (aunque no en términos técnicos) que Jesucristo en realidad poseía dos naturalezas, pero ambas concurrían en una sola persona.

Een sus predicaciones, Nestorio usaba siempre el título de “Madre de Cristo” para María. Sospechando que detrás del título había una implicación teológica, los ortodoxos insistían que María era la madre de Dios, implicando que el ser nacido de María era la segunda persona de la Deidad, y al mismo tiempo era completamente humano.

De este modo se le dio a María oficialmente el título de “Madre de Dios”. La intención original de la Iglesia fue combatir una herejía. Lamentablemente se abrió así la puerta para que grupos devotos de María, ya existentes en esa época, se infiltraran en la corriente principal de la Iglesia.

¿Qué tan bíblico es el título “Madre de Dios’?

Si bien el concilio de Calcedonia estuvo acertado en su Cristología, como veremos a continuación, el título para María fue incorrecto. La experiencia histórica nos revela una vez más que los concilios no son infalibles en sus resoluciones.

Sin lugar a dudas, el ser que María dio a luz es la segunda persona de la Trinidad, Jesús . En ese sentido podemos decir que el ser que nació de ella es Dios. Sin embargo, aplicar a María el título de “madre de Dios” indiscriminadamente es no sólo irresponsable sino también engañoso. La persona que es teológicamente ignorante puede llegar a creer que el Dios eterno tiene una madre, cuando en realidad el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que crearon todas las cosas y que siempre han existido, no proceden de madre alguna.

Podemos decir que el Hijo, el cual en un punto de la historia se unió a una naturaleza humana en el vientre de la virgen, mira a María como madre sólo con respecto a su humanidad, no a su Deidad.

María no fue la fuente de existencia de Jesús, sino sólo el organismo que actuó como vehículo para la encarnación del sempiterno Hijo de Dios. Como sabemos, el Hijo existió antes que su madre, y en realidad, ella le debe la existencia a él (Jn. 1:1-2).

Como cristianos deberíamos de seguir el ejemplo de los apóstoles, los cuales la llamaron la “madre de Jesús” (Jn. 2:11). De esta forma evitaríamos confusiones a muchos que ya están bastante confundidos.

Los eruditos católicos dicen que María supera a todas las personas creadas, incluyendo los ángeles, porque está relacionada por sangre al Hijo de Dios en su naturaleza humana. ¿Es bíblica la exaltación de María a causa de su relación física con Cristo? Bueno, si bien ella fue y es “bendita entre las mujeres” (Lc.1:42), Jesús mismo dio testimonio de que la relación física con su madre era de menor importancia que la espiritual ( Mt. 12:46-50; Lc. 2:48-50; 11:27-28). .

En verdad, Jesús siempre le restó importancia a su lazo sanguíneo con María. Hasta llegó a llamarle “mujer” (Jn. 2:4; 19:26), y ésta no era la costumbre de un hijo judío, como lo admite el eminente mariólogo Michael O’Carroll (Theotokos, Una Enciclopedia Teológica de la Virgen María). Ni Pablo ni los otros apóstoles tratan de contrarrestar esta impresión en sus epístolas.

Vemos entonces que la tendencia de exaltar a María por su relación de sangre con Cristo carece de apoyo bíblico, y que usar desprejuiciadamente el título “madre de Dios” para María muestra una carencia de discernimiento y de respeto por la persona de Cristo Jesús. <>

Pablo Santomauro

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*

Articulo tomado del blog amigo  El blog del Pastor Daniel


EVALUANDO LAS SUPUESTAS CONTRADICCIONES DE LA TRINIDAD XIV

EVALUANDO LAS SUPUESTAS CONTRADICCIONES DE LA TRINIDAD XIV

por Carlos Leandro Ramírez

Finalizamos ahora con las últimas dos supuestas contradicciones que encuentra David K. Bernard a la doctrina de la trinidad en su libro “La unicidad de Dios”. Las cuales resaltamos en verde:

25. Si el Espíritu procede del Padre, ¿es el Espíritu también un hijo del Padre? Si no, ¿por qué no? [1]

No! Le voy a explicar porque no.

Si yo digo que le voy a enviar a mi hijo (que se llama Andrés) a trabajar en su casa. Pero otro día le digo que le envío a Carlos a trabajar a su casa. No implica el hecho de ser un enviado, que Carlos sea hijo mío.

La Biblia define al hijo de Dios no por el hecho de ser enviado por Dios. De ser así, tendríamos que decir que hasta los espíritus inmundos son otros hijos de Dios (1 Samuel 16:15; 2 Crónicas 18:20-22).

Ya expliqué en la respuesta No. 8 a las preguntas de Bernard. Artículo “Evaluando las supuestas contradicciones de la trinidad V”

Aquí un resumen:

Dios tiene que escoger los términos que nosotros usamos para comunicarse con nosotros de manera que captemos el mensaje.

Que implica la relación Padre e hijo en la época Judía (o humana) antigua? Implica que el Padre es de igual naturaleza que su hijo (ambos son humanos) y viceversa, un gran amor inmenso, el hijo heredará todo lo del Padre, el hijo se sujetará en todo a su Padre por ser mayor (en el caso de Cristo, el tuvo que humillarse para convivir con el pecado, por eso el Padre es mayor), el hijo tendrá una relación especial e intima con su Padre, diferente a la que tendrán los adoptados, los siervos, esclavos y aún los enemigos con el Padre. Esto lo vemos en la expresión de Jesús a María “subo a mi Padre y a vuestro Padre” (Juan 20:17).

¿Que otra expresión o situación humana podría reflejar mejor la relación entre Dios y Jesucristo que la de un Padre y su hijo?

Y les voy a mostrar que implica o significa “el hijo engendrado”(“Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy”).

La Biblia dice que el hijo fue engendrado por el Padre en dos ocasiones, sin contar la profecía en los salmos: cuando fue levantado de entre los muertos (Hechos 13:33) y cuando subió a los cielos luego de resucitar (Hebreos 1:3,5) para tomar posición como sacerdote (Hebreos 4:14; 5:5).

Luego miremos lo que dice el diccionario strong acerca de la palabra engendrar que en griego es gennáo (G1080) procrear (prop. del padre. pero por extens. de la madre); fig. regenerar: — engendrar, dar a luz, nacer, nacimiento, concebir.

Cuando la Biblia dice que Dios ha engendrado a su hijo, se refiere a una regeneración espiritual por el sentido figurado que se aplica a esa palabra (gennáo), no necesariamente indica que tuvo un inicio.

Ahora, si no le parece la explicación a la expresión hijo de Dios engendrado, entonces lea el artículo V completo.

Pero como vimos, hijo de Dios se refiere a una relación de Cristo con el Padre en función de una misión. Cosa que no aplica para el Espíritu que tiene una misión totalmente diferente a la de Cristo.

Son increíble los argumentos que usa Bernard, pero me imagino que en su listado de preguntas, trataba de “descorchar” desde los más ingenuos hasta los más preparados.

26. Si el Espíritu procede del Hijo, ¿es el Espíritu el nieto del Padre? Si no, ¿por qué no? [1]

Creo que está claro que el hijo, es hijo no por proceder del Padre. Si no porque Dios usa la relación Padre- hijo en los hombres para expresar los sucesos acerca de su ungido, su función y su herencia.

El ser enviado (Cristo) no es lo que lo define como hijo, como lo expliqué anteriormente.

El ser enviado significa solamente subordinación. Subordinación no significa ser distinta naturaleza, sólo significa menor en función. Así que incluso Cristo fue menor que los ángeles (Hebreos 2:7), pero luego fue superior a ellos (Hebreos 1:4).

Si hijo de Dios se refiere al estado de humillación en carne humana del Padre, como proponen los unicitarios, entonces como explicaran el estado de superioridad del hijo con respecto a los ángeles (Hebreos 1:6-8).

Esto lo resuelven con su autoridad privilegiada para interpretar la Biblia (violando 2 Pedro1:20). Pues cubren el problema desde todos los ángulos.

“Hijo de Dios puede referirse solamente a la naturaleza humana o puede referirse a Dios manifestado en carne—es decir, deidad en la naturaleza humana.” [2]

Hijo de Dios= la carne de Dios

Hijo de Dios= Dios en la carne

El significado depende del contexto. Según el modalista.

Esto es gran y descarada trampa. Es como si tirando la moneda al aire yo le digo a usted:

Cara= gano yo; sello= pierdes tu. Sea como sea, gano yo. Aquí definición de ganar yo es:

Gano= cae cara Gano= cae sello (pierdes tu, por lógica gano yo) En el caso del modalista, la treta es. Unicidad: Hijo de Dios= carne de Dios Hijo de Dios= es Dios en la carne (lo contrario a la primera)

Sea como sea la unicidad es verdadera (o gana) porque en situaciones distintas se altera el significado del texto, al pasar el término hijo al otro lado de la ecuación tenemos:

Dios= la carne hijo de Dios

Dios= es Dios en la carne hijo.

De esta manera resuelven todos los problemas que tienen cuando se diferencia al hijo de Dios de Dios (carne vs. deidad según ellos), pero se le atribuye deidad al hijo.

Esto es una ambigüedad (palabras fingidas), un concepto o premisa no tiene un valor de verdad constante. Lo que encaja perfectamente en la descripción de falso maestro:

Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente 

herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas”. 2 Pedro 2:1-3a

Igual pasa en Hebreos 1:8 “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino.” 1:9 “Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo,

Con óleo de alegría más que a tus compañeros”.

Pero deshonestamente Bernard sólo cita  “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo. . . te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.” Y pasa a explicar: La primera porción de este pasaje claramente se refiere a la deidad en el Hijo, mientras que la segunda porción se refiere a la humanidad del Hijo. [3]

Bernard sólo citó, parte del versículo 8 y parte del versículo 9, porque el versículo 8 “Cetro de equidad es el cetro de tu reino” expone correctamente que Dios esta llamando Dios, a lo consideran los unicitarios sólo la carne, un papel, una mascara de Dios (1 Corintios 15:24-28) [4]. Lo cual es imposible dentro de la

doctrina unicitaria que el papel hijo (la carne en contraste con el espíritu divino) sea deidad, aparte de la deidad. Como yo le creo más a la palabra, concluyo que la “unicidad de Dios” no es mas que un engaño.

Pero si hijo de Dios se refiere a una persona (ser) que es Dios, distinto del Padre, entendiendo que tuvo un momento de humillación (igual a los hombres [Hebreos 2:17, Filipenses 2:5-8] menor que los ángeles [Hebreos 2:7]).

No tendrá ningún dolor de cabeza, ni necesitará cambiar el concepto, o sea engañarse, para que su conocimiento pueda sostenerse.

Si alguien argumenta que hago lo mismo que hace el unicitario. Miente, porque la explicación de que la encarnación (del cristo) fue la causa de su subordinación es bíblica textualmente (Hebreos 2:7; 2:17; Filipenses 2:5-9).

Pero la explicación que dice: “no habla con otro, si no que habla su carne a su espíritu”, no es bíblica. No está en la Biblia. Si alguien me puede mostrar un texto BIBLICO que diga: “entonces, la humanidad Jesús, le dijo a su eterna deidad…”. Yo me vuelvo unicitario, o modalista.

Ah, pero me tocaría crear otra denominación, porque tampoco acepto el concepto que tienen de salvación y del bautismo, injusto ante los ojos de Dios, por no decir que aberrante.

Esto me da la confianza que no están dando buenos frutos, enseñando un modelo de salvación antibíblico (Romanos 4:16, Hechos 16:31, Romanos 3:28 y cientos de textos tantos del A.T. como del N.T. que me dicen que soy justificado por fe, no por una fórmula ritualista exacta), en consecuencia están teñidos de enseñanzas de engaño.

El cristiano debe tener el escudo de la verdadera salvación (Efesios 6:17), para discernir esta lucha espiritual (Efesios 6:12), ya que esto no se trata del que tenga mas conocimiento o el que mas argumente, si no de una liberación espiritual (1 Timoteo 4:1).

1 Timoteo 3:16, sólo Dice que Dios fue manifestado en carne, esto es, utilizó un cuerpo para habitar (y hablar) entre nosotros. No explica nada, de las naturalezas duales hablando. Es mas el texto debería poner actuar Dios como los demonios “legión” que hablaban a través del gadareno, allí los demonios estaban manifestados en carne. Así que es válida la comparación.

Pero por ningún lado se ve “al demonio hablando desde su humanidad, diciendo el demonio que está en mi” y hablando desde su espíritu “¿porque me atormentas?” simultáneamente, dando a entender dos voluntades. Recuerde que era también una manifestación en carne, no estoy comparando a Dios con los demonios, si no el hecho manifestarse en carne.

De igual manera, Dios hablando desde su humanidad o desde su espíritu en segunda persona: “me envió”, “mi voluntad, si no la del Padre”, “este es mi…amado”, “en quien tengo complacencia”, no

tiene ningún fundamento bíblico, ni histórico, ni lógico, ni gramatical.

Volviendo al pasaje de Hebreos 1:5-9. Es tan contundente contra la doctrina de la unicidad, que Bernard sólo lo cita una sola vez en todo su libro, haciendo la paupérrima interpretación (acomodación mas bien) falseada que mencioné. Otra vez queriendo tapar con tierrita la basurita dentro de su doctrina.

Estimado lector, espero haber sido de bendición, este trabajo ha sido con esfuerzo en el amor y deseo de servir al Señor.

Recuerde esto: no se trata del que mas corra si no del que él tenga misericordia (Romanos 9:15,16). Y de quien tiene misericordia el señor? Del pecador (Mateo 9:13), esto es Cristo vino fue por el que se considera pecador, o sea los admite, los confiesa y vive apartado del este.

Sólo hay una religión verdadera y su base es esta: Cristo murió por

nuestros pecados y resucitó conforme a las escrituras (1 Corintios 15:1-4)

Cuando usted acepta esto por fe, Dios le envía a su espíritu santo (Galatas 3:5), que es el que nos guía a toda verdad (Juan 14:26).

Si una persona intenta “atraerlo” a Dios de otra manera diferente (usted es pecador, cristo murió por usted, resucitó, y ahora recibe el espíritu) entonces es un maldito (Galatas 1:8,9). Y un maldito sólo puede dar si no maldición (“de lo que tengo te doy”, Hechos 3:6).

Si una persona “intenta” ganárselo a usted iniciando con un camino diferente a este, como: “venga que queremos que esté en el paraíso en la tierra, que Dios tiene para usted” (Testigos de Jehová); “venga, para que reciba el verdadero bautismo del nombre, para que sean perdonados sus pecados” (pentecostales unicitarios, imponen para la salvación el “verdadero bautismo”); “venga, para que oremos por su vida espiritual, su familia, su economía y su pareja” (oración fuerte al espíritu santo).

Lo está arrastrando por un camino diferente al de la voluntad de Dios: el arrepentimiento (2 pedro 3:9) de tu pecado, que te lleva a buscar la salvación en Cristo (Romanos 7:13, 25; Galatas 3:22; Romanos 10:4)

¿No me cree? Que tal el orden de este texto: Hebreos 9:27 Y de la manera que está establecido para los

hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,

Hebreos 9:28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

Ninguno de nosotros ha podido ver el juicio de ira eterna, como tampoco el sacrificio de Cristo. Y los que lo vieron, no sabían que estaba pasando. Para usted tener fe en lo que cristo hizo, también tiene que tener fe en lo que le tocaba (muerte por su pecado, injusto).

A esto se refería Cristo cuando decía: no he venido a llamar a justos, si no a pecadores. Ese es el propósito de la ley, encontrarnos en nuestras conciencias culpables (Romanos 2:15), para que creyendo (por fe) que hay un juicio, uno sólo. También creamos que hubo un sacrificio, uno solo, que nos salva.

Por esto la salvación solo puede ser por fe en cristo Jesús (Romanos 5:1,2), crucificado (1 Corintios 1:18).

Si usted empieza por este caminito, o esta base (1 Corintios 2: 2), entonces desde allí empieza con el verdadero Espíritu Santo (Galatas 3:22 1 Corintios 2:4).

Esto lo aprendí del apóstol Pablo quien creo tuvo en la historia, la transformación de religión mas difícil que pudo hombre alguno experimentar. Y lo comparto con amor para usted.

Si usted inicia con esta base, podrá estudiar tranquilo cualquier doctrina demoníaca fácilmente, sin temor de perderse porque tiene puesto el yelmo de la verdadera salvación.

Yo casi me convenzo del unicitarismo la primera vez que interactué con ellos, pero me exhortó el investigar a fondo la doctrina, el concepto que tienen de salvación.

Dios le bendiga. Carlos Leandro Ramírez.

Notas: Todas las definiciones de Palabras en hebreo y griego son tomadas de la concordancia exhaustiva James Strong. Todas las

citas son tomadas de la Biblia Reina Valera 1960. A menos que se indique lo contrario.

1. La unicidad de Dios, David K. Bernard Pág. 281. Impreso por WORD AFLAME PRESS Edición del 2000.

2. La unicidad de Dios, David K. Bernard Pág. 100.

3. Pág. 120.

4. Pág. 106. Dice en su libro: Pero es fácilmente explicado si nos damos cuenta que “Hijo de Dios” se refiere a un papel específico que Dios interpretó temporalmente para el propósito de la redención.

Articulo tomado del blog amigo  El blog del Pastor Daniel

Publicado por Pastor Damián Ayala