La Caída de la Humanidad

La Caída de la Humanidad

Las Escrituras afirman tres muy importantes verdades acerca de la Caída de Adán y sus consecuencias devastadoras para toda la humanidad. Aparte de estas verdades es imposible explicar la corrupción moral de la humanidad y la presencia universal de la maldad en un mundo que fue creado bueno. Estas tres verdades son:

1. Dios hizo a Adán el representante o cabeza de la raza humana. Como cabeza, Adán actuó en nombre (de parte) de toda la humanidad y las consecuencias de sus acciones nos afectan a todos.

2. Dios “imputó” el pecado de Adán a todos los hombres. Las palabras imputar e imputación, provienen del verbo latino imputare que significa, “considerar, contar, atribuir, o cargar a la cuenta de uno.” Con respecto a la Caída, significa que Dios cargó el pecado de Adán a la cuenta de todos los hombres. Dios considera y trata a todos los hombres desde su nacimiento como pecadores por causa del pecado de Adán. Todos los hombres llevan la culpa y la pena del pecado de Adán.

3. Dios entregó a todos los hombres a la corrupción moral. La pena del pecado de Adán no solamente fue la muerte, sino también la corrupción moral – él cayó de su estado original de justicia y llegó a ser una criatura moralmente corrupta. Cada uno de los descendientes de Adán nace en el mismo estado moral – inclinado a la maldad, en enemistad con Dios, y hostil a la santidad y justicia.

Todos los Hombres Nacen en Pecado

La declaración que “todos los hombres nacen en pecado” significa que Dios ha imputado el pecado y la culpa de Adán a cada uno de sus descendientes. Todos los hombres, desde su nacimiento, son considerados y tratados como pecadores por causa del pecado de Adán. Es importante notar que esto no es una “teoría teológica” o una “construcción filosófica”, sino la clara enseñaza de las Escrituras y se demuestra todos los días.

1.- En Romanos 5:12-19, se encuentra el más importante discurso en toda la Escritura con respecto a la caída de Adán y la imputación de su pecado a toda la raza humana.

a. Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte (v.12):

Nota: El pecado entró en el mundo por un hombre. Las Escrituras afirman que Dios creó todo “bueno” (Génesis 1:31). La explicación bíblica para la presencia del pecado en el mundo es que entró “por” o “a través de” la desobediencia de un hombre – Adán. Y por el pecado la muerte. El pecado entró en el mundo por el primer acto de desobediencia de Adán, y la muerte entró en el mundo por el pecado – una cadena devastadora de eventos. Es extremadamente importante notar que la muerte no entró en nuestro mundo como una “consecuencia natural” del pecado, sino como una pena divina en contra del pecado. La muerte es el castigo de Dios y la paga del pecado (Génesis 2:17; Ezequiel 18:4; Romanos 6:23).

b. Así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (v.12):

Nota: Así la muerte pasó a todos los hombres. Habiendo explicado como la muerte entró en el mundo, Pablo afirma lo que todos sabemos es verdad – la muerte ha pasado a todos los hombres. Toda vida inevitablemente termina con la muerte. Los hombres nacen para morir. Por cuanto todos pecaron. La explicación de Pablo para la extensión de la muerte a todos los hombres es breve, pero ponderosa. La muerte es la pena o paga del pecado (Romanos 6:23) y la muerte ha pasado a todos los hombres, porque “todos pecaron.” La palabra “pecaron” se escribe en el tiempo aoristo que se emplea para describir una acción momentánea en el pasado o un evento en la historia. En este caso, el evento histórico al cual Pablo se refiere es el pecado y caída de Adán. Según la gramática y el contexto (los versículos que siguen), esta frase no significa que la muerte ha pasado a todos los hombres porque todos los hombres pecan o han pecado personalmente, sino que la muerte ha pasado a todos los hombres porque “todos pecaron” en aquel momento histórico en Edén cuando Adán pecó. A través del pecado de Adán, todos “fueron constituidos pecadores” (v.19). Por esta causa la pena de muerte ha pasado a todos los hombres, aún a los infantes y otros que mueren sin haber cometido personalmente un pecado.

c. Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán (v.13-14):

Nota: Estos versículos se dan como evidencia del hecho que todos son “constituidos pecadores” en Adán. La lógica es clara: (1) Según las Escrituras (Romanos 6:23), la muerte es la paga del pecado o la pena de violar la Ley de Dios. Solo pecadores o violadores de la Ley mueren. (2) Pero personas sin número murieron antes que la Ley de Moisés fuera dada e infantes sin número han muerto en la matriz de su madre aunque nunca pecaron personalmente o violaron la Ley de Dios. (3) La muerte de los que nunca han pecado personalmente en “la manera de la transgresión de Adán” solo puede ser explicada por el hecho de que el pecado de Adán les ha sido imputado, y fueron constituidos “pecadores” en Adán.

d. Por la transgresión de aquel uno murieron los muchos (v.15):

Nota: “Los muchos” es una referencia a la gran multitud de la humanidad que desciende de Adán. De nuevo, Pablo demuestra que la muerte que todos los hombres experimentan es el resultado de un hombre – Adán. A través de su transgresión, los muchos “pecaron” (5:12), y por eso, “los muchos” murieron

e. El juicio vino a causa de un solo pecado para condenación (v.16):

Nota: La palabra “juicio” se refiere a una sentencia judicial, una decisión, o veredicto. La palabra “condenación” se refiere a una sentencia irrecusable o un veredicto de culpabilidad. La transgresión de Adán resultó en el juicio divino. El juicio divino resultó en su condenación. La pena de su crimen fue la muerte. Esta condenación y su pena han pasado a todos los hombres, porque “todos pecaron” en Adán.

f. Por la transgresión de uno solo reinó la muerte (v.17):

Nota: A través del pecado de Adán, la muerte empezó a ejercer autoridad absoluta sobre los hombres (todos los hombres mueren). Esto es verdad porque el pecado de Adán fue imputado a todos los hombres y todos fueron constituidos “pecadores.” Como pecadores, todos estaban bajo el juicio divino de la muerte.

g. Por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres (v.18):

Nota: Esta declaración simplemente resume lo que ya ha sido dicho en los versículos 12-17. A través de la transgresión de Adán, todos los hombres fueron constituidos pecadores (v12, 19), fueron condenados (v.16-17), y llegaron a estar sujetos a la muerte (v.12, 14, 15, 17).

j. Por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores (v.19):

Nota: La palabra “constituir” significa “declarar” o “contar.” Como el resultado de la desobediencia de Adán, todos los hombres ahora están “contados” y “tratados” como pecadores. Es importante notar que Pablo no dice que como el resultado del pecado de Adán, todos los hombres nacen con una naturaleza pecaminosa, que resulta en una vida de pecado y que resulta en la condenación de la muerte. Sino, Pablo declara que todos los hombres fueron constituidos pecadores y fueron hechos sujetos a la pena de muerte en Adán aún antes que tuvieran la oportunidad de pecar personalmente.

ESTE TEMA ES CONTINUIDAD DE POST El Carácter y Universalidad del Pecado

CONTINUARÁ CON El Hombre Nace en Corrupción. NO DEJES DE VERLOS.

Publicado por Pastor: Damián Ayala.


¿DE DÓNDE PROVIENE LA BIBLIA?

¿DE DÓNDE PROVIENE LA BIBLIA?

La Escrituras dicen que vino de Dios. Al referirse a todo el Antiguo Testamento, Pablo escribió: «Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia)) (2 Timoteo 3:1?). Al Nuevo Testamento también se lo llama las Escrutas. Cuando Pablo cita al evangelio en 1 Timoteo 5:18, lo llama «las Escrituras)). Y Pedro, en 2 Pedro 3:15,16, también se refiere a las epístolas de Pablo como Escrituras. Por lo tanto, tanto todo el Antiguo como el Nuevo Testamento, los Evangelios y las epístolas, se consideran escritos «inspirados por Dios). Jesús usó una expresión similar cuando se refirió a la Palabra de Dios como proveniente «de la boca de DIos», diciéndole al tentador: «No sólo de pan vive el hombre, si no de toda palabra que sale de la boca de Dios) (Mateo 4:4).

FUERON LOS ESCRITORES BÍBLICOS SIMPLES SECRETARIOS DEL ESPIRITU SANTO?

Los autores bíblicos no se limitaron a transcribir lo que Dios les dictaba. Ellos no fueron meros secretarios o autómatas, sino que, con fidelidad, anunciaron todo el mensaje de Dios sin agregar ni quitar nada (Proverbios 30:6; Apocalipsis 22:18- 19). Dios usó las personalidades individuales, sus vocabularios, los estilos literarios y deseos conscientes de los autores bíblicos para producir su Palabra. Por lo tanto, si bien se originaron completamente de Dios, las palabras de las Escrituras también son humanas y escritas en idiomas particulares (hebreo, griego, arameo), expresadas en formas literarias humanas determinadas que incluyen la narrativa (1 y 2 Samuel), la poesía (Salmos) y las parábolas (los Evangelios), así como la metáfora (Juan 15:1-8), la alegoría (Gálatas 4:21-5:1), e hipérbole (Salmo 6:6; Lucas 14:26). No obstante, el producto final es exactamente como Dios lo ordenó y en su providencia lo determinó: la Palabra de Dios con autoridad divina, infalible

y exenta de error; porque la Escritura «no puede ser quebrantada» (Juan 10:35), y «ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán» (Mateo 5:18). Es «la verdad» (Juan 17:17) que viene de aquel que se nos dice que «es imposible que Dios mienta» (Hebreos 6:18). En resumidas cuentas, todo lo que afirma está exento de error, no solo en lo que respecta a asuntos espirituales sino también a cuestiones de ciencia (Mateo 19:12; Juan 3:12) y de historia (Mateo 12:40-42; 24:37) En suma, los escritores bíblicos fueron seres humanos a quienes Dios eligió para ser sus voceros mediante el uso de lenguas humanas y formas literarias.

¿QUÉ ERA UN PROFETA EN LOS TIEMPOS BÍBLICOS?

Los autores bíblicos fueron profetas y apóstoles de Dios. Hay muchas referencias a los profetas que nos revelan cuál era su papel en la creación de las Escrituras. Entre otras cosas, se nos dice que fueron:

• Hombres de Dios (1 Reyes 12:22), lo que significa que los había elegido.

-Siervos del Señor (1 Reyes 14:18), para indicar que eran fieles a él.

• Mensajeros del Señor (Isaías 42:19), para mostrar que los había enviado.

• Videntes o visionarios (Isaías 30:10), para revelar que sus visiones eran de él.

  • Llenos del Espíritu del Señor (Oseas 9:7; Miqueas 3:8), para que se supiera que hablaban por el Espíritu deDios.

• Centinelas (Ezequiel 3:17), para reflejar que estaban atentos a Dios.

• Profetas (que es como comúnmente se llamaban), una indicación de que eran los voceros de Dios.

En suma, un profeta habla en nombre de Dios; es una persona elegida y preparada por él, un instrumento en sus manos para transmitir su palabra a su pueblo.

¿PODÍAN LOS PROFETAS AGREGAR IDEAS PERSONALES AL MENSAJE DE DIOS?

No. Les estaba prohibido. Dios dijo: «No añadan ni quiten palabra alguna a esto que.yo les ordeno» (Deuteronomio 4:2). Así se le ordenó a Jeremías: «Así dice el Señor: “Párate en el atrio de la casa del Señor, y di todas las palabras que yo te ordene … No omitas ni una sola palabra”» (Jeremías 26:2).

La naturaleza de un profeta bíblico era la garantía que no agregaría sus ideas al mensaje de Dios porque debía hablar «todo lo que el Señor le había dicho» (Exodo 4:30). DIOS le dijo a Moisés, hablando del profeta: «Pondré mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo le mande» (Deuteronomio 18:18). Y Amós escribió: «Habla el Señor omnipotente; ¿quién no profetizará?» (Amós 3:8). O sea que un profeta era alguien que decía lo que Dios le ordenaba, ni más ni menos.

La naturaleza misma de un profeta exigía que la Escritura profética fuera exactamente lo que Dios quería decir a la humanidad. Y dado que la Biblia se presenta como tal de principio a fin (Mateo 5:17,18; 2 Pedro 1:20,21; Apocalipsis 22:19), debe, mas considerar que el registro histórico de los profetas era inspirada por Dios. De hecho, esto es lo que el profeta Zacarías declaró cuando escribió: «Para no oír las instrucciones ni las palabras que por medio de los antiguos profetas el Señor Todopoderoso había enviado con su Espíritu, endurecieron su corazón como el diamante. Por lo tanto, el Señor Todopoderoso se llenó de ira» (Zacarías 7:12).

¿CÓMO RECIBÍAN LOS PROFETAS SUS MENSAJES DE PARTE DE DIOS?

De diversas maneras. Algunos, por medio de sueños (Génesis 37:1,11); otros, tenían visiones (Daniel 7); y algunos, escuchaban una voz audible (1 Samuel 3) o una voz interior (Oseas 1; Joel 1); otros, recibían revelaciones de ángeles (Génesis 19:1,29); algunos, por medio de milagros (Éxodo 3); y otros, echando suertes (Proverbios 16:33). El sumo sacerdote usaba unas piedras preciosas, conocidas como «urim y el tumim» (Éxodo 28:30). A otros, Dios les habló a través de la naturaleza, mientras meditaban sobre su revelación (Salmo 8; 19:1,6). Por diversos medios, como lo expresa el autor de la carta a los Hebreos: «Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas» (Hebreos 1:1).

NORMAN GEISLER.

Publicado por Pastor: Damián Ayala


La Blasfemia Contra el Espíritu Santo y su Incidencia sobre la Doctrina de la Trinidad

La Blasfemia Contra el Espíritu Santo y su Incidencia sobre la Doctrina de la Trinidad

Por Pablo Santomauro

Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero. (Mateo 12:31-32)

En este breve ensayo no elaboraremos en la interpretación del pasaje. Ya se ha especulado bastante al respecto y el material en el tema es más que abundante. Yo creo sinceramente que Dios ha dejado algunos pasajes de la Escritura envueltos en cierta medida de misterio, simplemente para humillar a aquellos que quieren reducir a toda la Palabra de Dios al alcance de la razón. Paradójicamente, este pasaje presenta también una enseñanza clarísima relacionada con la Trinidad, específicamente en lo relacionado con la persona y la deidad del Espíritu Santo. Tan diáfano es el pasaje en este aspecto, que es inconcebible que alguien pueda negar ambos atributos del Espíritu. El tipo de blasfemia al que se hace referencia requiere obligatoriamente la personalidad y la deidad del blasfemado. La igualdad ontológica inherente a los Tres mencionados en el pasaje es también más que evidente.

La deidad del Espíritu es fácilmente deducible en el hecho de que si alguien blasfema contra el Padre o el Hijo, puede ser perdonado, pero si blasfema contra el Espíritu Santo nunca le sera perdonado. Es absurdo e irracional que una fuerza o poder pueda ser exaltado por encima del Padre y del Hijo.

El reclamo arriano/sociniano de que el Espíritu es meramente un atributo o el poder de Dios se derrumba ante la propuesta del pasaje, ya que existe una clara distinción entre el Padre y el Espíritu. Si el Espíritu fuera el poder operacional del Padre, como afirma Mario Olcese, blasfemar al Padre sería equivalente a blasfemar al Espíritu Santo. Pero éste no es el caso. Cualquiera que blasfeme contra el Padre puede ser perdonado, pero no es así cuando se blasfema al Espíritu Santo. Obviamente, son personas diferentes.

Los modalistas, a su vez, reclaman que el Espíritu es Jesús. Esta proposición también se da de narices contra el suelo. Si los Tres son la misma persona, blasfemar a uno equivale a blasfemar a todos. Para desconsuelo del modalista, blasfemar contra Jesús o el Padre no es lo mismo que blasfemar contra el Espíritu Santo. Conclusión: los Tres son diferentes personas. De lo contrario el pasaje no tiene ningún sentido.<>

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*

*Este Artículo ha sido tomado del blog amigo: El Blog del Pastor Daniel: http://pastordanielbrito.wordpress.com/ *

Publicado por Héctor Reséndiz


ERES AMADO!!

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PUBLICADO POR PASTOR: DAMIÁN AYALA


Equipo de Activistas de Cristo predicando en las calles de Monterrey N.L Mexico.

Equipo de Activistas de Cristo predicando en las calles de Monterrey N.L Mexico.


¿Es el Espíritu Santo una Persona?

¿Es el Espíritu Santo una Persona?

El Espíritu Santo: ¿Una fuerza impersonal?

Pablo Santomauro

Los Testigos de Jehová (TDJ en adelante) niegan que el Espíritu Santo sea una persona. Para ellos, el Espíritu Santo no es más que una fuerza como la electricidad, le llaman la “fuerza activa de Dios.”[1] Claramente, los TDJ niegan la personalidad del Espíritu Santo, así como su deidad, o sea, que es una de las personas de la Trinidad. Sin embargo, es de conocimiento general que los tres atributos primarios de la personalidad son mente, emociones y voluntad. Una “fuerza” no tiene estos atributos. Si es posible demostrar que el Espíritu Santo tiene mente, emociones y voluntad, la posición de la Watchtower de que el Espíritu es una “fuerza activa” se desmorona como un castillo de naipes. Procedamos a investigar.

El Espíritu Santo tiene una mente. —- Esto es claro en varios pasajes. Por ejemplo, el intelecto del Espíritu Santo es visto en 1 Corintios 2:10, donde se nos dice que “el Espíritu todo lo escudriña” (cf. Isaías 11:2; Efesios 1:17). La palabra griega para “escudriñar” significa investigar un asunto exhaustivamente. El Espíritu Santo, con su mente, investiga las cosas de Dios y las da a conocer a los creyentes. Nótese que Jesús le dijo una vez a un grupo de judíos: “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna” – Juan 5:39. El Señor usó allí la misma palabra que se usa en 1 Corintios 2:10. De la misma forma que los judíos debían escudriñar las Escrituras, el Espíritu de Dios escudriña con su mente las cosas de Dios. Se nos dice además, en 1 Corintios 2:11, que el Espíritu conoce los pensamientos (cosas) de Dios. ¿Cómo puede el Espíritu conocer los pensamientos de Dios si no tiene una mente? Una fuerza no tiene conocimiento. Se requiere un proceso pensante para que haya una mente. Romanos 8:27 dice que así como el Espíritu de Dios conoce las cosas de Dios, Dios Padre conoce las intenciones del Espíritu. De acuerdo con el respetado Lexicon griego-inglés del Nuevo Testamento de Arndt y Gingrich, la palabra traducida “intención” en este versículo significa “forma de pensar, mente, meta, aspiración” (William F. Arndt and F. Wilbur Gingrich, A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature [Chicago: The University of Chicago Press, 1957], p. 874). Una mera fuerza no tiene una “forma de pensar, una mente, una meta, o una aspiración”.[2]

El Espíritu Santo tiene emociones —– Un número de pasajes establecen esto. Por ejemplo, en Efesios 4:30 se nos exhorta a no contristar el Espíritu de Dios. Tristeza es una emoción, y una fuerza no puede experimentar emociones. Tristeza es algo que se siente. El Espíritu Santo siente esa emoción cuando el creyente peca. En el contexto de Efesios, tales pecados incluyen mentira, ira, robar, pereza, etc. Para ilustrar este punto, es importante señalar que loscreyentes de Corinto experimentaron tristeza luego que el apóstol Pablo les escribió la dura carta (2 Cor. 2:2-5). Allí vemos la misma palabra griega que se usa en Efesios 4:30 (traducida “contristéis”). De la misma forma que los corintios sintieron tristeza, la persona del Espíritu Santo siente también tristeza. [3]

El Espíritu Santo tiene voluntad —– En 1 Corintios 12:11 vemos que el Espíritu Santo distribuye o reparte los dones espirituales a cada cristiano “como él quiere”. “El quiere” procede del griego “bouletai”, y se refiere a “decisiones de la voluntad luego de deliberaciones previas” (A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature, p. 146). Vemos, entonces, que el Espíritu toma decisiones soberanas con respecto a los dones espirituales que cada cristiano recibe. Una fuerza no posee tal voluntad. Es interesante que la palabra griega usada para describir la voluntad del Espíritu Santo es usada para describir la voluntad de Jehová Dios en Santiago 1:18. Así como la persona del Padre ejercita su voluntad, también lo hace el Espíritu Santo. Otro ejemplo claro del Espíritu Santo ejercitando su voluntad lo encontramos en Hechos 16:16, donde el Espíritu prohibe a Pablo predicar en Asia y lo redirige a ministrar en Europa. [4]

Es evidente que Espíritu Santo tiene características personales. La siguiente lista, sin ser exhaustiva, reitera en ciertos casos y reafirma en otros, esta proposición:

 El Espíritu Santo tiene voluntad (Hch. 2:4).

 El Espíritu Santo se comunica (Hch. 9:8).

 El Espíritu Santo enseña (1 Cor. 2:13).

 El Espíritu Santo guía (Gál. 5:18).

 El Espíritu Santo testifica (Juan 15:26).

 El Espíritu Santo comisiona (Hch. 13:4).

 El Espíritu Santo da mandamientos a los creyentes (Hch. 8:29).

 El Espíritu Santo intercede por los creyentes (Rom. 8:26).

 El Espíritu Santo habla a las personas (Juan 15:26; 2 Peter 1:21).

Tomando en cuenta toda la evidencia anterior, es obvio que el Espíritu Santo no es una fuerza, sino una persona.

Argumentos con que los Testigos de Jehová y otros pretenden refutar los atributos personales del Espíritu Santo.

1) El argumento de la “personificación.”

Los TDJ pretenden explicar todos los pasajes anteriores diciendo que la Biblia utiliza un recurso literario que se llama “personificación”. Este recurso adjudica atributos personales a cosas inanimadas o abstractas. También podemos definir la personificación como la práctica de describir una cosa impersonal como si fuera personal.

Veamos unos ejemplos bíblicos de personificación literaria. En el Salmo 98: 7-8, encontramos las expresiones “brame el mar y su plenitud”, “los ríos batan las manos”, y “los montes hagan regocijo”. Aquí se le da al mar, a los ríos y a los montes, características humanas.

Los TDJ, en la publicación ya mencionada, dan un par de ejemplos de personificación. Veamos dos de ellos. Uno está en Lucas 7:35: “La sabiduría es justificada por sus hijos”. Los TDJ dicen que todos sabemos que la sabiduría no tiene hijos. Nosotros estamos de acuerdo con esto.

Otro ejemplo dado por ellos es el de Romanos 5, donde se dice que después de la caída de Adán “reinó la muerte y el pecado”. Dicen los TDJ que la muerte y el pecado no son reyes, por lo tanto estamos frente a una personificación. Hasta aquí todo está correcto.

El problema es que luego continúan diciendo que lo mismo sucede en la Biblia con el Espíritu Santo, se habla de él como si fuera una persona, se utiliza el recurso de personificación, pero en realidad es una fuerza y lo escriben con minúscula.

La falacia del argumento radica en que cuando se leen estas cosas nadie se confunde. Nadie piensa que la sabiduría, la muerte, el pecado, o en los ejemplos anteriores, el mar, los ríos y los montes, son personas. En cambio, cualquiera que lea el Nuevo Testamento sin conocer de antemano la literatura de la organización Watchtower, inmediata y naturalmente va a pensar que el Espíritu Santo es una persona, no una fuerza . Si en realidad fuera una fuerza, entonces tenemos que concluir que el propio Espíritu Santo, el autor de la Biblia, usó un lenguaje engañoso para despistarnos.

2) El argumento de la “comparación.”

Este argumento de los TDJ plantea que como el Espíritu Santo es comparado con cosas impersonales en ciertos lugares de la Biblia, se deduce que el Espíritu también es impersonal. Veamos que dicen en una de sus publicaciones:

“Otra prueba de que el espíritu santo no es una persona es que se le equipara a otras cosas impersonales, como el agua y el fuego (Mat. 3:11).” [5]

Ahora leamos Mateo 3:11: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras de mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; el os bautizará en Espíritu Santo y fuego.”

Los TDJ dicen que el Espíritu y el agua en este versículo son paralelos directos, y por lo tanto el Espíritu debe ser una entidad impersonal como lo es el agua.

Es totalmente sin sentido el decir que porque el agua no es una persona, el Espíritu Santo tampoco lo es. No solamente esto va en contra de la masiva evidencia por la personalidad del Espíritu Santo, sino que tal clase de razonamiento nos puede llevar a determinar que Jesucristo tampoco es una persona. Por ejemplo, Romanos 6:3 dice: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?” Usando el sistema de razonamiento de los TDJ, podríamos deducir de aquí que como la muerte no es una persona, Cristo tampoco lo es. Esta lógica es claramente ridícula. [6]

3) El argumento de la “llenura.”

Los TDJ dicen que la Biblia habla de ser llenos del Espíritu Santo, así como habla de ser llenos de gozo. Su publicación anota: “¿Cómo puede el espíritu santo ser una persona si llenó 120 discípulos al mismo tiempo?”[7] Agregan, además, que esto debe significar que el Espíritu no es una persona.

Pero la Biblia enseña otra cosa. Para refutar esto sólo hay que ir a pasajes como Efesios 3:19, donde dice: “… que seais LLENOS de toda la plenitud de Dios.”. O Efesios 4:10, donde vemos que Cristo lo LLENA todo, al igual que Efesios 1:23, donde dice que Cristo es “Aquel que todo lo LLENA en todo.”

¿Acaso el hecho de que el Padre y Cristo llenan todas las cosas significa que no son personas? ¡Claro que no! Entonces, ¿Por qué la Watchtower argumenta que el Espíritu Santo no es una persona simplemente porque llena a un grupo numeroso de gente? [8]

4) El argumento de “la falta de nombre.”

Muchos argumentan que como el Espíritu Santo no es identificado con ningún nombre, eso es indicativo de que no es una persona.

El argumento es falaz debido a que:

a. Los seres espirituales no siempre son llamados por nombre en la Escritura. Por ejemplo, los malos espíritus son raramente nombrados en la Biblia, sino que son identificados por su particular carácter (inmundos, malos, malignos, etc.). De la misma forma, por contraste, el Espíritu Santo es identificado por su atributo primario, la santidad. Sin embargo, nadie se atrevería a decir que los demonios no son seres personales, simplemente porque no se les conoce nombre. De igual manera, no tiene sentido decir que el Espíritu Santo no es una persona.

b. El Espíritu Santo está relacionado directamente con el nombre de las otras dos personas en la Trinidad. Mateo 28:19 dice: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del

Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.” Así como el Padre y el Hijo son personas, sería disonante decir que el Espíritu no es una persona, ya que los tres están relacionados y unidos por el mismo nombre.[9]

El Espíritu Santo es Dios.

En los albores de la Iglesia, Ananías y Safira venden una heredad y se guardan una parte. La otra la traen a los apóstoles, y evidentemente le dicen a los apóstoles que lo que traen es todo lo que les pagaron por la propiedad. Son sorprendidos en la mentira y Pedro les dice: “Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? …. Reteniéndola ¿no se te quedaba a tí? Y vendida ¿ no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? … no has mentido a los hombres sino a Dios”. Hechos 5:3-4.

Nótese que en el pasaje el hecho de mentirle al Espíritu Santo es equivalente a mentirle a Dios. El Espíritu Santo es Deidad, tercera Persona de la Trinidad, junto con Dios Padre y Dios Hijo.

Observemos además que la ofensa cometida fue “haber mentido” al Espíritu Santo — Usted no puede mentirle a un piano, un árbol, una roca o una fuerza activa. Sólo se le puede mentir a alguien, a una personalidad que tiene la capacidad de comunicarse y de adquirir conocimiento, a alguien que tenga las características y atributos de persona.

Reiteramos la expresión en el pasaje: “No has mentido a los hombres sino a Dios” —- El Espíritu Santo es llamado Dios directamente, no por medio de un recurso literario. Esto es reenforzado por el versículo 9: “¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu de Señor?”

Una vez más, es imposible tentar a una fuerza impersonal. La deidad del Espíritu es establecida por la sintaxis, la cual indica que Pedro no dijo que la pareja de esposos tentó al Espíritu Santo y a Dios, sino que cuando ellos mintieron al Espíritu, le mintieron a [I]Alguien que es Dios[/I]. Por consiguiente, la mentira es de tal calibre que merece la muerte instantánea.

Más elementos de prueba

 En Hebreos 9:14, el Espíritu Santo es llamado “Espíritu eterno”. Esto implica que existió antes de la encarnación de Jesucristo. No sólo eso, es eterno, no vino a la existencia en cierto momento del tiempo y del espacio. La eternidad es uno de los atributos de Dios. Por lo tanto, el Espíritu Santo es Dios.

 En Lucas 1:35 se le describe como creador de vida, un atributo exclusivo de Dios: “…el Espíritu Santo vendrá sobre tí, el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, y el Santo ser que nacerá será llamado Hijo de Dios.”

 Otro atributo exclusivo de Dios es la omnipresencia. Veamos el Salmo 139:7: “¿Adónde me iré de tu Espíritu y adónde huiré de tu presencia?” Notemos de que hay dos personas nombradas en el mismo versículo.

 La omnisciencia es otro atributo que es único de Dios. Primera de Corintios 2:10 dice: “El Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.” — El Espíritu Santo tiene inteligencia y escudriña. Una fuerza no puede hacer eso. ¿Se imaginan lo que sería decir: “La electricidad conoce todo acerca de mí?” No tiene sentido. Pero el punto ahora es que si el Espíritu Santo conoce lo profundo de Dios, significa que conoce lo que Dios conoce, por lo tanto es una de las personas de la Deidad, i.e., la Trinidad.

El Espíritu Santo es llamado Señor.

Tengamos presente que “Señor” y “Dios” se usan para toda la deidad como una unidad, como cuerpo gobernante si se quiere, pero también se usan para cada miembro de la Deidad —- El Padre es llamado Señor, el Hijo es llamado Señor, y el Espíritu Santo es llamado Señor. Lo mismo sucede con “Dios”, las tres personas son llamadas Dios.

El siguiente pasaje es fácil de pasar por alto sin darnos cuenta de las implicaciones. El apóstol Pablo escribe:

“Y el SEÑOR encamine vuestros corazones al amor de DIOS, y a la paciencia de CRISTO” (mayúsculas nuestras) — 2 Tesalonicenses 3:5.

Veamos por un momento a quién se refiere el título “SEÑOR.”

1) Si la palabra SEÑOR se refiriera a Dios Padre, la frase tendría que decir: “Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de él mismo, y a la paciencia de Cristo.”

2) Si la palabra SEÑOR se refiriera a Cristo, se leería así: “Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de él mismo.”

Considerando la fluidez natural del lenguaje, el título Señor no puede referirse a otra persona más que al Espíritu Santo, y el papel del Espíritu Santo es precisamente el encaminarnos o dirigirnos a muchos lugares y muchas cosas.

No cabe duda que la palabra “Señor”, en este pasaje, es una referencia a la tercera Persona de la Deidad.

La mayoría de los comentaristas modernos niegan que ésta es una referencia al Espíritu, basados en que el Espíritu nunca es llamado “Señor” en el Nuevo Testamento. Lo mismo dicen sobre 2 Corintios 3:17. En ambas instancias, la interpretación de estos comentaristas está basada en razonamiento circular, comienzan y concluyen con la misma aserción, que el Espíritu nunca es llamado “Señor” en el Nuevo Testamento.

Corresponde señalar que si la frase mencionara a una persona diferente al Espíritu, nadie negaría que se trata de una tercera persona. Si el texto leyera, por ejemplo: “Y Tito encamine vuestro corazones al amor de Dios y a la paciencia de Cristo”, ¿negaría alguien que Tito es una referencia a una tercera persona?

El dilema está planteado, ¿La teología determina la gramática, o la gramática determina la teología? Nosotros preferimos ser leales a la gramática del texto para que la teología siga su curso natural.

Conclusión

Cualquier persona que tome en serio las palabras de la Biblia, y que no tenga una agenda doctrinal escondida, llegará a la conclusión inevitable de que el Espíritu Santo no es una fuerza impersonal ni un tipo de poder especial, sino una Persona. No es simplemente una criatura, sino Dios Todopoderoso. La naturaleza de Dios incluye al Espíritu Santo en la Deidad.

El peso de la evidencia bíblica es aplastante en lo que tiene que ver con la naturaleza Trinitaria de Dios. Tanto el Hijo, como el Padre, y el Espíritu Santo, son Deidad. Lamentablemente, un amplio sector del cristianismo ha dejado de predicar en el tema de la Trinidad. Esto no sería tan grave si no fuera porque ante los ataques virulentos de los sectarios de toda índole, muchos consideran tácitamente que la Trinidad es una verdad que no vale la pena defender. Alguien dijo en el pasado que una verdad que no vale la pena defender, rápidamente se convierte en una verdad en la que no vale la pena creer.

Tanto los sectarios como los liberales dicen que si bien la doctrina de la Trinidad es parte de la ortodoxia de la comunidad cristiana, no es parte de la ortodoxia de la Escritura. Por el contrario, la doctrina de la Trinidad deriva de la Escritura y es una verdad esencial. La forma de saber la verdad sigue siendo el examinar las Escrituras; ellas dicen quién tiene la razón. <>

Notas:

1. “[el “espíritu santo”] es una fuerza controlada que Jehová Dios usa para llevar a cabo diversos propósitos. Hasta cierto grado puede compararse con la electricidad, una fuerza que puede enplearse para una gran variedad de funciones.” ¿Debería creer usted en la Trinidad?, p. 20. En la misma página, el Espíritu Santo es llamado “la fuerza activa de Dios”.

2. The Complete Book of Bible Answers, Ron Rhodes, p. 88.a 3. Ibid, p.p. 88-89. 4. Ibid, p. 89 5. ¿Debería usted creer en la Trinidad? p. 22.

6. 7. 8. 9.

Reasoning from the Scriptures, Ron Rhodes, p. 205. Usted Puede Vivir Para siempre en el Paraíso en la Tierra, p. 85. Reasoning from the Scriptures, Ron Rhodes, p. 206. The Complete Book of Bible Answers, Ron Rhodes, p. 87.

Publicado por Pastor: Damián Ayala

Este artículo ha sido tomado del blog amigo “El blog del Pastor Daniel” y de la página http://salvacioneterna.com/espiritusantopersona.pdf

*Este Escrito ha sido Publicado en este blog con el Permiso del apologista Pablo Santomauro*


¿CÓMO SABEMOS QUE EL NUEVO TESTAMENTO ESTÁ COMPLETO?

¿CÓMO SABEMOS QUE EL NUEVO TESTAMENTO ESTÁ COMPLETO?

Publicado por Pastor Damián Ayala

El Nuevo Testamento se escribió entre los años 50 y 90   d.C. Hay varios  indicios que apoyan la convicción evangélica de que el Canon del Nuevo Testamento está cerrado. Jesús prometió un canon cerrado cuando limitó la autoridad de enseñanza a los apóstoles, y todos ellos habían muerto hacia fines del primer siglo.

¿QUÉ PROMETIÓ JESÚS ACERCA DE LA FORMACIÓN DEL NUEVO TESTAMENTO?

El Nuevo Testamento indica claramente que la revelación de Jesús a los apóstoles completaría la revelación bíblica. Jesús fue la revelación plena y completa del Antiguo Testamento. En el Sermón del Monte, dijo, con referencia a todo el Antiguo Testamento: «No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos sino a darles cumplimiento» (Mateo 5:17). De hecho, la epístola a los Hebreos enseña que Jesús fue la plenitud y culminación de la revelación de Dios en los «días finales». El autor de este libro escribió:

«Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales, nos ha hablado por medio de su Hijo. A este lo designó heredero de todo, y por medio de él hizo el universo. El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa» (Hebreos 1:1~3).

Además, este mismo autor dice que Jesús fue «superior» a los ángeles (1:4), una «esperanza mejor» que la ley ( 7:19), y «mejor» que la ley y el sacerdocio del Antiguo Testamento (9:23). De hecho, se nos dice que su revelación y redención es eterna (c. 5:9; 9:12,15) y de una vez y para siempre (c. 9:28; 10:12-14). Jesús fue, entonces, la revelación completa y final de Dios a la humanidad. Solo él podía decir: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Juan 14:9). Y solo de Jesucristo podría decirse que «toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo» (Colosenses 2:9).

¿QUÉ DIJERON LOS APÓSTOLES DE JESÚS ACERCA DEL NUEVO TESTAMENTO?

Jesús eligió, comisionó y habilitó a doce apóstoles (Hebreos 2:3~4) a enseñar la revelación plena y completa que él les había dado (Mateo 10:1). Y antes de dejar este mundo, Jesús prometió que guiaría a sus apóstoles en toda verdad: «El Espíritu Santo … les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho» (Juan 14:26); y más adelante: «Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad» (Juan 16:13). Por eso se dice que la iglesia ha sido edificada «sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas» (Efesios 2:20) y que al principio las personas que se unían a la iglesia «se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles» (Hechos 2:42). Si los apóstoles de Jesús no enseñaron esta revelación completa de Dios, Jesús se equivocó. Pero, como Hijo de Dios, no podía equivocarse con respecto a lo que enseñaba. Por lo tanto, la plenitud y culminación de la revelación de Dios en Jesucristo fue dada por los apóstoles. Los apóstoles de Jesús vivieron y murieron en el curso del primer siglo. Por lo tanto, el registro de esta revelación completa y final de Jesús a los apóstoles se completó en el primer siglo. De hecho, uno de los requisitos para que fuera apóstol era que hubiera sido testigo ocular de la resurrección de Jesús, que ocurrió en el primer siglo (cf. Hechos 1:22). Cualquiera que hubiera vivido después de ese tiempo estaría en la categoría de «falsos apóstoles» (2 Corintios 11:13). Cuando la autoridad como apóstol de Pablo se puso en tela de juicio, él respondió: «¿No soy apóstol? ¿No he visto a Jesús nuestro Señor?» (1 Corintios 9:1). De hecho, se lo menciona junto con los otros apóstoles como el último que vio a Cristo resucitado (d. 1 Corintios 15:6~8).

¿SE PRESERVARON TODOS LOS ESCRITOS APOSTÓLICOS Y PROFÉTICOS EN EL NUEVO TEST AMENTO?

¿CONSERVÓ CON CUIDADO LA IGLESIA TODO EL NUEVO TESTAMENTO?

La iglesia ha conservado todo el Nuevo Testamento. La providencia de Dios no solo ha prometido conservar todos los libros inspirados, sino que la conservación de estos, llevada a cabo por la iglesia, se confirma de diversas maneras.

En primer lugar, desde los primeros tiempos estos libros han estado reunidos en una colección. Ya en el Nuevo Testamento hay indicios de que este proceso de conservación se había puesto en marcha. Lucas hace referencia a otros registros escritos (Lucas 1:1-4), posiblemente se traten de los Evangelios de Mateo y Marcos. En la primera carta de Pablo a Timoteo (5:18), él hace una referencia del Evangelio de Lucas (10:7). Pedro hace referencia a una colección de cartas de Pablo (2 Pedro 3:15-16). En su primera carta a los Tesalonicenses, Pablo les encargo que la leyeran «a todos los hermanos» (5:27), y luego instruyó a la iglesia de Calosas: «Una vez que se les haya leído a ustedes esta carta, que se lea también en la iglesia de Laodicea, y ustedes lean la carta dirigida a esa iglesia» (Colosenses 4:16). Judas (6-7) aparentemente tenía acceso a la segunda carta de Pedro (2 Pedro 2:4-6). Y Apocalipsis, la revelación de Juan, circulaba entre las iglesias de Asia Menor (1:4). La iglesia apostólica intervino, por imperativo divino, en la conservación de los escritos apostólicos. En segundo lugar, los contemporáneos de los apóstoles mostraron un conocimiento de los escritos de sus mentores y los citaron prolíficamente. Siguiendo su ejemplo, los padres de la iglesia de los siglos segundo a cuarto citaron el Nuevo Testamento 36.289 veces, incluyendo todos los versículos ¡excepto solo once de ellos! Incluyeron 19.368 citas de los Evangelios, 1.352 citas de Hechos, 14.035 de las epístolas de Pablo, 870 citas de las epístolas generales, y 664 de Apocalipsis.18 Solo entre los padres de la iglesia del segundo siglo, hay citas a todos los principales libros del Nuevo Testamento, con excepción de uno menor (la tercera epístola de Juan, posiblemente porque no tuvieron oportunidad de citarlo). Esto revela no solo su gran respeto por los escritos de los apóstoles sino también su deseo ferviente de conservar las palabras escritas.

En tercer lugar, frente a los cuestionamientos de las enseñanzas heréticas, como las de Marcia el gnóstico, que rechazaba todo el Nuevo Testamento salvo parte de Lucas y diez de las cartas de Pablo (aceptaba todas las cartas excepto las de 1 y 2 TImoteo y Tito), la iglesia respondió definiendo oficialmente la extensión del Canon. Hay listas de los libros apostólicos y colecciones de los escritos hechos desde los primeros tiempos, desde comienzos del siglo segundo. Entre estas se incluyen las listas de Alejandría (170 d.C.), la Apostólica (alrededor del año 300 d. C.), la de Cheltenham (alrededor del año 360 d.C.), y la de Atanasio (367 d.C.), así como la traducción al latín primitivo (alrededor del año 200 d.C.). Este proceso culminó hacia fines del siglo cuarto y principios del siglo quinto, con los Concilios de Hipona (393 d.C.) y de Cartago (410 d.C.), en los que se enumeraron los veintisiete libros que formaban el Canon completo del Nuevo Testamento. Todos los católicos, los protestantes y los anglicanos han aceptado que este fue el veredicto permanente de la Iglesia. Los protestantes evangélicos concuerdan con que el Canon está cerrado.

NORMAN GEISLER