El Poder de Dios en Almolonga, Guatemala

1 Corintios 1:26Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29a fin de que nadie se jacte en su presencia. 30Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; 31para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.

Publicado Por Pastor Damián Ayala.


¿La fe en Dios y la ciencia son contradictorias?

¿La fe en Dios y la ciencia son contradictorias?

La ciencia es definida como “la observación, identificación, descripción, investigación experimental, y explicación teórica de un fenómeno.” La ciencia es un método que el ser humano puede usar para adquirir un mayor entendimiento del universo natural. Es la búsqueda del conocimiento a través de la observación y la conjetura. Los avances en la ciencia demuestran el alcance de la lógica y la imaginación humana. Sin embargo, la creencia de un cristiano en la ciencia nunca debe ser como nuestra creencia en Dios. Un cristiano puede tener fe en Dios y respeto por la ciencia, en tanto recordemos quien es perfecto y quien no lo es.

Nuestra creencia en Dios es una creencia de fe. Tenemos fe en Su Hijo para salvación, fe en Su Palabra para instrucción y fe en Su Espíritu Santo para guía. Nuestra fe en Dios debe ser absoluta, puesto que cuando ponemos nuestra fe en Dios, dependemos de un perfecto, omnipotente y omnisciente Creador. Nuestra creencia en la ciencia debe ser intelectual – y nada más. Podemos contar con la ciencia para hacer grandes cosas, pero también podemos contar con la ciencia para hacer grandes errores. Si ponemos nuestra fe en la ciencia, dependemos de lo imperfecto, pecaminoso y limitado del hombre mortal. La ciencia a través de la historia ha estado terriblemente equivocada en muchas cosas, tales como la forma de la Tierra, las vacunas, transfusiones sanguíneas, y aún la reproducción. Dios nunca se ha equivocado.

La verdad no hay nada que un cristiano deba temer, así que no hay razón para que un cristiano tema o rechace la buena ciencia. El aprender más acerca de las maneras en que Dios construyó nuestro universo, nos ayuda a toda la raza humana a apreciar la maravilla de la Creación. El expandir nuestro conocimiento nos ayuda a combatir enfermedades, ignorancia y malentendidos. Sin embargo, es peligroso cuando los científicos basan su fe en la lógica humana por encima de su fe en nuestro Creador. Estas personas no son diferentes a cualquier devoto de una religión – ellos han elegido la fe en el Hombre, y encontrarán los medios para defenderlo.

Aún así, los científicos más racionales, aún aquellos que rehúsan creer en Dios, admiten que hay un gran vacío en nuestro entendimiento del universo. Ellos admitirán que ni Dios ni la Biblia pueden ser probados o desaprobados por la ciencia, al igual que muchas de sus teoría favoritas, a última instancia tampoco pueden ser probadas o desaprobadas. La ciencia existe para ser una verdadera disciplina neutral, buscando solo la verdad, no la prueba de una agenda. Y Dios siempre ha intentado que vayamos a Él a través de la fe, no a través de la lógica.

Mucha de la ciencia apoya la existencia y el trabajo de Dios. El Salmo 19:1 dice, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” Mientras la ciencia moderna descubre más acerca del universo, encontramos más evidencia de la Creación. La asombrosa complejidad y reproducción del DNA, las intrincadas e interconectadas leyes de la física, y la absoluta armonía de condiciones y química aquí en la tierra, todas sirven para apoyar el mensaje de la Biblia. Un cristiano debe abrazar la ciencia que busca la verdad, pero rechazar a los “sacerdotes de la ciencia” que ponen el conocimiento humano por encima del de Dios.

Publicado por Pastor Damián Ayala.

Articulo tomado de www.GotQuestions.org/Espanol


¡Hágase tu voluntad!

HÁGASE TU VOLUNTAD.

Por Damián Ayala.

Hacer la voluntad de Dios es la cosa más importante que un hombre y mujer de Dios deben hacer.

Todo cristiano:

1.- Que conoce la voluntad de Dios.

2.- Que hace la voluntad de Dios

3.- Que se deleita haciendo la voluntad de Dios.

Vive una vida en plenitud de gozo.

¿Te identificas?

Muchas veces he escuchado a hombres y mujeres gritar en sus oraciones,

-Dios, has tu voluntad en mí-

-Dios, hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Mat 6:10.

Me imagino al Señor diciendo ¡¡ PUES HAZLA !!

La pregunta es: ¿Cómo se hace la voluntad de Dios en los Cielos?

Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, Obedeciendo a la voz de su precepto. Salmos 103:20

Se obedece a la voz de sus preceptos, inmediatamente…

¿Dónde puedo conocer la voluntad de Dios?

En su palabra primeramente.

En la Oración. Todo lo que un hombre de Dios reciba en la oración debe tener un fundamento 100% bíblico.

1.- Porque es importante conocer la voluntad de Dios.

Mateo 7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Efesios 5:17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

Definitivamente es de vida o muerte el hacer la voluntad de Dios.

Enfoquemos el tema en el servicio.

La pregunta es ¿En verdad estoy haciendo lo que Dios quiere para mi vida?

O sólo es parte de mi repertorio de oración decir SEÑOR Hágase tu voluntad, para luego traer una lista de excusas del por qué no la hicimos.

En este momento te pido que reflexiones, ¿cuántas veces a sabiendas y con más de 100 confirmaciones has dejado de hacer Su voluntad? ¿Cuántas veces el Rey te ha dado una orden y te has hecho el sordo?

Se nos ha enseñado a usar la fe para tener dinero, cosas materiales, sanidad, un buen matrimonio, liberar demonios… !!Mi hermano, es hora de usar la Fe para hacer la voluntad de Dios¡¡

Cuando le hablas a la gente de servir en la obra del Señor escuchas cosas como: Estoy esperando el tiempo de Dios. Yo les digo:  COMENZÓ HACE 2000 AÑOS MI HERMANO, ya no te hagas el loco y ponte a trabajar en su obra. Algo bien común que digan, -yo sirvo al Señor, le hablo de él a todo el que me encuentro- Yo les digo: ¿cuántas veces has barrido la iglesia donde te congregas?¿cuántas veces has lavado los baños? ¿alguna vez has pintado una pared? ¿En los convivios cuántas veces te has quedado al final para recoger? ¿Cuántas veces has ido a orar a un hospital por algún enfermo? ¿A cuántas personas VISITAS por semana para hablarles de Cristo? ¿Cuéntame, cuánto tiempo tienes con tu célula de estudio?

Algo por lo que le doy gracias a Dios es que me ha demostrado que SI SE PUEDE SER UN PADRE DE FAMILIA NORMAL CON 8 HORAS DE TRABAJO DE LUNES A VIERNES, CON HIJO, ESPOSA, LEVANTAR UNA OBRA DESDE CERO, LEER Y ESTUDIAR LA PALABRA, ORAR, PREPARAR UNA PRÉDICA POR SEMANA ETC…  ¡¡ SÍ SE PUEDE !! SÓLO HAY QUE USAR LA FE. LA ÚNICA FORMA DE SERVIR A DIOS ES SIRVIÉNDOLE.

2.- Dios es el único que nos puede ayudar a hacer su voluntad.

Salmos 143:10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

Mi hermano, la única forma de que Dios te enseñe hacer su voluntad es sobre la marcha. Deja de soñar y ponte a caminar.

3.- Salmos 40:8 El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón.

Mi hermano, ¿podrías hacer esta oración? “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado”

Una vez me comentó un muy buen hermano que amo en Cristo, que Dios le puso en su corazón, -si tú no vas mando a otro pero voy hacer mi voluntad- En ese momento me recorrió  un escalofrío de cabeza a pies. Pensé, que bueno que no puse pretextos cuando Dios me ordenó que abriera la obra en Monterrey, de no ser así estuviera con mi excusa y otra persona sirviendo en la obra, ¿me hubiera perdido esa bendición?

¿Cómo debe ser el hacer la voluntad de Dios para un Cristiano?

Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. Juan 4:34

Debe ser como la comida para el cuerpo ¿Cómo es la comida para tu vida?

Es una necesidad, te imaginas unas 3 semanas sin comer, ¿Si no comes que pasa?  ¿Cuántas veces comes a la semana?

Podemos decir:

No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. Juan 5:30

Mi hermano/a reflexiona por favor, arrepiéntete, ríndete al Señor y usa tu fe para hacer su voluntad.

Bendiciones.

Publicado por Pastor Damián Ayala.


El Verdadero Dios

Publicado por Pastor Damián


“Esta vez alabare al Señor”

“Esta vez alabare al Señor”

Las Desilusiones Son Inevitables
No podemos transitar por la vida sin ser dañados. En este mundo el dolor y la desilusión son inevitables. No obstante, la manera en la que manejamos nuestros reveses forma nuestro carácter y nos preparan para la eternidad. Nuestras actitudes son el factor crucial que determina el nivel de inmunidad frente a las luchas.

Mas allá de las dificultades que hayamos enfrentado, y a pesar de los errores que hemos cometido, el fin de nuestras vidas puede ser lleno de alabanza y acción de gracias – o lleno de miseria y queja. En el análisis final, lo que hayamos experimentado en la vida, será tan rico como los deseos que hayamos alcanzado o tan doloroso como las cosas que lamentamos.

La Biblia nos dice, “La esperanza que se demora es tormento del Corazón;” (Prov. 13:12). Esas profundas desilusiones en la vida tienen una manera de nunca dejarnos; penetran en nuestros corazón es como fuego y entonces se endurecen en nuestra naturaleza como lava. Los reveses pueden dejarnos cautelosos acerca de nuevas empresas y suspicaces hacia nuevos amigos.

Nuestras heridas restringen nuestra franqueza. Tenemos temor de ser dañados nuevamente por nuevas relaciones. Gradualmente, a menos que aprendamos como manejar el dolor correctamente, nos volvemos en unos amargados y cínicos resentidos. Perdemos el gozo de estar vivos.

La Fuente de Realización
Son nuestros propios deseos y el grado de realización de los mismos lo que produce tanto gozo como dolor en nuestras vidas. Aun deseos básicos acerca del matrimonio o amigos pueden esclavizarnos si consumen nuestra atención. ¿Son estos deseos malos? No, pero si el tener nuestros deseos cumplidos es la razón principal por la cual vinimos a Cristo, es posible que nuestras vidas no mejoren hasta que cambien nuestras prioridades.

El Señor se ocupa por cumplir nuestros deseos, pero para hacerlo El debe retirar nuestras manos de nuestras vidas y volver nuestros corazón es a Él. Sin lugar a dudas, la razón por la cual estamos vivos no es para realizar nuestros deseos sino para convertirnos en Sus adoradores.

La realización personal puede convertirse en un ídolo; puede volverse en tal obsesión que estemos viviendo por la felicidad más que viviendo para Dios. Así, parte de nuestra salvación incluye el tener nuestros deseos priorizados por Cristo. En el Sermón del Monte, El lo dijo de esta forma: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” (Mateo 6:33-34). Dios quiere, y lo hará, satisfacernos más allá de nuestros sueños, pero no antes que El sea lo primero en nuestros corazones.

Un maravilloso ejemplo de esto puede observarse en la vida de Lea, la primera esposa de Jacob. Lea no era atractiva, no era deseada ni amada por su esposo. Jacob había servido a Laban, el padre de Lea, siete años por Raquel, quien era la hermana menor de Lea. En su noche de bodas, sin embargo, Laban puso a Lea en la carpa nupcial en vez de a Raquel. Aunque Jacob realmente se caso con Raquel una semana más tarde, tuvo que trabajar otros siete años por ella. Por lo tanto, Jacob tenía dos esposas que eran hermanas.

Las Escrituras nos dicen que Raquel fue amada por Jacob, pero Lea fue repudiada: “Y vio Jehová que Lea era menospreciada…” (Gen. 29:31). Debemos entender esto acerca de la naturaleza de Dios: El Señor es atraído a aquellos que se duelen “Y vio Jehová….Lea”. ¡Que maravillosas palabras! De la misma forma que las aguas descienden y llenan aquello que está más bajo, así Cristo alcanza primero a los afligidos para cubrir su depresión y confortarlos.

El Señor vio que Lea no era amada. El vio su dolor, su soledad, su pena en el corazón. Lea, si bien no fue amada por Jacob, fue profundamente amada por el Señor, y El le dio un hijo. La reacción de Lea era predecible. Ella dijo, “ahora por tanto, me amara mi marido” (v. 32).

Peor que vivir una vida en soledad, es estar casado con alguien que te repudia, como lo fue Lea. Como anheló que Jacob pudiera compartir con ella el amor que tenia por Raquel. ¿Quién puede culparla? Los deseos de Lea eran justificados. Ella le había dado el primogénito .En su mente, si el Señor pudo abrir su matriz, podría también abrir el corazón de Jacob. Pero no era aun el tiempo, Jacob todavía no la amaba.

Dos veces más Lea dio hijos a luz, y cada vez su deseo fue para su marido. Ella dijo, “Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos” (v. 34). Aun así, el corazón de Jacob no la deseó.

Para Lea, como para nosotros, aquí hay una lección: No puedes hacer que alguien te ame. De hecho, cuanto más presión pones sobre otros para que te acepten, más probablemente te rechazaran. El concepto de realización de Lea estuvo basado en obtener el amor de Jacob y ahora su problema se tornaba peor. Porque, no solamente no fue atractiva para Jacob, sino que sus celos le añadían carencia de hermosura.

Tres veces leemos en este texto que el Señor vio y oyó que Lea no era amada. El había visto su aflicción. A través de todo su esfuerzo por conseguir a Jacob y su desilusión hacia su relación matrimonial, el Señor cortejaba a Lea tiernamente hacia El.

Al quedar Lea embarazada por cuarta vez, un milagro de gracia ocurrió en ella. Gradualmente se dio cuenta que mientras ella no había sido el foco del amor de su marido, había sido amada por Dios. Y al acercarse al final de este cuarto embarazo, se acerco más y más a Dios. Se convirtió en una adoradora del Todopoderoso.

Ahora al dar nacimiento a su otro hijo, dijo “Esta vez alabare a Jehová” (v. 35). Nombró aquel niño Judá que significa “alabanza”. Fue de la tribu de Judá que nació Jesús.

Lea había estado buscando su realización personal y encontró solamente pena y dolor. Pero al volverse en una adoradora de Dios, alcanzo la más alta realización de vida: Comenzó a agradar a Dios.

Es ahí mismo que el alma humana verdaderamente comienza a cambiar y entra en la fortaleza de Dios. Al encontrar realización en Dios, El comenzó a remover de ella los celos, inseguridades y penas que la vida le había trasmitido. Una verdadera belleza interior comenzó a crecer en Lea; se volvió en una mujer en reposo.

De la misma forma, cada uno de nosotros tiene defectos de carácter que somos reacios o incapaces de enfrentar. Otros han visto estas cosas en nosotros, pero no han tenido el coraje de decírnoslo. Tanto en lo físico como en nuestra personalidad, estos defectos en nuestra naturaleza son lo que nos dejan ansiosos, intimidados y sin realización.

No son los consejos o las clases de éxito o de auto estima lo que necesitamos; simplemente necesitamos descubrir el amor de Dios hacia nosotros. Al comenzar a alabarlo en todas las cosas, nos ponemos simultáneamente las vestiduras de salvación. En realidad estamos siendo salvados de aquello que de otra manera nos habría destruido!

Las desilusiones y penas no pueden pegársenos, porque nosotros somos adoradores de Dios! “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas le ayudan a bien,” (Rom. 8:28). Si continuamos amando a Dios, nada de lo que experimentemos puede en última instancia resultar dañoso dado que Dios toma todo por lo que transitamos y, en Su poder redentor, lo hace obrar para bien!

El árbol de Vida
Usted recordara el versículo que citamos, “La esperanza que se demora es tormento del Corazón” (Prov. 13:12). El versículo concluye con, “pero árbol de vida es el deseo cumplido” Al realizarse nuestros deseos, nosotros nos realizamos. Dado que es la realización de nuestros deseos lo que nos llena de satisfacción, el secreto de una vida recompensada esta en confiar nuestros deseos a Dios.

Déjele elegir a Él los tiempos y los medios de nuestra realización, permitiendo al Señor que nos prepare para El a lo largo del camino. La verdad es que en nosotros mismos estamos incompletos; pero en Cristo estamos completos. (Col. 2:10).

Usted dirá, “Es fácil para usted decirlo. Usted tiene una esposa y familia maravillosas. Usted es bendecido. Pero usted no entiende mis problemas”. Si, lo hago. Mi maravilloso matrimonio fue muy difícil durante los primeros años. Luchamos con muchas cosas en nuestra relación. Mi esposa y yo, ambos llegamos a no estar completos uno en el otro. Pero, como Lea, los dos miramos a Dios y dijimos, “Esta vez alabare al Señor”. De hecho, le pusimos a nuestro segundo hijo el mismo nombre que Lea dio a su cuarto – Judá.

Para nosotros, como para Lea, nuestras vidas fueron dadas vueltas al elegir deleitarnos en Dios en vez de permanecer sin realización el uno con el otro. Al volvernos Sus adoradores, El comenzó a trabajar en nuestros corazón es hasta que no solamente le agradamos más a Él, sino que nos agradamos el uno al otro!  De lo que hablo es exactamente lo que salvo y bendijo nuestro matrimonio!

El salmo 37:4 dice, “Deléitate asimismo en Jehová, Y el te concederá las peticiones de tu Corazón” Mientras te deleitas en Dios, cambias. Los efectos negativos de la desilusión y la pena se desprenden. Al comenzar a realizarnos en el amor y gozo de Dios, nuestras propias almas son restauradas y embellecidas. Si, deléitate a ti mismo con Jesús y tus tendencias auto destructivas comenzaran realmente a desaparecer. Cristo embellecerá tu vida de adentro hacia afuera.

El Resultado de la Vida de Lea
Que sucedió con Lea? Bueno, los largos años vinieron y se fueron. Raquel y después Lea murieron. Jacob en su lecho de muerte, hablo a sus hijos: “Yo voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva…la cual compro Abraham…para heredad de sepultura. Allí sepultaron a Abraham y a Sara su mujer; allí sepultaron a Isaac y a Rebeca su mujer, allí también sepulte yo a Lea.” (Gen 49:29-31).

¡Jacob había enterrado a Lea en el lugar ancestral de honor! ¡Oh como estas palabras, a pesar de pocas, dicen tanto! Nos dicen que Dios había embellecido a esta afligida con salvación. Después que Lea encontró realización en Dios, le dio realización en Jacob. A través de los años, paz interior y belleza espiritual brillaron a través de Lea; Jacob fue entretejido con ella en amor. No es difícil imaginar que cuando Lea murió, se fue sonriendo, con las alabanzas a Dios en sus labios.

Vuélvete en un adorador de Dios! Al rendir tus deseos a Él, al ponerlo a El primero, El tomara lo que tú le des y lo hará bello en su tiempo. Tomara lo que ha estado torcido y desequilibrado en ti y te hará parar erguido en Su luz y Su gloria.

Por tanto ¡habla este día a tu alma! ¡Dile a tus áreas sin realización que esta vez alabaras al Señor!

Señor, Yo soy una Lea, sin atractivo y buscando siempre el amor de aquellos que me han rechazado. Cuan tonto he sido. Cuan ciego. No hay amor, ni realización en esta vida separado de Ti .Tú eres el Árbol de Vida que satisface todos los deseos; Tú eres el Sanador de mi Corazón. Te amo, Señor Jesús. Amén.

Tomado del  más reciente libro del Pastor Frangipane, “And I Will Be Found By You”. ( aun no disponible en español)

Publicado por Pastor Damián Ayala.


“¿Quién es un Cristiano?”

“¿Quién es un Cristiano?”

El Diccionario Webster define a un cristiano como “una persona que se precia de creer en Jesús como el Cristo, o en la religión basada en la enseñanza de Jesús.” Aunque éste es un buen punto de partida para entender quien es un Cristiano, como muchas definiciones seculares, ésta de alguna manera, no alcanza a comunicar en realidad la verdad bíblica de lo que significa ser un Cristiano.

La palabra “cristiano” es utilizada tres veces en el Nuevo Testamento – en Hechos 11:26; Hechos 26:28, y 1 Pedro 4:16. Los seguidores de Jesucristo fueron llamados “Cristianos” primero en Antioquía debido a que su comportamiento, actividad y forma de hablar fueron como los de Cristo. (Hechos 11:26) Originalmente este término fue utilizado por la gente no salva en Antioquía (o sea los no creyentes) como un tipo de apodo despectivo, utilizado para burlarse de los Cristianos. Literalmente significa “perteneciente al partido de Cristo” o “partidario o seguidor de Cristo,” lo cual es muy similar a la manera en la que el Diccionario Webster lo define.

Desafortunadamente con el paso del tiempo, la palabra “Cristiano” ha perdido mucho de su significado y a menudo es utilizada para describir a alguien religioso o que tiene altos valores morales, en lugar de un verdadero seguidor de Jesucristo nacido de nuevo (ésta vez en el espíritu) como lo vemos en Juan 3:3. Mucha gente que no cree ni confía en Jesucristo, se considera Cristiana simplemente porque asiste a la iglesia o vive en una nación “Cristiana.” Pero asistir a la iglesia, servir a aquellos menos afortunados que uno, o ser una buena persona, no lo hace a uno un Cristiano. Bien dijo una vez un evangelista, “Asistir a la iglesia no hace a uno un Cristiano, al igual que ir a un garaje no hace a uno un automóvil.” Ser un miembro de una iglesia, asistir a los servicios regularmente, y dar para la obra de la iglesia, no pueden hacerle un Cristiano.

La Biblia nos enseña que las buenas obras que hacemos no nos pueden hacer aceptables a Dios. Tito el capítulo 3 y versículo 5 nos dice que “Dios nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.” De manera que, un Cristiano es alguien que ha sido nacido de nuevo por Dios (espiritualmente hablando) y ha puesto su fe y confianza en Jesucristo. Esto lo vemos en Juan 3:3,7, y en 1 Pedro 1:23. En Efesios 2:8 leemos que “Por gracia somos salvos por medio de la fe y esto no procede de nosotros, sino que es un regalo, un don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe ni se jacte.” Un Cristiano verdadero es alguien que se ha arrepentido de sus pecados y ha puesto su fe y confianza solamente en Jesucristo. Su confianza no está en seguir una religión, ni una serie de claves morales, ni una lista de cosas que uno debe o no debe hacer.

Un verdadero Cristiano es una persona que ha puesto su fe y confianza en la persona de Jesucristo, que reconoce que Él murió en la cruz como pago por todos los pecados personales de cada uno de nosotros y que resucitó al tercer día para obtener la victoria sobre la muerte, para dar la vida eterna a todos los que creamos en Él. Juan 1:12 nos dice: “Más a todos lo que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Un verdadero cristiano es en verdad un hijo de Dios, una parte de la verdadera familia de Dios, y uno a quien le ha sido dado una nueva vida en Cristo. Por lo tanto Dios pone un deseo en el corazón del Cristiano de cambiar totalmente su estilo de vida y le incentiva a llevar una vida santa y pura. La marca de un Cristiano verdadero es demostrar amor hacia los demás y la obediencia a la Palabra de Dios. Esto lo vemos en las Sagradas Escrituras en 1 Juan 2:4 y en 1 Juan 2:10.

Publicado por Pastor: Damián Ayala

 


Luego de tantas traducciones, adiciones y revisiones, ¿Es confiable la Biblia?

Luego de tantas traducciones, adiciones y revisiones, ¿Es confiable la Biblia?

Por Pablo Santomauro

La pregunta del título parece ser un cliché favorito de los críticos de la Biblia provenientes del sector ateo y muchos enemigos de la fe cristiana. Desde ahí se ha filtrado hacia los niveles de la ignorancia del hombre de la calle, y como éste no tiene la capacidad crítica suficiente para analizar y razonar ante las evidencias por la veracidad de la Biblia, este ataque en forma de pregunta probablemente continuará en las siguientes generaciones.¿Recuerda el lector el Código Da Vinci, del autor Dan Brown? El libro también atacaba la Biblia de la misma manera. Las proposiciones a continuación son puestas en boca de un pretendido historiador, quien se dedica a contestar preguntas y dudas de sus interlocutores, según el Código Da Vinci:

La Biblia no nos llegó impuesta desde el cielo … La Biblia es un producto del hombre … no de Dios. La Biblia no nos cayó de las nubes. Fue el hombre que la creó para dejar constancia histórica de unos tiempos tumultuosos, y ha evolucionado a partir de innumerables traducciones, adiciones y revisiones. La historia no ha contado con una versión definitiva del libro. (CDV. pp. 287-88) [subrayado nuestro]

Es obvio que la primera parte de este párrafo en referencia a que la Biblia no fue inspirada por Dios pertenece al campo de la metafísica y por lo tanto debemos dejar que los teólogos y apologistas del cristianismo la refuten. Numerosos apologistas a través del tiempo han presentado argumentos poderosos e intelectualmente sólidos por la inspiración de la Biblia. Una exposición de éstos no está dentro del alcance de este trabajo. Es la segunda parte del párrafo la que al ser puesta en boca de un historiador real le causaría la degradación de profesor a barrendero en cualquier instituto de educación. Me refiero a “innumerables traducciones, adiciones y revisiones” que supuestamente han distorsionado lo que originalmente los textos decían. Es fácil lanzar al aire una acusación tan general y vaga como ésta, pero es significativo que Brown no hace ninguna mención específica que sustancie los cargos.

¿Innumerables Traducciones?

La acusación de Dan Brown carece de base académica y trasluce su ignorancia. Los problemas de traducción de la Biblia son los mismos problemas de cualquier documento de la antigüedad y en el análisis final no presentan ninguna dificultad. Siempre han habido problemas para transmitir los conceptos encerrados en las palabras de un lenguaje a otro, pero eso no significa que no se pueda comunicar la idea, especialmente cuando se trata de expertos haciendo el trabajo.

Traducir no es fácil, y menos cuando se hace de un lenguaje antiguo a uno moderno, por ejemplo, de hebreo, arameo y griego al español moderno o cualquier otro lenguaje contemporáneo. Un lenguaje es mucho más que sólo palabras, es también la forma en que la gente usa las palabras. Es por ello que existen buenos traductores que conocen cómo todas esas palabras funcionan cuando se acoplan en una secuencia, no sólo en el lenguaje original sino también en el lenguaje al cual se traduce. El traductor también trata con las palabras en contexto, o sea, en relación con las otras palabras en la frase, con el párrafo y con toda la obra o documento.

El debe, además, encontrar la médula y el significado en ciertas frases y cláusulas. Por ejemplo, hay muchas expresiones en hebreo que también son usadas en español. En hebreo se puede hablar del corazón como el asiento de nuestras emociones y sentimientos, al igual que en español. Pero sucede que en ciertos casos, el hebreo puede hablar de otros órganos del cuerpo para expresar el mismo concepto, tal como intestinos, hígado y riñones. El traductor debe convertir el idioma original a lo que las palabras, en contexto, significan. Cuando el profeta Jeremías estaba angustiado por la caída de Jerusalén, el hebreo expresa literalmente que su “hígado se derramó por tierra”. Eso es lo que el texto hebreo dice exactamente, pero no significa que Jeremías sufría de cirrosis. Es por ello que los traductores de la Nueva Versión Internacional transmiten la expresión idiomática como Estoy con el ánimo por los suelos.

El punto es que los traductores de la Biblia, así como de otros documentos de la antigüedad, poseen un extenso conocimiento del vocabulario, las expresiones idiomáticas, la gramática y la puntuación de los diferentes lenguajes. Estas cosas son pre-requisitos para los traductores bíblicos, quienes van mejorando con el paso del tiempo acercándose más y más a la cuasi-perfección. Gracias a muchos descubrimientos arqueológicos, los traductores hoy conocen el significado exacto de ciertas palabras que no se conocían hace 400 años. En vista de todo este progreso junto con los adelantos tecnológicos modernos, resulta ridículo que algunos sugieran que las múltiples traducciones han sido un factor negativo que arroja dudas sobre la fidelidad de la traducción de la Biblia.

(Más sobre la objeción de “innumerables traducciones” en la próxima sección)

¿Innumerables Adiciones?

Cualquier conocedor imparcial admitirá, por ejemplo, que los manuscritos del Mar Muerto prueban la precisión con que han sido transmitidos los documentos bíblicos. Estos rollos descubiertos en Qumran en 1947, son manuscristos 1000 años más antiguos (150 b.C.) que los manuscritos que se poseían en aquel entonces, los cuales databan del 900 d.C.. Lo notable en esto es que cuando comparamos los dos grupos de manuscritos, es claro que ambos son esencialmente lo mismo, con muy pocos cambios. El hecho de que manuscritos separados por un espacio de 1000 años sean esencialmente iguales indica la increíble exactitud con que fue ejecutada la transmisión de los manuscritos del Antiguo Testamento.

Por ejemplo, dos copias del Libro de Isaías fueron descubiertas en Qumran (cueva #1), cerca del Mar Muerto en 1947. Estas copias que eran 1000 años más antiguas que las conocidas previamente, que databan del 960 d.C., resultaron ser palabra por palabra idénticas a nuestra Biblia hebrea estándar en más del 95 % del texto. El 5 % de variación consiste primariamente en deslices obvios de la pluma y variaciones de deletreado. Si bien es cierto que toda traducción de documentos de la antigüedad presenta ciertos problemas al ser vertida del griego y el hebreo antiguo a cualquier lenguaje moderno, de ninguna manera esto constituye un impedimento para lograr una versión definitiva de lo escrito.

En realidad, la transmisión de los antiguos textos, la calidad y el número de copias manuscritas, la ciencia de la crítica textual, y el arte de la traducción aseguran que las Biblias de reputación que tenemos hoy son una rendición muy exacta de lo que se escribió originalmente. Obsérvese que no me estoy refiriendo a la credibilidad de la narración bíblica, me refiero al texto contenido en la Biblia. Esto no tiene nada que ver con religión, sino con el material documentario. Este tópico ha sido tratado tan exhaustivamente por tantos y tan buenos eruditos que la distorsión de Brown, el autor del Código Da Vinci, no tiene excusas. El apologista cristiano Greg Koukl plantea un interesante comentario del cual transcribimos esta extensa porción:

¿Podemos saber si el Nuevo Testamento ha llegado a nosotros libre de errores y distorsiones? Sí, podemos.

El argumento en contra.

El argumento contra la credibilidad de los textos del Nuevo Testamento puede ser expresado en una forma muy simple. ¿Cómo podemos saber que los documentos que nosotros tenemos reflejan exactamente los originales destruidos hace casi dos milenios? La comunicación no es perfecta; la gente comete errores. Los errores se acumulan y aumentan con cada generación sucesiva. Un ejemplo claro de esto es lo que se conoce con el nombre del juego del teléfono. Simplemente pásele un rumor o un mensaje a una persona y transfiéralo de persona a persona, de oído a oído, en un círculo. Luego compare el mensaje final con el original. La transformación radical de la frase original en tan corto tiempo siempre crea la ocasión para reirnos un poco. Esta comparación es suficiente para convencer al escéptico promedio de que los documentos del Nuevo Testamento no son de confiar. Por supuesto, todo el mundo sabe eso, ¿verdad?

Claro, es fácil plantear la crítica. Presentar pruebas de que el argumento es correcto es un poquito más difícil. Debemos aclarar que la objeción es presentada por gente que tiene muy poco entendimiento de los temas reales. En casos como este, el apelar al conocimiento general es como apelar a la ignorancia general. Como otras tantas críticas al cristianismo, esta objeción es esgrimida por gente que no ha recibido información veraz.

Examinando la información, y nada más que la información.

La cuestión de la autenticidad de los documentos no es algo que está dentro de la esfera religiosa, sino dentro de la académica. Puede ser contestada en una forma académica sin relación ninguna con convicciones espirituales mediante una técnica apologética que apela sólo a la evidencia. Reconozcamos que la objeción es convincente a primera vista. Cuando tratamos de conceptualizar el cómo reconstruir un original después de 2000 años de haber sido copiado, traducido y copiado de nuevo, el objetivo parece imposible.

El escepticismo sin embargo, está basado en dos conceptos erróneos sobre la trasmisión de documentos de la antigüedad tales como el Nuevo Testamento. El primer error es que la transmisión es linear, tal como el ejemplo del teléfono – una persona comunicando a una segunda, que a su vez se comunica con una tercera, etc. En un paradigma linear terminamos con un mensaje y muchas generaciones entre el original y el final.

Segundo, el juego del teléfono depende de la transmisión oral, la cual es más vulnerable a la distorsión que algo que es escrito.

Ninguno de estos supuestos aplica a los textos escritos del Nuevo Testamento.

Primero, la transmisión no fue linear, sino geométrica – o sea, una carta originó 5 copias, que a su vez crearon 25, que luego fueron 200 y así sucesivamente.

Segundo, la transmisión fue hecha por escrito, y los manuscritos escritos pueden ser examinados en una forma en que la comunicación oral no puede serlo.

Reconstruyendo la receta de la tía Juliana.

Permítanme ilustrar como se puede hacer este examen. Les ayudará para que entiendan como los eruditos pueden confiadamente reconstruir el texto tomando como punto de partida los manuscritos existentes (extantes) aun cuando haya diferencias entre las mismas copias, y éstas sean mucho menos antiguas que la autógrafa (el original).

Supongan que la tía Juliana tiene un sueño en el cual se le muestra la receta para un elíxir que le permitirá mantenerse siempre joven. Cuando se despierta, ella anota las instrucciones en un papel, y luego va la cocina a prepararse el primer vaso. En unos pocos días la tía Juliana ha sido transformada. Su belleza y juventud han retornado gracias a la fórmula secreta del jarabe de la tía Juliana

Juliana está tan entusiasmada que envía notas escritas a mano con la receta a sus tres amigas del juego de canasta (la tía Juliana todavía no sabe nada de fotocopiadoras o de e-mails). Las amigas a su vez, hacen copias y las envían a diez de sus amigas.

Todo va bien hasta que un día el perro salchicha de la tía, Sócrates, se come la receta original. Juliana entra en estado de pánico y contacta a sus tres amigas, quienes por esas cosas extrañas del destino, también han perdido sus copias. Estas amigas entonces recurren a las otras amigas, en un intento de recuperar las palabras o los ingredientes originales.

Finalmente pueden juntar todas las notas manuscritas que sobrevivieron, 26 en total. Cuando las despliegan sobre la mesa de la cocina inmediatamente notan algunas diferencias. Veintitrés de las copias son exactamente iguales. De las otras tres, una tiene una palabra mal deletreada, otra tiene dos frases invertidas (”mezcle y luego corte en trocitos” en lugar de “corte en trocitos y luego mezcle”), y una de las notas tiene un ingrediente que ninguna de las otras muestra en la lista.

Aquí está la pregunta crucial, ¿ustedes piensan que la tía Juliana puede con exactitud reconstruir su receta original a partir de la evidencia? ¡Por supuesto que puede! La falta de ortografía es un error obvio, y las frases invertidas se destacan fácilmente y pueden ser corregidas. En la tercera, Juliana simplemente tiene que tachar el ingrediente que está demás. El razonamiento es sencillo, es más factible que una persona agregue un ingrediente por error que 25 personas lo omitan accidentalmente. Aun si las variantes fueran más numerosas o más diversas, el original puede ser reconstruido con un alto grado de exactitud si tuviéramos suficientes copias (en el caso del Nuevo Testamento esto no es problema).

Así es, en forma simplificada, como la ciencia de la crítica textual funciona. Los críticos de texto son académicos que reconstruyen un original non-existente partiendo de manuscritos que datan muchas generaciones de distancia de la autógrafa. De acuerdo con el erudito Nuevo Testamentario F.F. Bruce, “Su objetivo es determinar tan exactamente como sea posible, partiendo de la evidencia existente, las palabras originales del documento en cuestión”.

La ciencia de la crítica textual es usada para examinar los documentos de la antigüedad, históricos y literarios. No se trata de un ejercicio teológico basado en esperanzas y adivinación. Es un experimento lingüístico que se rige por una serie de normas pre-establecidas. Este procedimiento permite que el crítico alerta y dedicado pueda determinar el grado de posible corrupción en cualquier documento. [Greg Koukl, Solid Ground, Jan/Feb 2005, Stand to Reason]

Agregar algo más a lo dicho por Greg Kokoul sería redundante.

¿Innumerables Revisiones?

Las revisiones son cosa común en cualquier obra de la antigüedad. A medida que el lenguaje va cambiando o cierta información sale a luz, así como ciertos hechos se van haciendo menos conocidos entre el público, se hace necesario ajustar los textos para que estos sean entendibles para futuros lectores. El castellano que hablaban Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera no es el mismo que se habla hoy. El español ha ido evolucionando y por ende se debieron llevar a cabo las correspondientes revisiones para ajustarse al lenguaje moderno. César Vidal Manzanares, erudito español, señala que la Biblia Reina Valera fue revisada en 1862, 1909 y 1960. En el 1909 se cambiaron 60,000 palabras por sinónimos más comunes. En el 1960 se introdujeron alrededor de 10,000 cambios de vocabulario para poner el lenguaje al día. Por ejemplo en la versión del 1909 la palabra “caridad” significaba amor, pero ahora la misma palabra se aplica a una persona caritativa, que da limosna a los necesitados; por lo tanto, se ha sustituido la palabra “caridad” por la palabra “amor”. En Colosenses 3:5 decía: “Amortiguad, pues, vuestros miembros…” y ahora dice “Haced morir pues lo terrenal en vosotros”. La palabra “amortiguar” no significa hoy lo que significaba hace cien años. Las revisiones, contrario a lo que afirman los críticos de la Biblia, no constituyen ningún obstáculo que impidan que hoy poseamos un versión “definitiva”, al decir de Dan Brown, de la Biblia. Brown habla de revisiones de la Biblia como si éstas hubieran sido cambios totales de contenido, o cambios en ideologías. Estas revisiones tampoco han sido “innumerables”. Brown es básicamente deshonesto, y llego a esta conclusión porque tanta ignorancia en una sola persona, no es posible.

*Este Artículo ha sido publicado con el permiso de el apologista Pablo Santomauro*

*Este artículo fue tomado del blog amigo: El Blog del Pastor Daniel*