¿Por qué la teología es importante?

¿Por qué la teología es importante?

por Héctor Reséndiz

En numerosas ocasiones hemos escuchado a personas, incluso aquellas que se dicen cristianas, afirmar que la teología no sirve, que socava el texto bíblico y hasta la vuelven parte de una jugarreta demoniaca.

La idea de un mensaje como este es invitar al lector a no temerle a las palabras teología o doctrina, sino que guste de encontrar los secretos preciosos y las verdades precisas que Dios nos dejó en su Santa Palabra. Si bien, un estudio profesional al respecto abre impresionantemente el panorama para utilizar herramientas como la hermenéutica (interpretación de textos), historia, lógica, idiomas… no quiere decir que lo cristianos “de a pie”, no podamos en un nivel altamente calificado desarrollar la habilidad del estudio formal y tomar las conclusiones que Dios desea para nuestra vida, familia e iglesia. Todos los hijos de Dios tenemos la mejor herramienta y la mejor guía: una persona que se llama el Espíritu Santo. El problema reside cuando abusamos de nuestra terquedad, no invertimos un tiempo verdadero bajo la guía divina y nos creemos toda historia y cuentos místicos que alteran la pureza del mensaje del Reino de Dios; más aún, se crean doctrinas o enseñanzas aberrantes que hacen del bien y del mal una película tipo “Star Wars”. Buenas noticias: Dios ya ha triunfado, sólo tenemos que vivir en esa realidad, pase lo que nos pase (Heb 2.14). El estudio de las cosas de Dios y de Dios mismo (teología) nos permite saborear esa hermosa verdad y nutre nuestro espíritu y mente de bendiciones y satisfacciones incomparables. Usted tiene la verdad, sáquele provecho, Jesucristo nos la ha regalado. Gloria a Él.

La teología en la Biblia

Podemos encontrar numerosos recursos bíblicos de carácter teológico. Esto es un indicativo de la voluntad de Dios y de su predisposición para enseñarnos. En Mt 13.18-23 podemos ver que Jesús explica una de sus parábolas a los discípulos y esto es un claro ejemplo de una base teológica para discernir y transmitir el verdadero mensaje que Él mismo (Dios) les había dado. El apóstol Pablo escribió a los Filipenses la importancia que es el discernir en la Palabra (conocimiento verdadero, Fil 1.9,10). La Biblia dice que podemos crecer en la gracia y en el conocimiento del Señor (2 P 3.18); nos exhorta a recomendarnos como ministros de Dios en conocimiento yen palabra de verdad (2 Co 6.6-7); nos afirma que podemos derribar la fortaleza de la mentira y sus argumentos en contra del conocimiento de Dios (2 Co 10.4-5); nos libera del conocimiento que nosotros pensábamos estaba correcto para llevarnos a la verdadera luz que es en Cristo Jesús (Fil 3.8).

Cuando no meditamos y no nos tomamos un tiempo objetivo y responsable en la Palabra de Dios (Pr 4.5-13; 8.10-16) y cuando descartamos el amor para enseñar y la guía de Dios, es muy probable que:

• Seamos llevados a cualquier viento de doctrina. Ef 4.14.

• Enseñemos y aprendamos conforme a lo que creemos y no conforme a la verdad de Dios. 2 Ti 4.2-4.

• Tergiversemos la verdad y esto acarrea destrucción y perdición. 2 P 3.16.

• Pensemos e inventemos más allá de lo que la Biblia dice. 1 Co 4.6.

Hacer todas esas cosas tiene implicaciones muy serias y devastadoras. En lugar de estar en esa Roca fuerte y eterna que es Jesucristo, el creyente pasa a estar parado sobre un grano de arena. Espiritualmente es desastroso y el enemigo anda como león rugiente (1 P 5.8).

Si queremos amar a Dios con todo nuestro corazón, toda nuestra alma y toda nuestra MENTE (Mt 22.37), tenemos que poner en práctica esas tremendas habilidades y la gran infraestructura cerebral que el Señor nos regaló para discernir y palpar la realidad de la verdad de Dios en un entendimiento conciso que nos permita disfrutar de la libertad que Jesús compró con su Sangre. Aquí subrayo que es vital hacerlo bajo la supervisión absoluta del Espíritu Santo y emplear el conocimiento y los misterios de Dios para sus propósitos y para llevar la luz de un Evangelio completo (1 Co 4.1).

Revelaciones y más revelaciones.

Una vez escuché en TV a un líder cristiano que dijo: “aquí no le damos recalentado, nosotros somos una iglesia apostólica, aquí le damos pura nueva revelación, revelación fresca”. Este tipo de iglesias que presumen de ser apostólicas por lo general quieren ser llamativas, imponer sus conceptos, metodologías y le ponen un nombre “novedoso” a todo. Desde el punto de vista de la verdad bíblica nosotros podemos contestar lo siguiente: “si usted quiere nuevo y fresco, vaya al súper mercado, nosotros preferimos la verdad, la misma que Dios ya reveló a sus santos en la Escritura” (Jud 3).

La teología nos sirve para darnos cuenta de todas estas cosas. Es voluntad y mandato de Dios estar atentos al mensaje que realmente Él nos ha dado. Como seres humanos podremos equivocarnos, tenemos toda la capacidad y el potencial para hacerlo, sin embargo, la teología basada en la Biblia puede ser usada para regresar al camino, defender la fe, guardar la fe y cumplir en el amor de Cristo con la gran comisión (2 Ti 3.16).

Dios les bendice.


El sábado – ¿el día de reposo?

El sábado – ¿el día de reposo?

Pablo Santomauro

publicado por Pastor Damián Ayala.


25 Años de Matrimonio

25 Años de Matrimonio

Por Pastor Daniel Brito

El año pasado escribí éste artículo, cuando mi esposa y un servidor cumplimos 25 años de matrimonio. En este día, estamos cumpliendo 26 años de matrimonio, y he decidido publicarlo otra vez, porque creo que tal vez sirva de bendición a alguna persona. Agradezco a Dios por la institución del matrimonio, que es el método Bíblico y saludable para uno gozar de su cónyuge, y de su familia.

Para mí es especial por la sencilla razón que he pasado un poco más de la mitad de mi vida con mi esposa. Eso me hace pensar en las estadísticas sobre el divorcio que se mantiene tal vez al mismo ritmo que en el tiempo que contrajimos matrimonio, y es casi en el cincuenta por ciento.
En 26 años, ¿hemos estado de acuerdo todo el tiempo? La respuesta es un NO. Sería imposible que dos personas estuvieran de acuerdo todo el tiempo. No importa si son esposos, o si entre hermanos carnales, o entre padres e hijos(as), o entre hermanos de la iglesia, siempre hay diferencia de pensar, porque somos individuales. De ahí que el lugar que uno le dé a la Palabra de Dios en la vida de uno, sea lo que decida el rumbo que uno va a seguir.
Notemos que el problema del ser humano es el egoísmo. El egoísmo es parte de la naturaleza caída, y consecuencia del pecado original. De ahí que la Palabra de Dios hable tanto en contra del egoísmo. El egoísmo no hace acepción de personas, las visita a todas. No importa si es espiritual o no. No importa si es convertido o no. Es parte del ego, o el “yo” de la persona, el cual busca el agrado personal más que el agradar a la otra persona. La Palabra de Dios nos dice claramente el Plan de Dios para la familia, y es porque Dios conoce muy bien el problema y las debilidades del ser humano. Por eso leamos el Texto Sagrado en Efesios 5:21-33:
«Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. 22 Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. 23 Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. 24 Así como la iglesia se somete a Cristo, también las esposas deben someterse a sus esposos en todo. 25 Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella 26 para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, 27 para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. 28 Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29 pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo. 31 «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.» Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. 33 En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.» – NVI.
Noten que el Texto Sagrado nos dice dos cosas importantes: la primera es a las esposas sobre el someterse a sus esposos. La segunda es a los esposos sobre el amar a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia. Es bien claro que al mandato de Dios, hay un rechazo casi inmediato, sea en actitud, o sea en el pensamiento. Sea por la esposa, o por el esposo. La esposa se queja sobre el por qué tiene que someterse. El esposo cree que para él la orden es solamente amar a su esposa en la forma común que el hombre sabe amar, y se rebela al mandato de Dios.
Pero noten que Dios sabía muy bien lo que quería decir, y es porque si la mujer decide someterse a su esposo, va a pensar en agradarlo a él, en vez de estarse quejando de sus defectos. Y si el esposo decide amar a su esposa como CRISTO amó a la Iglesia, entonces no va a pensar en agradarse a sí mismo, ni estar pensando en los defectos de su esposa, sino en agradar a su esposa, y entregarse a ella del todo.
La clave para el matrimonio está en el obedecer a la Palabra de Dios, en vez de querer hacer lo que el ser humano en su egoísmo quiere hacer. No en vano dijo JESÚS en Mateo 16:24-25:
«Luego dijo Jesús a sus discípulos: -Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. 25 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará.» – NVI.
Nadie puede seguir al Salvador, si no crucifica el YO, que tanto uno valora. Para muchos, ese es el estorbo más grande que tienen para seguir a JESÚS. Así es igual en el matrimonio. JESUCRISTO dijo en Marcos 10:6-8:
«Pero al principio de la creación Dios “los hizo hombre y mujer”. 7 “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, 8 y los dos llegarán a ser un solo cuerpo.” Así que ya no son dos, sino uno solo. 9 Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.» – NVI.
Es claro, que si son una sola carne, deben pensar igual. Ese pensar igual no es fácil, solamente lo es a través de la obediencia de la Palabra de Dios, que lo guía a uno por medio del Espíritu Santo, a toda Verdad.
Seguiremos el tema……..
Que Dios les bendiga.
*Este escrito fue publicado por primera vez el 25 de Marzo, 2008.

*Este Artículo ha sido tomado del blog amigo: El Blog del Pastor Daniel *


La Enseñanza de Cristo es Suficiente. Paul Washer en español

La Enseñanza de Cristo es Suficiente.

Paul Washer en español

 

 

Recordando la verdad…. Publicados por Pastor Damián Ayala


Un Solo Dios

Dios es Uno

El testimonio de las Escrituras es que hay solo un Dios verdadero. La creencia en solo un Dios es monoteísmo [Griego: mono = uno + theos = dios]. La creencia en más que un Dios es politeísmo [Griego: poly = muchos]. La fe cristiana es monoteísta

En Deuteronomio 6:4, se encuentra uno de las más importantes declaraciones en toda la Escritura. ¿Qué nos afirma esta declaración?

Deuteronomio 6:4 “Oye, Israel: Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es.”

Nota: Hay solo un Dios. Es importante entender que la palabra “uno” proviene de la palabra hebrea echad, que se refiere a una unidad de más que una persona. Por ejemplo, en Génesis 2:24 leemos, “…serán (i.e. el hombre y la mujer) una sola carne,” y en Esdras 3:1, “…se juntó el pueblo como un solo hombre.” Esta verdad tendrá una gran importancia en la segunda parte de nuestra lección cuando aprendamos que el único Dios verdadero existe como una trinidad: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.

Dios es una Trinidad

La palabra “trinidad” proviene de la palabra latina trinitas, que significa “tres en uno.” Las Escrituras afirman que el único Dios verdadero existe como una trinidad: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Ellos son tres personas distintas que son distinguidas el uno del otro, y a la vez, comparten la misma naturaleza o esencia divina, y se relacionan el uno con el otro en un compañerismo inquebrantable. Es importante saber que la palabra “trinidad” no se encuentra en las Escrituras, sino que fue empleado por primera vez por Tertuliano, uno de los padres de la iglesia temprana, para describir lo que las Escrituras enseñan acerca de la naturaleza trinitaria de Dios.

1.- Como cristianos, confesamos abiertamente que la Trinidad es un misterio inalcanzable para el entendimiento humano, pero todavía no podemos negar la Trinidad porque es la clara enseñanza de las Escrituras. La misma Biblia que declara que Dios es uno, también se refiere a tres diferentes personas como Dios:

a) ¿Cómo se llama al Padre en I Corintios 8:6?

(i) Dios el Padre (véase también: Juan 6:27; I Pedro 1:2).

b) ¿Cómo se llama al Hijo en las siguientes Escrituras?

(i) El Verbo (i.e. el Hijo de Dios – v.14) era Dios(Juan 1:1).

(ii) Señor mío y Dios mío (Juan 20:28).

(iii) El cual, siendo en Forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios (Filipenses 2:6).

(iv) Nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo (Tito 2:13).

(v) El cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. (Romanos 9:5).

(vi) La Imagen del Dios invisible (Colosenses 1:15).

(vii) En él habita corporalmente toda la Plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9).

(vii) Tu trono, oh Dios (Hebreos 1:8).

c) ¿Cómo se llama al Espíritu Santo en las siguientes Escrituras?

(i) Hechos 5:3-4: En versículo 3, Ananías mintió al Espíritu Santo. En versículo 4, Pedro dice que Ananías mintió a Dios

(ii) ICorintios3:16y6:19:

En I Corintios 3:16, los creyentes se llaman el templo de Dios.

En I Corintios 6:19, los creyentes se llaman el templo del Espíritu Santo.

(iii) Romanos 8:9: El Espíritu Santo se llama:

El Espíritu. Él es una persona verdadera, distinta del Padre y del Hijo. El Espíritu de Dios. Dios el Padre, y el Espíritu Santo son uno. El Espíritu de Cristo. Dios el Hijo y el Espíritu son uno.

2.- En Mateo 28:19 se encuentra una declaración que se usa en cada bautismo cristiano como fue mandado por el Señor Jesucristo. Esta declaración es un ejemplo maravilloso de la unidad y trinidad de Dios:

a. Id, y haced discípulos a todas las naciones bautizándolos en el Nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Es importante notar que el “nombre” es singular aunque se refiere a tres personas diferentes. El texto no dice en los nombres del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, sino en el Nombre, porque los Tres son Uno.

3.- La vista trinitaria de Dios que descubrimos en Mateo 28:19 se encuentra a través de toda la Escritura. Lee II Corintios 13:14, y luego, llena los espacios en blanco:

a) La gracia del Señor Jesucristo.

b) El amor de Dios.

c)Y la Comunión del Espíritu Santo sea con vosotros todos.

Nota: Tal estructura literaria denota una igualdad absoluta. Es importante notar que el Hijo se menciona antes que el Padre. Sería blasfemia mencionar al Hijo y el Espíritu en la misma frase con el Padre si no fueran iguales con Él (véase también: I Corintios 12:4-6; Efesios 4:4-6; I Pedro 1:2).

4.-  El Padre, Hijo, y Espíritu Santo son de una sola esencia divina y moran en perfecta igualdad y unidad, pero a la vez son tres personas distintas y no simplemente una persona que se revela en tres diferentes maneras. En las siguientes Escrituras, esta verdad se demuestra claramente:

a. Marcos 1:10-11:

(i) El Hijo es bautizado (v.10).

(ii) El Espíritu desciende(v.10).

(iii) El Padre habla del cielo (v.11).

b. Juan 14:16-17:

(i) El Hijo ora al Padre (v.16).

(ii) El Padre da al  Consolador  Espíritu Santo(v.16-17).

(iii) El Espíritu Santo mora con y estará en el creyente (v.17).

Nota: De estos sencillos textos de las Escrituras está claro que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son tres personas distintas. Dios no es tres personas independientes o tres diferentes dioses; tampoco Dios es una sola persona que se pone tres diferentes máscaras o que simplemente se revela en tres formas diferentes. El Dios de las Escrituras existe en tres personas distintas e iguales quienes son uno en naturaleza o esencia divina, y quienes se relacionan el uno con el otro en perfecta igualdad y unidad.

5. Aunque el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son iguales y existen en perfecta unidad, con frecuencia llevan acabo diferentes funciones, y se manifiestan de diferentes maneras. ¿Qué enseñan las siguientes Escrituras acerca de esta verdad? Llena los espacios en blanco con la respuesta correcta que se encuentra en cada texto:

a) El Padre es el Dios invisible que ningún hombre ha visto (Juan 1:18).

b) El Hijo es Dios hecho carne y la revelación perfecta del Padre (Juan 1:1,14, 18; 14:9).

c) El Espíritu Santo es Dios viviendo en el cristiano (Romanos 8:9; Juan 14:16-17, 23).

Resumen

De las Escrituras que hemos estudiado, podemos afirmar las siguientes verdades acerca de Dios:

1. Dios es Uno. No hay tres diferentes Dioses en la Trinidad – esta es una herejía llamada Triteísmo.

2. Dios es Tres. Hay uno Dios que existe en tres personas: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.

3. Las Tres Personas de la Trinidad son verdaderas y distintas Personas. La Trinidad no es una sola persona que se pone tres diferentes máscaras o que se revela de tres diferentes formas – esta es una herejía llamada Modalismo.

4. Las Tres Personas de la Trinidad son perfectamente Iguales. El Hijo no es menos que el Padre, y el Espíritu no es menos que el Hijo.

5. Las Tres Personas de la Trinidad pueden manifestarse de diferentes maneras y pueden llevar acabo diferentes funciones. Ningún hombre ha visto al Padre; el Hijo llegó a ser carne y habitó con los hombres; el Espíritu mora en cada creyente en Cristo.

6. Las Escrituras afirman dos verdades importantes: Dios es uno y Dios es tres. Aunque no podemos comprender plenamente como esto es posible, es necesario creer y enseñar cada verdad con igual convicción. Una herejía (i.e. falsa doctrina) sucede cuando afirmamos una verdad y negamos la otra, o cuando enfatizamos una verdad más que la otra. Debemos afirmar toda verdad con igualdad y evitar todo extremo.

7. El misterio de la Trinidad no es una razón para negarla . Algunos dicen que no pueden creer lo que no pueden entender, o si algo no se puede explicar entonces no puede ser verdad. Si aplicáramos esta misma lógica a la Biblia entera o aún a nuestra propia existencia, nos dejaría muy poco en que creer. Aún las verdades más simples de las Escrituras y de la existencia humana van mucho más allá que nuestro entendimiento. No creemos porque podemos entenderlo todo perfectamente, sino creemos porque es la verdad – es el testimonio de las Escrituras.

8. La mayoría de las ilustraciones que se emplean para explicar la Trinidad no son adecuadas. Con frecuencia, los estudiantes de las Escrituras emplean varias ilustraciones para explicar la Trinidad. Lamentablemente, con frecuencia, estas ilustraciones hacen más daño que nada. Por ejemplo, a veces la Trinidad se compara al agua que existe en tres formas diferentes – líquido, hielo, y vapor. Tal ilustración es una distorsión de la Trinidad, en que sugiere que Dios es una persona que toma tres diferentes formas – una herejía que se llama Modalismo (véase #3). Es mejor simplemente afirmar que Dios es uno y tres, sin dar explicaciones y usar ilustraciones que son inadecuadas o aún herejía.

Publicado por Pastor Damián Ayala


La Muerte Espiritual y la Inhabilidad Moral

El Significado de la Muerte Espiritual

Una frase importante que es empleada por los teólogos para describir la profundidad de la corrupción moral del hombre es la “Muerte Espiritual.” Según las Escrituras, el juicio divino que cayó sobre Adán no solamente resultó en su muerte física, sino también en su muerte espiritual. Adán llegó a ser sensible a todo tipo de estímulo corrupto, humano, y diabólico, pero insensible y hostil a la persona y voluntad de Dios.

Las Escrituras nos enseñan que este aspecto del juicio divino que cayó sobre Adán no se limita a él solo, sino que se extiende a toda la raza humana. Cada ser humano nace en este mundo en un estado mortal, vacío de vida espiritual e insensible a la persona y voluntad de Dios. Para que el hombre caído pueda responder a Dios con amor y obediencia, una resurrección espiritual tiene que tomar lugar a través de la obra sobrenatural de la gracia y poder de Dios.

1.- En Génesis 2:17, Adán recibió una fuerte advertencia de Dios acerca de las consecuencias devastadoras de la desobediencia. Según este texto, ¿Qué sucedería el día que Adán desobedeciera el mandamiento de Dios? ¿Qué nos enseña este texto acerca de la muerte espiritual a la cual Adán fue sujeta como resultado de su pecado?

Génesis 2:17mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Nota: La pena del pecado de Adán fue la muerte (Romanos 6:23). Esta muerte no fue solamente física, sino también espiritual. Adán llegó a ser sensible a todo tipo de estímulo corrupto e insensible a la persona y voluntad de Dios.

2.- Las Escrituras nos enseñan que el juicio divino de la muerte espiritual que cayó sobre Adán no se limita a él solamente, sino que también se extiende a toda la raza humana. Cada persona entra en este mundo como uno nacido muerto, vacío de la verdadera vida espiritual e insensible a la persona y voluntad de Dios. En Efesios 2:1-3, se encuentra una las más reveladoras descripciones bíblicas de la muerte espiritual del hombre caído.

Efesiso 2:1-3Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Nota: a) Antes de su conversión, cada persona está muerta espiritualmente. Las Escrituras ven esta muerte espiritual como el resultado de “nuestros pecados” – el pecado que nos fue imputado en Adán (Romanos 5:12), y el pecado que nosotros mismos practicamos (Efesios 2:2).

b)  Antes de su conversión, cada persona “anda en” o “practica” el pecado como un estilo de vida. No anda según la voluntad de Dios, sino según la corriente de un mundo caído que es hostil hacia Dios y desobediente a Su voluntad.

c) Antes de su conversión, cada persona no solamente camina según la corriente de una humanidad caída y moralmente corrupta, sino también conforme a la voluntad del diablo. Esta es una verdad asombrosa y aterradora.

d) Antes de su conversión, cada persona sin excepción esta empujada o guiada por los deseos de su carne (los malos deseos de su naturaleza caída que es hostil hacia Dios). Ellos se entregan a sus malos deseos y pensamientos.

e) Antes de su conversión, la ira de Dios está sobre una persona (Juan 3:36). Es importante entender que la ira de Dios no solamente se dirige hacia los hombres simplemente por causa de lo que “hacen”, sino por causa de lo que “son.” La naturaleza caída y corrupta del hombre evoca la ira de Dios.

3.-  En Efesios 4:17-18, se encuentra otra descripción de la muerte espiritual en el corazón de cada hombre antes de su conversión.

Efesios 4:17Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;

Nota: a) La “mente” de los muertos espirituales puede alcanzar grandes logros en la ciencia, arquitectura, literatura, etc., pero con respecto a Dios, está vacía de verdad y llena de todo tipo de vanidades, herejías, e inconsecuencias lógicas. Cuando el hombre caído intenta ser “espiritual” o “religioso” los resultados son catastróficos, aún absurdos.

b)  Es importante entender que el hombre no es una víctima que está separada de Dios por causa de una ignorancia inevitable que no es su culpa. La ignorancia del hombre es auto- impuesta o voluntaria. Él es hostil hacia Dios y no quiere conocerlo ni aun conocer Su voluntad. El hombre es ignorante de las cosas espirituales porque cierre los ojos y rehúsa mirar a Dios. Él se tapa los oídos y rehúsa escuchar.

c)  Al endurecer su corazón contra Dios, el hombre caído pierde toda sensibilidad a la verdad y virtud espiritual, y se entrega voluntariamente a la misma maldad que Dios se opone.

d)  Antes de su conversión, el hombre es un cadáver espiritual – físicamente vivo, pero espiritualmente muerto. Él está muerto a la realidad de Dios y Su voluntad.

e)  Antes de su conversión, un hombre puede parecer muy religioso y aun temeroso de Dios, pero todas sus obras son externas y motivadas por egocentrismo. En su corazón, no ama a Dios o busca Su gloria.

Publicado Por Pastor Damian Ayala.

Continuamos con .. El Significado de la Inhabilidad Moral



Divorcio y Nuevo Matrimonio

Divorcio y Nuevo Matrimonio

DIOS ODIA EL DIVORCIO. Lo odia porque siempre implica infidelidad al pacto solemne del matrimonio que dos personas han hecho delante de El, y porque conlleva consecuencias dolorosas para la pareja y sus hijos (Malaquías 2:14-16). El divorcio está solamente permitido en las Escrituras por causa del pecado humano. De este modo, si el divorcio es sólo una concesión ante el pecado del hombre, y no es parte del plan original de Dios para el matrimonio, todos los creyentes deberían odiar el divorcio como Dios lo hace, y seguirlo sólo cuando no hay otra opción. Con la ayuda de Dios un matrimonio puede sobrevivir a los peores pecados.

En Mateo 19:3-9, Cristo enseña claramente que el divorcio da lugar al pecado humano, el cual viola el propósito original de Dios de unidad íntima y permanente del vínculo matrimonial (Génesis 2:24). El enseñó que la ley de Dios permitía el divorcio únicamente por la “dureza del corazón” (Mateo 19:8). El divorcio legal era una concesión que se hacía al compañero fiel debido al pecado sexual ó al abandono de su cónyuge, de esta manera el cónyuge fiel quedaba desvinculado del matrimonio (Mateo 5:32; 19:9; 1 Corintios 7:12-15). Aunque Jesús dijo que el divorcio estaba permitido en algunas situaciones, debemos recordar que la idea principal de este discurso era corregir el pensamiento judío de que podían divorciarse “por cualquier causa” (Mateo 19:3), y mostrarles la gravedad de divorciarse en pecado. Por lo tanto, el creyente nunca debería considerar el divorcio como una opción, excepto en circunstancias específicas, e incluso en esas circunstancias, debería de considerarlo sólo en el caso de que no le quedara otro remedio.

La serie Distintivos explica convicciones bíblicas y teológicas clave de Grace Community Church.

Las Bases del Divorcio

Las únicas bases bíblicas para divorciarse que se encuentran en el Nuevo Testamento son el pecado sexual y la deserción del incrédulo. La primera se encuentra en el uso que Jesús hace de la palabra griega porneia (Mateo 5:32; 19:9). Este es un término general que abarca pecados sexuales tales como adulterio, homosexualidad, relaciones con animales e incesto. Cuando uno de los cónyuges viola la unidad e intimidad del matrimonio por medio de un pecado sexual—y abandona el pacto contraído—coloca al cónyuge que ha permanecido fiel en una situación extremadamente difícil. Después de que se ha intentado por todos los medios que el cónyuge que ha pecado se arrepienta, la Biblia permite que el cónyuge fiel se divorcie (Mateo 5:32; 1 Corintios 7:15).

La segunda razón por la que se permite el divorcio se da en los casos en los cuales la parte incrédula no desea vivir con su esposo/a creyente (1 Corintios 7:12-15). Ya que “a paz nos llamó Dios” (v.15), se permite el divorcio y puede ser hasta preferible en tales ocasiones. Cuando el incrédulo quiere dejar el matrimonio, el intentar retenerlo sólo puede crear mayor tensión y conflicto. Asimismo, si el incrédulo abandona la relación matrimonial permanentemente, pero no está dispuesto a legalizar el divorcio, ya sea por su estilo de vida, irresponsabilidad o para evitar obligaciones financieras, entonces el creyente se encuentra ante una situación imposible, ya que tiene obligaciones morales y legales que no puede cumplir. Puesto que “no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso” (1 Corintios 7:15), y por lo tanto no está obligado a permanecer casado, el creyente puede iniciar el proceso legal de divorcio sin temor a que eso desagrade a Dios.

La Posibilidad de Volver a Casarse

Al cónyuge fiel se le permite volver a casarse, pero sólo cuando el divorcio siguió las normas bíblicas. De hecho, el propósito de un divorcio bíblico es dejar claro que la parte que ha sido fiel es libre para casarse otra vez, pero exclusivamente con otro creyente (Romanos 7:1-3; 1 Corintios 7:39).

Debido a que el divorcio es solo una concesión al pecado del hombre y no es parte del plan original de Dios para el matrimonio, todos los creyentes deben de odiar el divorcio como Dios lo odia….

Aquellos que se han divorciado siguiendo otras pautas que no sean las bíblicas han pecado contra Dios y sus cónyuges, y por lo tanto si se casan con otra persona cometen “adulterio” (Marcos 10:11-12). Por esta razón, Pablo dice que la mujer creyente que se divorcia de forma pecaminosa debería “quedarse sin casar, o reconciliarse con su marido” (1 Corintios 7:10-11). Si se arrepiente de su pecado, el verdadero fruto de su arrepentimiento debería de ser el buscar la reconciliación (Mateo 5:23-24). Lo mismo se aplica para el hombre que se divorcia sin seguir las pautas bíblicas (1 Corintios 7:11). Los únicos casos en los que podrían casarse de nuevo son cuando el cónyuge anterior se hubiera vuelto a casar, se hubiera probado que no es creyente o hubiera muerto. En tales casos la reconciliación ya no sería posible.

La Biblia también advierte a cualquiera que considera casarse con alguien que está divorciado. Si el divorcio no ha seguido las normas bíblicas y existe todavía la responsabilidad de buscar la reconciliación, se considera adúltera a la persona que se casa con el que se ha divorciado (Marcos 10:12).

El Papel de la Iglesia

Aquellos creyentes que están en el proceso de divorcio siguiendo los criterios que no son los bíblicos, están sujetos a la disciplina de la iglesia, ya que rechazan abiertamente la Palabra de Dios. Aquel que obtiene el divorcio siguiendo pautas que no son bíblicas, y se casa de nuevo, es culpable de adulterio, ya que Dios originalmente no permitió el divorcio (Mateo 5:32; Marcos 10:11-12). Esa persona está sujeta a la disciplina de la iglesia siguiendo los pasos expuestos en Mateo 18:15-17. Si alguien que profesa ser cristiano viola el pacto del matrimonio y rehusa arrepentirse durante el proceso de disciplina de la iglesia, las Escrituras instruyen que debería de ser apartado de la iglesia y tratado como inconverso (v.17). Cuando la disciplina da lugar a la reclasificación del cónyuge desobediente como “rechazado” o incrédulo, el cónyuge que ha permanecido fiel tiene la libertad de divorciarse, basado en la provisión de divorcio que se da cuando el no creyente abandona la relación, tal y como afirma 1 Corintios 7:15. Sin embargo, antes de consumar el divorcio, se debería de dejar un tiempo razonable ante la posibilidad de que el cónyuge infiel regrese después de haber sido disciplinado.

El liderazgo de la iglesia local también deberá ayudar a las personas divorciadas (que no se han vuelto a casar) a entender su situación desde un punto de vista bíblico, especialmente en aquellos casos donde la aplicación apropiada de una enseñanza bíblica no está clara. Por ejemplo, el liderazgo de la iglesia a veces puede tener que decidir si uno ó ambos de los antiguos cónyuges deberían de ser considerados “creyentes” en el momento en el que ocurrió su divorcio anterior, ya que esto afectará a la aplicación de los principios bíblicos a su situación actual (1 Corintios 7:17-24). Asimismo, dado que mucha gente cambia de unas iglesias a otras, y muchas de estas no practican la disciplina eclesiástica, podría ser necesario que el liderazgo tuviera que decidir si el miembro separado o su cónyuge anterior deberían de ser considerados cristianos en ese momento o, por el contrario, tratados como incrédulos debido a su desobediencia continua. De nuevo, en algunos casos esto afectaría a la aplicación de los principios bíblicos (1 Corintios 7:15; 2 Corintios 6:14).

El Divorcio antes de la Conversión

Según 1 Corintios 7:20-27, no existe nada en la salvación que demande un estatus en particular, ya sea marital o social. Por lo tanto, el apóstol Pablo instruye a los creyentes a reconocer que Dios per- mite, por medio de su providencia, las circunstancias en las que ellos se encuentran en el momento de su conversión. Si se convirtieron cuando ya estaban casados, entonces no se les requiere que busquen el divorcio (aunque el divorcio pueda estar permitido de acuerdo a las normas bíblicas). Si se convirtieron estando ya divorciados, y no pueden reconciliarse con su antiguo cónyuge porque no es creyente o se ha casado de nuevo, entonces tienen la libertad de permanecer solteros o de casarse con otro creyente (1 Corintios 7:39; 2 Corintios 6:14).

El Arrepentimiento y el Perdón

En los casos donde el divorcio no siguió las pautas bíblicas, pero el cónyuge culpable se arrepintió posteriormente, es cuando la gracia de Dios entra en juego. Una señal de arrepentimiento verdadero estará en el deseo de poner en práctica 1 Corintios 7:10-11, lo cual supondrá, si es posible, la disposición a intentar reconciliarse con su cónyuge anterior. Sin embargo, si la reconciliación no es posible porque el antiguo cónyuge no es creyente o se ha vuelto a casar, en ese momento el creyente que ha sido perdonado podría comenzar otra relación bajo la guía cuidadosa y el consejo del liderazgo de la iglesia.

En los casos donde el creyente se divorcia, no siguiendo las pautas bíblicas, y se vuelve a casar, se le considera culpable de adulterio hasta que confiese su pecado (Marcos 10:11-12). Dios perdona este pecado inmediatamente si existe arrepentimiento, y no hay nada en las Escrituras que indique lo contrario. Desde ese punto en adelante, el creyente debería continuar con su matrimonio actual.

Para un estudio más amplio sobre este tema puede consultar The Biblical Position on Divorce & Remarriage de la serie Elders’ Perspective Series de Grace Community Church, de donde se adaptó esta información.

http://www.gracechurch.org

Publicado por Pastor Damián Ayala